Desiertos con propósito

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“Dios iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche. Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.” (Éxodo : 21-22)

No importa donde ni como estés, hoy, nuestro Padre nos recuerda que no estamos solos. Él no se ha olvidado de ti ni de mí, él estima nuestras vidas y protege nuestras almas, aunque no alcancemos a imaginarlo.

Somos importante para Dios en todo momento y tiempo, lo eres, lo soy, como lo fue el pueblo de Israel aun a pesar de ser desobedientes y rebeldes. Dios les guió por el camino más largo por un motivo, quería evitarles tropiezos y decepciones. Les quería ahorrar la tristeza y arrepentimiento de haber tomado la decisión equivocada. En su perfección, Dios los llevó rodeando el desierto del Mar Rojo para evitar el dolor de sus hijos, de su pueblo.

Para entender leamos los versículos 17 y 18 del capítulo 13.

“Luego que el faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos,e que estaba cerca, pues dijo Dios: «Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y regrese a Egipto». Por eso hizo Dios que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto del Mar Rojo.”  (Éxodo 13:17-18)

Quizás hoy, tú y yo, estamos cruzando el desierto mientras rodeamos el mar y no somos conscientes de ello, el camino nos parece largo, parece no tener fin y perdemos la paciencia, se entristece nuestro corazón. Comparto hoy, 112 días después de salir de mi casa rumbo a otro lugar, estas palabras que llegan a mi corazón como un claro mensaje y el Señor me guía para compartirlo con todos.

Estoy cruzando el desierto mientras rodeo el Mar y hasta hoy no lo sabia, ¿Te pasa lo mismo? Ya somos dos! pero hoy Dios me ha recordado que esto también hace parte el plan y quiere que tú también lo sepas. El desierto que pisamos hoy tiene un propósito. No temamos porque él tiene todo bajo control. Hace casi 4 meses salí de España, dejando mi casa, mi esposo, mi entorno y familia de origen  con el propósito de aprender un nuevo idioma que me permita alcanzar objetivos profesionales que parecían perdidos y afianzar la nueva lengua para compartir el mensaje de salvación en otro idioma, además del español.

En el camino he tropezado, he encontrado filisteos y he visto la guerra de frente, pero estar sola me ha hecho vivir una experiencia incomparable de supervivencia; me refiero a la supervivencia espiritual porque la física gracias a Dios nunca ha estado en riesgo, él me ha provisto de lo necesario.

Vivo en Inglaterra hace 4 meses y he tenido diferentes trabajos donde he conocido gente especial y otros donde he visto la competencia y rivalidad; la lucha descarada por el dinero. Sé que sabes de qué estoy hablando, otros lo llamarían, persistencia o esfuerzo por salir adelante, la diferencia es que existen formas de esforzarse sin destruir al otro. Primera ley del respeto y amor a los demás. No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan.

Se habla un idioma distinto y si no aprendes y te adaptas, pierdes. Es duro, muchas veces he sentido que lo mejor es regresar y me he arrepentido, he pensado que me equivoqué y la decepción me impide ser valiente y fuerte entonces me veo reflejada en la palabra que comparto hoy. Él no quiere que sufra aunque eso implique caminar más o sentir cansancio, porque al  final del desierto estará con los brazos abiertos esperándonos para la recompensa. Dios evitó el dolor de su pueblo llevándolos por un camino más largo y hoy me dice que tú y yo estamos a salvo donde estamos, porque él es nuestro guía y no nos dejará.

Entonces confiemos porque nuestro desierto tiene un propósito!!!

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

 

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¡Él ocupó nuestro lugar!

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Jesucristo padeció por ti y por mí. Jesucristo sufrió el escarnio público y las acusaciones más injustas sin tener ninguna culpa porque su amor le llevó a ocupar el lugar que no le correspondía, el nuestro.

Tú y yo debíamos ser los acusados y culpables, no él. Él no merecía los insultos, maltratos y vejaciones por haber sido intachable y bueno. Él no merecía ser burlado y golpeado. No merecía ser escupido y humillado siendo inocente y justo. Ningún mal encontró Pilato en él para condenarle sin embargo el pueblo exigió y pidió su crucifixión.

Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. (Lucas 23:4)

Si, aunque parezca increíble, fuimos “nosotros”. Los hombres, representados por el pueblo los que pedimos crucificar a nuestro salvador. Pero tenía que ser así para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dice así:

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” (Isaías 9:2)

Entonces Jesucristo marcó la historia de la humanidad y la vida de los hombres fue diferente después de Cristo. Hubo para el mundo una segunda oportunidad en la sangre del hijo de Dios y desaparecieron las tinieblas y la oscuridad. Ahora había luz y restauración para los hombres que crean en él.

Ahora que sabes que un hombre sin igual ocupó tu lugar y te libró de pagar el precio de la culpa, ¿tienes dudas del amor con qué te ha amado el Señor? No hay excusas para dudar de la misericordia que ha tenido Dios con los hombres. Tú y yo hemos sido librados, perdonados, sanados y justificados por Jesús delante del gran juez, Jehová de los ejércitos. Por su amor y gracia ya no somos contados como pecadores o impuros. Por su sangre fuimos lavados, perdonados y considerados justos. Pero ¿es posible? Si, porque así lo quiso Dios.

Porque también Cristo padeció una vez por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

(1 de Pedro 3:18)

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. (Romanos5:9)

Celebremos que hemos sido justificados en la sangre de Jesús y demos gracias a Dios por su amor, perdón y reconciliación.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él terminará lo que empezó!

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Dios dijo y se hizo. Leamos:

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

(Salmos 33:9)

Él creó y puso en orden su obra. Dios preparó todo y cada parte de su creación tiene un plan. Contigo y conmigo, hará Dios grandes cosas y lo que un día empezó en nosotros lo seguirá puliendo hasta que alcancemos la perfección, en el día del Señor. No una perfección humana como la que conocen nuestros ojos o imagina nuestra mente. Es una perfección espiritual que será posible por fe y sólo a través de nuestro salvador, Jesucristo nuestro Señor.

Es necesario ser conscientes de que esta hermosa promesa sólo es posible si nos sujetamos a la voluntad, favor y gracia de Dios. Él es bueno y respetuoso y trabaja con quienes le entregan su corazón. ¿Dónde está tu corazón hoy? ¿Lo has puesto en manos de Dios? Si te das cuenta que en tu corazón, hoy, no está Dios porque has puesto en su lugar otro dios, pídele perdón y reconoce delante suyo tu transgresión. Él no se enfadará, antes te mirará con misericordia y seguirá trabajando en ti. ¡Pero no te apartes! Deja que siga puliéndote, un día verás el resultado de su obra.

Pulir un diamante por ejemplo requiere de un gran trabajo y esfuerzo. Se talla y se va puliendo con delicadeza hasta obtener la pieza perfecta que tendrá valor por su brillo y transparencia. Los ángulos de un diamante deben estar pulidos a la perfección para obtener de la piedra su máximo brillo y esplendor. Un trabajo similar y delicado hace el Señor con cada uno de nosotros. A lo largo de nuestra vida, él nos pule y limpia. Nos perfecciona con cada vivencia y experiencia. Nos hace mejores con el propósito de llegar a la perfección para el gran día del Señor.

Nuestro padre quiere que brillemos y reflejemos el destello de su obra en nuestro corazón, pero recordemos que no somos brillantes por nuestro propio esfuerzo, somos brillantes por su gracia y amor, por su misericordia. Pero podemos elegir brillar o no, eso depende unicamente de nosotros. Está en cada uno de nosotros, en ti y en mí, someternos y sujetarnos a la obra de Dios en nuestra vidas o impedir que él siga trabajando y puliendo nuestro carácter y espíritu.

