¡Justificados y firmes en la fe!

Arte y Diseño para CristoHan pasado varios días sin poder compartir una postal y es que he estado apartada intentando poner en orden algunas ideas y pensamientos pero hoy retomo mi tarea evangelista en el ministerio que el Señor me dio y reflexiono: “aunque estemos justificados hay que recordar que sin fe es imposible permanecer“.

Somos igual de imperfectos y estamos igual de enfermos, por eso buscamos ayuda en el poder de nuestro Señor y Salvador. Mientras tú lees lo que escribo yo pido a Dios por ti y por todas las personas que siguen Arte y Diseño para Cristo porque son quienes hacen posible que cada día sienta la responsabilidad que Dios me ha dado de compartir su palabra. Aunque no nos conocemos nos une el amor del Señor y la fe que hemos puesto en él. Pero si somos sinceros debemos reconocer que hay momentos en que permanecer se hace difícil, se hace cuesta arriba.

Dios puso en mi corazón servirle con el talento que él me dio un día de febrero, hace dos años y medio cuando me quedé sin empleo, y desde entonces en mi cuenta bancaria no hay fondos permanentes, no hay retribución económica pero si muchas deudas y compromisos financieros y entonces, es ahí cuando mi Laura de carne y hueso, empieza a preguntarse, ¿Estás haciendo bien? Esto no es un trabajo, trabaja! ¿Y las deudas cómo se pagarán? ¿Y si tus padres mayores necesitan ayuda en algún momento? ¿No tienes ninguna garantía? ¿Y si el día de mañana pasa…..   Un sinfín de preguntas y planteamientos invaden mi mente a diario y esa es la lucha que me ha llevado al desánimo esta semana y no he compartido apenas nada porque luego aparece la culpa y el señalamiento del enemigo repitiendo lo mismo de siempre, ¡Hay estás pecadora! ¿Qué vas a compartir? ¿Qué vas a decir si estás por los suelos? No estás dando testimonio de nada y eso no es correcto. Y mientras estoy abajo y los pensamientos de queja, frustración e inconformidad invaden mi mente por momentos. Estoy luchando y sé que seguir a Cristo y permanecer en él es una lucha diaria. ¿Te suena a algo esto que escribo?

Pero hoy, mientras realizaba el estudio bíblico online que lidero con un grupo de mujeres sobre el libro de Gálatas el señor me hablo a través de este versículo y me levantó diciéndome: Laura, si te alejas y no permaneces en fe, de qué sirve que te haya justificado en mi hijo amado. Acércate y confía para que permanezcas!!!!!  El señor me ha reprendido, ¿por qué teniéndolo todo, quiero más y estoy luchando en mis propias fuerzas? Es una cuestión de fe, de confiar y creer. Y Aquí estoy ahora compartiendo con vosotros mi situación, testimonio, restauración y mensaje del Señor. Él no nos dejará, él conoce nuestras necesidades y nos proveerá de la forma que sólo él sabe para hacer para tener mañana con qué responder a todo. Dios es fiel y lo ha sido siempre ¿por qué fallará ahora?.

Y entonces con mi corazón arrepentido he invocado el nombre del Señor para reconocer que he fallado al creer las mentiras del enemigo; porque aunque ahora no tenga nada económicamente con él (DIOS) lo tengo todo y no necesito nada más. Con su bendición, apoyo y protección me sobra y me basta. ¿Y a ti?

Recuerda que el enemigo aprovecha nuestros momentos de debilidad para hacernos trizas y en esos instantes nos lanza los dardos de fuego más punzantes para herir nuestro corazón y apartarnos del Señor a base de engaños. No te des por vencido, si lo tienes a él, lo tienes todo. Si confías en él permanecerás y si él gobierna tu vida ¿qué te puede faltar?.

Confiada y esperanzada, con la certeza de que una vez más veré su poder y gloria.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¿Y si oramos otra vez?

¿Qué nos pidió el Señor que hiciéramos sin cesar? Orar! Él nos pidió orar, velar, clamar, pedir al cielo por todo y en toda circunstancia.

