¿Hasta cuando hará el hombre lo malo?

Arte y Diseño para Cristo

Hace solamente 4 meses lamentábamos a nivel mundial la barbarie de un atentado terrorista que se cobraba la vida de 130 personas en París y hoy, una vez más, frente a nosotros otro ataque sin precedentes en el corazón de Europa. Un grupo terrorista, amparado en un dogma trascendental, radical y violento vuelve a aniquilar la vida de inocentes, esta vez en Bruselas.

Y entonces ocurre lo de siempre, hay tristeza, temor, clamor y desespero. Unos culpan a las victimas y otros justifican los ataques porque es la consecuencia de una previa invasión cultural y económica. ¿Consecuencia de qué? Consecuencia de nada. La muerte de unos a otros no debería ser la respuesta. Esto se llama en cualquier lugar del mundo, violencia, venganza, perversión, transgresión, ofensa, pecado, maldad, barbaridad.

La tragedia de hoy en Bruselas la ven nuestros ojos en la televisión y la prensa pero hay muchas otras que no vemos pero allí están. Muchos mueren en silencio ante los medios de comunicación y entonces no nos enteramos, pasa desapercibido pero en otros lugares del mundo no mueren 130, sino más de 3000 personas en otras circunstancias; como los cientos de sirios que han muerto ahogados en el mar Egeo y mediterráneo intentando huir y salvar sus vidas de una guerra que ha desbastado su tierra y sus vidas. Muchos otros mueren de hambre en África y otros a manos de la violencia y criminalidad en América.

Hoy, la necesidad el mundo es simple. ¡Volver a Dios! Pero en el corazón de los hombres, sigue habiendo soberbia, necedad y orgullo. Sigue habiendo antipatía hacia Dios, hacia la paz, el perdón y la reconciliación.

!Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. (Isaías 1:4)

Oremos por la paz del mundo, por la paz de las naciones. Oremos para que no haya más muertes de gente inocente a causa de las guerras que se inventa el hombre para saquear, robar y dividir. Oremos por los dirigentes y líderes de las naciones para que Dios gobierne en sus corazones y ellos tengan la capacidad de llevar a sus países al crecimiento social, económico y político. Oremos por los niños, mujeres, ancianos y hombres victimas del atropello de unos cuántos que persiguen el poder. Oremos porque nuestra especie necesita con urgencia a Dios en su corazón.

Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble. (Isaías 3:5)

Esta semana es un tiempo especial de reflexión por la Semana Santa. Es propicio para clamar por el mundo y hablarle a los demás del amor de Dios. Es tiempo de hacer algo para que en nuestra tierra haya paz. Presentemos a los demás nuestro salvador. El único que podrá sanar el dolor de nuestro mundo. Hablemos de Jesucristo a los demás y reflejemos su amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¿Por qué honrar y celebrar la muerte, la oscuridad y no la vida?

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Llegó el día de debate para muchos cristianos, el día de Halloween, una celebración de origen celta que se celebra hasta nuestros días con diferentes matices, pero debemos recordar que detrás de la aparente inocencia de esta fiesta, se esconde un oscuro y tenebroso festín espiritual de fuerzas malignas y demoniacas. Los celtas celebraban esta fiesta en el fin del verano y comienzo del otoño, inicio de un periodo oscuro y acompañaban su celebración con la práctica de adivinación y banquetes en las tumbas de sus antepasados. En la actualidad, países como México celebran el día de los muertos en el que se recuerda la memoria de los que ya no están.

No se trata de polemizar con esta fiesta y comprendo que celebrarlo o no, es una decisión personal, y recordemos que nuestras decisiones tiene consecuencias y un precio pero como blogger de este espacio me siento en la responsabilidad de compartir el mensaje que el Señor pone en mi corazón el día de hoy. Y empiezo con unas preguntas:

¿Hay necesidad de abrir puertas difíciles de cerrar? ¿Tan aburridos estamos?

¿Por una celebración y una fiesta en la que se idolatra la muerte, la oscuridad y al mismo diablo vamos a perder todas las bendiciones que del cielo recibimos?

Puedes disfrazarte, no vas a enfermarte ni a morir. Puedes creer que esto es una celebración inocente en la que no se hacen sacrificios humanos de niños y mujeres vírgenes en diferentes lugares del mundo. Puedes creer que es una fiesta más y hay que divertirse. Otros lo considerarán una moda y una fiesta genial que impone la cultura americana o que quedarían estupendo disfrazarse de esto o aquello. Pero que muchos celebren algo no lo hace bueno ni edificante.

Entiendo que muchos piensen que merece la pena celebrarlo porque es divertido y los niños se entretienen, pero recuerda que aunque no podamos verlo hay una esfera paralela a nuestra realidad y es nuestra vida espiritual en la que hay constantes ataques del enemigo y su ejército de demonios, quienes aprovechan “pequeñeces” como estas para actuar. Creo que la palabra de Dios es nuestro manual de vida y aunque en ninguna de sus hojas niega celebrar el Halloween, si que nos da instrucciones para tener claro que esta fiesta pagana no le agrada al Señor.

