¡Oremos! Él dijo que estas cosas pasarían.

POSTAL 974

Hace una semana el Señor me dio la oportunidad de emprender un viaje al extranjero para prepararme en un segundo idioma y no me ha sido posible diseñar ni compartir ninguna postal y pido disculpas a todos los lectores de Arte y Diseño para Cristo por este largo silencio,pero hoy era imposible callar y permanecer impasivo ante los recientes acontecimientos, no podía evitar compartir un clamor U R G E N T E por el mundo y cada habitante de la tierra, porque de alguna manera todos, siendo conscientes o no, somos responsables de lo que le pasa en y  a nuestro planeta, un regalo de Dios que no hemos cuidado sino explotado excesivamente y hoy nos pasa factura.

En diferente orden los titulares son desastrosos. Hace dos días un terremoto en Ecuador quitó la vida a 443 personas y dejó innumerables heridos, perdidas y casi 3.000 familias afectadas. Pero antes, exactamente 1 día, en Japón se registraba un terremoto con alerta de tsunami. Mientras en Texas las inundaciones dejaban esta semana otra cantidad de perdidas y familias afectadas.

Un desastre de la naturaleza, un terremoto tarda pocos segundos, pero levantarse de la tragedia y recuperarse tarda mucho tiempo. Oremos por todas las victimas y sobrevivientes de estas tragedias. Oremos por Ecuador, Japón, Oriente, oremos por las naciones del mundo y sus habitantes, para que el Señor restaure y fortalezca el corazón y espíritu de los que le buscan.

Al otro lado del mundo, en oriente, hoy mueren 30 personas por la explosión de una bomba en Kabul y ayer morían niños en África y Siria de hambre y de sed y seguimos sumando muertos, desgracias y tragedias, da igual donde estemos, seguimos sumando maldad y sembrando destrucción. Los hombres necesitamos volver nuestro rostro y corazón a Dios. Necesitamos caminar de su mano y cuidar, siendo buenos administradores, lo que él nos ha dado. Oremos por la paz, tranquilidad y seguridad de oriente; países en perpetuo conflicto y guerras sin fin. Pidamos al Dios del cielo por la protección y vida de todos nuestros hermanos en la fe, cristianos perseguidos, maltratados, torturados y asesinados por su fe. Oremos porque este cúmulo de cosas no son causalidad, son advertencias, son señales.

Recordemos lo que dijo nuestro Señor Jesucristo a los apóstoles y veamos si se asemeja a este tiempo….ellos también preguntaron y él respondió. Leamos: (Mateo 24:3,9)

–Dinos, ¿cuándo han de ocurrir esas cosas?
¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?
 Jesús les contestó:
–Tened cuidado, que nadie os engañe. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy el Mesías’, y engañarán a mucha gente. Oiréis de guerras y rumores de guerras, pero no os asustéis, pues aunque todo esto ha de llegar, aún no será el fin.
Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro, y habrá hambres y terremotos en muchos lugares. Sin embargo, todo eso apenas será el comienzo de los sufrimientos. “Os entregarán para ser maltratados, y os matarán, y todo el mundo os odiará por causa mía.
Uff, Jesús no pudo ser más claro y leer estos versículos me da escalofrío porque son sucesos que vemos y vivimos a diario. ¿Tú que sientes? ¡Es tiempo de tomar la armadura y orar! Es tiempo de clamar al cielo y pedir perdón, justicia y misericordia. Es tiempo de creer y compartir con los demás, porque el tiempo está cerca!.
Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.
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¿Tenemos que ver para creer? ¡Que el fervor permanezca!

Arte y Diseño para Cristo

Hace 8 días celebrábamos la crucifixión de Jesus en la cruz y su posterior resurrección de los muertos pero hoy, 8 días después a muchos han olvidado lo que celebraban y otros han seguido atentos al mundo y sus ocupaciones. ¡En pocos días se perdió el fervor! Y no se trata de permanecer en prácticas fanáticas como muchos dirían, lo más importante es que el fervor que hay en nuestro corazón no se apague con el paso de los días.

No seamos cristianos de Semana Santa. No seamos como Tomás, que mientras estuvo con Jesús creyó porque le veía y cuando murió le invadió la duda y la poca fe, hasta llegar a no reconocer la resurrección de su amigo y maestro por lo que comentaban los apóstoles. Tomás dijo que hasta que no viese él no creería, que hasta que no metiese su mano en el costado perforado de Jesús, él no creería. ¿Cómo podía decir esto, quién había seguido y compartido tantos momentos con el Señor?

A veces pienso que para ellos era difícil creer porque en su época, esto sería un acontecimiento fuera de lo normal y casi mágico. Una historia que contada parece ciencia ficción. ¿Cómo habríamos reaccionado nosotros? ¿Habríamos creído o habríamos dudado como Tomás? Jesús no se enfadó con Tomás porque este dudo, Jesús le reprendió apareciendo a todos unos días más tarde y le pidió al apóstol incrédulo que pusiera su dedo en su costado para satisfacer su duda y confirmar que todo era cierto.

La palabra no describe si Tomás puso o no la mano en el costado de Jesús pero si narra las palabras del Señor al discípulo, y dijo:

Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano,

y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente!

A lo que Tomás contestó: ¡Señor mío, y Dios mío!

(Esta respuesta denota vergüenza y arrepentimiento)

Y Jesús responde:

Porque me has visto, creíste; Bienaventurados los que no vieron y creyeron.

Si quieres leer nuevamente, abre tu Biblia en el libro de Juan, capítulo 20, versículos 24 al 29.

Con esta porción de su palabra, el Señor me invita a compartir el mensaje de fe y convicción permanente con todos los lectores de este espacio. Que nuestra fe no sea temporal y sujeta a tradiciones y vacaciones. Que nuestra fe y dependencia de Dios sea permanente, que nuestro fervor no se apague, sino que en nuestro corazón continúe viva la llama de la relación personal que Dios ha establecido con nosotros por medio de Jesucristo, su hijo amado, nuestro rey y salvador.

Y recordemos:

Bienaventurados los que no vieron y creyeron. (Juan 20:29)

Feliz semana e inicio de mes. Propongámonos ser constantes y determinados con un enfoque claro y permanente en la comunicación con el Señor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Cristianos perseguidos!

 

Arte y Diseño para Cristo

Nuestra fe es perseguida y hoy en día los cristianos del mundo siguen siendo atacados y perseguidos hasta la muerte en algunos países. Ayer, en Pakistán perdieron la vida 70 personas y otras 359 resultaron heridas en un atentado con explosivos en un parque de la ciudad de Lahore. Las victimas en su mayoría niños y mujeres estaban disfrutando y celebrando el domingo de Pascua.

En Pakistán tan sólo el 2% de la población es creyente y practicante de la fe cristiana, pero al ser minoría son perseguidos y considerados infieles por la religión islámica. Son el blanco de los grupos terroristas y radicales.

Como hermanos en la fe de este grupo de creyentes de oriente medio, debemos orar por ellos y clamar al cielo protección sobre sus vidas y familias. Oremos por los pastores presos y acusados con pena de muerte por proclamar la palabra de Dios. Oremos por las mujeres y niños, por los hombres y ancianos que no tienen la libertad de dar testimonio de su fe porque son maltratados y ejecutados. Oremos porque estas noticias son señales de los tiempos que vivimos. Oremos para que el Señor nos encuentre haciendo su voluntad a su regreso. Oremos por nuestros hermanos alrededor del mundo para que el poder y la mano de Dios los defienda, para que el Señor destruya toda obra de maldad que haya en las mentes de los hombres y sus planes terroristas sean frustrados, en el nombre de Jesús. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡El mejor ejemplo a imitar!

Arte y Diseño para Cristo

Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. (Gálatas 5:13)

Hemos leído bien, a libertad fuimos llamado. Dios es respetuoso y no ha impuesto nada a ningún hombre. Tenemos la opción de elegir, somos libres para aceptar hacer su voluntad o no. Somos libres para seguirle o no, para hacer lo correcto o no, pero él nos aconseja para recibir su bendición y nosotros elegimos aceptarla o no.