Existen tantos motivos para orar, tantas razones para invocar el nombre de nuestro Dios y con todas las fuerzas de nuestro corazón, dar gracias, pedir por grandes necesidades, calamidades, tragedias, desastres, problemas. Hay innumerables argumentos para acercarnos a Dios y poner en sus manos nuestras necesidades y las de los demás. Clamar e implorar al gran yo soy su benignidad para hacer posible lo que supera nuestra capacidad, lo que limita nuestro poder. Podemos implorar al cielo por múltiples razones, podemos interceder por la enfermedad de otros y la angustia de corazones solos.

¿Tienes una razón para orar? Compártela!

¿Tienes una necesidad? Compártela!

¿Quieres dar gracias al Señor por su Fidelidad? Agradece y comparte las bendiciones del Señor para contigo y tu familia.

¿Estás enfermo? Oremos y recibe sanidad en el nombre de Jesús!

¡Clama y él te escuchará! ¡Clama y el te responderá! Cree y te será hecho.

Y si aún no existen motivos que te inviten a orar, yo te comparto algunos que nos competen a todos y por los que debemos orar.

Oremos por la crisis espiritual del mundo, por la constante persecución de cristianos en el mundo que crece a gran escala con altos indices de violencia.

Oremos por los niños perseguidos y maltratados, por las niñas que son vendidas como esclavas sexuales con apenas pocos años de edad.

Oremos por las autoridades, por los gobernantes y lideres del mundo. Oremos por las personas que trabajan en los servicios públicos y sociales de nuestra ciudad (Bomberos, médicos, policías, enfermeros, recogedores de basura,etc. Porque todos exponen su vida, salud y largas jornadas de trabajo para el bien de la sociedad.)

Oremos por la paz en nuestro planeta. Oremos por la familia y su importancia en la sociedad.

Oremos para que el amor sea la fuerza que nos motive a vivir cada día, porque amando venceremos la maldad y seremos reflejo de Dios, porque él es amor.

Oremos para no estar distraídos ni ser engañados por el enemigo que anda como león rugiente buscando a quién devorar. Oremos, velemos y permanezcamos atentos.

Oremos por los necesitados, los que no tienen un techo donde resguardarse ni un empleo para poder comer.

Oremos por los enfermos y minusválidos. Por los ciegos, sordos y cojos. Por los que padecen cáncer y enfermedades raras.

Oremos por la gente que está en las cárceles, por las prostitutas. Oremos para que el Espiritu Santo ponga en su corazón arrepentimiento y puedan apartarse del pecado y acercarse al dador de Vida.

Oremos por los huérfanos y las personas viudas.

Hay tantas razones para orar. Que tu boca no se cierre ante la necesidad de nadie! Ni la tuya ni la de los demás.

¡Oremos a viva voz, Él nos escuchará!

Trabajado y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Cuantas más pruebas, más confianza en Dios

Las pruebas no tardan en llegar, vendrán sin avisar, más difíciles, largas, complejas o si hay suerte llegarán con retraso, pero seguro que llegarán. ¿Y si somos cristianos? Somos cristianos no inmunes, de los problemas y adversidades no estamos exentos, así que tarde o temprano, llegarán. Creo que aún somos más vulnerables a los ataques del enemigo que quienes no conocen a Cristo.

A las pruebas de ayer, hoy se suman nuevas situaciones que superan nuestro control y se salen de nuestras manos. No hay humanamente solución a enfermedades, la muerte de un ser querido, desastres, accidentes, malas noticias y podría seguir escribiendo cosas tristes, pero no lo haré, porque aún a pesar de vivir estas situaciones y tener que enfrentarlas, lo más grande es poder tener paz en medio del dolor y la tribulación. Esto es posible si confiamos en Dios, quien nos dará la victoria.