Veamos:

No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. (Levítico 18:3)

Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos. (Levítico 20:27)

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. (Deuteronomio 18:10)

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. (3 Juan 11:11)

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. (1 Pedro 4:3)

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Cuando aún no tenía una relación cercana y sincera con Dios, anhela que llegara esta fecha para ser la “bruja” más guapa y temible entre mis amigas. No sabía que había detrás de ese interés por representar a un personaje macabro que siempre hace daño a los demás, un poco incoherente, en esos momentos, lo recuerdo y me pregunto ¿En qué pensaba? ¿Me edificaba ser una bruja? ¿Y sino me hubiese disfrazado? ¡No habría pasado nada! Claro no habría pasado que se abrieran puertas que mucho tiempo después entendí estaban abiertas por actos “insignificantes” de mi juventud y el enemigo no habría tenido oportunidad de perturbar la paz de mi mente y corazón. Recordemos que somos nosotros los que elegimos abrir o cerrar puertas. Somos nosotros los que elegimos la bendición o la maldición, la vida o la muerte.

¿Y tú qué elijes celebrar? ¿La vida o la muerte?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

…Y el hombre sigue colmando la paciencia de Dios!

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Hacer algo no significa que sea válido ni bueno por el simple hecho de hacerlo.

Este fin de semana, las redes sociales, los periódicos y las noticias inundan de color el triunfo de una ley que favorece a algunos hombres y contradice la voluntad de Dios, pero el mundo lo celebra y exalta. El reconocimiento al matrimonio homosexual en Estados Unidos inunda los medios de comunicación y es noticia.

Muchas personas se suman a la celebración llamando a lo malo bueno y ya conocemos el resto. Muchos tiñen sus imágenes con una bandera multicolor que representa su sexualidad y ver esto me recuerda que la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo está cerca.

A lo largo de su historia, el hombre ha dado prioridad a sus normas y ha burlado la ley de Dios hasta agotar su paciencia. Seguimos viendo como nuestra sociedad repite el mismo error de los pueblos antiguos que perecieron por su rebeldía; hacer su voluntad a capricho ignorando la voluntad de Dios y oponiéndose a su plan. Hoy estamos como en los tiempos de jolgorio que vivieron Sodoma y Gomorra y como en los tiempos de Noé cuando Dios castigó la tierra con el diluvio para raer el pecado de forma determinante.

El hombre sigue creyendo que desobedecer a Dios y aplaudir la rebeldía y la transgresión, está bien. Y no lo digo por ti y por mí, lo digo por el mundo. Precisamente tú y yo somos seres nadando contra corriente en un mundo contradictorio, salvaje, violento y rebelde. Ante este panorama poco alentador lo que debemos hacer es compartir lo que dice Dios al respecto, lo demás, convencer de pecado y de arrepentimiento es tarea del Espiritu Santo.

¿Qué le decían a Noé cuando construía el Arca? Le llamaron loco y se burlaron de él todo el tiempo. ¿Que pensaron de Lot cuando huyó y a sus espaldas eran destruidas las ciudades de Sodoma y Gomorra?

Desde antes del nacimiento de Jesús, los hombres se han esforzado en oponerse al plan de Dios satisfaciendo sus deseos y pasiones. Desde el principio, el hombre, representado por Adán y Eva, prestó su oído para escuchar propuestas que trasgredían la ley de Dios y poco a poco la paciencia de Dios se colmó. Podemos leer esta reflexión en las palabras de Eclesiastés.

He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

(Eclesiastés 7:29)

Él nos ama y es misericordioso, Dios ama al hombre y es justo, pero Dios no va a contradecir su ley ni a ir en contra de su naturaleza santa porque ama al hombre. Dios preparó todo de antemano y su plan es para cada uno de nosotros, los que queremos caminar junto a él y los que aún no caminan por desconocimiento y desobediencia. Él nos creó conforme a su imagen y semejanza y nos hizo hombres y mujeres con un propósito que supera el plano físico. Nos dio razón, discernimiento, entendimiento y libre albedrío, pero muchos, han hecho uso de esta libertad para hacer lo que han querido, incluso despreciando a Dios. Hacer lo que nos apetezca no significa que sea bueno y mucho menos que agrade al Señor.

 Jehová dice claramente lo siguiente, en relación a su plan y propósito divino:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones
(1 Corintios 6:9)

Dios no sólo ha dicho que le es abominable la infidelidad, sino que no le agrada en absoluto que los hombres se echen con varones y esto ¿cómo se equipara a la celebración de hoy en la que el matrimonio homosexual adquiere el mismo protagonismo que el matrimonio heterosexual?

Dios nos juzgará a todos por nuestros actos y cada uno es libre de elegir, pero como cristianos e hijos de Dios debemos permanecer firmes y negarnos a mimetizar nuestra fe con las creencias del mundo. La palabra de Dios es veraz desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es veraz en el antiguo y en el nuevo testamento. Es veraz y verdad absoluta porque es la impronta de su voz, así que nos sujetamos en obediencia a su voluntad sin poner en duda ni una jota ni hacer una selección de lo que nos gusta y lo que nos gusta menos, porque aunque no logremos entender muchas cosas de su palabras o nos agrade poco, lo que para él es pecado, lo seguirá siendo y él seguirá siendo Dios soberano por encima de todas las cosas, gústenos o no.

No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

(Deuteronomio 22:5)

Hoy el mundo celebra lo que Dios abomina. ¿Esto es coherente? Esto es una clara señal que muy cerca están los tiempos finales. Oremos por nuestros niños, por los adolescentes, por los hombres, mujeres, esposos, padres de familia, para que Dios les dirija y haga de ellos seres íntegros y temerosos de Dios. Que honren su nombre en sus hogares y familias y sepan influir sabiamente en la educación de sus hijos. Oremos para que todos vuelvan sus corazones a Dios y construyan familias que honren y exalten a Dios.

¡Oremos porque estos tiempos nos avisan que el regreso de nuestro Señor está cerca!

Y no aceptemos llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo con nuestro silencio y falsa prudencia, porque Ay!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.