¡Oremos! Él dijo que estas cosas pasarían.

POSTAL 974

Hace una semana el Señor me dio la oportunidad de emprender un viaje al extranjero para prepararme en un segundo idioma y no me ha sido posible diseñar ni compartir ninguna postal y pido disculpas a todos los lectores de Arte y Diseño para Cristo por este largo silencio,pero hoy era imposible callar y permanecer impasivo ante los recientes acontecimientos, no podía evitar compartir un clamor U R G E N T E por el mundo y cada habitante de la tierra, porque de alguna manera todos, siendo conscientes o no, somos responsables de lo que le pasa en y  a nuestro planeta, un regalo de Dios que no hemos cuidado sino explotado excesivamente y hoy nos pasa factura.

En diferente orden los titulares son desastrosos. Hace dos días un terremoto en Ecuador quitó la vida a 443 personas y dejó innumerables heridos, perdidas y casi 3.000 familias afectadas. Pero antes, exactamente 1 día, en Japón se registraba un terremoto con alerta de tsunami. Mientras en Texas las inundaciones dejaban esta semana otra cantidad de perdidas y familias afectadas.

Un desastre de la naturaleza, un terremoto tarda pocos segundos, pero levantarse de la tragedia y recuperarse tarda mucho tiempo. Oremos por todas las victimas y sobrevivientes de estas tragedias. Oremos por Ecuador, Japón, Oriente, oremos por las naciones del mundo y sus habitantes, para que el Señor restaure y fortalezca el corazón y espíritu de los que le buscan.

Al otro lado del mundo, en oriente, hoy mueren 30 personas por la explosión de una bomba en Kabul y ayer morían niños en África y Siria de hambre y de sed y seguimos sumando muertos, desgracias y tragedias, da igual donde estemos, seguimos sumando maldad y sembrando destrucción. Los hombres necesitamos volver nuestro rostro y corazón a Dios. Necesitamos caminar de su mano y cuidar, siendo buenos administradores, lo que él nos ha dado. Oremos por la paz, tranquilidad y seguridad de oriente; países en perpetuo conflicto y guerras sin fin. Pidamos al Dios del cielo por la protección y vida de todos nuestros hermanos en la fe, cristianos perseguidos, maltratados, torturados y asesinados por su fe. Oremos porque este cúmulo de cosas no son causalidad, son advertencias, son señales.

Recordemos lo que dijo nuestro Señor Jesucristo a los apóstoles y veamos si se asemeja a este tiempo….ellos también preguntaron y él respondió. Leamos: (Mateo 24:3,9)

–Dinos, ¿cuándo han de ocurrir esas cosas?
¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?
 Jesús les contestó:
–Tened cuidado, que nadie os engañe. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy el Mesías’, y engañarán a mucha gente. Oiréis de guerras y rumores de guerras, pero no os asustéis, pues aunque todo esto ha de llegar, aún no será el fin.
Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro, y habrá hambres y terremotos en muchos lugares. Sin embargo, todo eso apenas será el comienzo de los sufrimientos. “Os entregarán para ser maltratados, y os matarán, y todo el mundo os odiará por causa mía.
Uff, Jesús no pudo ser más claro y leer estos versículos me da escalofrío porque son sucesos que vemos y vivimos a diario. ¿Tú que sientes? ¡Es tiempo de tomar la armadura y orar! Es tiempo de clamar al cielo y pedir perdón, justicia y misericordia. Es tiempo de creer y compartir con los demás, porque el tiempo está cerca!.
Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.

¡El mejor ejemplo a imitar!

Arte y Diseño para Cristo

Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. (Gálatas 5:13)

Hemos leído bien, a libertad fuimos llamado. Dios es respetuoso y no ha impuesto nada a ningún hombre. Tenemos la opción de elegir, somos libres para aceptar hacer su voluntad o no. Somos libres para seguirle o no, para hacer lo correcto o no, pero él nos aconseja para recibir su bendición y nosotros elegimos aceptarla o no.

Hoy es la oportunidad para recordar que Dios tuvo un plan que nos rescató para darnos vida eterna y salvarnos del castigo que merecía nuestro pecado y el de la humanidad. El pecado de todos los hombres agotó la paciencia de Dios, pero antes de destruir la tierra, como en los tiempos de Noé, en su eterna misericordia volvió a renovar su piedad e hizo lo más injusto del mundo para hacernos justicia a ti y a mí. Permitió que su único hijo sufriera y pagara nuestra deuda muriendo en crucificado en un madero.

La pregunta es: ¿Lo merecíamos? ¿Lo merecía Jesús?