Hoy es la oportunidad para recordar que Dios tuvo un plan que nos rescató para darnos vida eterna y salvarnos del castigo que merecía nuestro pecado y el de la humanidad. El pecado de todos los hombres agotó la paciencia de Dios, pero antes de destruir la tierra, como en los tiempos de Noé, en su eterna misericordia volvió a renovar su piedad e hizo lo más injusto del mundo para hacernos justicia a ti y a mí. Permitió que su único hijo sufriera y pagara nuestra deuda muriendo en crucificado en un madero.

La pregunta es: ¿Lo merecíamos? ¿Lo merecía Jesús?

Y la respuesta la conocemos pero saberlo nos hace más conscientes del amor inmerecido de Dios.

Digamos al Señor con toda la gratitud que emana nuestro corazón:

Señor, gracias por amarme sin merecerlo y pensar en rescatarme cuando yo aún no había nacido.

Gracias por dar la vida de tu único hijo por mí y la humanidad. Gracias por tener un plan maravilloso para la restauración de mi alma y mi espíritu. Gracias por prometerme que volveré a verte y disfrutaré de tu reino por la eternidad. Gracias por resucitar para ser mi guía hasta el fin de mis días y por defenderme y dar la cara por mí delante de Dios. Te amo Señor y tu acto de amor me hace amarte y vivir agradecido cada día de mi vida. Hazme recordar todos los días que me quedan por vivir, cuanto me amas. En tu nombre lo pido, Amén.

Después de sabernos amados y perdonados. Lavados de toda culpa sin haber hecho nada. ¿Seriamos capaces de ayudar a otros para que puedan ser lavados y restaurados? Prepárate y comparte con los demás el amor que te dio vida nuevamente y te rescató. Es una forma maravillosa de servir.

Porque de él recibimos el mejor de los ejemplos y nuestra tarea es imitarle y ser como él, hablemos de su obra en nuestras vidas y del amor que tiene por gracia para todos los hombres. ¿A quién puedes servir hoy?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Hasta cuando hará el hombre lo malo?

Arte y Diseño para Cristo

Hace solamente 4 meses lamentábamos a nivel mundial la barbarie de un atentado terrorista que se cobraba la vida de 130 personas en París y hoy, una vez más, frente a nosotros otro ataque sin precedentes en el corazón de Europa. Un grupo terrorista, amparado en un dogma trascendental, radical y violento vuelve a aniquilar la vida de inocentes, esta vez en Bruselas.

Y entonces ocurre lo de siempre, hay tristeza, temor, clamor y desespero. Unos culpan a las victimas y otros justifican los ataques porque es la consecuencia de una previa invasión cultural y económica. ¿Consecuencia de qué? Consecuencia de nada. La muerte de unos a otros no debería ser la respuesta. Esto se llama en cualquier lugar del mundo, violencia, venganza, perversión, transgresión, ofensa, pecado, maldad, barbaridad.

La tragedia de hoy en Bruselas la ven nuestros ojos en la televisión y la prensa pero hay muchas otras que no vemos pero allí están. Muchos mueren en silencio ante los medios de comunicación y entonces no nos enteramos, pasa desapercibido pero en otros lugares del mundo no mueren 130, sino más de 3000 personas en otras circunstancias; como los cientos de sirios que han muerto ahogados en el mar Egeo y mediterráneo intentando huir y salvar sus vidas de una guerra que ha desbastado su tierra y sus vidas. Muchos otros mueren de hambre en África y otros a manos de la violencia y criminalidad en América.

Hoy, la necesidad el mundo es simple. ¡Volver a Dios! Pero en el corazón de los hombres, sigue habiendo soberbia, necedad y orgullo. Sigue habiendo antipatía hacia Dios, hacia la paz, el perdón y la reconciliación.

!Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. (Isaías 1:4)

Oremos por la paz del mundo, por la paz de las naciones. Oremos para que no haya más muertes de gente inocente a causa de las guerras que se inventa el hombre para saquear, robar y dividir. Oremos por los dirigentes y líderes de las naciones para que Dios gobierne en sus corazones y ellos tengan la capacidad de llevar a sus países al crecimiento social, económico y político. Oremos por los niños, mujeres, ancianos y hombres victimas del atropello de unos cuántos que persiguen el poder. Oremos porque nuestra especie necesita con urgencia a Dios en su corazón.

Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble. (Isaías 3:5)

Esta semana es un tiempo especial de reflexión por la Semana Santa. Es propicio para clamar por el mundo y hablarle a los demás del amor de Dios. Es tiempo de hacer algo para que en nuestra tierra haya paz. Presentemos a los demás nuestro salvador. El único que podrá sanar el dolor de nuestro mundo. Hablemos de Jesucristo a los demás y reflejemos su amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado de hacer el bien sin recompensa?

Arte y Diseño para Cristo

El Señor nos reta constantemente a ser pacientes, compasivos, misericordiosos y justos en la misma medida con la que él lo ha sido con nosotros para que no nos olvidemos de su amor e infinita misericordia. Dios quiere que como él es con nosotros seamos nosotros con los demás, pero cuanto nos cuesta! La medida de amor, renuncia y misericordia es muy alta para nuestra humanidad y razón. ¿Por qué vamos a ser buenos en medida extrema? ¿Por qué vamos a poner la mejilla de nuevo? ¿Por qué, por qué, por qué y por qué? Porque si! Porque él lo hizo por ti y por mí y lo sigue haciendo aun a pesar de nuestros innumerables errores y faltas. Aun siendo conscientes del pecado y de su perdón seguimos fallando y él vuelve a poner su mejilla para restaurarnos, entonces por qué no habremos de hacerlo nosotros?

“Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5: 39)

¿Has sentido alguna vez que das sin medida y a cambio sólo recibes ingratitud y más exigencias? No eres la única persona, ni tú ni yo somos los únicos, muchos se sienten igual y viven la misma situación. Porque mientras nuestro espíritu se dispone hacer el bien y ayudar, la carne grita y reclama: ¡No lo hagas! ¿Por qué tú?

Creo que el principal motivo y la razón que nos motiva a servir y ayudar a los demás, es nuestra fe en Jesucristo. Él, sin conocernos lo dio todo por nosotros. Sin saber quienes éramos y que diríamos lo dio todo si condiciones ni exigencias. Jesús renunció a si mismo por amor y no valoró si lo merecíamos o no, porque de haberlo hecho su muerte no habría sido suficiente para la cantidad de maldad, pecado, indiferencia y frialdad de los hombres; pero él no escatimó nada y se entregó, por eso hoy. Nuestro objetivo es ser imitadores de Cristo, renunciando a la carne e imitando su carácter. Sirviendo y ayudando a los demás.

¿Te cansas? ¡Yo también! Pero que tú fuerza sea la fortaleza de Cristo que nunca se cansa y antes aumenta su paciencia para con nosotros.

¿Te agota ayudar a quién no valora tu ayuda? ¡A mí también! Pero que nuestro consuelo sea el amor de Cristo que llevó a la cruz para darnos vida por la eternidad. Si lo hizo él, porque no hacerlo nosotros.

“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal”. (1 Pedro 3:17)

Parece una actitud servil y dócil. Una actitud fuera de lo común, pero eso es precisamente lo que caracteriza a los hijos de Dios. Estamos en el mundo pero no actuamos como el mundo, somos diferentes. Así que aunque padezcamos o suframos sirviendo y poniendo toda la carne en el asador, como dicen por ahí, sigamos con nuestra tarea que a su tiempo segaremos, nuestro jefe, todo lo ve y conoce; él paga y multiplica. Lo creo y doy testimonio de ello. Cuando nada tuve y serví. Dios vio con agrado mi actitud y recompensó mi acción y nunca me ha desamparado ni nada me ha faltado.

No ayudemos por la retribución. Demos y ayudemos por que de él hemos recibido. Demos porque es una forma de alabar y honrar a Dios, porque él ama al dador alegre y retribuye la obra de cada uno. No nos demos por vencidos, recordemos el padecimiento de Cristo como nuestro motor para seguir dando y sirviendo a lo demás. Seamos embajadores de los cielos donde vayamos. Que los demás no nos vean a nosotros sino a Cristo en nosotros.

“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra”. (2 Crónicas 15:7)

Así que con la palabra que el Señor nos da el día de hoy la misión está clara, servir sin rendirse, ayudar sin esperar nada a cambio. Dar sin medida como él nos ha dado.

