¡Gracias papá! Lo has hecho bien.

Arte y Diseño para Cristo

Hoy se celebra el día de San José y en algunos países, como España, también el día del padre. Todos los días son especiales para recordarle a ese hombre tan especial en nuestra vidas que lo ha hecho bien como amigo y consejero y cuan importante es su vida para nosotros. Que su esfuerzo y constancia por darnos siempre lo mejor ha sido un gran ejemplo y que todo el tiempo que nos ha dedicado y seguirá dedicando como hijos, ha merecido y merecerá la pena siempre.

Nuestra forma de agradecerlo hoy, como hijos, es honrándole por su rol y tarea de padre y cabeza de hogar.  Pedimos a Dios les siga concediendo fuerza, salud y valentía a cada uno de los padres que temen su nombre y buscan agradarle imitando el carácter de Jesucristo en sus vidas y hogares.

Hoy, nuestro regalo es tan simple pero tan profundo, como lo es el significado de esta palabra: ¡G R A C I A S!

Para todos los padres y todos los “José” del mundo ¡Feliz día! Dios derrame bendiciones sobre vuestras vidas y os conceda seguir siendo instructores, amigos y compañeros de sus hijos. Apoyo, seguridad y protección en sus familias e inigualables cabezas de hogar. Que sus familias sean estandarte del amor que profesan a Dios.

Bendiciones para todos. Para los que lo son y los que lo serán. Para mi padre, mi hermano y mi esposo, los mejores deseos del cielo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¡Si tropiezas o caes él te sostendrá!

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La perspectiva que se tiene del mundo cuando perdemos el equilibrio con un tropiezo y caemos al suelo, es gigante. El suelo ocupa un gran ángulo en nuestra mirada y en cámara lenta somos testigos de la caída pero no somos conscientes de ello hasta tocar tierra firme, que es cuando realmente duele y hace daño.

¿Cuántas veces hemos tropezado y sin esperarlo hemos terminado en el suelo? ¿Cuando fue la última vez que te caíste? Quizás no hayas tropezado apenas, salvo en tu niñez, pero hay otros, que hemos tropezado en la infancia y aún hoy, siendo adultos seguimos resbalando y cayendo.

Caer es una condición del hombre desde la creación. Caer es derrumbarse, venirse abajo, perder el equilibrio y tropezar. Dios sabe cómo somos porque él nos ha creado y conoce nuestras debilidades y flaquezas, por eso extiende su mano para rescatarnos y ofrecernos seguridad. ¿Se puede amar más?

Por eso hoy Dios nos dice: Si has caído ¡levántate! Si has tropezado, corrige la postura y continúa el camino. ¡No te lamentes, limpia tus rodillas y sigue! No pierdas el tiempo recordando el tropiezo, aprende y presta atención al camino para no repetir y volver a resbalar. Pero como somos vulnerables, Dios nos ofrece su mano para sostenernos y levantarnos. Así que debemos dar gracias al Señor por su misericordia, amor y fidelidad, porque a pesar de nuestros errores, él siempre está para sustentarnos y salvarnos.

¿Dolerá la caída? Claro que sí, pero con la cicatriz aprenderemos y será menos probable tropezar por segunda vez. Dice la palabra de Dios que él sostiene a todos los que caen, no sólo a unos cuantos, sino a todos y esto es símbolo de la infinita misericordia del Señor para con los hombres, porque al caer no nos deja tendidos en el suelo sino que nos brinda su ayuda y con su brazo nos soporta para levantarnos. Sostener es un palabra que casualmente empieza con la sílaba “SOS” que puede relacionarse con al señal de socorro y petición de ayuda que se utiliza a nivel mundial. Popularmente se cree que esta señal significa “Save Our Ship” (salven nuestro barco), “Save Our Souls” (salven nuestras almas) o “Send Out Succour” (envíen socorro). Pues ante el peligro y riesgo, Dios nos SOStiene! Tenemos el mejor seguro y salvavidas en caso de peligro.

De la misma manera, el versículo del salmo 145 que comparto en la postal de hoy marca una diferencia con los oprimidos (afligidos) porque a ellos, Dios no sólo los sostendrá sino que los levantará. Hay varias consecuencias en una caída. Algunos nos raspamos pero otros sufren fracturas y la gravedad es mayor. Ellos, los más débiles serán sostenidos y levantados por el Señor. Gocémonos y alabemos al Señor por su bondad, por tener con nosotros paciencia y estar siempre dispuesto a socorrernos y ayudarnos. Digamos juntos:

“Gracias Padre por tu eterna bondad y misericordia. Danos discernimiento y sabiduría para no caminar por sendas peligrosas que nos expongan a tropezar. Ayúdanos a ser fuertes ante la caída y permite que aprendamos la lección de cada tropiezo para no repetir el mismo error. Danos coraje y valentía para levantarnos y seguir andando. Queremos sujetar tu mano para evitar caer, no permitas que nos alejemos de tu dirección porque somos más vulnerables”. En el nombre de Jesucristo, Amén.

Limpiemos nuestras rodillas y apoyémonos en la mano de Dios para levantarnos. Y si estamos sin fuerzas en el suelo, clamemos al cielo porque él nos escuchará y en nuestra aflicción nos levantará.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Siendo conscientes de nuestros días!

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Dicen que los seres humanos vivimos y enfrentamos diferentes momentos en la vida de confrontación interna, de toma de decisiones y un contraste de emociones. A estos momentos puntuales que ocurren en la vida de una persona se les llaman crisis; son momentos de profunda reflexión y elecciones que alteran para bien o mal el camino de la vida. Estos momentos ocurren en etapas de la vida marcadas por cambios y transformaciones, en el caso de la mujer, por ejemplo, ocurren en las etapas de la adolescencia, maternidad, menopausia y vejez. Con el paso de los años nos hacemos mayores y las prioridades van cambiando de importancia, crecemos, maduramos y gracias a Dios empezamos a ser conscientes de una u otra manera del paso del tiempo y de la medida de nuestros días.

En este versículo del Salmo 39 leemos la petición del salmista al Señor, en la que éste ruega ser consciente de sus años para poder reconocer la necesidad de Dios al saberse frágil y débil.

¿Somos conscientes nosotros de la medida de nuestros días? ¿Somos conscientes de nuestra fragilidad y lo vulnerables que somos? Pidamos a Dios cómo el salmista, nos haga conscientes de ello para buscar su rostro a tiempo y reconocer que sin él no somos nada y le necesitamos.

Al cumplir 30 años, un buen día me levanté e hice un recuento de mi vida y cuál fue mi sorpresa cuando empece a notar que de los 20 a los 30 habían pasado 10 rápidos años en los que a pesar de haber hecho montones de cosas a nivel profesional y personal, seguía con varios temas pendientes y cosas sin hacer y otra sin siquiera empezar. Hubo un poco de angustia y un leve arrepentimiento en mi corazón porque sentí que no fui consciente de los años que pasaron y hubo muchas cosas que no hice por temor, vergüenza, debilidad y falta de madurez. Pero aunque aún soy joven y no he perdido el tiempo, me recuerdo a mi misma que nunca es tarde, es el momento de ser consciente de que el tiempo pasa sin clemencia para todos y tomar acciones.

Llegar a este punto de reflexión me llevó a reconocer mi absoluta dependencia de Dios porque muchas de las cosas logradas y conseguidas hasta ahora sólo fueron posibles por su eterna misericordia e inmenso poder. Sin su ayuda, no habría logrado nada. Él abrió los cielos y derramó maravillas de los cielos en mi vida, aunque siga habiendo proyectos y metas inconclusas.