Y la respuesta la conocemos pero saberlo nos hace más conscientes del amor inmerecido de Dios.

Digamos al Señor con toda la gratitud que emana nuestro corazón:

Señor, gracias por amarme sin merecerlo y pensar en rescatarme cuando yo aún no había nacido.

Gracias por dar la vida de tu único hijo por mí y la humanidad. Gracias por tener un plan maravilloso para la restauración de mi alma y mi espíritu. Gracias por prometerme que volveré a verte y disfrutaré de tu reino por la eternidad. Gracias por resucitar para ser mi guía hasta el fin de mis días y por defenderme y dar la cara por mí delante de Dios. Te amo Señor y tu acto de amor me hace amarte y vivir agradecido cada día de mi vida. Hazme recordar todos los días que me quedan por vivir, cuanto me amas. En tu nombre lo pido, Amén.

Después de sabernos amados y perdonados. Lavados de toda culpa sin haber hecho nada. ¿Seriamos capaces de ayudar a otros para que puedan ser lavados y restaurados? Prepárate y comparte con los demás el amor que te dio vida nuevamente y te rescató. Es una forma maravillosa de servir.

Porque de él recibimos el mejor de los ejemplos y nuestra tarea es imitarle y ser como él, hablemos de su obra en nuestras vidas y del amor que tiene por gracia para todos los hombres. ¿A quién puedes servir hoy?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él terminará lo que empezó!

Arte y Diseño para Cristo

Dios dijo y se hizo. Leamos:

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

(Salmos 33:9)

Él creó y puso en orden su obra. Dios preparó todo y cada parte de su creación tiene un plan. Contigo y conmigo, hará Dios grandes cosas y lo que un día empezó en nosotros lo seguirá puliendo hasta que alcancemos la perfección, en el día del Señor. No una perfección humana como la que conocen nuestros ojos o imagina nuestra mente. Es una perfección espiritual que será posible por fe y sólo a través de nuestro salvador, Jesucristo nuestro Señor.

Es necesario ser conscientes de que esta hermosa promesa sólo es posible si nos sujetamos a la voluntad, favor y gracia de Dios. Él es bueno y respetuoso y trabaja con quienes le entregan su corazón. ¿Dónde está tu corazón hoy? ¿Lo has puesto en manos de Dios? Si te das cuenta que en tu corazón, hoy, no está Dios porque has puesto en su lugar otro dios, pídele perdón y reconoce delante suyo tu transgresión. Él no se enfadará, antes te mirará con misericordia y seguirá trabajando en ti. ¡Pero no te apartes! Deja que siga puliéndote, un día verás el resultado de su obra.

Pulir un diamante por ejemplo requiere de un gran trabajo y esfuerzo. Se talla y se va puliendo con delicadeza hasta obtener la pieza perfecta que tendrá valor por su brillo y transparencia. Los ángulos de un diamante deben estar pulidos a la perfección para obtener de la piedra su máximo brillo y esplendor. Un trabajo similar y delicado hace el Señor con cada uno de nosotros. A lo largo de nuestra vida, él nos pule y limpia. Nos perfecciona con cada vivencia y experiencia. Nos hace mejores con el propósito de llegar a la perfección para el gran día del Señor.

Nuestro padre quiere que brillemos y reflejemos el destello de su obra en nuestro corazón, pero recordemos que no somos brillantes por nuestro propio esfuerzo, somos brillantes por su gracia y amor, por su misericordia. Pero podemos elegir brillar o no, eso depende unicamente de nosotros. Está en cada uno de nosotros, en ti y en mí, someternos y sujetarnos a la obra de Dios en nuestra vidas o impedir que él siga trabajando y puliendo nuestro carácter y espíritu.

Por eso hoy, la invitación del Señor es a recordar que el trabajo que él empezó en nosotros es largo y aún no ha terminado. Nos pide prudencia y quietud para dejarle trabajar en la talla de nuestro espíritu y corazón. Su paciencia nos ha alcanzado y es maravilloso saber que Dios, trabaja en nosotros y lo seguirá haciendo hasta el día de la promesa; ese día todos brillaremos y reflejaremos el esplendor de su eterno amor.

Deja trabajar a Dios en tu interior y gózate por la obra que él sigue haciendo en ti.

Guarda silencio y espera en Dios, él está formando la mejor versión de ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de lo jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado de hacer el bien sin recompensa?