Por eso hoy, la invitación del Señor es a recordar que el trabajo que él empezó en nosotros es largo y aún no ha terminado. Nos pide prudencia y quietud para dejarle trabajar en la talla de nuestro espíritu y corazón. Su paciencia nos ha alcanzado y es maravilloso saber que Dios, trabaja en nosotros y lo seguirá haciendo hasta el día de la promesa; ese día todos brillaremos y reflejaremos el esplendor de su eterno amor.

Deja trabajar a Dios en tu interior y gózate por la obra que él sigue haciendo en ti.

Guarda silencio y espera en Dios, él está formando la mejor versión de ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de lo jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado de hacer el bien sin recompensa?

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El Señor nos reta constantemente a ser pacientes, compasivos, misericordiosos y justos en la misma medida con la que él lo ha sido con nosotros para que no nos olvidemos de su amor e infinita misericordia. Dios quiere que como él es con nosotros seamos nosotros con los demás, pero cuanto nos cuesta! La medida de amor, renuncia y misericordia es muy alta para nuestra humanidad y razón. ¿Por qué vamos a ser buenos en medida extrema? ¿Por qué vamos a poner la mejilla de nuevo? ¿Por qué, por qué, por qué y por qué? Porque si! Porque él lo hizo por ti y por mí y lo sigue haciendo aun a pesar de nuestros innumerables errores y faltas. Aun siendo conscientes del pecado y de su perdón seguimos fallando y él vuelve a poner su mejilla para restaurarnos, entonces por qué no habremos de hacerlo nosotros?

“Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5: 39)

¿Has sentido alguna vez que das sin medida y a cambio sólo recibes ingratitud y más exigencias? No eres la única persona, ni tú ni yo somos los únicos, muchos se sienten igual y viven la misma situación. Porque mientras nuestro espíritu se dispone hacer el bien y ayudar, la carne grita y reclama: ¡No lo hagas! ¿Por qué tú?

Creo que el principal motivo y la razón que nos motiva a servir y ayudar a los demás, es nuestra fe en Jesucristo. Él, sin conocernos lo dio todo por nosotros. Sin saber quienes éramos y que diríamos lo dio todo si condiciones ni exigencias. Jesús renunció a si mismo por amor y no valoró si lo merecíamos o no, porque de haberlo hecho su muerte no habría sido suficiente para la cantidad de maldad, pecado, indiferencia y frialdad de los hombres; pero él no escatimó nada y se entregó, por eso hoy. Nuestro objetivo es ser imitadores de Cristo, renunciando a la carne e imitando su carácter. Sirviendo y ayudando a los demás.

¿Te cansas? ¡Yo también! Pero que tú fuerza sea la fortaleza de Cristo que nunca se cansa y antes aumenta su paciencia para con nosotros.

¿Te agota ayudar a quién no valora tu ayuda? ¡A mí también! Pero que nuestro consuelo sea el amor de Cristo que llevó a la cruz para darnos vida por la eternidad. Si lo hizo él, porque no hacerlo nosotros.

“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal”. (1 Pedro 3:17)

Parece una actitud servil y dócil. Una actitud fuera de lo común, pero eso es precisamente lo que caracteriza a los hijos de Dios. Estamos en el mundo pero no actuamos como el mundo, somos diferentes. Así que aunque padezcamos o suframos sirviendo y poniendo toda la carne en el asador, como dicen por ahí, sigamos con nuestra tarea que a su tiempo segaremos, nuestro jefe, todo lo ve y conoce; él paga y multiplica. Lo creo y doy testimonio de ello. Cuando nada tuve y serví. Dios vio con agrado mi actitud y recompensó mi acción y nunca me ha desamparado ni nada me ha faltado.

No ayudemos por la retribución. Demos y ayudemos por que de él hemos recibido. Demos porque es una forma de alabar y honrar a Dios, porque él ama al dador alegre y retribuye la obra de cada uno. No nos demos por vencidos, recordemos el padecimiento de Cristo como nuestro motor para seguir dando y sirviendo a lo demás. Seamos embajadores de los cielos donde vayamos. Que los demás no nos vean a nosotros sino a Cristo en nosotros.

“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra”. (2 Crónicas 15:7)

Así que con la palabra que el Señor nos da el día de hoy la misión está clara, servir sin rendirse, ayudar sin esperar nada a cambio. Dar sin medida como él nos ha dado.

Entonces digamos juntos: “Gracias Señor por tu misericordia y eterna justicia. Gracias por tu piedad y paciencia, por enseñarnos y pedirnos que seamos como tú para que nuestro mundo cambie y haya paz y bien entre nosotros. Ayúdanos a entender el propósito de tu obra y plan de amor. Ayúdanos a ser reflejos de ti cada día con todas las personas que nos rodean. Pidan o exijan, ayúdanos a dar, tú te encargarás de hacer justicia y de confrontar el corazón de lo ingratos y desagradecidos, a nosotros no nos corresponde. Así que hoy te pedimos nos des un corazón grato, justo y amoroso que ayude sin condiciones a los demás, como tú nos has servido y ayudado.” En el nombre de Jesucristo oramos y te lo pedimos”. Amén.

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

(Gálatas 5:13)

Así que siendo libres, elijamos hacer el bien y servir a los demás en amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él amor de Dios nunca cambia!

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A pesar de nuestra rebeldía, ¡Dios nos ama! Digo a pesar porque aunque no parezca ni lo creamos, tú y yo somos en algunas ocasiones, rebeldes, necios y tercos. Aunque amamos a Dios, a veces, vamos por la vida conforme a nuestros deseos y necesidades y no conforme a los deseos ni voluntad de Dios. Eso es rebeldía.

¿Y qué hace un padre cuando su hijo es rebelde y hace lo que le apetece? ¡Lo sabemos bien! Las consecuencias de la desobediencia las conocemos por experiencia propia o porque es lo que hacemos o haremos con nuestros hijos. Lo primero es: el castigo, segundo: la reprensión y tercero: la lección. Pero el enfado y la decepción de un padre por la desobediencia de sus hijos suele permanecer por cierto tiempo; algunos lo recuerdan por largos años. Pero la noticia de hoy, es que a nuestro Padre Celestial y Dios eterno, el enfado y la ira le duran poco porque su misericordia es infinita y su amor inexplicable. A pesar de nuestra desobediencia y rebeldía, él nos ama y nos sana.

Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. (Salmos 145:8)

Esta sanidad hace referencia al perdón y a la restauración. Dios quiere nuestro bien y sabe que si fallamos, le necesitamos, entonces no se aparta, antes se conmueve y nos abraza. Él sólo espera que nos acerquemos y le contemos qué hemos hecho, por qué lo hemos hecho y sentir el arrepentimiento sincero de nuestro corazón, para lavarnos y sanar nuestro espíritu nuevamente. Y escribo nuevamente porque volverá a pasar y él nos volverá a sanar porque nos ama.

Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu. (Salmos 34:18)

Si embargo hay algo que no debemos olvidar, su perdón y misericordia no nos dan libertad para pecar. Entonces andemos en obediencia y sujeción en la vida, resistiendo la tentación y negándonos al pecado por amor a Cristo y a Dios Padre.

Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. (Gálatas 5:13)

¿Has sido rebelde con Dios?

¿En qué desobedeciste?

