¡Él terminará lo que empezó!

Arte y Diseño para Cristo

Dios dijo y se hizo. Leamos:

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

(Salmos 33:9)

Él creó y puso en orden su obra. Dios preparó todo y cada parte de su creación tiene un plan. Contigo y conmigo, hará Dios grandes cosas y lo que un día empezó en nosotros lo seguirá puliendo hasta que alcancemos la perfección, en el día del Señor. No una perfección humana como la que conocen nuestros ojos o imagina nuestra mente. Es una perfección espiritual que será posible por fe y sólo a través de nuestro salvador, Jesucristo nuestro Señor.

Es necesario ser conscientes de que esta hermosa promesa sólo es posible si nos sujetamos a la voluntad, favor y gracia de Dios. Él es bueno y respetuoso y trabaja con quienes le entregan su corazón. ¿Dónde está tu corazón hoy? ¿Lo has puesto en manos de Dios? Si te das cuenta que en tu corazón, hoy, no está Dios porque has puesto en su lugar otro dios, pídele perdón y reconoce delante suyo tu transgresión. Él no se enfadará, antes te mirará con misericordia y seguirá trabajando en ti. ¡Pero no te apartes! Deja que siga puliéndote, un día verás el resultado de su obra.

Pulir un diamante por ejemplo requiere de un gran trabajo y esfuerzo. Se talla y se va puliendo con delicadeza hasta obtener la pieza perfecta que tendrá valor por su brillo y transparencia. Los ángulos de un diamante deben estar pulidos a la perfección para obtener de la piedra su máximo brillo y esplendor. Un trabajo similar y delicado hace el Señor con cada uno de nosotros. A lo largo de nuestra vida, él nos pule y limpia. Nos perfecciona con cada vivencia y experiencia. Nos hace mejores con el propósito de llegar a la perfección para el gran día del Señor.

Nuestro padre quiere que brillemos y reflejemos el destello de su obra en nuestro corazón, pero recordemos que no somos brillantes por nuestro propio esfuerzo, somos brillantes por su gracia y amor, por su misericordia. Pero podemos elegir brillar o no, eso depende unicamente de nosotros. Está en cada uno de nosotros, en ti y en mí, someternos y sujetarnos a la obra de Dios en nuestra vidas o impedir que él siga trabajando y puliendo nuestro carácter y espíritu.

Por eso hoy, la invitación del Señor es a recordar que el trabajo que él empezó en nosotros es largo y aún no ha terminado. Nos pide prudencia y quietud para dejarle trabajar en la talla de nuestro espíritu y corazón. Su paciencia nos ha alcanzado y es maravilloso saber que Dios, trabaja en nosotros y lo seguirá haciendo hasta el día de la promesa; ese día todos brillaremos y reflejaremos el esplendor de su eterno amor.

Deja trabajar a Dios en tu interior y gózate por la obra que él sigue haciendo en ti.

Guarda silencio y espera en Dios, él está formando la mejor versión de ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de lo jefes,

Laura Sánchez.

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¡El tiempo de Dios es perfecto!

POSTAL 941

No sé si es necesario que recuerdes esta gran verdad el día de hoy, pero yo si, realmente debo recordarlo con frecuencia. Las diversas situaciones que enfrento y enfrentamos a diario nos presionan y hacen que queramos acelerar el tiempo y que todo vaya deprisa conforme a nuestros deseos y voluntad; queremos que todo sea ya o mañana…..pero y Dios ¿qué quiere?

Dios es un dios perfecto y amoroso, que quiere lo mejor para nosotros, que no quiere vernos sufrir ni lamentarnos. Dios nos pide prudencia y paciencia y sabe todo lo que nos cuesta esperar pero él quiere que seamos pacientes y aprendamos a confiar. Esto significa esperar y nos explica detalladamente en su palabra que en la vida cada cosa tiene su tiempo.

Creo que con el tiempos que vivimos hoy en día debemos recordar que su tiempo es perfecto y las cosas llegarán conforme a su voluntad, en su tiempo, no antes ni después. Comparto el afamado texto de Eclesiastés 3 para que lo hagamos nuestro y apliquemos a nuestra vida.