Arte y Diseño para Cristo

El Señor nos reta constantemente a ser pacientes, compasivos, misericordiosos y justos en la misma medida con la que él lo ha sido con nosotros para que no nos olvidemos de su amor e infinita misericordia. Dios quiere que como él es con nosotros seamos nosotros con los demás, pero cuanto nos cuesta! La medida de amor, renuncia y misericordia es muy alta para nuestra humanidad y razón. ¿Por qué vamos a ser buenos en medida extrema? ¿Por qué vamos a poner la mejilla de nuevo? ¿Por qué, por qué, por qué y por qué? Porque si! Porque él lo hizo por ti y por mí y lo sigue haciendo aun a pesar de nuestros innumerables errores y faltas. Aun siendo conscientes del pecado y de su perdón seguimos fallando y él vuelve a poner su mejilla para restaurarnos, entonces por qué no habremos de hacerlo nosotros?

“Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5: 39)

¿Has sentido alguna vez que das sin medida y a cambio sólo recibes ingratitud y más exigencias? No eres la única persona, ni tú ni yo somos los únicos, muchos se sienten igual y viven la misma situación. Porque mientras nuestro espíritu se dispone hacer el bien y ayudar, la carne grita y reclama: ¡No lo hagas! ¿Por qué tú?

Creo que el principal motivo y la razón que nos motiva a servir y ayudar a los demás, es nuestra fe en Jesucristo. Él, sin conocernos lo dio todo por nosotros. Sin saber quienes éramos y que diríamos lo dio todo si condiciones ni exigencias. Jesús renunció a si mismo por amor y no valoró si lo merecíamos o no, porque de haberlo hecho su muerte no habría sido suficiente para la cantidad de maldad, pecado, indiferencia y frialdad de los hombres; pero él no escatimó nada y se entregó, por eso hoy. Nuestro objetivo es ser imitadores de Cristo, renunciando a la carne e imitando su carácter. Sirviendo y ayudando a los demás.

¿Te cansas? ¡Yo también! Pero que tú fuerza sea la fortaleza de Cristo que nunca se cansa y antes aumenta su paciencia para con nosotros.

¿Te agota ayudar a quién no valora tu ayuda? ¡A mí también! Pero que nuestro consuelo sea el amor de Cristo que llevó a la cruz para darnos vida por la eternidad. Si lo hizo él, porque no hacerlo nosotros.

“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal”. (1 Pedro 3:17)

Parece una actitud servil y dócil. Una actitud fuera de lo común, pero eso es precisamente lo que caracteriza a los hijos de Dios. Estamos en el mundo pero no actuamos como el mundo, somos diferentes. Así que aunque padezcamos o suframos sirviendo y poniendo toda la carne en el asador, como dicen por ahí, sigamos con nuestra tarea que a su tiempo segaremos, nuestro jefe, todo lo ve y conoce; él paga y multiplica. Lo creo y doy testimonio de ello. Cuando nada tuve y serví. Dios vio con agrado mi actitud y recompensó mi acción y nunca me ha desamparado ni nada me ha faltado.

No ayudemos por la retribución. Demos y ayudemos por que de él hemos recibido. Demos porque es una forma de alabar y honrar a Dios, porque él ama al dador alegre y retribuye la obra de cada uno. No nos demos por vencidos, recordemos el padecimiento de Cristo como nuestro motor para seguir dando y sirviendo a lo demás. Seamos embajadores de los cielos donde vayamos. Que los demás no nos vean a nosotros sino a Cristo en nosotros.

“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra”. (2 Crónicas 15:7)

Así que con la palabra que el Señor nos da el día de hoy la misión está clara, servir sin rendirse, ayudar sin esperar nada a cambio. Dar sin medida como él nos ha dado.

Entonces digamos juntos: “Gracias Señor por tu misericordia y eterna justicia. Gracias por tu piedad y paciencia, por enseñarnos y pedirnos que seamos como tú para que nuestro mundo cambie y haya paz y bien entre nosotros. Ayúdanos a entender el propósito de tu obra y plan de amor. Ayúdanos a ser reflejos de ti cada día con todas las personas que nos rodean. Pidan o exijan, ayúdanos a dar, tú te encargarás de hacer justicia y de confrontar el corazón de lo ingratos y desagradecidos, a nosotros no nos corresponde. Así que hoy te pedimos nos des un corazón grato, justo y amoroso que ayude sin condiciones a los demás, como tú nos has servido y ayudado.” En el nombre de Jesucristo oramos y te lo pedimos”. Amén.

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

(Gálatas 5:13)

Así que siendo libres, elijamos hacer el bien y servir a los demás en amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Y tú ¿Cómo adoras a Dios?