Con casi 32 años hay nuevos propósitos y proyectos de vida en mi corazón que están enfocados para ser realizados a partir de ahora, en los que quiero darle el primer lugar a Dios y crecer en mi relación personal con él y en el conocimiento de su palabra para seguir madurando hasta ser mejor persona, a la imagen de Cristo. No quiero que sea tarde y con el tiempo me detenga tristemente a lamentarme y preguntar, ¿Qué pasó? ¿Qué me lo impidió? ¿Por qué no lo hice? Porque ninguna sabiduría habrá en el lamento. Dios me ha dado vida y días para vivirlos sabiamente y gozarme en él y en su obra. Por eso hoy, te invito a reflexionar y preguntarte, ¿qué has hecho y que te queda pendiente? Pídele a Dios, junto a mí te conceda entendimiento y te haga consciente de la existencia de sus días y de lo frágil que eres para depender absolutamente de él.

Hoy, como el salmista reconozcamos la necesidad que tenemos de ser protegidos y guiados por Dios en cada cosa que hagamos y cada decisión que tomemos. ¡Le necesitamos y le pedimos que nos de sabiduría para ser conscientes de los días y los años que nos quedan de vida para aprovecharlos, saber invertirlos en edificar nuestro espiritu y caminar de su mano cada día.

¿Qué quieres hacer? ¿Qué se quedó pendiente? ¡No temas, hazlo!

¿Que dejaste de hacer y puedes retomar hoy?  Planes, proyectos y metas. Es tiempo de ser conscientes de nuestros días en la vida y nuestra fragilidad para animarnos a cumplir nuestros propósitos con la ayuda de Dios y que no venga, con los años, la queja y el arrepentimiento por no haber hecho más, habiendo podido y contando con la dirección y guía de Dios.

Hay planes muy básicos, otros representan decisiones que quizás puedan afectar a alguien, ora por ello y ponlo en manos de Dios. Él te guiará porque tu confianza y esperanza has puesto en él.

Ahora algunos ejemplos de proyectos y propósitos pendientes, si tienes más compártelos con nosotros.

– Leer la Biblia.

– Ayudar en un ministerio de la Iglesia.

– Compartir con la familia y amigos.

– Escribir una carta o un libro.

– Ser padres y educar con amor nuestros hijos.

– Adquirir hábitos alimenticios saludables.

– Participar de la alabanza.

– Apartarse de las malas relaciones.

– Dar el lugar que corresponde de Dios.

– Estrechar la relación con el Señor en oración.

– Dejar definitivamente un vicio.

– Confiar y esperar en Dios.

– Sanar relaciones dañadas.

– Terminar tus estudios.

– Practicar un deporte

– Aprender un idioma.

– Viajar y visitar a alguien.

– Practicar un Arte u oficio.

– Dedicar tiempo a servir y ayudar a otros.

– Dar testimonio y compartir la palabra de Dios.

– Liderar un ministerio o grupo de estudio Bíblico.

– Perdonar y pedir perdón.

– Depender de Dios y confiar en él.

– Luchar por nuestros matrimonios y relaciones familiares.

– Escudriñar su palabra para adquirir conocimiento.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Locos pero salvos!

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Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. (1 de Corintios 1:18)

Ya lo decía Pablo en la carta a los corintios. Nos advertía de lo que ocurriría un día, cuando quisiésemos compartir con los demás el amor de Cristo y el mensaje de salvación. La razón y lógica del hombre no alcanza a comprender la magnitud del amor de Dios, la bondad y eterna misericordia que rescata a la humanidad y le vuelve a dar una oportunidad. Somos tan egoístas que además de creernos suficientes a nosotros mismos para vivir y sobrevivir, la fe y la historia de la Biblia nos parece una fábula. Y está vez me incluyo, porque antes de conocer a Dios y tener una relación personal con él yo pensaba así. Mi humanidad no alcanzaba a comprender como podía amarme eternamente alguien que yo no conocía y además dármelo todo sin que lo mereciera y sin pedirme nada a cambio. Mi humanidad no podía aceptar que alguien me perdonara y abrazara por que sí, por amor, por justicia y misericordia. Hoy lo comparto porque aún hay muchos allí fuera perdiéndose la oportunidad que da Dios a los hombres cuando se acercan a él y le buscan de verdad.

Cuando empecé a caminar en el Señor tuve que elegir, tuve que dar un paso determinante en mi vida y dije adiós a las que cosas que me hacían temporalmente feliz a cambio de una felicidad y plenitud permanente y eterna. Entonces fue el momento de decir adiós a las viejas prácticas y obras que para mi eran normales y entre aquellas decisiones terminar mi relación con quién era mi novio, porque para él era locura que yo creyese en Dios y estuviese dispuesta a renunciar a muchas cosas por obedecer al que de ahora en adelante sería mi Señor.

Dije adiós a las cosas que aunque para mí eran agradables y sanas, para Dios no lo eran. Mis amigas dejaron de hablarme, me señalaron y llegaron a decirme que me habían perdido por culpa de Dios. A continuación, lo siguiente fue mi familia. Dar el paso de reconocer a Jesucristo como mi Señor y salvador a través del bautismo también me acarreo inconvenientes en casa con los que no entendieron mi decisión y me repetían entre risas, que yo no podía bautizarme de nuevo porque ya estaba bautizada desde bebé…..y todo esto para entender que lo mismo que Pablo comenta, me pasó y seguramente a ti también y al que hoy empieza a acercarse a Dios, le pasará pero es un proceso y un paso que debemos enfrentar y recordar que aunque el mundo, incluyendo a nuestros seres más queridos, nos vean como locos por creer y confiar en Dios, es una locura hermosa, que ellos llaman así porque no entienden. Somos locos, pero felices, locos pero salvos, locos pero libres, locos pero sanos, locos pero hijos de Dios.

Aún hoy, 11 años después de conocer profundamente a Dios e intentar impactar en la vida de los demás testificando, orando, compartiendo su palabra, sigo encontrando resistencia a mi alrededor, oposición y rechazo. Pero aunque al principio la sensación sea de desanimo, recuerdo al Señor, que siendo hijo de Dios, Rey y Señor de Señores le ignoraron, le acusaron y clavaron en una cruz hasta morir ¿entonces qué no podrán decir de nosotros?.

Mi fortaleza es mi Señor y espero que para ti también lo sea. Recordemos que todos, tú y yo y nuestros hermanos alrededor del mundo también enfrentan diversas pruebas y ataques por creer en Dios. Ellos también son vistos como locos, pero somos un montón de locos: libres, victoriosos y revestidos del poder de Dios. ¿Lo crees, verdad? Te animo a que juntos sigamos firmes en la fe que nos ha dado vida y perdón. Te animo a seguir renunciado al pecado, al viejo hombre y a las malas compañías que te apartan de la voluntad de Dios. Di no a todo lo que te aleja y te roba el gozo del señor. ¡Seamos y vivamos como locos salvos!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Oración por Madaya, Siria!

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Hoy, mientras tú y yo tenemos para elegir que comer y que preparar, unos con más o menos suerte, pueden tomar su plato preferido y otros no tanto porque deben repetir lo que quedó del día anterior. En Siria, muchos no pueden elegir ni repetir, mueren de hambre.

No me gusta polemizar con imágenes trágicas y tristes, pero hoy, no encuentro otra forma de representar el hambre y la necesidad de ayuda para este pueblo, ayuda en oración y clamor por ayuda, cese del conflicto, conciencia para sus lideres y gobernantes, paz, abastecimiento, sanidad y provisión urgente de alimentos y medicina para los habitantes de esta nación, especialmente la ciudad de Madaya. Jamás habrás oído mencionar esta ciudad, como yo, pero ¡existe! Se trata de una pequeña ciudad montañosa cerca de Damasco, en el suroeste del país.

Desde hace cinco años, la ciudad ha sido blanco de la guerra, al ser asediada por simpatizantes de las fuerzas del gobierno y las milicias libanesas,  entorpeciendo y dificultando el transporte de alimentos y medicina. Esto ha ido en aumento y ha causado la muerte de varias personas adultas y niños, por inanición. Ahora la noticia se conoce y el mundo está volcado, intentando ayudar, pero el riesgo es que puedan recibir las ayudas antes de morir.