Entonces digamos juntos: “Gracias Señor por tu misericordia y eterna justicia. Gracias por tu piedad y paciencia, por enseñarnos y pedirnos que seamos como tú para que nuestro mundo cambie y haya paz y bien entre nosotros. Ayúdanos a entender el propósito de tu obra y plan de amor. Ayúdanos a ser reflejos de ti cada día con todas las personas que nos rodean. Pidan o exijan, ayúdanos a dar, tú te encargarás de hacer justicia y de confrontar el corazón de lo ingratos y desagradecidos, a nosotros no nos corresponde. Así que hoy te pedimos nos des un corazón grato, justo y amoroso que ayude sin condiciones a los demás, como tú nos has servido y ayudado.” En el nombre de Jesucristo oramos y te lo pedimos”. Amén.

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

(Gálatas 5:13)

Así que siendo libres, elijamos hacer el bien y servir a los demás en amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y si respetamos para que nos respeten? ¡Ellos lo ven y aprenden!

Arte y Diseño para Cristo

Esta frase es ley de vida. Dónde empieza tu respeto empieza el mío. ¿Y si en vez de hacernos daño y maltratarnos física, verbal y psicológicamente nos hacemos el bien mutuamente conviviendo en respeto, armonía , amor y tolerancia?

Cada vez crecen las alarmas en colegios y comunidades por el alto indice de maltrato y acoso entre niños. Si ese es el panorama de nuestra sociedad actual a temprana edad, ¿qué nos espera en unos años?, ¿cómo serán los adultos de las próximas generaciones?

Está claro que un niño es el reflejo de lo que ve y aprende. Pero esto no es una regla de tres. Conozco niños criados en un ambiente cristiano que desobedecen a sus padres y agotan mental y físicamente a sus padres. Niños que a pesar de recibir valores y enseñanza cristiana, basada en el respeto, amor y misericordia, cuando no tienen un control permanente en casa ni una constancia en los caminos del Señor, pueden verse influenciados por sus amigos y/o compañeros de clase. Todos hemos sido niños y sabemos como influyen las malas compañías. ¿Sabe un niño distinguir las malas compañías? Quizás pueda hacerlo dependiendo de la edad y madurez, pero es responsabilidad de los padres velar por el desarrollo, crecimiento y comportamiento de los niños.

Aún no soy madre, ya lo he dicho en anteriores post, pero soy tía y tengo un hermoso sobrino de 5 años. Un niño precioso a quien es necesario corregir de vez en cuando, con cierta frecuencia porque aunque en casa vea y aprenda valores, en la escuela corre el riesgo diariamente de copiar y aprender el comportamiento de otros niños a los que su padres no trasmiten valores cristianos. Lo mismo ocurre con la televisión y su entorno.

El post y la postal de hoy están hechas con profunda tristeza como un llamado a decir ¡basta!

Basta al maltrato y al daño que se hacen unos a otros, con palabras y miradas.

Basta al señalamiento, juicio y rechazo por nuestro color de piel, tamaño, estatura, complexión física y forma de pensar.

Basta al desprecio y burla por ser diferentes.

Basta de ironías y criticas dañinas que excluyen y apartan.

Hoy, alrededor del mundo, muy cerca de ti y de mí, en el trabajo, en la comunidad de vecinos, en el colegio de tus hijos, en la iglesia, hay personas sufriendo, niños maltratados y sometidos que lo están pasando mal, en silencio y no saben que hacer. Niños que no desarrollan sus capacidades y se cohiben permanentemente por temor a las burlas y rechazo de los demás. Otros que sufren ataques físicos, acorralamientos e insultos. ¿Somos conscientes de esto?

Hace dos días, leía una noticia que conmovió mi corazón, la comparto, porque ellos, los padres de este niño, están sufriendo y se sienten impotentes porque no pudieron hacer nada a tiempo para salvar y proteger a su hijo del maltrato que sufría al parecer en el colegio.

(En este enlace puedes leer la noticia)

http://www.elmundo.es/madrid/2016/01/20/569ea93246163fd12b8b4626.html

¿Le preguntas a tus hijos cada día cómo se siente en el colegio? ¿Cuál es la relación con sus compañeros? ¿Conoces a los amigos de tus hijos? ¿Te involucras e incentivas la confianza en la relación con tus hijos?, ¿hasta qué punto? Estos padres parece que lo hacían pero no fue suficiente. Por eso es mejor aferrarnos a la bondad de nuestro Padre y poner en sus manos la vida de nuestros niños. Lo grave es que no sabemos si ellos pueden ser las víctimas o los verdugos. Sabemos como son en casa pero no fuera de ella, por eso es importante vigilar y estar atentos.

Oremos por ellos, por su desarrollo y crecimiento, por su protección, por su carácter, para que el Espíritu Santo de Dios les guíe y bendiga, para que vaya con ellos a todo lugar, para que los defienda y argumente en sus labios cada palabra en su contra. Para que los inunde de su amor, respeto y dulzura. Que no haya en sus corazones venganza y resentimiento. Que vivan una niñez sana y pura.

Que nuestros niños, lo de ahora y los que vendrán, tengan en nosotros, un ejemplo idóneo a imitar. Que podamos trasmitirles el carácter de Cristo y ellos puedan reflejarlo a los demás. Que Dios guarde sus ojos del mal y de la violencia. Que sus oídos no presten atención a las mentiras y ataques del enemigo que intenta minar sus mentes con engaños. Que nuestros niños sean guerreros espirituales y sepan defender con respeto su fe.

Que nuestros niños sean buenas influencias en la vida de los demás y reflejos de su familia. Que crezcan siendo valientes y firmes. Que obedezcan y sigan la verdad, porque serán grandes hombres y mujeres el día de mañana.

¡No dejemos de orar nunca por ellos!

Enseñémosle con nuestro ejemplo a respetar a los demás, a mirar con amor misericordia y paciencia al resto de los hombres.

Y para terminar, retomo un dicho que repite mucho por aquí (España):

“Cada uno trae lo mejor de su casa”

¡Que en nuestros niños se note que habita el amor de Cristo porque es lo que han aprendido de nosotros!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Es Lunes, alégrate y gózate!

POSTAL 952

Hoy se celebra una fecha conocida como Blue Monday ó lo que es lo mismo, Lunes triste. Es el nombre dado al tercer lunes de enero, presentado como el día más deprimente del año. ¿Quién dijo eso? ¿Deprimente? ¿Y por qué el tercer lunes de enero y no el cuarto jueves de Abril? A alguien se le ocurrió un día, hace 10 años, en 2005, calcular esta fecha usando una ecuación llegando a considerarla pseudociencia. Para muchos neurocientificos y casualmente para mí es un cálculo sin sentido y considerado una farsa.

Cada mañana acostumbro a leer la prensa y esta mañana me encontré con esto. Me sorprendió, una vez más, la capacidad que tienen los hombres para desvirtuar el concepto de algo hasta convertirlo en un mito o leyenda. Pasa lo mismo con los días martes o viernes 13. No hay nada de misterio en estos días, ni ocurrirá nada extraño en esas fechas como se vende y muestra comercialmente esta fecha alrededor del mundo. Si bien en cierto, muchos sabemos que no debemos guardar respeto a estas creencias mitificadas, lo preocupante es que para otros, un gran porcentaje, si que son eventos de gran importancia y trascendencia.

Muchos, apenas se enteran de esta declaración en la que se decide que este lunes es el día más triste y depresivo del año, porque a unos cuantos se les ocurrió sumar, multiplicar y dividir varios factores para llegar a esta conclusión y ayudar a una agencia de viajes a analizar el periodo de reservas y tendencias para las vacaciones, teniendo en cuenta datos como, las deudas, sueldo, propósitos para el año, el nivel de motivación, el tiempo atmosférico, el tiempo de espera, el retraso, el tiempo de relax, el tiempo que se duerme, el periodo que se tarda en preparar el equipaje como factores determinantes que arrojarían el resultado. Realmente no se sabe que es más sinsentido, si la ecuación en si misma o la idea; cuando está claro y determinado psicológicamente que aunque hay factores externos que influyen en nuestro estado de ánimo, finalmente estar alegre o triste es una actitud y decisión personal.