No me lo digas, díselo a él,

que aún a pesar de tu error y pecado, te perdonará y seguirá amando.

A él que tendrá misericordia de ti y te mirará con amor y ternura. A él que será paciente y nunca

pagará conforme a la grandeza de nuestros errores. A él que con amor eterno te ha amado.

¡Bendito seas Señor, Dios justo y misericordioso!

¡Gracias por amarnos eternamente y no tener en cuenta nuestra transgresión!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Corre, se trata de tu vida!

POSTAL 955

No hay Victoria que no cueste esfuerzo, no hay carrera sin cansancio ni camino sin obstáculos, pero correr hay que correr, aunque exhaustos tenemos que correr, porque en esta carrera se trata de nuestra vida, de nuestra libertad y salvación.

Antes compartía el vídeo del pastor americano Carter Conlon que nos motiva a correr (¿Lo viste? ¿Sabes de qué hablo? Te invito a verlo sino lo has visto) Lo compartí porque el peligro, la tentación y el pecado están cerca, nos persiguen, pero debemos ser fuertes y seguir corriendo, sin mirar atrás ni a los lados, sino con los ojos puestos en la meta, siempre enfocados en la promesa.

Es muy probable que en medio de la carrera haya duros obstáculos y temporales, quizá un poco de lluvia o niebla y sintamos desfallecer y creamos que somos incapaces de continuar, pero no es el momento de abandonar, sino de confiar y recuperar fuerzas. Inhalar y exhalar para recargar y seguir la marcha porque Él estará con nosotros en todo tiempo y será nuestro compañero durante toda la maratón, no nos abandonará, nos restaurará y dará nuevas fuerzas.

Jesús sabe lo que enfrentamos y conoce nuestras debilidades. Para él no hay nada oculto, es más, tú dolor y mi dolor, él lo vivió y sintió en carne propia. Jesús fue señalado, acusado, culpado, condenado, maltratado y perseguido. Jesús también sufrió y en su humanidad pudo palpar las vicisitudes de la vida. Nada hay que él no conozca ni sepa cómo enfrentar, porque se hizo hombre y dice su palabra que fue tentado en todo pero sin pecado. Dice su palabra que sufrió persecución, ataques del enemigo, rechazo, burlas, juicio. Jesús perdió a seres queridos y amigos, Jesús fue traicionado, maltratado, acusado y condenado. Pero él no huyó ,él no corrió a ningún lado, él cumplió los propósitos de Dios para que el plan divino fuera culminado y los hombres recibiéramos salvación y perdón. Él no corrió para que tú y yo pudiéramos estar a salvo y correr hoy para salvaguardar nuestras almas y vidas.

¿Algo qué decir?

Sólo GRACIAS! Por la inmensidad de su amor y misericordia.

Sólo GRACIAS! Por tan divino regalo por gracia.

Sólo GRACIAS! Por dar su vida y seguir a nuestro lado.

Así que hoy, recordando la entrega y fortaleza de Jesús, sigamos corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante. Él es nuestra compañía y podremos abrazarle en la meta. Sigue adelante, sé valiente!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él será tu guía y no te desamparará ¿Qué temer?

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Hemos leído muchas veces versos bíblicos como este, en el que Dios afirma su fidelidad y promesas de amor para con su pueblo. (Entiéndase pueblo como todos los hombres que temen su nombre y le aman). Considero que empezando el año, a 7 días del nuevo tiempo es momento de confiar y declarar que andaremos bajo su instrucción y dirección cada día de este año. El propósito es dejarnos guiar por su mano, para que en cada paso que demos y decisión que tomemos, recordemos que su protección estará con nosotros, si confiamos en él y aceptamos su voluntad.

Lo más importante no es dar un paso o tomar una decisión, eso es lo más fácil. Lo importante es contar con la aprobación de Dios en todo lo que hagamos. Así que oremos y aprendamos a confiar en el Señor de esta forma no tendremos nada que temer y nuestra marcha fluirá en paz y serenidad porque él será nuestra brújula y bastón, que nos servirá de apoyo en mitad del camino cuando sintamos desfallecer.

Empecemos a caminar confiados en que Dios será nuestro guía aún cuando no podamos ver, porque él ha prometido que a los invidentes guiará y llevará por buen camino. Él prometió enseñarles nuevos caminos que no conocían y con nosotros también lo hará si confiamos en él y aceptamos su dirección. El Señor muestra una vez más, su amor y paciencia para con nosotros ofreciéndonos su compañía, apoyo y dirección. Así que abracémonos a su mano y caminemos de su mano y andaremos mas seguros que con una brújula en la mano.

¿Qué quieres decirle hoy a Dios? ¿Tienes temor de dar un paso o tomar una decisión? ¿Qué te impide hacerlo? ¿Qué temes? Ora, pide a Dios dirección e instrucción para que tus decisiones y pasos tengan su aprobación y bendición. Entonces nada deberás temer, porque sólo pasará lo que él quiere que ocurra. Si confiamos en él llegarán bendiciones de los cielos sobre nuestra vida y veremos su poder y gloria. No tengamos dudas ni temor, porque a su lado nada nos pasará. Él camina con nosotros y lo que vendrá será para nuestra madurez, crecimiento y aprendizaje. En poco tiempo seremos mejores porque él quiere pulir nuestro carácter y hacernos mejores. ¿Lo crees? Entonces da el primer paso y verás su fidelidad.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

La mejor forma de empezar el año…..

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Aunque no veamos lo que viene, para este año nuestro propósito debería ser caminar por fe, confiados en aquel que todo lo puede y convencidos de que su respuesta llegará.

Hoy empezamos una nueva etapa, un tiempo nuevo y tenemos 365 oportunidades para amar, perdonar, reconciliarnos, unirnos, vencer, creer, confiar, ayudar, servir, orar, interceder y sembrar. Por eso, comparto con todos, este hermoso mensaje del libro de  Deuteronomio que hace alusión a las bendiciones de la obediencia.

Que este sea nuestro propósito cada día de 2016 y nuestra oración el día de hoy: “Señor queremos ser más como tú, ver la vida como tú, obedecer y ver tu bendición”

 

Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.

Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.

Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.

Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

(Deuteronomio 28: 1-14)

 

Un año más, trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Esforcemonos! Él vendrá ¡Él viene ya!

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Nuestro corazón se entristece y acongoja ante la realidad de nuestro mundo. Violencia, Maldad, Contaminación, Destrucción, Guerras, Hambre, Envidia, Celos, Ira, Venganza, Falta de Perdón, Odio, Maltrato, Amenazas, Soledad, División, Contiendas, Muerte, Dolor, Lágrimas y un largo etcétera y podría seguir, pero detengo mi ritmo porque no escribiré únicamente cosas lamentables y tristes, ya nos basta con ver las noticias o escuchar la radio.

No daré gusto al enemigo hablando de sus grandes obras en la humanidad. ¡¡¡No cederé ante su deseo de vernos tristes, compungidos y amedrantados!!!  Por eso hoy, después de varios días extrañando mi tiempo para servir al Señor y compartir su palabra en el blog, me animo a compartir el mensaje que pone Dios en mi corazón. A pesar de las tragedias de nuestra sociedad y los lamentos de nuestro mundo, tú y yo tenemos una esperanza eterna y  una promesa que nos conforta y anima. Una promesa que llegará y está cerca de cumplirse. Así que no nos lamentemos ni contristemos, porque él volverá. Él lo dijo y así será. Nuestro Dios regresará, no nos dejará. ¡Él peleará por nosotros y nos salvará!

