Desiertos con propósito

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“Dios iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche. Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.” (Éxodo : 21-22)

No importa donde ni como estés, hoy, nuestro Padre nos recuerda que no estamos solos. Él no se ha olvidado de ti ni de mí, él estima nuestras vidas y protege nuestras almas, aunque no alcancemos a imaginarlo.

Somos importante para Dios en todo momento y tiempo, lo eres, lo soy, como lo fue el pueblo de Israel aun a pesar de ser desobedientes y rebeldes. Dios les guió por el camino más largo por un motivo, quería evitarles tropiezos y decepciones. Les quería ahorrar la tristeza y arrepentimiento de haber tomado la decisión equivocada. En su perfección, Dios los llevó rodeando el desierto del Mar Rojo para evitar el dolor de sus hijos, de su pueblo.

Para entender leamos los versículos 17 y 18 del capítulo 13.

“Luego que el faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos,e que estaba cerca, pues dijo Dios: «Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y regrese a Egipto». Por eso hizo Dios que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto del Mar Rojo.”  (Éxodo 13:17-18)

Quizás hoy, tú y yo, estamos cruzando el desierto mientras rodeamos el mar y no somos conscientes de ello, el camino nos parece largo, parece no tener fin y perdemos la paciencia, se entristece nuestro corazón. Comparto hoy, 112 días después de salir de mi casa rumbo a otro lugar, estas palabras que llegan a mi corazón como un claro mensaje y el Señor me guía para compartirlo con todos.

Estoy cruzando el desierto mientras rodeo el Mar y hasta hoy no lo sabia, ¿Te pasa lo mismo? Ya somos dos! pero hoy Dios me ha recordado que esto también hace parte el plan y quiere que tú también lo sepas. El desierto que pisamos hoy tiene un propósito. No temamos porque él tiene todo bajo control. Hace casi 4 meses salí de España, dejando mi casa, mi esposo, mi entorno y familia de origen  con el propósito de aprender un nuevo idioma que me permita alcanzar objetivos profesionales que parecían perdidos y afianzar la nueva lengua para compartir el mensaje de salvación en otro idioma, además del español.

En el camino he tropezado, he encontrado filisteos y he visto la guerra de frente, pero estar sola me ha hecho vivir una experiencia incomparable de supervivencia; me refiero a la supervivencia espiritual porque la física gracias a Dios nunca ha estado en riesgo, él me ha provisto de lo necesario.

Vivo en Inglaterra hace 4 meses y he tenido diferentes trabajos donde he conocido gente especial y otros donde he visto la competencia y rivalidad; la lucha descarada por el dinero. Sé que sabes de qué estoy hablando, otros lo llamarían, persistencia o esfuerzo por salir adelante, la diferencia es que existen formas de esforzarse sin destruir al otro. Primera ley del respeto y amor a los demás. No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan.

Se habla un idioma distinto y si no aprendes y te adaptas, pierdes. Es duro, muchas veces he sentido que lo mejor es regresar y me he arrepentido, he pensado que me equivoqué y la decepción me impide ser valiente y fuerte entonces me veo reflejada en la palabra que comparto hoy. Él no quiere que sufra aunque eso implique caminar más o sentir cansancio, porque al  final del desierto estará con los brazos abiertos esperándonos para la recompensa. Dios evitó el dolor de su pueblo llevándolos por un camino más largo y hoy me dice que tú y yo estamos a salvo donde estamos, porque él es nuestro guía y no nos dejará.

Entonces confiemos porque nuestro desierto tiene un propósito!!!

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

 

¡Corre, se trata de tu vida!

POSTAL 955

No hay Victoria que no cueste esfuerzo, no hay carrera sin cansancio ni camino sin obstáculos, pero correr hay que correr, aunque exhaustos tenemos que correr, porque en esta carrera se trata de nuestra vida, de nuestra libertad y salvación.

Antes compartía el vídeo del pastor americano Carter Conlon que nos motiva a correr (¿Lo viste? ¿Sabes de qué hablo? Te invito a verlo sino lo has visto) Lo compartí porque el peligro, la tentación y el pecado están cerca, nos persiguen, pero debemos ser fuertes y seguir corriendo, sin mirar atrás ni a los lados, sino con los ojos puestos en la meta, siempre enfocados en la promesa.

Es muy probable que en medio de la carrera haya duros obstáculos y temporales, quizá un poco de lluvia o niebla y sintamos desfallecer y creamos que somos incapaces de continuar, pero no es el momento de abandonar, sino de confiar y recuperar fuerzas. Inhalar y exhalar para recargar y seguir la marcha porque Él estará con nosotros en todo tiempo y será nuestro compañero durante toda la maratón, no nos abandonará, nos restaurará y dará nuevas fuerzas.