Una de las escuelas de la neurociencia que lo estudia es la PNL o Programación Neurolingüistica, que nos invita a programarnos mentalmente para sentir, querer y conseguir todo lo que deseamos. Para mí la Biblia es la forma de programarme mentalmente para sentirme plena y saber lo que soy, por eso, como algunos o muchos no habíamos escuchado hablar de esto, siento la necesidad de compartir lo opuesto a la tristeza y sin ecuación. Y es el amor de la palabra de nuestro Dios que desborda alegría y buenas sensaciones, que irradia esplendor y gozo, que nos anima y conforta. Tú y yo, y todo el que quiera, tiene 365 días de regalo para vivir y disfrutar, días que, cada uno en sí mismo, sólo por tener la oportunidad de abrir los ojos, distinguir los colores, poder hablar, oír y caminar, son maravillosos. Son días llenos de oportunidades y esperanza. Sólo en nosotros está la actitud y la determinación para hacer que sean días llenos de color y risas o días grises llenos de amargura y tristeza.

¿Cuál es el sentir de tu corazón hoy? ¿Estás triste o alegre? Estés como estés elige estar feliz, alegre y sonriente. Si estás feliz, sé más feliz, si estás desanimado, alégrate porque tienes en quién confiar y sostenerte. Si estás preocupado, gózate porque tienes un amigo poderoso que nunca falla, sólo tienes que hablar con él.

Está claro que si has perdido a un ser querido o tu empleo. Si te han diagnosticado una enfermedad no es posible que estés alegre y sonriente, yo tampoco lo estaría, pero tampoco dejaría que la tristeza y amargura me aplastasen sin clemencia hasta hundirme, porque es en estos momentos cuando debemos aferrarnos a nuestro Señor, que estará allí para socorrernos, consolarnos, sanarnos y restaurar nuestro corazón. ¡Él nos ayudará, no hay duda! Con lo cuál siempre hay esperanza y gozo porque cada día lo ha hecho él como parte de un plan y propósito.

Vivamos con alegría y gozo, éste y todos los días de nuestra vida, sea lunes, martes o viernes, sea día 1, 2, 5 ó 13. ¡No importa! Todos los días los ha hecho él para que seamos felices y elijamos serlo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Dónde está la luz que necesita el mundo?

Arte y Diseño para Cristo

La luz, es una fuente necesaria que facilita la vida porque ilumina y guía. Nos sirve para no perdernos en la oscuridad y caminar con confianza. Cuando de repente se apaga la luz o se va la electricidad, o se funde una bombilla y quedamos en penumbra, anhelamos un rayo de luz, para al menos, poder intuir el camino sin tropezar. ¿No te ha pasado cuando en medio de una tormenta se va la luz? Cuánta paz cuando encontramos una vela.

Para empezar, una pregunta: Si te dijeran que el mundo se va a quedar a oscuras pero supieses que tú tienes la única luz pero tienes la posibilidad de iluminar tu espacio y el de los demás ¿qué harías?

La palabra de hoy es muy clara y hace parte del sermón del monte, en el que Jesús nos dejó un legado importante de instrucciones para aplicar a nuestra vida. A ti y a mí nos dijo que además de ser la sal de la tierra también somos la luz del mundo. Y estás dos características que Jesús destaca de sus hijos, hacen referencia concretamente a la responsabilidad que tenemos en el mundo. A ti y a mí nos corresponde transmitir la luz que él nos ha dado, debemos representar el papel de una vela en medio de la oscuridad. ¿Alcanzas a imaginar la importancia de una vela en un lugar oscuro donde hay muchas personas intentando encontrar el camino y una fuente de luz?

En nuestro mundo, la sociedad apenas puede andar y dar pasos firmes. Caminan, intentan caminar pero todos los días caen y tropiezan hombres, mujeres, adolescentes, niños que apenas empiezan a crecer y no pueden distinguir el camino. ¿Vamos a seguir viendo este desfile de ciegos intentando dar un paso con el riesgo de caer y ser lastimados? No podemos ser insensibles. Tú y yo somos dueños de la luz, compartámosla, dejémosla a los demás para que puedan ver y empezar a caminar seguros, sin temor ni dudas, como caminamos tú y yo.

La palabra del Señor es muy clara, directa y nos invita a participar de forma activa para que otros puedan disfrutar de una vida donde abunde la luz, la confianza y la seguridad al caminar. Veamos: (Mateo 5:14-16)

Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

¿Dónde estás hoy? ¿Es visible tu luz? ¿Alcanzan tus rayos a iluminar a otros?

Aunque no lo creas, aunque no entiendas qué plan ni qué propósito tiene Dios para tu vida, aquí, Jesús nos dice una parte del plan divino en la vida de un creyente.

Seas lo que seas, estés donde estés, tu parte en el propósito de Dios, es ser Luz y llevar Luz. ¿Te has escondido?¿Has ocultado tu luz? Sal, deja ver los destellos de esa luz que Dios ha puesto en tu corazón y no impidas, por omisión, que otros, muchos, no puedan ver y corran el riesgo de tropezar en la oscuridad. No nos quedemos viendo como siguen cayendo, llevemos nuestra luz para que puedan ver.

Piensa a quién puedes compartirle la luz de Cristo que hay en tu corazón y empieza a emitir potentemente, como esta bombilla, ¡tu luz!

¡Feliz semana!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Un nuevo tiempo vendrá!

Arte y Diseño para Cristo

Hoy hace 364 días empezaba para nosotros un tiempo nuevo que ahora termina y nos deja grandes, buenos y quizás no tan buenos momentos. Está claro que ha llovido, para unos poco, para otros torrencialmente, pero aún con poca o mucha lluvia, lo más importante es que aquí seguimos y aquí estamos, viviendo nuestro penúltimo día de 2015 y dispuestos a recibir un tiempo nuevo del que desconocemos lo que traerá pero que augura grandes promesas porque hemos creído y seguiremos creyendo en él, en su poder y fidelidad.

Como hijos de Dios debemos reflexionar y tener un tiempo para decir GRACIAS; para orar y encomendar lo que llegará. Un tiempo para pedir perdón y restaurar lo dañado, un tiempo para pedir por nuestros seres queridos y los no queridos, por los que nos han maltratado de una u otra manera, por los que nos han señalado, criticado y juzgado. Hoy caben todos en nuestras oraciones porque todos han hecho parte del año que esta a punto de terminar. Oremos por las personas a quienes nosotros hemos hecho daño con nuestras palabras, miradas, silencios, etc.

Oremos por nuestro mundo, por la paz de la tierra, los líderes de cada nación, los animales, la naturaleza y el cambio climático del que somos testigos. Ya no nos tienen que contar nada porque lo estamos viviendo y palpando. Oremos por los cristianos perseguidos en todo el mundo, por los niños torturados y sometidos al trabajo forzoso. Oremos por los ancianos abandonados e ignorados, que no tienen ayuda y viven en soledad. Oremos por la familia, la unidad, el amor, el respeto, el perdón y la reconciliación entre hermanos. Que todo lo negativo de este año quede atrás y demos paso a grandes cosas con nuestra forma de ser y reflejar el amor de Cristo.

Señor, gracias eternamente por tu amor, fidelidad y compañía. Gracias por hacer más fácil nuestro andar este año que se acaba. Te pedimos que perdones nuestros errores, que perdones las veces en las que nos hemos apartado de ti y nos hemos dejado cautivar por las bellezas del mundo y el brillo de la vanidad. Perdónanos Señor y haznos mejores cada día. Ayúdanos a ser imitadores de Cristo y a ser embajadores de tu reino donde quiera que vayamos. Que volvamos nuestros ojos y corazón al cielo cada día para ser reflejos de tu luz en el tiempo que nos ha tocado vivir.

Aquí estamos y aunque ha llovido te damos gracias porque hemos aprendido, porque detrás de cada circunstancia hay una lección y enseñanza. Danos sabiduría y fe para caminar seguros cada día de 2016. Sabemos que caminar a tu lado nos garantizará fuerza en medio del dolor y esperanza en medio de las pruebas.

Te amamos Señor. En tus manos estamos y ponemos el tiempo que ha de llegar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡El tiempo de Dios es perfecto!

POSTAL 941

No sé si es necesario que recuerdes esta gran verdad el día de hoy, pero yo si, realmente debo recordarlo con frecuencia. Las diversas situaciones que enfrento y enfrentamos a diario nos presionan y hacen que queramos acelerar el tiempo y que todo vaya deprisa conforme a nuestros deseos y voluntad; queremos que todo sea ya o mañana…..pero y Dios ¿qué quiere?