Llegó el día esperado y a las 12:30 me llamaban para pasar a la consulta del especialista que meses atrás me había citado. Ella preguntó y me entregó las pruebas que han venido realizándome, pero faltaba una y sobre la marcha la doctora se dispuso a realizarla para decirme finalmente, que nací con un ovario poliquístico y que es probablemente la causa de no poder quedarme embarazada. La mirada de mi esposo y la mía se encontraron frente a frente con una cara de sorpresa y algo de decepción. Ella nos confirmó que no es grave ni impide la maternidad, sugirió un pequeño tratamiento para que sea más fácil concebir. Y entonces empezaron los ataques. “Eres muy joven, algo más añadido a lo que ya tienes, ¿podrás ser madre? Estás completita Laura, todo lo tienes”.

Resistí esas mentiras y me fortalecí en el Señor y al salir de la consulta recordé que Sara siendo muy mayor y estéril dio a luz un niño porque para Dios no hay nada imposible. Entonces sonreí porque sé que él no me dejará, él me ha sostenido y veré su gloria en mi debilidad e incapacidad de hacer las cosas que se salen de mis manos.

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.

Génesis 18:14

Hoy me gozo y alegro porque el Señor es mi fuerza. Cuando vienen las pruebas y se suman a los problemas existentes me doy cuenta que necesito la ayuda de Dios. Entonces doy un paso de fe y entrego todo en sus manos y confío en él aferrándome a sus promesas y verdad. Y concluyo: Cuantas más pruebas, más esperanza, cuantos más problemas aumenta la fe.

Oro para que en cada prueba que venga, tú y yo podamos aferrarnos a Dios y salir vencedores en su poder y gloria. Que nunca olvidemos que él nos es suficiente para vencer. Así que nada, por difícil o imposible que parezca nos detendrá, porque con nosotros está el Señor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Corre, corre muy rápido!

Cuando un atleta se prepara para la carrera lleva un fuerte impulso en su cuerpo que le hace alcanzar grandes velocidades a su paso y en poco tiempo recorrer grandes distancias. A veces, muchas veces, quisiéramos ser atletas para pegar una carrerilla cuando enfrentamos problemas, adversidades o ataques del enemigo, yo, la primera.

Y hoy comparto con todos este mensaje, porque en mis ocho años de casada, han sido muchas las veces en las que he sentido ganas de salir corriendo, por diferentes motivos, porque somos distintos, porque nuestras familias han influido en algunas ocasiones, porque hemos tenido que hacer frente a muchas responsabilidades con pocos ingresos, porque ha venido la enfermedad y el temor, porque perseguimos sueños que se alejan del plan de Dios y se acercan más a los anhelos y pasiones del mundo. He querido salir corriendo en repetidas ocasiones queriéndolo dejar todo tirado y sin luchar, porque he creído las mentiras del enemigo que machaca mi mente con su engaño y comparaciones en relación a mi matrimonio, profesión, trabajo, familia, iglesia e innumerables áreas de mi vida.

Pero hoy me detengo y reflexiono: aunque vuelva a sentir el deseo de dejarlo todo, tirar la toalla y salir corriendo no me dejaré dominar por esta mentira, porque sea lo que sea que venga hacerme frente “mayor es el que habita en mí y poderoso e invencible mi Dios que hace posible lo imposible en mi vida”. Entonces las diferencias, la enfermedad, la familia, la escasez, la falta de trabajo, la tristeza, los sueños sin cumplir y la cotidianidad del día a día dejan de tener importancia porque hoy correré pero a los brazos del Señor.

Correr a la desesperada y sin pensar es un gran error, una muestra de cobardía y falta de fe. Y me siento en la obligación de compartir este testimonio, porque no sé si has sentido ganas de salir corriendo y dejarlo todo tirado. Si lo has pensado o lo estás pensando, detente y reflexiona:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

(2 Timoteo 1:7)

Querer salir corriendo es huir y no enfrentar las situaciones. Es lo que quiere el enemigo que hagamos, que huyamos y abandonemos, pero el Señor nos ha dado poder y en su nombre tenemos la victoria sobre cualquier situación que enfrentemos. Nada es más grande que Dios y nada vulnera su poder y autoridad. Si él está con nosotros nadie ni nada puede estar en contra de nosotros.