Jesús sabe lo que enfrentamos y conoce nuestras debilidades. Para él no hay nada oculto, es más, tú dolor y mi dolor, él lo vivió y sintió en carne propia. Jesús fue señalado, acusado, culpado, condenado, maltratado y perseguido. Jesús también sufrió y en su humanidad pudo palpar las vicisitudes de la vida. Nada hay que él no conozca ni sepa cómo enfrentar, porque se hizo hombre y dice su palabra que fue tentado en todo pero sin pecado. Dice su palabra que sufrió persecución, ataques del enemigo, rechazo, burlas, juicio. Jesús perdió a seres queridos y amigos, Jesús fue traicionado, maltratado, acusado y condenado. Pero él no huyó ,él no corrió a ningún lado, él cumplió los propósitos de Dios para que el plan divino fuera culminado y los hombres recibiéramos salvación y perdón. Él no corrió para que tú y yo pudiéramos estar a salvo y correr hoy para salvaguardar nuestras almas y vidas.

¿Algo qué decir?

Sólo GRACIAS! Por la inmensidad de su amor y misericordia.

Sólo GRACIAS! Por tan divino regalo por gracia.

Sólo GRACIAS! Por dar su vida y seguir a nuestro lado.

Así que hoy, recordando la entrega y fortaleza de Jesús, sigamos corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante. Él es nuestra compañía y podremos abrazarle en la meta. Sigue adelante, sé valiente!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Esfuérzate, continúa, cree, lucha, ¡no te des por vencido!

Arte y Diseño para CristoLa vida es una carrera maratoniana en la que debemos ser fuertes y aprender de cada prueba la lección. Dios dice en su palabra que nos esforcemos y se aliente nuestro corazón. ¿Por qué dirá esto el Señor? Creo que lo dice porque él conoce nuestro día a día y sabe que no es fácil.

Nuestro Padre quiere que seamos valientes y enfrentemos con tenacidad cada mañana, cada semana, cada tiempo. Leer su palabra nos alienta y motiva a cambiar de actitud y pensamiento cuando la tristeza y el desánimo nos bombardean intentando que nos demos por vencidos.

Cada uno de nosotros enfrenta diferentes pruebas y dificultades. Unas más duras que otras, unas más cortas y otras más difíciles pero de todas nos ayudará a salir ilesos el Señor. No sé que enfrentas hoy pero tú y yo somos conscientes del peso de nuestros días, los años y los compromisos con el mundo, el trabajo, la profesión, los estudios, la vida. Dios quiere que nos enfoquemos en su llamado aún a pesar de habitar este espacio que se esfuerza en distraernos y apartarnos del camino. Dios nos pide que nos esforcemos, que seamos fuertes, valientes y decididos.

Esforzarse es poner un poco más de esfuerzo en alcanzar una meta o propósito. Esforzarse es sinónimo de perseverancia, lucha, persistencia, insistencia, empeño, ganas, ánimo y valentía. Me gusta investigar los sinónimos de las palabras para alcanzar a comprender la magnitud de su significado y la verdad es que es muy útil. Lo he hecho con la palabra “esforzarse” y sinceramente es una palabra que contiene toda la fuerza que se tiene. Cuando tú y yo lo hacemos entonces empieza una batalla en la que luchamos en todo tiempo para conseguir nuestro objetivo y llegar a la meta propuesta.

¿Por qué o quién decides esforzarte? ¿Qué te motiva a esforzarte esta semana, tu familia, tus hijos, tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu relación con Dios? ¿En qué área de tu vida vas a enfocar toda tu perseverancia, ánimo y esfuerzo? Empezamos una semana, enfoquémonos en algo que necesite toda nuestra atención y esforcémonos. Seamos valientes y pidamos la bendición, dirección y ayuda de Dios para que podamos salir vencedores de la situación o circunstancia que enfrentamos.

Que este mensaje sea la píldora que te empuje esta semana para estar activo en la lucha por tu familia, tu relación de pareja, tu relación con el Señor, tu participación en la Iglesia, tu trabajo, tu carrera, tus proyectos y sueños. Que Dios sea tu apoyo y esperanza y que el desánimo huya al verte erguido luchando por lo que sueñas y quieres con todas las fuerzas de tu corazón y el empeño de tu espíritu. Recuerda lo que dijo Jesús: “al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23)

Entonces ¡levantémonos y esforcémonos! seamos valientes, no nos rindamos ni nos demos por vencidos porque él es nuestra fuerza. ¡Lucha, no desistas! ¡Lucha, reclama lo que te pertenece, (tu familia, tus hijos, tu hogar, tu salud) ¡Lucha, nunca es tarde! Resiste todo lo que entristece tu corazón y roba tu paz ¡Lucha y recuerda siempre que no estás sólo, él pelea por ti. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Paciencia vs Intransigencia

Arte y dIseño para Cristo¿Estás luchando con una idea que interrumpe constantemente el propósito y plan de Dios en tu vida? ¿Eres consciente de que tus planes y proyectos a veces no son los planes del Señor? ¿Entiendes porque aquellas oraciones insistentes no tienen respuesta?