Dios es un dios perfecto y amoroso, que quiere lo mejor para nosotros, que no quiere vernos sufrir ni lamentarnos. Dios nos pide prudencia y paciencia y sabe todo lo que nos cuesta esperar pero él quiere que seamos pacientes y aprendamos a confiar. Esto significa esperar y nos explica detalladamente en su palabra que en la vida cada cosa tiene su tiempo.

Creo que con el tiempos que vivimos hoy en día debemos recordar que su tiempo es perfecto y las cosas llegarán conforme a su voluntad, en su tiempo, no antes ni después. Comparto el afamado texto de Eclesiastés 3 para que lo hagamos nuestro y apliquemos a nuestra vida.

¿Qué tiempo enfrentas hoy? ¿El tiempo de plantar o el tiempo de recoger lo sembrado? ¿El tiempo de llorar o de reír?  Sea cual sea tu tiempo en estos momentos, recuerda que el tiempo avanza y cambia, no permanece. El tiempo no detiene su marcha pero seamos conscientes del tránsito que debemos vivir en el camino de la vida porque hay un tiempo para……buscar y un tiempo para perder.

Leámos juntos pero antes oremos pidiéndole a Dios nos hable con claridad a través de estos versículos. Que él nos ayudé a entender que todo está bajo su control y todo bajo el sol tiene su tiempo y su hora, porque nada hay oculto para nuestro Dios. Amén.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

(Eclesiastés 3:1-8)

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Esforcemonos! Él vendrá ¡Él viene ya!

Arte y Diseño para Cristo

Nuestro corazón se entristece y acongoja ante la realidad de nuestro mundo. Violencia, Maldad, Contaminación, Destrucción, Guerras, Hambre, Envidia, Celos, Ira, Venganza, Falta de Perdón, Odio, Maltrato, Amenazas, Soledad, División, Contiendas, Muerte, Dolor, Lágrimas y un largo etcétera y podría seguir, pero detengo mi ritmo porque no escribiré únicamente cosas lamentables y tristes, ya nos basta con ver las noticias o escuchar la radio.

No daré gusto al enemigo hablando de sus grandes obras en la humanidad. ¡¡¡No cederé ante su deseo de vernos tristes, compungidos y amedrantados!!!  Por eso hoy, después de varios días extrañando mi tiempo para servir al Señor y compartir su palabra en el blog, me animo a compartir el mensaje que pone Dios en mi corazón. A pesar de las tragedias de nuestra sociedad y los lamentos de nuestro mundo, tú y yo tenemos una esperanza eterna y  una promesa que nos conforta y anima. Una promesa que llegará y está cerca de cumplirse. Así que no nos lamentemos ni contristemos, porque él volverá. Él lo dijo y así será. Nuestro Dios regresará, no nos dejará. ¡Él peleará por nosotros y nos salvará!

Me encanta la firmeza de este versículo, la seguridad que trasmite en cada una de sus palabras. Dios nos invita a ser valientes a pesar del dolor, nos pide que seamos fuertes y que nos esforcemos, que no tengamos miedo, porque él nos rescatará. Entonces hoy, aunque la radio, la prensa y la televisión nos recuerden que nuestro mundo se consume y se ahoga en medio de tantas obras perversas del mismo hombre, levantémonos firmes en fe para declarar que no estamos solos; nos esforzaremos cueste lo que nos cueste pero no daremos oportunidad al temor de minar nuestra esperanza, porque sabemos en quién hemos creído y quién pelea por nosotros. Sabemos que él no nos desamparará y que su regreso está cerca.

¡Jesús volverá! La invitación de hoy es a no perder el tiempo en distracciones y vanas propuestas del mundo sino a permanecer firmes y fieles, porque él volverá con retribución y nuestra lágrimas enjugará y nuestro dolor sanará. Volvamos los ojos y el corazón al cielo. Aferremonos a su verdad y vivamos conforme a su voluntad. Seamos testimonios vivos de su amor y reflejemos al mundo su verdad con nuestra forma de ser y actuar. ¡Hagamos que el mundo, aún a pesar de sus tragedias, tenga esperanza y pueda ver a Jesús!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Haciendo el bien e impactando!

Arte y Diseño para Cristo

¿Y si somos obedientes y hacemos la voluntad de Dios? ¿Y si con nuestro comportamiento y actitud logramos transmitir a los demás el amor y voluntad del Padre? ¿Y si resulta que por hacer el bien e imitar a Cristo los hombres insensatos se acercan a la verdad? Tú y yo tenemos una gran responsabilidad. Somos mensajeros enviados a compartir, trasmitir, reflejar, dar, exhortar, declarar.

Las últimas semanas se recuerdan con claridad por el incremento de noticias devastadoras: guerras, rumores de guerras, tornados, huracanes, amenazas, atentados, violencia, maltrato, hambre, enfermedades y podría seguir pero sería apagar la esperanza que hay en nuestro corazón de un mañana mejor, el mañana que él nos prometió y que sabemos llegará. Mientras tanto, Dios, consciente de que no sería fácil nuestro paso por la tierra, nos animó a ser fuertes, valientes y a confiar en él. De esta manera aseguramos que nuestro paso por la tierra no será imposible de cumplir. No es fácil, repetimos con frecuencia, no es fácil ser cristiano en el mundo que vivimos, no es fácil nadar contra corriente y tener fe en una sociedad que no cree en Dios sino en si misma y va camino a la destrucción. No es fácil, el Señor lo sabía y por eso nos dijo:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Hay hombres necios, tercos, rebeldes, impacientes, violentos, que se oponen al plan de Dios y prefieren vivir sus vidas alejados de Dios. Hay hombres que nos señalan y acusan, que se burlan de nosotros, que nos quieren perfectos e intachables, sin ningún error, pero olvidan que ser cristianos no nos hace inmortales, seguimos siendo humanos con defectos y pecados, la única diferencia es que tenemos temor de Dios y obedecemos su palabra, la única diferencia es que somos conscientes de nuestro error y luchamos para ser mejores cada día imitando el carácter de Cristo, por eso el llamado de hoy es a:

  1. Ser reflejo del cielo en el mundo.
  2. Ser luz en medio de las tinieblas.
  3. Ser hacedores del bien y practicantes de perdón.
  4. Ser bondadosos y justos.
  5. Ser valientes y perseverantes a pesar de las pruebas.
  6. Ser consoladores del afligido y necesitado.
  7. Ser temerosos de Dios y obedientes a su palabra.
  8. Permanecer confiados y esperanzados.
  9. Ser Adoradores y Oradores consagrados.
  10. Ser transmisores del mensaje de perdón y salvación.

Dios espera que haciendo el bien destruyamos el mal y además demos testimonio al mundo. Entonces ¿Qué “bien” puedes hacer hoy y a quién puedes impactar?

Esfuérzate en mostrar el amor de Cristo a los demás. Yo lo haré!

Bendiciones y feliz semana!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Qué parte de esta ley no se entiende?

Arte y Diseño para Cristo

Cuando Dios entregó las tablas de la ley a Moisés no lo hacía a capricho, lo hacía porque era necesario instaurar un orden para la convivencia de los hombres y en las tablas se resumía lo que hasta nuestros días conocemos como los 10 mandamientos, que si leemos (Deuteronomio : 1-21) nos recuerdan cual es la voluntad de nuestro Padre para nosotros, porque nos ama.

Dios nos ha dado en total libertad y amor su ley para obedecerla y ser bendecidos. Él nunca nos ha obligado a cumplirla pero si nos ha animado a aplicarla para gozar de paz y disfrutar nuestros días en la vida. Dios es nuestro creador y por tanto conocedor de todo. Él sabe desde el principio a lo que estamos expuestos los hombres, por eso nos dio una guía para vivir. El problema es que muchos lo desconocen y otros, sabiéndolo, no lo valoran, ni lo aplican a su vida. Hacemos lo que nos apetece y creemos que está bien. Aún muchos cristianos, siguen caminando lejos de la voluntad de Dios, aunque dicen creer en él.

Lamentablemente la palabra de Dios, su voz, se distorsionó, manipuló y cambió a lo largo de la historia y hoy en día somos muchos los que creemos en Dios pero pocos los que nos esforzamos para vivir conforme a su palabra y voluntad. Pocos los que tenemos su ley como estandarte de vida.

Cuando leo los mandamientos, encuentro que varios de ellos se resumen en pocas palabras, porque son tan claros que no es necesario ahondar y explicar en qué consisten. Dios nos dio una ley clara, sencilla, detallada, de gran bendición y protección si todos actuáramos conforme a ella.

