Y tú ¿Cómo adoras a Dios?

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La adoración o alabanza es el reconocimiento público o secreto que hacemos a Dios por su bondad y misericordia para con nosotros. El post de hoy, lo empiezo con una pregunta. Y tú ¿cómo adoras a Dios? Es un planteamiento que nos permite reflexionar respecto a nuestra forma de honrar, alabar y adorar al Señor. ¿En qué momento alabas a Dios, diariamente o de domingo a domingo? ¿Qué te motiva a alabar al Señor? ¿Alabas a Dios por gratitud o por admiración? ¿Cuál fue el último tiempo de adoración que tuviste para Dios? ¿Esta mañana?, ayer, hace una semana?

Algunos creyentes tienen un concepto errado de alabanza considerando que alabanza es sólo el canto de adoración que se hace cada domingo en la iglesia durante el culto, pero realmente existen innumerables formas de alabar a Dios. Al Señor podemos darle gracias por su amor y eterna bondad cada día y podemos hacerlo a través de la oración. Con nuestro tiempo diario de intimidad con el Señor, al despertar, al medio día, en la noche, tenemos la oportunidad de alabarle y exaltar su nombre.

Podemos honrarle entonando un canto, escribiendo una mensaje, leyendo su palabra, escudriñando y profundizando en ella. Le adoramos cuando somos obedientes y consagrados. Cuando ayudamos a otros y compartimos el mensaje de salvación.

No te limites a cantar los domingos, ni a compartir mensajes bíblicos de vez en cuando. Alaba a Dios en tu relación con los demás, obedeciendo y poniendo en práctica su palabra. Amando a tus enemigos, perdonando a los que te han hecho daño, ayudando al débil, prestando al necesitado y socorriendo al marginado. ¿ De qué forma alabas a Dios? ¿De qué forma lo hiciste hoy y lo harás mañana?

Cada día es una oportunidad para agradecer, para invocar el nombre de Dios y con un corazón agradecido reconocer el amor y justicia que renueva sus misericordias cada mañana para con nosotros. Alabar a Dios es decir que por él somos lo que somos, que por su gracia somos salvos, que por su poder y santidad somos vencedores y victoriosos, que por su gracia somos salvos y considerados hijos sin mancha.

Hoy, ahora, es el momento para decir con todas las fuerzas de nuestro corazón: G R A C I A S!!

Es tiempo de darle a él todo el honor que merece y todo la alabanza por lo que ha hecho para, con y por nosotros.

Y como escribió Pablo en la primera carta a Timoteo:

Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. (1 Timoteo:1:17)

Manifestemos el aprecio y admiración que tenemos a nuestro Dios. Pongamos por encima de todo las características de su amor inagotable y los méritos y bondades de su esencia divina.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Amar a quien te ama, no tiene mérito.

Amar a quien te ama, no tiene mérito.

Me encanta la claridad del Señor al hablarnos, el amor y ternura con que lo hace, a veces siento que nos habla como a niños para que entendamos y nos ejemplifica las cosas para que no haya dudas. Jesucristo dijo a sus discípulos y hoy nos lo dice a ti y a mí, que no nos cansemos de hacer el bien ni de dar. Que si nos piden no seamos mezquinos ni nos neguemos a ayudar, que si nos quitan lo que es nuestro, no pidamos devolución, que si no dan en una mejilla pongamos la otra y que si damos no esperemos nada a cambio. Que hagamos a los demás justamente lo que quisiésemos que hiciesen con nosotros.

También nos pide que amemos a los que no nos aman y oremos y bendigamos a los que nos persiguen. ¿Se entiende esto? Parece absurdo e ilógico. ¿Cómo vamos a amar a quien nos maltrata o nos hace daño? Dios quiere que así sea y no nos pregunta si nos apetece amar o nos gustaría amar a nuestros enemigos, es una orden y por tanto tú y yo, que amamos a Dios, obedecemos, aunque parezca absurdo amar a quién no nos ama. Amar a un enemigo no significa intentar ser su mejor amigo ni comer juntos, pero si orar por esa persona, compartir un saludo, una sonrisa, prestarle un favor y ser amable, esto es suficiente para transmitir el amor de Dios a quién no nos ama, porque ya lo dijo Jesús, ¿Qué mérito tiene amar a quién te ama y dar a quien te ha dado primero?

Ama y da sin condiciones. Ama y da sin opiniones. Ama y da porque Dios te lo ha encomendado. Ama y da con todo tu corazón aunque para los demás seas ingenuo y confiado. Ama y da porque Dios quiere que lo hagas y es la mejor forma de transmitir su amor. Ama y da porque él también ama y da a los ingratos y malos, entonces, ¿por qué no hacerlo nosotros?

Lección de hoy: Si él ama a los ingratos y malos, ¿por qué nosotros no?
Tarea para la semana, esforzarnos en amar a una persona que nos resulta difícil de amar. ¿De qué forma lo vamos hacer?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.