Oremos por ellos, por los niños, mujeres, hombres y ancianos. Por todos los habitantes Sirios, porque en este momentos son muchos los pueblos que como Madaya son victimas directa de la guerra. Oremos para que Dios detenga la obra del enemigo y no siga permeándose la maldad en esta nación. Oremos por sabiduría y entendimiento para los gobernantes y fuerzas militares de este país, para que no atenten contra sus ciudadanos.

Seamos conscientes de lo que tenemos y de lo que podemos compartir con otros. Ya sé que no podremos ayudar directamente a los habitantes de Madaya, pero si podemos ayudar invocando el nombre de nuestro Dios y pidiéndole que tenga misericordia y extienda su mano en favor de estas personas débiles, inocentes y desfavorecidas, victimas de la violencia y de la guerra. Te invito a orar y clamar al cielo por Madaya, ¿Te animas? ¡Él nos responderá!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Un nuevo tiempo vendrá!

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Hoy hace 364 días empezaba para nosotros un tiempo nuevo que ahora termina y nos deja grandes, buenos y quizás no tan buenos momentos. Está claro que ha llovido, para unos poco, para otros torrencialmente, pero aún con poca o mucha lluvia, lo más importante es que aquí seguimos y aquí estamos, viviendo nuestro penúltimo día de 2015 y dispuestos a recibir un tiempo nuevo del que desconocemos lo que traerá pero que augura grandes promesas porque hemos creído y seguiremos creyendo en él, en su poder y fidelidad.

Como hijos de Dios debemos reflexionar y tener un tiempo para decir GRACIAS; para orar y encomendar lo que llegará. Un tiempo para pedir perdón y restaurar lo dañado, un tiempo para pedir por nuestros seres queridos y los no queridos, por los que nos han maltratado de una u otra manera, por los que nos han señalado, criticado y juzgado. Hoy caben todos en nuestras oraciones porque todos han hecho parte del año que esta a punto de terminar. Oremos por las personas a quienes nosotros hemos hecho daño con nuestras palabras, miradas, silencios, etc.

Oremos por nuestro mundo, por la paz de la tierra, los líderes de cada nación, los animales, la naturaleza y el cambio climático del que somos testigos. Ya no nos tienen que contar nada porque lo estamos viviendo y palpando. Oremos por los cristianos perseguidos en todo el mundo, por los niños torturados y sometidos al trabajo forzoso. Oremos por los ancianos abandonados e ignorados, que no tienen ayuda y viven en soledad. Oremos por la familia, la unidad, el amor, el respeto, el perdón y la reconciliación entre hermanos. Que todo lo negativo de este año quede atrás y demos paso a grandes cosas con nuestra forma de ser y reflejar el amor de Cristo.

Señor, gracias eternamente por tu amor, fidelidad y compañía. Gracias por hacer más fácil nuestro andar este año que se acaba. Te pedimos que perdones nuestros errores, que perdones las veces en las que nos hemos apartado de ti y nos hemos dejado cautivar por las bellezas del mundo y el brillo de la vanidad. Perdónanos Señor y haznos mejores cada día. Ayúdanos a ser imitadores de Cristo y a ser embajadores de tu reino donde quiera que vayamos. Que volvamos nuestros ojos y corazón al cielo cada día para ser reflejos de tu luz en el tiempo que nos ha tocado vivir.

Aquí estamos y aunque ha llovido te damos gracias porque hemos aprendido, porque detrás de cada circunstancia hay una lección y enseñanza. Danos sabiduría y fe para caminar seguros cada día de 2016. Sabemos que caminar a tu lado nos garantizará fuerza en medio del dolor y esperanza en medio de las pruebas.

Te amamos Señor. En tus manos estamos y ponemos el tiempo que ha de llegar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Esfuérzate y toma aliento. Pies en punta y empieza a bailar la mejor danza de tu vida.

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El esfuerzo y trabajo físico de una bailarina requiere compromiso, disciplina, concentración y constancia. Admiro este arte y estilo de la danza porque en ella se instruyen desde niñas las bailarinas. Es un deporte, si se puede llamar así, que requiere un aprendizaje de años para lograr un nivel de perfección y sincronía en las piezas de baile clásico.

Utilizo esta imagen el día de hoy para compartir la palabra de Dios y animarnos a ser fuertes y alentarnos, porque nuestras circunstancias, sean las que sean, son tan difíciles de soportar como las lesiones que una bailarina sufre en sus pies y dedos cuando danza.

Ella, aún a pesar del dolor debe seguir en pie y firme danzando. Debe seguir sonriendo y levantando sus manos armoniosamente para hacer sintonía con el resto de su cuerpo y exponer la obra con elegancia. Mientras escribo y leo, admiro más a las bailarinas por su valentía, coraje, esfuerzo y talento, porque no es fácil continuar cuando duele o algo hace daño.

¿Cuántos nos detendríamos en mitad del baile, cansados, agotados, adoloridos, desesperados, desanimados y heridos? Seguramente y con certeza, pocos continuarían danzando y sonriendo. Yo la primera. Cuando un zapato me hace daño en los dedos o en los talones y siento que no puedo caminar, me quejo del dolor y detengo mi marcha para cambiar de calzado o descansar porque el dolor se hace irresistible e inaguantable. ¿Te suena de algo?

Parece una actitud masoquista, seguir danzando mientras duele y hay heridas, ampollas, sangre, heridas, fisuras, huesos lastimados. pero no es así. Caminar, danzar y sonreír mientras hay dolor, es una actitud de madurez y sabiduría. Es una actitud de grandeza y humildad. Es una actitud de valentía y fortaleza. Es una actitud de completa dependencia del Señor, porque él es quién multiplica nuestras fuerzas cuando ya no podemos más. No olvidemos que Jesús padeció un dolor insufrible por amor y no se dio por vencido en ningún momento, el danzó hasta el final.

El ballet es una técnica que se debe practicar desde la niñez porque se debe conseguir el control absoluto de cada parte del cuerpo ya que cada paso está codificado. En la danza participan todos los miembros del cuerpo indiferentemente, brazos, manos, pies, rodillas, cabeza, tronco y se debe conseguir una sincronía entre mente y cuerpo para expresar con cadencia cada movimiento.

Tú y yo muchas veces nos damos por vencidos cuando apenas duele. Ellas, las bailarinas, siguen de pie danzando. Tú y yo nos quejamos e intentamos cambiar de calzado. Ellas forran sus pies con vendas para continuar la danza y no perder habilidad y concentración.

Tú y yo tal vez tomamos un tiempo de descanso hasta sentirnos mejor. Ellas siguen persistentemente en pie sonriendo a pesar del dolor.

¿Es imposible? No! ¿Es muy difícil? Sí!

Pero él dijo que multiplicaría nuestras fuerzas y nos restauraría para continuar, así que sea lo que sea que enfrentes hoy, ponte la venda, el dolor ya pasó o pasará y empina tu empeine,vuelve a erguir tus pies, porque aún con cicatrices, él te dará la suficiente fuerza para que sigas danzando y con cadencia empieces a bailar la danza más bella de tu vida. ¡Sólo confía!

Cuando Dios pone esta palabra en mi mente y corazón para compartirla, te habla a ti y me habla a mí. Él sabe que estamos sufriendo, que hay dolor y que nos hace daño. Él sabe que sentimos desfallecer y queremos darnos por vencidos. Pero como es una actitud, decididos empinemos nuestros pies y empecemos a danzar sin olvidar sonreír. Controlemos cada parte de nuestro cuerpo, mente y corazón para bailar armoniosamente el gran baile de nuestra vida.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él puso eternidad en nuestro corazón!