Arte y Diseño para Cristo

La adoración o alabanza es el reconocimiento público o secreto que hacemos a Dios por su bondad y misericordia para con nosotros. El post de hoy, lo empiezo con una pregunta. Y tú ¿cómo adoras a Dios? Es un planteamiento que nos permite reflexionar respecto a nuestra forma de honrar, alabar y adorar al Señor. ¿En qué momento alabas a Dios, diariamente o de domingo a domingo? ¿Qué te motiva a alabar al Señor? ¿Alabas a Dios por gratitud o por admiración? ¿Cuál fue el último tiempo de adoración que tuviste para Dios? ¿Esta mañana?, ayer, hace una semana?

Algunos creyentes tienen un concepto errado de alabanza considerando que alabanza es sólo el canto de adoración que se hace cada domingo en la iglesia durante el culto, pero realmente existen innumerables formas de alabar a Dios. Al Señor podemos darle gracias por su amor y eterna bondad cada día y podemos hacerlo a través de la oración. Con nuestro tiempo diario de intimidad con el Señor, al despertar, al medio día, en la noche, tenemos la oportunidad de alabarle y exaltar su nombre.

Podemos honrarle entonando un canto, escribiendo una mensaje, leyendo su palabra, escudriñando y profundizando en ella. Le adoramos cuando somos obedientes y consagrados. Cuando ayudamos a otros y compartimos el mensaje de salvación.

No te limites a cantar los domingos, ni a compartir mensajes bíblicos de vez en cuando. Alaba a Dios en tu relación con los demás, obedeciendo y poniendo en práctica su palabra. Amando a tus enemigos, perdonando a los que te han hecho daño, ayudando al débil, prestando al necesitado y socorriendo al marginado. ¿ De qué forma alabas a Dios? ¿De qué forma lo hiciste hoy y lo harás mañana?

Cada día es una oportunidad para agradecer, para invocar el nombre de Dios y con un corazón agradecido reconocer el amor y justicia que renueva sus misericordias cada mañana para con nosotros. Alabar a Dios es decir que por él somos lo que somos, que por su gracia somos salvos, que por su poder y santidad somos vencedores y victoriosos, que por su gracia somos salvos y considerados hijos sin mancha.

Hoy, ahora, es el momento para decir con todas las fuerzas de nuestro corazón: G R A C I A S!!

Es tiempo de darle a él todo el honor que merece y todo la alabanza por lo que ha hecho para, con y por nosotros.

Y como escribió Pablo en la primera carta a Timoteo:

Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. (1 Timoteo:1:17)

Manifestemos el aprecio y admiración que tenemos a nuestro Dios. Pongamos por encima de todo las características de su amor inagotable y los méritos y bondades de su esencia divina.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y si respetamos para que nos respeten? ¡Ellos lo ven y aprenden!

Arte y Diseño para Cristo

Esta frase es ley de vida. Dónde empieza tu respeto empieza el mío. ¿Y si en vez de hacernos daño y maltratarnos física, verbal y psicológicamente nos hacemos el bien mutuamente conviviendo en respeto, armonía , amor y tolerancia?

Cada vez crecen las alarmas en colegios y comunidades por el alto indice de maltrato y acoso entre niños. Si ese es el panorama de nuestra sociedad actual a temprana edad, ¿qué nos espera en unos años?, ¿cómo serán los adultos de las próximas generaciones?

Está claro que un niño es el reflejo de lo que ve y aprende. Pero esto no es una regla de tres. Conozco niños criados en un ambiente cristiano que desobedecen a sus padres y agotan mental y físicamente a sus padres. Niños que a pesar de recibir valores y enseñanza cristiana, basada en el respeto, amor y misericordia, cuando no tienen un control permanente en casa ni una constancia en los caminos del Señor, pueden verse influenciados por sus amigos y/o compañeros de clase. Todos hemos sido niños y sabemos como influyen las malas compañías. ¿Sabe un niño distinguir las malas compañías? Quizás pueda hacerlo dependiendo de la edad y madurez, pero es responsabilidad de los padres velar por el desarrollo, crecimiento y comportamiento de los niños.

Aún no soy madre, ya lo he dicho en anteriores post, pero soy tía y tengo un hermoso sobrino de 5 años. Un niño precioso a quien es necesario corregir de vez en cuando, con cierta frecuencia porque aunque en casa vea y aprenda valores, en la escuela corre el riesgo diariamente de copiar y aprender el comportamiento de otros niños a los que su padres no trasmiten valores cristianos. Lo mismo ocurre con la televisión y su entorno.

El post y la postal de hoy están hechas con profunda tristeza como un llamado a decir ¡basta!

Basta al maltrato y al daño que se hacen unos a otros, con palabras y miradas.