¿Qué tiempo enfrentas hoy? ¿El tiempo de plantar o el tiempo de recoger lo sembrado? ¿El tiempo de llorar o de reír?  Sea cual sea tu tiempo en estos momentos, recuerda que el tiempo avanza y cambia, no permanece. El tiempo no detiene su marcha pero seamos conscientes del tránsito que debemos vivir en el camino de la vida porque hay un tiempo para……buscar y un tiempo para perder.

Leámos juntos pero antes oremos pidiéndole a Dios nos hable con claridad a través de estos versículos. Que él nos ayudé a entender que todo está bajo su control y todo bajo el sol tiene su tiempo y su hora, porque nada hay oculto para nuestro Dios. Amén.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

(Eclesiastés 3:1-8)

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él puso eternidad en nuestro corazón!

Arte y Diseño para Cristo

Dios como creador del universo lo preparó todo con antelación y con un propósito claro de bendición y abundancia para sus hijos. Él lo hizo todo perfecto y hermoso en su tiempo para que disfrutáramos y gozáramos de su obra y promesas, pero ¿Lo entendimos y aceptamos? No! El plan de Dios fue rechazado por el hombre desde el principio, quién sin entender lo que Dios hacía por él se apartó conforme a su voluntad tras pasiones y deseos que le privaron de la presencia y favor del Señor.

¿Alguna vez has rechazado algún regalo?

A pesar del rechazo del hombre, Dios en su infinita misericordia y gracia preparó un plan de rescate porque sabía lo que ocurriría y entonces puso en nuestro corazón, el tuyo y el mío, un poco de eternidad. A pesar de querer caminar apartados de él, él puso en nuestro corazón parte de su inmensidad y nos regaló algo de su eternidad y aunque suene muy poético, es así, Dios puso en nuestro corazón eternidad, pero no lo entendimos y ahora seguimos sin entenderlo porque no podemos racionalizar la perfección y grandeza de la obra de Dios. Su obra y él en sí mismo son inescrutables y aunque intentemos entender, su esencia y obra superan nuestra razón; inténtalo y será un trabajo de gran esfuerzo y en vano porque no lo lograrás. Su palabra dice al respecto:

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.

(Job 40:2)

Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.

(Eclesiastés 11:5)

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

(Isaías 40:28)

!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

(Romanos 11:13)

La eternidad que hay en nuestro corazón es de esos regalos magníficos que se aceptan y no se intentan entender ni explicar. Es un regalo de nuestro Padre y Creador y debemos recibirlo, aceptarlo y esperar a que llegue el momento de disfrutarlo a su lado. Esperamos por amor y fe en sus promesas y sabemos que el fin que Dios ha preparado para los que le aman será maravilloso porque estaremos a su lado y gozaremos de paz y felicidad por la eternidad.

Y para intentar entender el regalo que Dios nos ha hecho y ha puesto en el corazón de cada uno apliquemos algo de razón y lógica al asunto, leamos el significado de la palabra eternidad en el diccionario. Y dice así:

-Perpetuidad sin principio, sucesión ni fin.

-Duración dilatada de siglos y edades.

-Duración excesivamente prolongada.

-Posesión simultánea y perfecta de una vida interminable, considerada atributo de Dios.

-Vida perdurable de la persona después de la muerte.

El regalo de Dios es intangible pero por fe sabemos que es real y que podremos disfrutarlo en un periodo sin fin y dilatado mientras gozamos de su presencia. Él nos ha concedido un gran privilegio, debemos cuidar nuestro corazón y antes de intentar entender a Dios y humanizar su esencia gocemos de sus promesas y dádivas que nos ha dado por amor sin condición.

Gracias Padre por poner eternidad en nuestro corazón, sabemos que un día entenderemos lo que hoy no está claro para nosotros y cuando ese día llegue habrá plenitud de gozo en nuestro espíritu. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez

¿Por qué condenamos, si Él jamás lo hizo?

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Cuando vinieron los escribas y fariseos delante de Jesús a presentar a la mujer adultera y acusarla para apedrearla por su pecado, cómo dictaba la ley de Moisés, Jesús les invitó a reflexionar sobre su comportamiento y les hizo una pregunta que perdura hasta nuestros días y que hoy nos corresponde contestar a nosotros. ¿Estamos libres de pecado para lanzar una piedra de castigo y juicio contra otro?