Ante la consternación del múltiple atentando de ayer en Francia y las innumerables amenazas de unos cuantos grupos radicales islamistas a varios países europeos, con un reclamo descabellado de hegemonía islámica contra occidente; Dios pone en mi corazón compartir esta pequeña pero contundente palabra de la ley.

El quinto mandamiento es claro y directo.

No (Negación absoluta de algo) Matar (Quitar la vida a un ser vivo).

¿Por qué entonces tantas muertes, masacres, asesinatos, violencia y maldad en el mundo?

¿Por qué se persiguen pasiones e intereses vanos para destruir la vida de otros?

Como cristianos debemos ser valientes, fuertes y radicales en obedecer la palabra de Dios porque nuestra obediencia es proporcional a nuestra bendición. Este debería ser nuestro motor para acercarnos a la ley y aplicarla o intentar hacerlo día tras día.

No seamos cristianos de “Yo no mato” “Yo no robo”, como si estos dos fueran los únicos pecados que existen o los más viles. Recordemos que para Dios todos los pecados en igualdad de condiciones son abominables y todos tienen consecuencias. Seamos cristianos dadores de vida, de paz, de alegría, de bendición. Seamos cristianos obedientes y leamos la palabra de Dios para recordar que no sólo mata quien dispara un arma, también mata quién no perdona a su hermano o quien juzga y condena con una mirada o palabras.

“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” ( 1 Juan: 3:15)

Así que seamos emisores del mensaje y practicantes. Oremos por los perseguidos de los últimos tiempos, porque ya no son los misioneros o evangelistas unicamente, ahora somos perseguidos todos por creer y amar a Dios, por ser diferentes ante los ojos de los radicales. Oremos por nuestra seguridad, integridad, paz y para que él Señor tome el control de las mentes que orquestan estos ataques para que no puedan preparar ningún atentado más con el propósito de destruir y hacer daño. Ya lo dice claramente la palabra del Señor, quien vino a destruir.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

Ante el panorama desolador y triste alrededor del mundo, donde la maldad y la muerte se hace eco cada día, nosotros, los hijos de Dios, decimos lo que creemos y proclamamos la verdad:

“Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

(Gálatas 5:14)

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Por qué honrar y celebrar la muerte, la oscuridad y no la vida?

Arte y Diseño para Cristo

Llegó el día de debate para muchos cristianos, el día de Halloween, una celebración de origen celta que se celebra hasta nuestros días con diferentes matices, pero debemos recordar que detrás de la aparente inocencia de esta fiesta, se esconde un oscuro y tenebroso festín espiritual de fuerzas malignas y demoniacas. Los celtas celebraban esta fiesta en el fin del verano y comienzo del otoño, inicio de un periodo oscuro y acompañaban su celebración con la práctica de adivinación y banquetes en las tumbas de sus antepasados. En la actualidad, países como México celebran el día de los muertos en el que se recuerda la memoria de los que ya no están.

No se trata de polemizar con esta fiesta y comprendo que celebrarlo o no, es una decisión personal, y recordemos que nuestras decisiones tiene consecuencias y un precio pero como blogger de este espacio me siento en la responsabilidad de compartir el mensaje que el Señor pone en mi corazón el día de hoy. Y empiezo con unas preguntas:

¿Hay necesidad de abrir puertas difíciles de cerrar? ¿Tan aburridos estamos?

¿Por una celebración y una fiesta en la que se idolatra la muerte, la oscuridad y al mismo diablo vamos a perder todas las bendiciones que del cielo recibimos?

Puedes disfrazarte, no vas a enfermarte ni a morir. Puedes creer que esto es una celebración inocente en la que no se hacen sacrificios humanos de niños y mujeres vírgenes en diferentes lugares del mundo. Puedes creer que es una fiesta más y hay que divertirse. Otros lo considerarán una moda y una fiesta genial que impone la cultura americana o que quedarían estupendo disfrazarse de esto o aquello. Pero que muchos celebren algo no lo hace bueno ni edificante.

Entiendo que muchos piensen que merece la pena celebrarlo porque es divertido y los niños se entretienen, pero recuerda que aunque no podamos verlo hay una esfera paralela a nuestra realidad y es nuestra vida espiritual en la que hay constantes ataques del enemigo y su ejército de demonios, quienes aprovechan “pequeñeces” como estas para actuar. Creo que la palabra de Dios es nuestro manual de vida y aunque en ninguna de sus hojas niega celebrar el Halloween, si que nos da instrucciones para tener claro que esta fiesta pagana no le agrada al Señor.

Veamos:

No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. (Levítico 18:3)

Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos. (Levítico 20:27)

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. (Deuteronomio 18:10)

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. (3 Juan 11:11)

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. (1 Pedro 4:3)

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Cuando aún no tenía una relación cercana y sincera con Dios, anhela que llegara esta fecha para ser la “bruja” más guapa y temible entre mis amigas. No sabía que había detrás de ese interés por representar a un personaje macabro que siempre hace daño a los demás, un poco incoherente, en esos momentos, lo recuerdo y me pregunto ¿En qué pensaba? ¿Me edificaba ser una bruja? ¿Y sino me hubiese disfrazado? ¡No habría pasado nada! Claro no habría pasado que se abrieran puertas que mucho tiempo después entendí estaban abiertas por actos “insignificantes” de mi juventud y el enemigo no habría tenido oportunidad de perturbar la paz de mi mente y corazón. Recordemos que somos nosotros los que elegimos abrir o cerrar puertas. Somos nosotros los que elegimos la bendición o la maldición, la vida o la muerte.

¿Y tú qué elijes celebrar? ¿La vida o la muerte?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Esfuérzate, continúa, cree, lucha, ¡no te des por vencido!

Arte y Diseño para CristoLa vida es una carrera maratoniana en la que debemos ser fuertes y aprender de cada prueba la lección. Dios dice en su palabra que nos esforcemos y se aliente nuestro corazón. ¿Por qué dirá esto el Señor? Creo que lo dice porque él conoce nuestro día a día y sabe que no es fácil.

Nuestro Padre quiere que seamos valientes y enfrentemos con tenacidad cada mañana, cada semana, cada tiempo. Leer su palabra nos alienta y motiva a cambiar de actitud y pensamiento cuando la tristeza y el desánimo nos bombardean intentando que nos demos por vencidos.

Cada uno de nosotros enfrenta diferentes pruebas y dificultades. Unas más duras que otras, unas más cortas y otras más difíciles pero de todas nos ayudará a salir ilesos el Señor. No sé que enfrentas hoy pero tú y yo somos conscientes del peso de nuestros días, los años y los compromisos con el mundo, el trabajo, la profesión, los estudios, la vida. Dios quiere que nos enfoquemos en su llamado aún a pesar de habitar este espacio que se esfuerza en distraernos y apartarnos del camino. Dios nos pide que nos esforcemos, que seamos fuertes, valientes y decididos.

Esforzarse es poner un poco más de esfuerzo en alcanzar una meta o propósito. Esforzarse es sinónimo de perseverancia, lucha, persistencia, insistencia, empeño, ganas, ánimo y valentía. Me gusta investigar los sinónimos de las palabras para alcanzar a comprender la magnitud de su significado y la verdad es que es muy útil. Lo he hecho con la palabra “esforzarse” y sinceramente es una palabra que contiene toda la fuerza que se tiene. Cuando tú y yo lo hacemos entonces empieza una batalla en la que luchamos en todo tiempo para conseguir nuestro objetivo y llegar a la meta propuesta.

¿Por qué o quién decides esforzarte? ¿Qué te motiva a esforzarte esta semana, tu familia, tus hijos, tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu relación con Dios? ¿En qué área de tu vida vas a enfocar toda tu perseverancia, ánimo y esfuerzo? Empezamos una semana, enfoquémonos en algo que necesite toda nuestra atención y esforcémonos. Seamos valientes y pidamos la bendición, dirección y ayuda de Dios para que podamos salir vencedores de la situación o circunstancia que enfrentamos.