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Dios como creador del universo lo preparó todo con antelación y con un propósito claro de bendición y abundancia para sus hijos. Él lo hizo todo perfecto y hermoso en su tiempo para que disfrutáramos y gozáramos de su obra y promesas, pero ¿Lo entendimos y aceptamos? No! El plan de Dios fue rechazado por el hombre desde el principio, quién sin entender lo que Dios hacía por él se apartó conforme a su voluntad tras pasiones y deseos que le privaron de la presencia y favor del Señor.

¿Alguna vez has rechazado algún regalo?

A pesar del rechazo del hombre, Dios en su infinita misericordia y gracia preparó un plan de rescate porque sabía lo que ocurriría y entonces puso en nuestro corazón, el tuyo y el mío, un poco de eternidad. A pesar de querer caminar apartados de él, él puso en nuestro corazón parte de su inmensidad y nos regaló algo de su eternidad y aunque suene muy poético, es así, Dios puso en nuestro corazón eternidad, pero no lo entendimos y ahora seguimos sin entenderlo porque no podemos racionalizar la perfección y grandeza de la obra de Dios. Su obra y él en sí mismo son inescrutables y aunque intentemos entender, su esencia y obra superan nuestra razón; inténtalo y será un trabajo de gran esfuerzo y en vano porque no lo lograrás. Su palabra dice al respecto:

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.

(Job 40:2)

Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.

(Eclesiastés 11:5)

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

(Isaías 40:28)

!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

(Romanos 11:13)

La eternidad que hay en nuestro corazón es de esos regalos magníficos que se aceptan y no se intentan entender ni explicar. Es un regalo de nuestro Padre y Creador y debemos recibirlo, aceptarlo y esperar a que llegue el momento de disfrutarlo a su lado. Esperamos por amor y fe en sus promesas y sabemos que el fin que Dios ha preparado para los que le aman será maravilloso porque estaremos a su lado y gozaremos de paz y felicidad por la eternidad.

Y para intentar entender el regalo que Dios nos ha hecho y ha puesto en el corazón de cada uno apliquemos algo de razón y lógica al asunto, leamos el significado de la palabra eternidad en el diccionario. Y dice así:

-Perpetuidad sin principio, sucesión ni fin.

-Duración dilatada de siglos y edades.

-Duración excesivamente prolongada.

-Posesión simultánea y perfecta de una vida interminable, considerada atributo de Dios.

-Vida perdurable de la persona después de la muerte.

El regalo de Dios es intangible pero por fe sabemos que es real y que podremos disfrutarlo en un periodo sin fin y dilatado mientras gozamos de su presencia. Él nos ha concedido un gran privilegio, debemos cuidar nuestro corazón y antes de intentar entender a Dios y humanizar su esencia gocemos de sus promesas y dádivas que nos ha dado por amor sin condición.

Gracias Padre por poner eternidad en nuestro corazón, sabemos que un día entenderemos lo que hoy no está claro para nosotros y cuando ese día llegue habrá plenitud de gozo en nuestro espíritu. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez

¡Nuestra obediencia es la forma de amar a Dios!

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Quien te ama no pone condiciones, tampoco lo hace el Señor. Quien te ama no espera nada de ti, Dios tampoco. Él no necesita el amor de nadie porque él, en sí mismo, es amor, Dios no necesita ser correspondido porque él es: El todo por la eternidad y los siglos de los siglos. ¿Qué necesitará entonces? Nada le hace falta, nada espera de nosotros y nuestra ayuda le es innecesaria pero……

…una cosa es necesitar y exigir y otra muy distinta anhelar y desear. Dios no exige pero si anhela una respuesta, una muestra de nuestro amor por él y esto es lo que llamamos alabanza y adoración. Nuestra forma de corresponder el amor de Dios es con gratitud, alabanza, obediencia, sacrificio y exaltación de su nombre, poderío y majestad.

Cuando fuimos niños nuestros padres no esperaban de nosotros nada a cambio porque humanamente éramos incapaces de darles nada ni retribuir su atención y provisión, pero ellos si anhelaban de parte nuestra obediencia, sujeción, respeto, gratitud y posteriormente en nosotros surgía un sentimiento de admiración por nuestro padres. Igual es con el Señor. Él nos lo ha dado todo y no espera nada nuestro, sólo que desde el momento en que conocimos su amor y misericordia y empezamos a caminar con él, la gratitud, obediencia y temor de su nombre son nuestras principales demostraciones de amor a Dios. Porque si le amamos nuestra obediencia es proporcional al amor que decimos sentir por nuestro Padre.

Cuando Jesús habla en este verso, lo hace respondiendo a uno de sus discípulos quién preguntaba de qué forma se manifestaría a ellos y no al mundo y el Señor respondió que la forma sería reconociendo al obediente y sujeto, porque ese sería el que verdaderamente ama al padre. Y en los siguientes versos, si leemos, Jesús habla de los que no aman a Dios y hace referencia a los desobedientes.

Entonces la pregunta para hoy es: ¿Amas o no al Señor?

Podemos decir mil veces, como Pedro, que amamos al Señor pero ¿y qué pasa si no obedecemos y hacemos nuestra voluntad? La palabra de Dios dice que el desobediente no ama al Señor.

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

(Lucas 6:46)

Recordemos que pecar no es solamente robar y matar. Pecar es mentir, hablar mal de otros, juzgar, tener envidia, celos, idolatrar y amar el dinero, el juego, no perdonar. Reflexionemos y meditemos en nuestro comportamiento la última semana. ¿Hemos amado al Señor?

Oremos: Señor, ayúdanos a ser coherentes con nuestra fe y a corresponder tu amor y fidelidad con nuestra obediencia. Ayúdanos a resistir las propuestas del mundo y de la carne y a revestirnos de Cristo para vencer la tentación y obedecer tu palabra. Ayúdanos a ser reflejo de lo que tú eres y a poner en práctica tu palabra. Ayúdanos a dejar de ser buenos lectores y aprendices y ayúdanos a dar el paso y actuar conforme a tu llamado y a tu ley.

Danos sabiduría y discernimiento y ayúdanos a permanecer firmes ante tu promesa y que nuestro comportamiento alegre tu Espíritu y no le contristemos con desobediencia y rebeldía. Ayúdanos a guardar tu palabra y a ser obedientes, en el nombre de Jesucristo.

Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

…Y el hombre sigue colmando la paciencia de Dios!

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Hacer algo no significa que sea válido ni bueno por el simple hecho de hacerlo.

Este fin de semana, las redes sociales, los periódicos y las noticias inundan de color el triunfo de una ley que favorece a algunos hombres y contradice la voluntad de Dios, pero el mundo lo celebra y exalta. El reconocimiento al matrimonio homosexual en Estados Unidos inunda los medios de comunicación y es noticia.

Muchas personas se suman a la celebración llamando a lo malo bueno y ya conocemos el resto. Muchos tiñen sus imágenes con una bandera multicolor que representa su sexualidad y ver esto me recuerda que la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo está cerca.

A lo largo de su historia, el hombre ha dado prioridad a sus normas y ha burlado la ley de Dios hasta agotar su paciencia. Seguimos viendo como nuestra sociedad repite el mismo error de los pueblos antiguos que perecieron por su rebeldía; hacer su voluntad a capricho ignorando la voluntad de Dios y oponiéndose a su plan. Hoy estamos como en los tiempos de jolgorio que vivieron Sodoma y Gomorra y como en los tiempos de Noé cuando Dios castigó la tierra con el diluvio para raer el pecado de forma determinante.

El hombre sigue creyendo que desobedecer a Dios y aplaudir la rebeldía y la transgresión, está bien. Y no lo digo por ti y por mí, lo digo por el mundo. Precisamente tú y yo somos seres nadando contra corriente en un mundo contradictorio, salvaje, violento y rebelde. Ante este panorama poco alentador lo que debemos hacer es compartir lo que dice Dios al respecto, lo demás, convencer de pecado y de arrepentimiento es tarea del Espiritu Santo.