El Señor puso en mi corazón escribir este post porque él está trabajando conmigo en este aspecto. Últimamente estoy teniendo grandes batallas con la carne, una parte de mí que exige tener la razón con algo de intransigencia y necedad porque no tiene la más mínima intención de ceder un poco a la verdad que dio libertad y victoria a mi espíritu. Y entonces, yo, en medio de esta lucha de razón, lógica, obviedad, mundo, humanidad y ley divina, reflexiono y entiendo que mi arma es la sensatez y la dependencia del Señor, la confianza y fe en él.

Mi carne puede gritar a viva voz, que se rebelde, que reclame mis derechos, que luche por mis sueños, que no me sujete a mi marido, que no me someta en obediencia al evangelio de Cristo, que disfrute la vida y haga lo que me plazca. Mi carne puede seguir intentando comparar mi matrimonio con el de los demás, lo mismo que mis sueños, mi vida y cada uno de los proyectos sin cumplir. Puede seguir llamando mi atención con lujos y exquisiteces que no tengo, pero aunque se esfuerce en seducirme, yo seré paciente y esperaré en Dios, porque él ha prometido que con paciencia ganaré mi alma y yo lo creo. Además tengo fe, es decir tengo la certeza de que a su lado nada me faltará, porque a su lado lo tengo todo.

Hubo momentos en los que no fui paciente y caprichosamente insistí en lo mismo, y oré ¡claro que oré! pero él no respondió lo que yo quise. Su voluntad no era lo que yo soñaba, su voluntad era otra, era algo mejor y perfecto aunque yo no lo entendiera. Hoy miro atrás y doy gracias a Dios por su paciencia para conmigo, por su infinita misericordia y le pido que me de fuerzas para permanecer y no escuchar los reclamos del mundo y de la carne que de vez en cuando intenta enseñarme las maravillas que hay allí fuera para mí si me alejo de la verdad.

¿Con qué luchas? ¿Cuál es tu batalla? ¿No has logrado cumplir tus sueños como yo?¿A qué renunciaste para estar dónde estás hoy? No te lamentes ni flageles pensando que el tiempo pasó y es tarde. No pienses jamás que es imposible. Moisés dirigió al pueblo de Israel a la tierra prometida cuando tenía 80 años (Exodo 7:7). Mientras que Abraham y Sara fueron padres cuando él tenía 100 años y ella 90 (Génesis 17:17). Así que nunca será tarde si hace parte de su plan.

Él dijo, que nada hay imposible para él, así que si lo que anhelas y por lo que luchas es bueno para ti y hace parte de su plan, tarde o temprano, llegará. Dios se encargará de que así sea, pero si no lo es, no lo esperes ni desesperes porque no llegará.

Confía, pon todo en sus manos y espera. Él se encargará de ayudarte, te pondrá en el lugar y tiempo indicado para cumplir tus sueños si hacen parte del propósito que él tiene para tu vida. Persiste, él te sostendrá, pero no te alejes ni te apartes de su mano. Persiste cada día a pesar de los temporales pero no pierdas nunca de vista la meta. Sé paciente pero no intransigente. No luches por caprichos y banalidades porque será una lucha perdida sin el apoyo de Dios. No pelees tus batallas en solitario, lucha con su ayuda y refúgiate en su poder y majestad. Y mientras recibes respuesta, sirve, ayuda, crece, madura, ministra, evangeliza, ama, comparte, alaba, cree, ora, perdona……..

Digamos no a la terquedad, necedad e intransigencia y optemos por el camino de la paciencia, que aunque despacio tiene un buen final. ¿Lo crees? Él lo prometió.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Camina con firmeza sin dudar ni volver la vista atrás!

Arte y Diseño para Cristo¿Qué se quedó atrás? ¿Qué dejaste? ¿A qué cosa renunciaste?

¿Aún retienes lo que tanto daño te hace y te ha estado perjudicando?

Esta pregunta es muy abierta y su respuesta hace referencia a muchas cuestiones. Podemos hablar de vicios, pecados, personas, relaciones, actitudes, lugares, vínculos afectivos, apego, trabajo, pasiones. Muchos factores afectan el desarrollo de nuestros pasos en la vida y el propósito de cada uno a futuro.

Es probable que tu presente este libre de ataduras y cosas que quedaron atrás y un día decidiste dejar para seguir caminando sin cargas ni peso, pero habrá quienes aún enfrenten situaciones difíciles que no les permiten continuar rumbo a la meta y hay quienes en el anhelo de llegar, han desviado sus pies del camino y han provocado un retraso en el recorrido.