Reflexionemos:

¿Por qué Jesús, siendo Hijo de Dios y con toda autoridad no condenó a esta mujer?

¿Por qué el Señor Jesús tuvo clemencia de una adultera, cuando la ley prohibía el adulterio y consideraba la muerte como pago del pecado?

¿Por qué los escribas fariseos se sentían justos acusándola y presentándola públicamente como una pecadora?

Primero, debemos recordar que estos hombres se consideraban expertos en la ley, pero realmente ¿la cumplían? La respuesta de Jesús no fue la que esperaban y por el contrario sus palabras removieron la conciencia de todos estos hombres, quienes inmediatamente abandonaron el lugar reconociendo claramente que ninguno tenía derecho de lanzar una piedra contra la mujer adultera porque ninguno estaba limpio de pecado. ¡Todos eran pecadores!

¡Cuidado! Porque sin pensarlo, muchas veces actuamos como los fariseos y los escribas, creyéndonos eruditos de la fe y expertos en la palabra porque la leemos y nos sabemos algunos versículos de memoria. ¿Es esto suficiente para ser perfectos y estar libres de pecado? No! porque ninguno de los hombres es perfecto y justo. La Biblia dice lo siguiente:

“Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque”.

Eclesiastés 7:20

¿Creías que eras bueno?¿Creías que eras justo? Dios dice que ciertamente no existe en la tierra un hombre que haga bien y NUNCA peque. Es decir que ni tú ni yo, somos tan buenos como creemos. Quizás somos menos malos que otros y menos injustos por la misericordia de Dios. Pero tú y yo somos pecadores, por eso Jesús vino, para salvarnos y redimirnos. Sin la sangre de Jesús seguiríamos estando en pecado y apartados de la gracia de Dios, pero por su sacrificio en la cruz hemos sido limpios de toda mancha y justificados por la fe.

Por eso hoy, esta pregunta nos recuerda que ninguno de nosotros tiene derecho de levantar la mano para lanzar piedras contra los demás. Pero no es necesario agredir físicamente a otro; basta con abrir nuestros labios para juzgar o señalar con nuestro corazón el error de otro.

¿Cuántas veces hemos escuchado a hermanos señalando el pecado de otros hermanos?

¿Cuántas veces nosotros mismos hemos levantado el dedo para juzgar y criticar a nuestra familia, a nuestra pareja, a nuestros amigos?

¿Cuántas veces hemos sentido satisfacción porque no somos como los demás, que pecan sin parar?

¿Cuántas veces hemos juzgado a otros con nuestra mirada y la expresión de nuestro rostro?

No seamos escribas ni fariseos. Seamos imitadores de Cristo, que no juzgó ni condenó a la mujer adultera sino que la perdonó.

Detente un momento y reconoce delante de Dios las veces en las que te has comportado como un escriba y has señalado el error de otro, olvidando que no eres perfecto ni justo. Que esta semana tu propósito sea perdonar y amar como Cristo perdonó y amó a la mujer adultera sin condena ni prejuicios.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Que tengas un excelente 2015 ¡Si Dios quiere!

Siempre que hablaba con mi amiga, al despedirnos le decía, “si Dios quiere, mañana nos vemos” y ella me contestaba: ¡claro que quiere! él siempre quiere.

Y esta respuesta me hacía reflexionar. Claro que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, él siempre desea hacer el bien en nuestras vidas pero ¿y si lo que nosotros queremos no hace parte de sus planes, o si olvidamos que lo que ocurre en nuestra vida es gracias a su poder y majestad, y nos gloriamos creyendo que lo que tenemos es gracias a nosotros mismos?

¿Qué le pides a Dios y qué te pide él?

Tenemos una inmensa lista de peticiones para Dios este año que empieza. Anhelos, sueños, proyectos, deseos, necesidades. Hay innumerables cosas que esperamos de Dios pero ¿y él qué espera de nosotros? ¿Qué nos pide él?

Para empezar, deberíamos recordar las palabras de Santiago cuando habla del día de mañana. Nos esforzamos pero ¿sabemos si llegará?

En muchas ocasiones, repetimos las promesas de Dios como palabras de auto-ayuda y ánimo, utilizamos la palabra de Dios para consolarnos y predicar abundancia, y sí, Dios es bondadoso, misericordioso, justo, amoroso y dador pero Dios también espera de nosotros gratitud, obediencia y fe.