Basta al señalamiento, juicio y rechazo por nuestro color de piel, tamaño, estatura, complexión física y forma de pensar.

Basta al desprecio y burla por ser diferentes.

Basta de ironías y criticas dañinas que excluyen y apartan.

Hoy, alrededor del mundo, muy cerca de ti y de mí, en el trabajo, en la comunidad de vecinos, en el colegio de tus hijos, en la iglesia, hay personas sufriendo, niños maltratados y sometidos que lo están pasando mal, en silencio y no saben que hacer. Niños que no desarrollan sus capacidades y se cohiben permanentemente por temor a las burlas y rechazo de los demás. Otros que sufren ataques físicos, acorralamientos e insultos. ¿Somos conscientes de esto?

Hace dos días, leía una noticia que conmovió mi corazón, la comparto, porque ellos, los padres de este niño, están sufriendo y se sienten impotentes porque no pudieron hacer nada a tiempo para salvar y proteger a su hijo del maltrato que sufría al parecer en el colegio.

(En este enlace puedes leer la noticia)

http://www.elmundo.es/madrid/2016/01/20/569ea93246163fd12b8b4626.html

¿Le preguntas a tus hijos cada día cómo se siente en el colegio? ¿Cuál es la relación con sus compañeros? ¿Conoces a los amigos de tus hijos? ¿Te involucras e incentivas la confianza en la relación con tus hijos?, ¿hasta qué punto? Estos padres parece que lo hacían pero no fue suficiente. Por eso es mejor aferrarnos a la bondad de nuestro Padre y poner en sus manos la vida de nuestros niños. Lo grave es que no sabemos si ellos pueden ser las víctimas o los verdugos. Sabemos como son en casa pero no fuera de ella, por eso es importante vigilar y estar atentos.

Oremos por ellos, por su desarrollo y crecimiento, por su protección, por su carácter, para que el Espíritu Santo de Dios les guíe y bendiga, para que vaya con ellos a todo lugar, para que los defienda y argumente en sus labios cada palabra en su contra. Para que los inunde de su amor, respeto y dulzura. Que no haya en sus corazones venganza y resentimiento. Que vivan una niñez sana y pura.

Que nuestros niños, lo de ahora y los que vendrán, tengan en nosotros, un ejemplo idóneo a imitar. Que podamos trasmitirles el carácter de Cristo y ellos puedan reflejarlo a los demás. Que Dios guarde sus ojos del mal y de la violencia. Que sus oídos no presten atención a las mentiras y ataques del enemigo que intenta minar sus mentes con engaños. Que nuestros niños sean guerreros espirituales y sepan defender con respeto su fe.

Que nuestros niños sean buenas influencias en la vida de los demás y reflejos de su familia. Que crezcan siendo valientes y firmes. Que obedezcan y sigan la verdad, porque serán grandes hombres y mujeres el día de mañana.

¡No dejemos de orar nunca por ellos!

Enseñémosle con nuestro ejemplo a respetar a los demás, a mirar con amor misericordia y paciencia al resto de los hombres.

Y para terminar, retomo un dicho que repite mucho por aquí (España):

“Cada uno trae lo mejor de su casa”

¡Que en nuestros niños se note que habita el amor de Cristo porque es lo que han aprendido de nosotros!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Locos pero salvos!

Arte y DIseño para Cristo

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. (1 de Corintios 1:18)

Ya lo decía Pablo en la carta a los corintios. Nos advertía de lo que ocurriría un día, cuando quisiésemos compartir con los demás el amor de Cristo y el mensaje de salvación. La razón y lógica del hombre no alcanza a comprender la magnitud del amor de Dios, la bondad y eterna misericordia que rescata a la humanidad y le vuelve a dar una oportunidad. Somos tan egoístas que además de creernos suficientes a nosotros mismos para vivir y sobrevivir, la fe y la historia de la Biblia nos parece una fábula. Y está vez me incluyo, porque antes de conocer a Dios y tener una relación personal con él yo pensaba así. Mi humanidad no alcanzaba a comprender como podía amarme eternamente alguien que yo no conocía y además dármelo todo sin que lo mereciera y sin pedirme nada a cambio. Mi humanidad no podía aceptar que alguien me perdonara y abrazara por que sí, por amor, por justicia y misericordia. Hoy lo comparto porque aún hay muchos allí fuera perdiéndose la oportunidad que da Dios a los hombres cuando se acercan a él y le buscan de verdad.