No te desvíes a la derecha ni a la izquierda;

Aparta tu pie del mal.

Proverbios 4:27

¿En qué fase del camino estás? Como la imagen que elegí hoy para el diseño de la postal y el mensaje a compartir así es la vida, la vida es un puente largo y alto que debemos cruzar y el objetivo es llegar al final enfrentando las diferentes pruebas y dificultades que llegan según avanzamos. En muchas ocasiones debemos enfrentar el vértigo que produce la altura, los movimientos causados por las tormentas y fuertes vientos, la tensión y el caos cuando somos muchos intentando llegar, porque no olvidemos que es el propósito de todos, cruzar y llegar ilesos hasta el final.

Pero… existen muchas formas de cruzar el puente. Algunos cruzan tan rápido que casi no disfrutan el paisaje, otros caminan con la cabeza y la mirada atrás y pueden tropezar porque no vigilan el siguiente paso, otros en cambio salen de la ruta, se apartan y muchas veces se pierden y cuando se dan cuenta ha pasado el tiempo y tienen dificultad para encontrar la senda nuevamente y no olvidemos lo que comentaba en las primeras líneas, otros cargan tanto peso que van muy despacio y su camino se hace pesado y eterno. Te has preguntado alguna vez ¿de qué forma estás cruzando el puente? ¿Por dónde vas? ¿Llevas mucho peso? ¿Has apartado tus pies del camino y no sabes cómo regresar?

Todos los seres humanos tenemos el mismo objetivo: llegar al final. Pero la forma de hacerlo es una decisión personal. Un secreto importante que pocos aplican y muchos olvidan, es caminar mirando siempre adelante sin perder de vista la meta. Es necesario caminar con el soporte y apoyo suficiente para los momentos de dificultad. Muchos caminan sin apoyo, ni guía, van un poco a la deriva. Hay un mapa y una brújula disponibles para llegar al final evitando sufrimiento y tropiezos pero pocos lo utilizan y otros lo ignoran, desconocen el poder que tiene para orientar y despejar las dudas que surgen en el camino. Otros llevan una carga tan pesada que sienten desfallecer en la mitad del camino y quieren rendirse, pero no saben que pueden soltar lo que llevan a sus espaldas y caminar el libertad.

Tú y yo sabemos de que hablo. Hablo de nuestro guía eterno, protector y soporte que será nuestro bastón cuando las fuerzas se debiliten y la guía y mapa es su palabra, que orienta nuestros pasos y decisiones. Hay está, tú eliges si caminas a tu ritmo sin mapa ni guía o si echas mano del bastón y la brújula para que llegar a la meta sea un objetivo cumplido. ¿Lo mejor? Es gratis y se puede compartir. Si en tu camino te encuentras con alguien que se ha perdido y no sabe como regresar a la ruta comparte la brújula para que oriente sus pasos y vuelva al camino. Le evitarás sufrimiento y desgaste de tiempo para que empiece a disfrutar el camino desde ahora. Si en cambio ves que la persona que camina a tu lado se queda atrás porque el peso de su carga es mayor que su resistencia, recuérdale que puede soltar y empezar a caminar en libertad. Él le ayudará a cargar el peso que lleva a cuestas.

Todo el tiempo pienso en ti, Señor;

contigo a mi derecha, jamás caeré.

Salmos 16:8

Disfruta tu trayecto cruzando el puente, pero recuerda seguir adelante con firmeza sin mirar atrás ni perder de vista el propósito que te lleva a la meta. Tampoco olvides que no debes apartar tus pies hacia ningún lado del camino. Y antes de terminar, no te olvides de los demás, algunos desconocen las herramientas que existen para llegar ilesos al final del camino. Preséntales la guía y brújula del camino, lo necesitan.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes, sin duda alguna…

Laura Sánchez.

¡Dios quiere que andemos!

Arte y Diseño para Cristo

El texto bíblico que comparto hoy, después de 40 días ausente al frente del ministerio, es una clara muestra de la FIDELIDAD y AMOR de Dios para con nosotros.

Éxodo 13:17-22 narra la salida de Egipto del pueblo de Israel sometido a esclavitud en manos del Faraón. Y es bellísimo leer los versos 21 y 22 que nos recuerdan el inmenso amor de Dios hacia los hombres.

Él guió al pueblo de Israel en medio del desierto y a pesar de su rebeldía nunca les abandonó.

“Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.” (Éxodo 13:22)

Dios siempre permaneció fiel y protegió cada uno de sus pasos, como hace con nosotros cada día y como ha hecho con mi esposo y conmigo el último mes. Él guardó todos nuestros días, guardó nuestra salida y nuestro regreso a casa y de la misma manera ha hecho contigo hasta hoy, por eso estas leyendo estas líneas.