¿Qué le decían a Noé cuando construía el Arca? Le llamaron loco y se burlaron de él todo el tiempo. ¿Que pensaron de Lot cuando huyó y a sus espaldas eran destruidas las ciudades de Sodoma y Gomorra?

Desde antes del nacimiento de Jesús, los hombres se han esforzado en oponerse al plan de Dios satisfaciendo sus deseos y pasiones. Desde el principio, el hombre, representado por Adán y Eva, prestó su oído para escuchar propuestas que trasgredían la ley de Dios y poco a poco la paciencia de Dios se colmó. Podemos leer esta reflexión en las palabras de Eclesiastés.

He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

(Eclesiastés 7:29)

Él nos ama y es misericordioso, Dios ama al hombre y es justo, pero Dios no va a contradecir su ley ni a ir en contra de su naturaleza santa porque ama al hombre. Dios preparó todo de antemano y su plan es para cada uno de nosotros, los que queremos caminar junto a él y los que aún no caminan por desconocimiento y desobediencia. Él nos creó conforme a su imagen y semejanza y nos hizo hombres y mujeres con un propósito que supera el plano físico. Nos dio razón, discernimiento, entendimiento y libre albedrío, pero muchos, han hecho uso de esta libertad para hacer lo que han querido, incluso despreciando a Dios. Hacer lo que nos apetezca no significa que sea bueno y mucho menos que agrade al Señor.

 Jehová dice claramente lo siguiente, en relación a su plan y propósito divino:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones
(1 Corintios 6:9)

Dios no sólo ha dicho que le es abominable la infidelidad, sino que no le agrada en absoluto que los hombres se echen con varones y esto ¿cómo se equipara a la celebración de hoy en la que el matrimonio homosexual adquiere el mismo protagonismo que el matrimonio heterosexual?

Dios nos juzgará a todos por nuestros actos y cada uno es libre de elegir, pero como cristianos e hijos de Dios debemos permanecer firmes y negarnos a mimetizar nuestra fe con las creencias del mundo. La palabra de Dios es veraz desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es veraz en el antiguo y en el nuevo testamento. Es veraz y verdad absoluta porque es la impronta de su voz, así que nos sujetamos en obediencia a su voluntad sin poner en duda ni una jota ni hacer una selección de lo que nos gusta y lo que nos gusta menos, porque aunque no logremos entender muchas cosas de su palabras o nos agrade poco, lo que para él es pecado, lo seguirá siendo y él seguirá siendo Dios soberano por encima de todas las cosas, gústenos o no.

No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

(Deuteronomio 22:5)

Hoy el mundo celebra lo que Dios abomina. ¿Esto es coherente? Esto es una clara señal que muy cerca están los tiempos finales. Oremos por nuestros niños, por los adolescentes, por los hombres, mujeres, esposos, padres de familia, para que Dios les dirija y haga de ellos seres íntegros y temerosos de Dios. Que honren su nombre en sus hogares y familias y sepan influir sabiamente en la educación de sus hijos. Oremos para que todos vuelvan sus corazones a Dios y construyan familias que honren y exalten a Dios.

¡Oremos porque estos tiempos nos avisan que el regreso de nuestro Señor está cerca!

Y no aceptemos llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo con nuestro silencio y falsa prudencia, porque Ay!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Dicen por ahí que la vida son tres días!

Arte y Diseño para Cristo

Y sí, la vida son tres días pero no para hacer locuras y lo que nos venga en gana. Ya lo dice la palabra de Dios, su palabra lo dice de otra manera pero lo dice y nos recuerda que la vida son tres días, es un tiempo corto, cortísimo. Es un período corto, pero no para usar este argumento e ir en contra de la ley y voluntad de Dios. No es válido ser conscientes de que nuestro paso por la tierra es corto para desobedecer, perjudicarnos, maltratarnos, agredirnos ni mucho menos hacernos esclavos de vicios y perversiones.

Los días del hombre ya están contados; tú has decidido ya cuántos meses vivirá; su vida tiene un límite que no puede traspasar. (Job 14:5)

Allí fuera repiten constantemente que para los pocos días que nos quedan, hagamos esto y aquello, probemos esto y lo demás, pero…..y si nos detenemos un momento y pensamos con sensatez y cordura, ¿hay razón en vivir la vida de manera desbordada? ¿qué piensa Dios de nuestra decisión de vivir la vida de manera desenfrenada, porque se viven solamente tres días?

Después de estas preguntas que ya te habrás planteado alguna vez, seguramente caigas en cuenta, que la vida es corta porque es un ensayo de lo que ha de llegar mientras esperamos la promesa del Señor. Es un periodo de prueba para pulir nuestro carácter y prepararnos para la eternidad. Dios no quiere que perdamos el control y nos afanemos en ir tras la vanidad, los deseos del mundo y la vanagloria de la vida. Reflexionemos ¿Al final qué queda de todo esto? Y para continuar echo mano de una frase que he escuchado desde niña: “Del afán no queda sino el cansancio” y que también está escrita en la palabra del Señor.

Así que, no se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. ¡Ya bastante tiene cada día con su propio mal!

(Mateo 6:34)

Finalmente los que promueven esta idea de estilo de vida sólo tienen razón en una cosa, si la vida son tres días, entonces debemos marcar prioridades, debemos elegir hacer unas cosas antes que otras y creo que lo realmente importante es:

Que tu afán sea, hacer el bien y vivir cada día conforme a la voluntad de Dios.

Que tu prisa sea, servir, ayudar, interceder y orar por los demás.

Que tu esfuerzo sea, edificar el espíritu y adquirir sabiduría.

Que tu propósito sea, actuar como él e imitar su carácter y comportamiento.

Que tu motivo para vivir sea, el amor de Cristo.

Entonces si la vida son tres días, vive con intensidad cada día resistiendo con el bien, el mal y reflejando el amor de Cristo a los demás.

¡A vivir que son tres días!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Feliz día a todos los héroes!

Arte y Diseño para Cristo

Es verdad que todos los días son especiales para recordar a nuestros seres queridos que tan importantes son para nosotros y cuánto les queremos pero hoy debemos recordarlo porque gran parte de Latinoamérica celebra el día del padre.

Para ellos los mejores deseos y una oración al cielo de sabiduría y discernimiento.Una oración de protección y fortaleza espiritual, una clamor de valentía y buen ejemplo. Oramos por los hombres que tienen la tarea y responsabilidad de educar y enseñar a sus hijos, porque ellos son los héroes de la generación del mañana. Oramos para que sean un buen ejemplo a imitar por sus hijos y que su testimonio edifique e instruya a su descendencia.

Si eres padre recuerda estas palabra:

Papá, volaré tan alto como tú me enseñes,
Soñaré lo necesario para imitar y seguir tus pasos.

Enséñame con amor, paciencia y con ternura
eso me permitirá ser un adulto valiente y seguro.

No permitas que las circunstancias y la falta de tiempo, te impidan ser el héroe que admiro.

¡Feliz día de Padre!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Confía en él con todo tu corazón!

Confiar es creer. Confiar es estar seguro sin ver. Confiar es esperar con alegría lo que llegará.

Confiar en Dios significa decir no a nuestras fuerzas, decir no a nuestra prudencia, decir no a nosotros mismos y si a él. Confiar es entregar y dejar en manos del Señor nuestras circunstancias y situaciones, todas, las más fáciles y las más complejas. Confiar es cerrar los ojos y esperar en él. Confiar es descansar en el poder del Señor y ver su gloria en la manifestación de su poder.