Cuando empecé a caminar en el Señor tuve que elegir, tuve que dar un paso determinante en mi vida y dije adiós a las que cosas que me hacían temporalmente feliz a cambio de una felicidad y plenitud permanente y eterna. Entonces fue el momento de decir adiós a las viejas prácticas y obras que para mi eran normales y entre aquellas decisiones terminar mi relación con quién era mi novio, porque para él era locura que yo creyese en Dios y estuviese dispuesta a renunciar a muchas cosas por obedecer al que de ahora en adelante sería mi Señor.

Dije adiós a las cosas que aunque para mí eran agradables y sanas, para Dios no lo eran. Mis amigas dejaron de hablarme, me señalaron y llegaron a decirme que me habían perdido por culpa de Dios. A continuación, lo siguiente fue mi familia. Dar el paso de reconocer a Jesucristo como mi Señor y salvador a través del bautismo también me acarreo inconvenientes en casa con los que no entendieron mi decisión y me repetían entre risas, que yo no podía bautizarme de nuevo porque ya estaba bautizada desde bebé…..y todo esto para entender que lo mismo que Pablo comenta, me pasó y seguramente a ti también y al que hoy empieza a acercarse a Dios, le pasará pero es un proceso y un paso que debemos enfrentar y recordar que aunque el mundo, incluyendo a nuestros seres más queridos, nos vean como locos por creer y confiar en Dios, es una locura hermosa, que ellos llaman así porque no entienden. Somos locos, pero felices, locos pero salvos, locos pero libres, locos pero sanos, locos pero hijos de Dios.

Aún hoy, 11 años después de conocer profundamente a Dios e intentar impactar en la vida de los demás testificando, orando, compartiendo su palabra, sigo encontrando resistencia a mi alrededor, oposición y rechazo. Pero aunque al principio la sensación sea de desanimo, recuerdo al Señor, que siendo hijo de Dios, Rey y Señor de Señores le ignoraron, le acusaron y clavaron en una cruz hasta morir ¿entonces qué no podrán decir de nosotros?.

Mi fortaleza es mi Señor y espero que para ti también lo sea. Recordemos que todos, tú y yo y nuestros hermanos alrededor del mundo también enfrentan diversas pruebas y ataques por creer en Dios. Ellos también son vistos como locos, pero somos un montón de locos: libres, victoriosos y revestidos del poder de Dios. ¿Lo crees, verdad? Te animo a que juntos sigamos firmes en la fe que nos ha dado vida y perdón. Te animo a seguir renunciado al pecado, al viejo hombre y a las malas compañías que te apartan de la voluntad de Dios. Di no a todo lo que te aleja y te roba el gozo del señor. ¡Seamos y vivamos como locos salvos!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Escucha cuando Dios te habla

Arte y DIseño para Cristo

Cuando éramos niños y nuestros padres hablaban ¿qué hacíamos? ¿Obedecíamos o ignorábamos su voz? No sé que clase de niño(a) fuiste, pero lo que sí está claro, es que nuestra decisión de escuchar y obedecer, o no prestar atención y hacer nuestra voluntad, tenía una consecuencia que descubríamos a continuación, al ver el rostro de nuestros padres. ¿ Qué recibiste, una palmada, un abrazo, un castigo o un beso?

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. (Deuteronomio 30:19)

En este verso, podemos ver que Dios nos da dos opciones y nos deja elegir. Como nuestros padres cuando hablaban, nos dejaban eligir obedecer o no, pero sabíamos que lo que eligiéramos sería para nuestro bien o nuestro mal y así mismo nos dice Dios pero nos aconseja la mejor elección para ser bendecidos. ¿Recuerdas a tus padres plantearte la misma opción? ¿Lo haces ahora con tus hijos? Seguramente lo harás, porque un padre que ama a sus hijos los instruye en todo tiempo.

Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. (Proverbios 3:12)

Tengo que reconocer que fui una niña dócil y obediente, aunque alguna vez mentí y fui traviesa, como la mayoría de niños, pero considero que fui una niña tranquila y obediente. Recuerdo a mi madre cuando me decía a los 7 años, (edad de la mentira) que siempre debía decir la verdad, aunque el mundo se me cayera encima y recuerdo que a mi mente venía un planeta redondo, grande y azul con mucha rapidez que me perseguía, pero yo corría y decía la verdad antes de que me aplastase. Esto, aunque parece tonto, permitió que tuviera muy clara la importancia de decir la verdad hasta hoy en día. No sé que técnica utilizaron tus padres para persuadirte e invitarte a obedecer pero a mi madre le funcionó la que aplicó con mi hermano y conmigo.