Dios siempre fue consciente de la rebeldía y desobediencia de sus hijos pero esa no fue razón suficiente para que su bondad y misericordia menguaran. Él permaneció fiel y firme en su promesa cada día. Dios los guió y protegió a pesar de su indiferencia y alumbró su camino de día y de noche porque él quería que anduviesen. Él quería que llegaran y gozaran de la libertad que él les había concedido al salir de tierra de servidumbre.

Su compañía permanente, de día y noche, en forma de nube y de fuego fue un sinónimo de aliento y ánimo para que ninguno tuviera excusas para detener su marcha en mitad del camino. Dios los fortaleció cada día porque él deseaba que todos llegaran a la meta. De la misma manera hace el Señor con nosotros hoy, por eso nos anima cada día para que lleguemos y alcancemos el propósito para el que nos llamó.

Andar significa caminar, dar pasos de un lado a otro con el propósito de llegar a un destino. ¿Cuál es tu destino? ¿A dónde te diriges? ¿En que propósito inviertes todas tus fuerzas? Dios no quiere que te des por vencido(a), él quiere que mires al frente, te esfuerces y alcances la meta. Él será tu guía, entonces ¿qué temer? Aunque el camino es largo y a veces nos agota, Dios camina con nosotros.

Si te has detenido, desanimado, entristecido o agotado recuerda que no se ha apartado de tu lado la columna de nube y la columna de fuego. Él camina contigo y te ánima a andar. No te detengas, y si lo haces, que sea para alabar a Dios y confiar en él.

Él ha sido columna de nube y de fuego en mi vida y en la de mis seres queridos, por eso nos permitió reencontrarnos después de 14 años, separados por diferentes circunstancias.

Hoy comparto esta porción de su palabra que nos anima y recuerda que Dios es fiel y que él escucha nuestras oraciones. Y sólo puedo finalizar mi post dando gracias al Rey de Reyes. Gratitud para el Todopoderoso, gratitud para el Santo de Israel, gratitud para nuestro Padre Eterno por los siglos de los siglos. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado del camino? Yo también!

¿Agotado, cansado y desanimado? Si estas palabras describen tu situación actual, somos dos.

Empecemos por partes, yo puedo decir que estoy cansada en muchos aspectos y por diversas razones, pero el cansancio que me invade hoy es físico y emocional ¿y el tuyo?

Me encanta trabajar para nuestro Dios, el mejor de los jefes, como él ninguno; pero llevo una semana sin poder compartir ningún texto ni servir a su pueblo en el trabajo que hago en Arte y Diseño para Cristo. ¿La razón? He empezado hace tres semanas unas prácticas o pasantías de mi carrera profesional (Producción Audiovisual) que me absorbe sobremanera y me demanda mucho tiempo. Ayer trabajé 16 horas sin descanso.

Mi cansancio es físico y se transforma en emocional al desarrollar un trabajo en un entorno que desconoce a Cristo e ignora la grandeza y amor del Señor. Un trabajo que desgasta pero que disfruto. Un trabajo en el que comparto tareas con personas de caracteres difíciles y poco complacientes. Pero aún a pesar de estar agotada física y anímicamente le pido a Dios que me permita ser una buena influencia para los demás en mi trabajo. No quiero mimetizarme ni terminar actuando como los demás, quiero que todas las personas que me rodean vean a Cristo en mi forma de ser y actuar. Quiero ser luz en medio de la oscuridad y una embajadora de su reino.

Reflexionemos:

¿Tu cansancio te impide reflejar a Cristo? ¿Qué tipo de cansancio experimentas hoy, físico, sicológico, emocional, espiritual? ¿Cansado por tu situación económica?¿Cansado porque tienes un jefe de carácter difícil o un trabajo complejo?¿Cansado de luchar con la enfermedad?¿Cansado de soportar el maltrato sicológico? ¿Qué te agota y desgasta el día de hoy?

Cuando soportamos el cansancio sin descanso ni un poco de silencio para detenernos a pensar y reflexionar, es probable que lo siguiente que sintamos sea la derrota, darnos por vencidos, querer tirar la toalla sin pensar en las consecuencias. Pero…tú y yo, sin importar la razón de nuestro cansancio ni los motivos que lo originan, tenemos la solución para reponernos. Se llama CRISTO, el que todo lo soportó por amor. ¿Te imaginas el cansancio de Cristo? Él experimentó un cansancio físico al tener que cargar el peso de la cruz de camino al calvario para ser crucificado, siendo inocente. Él soportó un cansancio espiritual al ser tentado y burlado por sus verdugos. Él soportó un cansancio emocional al sentir que Dios le había desamparado en los últimos momentos. En definitiva, Jesús es nuestra fuerza y renovación ante la adversidad, porque él soportó todo el cansancio del mundo y venció.