Dios no pone condiciones para tener una relación con él, simplemente hay que creer que él existe. Conocer al Señor y vivir apartado de él es un sinónimo de frialdad y lejanía. Dios quiere que disfrutemos de la relación que él nos brinda por gracia. Él quiere ayudarnos, sostenernos, ser nuestra fuerza y motor. Dios quiere que seamos valientes este año que empieza, dependamos de su favor y vivamos como lo que somos para él: hijos del rey.

¿Qué esperas tú de Dios? Lo mismo que esperas de él, lo espera él de ti. Tú quieres que él te escuche, te responda, te ayude, esté cerca de ti. Él espera lo mismo, no que te acuerdes de él cuando estás triste o vivas circunstancias difíciles únicamente. Él quiere que confíes en su poder y autoridad, él desea que seamos humildes y esperemos en él. Así que no te anticipes a hacer planes, sino que pon en sus manos lo que deseas para que sea Dios quien autorice cada paso que das y te permita pisar en tierra firme. Dios te ama y no quiere que sufras, por eso declara, desde el primer día del año, que harás su voluntad y que cada plan que tengas será posible si Dios quiere.

Si Dios quiere, aquí seguiré trabajando para él,

Laura Sánchez.

 

¡Que tu boca edifique y no destruya!

Somos un cuerpo entero que se complementa de corazón, mente y espíritu pero hay ciertas partes, que aunque pequeñas y aparentemente insignificantes tienen un papel muy importante en nuestra vida y en las relaciones con los demás.

Con ella hablamos, gesticulamos y nos alimentamos. La boca, es un pequeño músculo que se abre para pronunciar palabras y se cierra para guardar silencio o descansar, pero en muchas ocasiones nuestra boca, antes de parecer una pequeña herramienta gestual y transmisora de mensajes, parece un huracán con vientos de hasta 240 km por hora. “Se dice mucho y se habla pronto” dicen por aquí y es verdad. No medimos las consecuencias de nuestras palabras y en segundos hemos destruido hermosas relaciones, hermosas amistades, hermandades, cariños, afectos. En instantes hemos engañado, manipulado, acusado, ofendido, herido, criticado, despreciado, señalado, insultado, rechazado y hecho daño, mucho daño.

Pero después, utilizamos la misma herramienta gestual para hablar con Dios, oramos, le decimos cuánto le amamos, cuanto le necesitamos, le pedimos perdón, le damos gracias, todo con la misma boca que describía dos renglones antes. ¿Es posible? Parece que hablase de dos bocas distintas, y no es así, es una sola boca, la tuya y la mía. Nuestra boca parece bonita si está cerrada pero cuidado al abrirla, porque en ocasiones sale fuego de ella y parecemos dragones. En ocasiones levanta vendavales y como dice la palabra de Dios no debe ser así.

Nuestra boca debe reflejar al que habita en nuestro corazón. Nuestra boca debe transmitir amor en cada palabra que pronuncia. Nuestra boca debe sonreír, besar, amar, emanar ternura, sinceridad, paz y calma. Nuestra boca debe ser una herramienta de edificación y sabiduría.

Así que por ahora, ¡basta de hablar! guarda silencio un momento y piensa en la última vez que tu boca se abrió para decir algo incorrecto, para criticar a otro, para burlarse de alguien, para insultar a los demás, o simplemente se frunció sin más, en un gesto, porque no se hacía lo que decías.

Con cada palabra que escribo pienso en mi boca y pido perdón a Dios porque en muchas ocasiones mi boca no ha reflejado su presencia, en mi vida. En algunos momentos en vez de guardar silencio mi boca se ha apresurado a hablar y qué tormenta, sin quererlo he hecho daño con mis palabras a las personas que más amo. Comparto esta verdad porque será la verdad de muchos, muchos imperfectos que buscamos parecernos cada día a Cristo y reconocemos nuestra incapacidad para ser correctamente perfectos. Sólo Cristo nos hace santos y perfectos, no nuestros actos.

Aunque yo desee que mi boca se abra únicamente para decir cosas buenas probablemente vuelva a ser un río revuelto, pero a Cristo vengo para pedir sabiduría, dirección, discreción, paciencia, cariño, templanza, bondad, amor y palabra adecuadas para los demás. ¿Te unes a mi oración?