¿Qué tienes hoy que poner en manos de Dios? ¿Tu matrimonio?¿Tu salud?¿Tu trabajo?¿La vida de tus hijos? ¿Qué situación tienes que soltar y entregar a Dios para que sea él quién obre y actúe? No te desanimes, no tires la toalla, no te des por vencido. Suelta, no cargues más, no sufras más. Él te ayudará con ese enorme peso que llevas a cuestas y te dará paz para que sigas caminando. Él no te dejará en mitad de la tormenta, el te proveerá de paraguas y será tu refugio si el viento golpea con fuerza. Dios es un padre justo y bondadoso. Un Dios que se complace en hacer bien y obra con misericordia.

¿Y que tal si hoy dejamos de buscar la solución a los problemas a nuestro manera? ¿Y si dejamos de luchar con los demás y las circunstancias?. Esto es para ti y para mí, porque ambos nos esforzamos cada día en conseguir las cosas luchando en nuestras propias fuerzas. Buscamos solucionar problemas y arreglar asuntos a nuestra forma y modo pero si confiamos en Dios y esperamos en él, la cosa tendría no sólo una respuesta clara sino que será de bendición para nuestra vida, porque en sus manos todo lo que ocurre sucede para nuestro bien.

Anímate a soltar lo que retienes en tus brazos anhelando cambiar a tu antojo. ¿Y si el plan de Dios es otro, lo has pensado?¿Y si detrás de todo esto hay una enseñanza? Soltemos, soltemos y no sólo descansaremos, sino que veremos el poder y majestad del Señor!

Empecemos: El día de hoy, yo pongo en manos de Dios mi salud, el anhelo de ser madre, la relación con mi jefe en el trabajo y los vínculos emocionales con mi familia.

No sigas cargando ni anhelando escapar del problema. Enfréntalo con sabiduría y madurez espiritual. Si no la tienes, haz como yo, ora y pídela a Dios, que te la concederá para que salgas vencedor de la situación. Confía en Dios, él no te dejará, te acompañará, te dará la victoria y la solución a tus problemas si pones tu vida en sus manos.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Con vara se corrige, no se maltrata

Gran error el de nuestros tiempos, respecto a la educación de los niños. Gran error la tolerancia que se tiene a la rebeldía y a la libertad convertida en libertinaje de los niños y adolescentes de nuestros días. Los titulares de ayer y hoy en España inundan las portadas con una trágica noticia. Un niño de 13 años mata a un profesor con una ballesta y un machete y hiere a otra profesora y algunos compañeros del colegio. Y después de leer esta tragedia te preguntas. ¿Por qué? ¿Dónde estaban los padres de este niño?¿Por qué tenía armas?¿Dónde aprendió esto?¿Dónde lo vio?¿Por qué creyó el engaño del enemigo que le animó a pecar y agredir a sus semejantes?

Y entonces el Señor puso en mi corazón compartir esta palabra y orar sin cesar por los niños, porque ellos serán los hombres del mañana. Dios es maravilloso y nos da la oportunidad de ser dadores de vida y concebir seres que más tarde serán hombres y mujeres en la sociedad, pero antes es necesaria una larga tarea de instrucción y educación. Yo no tengo la oportunidad de ser madre aún pero la maternidad es algo que me hace mucha ilusión, pero cuando leo este tipo de noticias, pienso que los tiempos que vivimos y la sociedad que nos rodea es un factor tan contaminante e influyente en el desarrollo de los niños que me detengo a pensar y me desánimo.

He pedido a Dios que me inspire para escribir este texto. No soy madre pero soy tía de un hermoso niño de 5 años que me quiere mucho y se porta muy bien con su tía hasta que no le concede lo que quiere. Pero entonces es el momento de recordar que mi forma de amarlo es corregirlo, instruirlo, hablar con él y decirle que no debe reaccionar de forma violenta porque no consigue lo que quiere, cuando quiere. Le recuerdo que yo soy su tía y debe obedecer mi instrucción. Lo hago porque quiero lo mejor para él aunque no lo entienda.

Si les amas, corrígelos a tiempo. Porque un Padre que ama a sus hijos los corrige, como hace Dios con sus hijos.

Porque Jehová al que ama castiga,
Como el padre al hijo a quien quiere.

Proverbios 3:12

¿Es Dios acaso un maltratador por aconsejarnos corregir a los más pequeños? Nunca!

Dios nos invita a educar seres humanos sensibles, nobles, correctos, respetuosos, responsables, educados, obedientes, personas que en su edad adulta puedan discernir con claridad los caminos que elijen porque han tenido una instrucción sabía desde su niñez. Está claro que para ser padres no hay una escuela como tampoco la hay para tener un matrimonio de éxito, pero con la ayuda de Dios todo es posible y si a él le entregamos cada día, la vida de las personas que conforman nuestro hogar y vinculo familiar, él nos ayudará y guiará para que en cada uno reine el amor y el respeto.

No des rienda suelta al libertinaje de hoy en día malinterpretado y mal llamado: “libertad”. Esfuérzate en educar a tus hijos. Si los tienes eres responsable de ellos y Dios quiere ayudarte en esta difícil tarea, de la mejor manera, por eso te dice como hacerlo.

Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza;
Mas no se apresure tu alma para destruirlo.

Proverbios 19:18

Tú eres el padre y ellos los hijos. Ellos deben obedecer tu instrucción no al revés, como muchos padres que terminan sujetos a la voluntad de sus hijos. No estoy hablando de ser un padre dictatorial y castigador, pero si un padre que ejerza su rol de padre y su papel de instructor y ejemplo de vida. No maltrates a tu hijo pero recuerda que una forma de hacerle daño es no castigarlo e ignorar sus faltas, porque más tarde la vida le pasará factura y quizás sea demasiado tarde.

Soy una mujer joven , considero que lo soy (risas), tengo 30 años y durante mi niñez mis padres no dudaron nunca en castigarme si lo merecía, no dudaron en pegarme alguna palmada, castigarme o literalmente darme con la vara porque debía aprender la lección después de mis faltas y hoy puedo decir, como sé que muchos lo dirán conmigo, que no soy una persona traumatizada ni maltratada. Soy una mujer educada y respetuosa.

Valoro la labor de mis padres en mi educación y la de mi hermano porque nos enseñaron a obedecer, a entender que nuestros actos tienen una consecuencia y a ser conscientes de ello. Mi hermano y yo aprendimos que ellos eran la autoridad y les debíamos respeto, aprendimos a pedir las cosas no a exigirlas, aprendimos a pedir siempre el favor y dar la gracias, no a reclamar ni a ser ingratos y como estos, innumerables valores que nos transmitieron nuestros padres con su corrección. No somos perfectos, pero esto nos ayudó a ser quienes somos hoy y entonces sé que el día de mañana, cuando Dios me de la oportunidad de ser madre, yo seré igual con mis hijos.

Es necesario que los niños sean niños y los padres sean padres, es necesario que los primeros se sujeten a la autoridad y los segundos cumplan su papel. Vivimos tiempos muy difíciles. Padres maltratados y agredidos por sus hijos, así como niños agredidos física y psicológicamente, traumatizados por sus padres.

Debemos orar pidiendo la sabiduría necesaria para educar a los más pequeños porque ellos serán la sociedad del mañana. Debemos pedir al cielo entendimiento para los padres que no saben como corregir y educar a sus hijos. Oremos por los más chicos, más vulnerables y susceptibles a la desobediencia y rebeldía. Oremos por sus mentes y corazones para que Dios los guíe e instruya primeramente. Oremos para que ellos se nieguen a creer las mentiras del enemigo y aprendan a resistir con firmeza su engaño que les lleva al pecado y al error. Oremos para que nuestros niños sean hombres y mujeres de bien que amen la verdad y la justicia y sean luz donde quiera que vayan, pero recuerda que para que esto sea posible es necesario que cumplas tu papel y rol de padre.

Educar con amor es corregir a tiempo para no lamentar más tarde el tropiezo de un hombre.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Te falta sabiduría? ¡En abundancia Dios te la dará!