Así que digamos hoy a nuestro cansancio que se vaya porque nuestra fuerza proviene del Señor, quién multiplica nuestro ánimo y renueva nuestro espíritu y esperanza. Él nos ayudará a vencer y llegar a la meta. Si estás cansado, detente y bebe del agua de vida. Si estás agotado para y recuerda que él todo lo soportó por ti y sólo recordarlo te restaurará. Si estás abatido y sientes desmayar, confía en Dios, suyo eres, él no te dejará sufrir más de lo que puedas soportar y por último declaremos, que todo, todo lo que pueda pasar o llegar, por difícil que sea o parezca, nos ayudará a bien.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:13)

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. (Romanos 8:28)

¡Servir al Señor y trabajar para él me vivifica, anima y restaura!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Aguanta, resiste con firmeza. La paciencia tiene recompensa.

¿Sabes qué difícil es caminar sobre la cuerda floja? Lo imaginarás como lo imagino yo, porque pocas personas tienen el valor de subir allí para cruzarla. Por esa razón, los que se preparan para cruzar grandes distancias sin caer, son personas con un alto rendimiento deportivo y excelente estado físico, ya que, deben calcular con precisión cada paso sobre la cuerda para no caer al vacío. En muchas ocasiones, estos deportistas llevan durante la práctica del deporte un arnés como medida de seguridad ante un tropiezo o caída.

Y te preguntarás por qué la imagen del texto bíblico compartido hoy tiene relación con esta habilidad deportiva. Resulta que si comparamos esta práctica con la vida de un cristiano, nos damos cuenta de que, en muchas ocasiones de nuestra vida, estamos andando sobre la cuerda floja y nuestro equilibrio tiende a flaquear, y corremos el riesgo de caer.

Si leemos la palabra de Dios, vemos que el sufrimiento, la tristeza y el dolor serán momentos que acompañarán nuestro tránsito por la vida. Recordemos las palabras del Señor Jesús:

“ En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Él lo dijo porque estaba seguro de que no sería fácil y nos dio su victoria para triunfar.

Traduzcamos juntos la imagen e interpretémosla entendiendo que la cuerda es la vida, un camino difícil, estrecho, frágil y, en muchas ocasiones, con curvas y vientos peligrosos. La persona que camina sobre la cuerda floja, como se suele llamar a esta práctica, somos nosotros y podemos ver que va ligera de calzado o descalza, porque llevar zapatos representa un peso añadido que hace más difícil cada paso. Cuanto más liviano vaya el caminante, más fácil será llegar a la meta.

De esta manera, deberíamos vivir en la vida, ligeros de equipaje para que cada paso sea firme y no haya más peso del que podamos soportar, y no tambaleemos poniendo en riesgo la estabilidad. Aunque es importante recordar que en nuestro andar siempre tendremos un arnés que nos protegerá y salvará en caso de caer. Nuestro arnés es Dios.

Pero la intención es resistir, ser paciente, persistente, cuando hay fuertes vientos, y caminar con firmeza hasta el final.

¿En qué parte de la cuerda vas?¿Has caído y te has vuelto a levantar?¿Te has quedado colgando del arnés y te cuesta recuperar el equilibrio? La vida no es fácil, vivir es complejo, caminar requiere paciencia y prudencia pero cada paso que des, dalo confiado porque tienes un arnés que te protege.

Y recuerda que aunque sientas temor a las alturas, sufras de vértigo y sientas que no puedes hacerlo, tienes que caminar, debes andar firme porque él es tu fortaleza y junto a él todo es posible.

Hay cuerdas que están desgastadas y parecen romperse, hay cuerdas que parecen no soportar nuestro peso y sentimos temor pero recuerda que hay un sistema de seguridad que te protege, y eso debe ser suficiente para que camines erguido y seguro.

Aguanta, resiste lo que hoy enfrentas. Recuerda que tienes un arnés, revisa que estés bien sujeto a él y sigue caminando. Si tienes mucho peso y tu calzado no es el adecuado, suelta lastre y no cargues nada, camina descalzo pero no te des por vencido.

La paciencia tiene recompensa y un día terminarás, habrás cruzado la cuerda y llegarás a la meta.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Viviendo sobria, justa y piadosamente

Han pasado pocos días desde que celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Salvador. Y es necesario que este suceso no sea un motivo de celebración una vez al año sino que sea la razón de nuestra supervivencia día a día. Recordar que Cristo ocupó nuestro lugar y nos dio salvación, nos da la suficiente fortaleza para seguir de pie y seguir caminando en dirección a la meta. Pero no es suficiente recordarlo hay que vivirlo. Saber que somos salvos y libres no nos exime de la tentación por eso el Señor nos anima a ser valientes y a renunciar a todos los deseos del mundo y la carne. Él nos invita a ser imitadores suyos y a vivir en este tiempo de forma justa, sobria y piadosamente esperando su victoria por la eternidad.