¡Qué cada vez que abramos nuestra boca sea para bendecir, amar, edificar y reconstruir!

¡Qué nuestros besos y abrazos sean sinceros!

¡Qué nuestros labios se muevan para hacer bien y no para destruir!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No soy perfecto ¡soy cristiano!

¿Cuántas veces he visto a personas decepcionadas de la fe porque los cristianos que conocen y dicen creer en Dios cometen errores y también se equivocan? ¿Cuántas veces he escuchado decir: míralo y dizque “cristiano”?

Hay un deseo bucólico y utópico de encontrar perfección en la iglesia pero lejos de esto, la iglesia no es un sitio de perfección, la iglesia es el mejor ejemplo de un hospital lleno de enfermos que piden sanidad y cura para su mal. Enfermos que reconocen su enfermedad y piden ayuda porque quiere ser sanados y desean ser restaurados.

Es un gran error buscar la perfección en la iglesia, la verdadera perfección existe solamente en Jesucristo y en nuestro Padre que multiplica nuestras fuerzas en su espíritu para ser valientes e imitar el carácter de su hijo y así conseguir vivir una vida victoriosa.

Las personas que buscan a Dios en la perfección del comportamiento de los hombres están equivocadas, porque ningún hombre es santo y menos aún perfecto. No es posible ver a Dios a través del comportamiento y el carácter de un ser humano porque ninguno de nosotros es puro y completamente limpio, ninguno de nosotros ama de la misma forma en que Dios lo hace ni somos movidos a misericordia como lo hace Dios, de esta manera, seríamos un mal referente del significado de Dios.

Hoy me animo a compartir este mensaje porque quisiera dejar claro que un cristiano no es el sinónimo de ángel ni de un ser perfecto. Un cristiano no levita ni hace milagros cada día. Un cristiano es un ser humano que en humildad y arrepentimiento busca a Dios para reconocer su error, y pedir ser cambiado y transformado a la imagen del carácter de Jesucristo. Y una vez vueltos nuestros ojos a Dios, hemos sido revestidos del poder y el amor de Dios en Jesús que nos ha hecho nuevas criaturas pero seguimos siendo humanos, vulnerables y susceptibles al error cada día.

Somos seres imperfectos buscando imitar la perfección del hijo de Dios.

Queremos hacer lo correcto y lo bueno, queremos amar, perdonar, justificar, ayudar, dar y ser sinceros con los demás pero hay una lucha día tras día entre nuestros anhelos humanos y nuestro espíritu inquieto y deseoso de obedecer a Dios. Un cristiano batalla cada día contra el mal, contra la mentira, el engaño del enemigo y las adversidades del mundo en que vivimos. Un cristiano también falla, llora, tropieza, se cae y pierde las fuerzas, pero un cristiano sabe a dónde ir cuando está en el suelo, sabe en quién confiar para reponer sus fuerzas, levantarse y volver a empezar.

Estas palabras que escribo hoy no dan laxitud a la ley de Dios ni tampoco justifican el pecado de un creyente; simplemente, describen a un ser que, habitando un cuerpo mortal y carnal lleno de pasiones y deseos, lucha diariamente para buscar imitar el carácter de Cristo y ser embajador de su reino en la tierra.

Sigamos luchando día tras día para ser mejores personas y pongamos toda nuestra confianza en quien puede hacer posible este anhelo.

Trabando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Reciba Dios toda nuestra alabanza, porque todo lo hizo perfecto.

Reciba Dios toda nuestra alabanza, porque todo lo hizo perfecto.

La perfección de su obra habla por sí sola y nos muestra la majestad y poder de Dios.
Es tiempo de alabar, tiempo de reconocer su grandeza y exaltar su obra.
La naturaleza, el amanecer, atardecer y las estrellas de la noche nos cuentan la hermosura de su creación. Dios cuidó cada detalle para que fuese perfecto y para que lo disfrutáramos tú y yo.

Detengámonos un momento y observemos a nuestro alrededor la belleza y encanto de la mañana, de la puesta de sol, del canto de los pájaros, la perfección de una nuez y una flor. Él pulió con esmero cada pétalo, y cada cosa que reposa y habita la tierra fue creada con un propósito divino, para que simplemente fuese hermoso y lo disfrutáramos; pero no lo hacemos, antes, descuidamos y desatendemos la naturaleza. No valoramos ni apreciamos el regalo del Señor.