Me encanta la firmeza de este versículo, la seguridad que trasmite en cada una de sus palabras. Dios nos invita a ser valientes a pesar del dolor, nos pide que seamos fuertes y que nos esforcemos, que no tengamos miedo, porque él nos rescatará. Entonces hoy, aunque la radio, la prensa y la televisión nos recuerden que nuestro mundo se consume y se ahoga en medio de tantas obras perversas del mismo hombre, levantémonos firmes en fe para declarar que no estamos solos; nos esforzaremos cueste lo que nos cueste pero no daremos oportunidad al temor de minar nuestra esperanza, porque sabemos en quién hemos creído y quién pelea por nosotros. Sabemos que él no nos desamparará y que su regreso está cerca.

¡Jesús volverá! La invitación de hoy es a no perder el tiempo en distracciones y vanas propuestas del mundo sino a permanecer firmes y fieles, porque él volverá con retribución y nuestra lágrimas enjugará y nuestro dolor sanará. Volvamos los ojos y el corazón al cielo. Aferremonos a su verdad y vivamos conforme a su voluntad. Seamos testimonios vivos de su amor y reflejemos al mundo su verdad con nuestra forma de ser y actuar. ¡Hagamos que el mundo, aún a pesar de sus tragedias, tenga esperanza y pueda ver a Jesús!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Paciencia vs Intransigencia

Arte y dIseño para Cristo¿Estás luchando con una idea que interrumpe constantemente el propósito y plan de Dios en tu vida? ¿Eres consciente de que tus planes y proyectos a veces no son los planes del Señor? ¿Entiendes porque aquellas oraciones insistentes no tienen respuesta?

El Señor puso en mi corazón escribir este post porque él está trabajando conmigo en este aspecto. Últimamente estoy teniendo grandes batallas con la carne, una parte de mí que exige tener la razón con algo de intransigencia y necedad porque no tiene la más mínima intención de ceder un poco a la verdad que dio libertad y victoria a mi espíritu. Y entonces, yo, en medio de esta lucha de razón, lógica, obviedad, mundo, humanidad y ley divina, reflexiono y entiendo que mi arma es la sensatez y la dependencia del Señor, la confianza y fe en él.

Mi carne puede gritar a viva voz, que se rebelde, que reclame mis derechos, que luche por mis sueños, que no me sujete a mi marido, que no me someta en obediencia al evangelio de Cristo, que disfrute la vida y haga lo que me plazca. Mi carne puede seguir intentando comparar mi matrimonio con el de los demás, lo mismo que mis sueños, mi vida y cada uno de los proyectos sin cumplir. Puede seguir llamando mi atención con lujos y exquisiteces que no tengo, pero aunque se esfuerce en seducirme, yo seré paciente y esperaré en Dios, porque él ha prometido que con paciencia ganaré mi alma y yo lo creo. Además tengo fe, es decir tengo la certeza de que a su lado nada me faltará, porque a su lado lo tengo todo.

Hubo momentos en los que no fui paciente y caprichosamente insistí en lo mismo, y oré ¡claro que oré! pero él no respondió lo que yo quise. Su voluntad no era lo que yo soñaba, su voluntad era otra, era algo mejor y perfecto aunque yo no lo entendiera. Hoy miro atrás y doy gracias a Dios por su paciencia para conmigo, por su infinita misericordia y le pido que me de fuerzas para permanecer y no escuchar los reclamos del mundo y de la carne que de vez en cuando intenta enseñarme las maravillas que hay allí fuera para mí si me alejo de la verdad.

¿Con qué luchas? ¿Cuál es tu batalla? ¿No has logrado cumplir tus sueños como yo?¿A qué renunciaste para estar dónde estás hoy? No te lamentes ni flageles pensando que el tiempo pasó y es tarde. No pienses jamás que es imposible. Moisés dirigió al pueblo de Israel a la tierra prometida cuando tenía 80 años (Exodo 7:7). Mientras que Abraham y Sara fueron padres cuando él tenía 100 años y ella 90 (Génesis 17:17). Así que nunca será tarde si hace parte de su plan.

Él dijo, que nada hay imposible para él, así que si lo que anhelas y por lo que luchas es bueno para ti y hace parte de su plan, tarde o temprano, llegará. Dios se encargará de que así sea, pero si no lo es, no lo esperes ni desesperes porque no llegará.

Confía, pon todo en sus manos y espera. Él se encargará de ayudarte, te pondrá en el lugar y tiempo indicado para cumplir tus sueños si hacen parte del propósito que él tiene para tu vida. Persiste, él te sostendrá, pero no te alejes ni te apartes de su mano. Persiste cada día a pesar de los temporales pero no pierdas nunca de vista la meta. Sé paciente pero no intransigente. No luches por caprichos y banalidades porque será una lucha perdida sin el apoyo de Dios. No pelees tus batallas en solitario, lucha con su ayuda y refúgiate en su poder y majestad. Y mientras recibes respuesta, sirve, ayuda, crece, madura, ministra, evangeliza, ama, comparte, alaba, cree, ora, perdona……..

Digamos no a la terquedad, necedad e intransigencia y optemos por el camino de la paciencia, que aunque despacio tiene un buen final. ¿Lo crees? Él lo prometió.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él te hizo heredero e hijo de Dios!

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Un reo o presidiario tiene a cuestas una condena que paga por su delito. Tú y yo estábamos sentenciados a pagar por nuestros delitos y pecados pero el mejor abogado que existe defendió nuestra causa, nos representó y consiguió para nosotros libertad total y la absolución completa de nuestros errores. No nos dieron casa por cárcel sino que recuperamos la libertad para siempre.

La condena que pesaba a nombre nuestro fue borrada y eliminada por el juez ante la defensa de nuestro abogado. Él se presentó, intercedió y asumió nuestra culpa para librarnos del castigo. ¿Somos conscientes de ello? Alguien ocupó nuestro lugar sin que le pidiésemos el favor ni pagásemos un céntimo. Él se entregó voluntariamente! ¿Nos entregaríamos nosotros para ser culpados por el error de otra persona? Un hombre humilde asumió nuestra culpa para ser condenado por ti y por mí a cambio de nada, sólo de nuestra libertad y del cumplimiento del propósito para el que había sido enviado. Jesucristo nació, creció y en su edad adulta se sometió a la voluntad de su padre, nuestro Dios, para que se cumpliese su obra de salvación para la humanidad.

Esta historia la hemos escuchado muchas veces, la hemos leído, la hemos visto en la televisión y en películas. La hemos recordado cada celebración de la santa cena y la memoramos en las alabanzas pero ¿alcanza nuestro corazón a entender la magnitud del amor de nuestro abogado y la misericordia del juez? Porque el juez podía no haber aceptado la auto-inculpación de nuestro abogado intercesor sino habernos sometido al pago de la condena que nos correspondía, pero no, su bondad e infinito amor le llevaron a apiadarse de nosotros y perdonarnos entregando a su único hijo para que hoy fuésemos libres!

Reflexionemos y entendamos:

Para que tú y yo tuviésemos paz en nuestro corazón, él se entregó,

Para que tú y yo fuésemos libres de pecado y justificados delante de Dios,

él ocupó nuestro lugar.

Para que tú y yo fuésemos galardonados con la herencia del Padre, él guardó silencio y permitió que le maltratasen, siendo inocente.

Para que tú y yo recibiéramos el perdón de Dios y fuésemos vistos sin ninguna mancha, él recibió el castigo que merecíamos y subió a la cruz muriendo por nosotros.