Dios, como un padre que ama a sus hijos, nos habla. Se dirige a nosotros con amor, paciencia, ternura y claridad. Su voz es suave, algunas veces estricta pero siempre justa y dulce. Dios nos reta a escucharle, a entender su amor y escudriñar su esencia. Y la forma que ha utilizado está al alcance de todos los hombres. Se trata de su palabra, la Biblia, esa es la voz de Dios. Inspirada por él mismo y escrita por hombres que eligió para cumplir el propósito divino de dejar a la humanidad el texto esencial de vida o manual de instrucciones para convivir y pulir nuestro corazón y carácter.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. (2 Timoteo 3:16)

Hoy, tenemos que valorar que podemos disponer de la voz de Dios, escucharla y estudiarla en cualquier momento. En nuestras casas, en nuestra iglesia, comunidad y en familia. Podemos leerla, escucharla en la televisión, la radio, internet, el teléfono. Hoy no hay excusas para no escuchar a Dios. Existen muchos canales y formas de atender su voz y llamado. Otra forma de leer el mensaje de Dios, es seguir espacios como éste, donde se comparte con frecuencia, casi a diario, la palabra del Señor. Es fácil leer la biblia y escuchar el mensaje pero otra cosa es escuchar a Dios, cuál es su propósito y qué lectura le damos al mensaje que él nos regala cuando nos habla. Leer es muy fácil, es didáctico y ayuda a tener activa la memoria, pero leer la voz de Dios y meditar en ella, es más que eso, es activar y enriquecer nuestro espiritu y corazón.

Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. (Romanos 2:13)

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Santiago 1:22)

Dios eligió, después de mi oración, antes de sentarme a diseñar, que esta sería la porción que tenía para nosotros hoy en Arte y Diseño para Cristo. ¡Así que no nos hagamos los sordos! Dios nos está hablando, me habla a mí y a ti y nos dice claramente, que tomemos la ley de su boca y la pongamos en nuestro corazón. Es decir ¡leamos, meditemos, creamos y apliquemos!

¿Aceptas el reto del Señor? Escucha cuando él habla, escuchémosle y tomemos ahora su ley, leámosla, meditemos y llevémosla a nuestro corazón!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Como él, ninguno.

Arte y Diseño para CristoEste verso del libro del pentateuco, concretamente el libro de Deutoronomio, es una hermosa alabanza a nuestro Dios, porque describe en tres cortas líneas su grandeza y poder. Cuando Moisés escribió el libro, llamó al Señor, Dios de Jesurún, que en hebreo significa (heb. Yeshûrûn “el recto [justo]”). Y es la forma que elige para exaltar el amor y misericordia de Jehová, después de salvar y sostener al pueblo de Israel en tiempos de persecución y exilio.

¿Qué te hace honrar a Dios el día de hoy y declarar, como Moisés, que no hay otro como él?

Nuestro Dios cabalga por los cielos en defensa y favor nuestro. ¿Qué nos puede faltar? ¿Qué más podemos querer y pedir?

El Santo de Israel, justo y recto Dios es nuestro refugio y amparo. Nuestro escudo y fortaleza. ¿Qué temer?

El post de hoy es nuestra alabanza a un Dios maravilloso, que nos ha amado desde siempre, que nos ha perdonado y redimido sin merecerlo.

Es una alabanza al poder y gloria de nuestro Dios que se goza en hacernos bien y quiere lo mejor para sus hijos en su tiempo.

Esta publicación es una confirmación de la admiración y amor por un Dios justo que ampara al necesitado, perseguido y oprimido, que abastece al hambriento y da agua de vida al que muere de sed. Esta postal es mi ofrenda el día de hoy para un Dios poderoso, manso y humilde. Para un Rey omnipotente que es cercano y bondadoso. Un Dios que todo lo ve y escucha y hará justicia en el mundo. Un Dios que paga con creces la obediencia y el temor de su nombre.

Qué ésta sea nuestra alabanza cada día. Recordar cada una de sus bondades y misericordias. Recordar de que nos libró el protector y justo Señor. ¿Te unes a mi alabanza? Que llegue la alabanza de nuestro corazón al cielo y sea grata al Dios de Jesurún. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Haciendo el bien e impactando!

Arte y Diseño para Cristo

¿Y si somos obedientes y hacemos la voluntad de Dios? ¿Y si con nuestro comportamiento y actitud logramos transmitir a los demás el amor y voluntad del Padre? ¿Y si resulta que por hacer el bien e imitar a Cristo los hombres insensatos se acercan a la verdad? Tú y yo tenemos una gran responsabilidad. Somos mensajeros enviados a compartir, trasmitir, reflejar, dar, exhortar, declarar.

