¡Siendo conscientes de nuestros días!

Arte y Diseño para Cristo

Dicen que los seres humanos vivimos y enfrentamos diferentes momentos en la vida de confrontación interna, de toma de decisiones y un contraste de emociones. A estos momentos puntuales que ocurren en la vida de una persona se les llaman crisis; son momentos de profunda reflexión y elecciones que alteran para bien o mal el camino de la vida. Estos momentos ocurren en etapas de la vida marcadas por cambios y transformaciones, en el caso de la mujer, por ejemplo, ocurren en las etapas de la adolescencia, maternidad, menopausia y vejez. Con el paso de los años nos hacemos mayores y las prioridades van cambiando de importancia, crecemos, maduramos y gracias a Dios empezamos a ser conscientes de una u otra manera del paso del tiempo y de la medida de nuestros días.

En este versículo del Salmo 39 leemos la petición del salmista al Señor, en la que éste ruega ser consciente de sus años para poder reconocer la necesidad de Dios al saberse frágil y débil.

¿Somos conscientes nosotros de la medida de nuestros días? ¿Somos conscientes de nuestra fragilidad y lo vulnerables que somos? Pidamos a Dios cómo el salmista, nos haga conscientes de ello para buscar su rostro a tiempo y reconocer que sin él no somos nada y le necesitamos.

Al cumplir 30 años, un buen día me levanté e hice un recuento de mi vida y cuál fue mi sorpresa cuando empece a notar que de los 20 a los 30 habían pasado 10 rápidos años en los que a pesar de haber hecho montones de cosas a nivel profesional y personal, seguía con varios temas pendientes y cosas sin hacer y otra sin siquiera empezar. Hubo un poco de angustia y un leve arrepentimiento en mi corazón porque sentí que no fui consciente de los años que pasaron y hubo muchas cosas que no hice por temor, vergüenza, debilidad y falta de madurez. Pero aunque aún soy joven y no he perdido el tiempo, me recuerdo a mi misma que nunca es tarde, es el momento de ser consciente de que el tiempo pasa sin clemencia para todos y tomar acciones.

Llegar a este punto de reflexión me llevó a reconocer mi absoluta dependencia de Dios porque muchas de las cosas logradas y conseguidas hasta ahora sólo fueron posibles por su eterna misericordia e inmenso poder. Sin su ayuda, no habría logrado nada. Él abrió los cielos y derramó maravillas de los cielos en mi vida, aunque siga habiendo proyectos y metas inconclusas.

Con casi 32 años hay nuevos propósitos y proyectos de vida en mi corazón que están enfocados para ser realizados a partir de ahora, en los que quiero darle el primer lugar a Dios y crecer en mi relación personal con él y en el conocimiento de su palabra para seguir madurando hasta ser mejor persona, a la imagen de Cristo. No quiero que sea tarde y con el tiempo me detenga tristemente a lamentarme y preguntar, ¿Qué pasó? ¿Qué me lo impidió? ¿Por qué no lo hice? Porque ninguna sabiduría habrá en el lamento. Dios me ha dado vida y días para vivirlos sabiamente y gozarme en él y en su obra. Por eso hoy, te invito a reflexionar y preguntarte, ¿qué has hecho y que te queda pendiente? Pídele a Dios, junto a mí te conceda entendimiento y te haga consciente de la existencia de sus días y de lo frágil que eres para depender absolutamente de él.

Hoy, como el salmista reconozcamos la necesidad que tenemos de ser protegidos y guiados por Dios en cada cosa que hagamos y cada decisión que tomemos. ¡Le necesitamos y le pedimos que nos de sabiduría para ser conscientes de los días y los años que nos quedan de vida para aprovecharlos, saber invertirlos en edificar nuestro espiritu y caminar de su mano cada día.

¿Qué quieres hacer? ¿Qué se quedó pendiente? ¡No temas, hazlo!

¿Que dejaste de hacer y puedes retomar hoy?  Planes, proyectos y metas. Es tiempo de ser conscientes de nuestros días en la vida y nuestra fragilidad para animarnos a cumplir nuestros propósitos con la ayuda de Dios y que no venga, con los años, la queja y el arrepentimiento por no haber hecho más, habiendo podido y contando con la dirección y guía de Dios.