Para que tú y yo no estuviéramos ni nos sintiéramos solos, él resucitó para acompañarnos eternamente a través de su espíritu santo.

Y para que tú y yo fuésemos fuertes, él prometió no abandonarnos ningún día hasta que regresase por nosotros.

Por eso hoy nos gloriamos y celebramos con gozo la victoria del señor Jesús ante el pecado, la muerte y el diablo y recordamos su regreso con anhelo, esperanza y gratitud.

¡Que el gozo de la salvación se refleje en ti!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Tu corazón te dejará ver a Dios?

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Jesús enseñaba a las multitudes y a sus apóstoles estas palabras que son muy conocidas porque hacen referencia al sermón del monte, en el que Jesús compartió el significado de las bienaventuranzas. Aunque el mensaje de hoy está enfocado en el verso 8 de Mateo 5, es ideal leer toda la porción, así que vamos a ello: Leamos juntos Mateo 5:3 al 11.

«Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

»Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

»Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

»Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

»Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos serán tratados con misericordia.

»Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

»Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

»Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

»Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal.

Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes.

Pero antes de continuar, recordemos el significado de una bienaventuranza y de ser bienaventurado. Una bienaventuranza es una felicidad humana. Jesús nos compartió con claridad y detalle las cosas que deberían hacernos felices y añadido a esto indicó que quien practicase las bienaventuranzas sería una persona bienaventurada, es decir afortunada, dichosa y feliz. ¿Cómo somos tú y yo?

Hoy, el mensaje hace especial referencia a la bienaventuranza que Jesús compartió en el verso 8 que habla a los de corazón limpio, porque su recompensa será que podrán ver a Dios. Entonces es cuando nosotros debemos hacer un auto-análisis y meditar sobre el estado de nuestro interior.

¿Cómo está nuestro corazón? Si hoy fuese nuestro último día ¿tendríamos la garantía de que veremos a Dios? ¿Has limpiado tu corazón los últimos días? Limpiar es sacudir el polvo y tirar la basura. ¿Qué tienes que desechar y tirar? ¿Qué esta haciendo sucio tu corazón? ¿Rencor, remordimiento, resentimiento, odio, ira, rabia, malos deseos, envidia, inconformidad, falta de perdón? Detente un momento y hagamos juntos una valoración de nuestro corazón.

Quizás estuvo limpio hace un mes o tal vez después de volverlo a limpiar el domingo en la Iglesia, se ensució esta mañana. Revisa cómo está y no te quedes con nada que pueda robarte el privilegio de esta hermosa promesa. Si nuestro corazón está limpio veremos a Dios pero sino, ocurrirá lo contrario, no le podremos ver y realmente es un privilegio que yo, personalmente, no quisiera perder. Entonces haré una inspección del interior de mi corazón porque seguramente habrá algún detalle que entorpece la limpieza de mi corazón y es ese pequeño polvo que apenas se ve pero que no permite que haya verdadera pulcritud, como quiere Dios.

Aunque normalmente apartamos un tiempo del fin de semana para la limpieza, apartemos un tiempo cada día para mantener impoluto y resplandeciente nuestro corazón. No perdamos la oportunidad de ser bienaventurados y ver a Dios. Que nuestro corazón no nos impida ver al Rey de Reyes.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Sin niguna vergüenza del Evangelio que da salvación y vida eterna!

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Lo que avergüenza suele ser algo de lo que no nos sentimos cómodos y no queremos que se note. Nos avergonzamos de nuestros defectos e intentamos disimularlos para que pasen desapercibidos y no sean visibles. Nos avergüenza cantar, hablar en público, exponer, nos avergüenza caminar delante de un determinado público y evitamos ponernos de pie en un lugar donde hay muchas personas. No sé a ti que te avergüenza pero yo he comentado algunas situaciones que a algunas personas nos hacen sonrojar y subir los colores al rostro de vez en cuando.

Pero aunque la vergüenza es algo natural que sentimos todos los seres humanos del planeta tierra y que sólo algunos aprenden a controlar. Hay un aspecto de nuestra vida que no nos avergüenza y que exponemos con vehemencia por todas partes y suele ser lo que hace referencia a nuestros gustos. No nos da vergüenza vestir ropa de moda y modelar las últimas tendencias. No nos da vergüenza reconocer públicamente la música que nos gusta o nuestra película preferida. No nos avergonzamos de decir abiertamente cual es nuestra postura política y nuestro escritor predilecto. Pero hay algo de lo que alguna vez nos hemos avergonzado y no debería ser así. Quizás nunca lo ha hayas sentido ni hayas tenido la tentación de sentir vergüenza pero habemos muchos que alguna vez hemos intentado pasar desapercibidos y guardar silencio para que nuestra fe no sea descubierta. Sé de que se trata esto porque lo he vivido en primera persona. Amo a Dios, creo en Cristo y sé que él me dio salvación y vida eterna, pero alguna vez, cuando empecé a caminar de su mano, fui discreta y guardé silencio para evitar la crítica y el señalamiento, intenté que mi convicción espiritual pasara desapercibida pero un día, el Señor me mostró esta palabra que cambió radicalmente las cosas:

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 10:33)

Yo no negaba a Cristo pero disimular mi fe era una forma de hacerlo.

Entonces reflexioné y medité en mi relación con el Señor y mi forma de vivir el cristianismo y entonces fue cuando decidí dar un paso más y le di a Jesús el lugar que le corresponde, el sitio que merece en mi vida, el primer lugar. Nunca más oculté el amor que por él siento y la gratitud que hay en mi corazón por su fidelidad y bondad para conmigo. No volví a disimular ni fe y deseo de servir al Señor. En mis primeros pasos caminando con Jesús tuve que enfrentarme a mi familia “católica apostólica romana” que no entendía porque “prefería” ir a un culto y no a misa. Tuve que debatir mi bautismo porque no comprendían que me bautizase nuevamente si ya había sido bautizada con seis meses de nacida. Tardaron años en entender el significado del diezmo y la relación que tiene con el “cepillo” o la “limosna” en la Iglesia católica.

No fue fácil pero aquí estoy hoy, 15 años después más firme y convencida de lo que soy y en lo que creo. Mi familia aceptó y entendió el llamado y aunque algunos todavía se niegan a venir a los pies de Cristo, yo sigo orando por ellos porque sé que la semilla está sembrada y algún día dará su fruto.

Lo mejor de todo es que hoy puedo reconocer que no me avergüenzo del evangelio que me dio salvación y vida eterna y comparto y difundo el mensaje que me dio libertad y restauró mi vida para que otros vengan a los brazos del Señor y conozcan el amor y perdón que transforma y sana para siempre.

¿Sientes vergüenza?¿La has sentido? Libérate y expresa abiertamente tu fe. Lo que Dios te da no puede dártelo nadie, ni el mejor de los amigos, ni el mejor compañero de trabajo; tampoco la fidelidad y amor sincero e incondicional de Dios.

No guardes silencio ni te mimetices con el mundo para complacer a los demás. Sé libre y proclama el poder del evangelio que te dio vida.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él puso eternidad en nuestro corazón!

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Dios como creador del universo lo preparó todo con antelación y con un propósito claro de bendición y abundancia para sus hijos. Él lo hizo todo perfecto y hermoso en su tiempo para que disfrutáramos y gozáramos de su obra y promesas, pero ¿Lo entendimos y aceptamos? No! El plan de Dios fue rechazado por el hombre desde el principio, quién sin entender lo que Dios hacía por él se apartó conforme a su voluntad tras pasiones y deseos que le privaron de la presencia y favor del Señor.