No valoremos las maravillas que Dios ha preparado para nosotros una vez al año o cuando un desastre natural acaba con todo. Valorémoslas ahora, estamos a tiempo de visitar un parque, recorrer un río, hacer un picnic en el campo, disfrutar del canto de las aves y una puesta de sol en familia.

Aún estamos a tiempo, déjate maravillar y encantar por la creación del mejor arquitecto que en todo pensó y todo lo hizo bien para darnos lo mejor, porque nos ama. Es momento de aplaudir y alabar la obra maestra de Dios, de la que tú y yo somos parte.

Hoy empieza julio, un nuevo mes gracias a él.
Que cada día nos detengamos a valorar y cuidar lo que él nos regaló.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.

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¿Cómo no creer en Dios?

¿Cómo no creer en Dios?

Al despertar esta mañana, ¿contemplaste el amanecer? ¿Escuchaste el trinar de los pájaros?, ¿sentiste el viento al abrir las ventanas? ¿De qué forma percibiste la obra de Dios el día de hoy? El simple hecho de ver, caminar y hablar es, en sí mismo, una maravilla.

Parecen muchas preguntas pero son necesarias para recordar y confirmar que nuestro Dios es poderoso y maravilloso. Un maestro perfecto de la creación. El mejor diseñador y arquitecto es él y nos ha dado el privilegio de disfrutar de su obra.

El hotel Burj Al Arab situado en Dubai, exactamente en las costas del golfo pérsico, es considerado un hotel de seis estrellas por ser el más lujoso del mundo pero, frecuentemente, es descrito como «El único hotel de siete estrellas en el mundo”. ¿Por qué? Porque su construcción fue un éxito de la ingeniería y sus acabados cuidados al mínimo detalle. Para la mega obra, que tardó 5 años en ser construida, fue necesario crear una isla artificial y comunicarla con tierra firme a través de una calle. Si buscas imágenes te sorprenderá el lujo, el detalle y la excelente calidad que le otorgan el único título de hotel de 7 estrellas, el mejor del mundo. Ya te imaginarás el precio de una habitación en este hotel.

Entonces, ¿de qué forma merece ser calificada la mega obra de Dios, si a ello le sumamos que podemos disfrutarla gratis? Cada detalle que nos rodea lo ha cuidado con suma atención. Cuando hice esta foto en un viaje a un pueblo cercano de casa con mi marido, nos detuvimos atraídos por la majestuosidad y la viveza del color de esta flor y apreciamos la perfección de cada uno de sus pétalos. Los diferentes matices reflejan la maravilla de esta flor, creada por alguien igual que ella, perfecto. El contraste del centro amarillo por los estambres, que son los generadores de los granos de polen y que, más tarde, serán polinizados por los insectos, es otra maravilla de la creación.

Analizando este mínimo detalle de la naturaleza podemos ver la grandeza y poder del Señor. Si no te habías dado cuenta, a tu alrededor tienes un planeta de 10 estrellas totalmente a tu disposición y totalmente gratis todas las noches y días del año. Si no te detienes un instante para respirar y apreciar el encanto de lo que te rodea, no lo disfrutarás. Si no nos detenemos a analizar y contemplar su obra cada día, viviremos, pero pasará desapercibido el lugar que habitamos y que es maravilloso.

Disfruta y esfuérzate en apreciar lo que parece simple pero realmente es perfecto. Y realiza este pequeño ejercicio.

¿Amanece?, aprecia el canto de las aves, la majestuosidad del brillo del sol, la calidez de su calor, la semilla que germinó en tu jardín, el mensaje implícito que hay en las nueces que te tomas al desayuno. Maravíllate por el hecho de poder ver, hablar, escuchar y caminar.

¿Anochece? Déjate encantar por el viento de la tarde, las primeras estrellas que se asoman en el firmamento, el canto de las chicharras o el brillo de las luciérnagas. Aprecia el silencio de la noche, valora que puedes regresar a casa y ver, sentir sueño y poder descansar, porque todo hace parte de su obra.

Y de pregunta en pregunta, llegamos a ésta ¿Cómo no creer en Dios?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.