No seamos ingenuos y necios. No permitamos que las mentiras y engaño del enemigo minen nuestra mente y corazón. No permitamos que sentimientos negativos y de desánimo contaminen nuestra actitud positiva y fe en el Señor.

Él es poderoso, ¿qué temer, qué dudar?

Cuando sientas que salir corriendo es la respuesta a lo que enfrentas, corre, corre muy rápido pero a ¡los brazos del Señor!

¡¡Hoy, corrí con ímpetu a los brazos del Señor y su ternura me ha abrazado!!

¡Te Amo Señor!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Son calabazas, no monstruos!

En repetidas ocasiones durante mi niñez me disfracé porque era muy emocionante vestirme de campesina, fruta, oveja o patinadora, pero una vez que me hice mayor entendí el verdadero significado de esta celebración y entonces dejé de hacerlo por decisión propia.

Hoy conozco muchas personas que siguen celebrando esta fecha sin conocimiento de lo que celebran y argumentando que es un día para que los niños se diviertan y se vistan de sus personajes favoritos. Esto último es una mentira más del enemigo. No hay inocencia ni diversión en esta fiesta. Realmente los niños se pueden divertir de muchas maneras y en muchas ocasiones, no en este día que revestido de encanto y ternura abraza de forma oscura la espiritualidad de los niños. El Halloween es una celebración de las tinieblas, en esta fecha se hacen rituales satánicos e invocación de espíritus. Esto no puede ser inocente y noble.

Abramos los ojos y démonos cuenta que la maldad y las tinieblas son reales y superan las películas de ficción y terror. Mientras tú disfrazas a tu hijo “inocentemente” para que coma caramelos y juegue con sus amiguitos, otros maquinan perversidades para honrar al diablo y transgredir la voluntad de Dios. Otros invocan muertos y sacrifican animales y niños. No participes de estas festividades mundanas y paganas.

“Es que los demás se disfrazan”, “es que los demás van de fiesta”, “es que es algo inocente”, “es que no hay maldad en ello”, “es que es una fiesta para los niños”. Muchas veces actuamos conforme a las tradiciones de la sociedad pero hay en ello una implicación espiritual de gran envergadura y por eso Dios dijo:

Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. (Deuteronomio 18:9)

El Señor sabía que habría cosas que parecerían nobles y discretas que nos incitarían a pecar, pero nos amonestó para no repetir los pecados y errores de los demás. Dios no quiere que participemos en cosas que no edifican, que nos apartan de él y que honran la oscuridad. ¿Si somos luz por qué vamos a comportarnos como si fuésemos de la oscuridad?

El “Halloween”, si no lo sabías, tiene su origen en las celebraciones celtas. En Europa, concretamente en Irlanda e Inglaterra se celebraba para este día el cambio de estación y fin de la cosecha celta; terminaba el verano y empezaba la “época oscura”, el invierno. Por ese motivo se reunían para festejar en medio de calabazas que perforaban para utilizar como lámparas y durante la celebración realizaban invocaciones de muertos y espíritus, hacían hogueras y practicaban la adivinación. En la actualidad esta festividad se propaga a lo largo y ancho del mundo como una celebración que honra la muerte, la oscuridad, el terror, la maldad y todo lo oscuro.

Pero Dios tiene algo para nosotros respecto a esto:

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. (Deuteronomio 18:10)

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.  (Efesios 5:8)

Si hoy hay algo que celebrar es que Dios nos ama y en su infinita misericordia nos rescató de las tinieblas y nos trajo a la luz, en la vida y muerte de Jesús.

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. (Colosenses 1:13)

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Demoliendo y derribando mentiras y sutiles engaños.

Demoliendo y derribando mentiras y sutiles engaños.

Hoy, el Señor nos invita a derribar, a destruir, a quitar de una vez por todas todo lo que nos impide gozar de su amor y gracia. Todo eso que nos acompaña y que permanece porque seguimos creyendo al enemigo y le damos una importancia inmerecida, temiendo.

Alguna vez leí que temer es tener fe en el enemigo, es creer que es capaz de destruir y vencernos. Pero el miedo es otra de sus mentiras. Por encima de Dios no hay nadie y su poder es insuperable. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?