¿Alguna vez has rechazado algún regalo?

A pesar del rechazo del hombre, Dios en su infinita misericordia y gracia preparó un plan de rescate porque sabía lo que ocurriría y entonces puso en nuestro corazón, el tuyo y el mío, un poco de eternidad. A pesar de querer caminar apartados de él, él puso en nuestro corazón parte de su inmensidad y nos regaló algo de su eternidad y aunque suene muy poético, es así, Dios puso en nuestro corazón eternidad, pero no lo entendimos y ahora seguimos sin entenderlo porque no podemos racionalizar la perfección y grandeza de la obra de Dios. Su obra y él en sí mismo son inescrutables y aunque intentemos entender, su esencia y obra superan nuestra razón; inténtalo y será un trabajo de gran esfuerzo y en vano porque no lo lograrás. Su palabra dice al respecto:

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.

(Job 40:2)

Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.

(Eclesiastés 11:5)

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

(Isaías 40:28)

!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

(Romanos 11:13)

La eternidad que hay en nuestro corazón es de esos regalos magníficos que se aceptan y no se intentan entender ni explicar. Es un regalo de nuestro Padre y Creador y debemos recibirlo, aceptarlo y esperar a que llegue el momento de disfrutarlo a su lado. Esperamos por amor y fe en sus promesas y sabemos que el fin que Dios ha preparado para los que le aman será maravilloso porque estaremos a su lado y gozaremos de paz y felicidad por la eternidad.

Y para intentar entender el regalo que Dios nos ha hecho y ha puesto en el corazón de cada uno apliquemos algo de razón y lógica al asunto, leamos el significado de la palabra eternidad en el diccionario. Y dice así:

-Perpetuidad sin principio, sucesión ni fin.

-Duración dilatada de siglos y edades.

-Duración excesivamente prolongada.

-Posesión simultánea y perfecta de una vida interminable, considerada atributo de Dios.

-Vida perdurable de la persona después de la muerte.

El regalo de Dios es intangible pero por fe sabemos que es real y que podremos disfrutarlo en un periodo sin fin y dilatado mientras gozamos de su presencia. Él nos ha concedido un gran privilegio, debemos cuidar nuestro corazón y antes de intentar entender a Dios y humanizar su esencia gocemos de sus promesas y dádivas que nos ha dado por amor sin condición.

Gracias Padre por poner eternidad en nuestro corazón, sabemos que un día entenderemos lo que hoy no está claro para nosotros y cuando ese día llegue habrá plenitud de gozo en nuestro espíritu. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez

Merecedores de lo inmerecido …

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¿De qué manera se puede obtener lo que no se merece? ¿Quién puede darte todo sin pagar ningún precio ni firmar condiciones? Únicamente Jesucristo. Él renunció a sí mismo y se entregó para darnos vida, a ti y a mí. Hoy, tú y yo disfrutamos la libertad que el pagó con su muerte.

He escrito numerosas veces en relación al sacrificio de Jesús en la cruz y al amor eterno de Dios por la humanidad al entregar a su único hijo para la redención del mundo, pero no importa cuantas veces lea estas palabras en la Biblia, escriba al respecto o diseñe un mensaje sino consigo creer esta verdad. El secreto supera la lectura y la memoria, supera saberlo y compartirlo, supera darle me gusta y sentir gratitud un domingo en la Iglesia, el verdadero secreto está en creerlo y vivirlo.

Ahí radica la diferencia. ¡Lo sabemos, pero nos cuesta!

Sabemos que el murió para perdonarnos. Hemos leído que a Dios no le importó entregar a su único hijo por amor al mundo. Hemos escuchado que Jesús siendo Rey y Señor renunció a si mismo para morir en la cruz por nosotros,  libertarnos y darnos vida eterna. Hemos compartido mensajes, postales, imágenes. Hemos cantado y hecho alabanza. Hemos servido a la Iglesia en nombre del Señor y hemos aprendido versículos de memoria, pero….. ¿creemos y vivimos esta verdad?

¿Lo crees, o crees que lo crees? Lo sé, es una pregunta trabalenguas, pero si lees más despacio entenderás el significado de la pregunta y podrás responder.

Crecí en una familia católica, apostólica, romana y estudié en un colegio de monjas desde los 6 años. Por lo que os cuento de mi niñez, siempre creí que conocía a Dios pero realmente le conocía superficialmente porque no era el mismo Dios que percibí, encontré y me abrazó a los 21 años. Desde entonces mi vida cambió y me di cuenta que aunque creía estar libre de pecado por no robar no era libre de pecado, había pecado de otras maneras. Me enteré, escudriñando su palabra de la verdad, me di cuenta que muchas cosas que Dios abominaba las había estado haciendo, como idolatrar imágenes. Con el tiempo comprendí que Dios no habitaba en templos ni en figuras a las que yo oraba y decidí renunciar a una tradición y religión para tener una relación y vínculo permanente con Dios, quién estaba a mi lado día y noche y no en el templo los domingos. Desde entonces él es mi padre y mejor amigo.

Dios me amó desde siempre pero yo no lo sabía. Dios me estaba esperando desde siempre pero yo sólo pude verlo a los 21 años. Jesucristo me salvó y rompió las cadenas de esclavitud que me ataban pero yo luchaba con las mentiras del enemigo porque no creía ni entendía esta verdad. Hoy siento la obligación y el llamado a compartir esta gran verdad con el testimonio de mi vida. Dios me estaba esperando, porque para todos él tiene un momento pero no olvidemos que nada nos hará salvos, más que su perdón.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Él fue paciente conmigo y me esperó. Él no quizo que yo pereciera y tuvo misericordia de mí. Hoy, tú puedes ayudar a otros compartiendo tu fe y la verdad. Que la salvación no es lo que hemos creído.

No nos salva ser religiosos, no nos salva encender más velas y clamar más alto. No nos salva ayunar más veces y donar juguetes y ropa a los desfavorecidos. No nos salva leer la Biblia en varios idiomas ni ir a tierra Santa. Sólo nos salva CREER. Creer que por su gracia hemos sido rescatados.

Para entender esto, es necesario ir al diccionario y leer el significado de la palabra “Gracia”: Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

Es decir que Dios nos dio GRATIS la salvación. Su perdón no tiene precio, no tiene condiciones, no tiene letra pequeña. La salvación es por su gracia y sólo se obtiene creyéndolo y viviendo conforme a esa verdad. Entonces no basta con que lo leas y lo sepas, bastará cuando lo creas.

El enemigo nos ha engañado a lo largo de los siglos haciéndonos creer que salvo es el que más diezmo dé, el que más oraciones haga, el que más sirva en la Iglesia, el que más participe en la alabanza, el que más ayuda ofrezca a los necesitados, el que vaya más a la predica o se aprenda de memoria la Biblia.

La salvación no tiene precio porque es incalculable. La salvación es para todos, no para algunos. La salvación la ofrece Dios por amor a los hombres a través de su hijo Jesucristo y puedes disfrutarla si lo crees y vives conforme a esta verdad.

¿Lo crees? Es suficiente.  ¡Vívelo y compartelo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Eres heredero ¡créelo!

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Despedimos agosto dando gracias a Dios y encomendando el tiempo nuevo que nos llega.

Gracias Señor, por hacernos dignos de una herencia inmerecida. Ayúdanos a creer esta verdad cada día de nuestra vida para derrotar la queja y la tristeza sabiendo quienes somos.

Hoy termina un periodo y empezamos la recta final del año, estamos a 4 meses, si Dios quiere, de concluir el año 2015. A la fecha, ¿has cumplido o vas cumpliendo tus propósitos y metas?