Siempre que se habla de sabiduría pensamos en un ser sabio e inteligente, casi perfecto y nos damos cuenta cuán lejos estamos de ser sabios. Pero Dios dice en su palabra que si nos falta sabiduría se la pidamos y, en abundancia, él nos la dará. Ser sabio es una combinación equilibrada de inteligencia, prudencia, conocimiento, entendimiento, sapiencia y educación con respecto a algo.

El diccionario describe la sabiduría como un grado más alto del conocimiento, es decir, un nivel avanzado de cultura con respecto a un tema. Y no somos sabios por haber leído la Biblia varias veces ni hablar lenguas ni haber viajado a Israel. Somos sabios cuando la prudencia y el decoro son nuestra estrategia frente a la tormenta. Somos sabios cuando escuchamos antes de hablar, somos sabios cuando escudriñamos la palabra del Señor y nos dejamos guiar por su Espíritu. Pero si alcanzar sabiduría fuese algo fácil, Dios no nos habría sugerido pedirla en oración. Así que si consideras que te hace falta sabiduría o directamente no la tienes, acércate al Señor, y con fe expón tu necesidad y él te concederá la sabiduría que proviene de lo alto.

Dice la biblia que él te dará sabiduría si la pides y no te hará ningún reproche sino que te dará sabiduría en abundancia. Quizás consideres que eres sabio, yo creo que estoy lejos de ser sabia en varios aspectos de mi vida y reconozco que necesito el favor de Dios para alcanzar ese nivel de conocimiento que me permita alcanzar la sabiduría.

Gracias a él estoy donde estoy, y gracias a su Espíritu, este ministerio que entregó en mis manos hace dos años, sigue creciendo; pero no porque sea sabia, sino porque en mi necesidad de alcanzar sabiduría me acerqué a él un día y le dije: Señor, aquí me tienes, no tengo nada pero lo que sé quiero ponerlo a tu servicio; dame sabiduría y entendimiento, quiero trabajar para ti. Y creo que la respuesta de Dios podemos verla diariamente. Hoy somos más de 6000 personas y casi 100,000 almas alcanzadas a través de las postales cristianas, leyendo y compartiendo la palabra de Dios y transformando su carácter por la gracia del señor.

Tú eres parte de este ministerio y eres digno de alcanzar la sabiduría que Dios quiere regalarte, así que juntos oremos a Dios, y con fe pidámosle que nos conceda la sabiduría que nos hace falta y que necesitamos para caminar en la vida. Pidamos a Dios entendimiento, prudencia, inteligencia, discernimiento, autocontrol y todos los valores que complementan la sabiduría.

Queremos ser imitadores suyos, y alcanzar la sabiduría es una buena forma de empezar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No te aferres al pasado, no es sabio.

Es común escuchar que todo tiempo pasado fue mejor y me sorprende encontrar en la Biblia que esta premisa que muchos repiten no es precisamente sabia. Vivir aferrados al pasado no es sano ni edifica, perdemos el presente y no visionamos el futuro.

“Ayer” ya no es y “hoy” transcurre deprisa, mientras pensamos en el pasado y planeamos en función de lo que fue. El mañana no existe, no ha llegado, no se sabe, puede llegar o no, sólo si Dios quiere. Así que nuestro presente, como un regalo de Dios, es el que cuenta y merece la pena vivir.

Hoy, hace cinco días dejamos atrás un año, 365 días y noches que vivimos, disfrutamos, compartimos, crecimos, aprendimos, luchamos, soñamos y lloramos, quedaron atrás, ya pasaron, se acabaron. Hoy, enfrentamos un tiempo nuevo y empiezan para nosotros nuevas oportunidades, metas, proyectos, nuevas luchas y batallas por ganar, cambios, compromisos, retos y grandes victorias que llegarán con la ayuda y protección de Dios.

Lo pasado determina nuestro carácter pero es una decisión lo que marca nuestro paso por la vida. Tú decides ser prisionero o libre, tú decides si eres esclavo o conquistador de tus sueños, tú decides si sigues quejándote o pensando en positivo para disfrutar la vida que Dios te dio. Es verdad que el ayer tiene momentos especiales, personas maravillosas, grandes amistades pero también tristezas, malas experiencias y dolor. Pero si no fuese importante el hoy, entonces Dios habría detenido el tiempo y viviríamos en el pasado siempre, pero no ha sido así, no hacía parte de su plan dejarnos cautivos en el pasado. El presente es la ocasión para cambiar, elegir, arrepentirnos y mejorar. Hemos sido creados para crecer, desarrollarnos, aprender, esforzarnos y volvernos a levantar después de haber caído. Jesucristo fue nuestro presente, nuestro “hoy” en la vida, porque en el pasado estuvimos separados de Dios, pero él perdonó nuestros errores y pecados para asegurarnos un “mañana” libre de culpa y dolor.

En este tiempo nuevo, niégate a la queja y al permanente recuerdo de lo que fue. Niégate a ser arrastrado constantemente al pasado, porque esto trae nostalgia, tristeza, dolor e inclusive depresión. Fuiste alguien y hoy eres mejor por la misericordia de Dios. Que tu pasado sea sólo un testimonio para recordar donde estabas y donde estás hoy.

Vivir el presente es una prueba de fe porque confiamos en Dios, en su poder, fidelidad y amor. Él no nos dejará ni desamparará nunca.

Pero si soltamos y dejamos ir el pasado afirmaremos nuestra realidad y pondremos en práctica lo aprendido de cada experiencia o error. Vivir lamentando el pasado, quejándonos porque las cosas fueron diferentes, no sirve de nada ni ayuda a nuestro crecimiento espiritual. Nos amargamos repitiendo en nuestro pensamiento el deseo de volver atrás para abrazar un a ser querido, llamarlo, saludar a un amigo, compartir con nuestros seres queridos o haber reaccionado o actuado de una u otra forma.

¿Por qué no lo hacemos hoy? Por qué anhelar algo que podemos hacer hoy. ¡Es tu decisión!

Aprovecha este día que Dios te ha regalado, hazlo tuyo, disfrútalo y haz que sea lo suficientemente especial para que no anheles un día igual porque todos tus días son especiales. Que tu vida sea una decisión diaria de dar lo mejor de ti a los demás, perdonar y alabar a Dios con tu obediencia.

Ejercicio:

Quememos todos los recuerdos del ayer que nos hacen daño y los que pretenden aferrarnos al pasado, como lo hace está chica frente al piano. Hay nuevas partituras para nuevas canciones en nuestro presente.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Que tu boca edifique y no destruya!

Somos un cuerpo entero que se complementa de corazón, mente y espíritu pero hay ciertas partes, que aunque pequeñas y aparentemente insignificantes tienen un papel muy importante en nuestra vida y en las relaciones con los demás.

Con ella hablamos, gesticulamos y nos alimentamos. La boca, es un pequeño músculo que se abre para pronunciar palabras y se cierra para guardar silencio o descansar, pero en muchas ocasiones nuestra boca, antes de parecer una pequeña herramienta gestual y transmisora de mensajes, parece un huracán con vientos de hasta 240 km por hora. “Se dice mucho y se habla pronto” dicen por aquí y es verdad. No medimos las consecuencias de nuestras palabras y en segundos hemos destruido hermosas relaciones, hermosas amistades, hermandades, cariños, afectos. En instantes hemos engañado, manipulado, acusado, ofendido, herido, criticado, despreciado, señalado, insultado, rechazado y hecho daño, mucho daño.

Pero después, utilizamos la misma herramienta gestual para hablar con Dios, oramos, le decimos cuánto le amamos, cuanto le necesitamos, le pedimos perdón, le damos gracias, todo con la misma boca que describía dos renglones antes. ¿Es posible? Parece que hablase de dos bocas distintas, y no es así, es una sola boca, la tuya y la mía. Nuestra boca parece bonita si está cerrada pero cuidado al abrirla, porque en ocasiones sale fuego de ella y parecemos dragones. En ocasiones levanta vendavales y como dice la palabra de Dios no debe ser así.