Que este mensaje sea la píldora que te empuje esta semana para estar activo en la lucha por tu familia, tu relación de pareja, tu relación con el Señor, tu participación en la Iglesia, tu trabajo, tu carrera, tus proyectos y sueños. Que Dios sea tu apoyo y esperanza y que el desánimo huya al verte erguido luchando por lo que sueñas y quieres con todas las fuerzas de tu corazón y el empeño de tu espíritu. Recuerda lo que dijo Jesús: “al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23)

Entonces ¡levantémonos y esforcémonos! seamos valientes, no nos rindamos ni nos demos por vencidos porque él es nuestra fuerza. ¡Lucha, no desistas! ¡Lucha, reclama lo que te pertenece, (tu familia, tus hijos, tu hogar, tu salud) ¡Lucha, nunca es tarde! Resiste todo lo que entristece tu corazón y roba tu paz ¡Lucha y recuerda siempre que no estás sólo, él pelea por ti. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Por qué nos volvemos a esclavizar?

Arte y Diseño para Cristo

Conocimos a Dios y él nos conoció antes, nos perdonó, aceptó y restauró. ¿Por qué conociéndole y sabiéndonos salvos, aceptados y justificados, nos empeñamos en volver atrás?

Él nos ha cambiado, nos ha hecho nuevas criaturas pero en algunas ocasiones aceptamos someternos a las formas, tradiciones y ceremonias del mundo. Y no hablo de religión.

Tú y yo, seguramente y con certeza lo digo, no idolatramos otros dioses religiosos como vírgenes o santos, pero si idolatramos personas y cosas. Idolatría significa adoración, amor excesivo y vehemente a alguien o algo. Y cuando hacemos idolatría nos esclavizamos y somos presos y cautivos del ídolo. Idolatramos personas, lugares, cosas, pasiones y vicios porque enfocamos toda nuestra energía en ello y descuidamos todo lo demás, incluyendo nuestra relación con Dios porque estamos enfocados en aquello a lo que idolatramos dándole todo nuestro tiempo y dedicación.

Hablo de internet, redes sociales, vicios, estudios profesionales, pornografía, juego, alcohol, comida, deporte, culto al cuerpo, dinero y riquezas e inclusive personas cercanas a las que idolatramos, seguimos, imitamos y amamos de forma excesiva, llegando a ocupar tal lugar de importancia en nuestra vida que apartamos a Dios del lugar que realmente le corresponde, el primer lugar. No es malo tener un perfil en internet  y hablar con amigos. No es malo comer ni hacer ejercicio ni mucho menos esforzarnos en desarrollarnos profesionalmente para salir adelante económicamente. No es malo ni mucho menos pecado. Lo malo, menos sano y hasta perjudicial, es que estas cosas ocupen el primer lugar en nuestras vidas día tras día. Que sea tal nuestro interés y dedicación que nos olvidemos de Dios y reemplacemos su lugar en nuestro corazón cediéndolo a lo que tanto nos gusta o atrae.

Piensa ¿qué está ocupando en tu vida, el día hoy, el primer lugar? El lugar que le correspondería a Dios. ¿Tu pareja, tus padres, hijos, un amigo (a)?O tu ídolo no es una persona pero si una cosa, ¿es tu trabajo, tu profesión, el deporte, el móvil? ¿Qué ocupa el primer lugar en tu vida. ¿A qué cosa le dedicas la mayor parte de tu tiempo? ¿Dios o alguien más, ¿una cosa? Es muy fácil creer que no idolatramos nada porque ya no vamos a misa ni ponemos velas a ningún santo. Pero debemos saber que esa no es la única forma de idolatría. Revisa bien, desde el fondo de tu corazón, quién o qué ocupa el primer lugar en tu vida y si no es Dios, es tiempo de acercarte a él y en humildad pedirle perdón y reconocer que has pecado por idolatría y has volcado todas tus fuerzas, dedicación y tiempo a ………(esa cosa o persona).

Oremos juntos y pidamos perdón al Señor diciendo:

Padre, a ti vengo en este día para reconocer mi falta y pedirte perdón.

Te he fallado alejándome y dándole más importancia a otras cosas y personas que no eres tú.

Me has perdonado, aceptado y justificado pero a veces la vieja conducta y la carne intentan hacerme volver atrás. Te pido que me des firmeza, carácter y autoridad para resistir esos ataques e intentos de apartar mi fe, tiempo y dedicación a ti. Tú eres lo más grande que tengo y conocerte cambió mi vida radicalmente. Sin ti mi vida no tiene sentido. Quiero darte el lugar que te corresponde en mi vida. El primer lugar y cuidar que no seas removido de allí por nada ni nadie. Perdóname por dedicar todas mis fuerzas, tiempo y dedicación a: (menciona la cosa o persona a quién dedicas todo de ti). No quiero ser esclavo de nada ni nadie. No quiero someterme a personas, cosas o relaciones tóxicas que nublen mis ojos y corazón y me aparten de ti. Quiero que seas y ocupes el primer lugar en mi vida, mente y corazón. En el nombre de Jesucristo te lo pido. Amén.

¡Dispongámonos a darle a Dios el primer lugar en nuestras vidas cada día!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Sin niguna vergüenza del Evangelio que da salvación y vida eterna!

Arte y Diseño para Cristo

Lo que avergüenza suele ser algo de lo que no nos sentimos cómodos y no queremos que se note. Nos avergonzamos de nuestros defectos e intentamos disimularlos para que pasen desapercibidos y no sean visibles. Nos avergüenza cantar, hablar en público, exponer, nos avergüenza caminar delante de un determinado público y evitamos ponernos de pie en un lugar donde hay muchas personas. No sé a ti que te avergüenza pero yo he comentado algunas situaciones que a algunas personas nos hacen sonrojar y subir los colores al rostro de vez en cuando.

Pero aunque la vergüenza es algo natural que sentimos todos los seres humanos del planeta tierra y que sólo algunos aprenden a controlar. Hay un aspecto de nuestra vida que no nos avergüenza y que exponemos con vehemencia por todas partes y suele ser lo que hace referencia a nuestros gustos. No nos da vergüenza vestir ropa de moda y modelar las últimas tendencias. No nos da vergüenza reconocer públicamente la música que nos gusta o nuestra película preferida. No nos avergonzamos de decir abiertamente cual es nuestra postura política y nuestro escritor predilecto. Pero hay algo de lo que alguna vez nos hemos avergonzado y no debería ser así. Quizás nunca lo ha hayas sentido ni hayas tenido la tentación de sentir vergüenza pero habemos muchos que alguna vez hemos intentado pasar desapercibidos y guardar silencio para que nuestra fe no sea descubierta. Sé de que se trata esto porque lo he vivido en primera persona. Amo a Dios, creo en Cristo y sé que él me dio salvación y vida eterna, pero alguna vez, cuando empecé a caminar de su mano, fui discreta y guardé silencio para evitar la crítica y el señalamiento, intenté que mi convicción espiritual pasara desapercibida pero un día, el Señor me mostró esta palabra que cambió radicalmente las cosas:

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. (Mateo 10:33)

Yo no negaba a Cristo pero disimular mi fe era una forma de hacerlo.

Entonces reflexioné y medité en mi relación con el Señor y mi forma de vivir el cristianismo y entonces fue cuando decidí dar un paso más y le di a Jesús el lugar que le corresponde, el sitio que merece en mi vida, el primer lugar. Nunca más oculté el amor que por él siento y la gratitud que hay en mi corazón por su fidelidad y bondad para conmigo. No volví a disimular ni fe y deseo de servir al Señor. En mis primeros pasos caminando con Jesús tuve que enfrentarme a mi familia “católica apostólica romana” que no entendía porque “prefería” ir a un culto y no a misa. Tuve que debatir mi bautismo porque no comprendían que me bautizase nuevamente si ya había sido bautizada con seis meses de nacida. Tardaron años en entender el significado del diezmo y la relación que tiene con el “cepillo” o la “limosna” en la Iglesia católica.

No fue fácil pero aquí estoy hoy, 15 años después más firme y convencida de lo que soy y en lo que creo. Mi familia aceptó y entendió el llamado y aunque algunos todavía se niegan a venir a los pies de Cristo, yo sigo orando por ellos porque sé que la semilla está sembrada y algún día dará su fruto.

Lo mejor de todo es que hoy puedo reconocer que no me avergüenzo del evangelio que me dio salvación y vida eterna y comparto y difundo el mensaje que me dio libertad y restauró mi vida para que otros vengan a los brazos del Señor y conozcan el amor y perdón que transforma y sana para siempre.