El tiempo pasa y la vida transcurre de prisa. Hoy tienes 30 y mañana, sin darte cuenta 40. Es tiempo de aplicar la palabra de Dios en todo lo que enmarca nuestro día a día, es hora de actuar, declarar y transmitir. Es hora de pelear. No están ocultas ante nuestros ojos las desgracias de este mundo, no están ocultas ante nuestros ojos las maldades y provocaciones del enemigo, pero Dios nos prometió su compañía hasta el fin y nos dio sin merecerlo el derecho de ser llamados hijos suyos y de recibir por su gracia una inmensa herencia. Y no se trata de una herencia material porque la grandeza de Dios supera el brillo del oro y la plata, son cosas más hermosas las que Dios tiene preparadas para nosotros. No nos confundamos, somos herederos vencedores, invencibles, poderosos, valientes, pero no por nuestra capacidad sino porque a su lado nada nos faltará y nada podrá hacernos daño. En él todo nos es posible.

¿Lo crees? Créelo y empieza este nuevo mes declarando lo que eres. ¡Yo lo creo y lo declaro en voz alta! ¿Y tú?

¡Eres un hijo de Dios, heredero y coheredero con Cristo!

¿Qué nos puede faltar?¿Qué nos puede parecer imposible?

Nuestro Dios es poderoso e invencible, ninguno como él.

Señor, te entregamos este mes que empieza y te damos gracias por el que termina.

Ayúdanos a caminar en tu verdad y a creerla. Danos la fortaleza que necesitamos para vencer y permanecer firmes hasta el final. En el nombre de Jesús, Amén.

Y recuerda: Dios no habla en singular, él habla en plural. Somos muchos los herederos, no eres el único. Tú familia también puede ser heredera, tus hijos también lo son.

Haz que en este mes, el propósito de tu casa sea creer lo que somos para nuestro Dios!!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Acércate y él se acercará!

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La probabilidad de ser correspondido y recibir bendiciones por favores ofrecidos es nula cuando se espera una reciprocidad de parte de otro ser humano, sin embargo Dios en su perfecta esencia es fiel y justo. Él no cambia de opinión ni se retracta jamás! Si él lo dijo, él cumplirá. Si él lo prometió, el lo hará. Si él nos ha amado lo hará eternamente y no se arrepentirá.

En el verso del libro de Santiago que comparto en la postal de hoy, Dios, como un padre amoroso, nos recuerda que si le buscamos él estará ahí siempre y que si nos acercamos, él también se acercará. Esto quiere decir que si en un momento dado nos sentimos lejos de Dios o sentimos que Dios se ha alejado de nosotros debemos detenernos un momento y preguntarnos, ¿quién se ha alejado de quién? En todos los casos, seremos nosotros los que habremos tomado distancia del Señor y hemos robado de nuestro tiempo un espacio para alimentar la relación con Dios. Lo que está claro es que él nunca se alejará ni nos desamparará porque nos ama. Él no se arrepentirá de haber dado la vida de su hijo por ti y por mí, en cambio nosotros en diferentes ocasiones y por diversos motivos, tomamos distancia y nos alejamos del Señor privándonos de su favor y bendición, pero sólo somos conscientes de ello cuando sentimos lejos a Dios y sentimos que nuestras oraciones repentinas no tienen respuesta.

Pero no olvidemos que cualquier distancia que exista en nuestra relación con Dios ha sido por decisión nuestra. Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, es un dios respetuoso que no nos obliga a seguirle ni estar cerca suyo. Amar, servir, seguir y creer en Dios es una decisión, no una obligación.

Y si un día notamos la ausencia de Dios o la distancia, o sentimos que nuestras oraciones no son escuchadas ni tenidas en cuenta, recordemos que mientras estemos cerca suyo él estará a nuestro lado.

¿Estarías cerca de una persona que ignora tu compañía y presencia? Dios podría tener una razón ante nuestra indiferencia para tomar distancia pero su amor e infinita bondad le impiden hacer esto. Él es respetuoso y si nos alejamos de su lado, él respeta nuestra decisión pero siempre nos está esperando con los brazos abiertos.

¿Sientes el murmullo del Señor? ¿Qué tan cerca suyo estás?

¿Has recibido la respuesta a tus oraciones? Sientes firmemente que él te escucha?

Si estás cerca de Dios sigue ahí, no te alejes ni tomes distancia.

Si te has alejado, regresa, él te está esperando con los brazos abiertos y no tendrá en cuenta tu distancia e indiferencia. Acércate y su favor y bendición estarán nuevamente sobre tu vida. Habla con Dios y recupera el tiempo que tenías para él diariamente. Él es tu amigo que siempre está dispuesto a escucharte e inclinar su oído para atender tus necesidades.

¡Acércate y él permanecerá a tu lado!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Camina con firmeza sin dudar ni volver la vista atrás!

Arte y Diseño para Cristo¿Qué se quedó atrás? ¿Qué dejaste? ¿A qué cosa renunciaste?

¿Aún retienes lo que tanto daño te hace y te ha estado perjudicando?

Esta pregunta es muy abierta y su respuesta hace referencia a muchas cuestiones. Podemos hablar de vicios, pecados, personas, relaciones, actitudes, lugares, vínculos afectivos, apego, trabajo, pasiones. Muchos factores afectan el desarrollo de nuestros pasos en la vida y el propósito de cada uno a futuro.

Es probable que tu presente este libre de ataduras y cosas que quedaron atrás y un día decidiste dejar para seguir caminando sin cargas ni peso, pero habrá quienes aún enfrenten situaciones difíciles que no les permiten continuar rumbo a la meta y hay quienes en el anhelo de llegar, han desviado sus pies del camino y han provocado un retraso en el recorrido.

No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;

Aparta tu pie del mal.

Proverbios 4:27

¿En qué fase del camino estás? Como la imagen que elegí hoy para el diseño de la postal y el mensaje a compartir así es la vida, la vida es un puente largo y alto que debemos cruzar y el objetivo es llegar al final enfrentando las diferentes pruebas y dificultades que llegan según avanzamos. En muchas ocasiones debemos enfrentar el vértigo que produce la altura, los movimientos causados por las tormentas y fuertes vientos, la tensión y el caos cuando somos muchos intentando llegar, porque no olvidemos que es el propósito de todos, cruzar y llegar ilesos hasta el final.

Pero… existen muchas formas de cruzar el puente. Algunos cruzan tan rápido que casi no disfrutan el paisaje, otros caminan con la cabeza y la mirada atrás y pueden tropezar porque no vigilan el siguiente paso, otros en cambio salen de la ruta, se apartan y muchas veces se pierden y cuando se dan cuenta ha pasado el tiempo y tienen dificultad para encontrar la senda nuevamente y no olvidemos lo que comentaba en las primeras líneas, otros cargan tanto peso que van muy despacio y su camino se hace pesado y eterno. Te has preguntado alguna vez ¿de qué forma estás cruzando el puente? ¿Por dónde vas? ¿Llevas mucho peso? ¿Has apartado tus pies del camino y no sabes cómo regresar?