Hay planes muy básicos, otros representan decisiones que quizás puedan afectar a alguien, ora por ello y ponlo en manos de Dios. Él te guiará porque tu confianza y esperanza has puesto en él.

Ahora algunos ejemplos de proyectos y propósitos pendientes, si tienes más compártelos con nosotros.

– Leer la Biblia.

– Ayudar en un ministerio de la Iglesia.

– Compartir con la familia y amigos.

– Escribir una carta o un libro.

– Ser padres y educar con amor nuestros hijos.

– Adquirir hábitos alimenticios saludables.

– Participar de la alabanza.

– Apartarse de las malas relaciones.

– Dar el lugar que corresponde de Dios.

– Estrechar la relación con el Señor en oración.

– Dejar definitivamente un vicio.

– Confiar y esperar en Dios.

– Sanar relaciones dañadas.

– Terminar tus estudios.

– Practicar un deporte

– Aprender un idioma.

– Viajar y visitar a alguien.

– Practicar un Arte u oficio.

– Dedicar tiempo a servir y ayudar a otros.

– Dar testimonio y compartir la palabra de Dios.

– Liderar un ministerio o grupo de estudio Bíblico.

– Perdonar y pedir perdón.

– Depender de Dios y confiar en él.

– Luchar por nuestros matrimonios y relaciones familiares.

– Escudriñar su palabra para adquirir conocimiento.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Que tengas un excelente 2015 ¡Si Dios quiere!

Siempre que hablaba con mi amiga, al despedirnos le decía, “si Dios quiere, mañana nos vemos” y ella me contestaba: ¡claro que quiere! él siempre quiere.

Y esta respuesta me hacía reflexionar. Claro que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, él siempre desea hacer el bien en nuestras vidas pero ¿y si lo que nosotros queremos no hace parte de sus planes, o si olvidamos que lo que ocurre en nuestra vida es gracias a su poder y majestad, y nos gloriamos creyendo que lo que tenemos es gracias a nosotros mismos?

¿Qué le pides a Dios y qué te pide él?

Tenemos una inmensa lista de peticiones para Dios este año que empieza. Anhelos, sueños, proyectos, deseos, necesidades. Hay innumerables cosas que esperamos de Dios pero ¿y él qué espera de nosotros? ¿Qué nos pide él?

Para empezar, deberíamos recordar las palabras de Santiago cuando habla del día de mañana. Nos esforzamos pero ¿sabemos si llegará?

En muchas ocasiones, repetimos las promesas de Dios como palabras de auto-ayuda y ánimo, utilizamos la palabra de Dios para consolarnos y predicar abundancia, y sí, Dios es bondadoso, misericordioso, justo, amoroso y dador pero Dios también espera de nosotros gratitud, obediencia y fe.

Dios no pone condiciones para tener una relación con él, simplemente hay que creer que él existe. Conocer al Señor y vivir apartado de él es un sinónimo de frialdad y lejanía. Dios quiere que disfrutemos de la relación que él nos brinda por gracia. Él quiere ayudarnos, sostenernos, ser nuestra fuerza y motor. Dios quiere que seamos valientes este año que empieza, dependamos de su favor y vivamos como lo que somos para él: hijos del rey.

¿Qué esperas tú de Dios? Lo mismo que esperas de él, lo espera él de ti. Tú quieres que él te escuche, te responda, te ayude, esté cerca de ti. Él espera lo mismo, no que te acuerdes de él cuando estás triste o vivas circunstancias difíciles únicamente. Él quiere que confíes en su poder y autoridad, él desea que seamos humildes y esperemos en él. Así que no te anticipes a hacer planes, sino que pon en sus manos lo que deseas para que sea Dios quien autorice cada paso que das y te permita pisar en tierra firme. Dios te ama y no quiere que sufras, por eso declara, desde el primer día del año, que harás su voluntad y que cada plan que tengas será posible si Dios quiere.

Si Dios quiere, aquí seguiré trabajando para él,

Laura Sánchez.