Nuestra boca debe reflejar al que habita en nuestro corazón. Nuestra boca debe transmitir amor en cada palabra que pronuncia. Nuestra boca debe sonreír, besar, amar, emanar ternura, sinceridad, paz y calma. Nuestra boca debe ser una herramienta de edificación y sabiduría.

Así que por ahora, ¡basta de hablar! guarda silencio un momento y piensa en la última vez que tu boca se abrió para decir algo incorrecto, para criticar a otro, para burlarse de alguien, para insultar a los demás, o simplemente se frunció sin más, en un gesto, porque no se hacía lo que decías.

Con cada palabra que escribo pienso en mi boca y pido perdón a Dios porque en muchas ocasiones mi boca no ha reflejado su presencia, en mi vida. En algunos momentos en vez de guardar silencio mi boca se ha apresurado a hablar y qué tormenta, sin quererlo he hecho daño con mis palabras a las personas que más amo. Comparto esta verdad porque será la verdad de muchos, muchos imperfectos que buscamos parecernos cada día a Cristo y reconocemos nuestra incapacidad para ser correctamente perfectos. Sólo Cristo nos hace santos y perfectos, no nuestros actos.

Aunque yo desee que mi boca se abra únicamente para decir cosas buenas probablemente vuelva a ser un río revuelto, pero a Cristo vengo para pedir sabiduría, dirección, discreción, paciencia, cariño, templanza, bondad, amor y palabra adecuadas para los demás. ¿Te unes a mi oración?

¡Qué cada vez que abramos nuestra boca sea para bendecir, amar, edificar y reconstruir!

¡Qué nuestros besos y abrazos sean sinceros!

¡Qué nuestros labios se muevan para hacer bien y no para destruir!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

El que no escucha consejo no llega a viejo.

Lo que desde niños hemos escuchado de nuestros padres lo dijo Dios desde el principio.

“El que no escucha consejo no llega a viejo”.

Dios no lo dijo de esta manera pero nos dejó un mensaje claro que dice que escuchar el consejo y recibir la corrección nos dará sabiduría en la vejez, lo que se traduce en el dicho o refrán que desde la niñez nuestros oídos han escuchado.

Es maravilloso sentir el amor de Dios en cada palabra de la Biblia, el esfuerzo sobrenatural por transmitirnos un mensaje claro sin adornos ni enredos. El Señor quiere que obtengamos sabiduría y nos da el secreto para conseguirlo. Escuchar y recibir. Atender y captar.

No es fácil escuchar ni recibir el consejo de otros. Nos cuesta atender la experiencia de los que son mayores, de los que ya han vivido, inclusive nos cuesta escuchar a Dios. Nos es difícil sujetarnos y aprender, porque insistimos, muchas veces, en obtener la experiencia por nuestra cuenta y vuelvo a escuchar a mi madre decir: “Se lo dije, se lo dije, como no escucha…”

Dios nos está evitando esta reprimenda con su palabra, nos está aconsejando para adquirir sabiduría, madurar y llegar a la vejez. Porque el que siendo joven no atiende el consejo de los que ya han vivido y han pasado por diversas situaciones y experiencias, sufrirá, lo pasará mal y recordará el consejo cuando esté pasando por pruebas, pero quizás sea tarde.

Como decía antes, alguna vez he recordado el consejo de otros cuando he tenido que enfrentar diversas pruebas porque precisamente no escuché. Yo soy la primera que me he resistido, algunas veces a escuchar, porque creo que sólo viviendo las experiencias aprenderé. Pero, ¿y si escucho a Dios y sigo su consejo? ¿y si evito el sufrimiento y el dolor? Cuando lo he hecho, he entendido que hay bienestar y bendición en la obediencia.

Hoy es el día de escuchar y atender, a Dios, a tus padres, a tus abuelos, a los que ya han vivido la prueba que enfrentas o, probablemente, enfrentarás.

Escuchemos y recibamos porque hay bendición en la obediencia y el que no hace estas cosas se aleja de la sabiduría.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Sé para ellos, más que un héroe!

Sé para ellos, más que un héroe!

Hoy se celebra el día de Padre en varios lugares y es la oportunidad de reconocer el trabajo, esfuerzo y valor de los hombres desempeñando el papel de instructores de vida, de guías para sus hijos, de esposos y cabezas de hogar.

Dios encomendó al hombre una labor más que importante, le dio la responsabilidad de un hogar, de una familia, de una esposa y una descendencia. No es un reconocimiento machista, es un mensaje conforme al propósito de Dios. A él, como a Adán, será a quién Dios pregunte un día, ¿qué hiciste con tu familia, con tu mujer y con tus hijos? Al hombre le fue asignada la tarea de transmitir de generación en generación el temor a Dios, los valores y el respeto. Es una ardua, hermosa e incomparable tarea, lo sé por mi padre y mi hermano, que se esfuerzan cada día por ser el mejor ejemplo para sus hijos, aunque sean niños o se hagan mayores.

A todos esos admirables hombres les deseamos en su día bendiciones de los cielos, sabiduría, comprensión, respeto, tolerancia, paciencia para con sus hijos y esposas. Que sepan discernir los tiempos y escoger prioridades. Que Dios sea el centro de sus vidas para reflejar donde vayan, el carácter de Cristo, el carácter de un verdadero varón de Dios.

No es más varón quien más grita, ni quien más sueldo gana. No es más varón quien satisface a su familia con lujos a cambio de trabajo. No es más varón quien castiga o maltrata. No es más varón quien es infiel o suple sus vacíos con vicios y diversiones fuera de casa. Es varón quien reconoce que necesita de Dios para ser fuerte y dirigir su hogar, es un verdadero varón quien invoca el nombre del Señor como líder de hogar para instruir a sus hijos y con su actitud y carácter ser el mejor ejemplo para sus hijos. Es un verdadero varón quien respeta, ama y cuida a su esposa. Quien se guarda fiel para su mujer y sus hijos luchando y trabajando para salir adelante.

¡Sé para ellos, más que un héroe!

Para todos los verdaderos varones y padres en su día, ¡Felicidades!
La vida no es igual sin hombres como ustedes.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.

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Orando por Colombia.

Orando por Colombia.

“Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican;
si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia”.
Salmo 127:1

Hoy, son las elecciones presidenciales en Colombia, el país donde nací, y aunque vivo lejos hace 8 años, aún me siento responsable, y quiero seguir estándolo, de seguir orando por sus habitantes, líderes y gobernantes.

Lo mínimo que podía hacer hoy era esto. Pedir una oración por Colombia, para que Dios perdone a esta nación, para que Dios olvide las ansias de poder que han sumido al país en una guerra hace más de 50 años y que se traduce en dolor, tragedia y desesperanza.

Oremos para que la mano de Dios gobierne en los corazones de todos los ciudadanos de este hermoso país de Latinoamérica. Para que él aparte de Colombia la maldad, el desánimo, la violencia y la guerra de la que muchos somos víctimas, de alguna u otra manera. Hoy, somos muchos colombianos en el extranjero por muchos motivos pero lejos de nuestra tierra, lo único que podemos hacer es pedirle a Dios que ayude a los líderes y gobernantes a gobernar con cordura, sabiduría e inteligencia. Que Dios les aparte del soborno y la malicia. Que les dé un corazón nuevo, un corazón que le busque y ame para que haya sanidad en nuestra tierra.

Ora por Colombia y aprovecha la coyuntura para orar también por tu país. Ora por sus líderes
para que vuelvan sus ojos al cielo y les sea dada sabiduría. Que reciban del Dios Eterno, inteligencia, sensatez, prudencia y entendimiento para gobernar. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.