¿Sientes vergüenza?¿La has sentido? Libérate y expresa abiertamente tu fe. Lo que Dios te da no puede dártelo nadie, ni el mejor de los amigos, ni el mejor compañero de trabajo; tampoco la fidelidad y amor sincero e incondicional de Dios.

No guardes silencio ni te mimetices con el mundo para complacer a los demás. Sé libre y proclama el poder del evangelio que te dio vida.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Merecedores de lo inmerecido …

Arte y Diseño para Cristo

¿De qué manera se puede obtener lo que no se merece? ¿Quién puede darte todo sin pagar ningún precio ni firmar condiciones? Únicamente Jesucristo. Él renunció a sí mismo y se entregó para darnos vida, a ti y a mí. Hoy, tú y yo disfrutamos la libertad que el pagó con su muerte.

He escrito numerosas veces en relación al sacrificio de Jesús en la cruz y al amor eterno de Dios por la humanidad al entregar a su único hijo para la redención del mundo, pero no importa cuantas veces lea estas palabras en la Biblia, escriba al respecto o diseñe un mensaje sino consigo creer esta verdad. El secreto supera la lectura y la memoria, supera saberlo y compartirlo, supera darle me gusta y sentir gratitud un domingo en la Iglesia, el verdadero secreto está en creerlo y vivirlo.

Ahí radica la diferencia. ¡Lo sabemos, pero nos cuesta!

Sabemos que el murió para perdonarnos. Hemos leído que a Dios no le importó entregar a su único hijo por amor al mundo. Hemos escuchado que Jesús siendo Rey y Señor renunció a si mismo para morir en la cruz por nosotros,  libertarnos y darnos vida eterna. Hemos compartido mensajes, postales, imágenes. Hemos cantado y hecho alabanza. Hemos servido a la Iglesia en nombre del Señor y hemos aprendido versículos de memoria, pero….. ¿creemos y vivimos esta verdad?

¿Lo crees, o crees que lo crees? Lo sé, es una pregunta trabalenguas, pero si lees más despacio entenderás el significado de la pregunta y podrás responder.

Crecí en una familia católica, apostólica, romana y estudié en un colegio de monjas desde los 6 años. Por lo que os cuento de mi niñez, siempre creí que conocía a Dios pero realmente le conocía superficialmente porque no era el mismo Dios que percibí, encontré y me abrazó a los 21 años. Desde entonces mi vida cambió y me di cuenta que aunque creía estar libre de pecado por no robar no era libre de pecado, había pecado de otras maneras. Me enteré, escudriñando su palabra de la verdad, me di cuenta que muchas cosas que Dios abominaba las había estado haciendo, como idolatrar imágenes. Con el tiempo comprendí que Dios no habitaba en templos ni en figuras a las que yo oraba y decidí renunciar a una tradición y religión para tener una relación y vínculo permanente con Dios, quién estaba a mi lado día y noche y no en el templo los domingos. Desde entonces él es mi padre y mejor amigo.

Dios me amó desde siempre pero yo no lo sabía. Dios me estaba esperando desde siempre pero yo sólo pude verlo a los 21 años. Jesucristo me salvó y rompió las cadenas de esclavitud que me ataban pero yo luchaba con las mentiras del enemigo porque no creía ni entendía esta verdad. Hoy siento la obligación y el llamado a compartir esta gran verdad con el testimonio de mi vida. Dios me estaba esperando, porque para todos él tiene un momento pero no olvidemos que nada nos hará salvos, más que su perdón.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Él fue paciente conmigo y me esperó. Él no quizo que yo pereciera y tuvo misericordia de mí. Hoy, tú puedes ayudar a otros compartiendo tu fe y la verdad. Que la salvación no es lo que hemos creído.

No nos salva ser religiosos, no nos salva encender más velas y clamar más alto. No nos salva ayunar más veces y donar juguetes y ropa a los desfavorecidos. No nos salva leer la Biblia en varios idiomas ni ir a tierra Santa. Sólo nos salva CREER. Creer que por su gracia hemos sido rescatados.

Para entender esto, es necesario ir al diccionario y leer el significado de la palabra “Gracia”: Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

Es decir que Dios nos dio GRATIS la salvación. Su perdón no tiene precio, no tiene condiciones, no tiene letra pequeña. La salvación es por su gracia y sólo se obtiene creyéndolo y viviendo conforme a esa verdad. Entonces no basta con que lo leas y lo sepas, bastará cuando lo creas.

El enemigo nos ha engañado a lo largo de los siglos haciéndonos creer que salvo es el que más diezmo dé, el que más oraciones haga, el que más sirva en la Iglesia, el que más participe en la alabanza, el que más ayuda ofrezca a los necesitados, el que vaya más a la predica o se aprenda de memoria la Biblia.

La salvación no tiene precio porque es incalculable. La salvación es para todos, no para algunos. La salvación la ofrece Dios por amor a los hombres a través de su hijo Jesucristo y puedes disfrutarla si lo crees y vives conforme a esta verdad.

¿Lo crees? Es suficiente.  ¡Vívelo y compartelo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Nuestra obediencia es la forma de amar a Dios!

Arte y Diseño para Cristo

Quien te ama no pone condiciones, tampoco lo hace el Señor. Quien te ama no espera nada de ti, Dios tampoco. Él no necesita el amor de nadie porque él, en sí mismo, es amor, Dios no necesita ser correspondido porque él es: El todo por la eternidad y los siglos de los siglos. ¿Qué necesitará entonces? Nada le hace falta, nada espera de nosotros y nuestra ayuda le es innecesaria pero……

…una cosa es necesitar y exigir y otra muy distinta anhelar y desear. Dios no exige pero si anhela una respuesta, una muestra de nuestro amor por él y esto es lo que llamamos alabanza y adoración. Nuestra forma de corresponder el amor de Dios es con gratitud, alabanza, obediencia, sacrificio y exaltación de su nombre, poderío y majestad.

Cuando fuimos niños nuestros padres no esperaban de nosotros nada a cambio porque humanamente éramos incapaces de darles nada ni retribuir su atención y provisión, pero ellos si anhelaban de parte nuestra obediencia, sujeción, respeto, gratitud y posteriormente en nosotros surgía un sentimiento de admiración por nuestro padres. Igual es con el Señor. Él nos lo ha dado todo y no espera nada nuestro, sólo que desde el momento en que conocimos su amor y misericordia y empezamos a caminar con él, la gratitud, obediencia y temor de su nombre son nuestras principales demostraciones de amor a Dios. Porque si le amamos nuestra obediencia es proporcional al amor que decimos sentir por nuestro Padre.

Cuando Jesús habla en este verso, lo hace respondiendo a uno de sus discípulos quién preguntaba de qué forma se manifestaría a ellos y no al mundo y el Señor respondió que la forma sería reconociendo al obediente y sujeto, porque ese sería el que verdaderamente ama al padre. Y en los siguientes versos, si leemos, Jesús habla de los que no aman a Dios y hace referencia a los desobedientes.

Entonces la pregunta para hoy es: ¿Amas o no al Señor?

Podemos decir mil veces, como Pedro, que amamos al Señor pero ¿y qué pasa si no obedecemos y hacemos nuestra voluntad? La palabra de Dios dice que el desobediente no ama al Señor.

¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?

(Lucas 6:46)

Recordemos que pecar no es solamente robar y matar. Pecar es mentir, hablar mal de otros, juzgar, tener envidia, celos, idolatrar y amar el dinero, el juego, no perdonar. Reflexionemos y meditemos en nuestro comportamiento la última semana. ¿Hemos amado al Señor?

Oremos: Señor, ayúdanos a ser coherentes con nuestra fe y a corresponder tu amor y fidelidad con nuestra obediencia. Ayúdanos a resistir las propuestas del mundo y de la carne y a revestirnos de Cristo para vencer la tentación y obedecer tu palabra. Ayúdanos a ser reflejo de lo que tú eres y a poner en práctica tu palabra. Ayúdanos a dejar de ser buenos lectores y aprendices y ayúdanos a dar el paso y actuar conforme a tu llamado y a tu ley.

Danos sabiduría y discernimiento y ayúdanos a permanecer firmes ante tu promesa y que nuestro comportamiento alegre tu Espíritu y no le contristemos con desobediencia y rebeldía. Ayúdanos a guardar tu palabra y a ser obedientes, en el nombre de Jesucristo.

Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.