Terminó la Semana Santa y muchos fueron piadosos y sensibles a la conmemoración de esta fecha pero ¿y pasados unos días qué?. Ahora es tiempo de aplicar en nuestra vida lo que él Señor nos enseñó y hoy es el día de sentarnos a reflexionar en nuestro comportamiento como hijos suyos. ¿Estamos viviendo vidas piadosas? ¿Somos justos con los demás en nuestra forma de hablar, mirar y actuar? ¿Y nuestras palabras son sobrias o se alejan del amor que Jesucristo nos profesó?

Vivamos en este siglo pero seamos embajadores de su reino, no nos amoldemos a los patrones actuales de conducta ni llamemos a lo malo bueno y a lo bueno, malo. Seamos radicales en nuestra obediencia a Dios, resistiendo el pecado y la maldad. Diciendo no a las mentiras del enemigo y a la tentación. Recordemos que él no pecó aunque fue tentado. Sujetémonos a Dios y seamos valientes. Que nuestro comportamiento hable de Cristo y la gracia de Dios, que nos dio salvación, se extienda a todos los hombres.

Esfuérzate por ser cada día, en todo lugar y hora embajador de los cielos.

Y si hay algo que hoy te impide reflejar la gracia de Dios, si hay algo que te aleja de su amor. Acércate al Señor y reconoce cada uno de tus pecados en oración. Él te perdonará, te sanará, te limpiará y volverá a recibirte en sus brazos. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Pero apártate del error y acércate a Cristo para que puedas sobrevivir al siglo en el que nos ha tocado vivir. Sólo él nos hace fuertes y nos rescata de perecer en medio de tanta contaminación humana (Sexo, drogas, vicios, juego, mentiras, ambición, codicia, envidia, maldad, infidelidad, falta de fe, etc)

¡Que su gracia te colme de bendiciones y nunca olvides que su amor te salvó!

¡Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes!

Laura Sánchez.

¡No te quedes con sed!

¿Y si te digo que existe el agua que quita la sed para siempre?

Cuando hacemos ejercicio, una actividad física o nos exponemos por algún tiempo al sol, sentimos sed, nos deshidratamos y es necesaria una inyección de vitalidad. ¿Cómo? A través del consumo de agua. Cuando bebemos líquidos, especialmente agua, nuestro cuerpo se recupera, hidratada y restaura; consiguiendo estar en plenitud y bienestar.

Cuando nos esforzamos, sentimos sed; nos faltan líquidos y el 60% de nuestro cuerpo está compuesto por agua, con lo que es necesario hidratarnos para recuperarnos y continuar. Teniendo en cuenta la importancia del agua para el hombre, Jesús viene a ser para nosotros tan necesario como el agua. Porque él nos hidrata el alma, pero no por un momento sino para toda la vida, por la eternidad. El lo dijo y así será. Él calmará nuestra sed para siempre, la sed de nuestro espíritu, de nuestra mente y corazón.

¿Estás sediento? ¿Qué te deshidrata en estos momentos? ¡No te quedes con sed! Anímate a beber del agua de vida que además es gratuita y tu cansancio y sed desaparecerán para siempre y tu espíritu estará completo, no habrá más sed. Está claro que te agotarás y te cansarás porque es un proceso físico pero Jesús te hidratará cuando estés cansado y entonces llegar a la meta será posible porque la sed habrá sido calmada.

!Si todos bebiéramos de esta agua, no habría sed en el corazón de ningún hombre, porque no nos faltaría nada! Hoy es el día de beber el agua de vida que te ofrece Jesús, el salvador de tu alma.

Acéptalo y no te quedes con sed!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Hay una única respuesta…

¿En cuántas ocasiones hemos querido empacar la maleta y marchar rumbo a otro lugar dando la espalda a los problemas? ¿Cuántas veces nos hemos planteado abandonar la carrera? Lo pregunto porque me ha pasado alguna vez y porque es muy común querer tirar la toalla y darnos por vencidos cuando vienen las tormentas sin avisar. Pero muchas veces olvidamos que tenemos un traje especial, una armadura a prueba de todo, para enfrentar las catástrofes por tormentosas que se presenten; además de un seguro de vida con cobertura total por la eternidad. Se escribe muy fácil pero creerlo es el objetivo, es un proceso de fe que debemos dar todos. Asegúrate de dar este importante paso.

¿Cómo amanece tu día 15 del tercer mes del año, llueve poco, hace sol o un vendaval azota tu puerta? Vístete de forma correcta para enfrentar el mal tiempo, no salgas de casa sin tu armadura, no des oportunidad al viento de llevarse tu esperanza y con las hojas volando, se vaya tu fe.

