¿Por qué nos volvemos a esclavizar?

Arte y Diseño para Cristo

Conocimos a Dios y él nos conoció antes, nos perdonó, aceptó y restauró. ¿Por qué conociéndole y sabiéndonos salvos, aceptados y justificados, nos empeñamos en volver atrás?

Él nos ha cambiado, nos ha hecho nuevas criaturas pero en algunas ocasiones aceptamos someternos a las formas, tradiciones y ceremonias del mundo. Y no hablo de religión.

Tú y yo, seguramente y con certeza lo digo, no idolatramos otros dioses religiosos como vírgenes o santos, pero si idolatramos personas y cosas. Idolatría significa adoración, amor excesivo y vehemente a alguien o algo. Y cuando hacemos idolatría nos esclavizamos y somos presos y cautivos del ídolo. Idolatramos personas, lugares, cosas, pasiones y vicios porque enfocamos toda nuestra energía en ello y descuidamos todo lo demás, incluyendo nuestra relación con Dios porque estamos enfocados en aquello a lo que idolatramos dándole todo nuestro tiempo y dedicación.

Hablo de internet, redes sociales, vicios, estudios profesionales, pornografía, juego, alcohol, comida, deporte, culto al cuerpo, dinero y riquezas e inclusive personas cercanas a las que idolatramos, seguimos, imitamos y amamos de forma excesiva, llegando a ocupar tal lugar de importancia en nuestra vida que apartamos a Dios del lugar que realmente le corresponde, el primer lugar. No es malo tener un perfil en internet  y hablar con amigos. No es malo comer ni hacer ejercicio ni mucho menos esforzarnos en desarrollarnos profesionalmente para salir adelante económicamente. No es malo ni mucho menos pecado. Lo malo, menos sano y hasta perjudicial, es que estas cosas ocupen el primer lugar en nuestras vidas día tras día. Que sea tal nuestro interés y dedicación que nos olvidemos de Dios y reemplacemos su lugar en nuestro corazón cediéndolo a lo que tanto nos gusta o atrae.

Piensa ¿qué está ocupando en tu vida, el día hoy, el primer lugar? El lugar que le correspondería a Dios. ¿Tu pareja, tus padres, hijos, un amigo (a)?O tu ídolo no es una persona pero si una cosa, ¿es tu trabajo, tu profesión, el deporte, el móvil? ¿Qué ocupa el primer lugar en tu vida. ¿A qué cosa le dedicas la mayor parte de tu tiempo? ¿Dios o alguien más, ¿una cosa? Es muy fácil creer que no idolatramos nada porque ya no vamos a misa ni ponemos velas a ningún santo. Pero debemos saber que esa no es la única forma de idolatría. Revisa bien, desde el fondo de tu corazón, quién o qué ocupa el primer lugar en tu vida y si no es Dios, es tiempo de acercarte a él y en humildad pedirle perdón y reconocer que has pecado por idolatría y has volcado todas tus fuerzas, dedicación y tiempo a ………(esa cosa o persona).

Oremos juntos y pidamos perdón al Señor diciendo:

Padre, a ti vengo en este día para reconocer mi falta y pedirte perdón.

Te he fallado alejándome y dándole más importancia a otras cosas y personas que no eres tú.

Me has perdonado, aceptado y justificado pero a veces la vieja conducta y la carne intentan hacerme volver atrás. Te pido que me des firmeza, carácter y autoridad para resistir esos ataques e intentos de apartar mi fe, tiempo y dedicación a ti. Tú eres lo más grande que tengo y conocerte cambió mi vida radicalmente. Sin ti mi vida no tiene sentido. Quiero darte el lugar que te corresponde en mi vida. El primer lugar y cuidar que no seas removido de allí por nada ni nadie. Perdóname por dedicar todas mis fuerzas, tiempo y dedicación a: (menciona la cosa o persona a quién dedicas todo de ti). No quiero ser esclavo de nada ni nadie. No quiero someterme a personas, cosas o relaciones tóxicas que nublen mis ojos y corazón y me aparten de ti. Quiero que seas y ocupes el primer lugar en mi vida, mente y corazón. En el nombre de Jesucristo te lo pido. Amén.

¡Dispongámonos a darle a Dios el primer lugar en nuestras vidas cada día!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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El significado de la Semana Santa

La Semana Santa es algo más que tradiciones, búsqueda de huevos decorados, detalles religiosos hechos con palma de cera, procesiones y un fin de semana en la playa.

No conmemoremos un suceso que cambió nuestras vidas radicalmente con religiosidad y actividades que nos emocionan temporalmente y pierden su valor pasadas dos semanas.

¿Qué significa la Semana Santa? Es una celebración cristiana que conmemora el más grande de los sacrificios hecho por Dios a los hombres. Entregar la vida de su único hijo para nuestra redención y salvación.

¿Formas de celebrarlo? Es una celebración que recuerda el sacrificio, sufrimiento y renuncia del Hijo de Dios a su propia vida por amor a los hombres. No existe una forma concreta que el Señor nos sugiera para celebrarlo, pero el mismo Jesús dijo que tomando el pan y bebiendo el vino recordáramos su muerte hasta que él volviese. Entonces ¿por qué algunos se afanan para que lleguen estos días e irse de viaje, beber, comer, gozar sin recordar lo que Jesús hizo por nosotros?

No sugiero con esto, quedarnos en casa comiendo pescado y evitando la carne porque es pecado, ni tampoco estar viendo las películas tradicionales que pasan por la tele. Vivir la Semana Santa y celebrar la Pasión de Cristo, es eso, recordar y gozarse con pasión y alegría porque el sufrimiento de Cristo representó nuestra libertad. Él nos dio alegría, nos dio esperanza y gozo. ¡Ni tristes ni de fiesta! Alegres y agradecidos con Dios por su regalo de salvación y vida eterna.

¿Qué celebramos?

Celebramos los últimos días de nuestro Salvador en la tierra que marcaron un antes y un después en la historia de los hombres.

Domingo de Ramos (29 de Marzo) La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén (Mateo 21: 1-11, Marcos 11: 1-11; Lucas 19:28-44; Juan 12: 12-19)

Jueves Santo (2 de Abril) Institución de la Santa Cena ( Marcos 14:12-25; Lucas 22:7-23; Juan 13: 21-30; 1 Corintios 11:23-26).

Viernes Santo ( 3 de Abril) Crucifixión y Muerte de Jesús ( Mateo 27: 32 -55; Marcos 15:21-40; Lucas 23: 26-44; Juan 19:17-28).

Domingo de Resurrección ( 5 de Abril) Resurrección de Jesús (Marcos 16:1-8; Mateo 28: 1-10; Lucas 24, 1-12, Juan 20: 1-10)

¿ Y después qué?

Tras esta semana de gran importancia para el pueblo de Dios queda la certeza del rescate y perdón de nuestro Señor, en Cristo Jesús. La espera de su regreso es nuestra esperanza diaria, porque él volverá y mientras tanto recordaremos su sacrificio por amor a la humanidad, cada año.

Que este tiempo nos sirva para meditar, reflexionar y dar inmensas gracias a Dios por su amor que le permitió entregar a su único hijo por nosotros. Gracias a él somos salvos y hoy herederos de su reino.

¡Te Amamos Señor!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.