Dios te librará, no temas. Bajo sus alas estarás ¡seguro!

Un refugio es un sitio donde resguardarse y protegerse del peligro o de las circunstancias. En muchos casos, tras una catástrofe natural o en guerra, se crean campos de refugio para las victimas o sobrevivientes.

Dios sabe que sus hijos, lejos de él, se encuentran expuestos al peligro y por eso nos invita a estar cerca suyo, a vivir en comunión con él diariamente. Es verdad que en los tiempos que vivimos tenemos escasez de tiempo y nuestro tiempo para Dios se ve sometido a presión por diversas ocupaciones, compromisos y tareas; trabajo, estudios, familia, hijos, casa…tantas cosas que nos apartan del Señor. Vivimos en competencia con el tiempo para poder tener un momento especial para Dios y con dificultad oramos, leemos su palabra y vamos a la iglesia.

Cuando nos alejamos del refugio, corremos peligro porque estamos lejos del cuidado y las atenciones. En un campo de refugiados hay recomendaciones para las personas que allí permanecen y así eviten nuevos riesgos. Dios nos da a sus hijos unos consejos para no correr peligro ni exponernos libremente al mundo, al pecado y al enemigo que como león rugiente anda por ahí buscando a quien devorar. Por esto, Dios nos ofrece su protección si caminamos cerca suyo y nos da una armadura para permanecer firmes y defendernos diariamente estemos lejos o cerca del refugio.

¿Dónde estás hoy? ¿Bajo la sombra del omnipotente o dando un paseo por el mundo?

Leamos juntos el salmo 91 donde Dios nos recuerda que si moramos bajo su sombra nada nos pasará, pero no es posible morar en un lugar estando apartados de él. Así que, toma en cuenta el lugar en donde estas hoy. ¿Estás cerca o lejos?, ¿cuántos metros te separan de Dios?

 

El que habita al abrigo del Altísimo
morará bajo la sombra del Omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
mi Dios, en quien confiaré.

El te librará del lazo del cazador,
de la peste destructora.

Con sus plumas te cubrirá,
y debajo de sus alas estarás seguro;
escudo y adarga es su verdad.

No temerás el terror nocturno,
ni saeta que vuele de día,

Ni pestilencia que ande en oscuridad,
ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil,
y diez mil a tu diestra;
mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás
y verás la recompensa de los impíos.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
al Altísimo por tu habitación,

No te sobrevendrá mal,
ni plaga tocará tu morada.

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.

En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra.

Sobre el león y el áspid pisarás;
hollarás al cachorro del león y al dragón.

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

Me invocará, y yo le responderé;
con él estaré yo en la angustia;
lo libraré y le glorificaré.

Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

Salmos 91 (Reina-Valera 1960)

 

Ven, habitemos juntos al abrigo de Dios, escondámonos bajo sus alas. Refugiémonos en su sombra y dejemos que con sus plumas nos cubra.

Nuestro Dios es escudo y torre fuerte alrededor nuestro. ¿Qué necesidad tenemos de estar lejos de la torre y sin escudo?

Recuerda: Un soldado no va a la guerra desarmado y sin protección. Día tras día enfrentamos diversas batallas y si estamos desarmados podemos salir lastimados.

No nos apartemos del Señor, caminemos de su mano y su protección nos guardará. No temamos, nada nos hará frente porque Dios está con nosotros.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Anuncios

No temas porque él pelea por ti y te da la victoria

No pelees solo, te cansarás, y al estar débil será más fácil que el enemigo se ensañe contigo.

Dios no permitirá que corras peligro, él está contigo y te defenderá, confía y vive tranquilo porque él tiene todo bajo control. Él será tu defensa y escudo. No importa cuántos vengan a tu alrededor, quien te protege no duerme y vela por ti en todo momento y lugar.

Nuestro padre no permitirá que la adversidad se enseñoree de nosotros. Como torre fuerte nos rodeará y en el hueco de su mano nos esconderá el Señor.

En la vida estamos y vendrán muchas pruebas, ataques y situaciones complejas pero de todas nos librará Dios si confiamos en él. El secreto está en no temer sino en confiar.

El enemigo quiere atemorizarnos y amedrentarnos, quiere recordarnos constantemente que somos culpables e intenta confundirnos bombardeando nuestra mente con pensamientos necios y feos, pero tú y yo no debemos temer ni caer en su juego; antes, como hizo Jesús en el desierto, oremos y resistamos su engaño, lo demás lo hará Dios porque él tiene todo bajo control.

La pelea es de Jehová de los ejércitos que nos defiende y pelea por sus hijos.

Y recuerda, cada día se libra una batalla por la paz de tu mente y corazón, y para ello Dios nos dejó una armadura pero si no nos la ponemos y vamos sin ella, somos vulnerables a los ataques y dardos de fuego del diablo. Revistámonos de Cristo cada día y del poder de la fuerza de Dios para hacer frente a una batalla de la que Jesucristo nos dio la victoria en la cruz.

¿Qué temes hoy?

¿Qué enfrentas hoy?

Entrégale a Dios tus problemas y preocupaciones.

Confía en él y no cedas ante el engaño del enemigo que se esfuerza en perturbarnos

porque tú y yo, revestidos de Cristo, podemos esforzarnos también en hacer guerra espiritual reprendiendo y resistiendo su engaño y mentiras.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.