Levántate, sacude el polvo de tus pies y di en voz alta al enemigo y su ejército de huestes espirituales:

Me niego a ser desanimado(a), me niego a ser desalentado(a).
Me niego a creer tu engaño y mentiras.
Me niego a estar triste y dejar que mi mente sea un pozo de mentiras y barbaridades.
Me niego a callar y seguir escuchando tu voz acusadora.

Yo sé quién soy y lo que no soy ahora que Jesucristo me ha restaurado y me ha dado vida nueva.
Yo sé en quién he creído y en quién he puesto mi confianza. Sé que él pelea por mí y tomo mi armadura para defenderme de cada ataque, de cada dardo de fuego que me lanzas.

No soy culpable, en Cristo Jesús soy inocente.
No soy pecador, él me ha perdonado.
No soy una basura ni un ser indigno, para él soy hermoso(a)
No soy eso que me quieres hacer creer.
Soy nueva criatura, soy hijo(a) de Dios, soy acepto(a), adoptado(a), heredero(a) y embajador(a) de su reino.

Así que hoy, revestidos de Cristo, nos levantamos y derribamos todo argumento que se opone contra Dios y su verdad y declaramos en el nombre de Jesús que todas las mentiras, engaños, fortalezas mentales y muros son derribados. Somos libres y gozaremos de una mente sana, limpia y llena de nuevos propósitos, porque él nos guiará y nos hará fuertes.

Celebra que hoy las murallas se caen y hay liberación en tu vida.
Libertad en tu alma, en tu mente y en tu corazón.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.

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Él te conoce, los demás lo imaginan.

Él te conoce, los demás te imaginan.

¿Enfrentado a prejuicios, dudas, malas ideas y conceptos errados?
Jesucristo fue el primero. Jesucristo fue juzgado injustamente sin motivos ni razones.

Tú y yo vivimos en un mundo que no conoce a Dios. Que afanado por encontrar la paz y recibirla a todo precio, sin volver los ojos al cielo y confiar en Él, engaña, traiciona, juzga, señala, acusa, critica y condena a otros sin razón.

Hace pocos días, alguien me decía: pero, ¿y qué dirán? A lo que yo respondí. ¿Y qué puede ser lo peor que digan? ¿Nos importa o debería afectar lo que digan los demás de nosotros? Realmente lo que nos importa, interesa y motiva es lo que piensa Dios. Si pensamos de esta manera, pasarán dos cosas. Una, nos esforzaremos en agradar a Dios porque nos importa lo que él piensa y haremos lo que sea, inclusive renunciar a nosotros mismos y llevar nuestra cruz cada día, porque queremos ser hallados en gracia delante de sus ojos.

Y dos, será que dejará de importarnos y preocuparnos lo que opinen los demás. No nos importarán las mentiras ni las críticas destructivas, no nos importará el maltrato psicológico de muchas palabras hirientes, no nos harán daño las miradas de condena de los demás. Lo que nos importa es que hay unos ojos que nos miran con amor todos los días y unos brazos que permanecen abiertos para consolarnos y protegernos.

Recuerda que lo que los demás dicen, hablan, murmuran, piensan y dicen, son opiniones pero no es la verdad. Nada ni nadie te define, solamente Dios. Solamente la verdad y la verdad dice que tú eres: Amado, hijo de Dios, acepto, agradable, hermoso, inocente, sin culpa, limpio, santo, inclusive santo. Dios te considera todo esto a través de su hijo, quien siendo realmente inocente, ocupó nuestro lugar y subió a la cruz para condonar nuestra deuda.

¿No es hermoso que alguien nos ame a pesar de todos nuestros errores, a pesar de nuestros fallos, a pesar de nuestra necedad? ¿No es hermoso que alguien quiera abrazarnos y protegernos todos los días aún cuando somos desobedientes y tercos? Ignora las críticas siempre que sean dañinas y atiende las que antes de ser críticas sean consejos para ayudarte a mejorar y déjate amar por Dios. Él sí te conoce, los demás sólo lo imaginan.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.