Todos los seres humanos tenemos el mismo objetivo: llegar al final. Pero la forma de hacerlo es una decisión personal. Un secreto importante que pocos aplican y muchos olvidan, es caminar mirando siempre adelante sin perder de vista la meta. Es necesario caminar con el soporte y apoyo suficiente para los momentos de dificultad. Muchos caminan sin apoyo, ni guía, van un poco a la deriva. Hay un mapa y una brújula disponibles para llegar al final evitando sufrimiento y tropiezos pero pocos lo utilizan y otros lo ignoran, desconocen el poder que tiene para orientar y despejar las dudas que surgen en el camino. Otros llevan una carga tan pesada que sienten desfallecer en la mitad del camino y quieren rendirse, pero no saben que pueden soltar lo que llevan a sus espaldas y caminar el libertad.

Tú y yo sabemos de que hablo. Hablo de nuestro guía eterno, protector y soporte que será nuestro bastón cuando las fuerzas se debiliten y la guía y mapa es su palabra, que orienta nuestros pasos y decisiones. Hay está, tú eliges si caminas a tu ritmo sin mapa ni guía o si echas mano del bastón y la brújula para que llegar a la meta sea un objetivo cumplido. ¿Lo mejor? Es gratis y se puede compartir. Si en tu camino te encuentras con alguien que se ha perdido y no sabe como regresar a la ruta comparte la brújula para que oriente sus pasos y vuelva al camino. Le evitarás sufrimiento y desgaste de tiempo para que empiece a disfrutar el camino desde ahora. Si en cambio ves que la persona que camina a tu lado se queda atrás porque el peso de su carga es mayor que su resistencia, recuérdale que puede soltar y empezar a caminar en libertad. Él le ayudará a cargar el peso que lleva a cuestas.

Todo el tiempo pienso en ti, Señor;

contigo a mi derecha, jamás caeré.

Salmos 16:8

Disfruta tu trayecto cruzando el puente, pero recuerda seguir adelante con firmeza sin mirar atrás ni perder de vista el propósito que te lleva a la meta. Tampoco olvides que no debes apartar tus pies hacia ningún lado del camino. Y antes de terminar, no te olvides de los demás, algunos desconocen las herramientas que existen para llegar ilesos al final del camino. Preséntales la guía y brújula del camino, lo necesitan.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes, sin duda alguna…

Laura Sánchez.

¡Dios quiere que andemos!

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El texto bíblico que comparto hoy, después de 40 días ausente al frente del ministerio, es una clara muestra de la FIDELIDAD y AMOR de Dios para con nosotros.

Éxodo 13:17-22 narra la salida de Egipto del pueblo de Israel sometido a esclavitud en manos del Faraón. Y es bellísimo leer los versos 21 y 22 que nos recuerdan el inmenso amor de Dios hacia los hombres.

Él guió al pueblo de Israel en medio del desierto y a pesar de su rebeldía nunca les abandonó.

“Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.” (Éxodo 13:22)

Dios siempre permaneció fiel y protegió cada uno de sus pasos, como hace con nosotros cada día y como ha hecho con mi esposo y conmigo el último mes. Él guardó todos nuestros días, guardó nuestra salida y nuestro regreso a casa y de la misma manera ha hecho contigo hasta hoy, por eso estas leyendo estas líneas.

Dios siempre fue consciente de la rebeldía y desobediencia de sus hijos pero esa no fue razón suficiente para que su bondad y misericordia menguaran. Él permaneció fiel y firme en su promesa cada día. Dios los guió y protegió a pesar de su indiferencia y alumbró su camino de día y de noche porque él quería que anduviesen. Él quería que llegaran y gozaran de la libertad que él les había concedido al salir de tierra de servidumbre.

Su compañía permanente, de día y noche, en forma de nube y de fuego fue un sinónimo de aliento y ánimo para que ninguno tuviera excusas para detener su marcha en mitad del camino. Dios los fortaleció cada día porque él deseaba que todos llegaran a la meta. De la misma manera hace el Señor con nosotros hoy, por eso nos anima cada día para que lleguemos y alcancemos el propósito para el que nos llamó.

Andar significa caminar, dar pasos de un lado a otro con el propósito de llegar a un destino. ¿Cuál es tu destino? ¿A dónde te diriges? ¿En que propósito inviertes todas tus fuerzas? Dios no quiere que te des por vencido(a), él quiere que mires al frente, te esfuerces y alcances la meta. Él será tu guía, entonces ¿qué temer? Aunque el camino es largo y a veces nos agota, Dios camina con nosotros.

Si te has detenido, desanimado, entristecido o agotado recuerda que no se ha apartado de tu lado la columna de nube y la columna de fuego. Él camina contigo y te ánima a andar. No te detengas, y si lo haces, que sea para alabar a Dios y confiar en él.

Él ha sido columna de nube y de fuego en mi vida y en la de mis seres queridos, por eso nos permitió reencontrarnos después de 14 años, separados por diferentes circunstancias.

Hoy comparto esta porción de su palabra que nos anima y recuerda que Dios es fiel y que él escucha nuestras oraciones. Y sólo puedo finalizar mi post dando gracias al Rey de Reyes. Gratitud para el Todopoderoso, gratitud para el Santo de Israel, gratitud para nuestro Padre Eterno por los siglos de los siglos. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

El Señor reinará sobre toda la tierra

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¡El gran día llegará y él será el único Señor y su nombre será exaltado por los siglos de los siglos!

Aunque hoy enfrentemos diversas pruebas y el mundo se incline al pecado y a la oscuridad tenemos la esperanza de que él nos será por luz perpetua.

A pesar de las tribulaciones, afrentas, guerras, amenazas, maldad, violencia, persecución y vanidad; a pesar de que seamos vulnerados y atacados por creer en él, llegará el día de su gloria y exaltación como absoluto rey del universo.

Llegará el día en que ante nuestros ojos se desvelarán sus misterios y promesas. Llegará el día en que celebraremos su  majestad, poder y autoridad; pero mientras ese día llega, debemos ser conscientes que así como el ejército de los cielos trabaja para Dios y sus hijos, por otra parte el enemigo actúa indiscriminadamente contra el hombre intentando confundirlo y nublar sus ojos para hacerlo tropezar. Debemos velar, orar, clamar, interceder, protegernos espiritualmente, resistir, reprender, luchar, permanecer y afirmarnos en la verdad cada día.

Recordar los titulares del día de hoy sería contraproducente para la tranquilidad de nuestro corazón pero si lo hacemos, veremos que los tiempos nos hablan claramente del regreso de nuestro Señor. El tiempo ha llegado y está cerca la hora de su manifestación al mundo.

Está claro que en estos momentos, mientras tú y yo reconocemos que necesitamos la ayuda de Dios para vivir y nos esforzamos en ser mejores y cambiar nuestros errores, muchos se ríen, se burlan, celebran,  señalan, critican y celebran la maldad persiguiendo a quienes amamos la verdad, pero que esto no nos desanime, porque aunque parezcamos pocos, somos muchos perseverando. Recuerda que las mismas tribulaciones que tú enfrentas hoy, las viven otros hermanos en la fe.

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

(1 de Pedro 5:8-10)

Oremos por los que siendo nuestros hermanos son perseguidos, acusados, sometidos, maltratados, encarcelados y torturados por la fe.

Oremos por los que no estando en una cárcel son coartados de su libertad. Oremos para que seamos valientes y hablemos con denuedo de la obra de Cristo en nuestras vidas.

Oremos por firmeza, paciencia y fortaleza para que no nos desanimen los acontecimientos de nuestros tiempos.

Oremos con fe para que Dios nos prepare mental y espiritualmente para el gran día de su victoria y para que de momento seamos embajadores de su reino en la tierra

¡No dejemos de orar, ese día llegará y no habrá más tristeza ni lágrimas en nuestros ojos! ¡La luz y la paz serán perpetuas porque él reinará! Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.