Si hace mucho sol, ponte manga corta y una gorra, pero no sueltes tu espada ni escudo. Camina con sandalias pero sigue pisando fuerte donde vayas como un evangelista, porque hermosos son los pies de los que anuncian la paz.

Si en cambio se avecina tormenta, toma tu paraguas, abrígate con la coraza de justicia y ponte el yelmo de la salvación en tu cabeza que te protegerá si los vientos azotan con fuerza. Ponte botas de agua y guantes, pero aunque haya truenos y rayos no temas porque no estás sólo. Al mismo tiempo otros enfrentan vientos más fuertes que tú, y se aferran a la vara que los sostiene, logrando salir ilesos de la fuerza impetuosa del aire.

Haga el clima que haga, con viento o sin él, nunca te separes del guía ni te apartes del camino ni a derecha ni a izquierda. Que tus ojos sigan mirando al frente y no se desvíen ni entretengan. Cuando se pierde de vista el propósito, es difícil llegar a la meta. Recordemos que el camino para llegar a la tierra prometida tardaba 11 días pero al pueblo de Israel le tomó 40 años porque se distrajeron y finalmente se perdieron.

Puede ser tentador dar la espalda, cerrar los ojos y darse por vencido, pero sólo los valientes verán la gloria y llegarán a la tierra prometida. Revístete cada día de Cristo y con firmeza enfrenta tus batallas. Mañana serás más fuerte y al salir el sol se habrá renovado tu esperanza porque la misericordia de Dios te habrá alcanzado una vez más.

Sé valiente y busca la respuesta, teniendo en cuenta que la única respuesta, está en ¡Jesucristo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Sin desviarnos del camino ni apartar la mirada!

Las señales que aparecen en la carretera, y que de noche deslumbran con sus colores, están ahí y son así para que las veamos. Brillan con la luz de los vehículos en colores fluorescentes para ser más notables y visibles, y de esta forma ser precavidos y no tener percances ni riesgo de accidentes en el camino. Son indicaciones que aparecen señaladas en el recorrido a casa, al trabajo, a otra ciudad, y en todos los países existen porque son necesarias, no importa la diferencia de idioma. Como estas señales, Dios nos dejó una instrucción o guía para que tengamos cuidado y caminemos en la vida con atención sin correr riesgos. Se llama Biblia.

Mientras lees este manual de vida en diferentes ocasiones, te encuentras con indicaciones que se repiten o son persistentes como el mensaje de hoy. Dios no se pone con ligerezas y con palabritas tiernas para hablarnos con claridad. Él nos dice con autoridad: “no te apartes, no cedas, no te desvíes, no te distraigas, no te alejes, no te vayas a ningún lado, ni a la derecha ni a la izquierda; no te alejes de mí ni pongas tu pie en caminos de maldad, antes evítalos y apártate de ellos.

¿Dónde están tus pies el día de hoy, cerca o lejos de Dios? ¿Te fuiste a la derecha o a la izquierda? Hay caminos que parecen inofensivos y sin perjuicio pero su final no es lo que esperamos. Son caminos que nos apartan y alejan del Señor.

Dios, como un padre que ama a sus hijos, nos advierte. Si nos da esta sugerencia e indicación es porque él sabe que a lo largo de nuestra vida, como este camino, aparecerán a ambos lados ofertas que parecen apetitosas, ideas que nos llaman la atención y voces que endulzan nuestros oídos pero… ¡no te desvíes del camino!

Fija tus ojos en Cristo Jesús y sigue el camino sin distracciones, sin interrupciones ni desviaciones. Jesús, a lo largo de su vida, podía haber tomado la decisión equivocada, podía haber ido a donde hubiese querido pero nunca lo hizo, renunció a sí mismo para hacer la voluntad del Padre. Cuando el enemigo le tentó en el desierto ofreciéndole fama y reconocimiento si le adorare, Jesús se revistió de valor y con carácter dijo, “¡NO! No me interesa tu propuesta Satanás” y se apartó, le resistió y con la palabra de Dios le reprendió.

Éste es quizás el mejor ejemplo para nuestra vida. El hijo de Dios fue tentado, cuanto más nosotros.

A nuestro alrededor hay infinidad de oportunidades para desviarnos del camino, innumerables ocasiones para elegir lo incorrecto, múltiples situaciones que nos incitan a actuar de mala manera y podríamos hacerlo pero en nosotros está aceptar o decir, “¡No! No me interesa.” Dios nos dio unas instrucciones de vida para ser bendecidos y caminar en paz por el camino hasta el día que él prometió estaríamos a su lado.

Seamos valientes y como Jesús digamos: “¡No! No me interesa.”

No nos desviemos del camino, no apartemos nuestros pies a la a derecha ni a la izquierda.

Tenemos un llamado y una carrera que correr. Firmes en la fe, prosigamos hacia la meta.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.