Las últimas semanas se recuerdan con claridad por el incremento de noticias devastadoras: guerras, rumores de guerras, tornados, huracanes, amenazas, atentados, violencia, maltrato, hambre, enfermedades y podría seguir pero sería apagar la esperanza que hay en nuestro corazón de un mañana mejor, el mañana que él nos prometió y que sabemos llegará. Mientras tanto, Dios, consciente de que no sería fácil nuestro paso por la tierra, nos animó a ser fuertes, valientes y a confiar en él. De esta manera aseguramos que nuestro paso por la tierra no será imposible de cumplir. No es fácil, repetimos con frecuencia, no es fácil ser cristiano en el mundo que vivimos, no es fácil nadar contra corriente y tener fe en una sociedad que no cree en Dios sino en si misma y va camino a la destrucción. No es fácil, el Señor lo sabía y por eso nos dijo:

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33)

Hay hombres necios, tercos, rebeldes, impacientes, violentos, que se oponen al plan de Dios y prefieren vivir sus vidas alejados de Dios. Hay hombres que nos señalan y acusan, que se burlan de nosotros, que nos quieren perfectos e intachables, sin ningún error, pero olvidan que ser cristianos no nos hace inmortales, seguimos siendo humanos con defectos y pecados, la única diferencia es que tenemos temor de Dios y obedecemos su palabra, la única diferencia es que somos conscientes de nuestro error y luchamos para ser mejores cada día imitando el carácter de Cristo, por eso el llamado de hoy es a:

  1. Ser reflejo del cielo en el mundo.
  2. Ser luz en medio de las tinieblas.
  3. Ser hacedores del bien y practicantes de perdón.
  4. Ser bondadosos y justos.
  5. Ser valientes y perseverantes a pesar de las pruebas.
  6. Ser consoladores del afligido y necesitado.
  7. Ser temerosos de Dios y obedientes a su palabra.
  8. Permanecer confiados y esperanzados.
  9. Ser Adoradores y Oradores consagrados.
  10. Ser transmisores del mensaje de perdón y salvación.

Dios espera que haciendo el bien destruyamos el mal y además demos testimonio al mundo. Entonces ¿Qué “bien” puedes hacer hoy y a quién puedes impactar?

Esfuérzate en mostrar el amor de Cristo a los demás. Yo lo haré!

Bendiciones y feliz semana!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Aún quedan dudas del poder de la oración y de la misericordia de Dios?

Arte y Diseño para CristoAyer, se esperaba que la fuerza de un huracán de categoría 5 tocara las costas del pacífico mexicano y se temía que pudiese afectar varios estados como Nayarit, Puerto Vallarta, Colima  y Jalisco, pero hubo un gran llamado de intercesión y los hombres clamamos al cielo y pedimos la justicia y misericordia de Dios.

Ayer, las redes sociales gritaban a viva voz por la protección de México ante este pronóstico de la naturaleza. Por la diferencia horaria entre América y Europa marché a descansar y aún la noticia era previsión pero no dejamos de orar y clamar. Esta mañana al despertar, se alegró mi corazón en gran manera al ver la respuesta contundente e inmediata del Señor cuando leí las noticias y anunciaban que el temido huracán había avanzado perdiendo fuerza al tocar tierra hasta convertirse en un tormenta de categoría 1 causando menos daños y victimas de los esperados. Es realmente hermoso ver que nuestro Padre escucha nuestra voz y atiende nuestras súplicas.

México recibió la tormenta y hay cientos de imágenes y vídeos que nos acercan a la realidad del suceso pero no fue como se preveía y esperaba. Estoy segura que la misericordia de Dios nos alcanzó una vez más y amainó su ira en favor nuestro; digo nuestro porque aunque este suceso afectaba principalmente a México es una situación que nos perjudica de alguna u otra forma a todos. Somos hermanos e hijos de Dios sin importar nuestro origen y de nuevo Dios nos deja claro que cuando oramos e intercedemos los unos por los otros, él nos escucha.

Su oído atendió nuestra oración y su misericordia nos alcanzó.
Nuestras oraciones al cielo debilitaron la ira de Dios y lo que se preveía como un huracán con destrucción y violencia, como el más fuerte de los últimos tiempos se calmó. Sigamos orando para que este fenómeno de la naturaleza termine sin desastres, daños ni perdidas humanas. Oremos para que la paz, tranquilidad y calma reine en el corazón de las familias mexicanas. No dejemos de orar porque la tormenta aunque leve puede causar inundaciones y derrumbes. Que Dios guarde a los pueblos que puedan ser afectados y proteja a todos sus habitantes.

¿Aún quedan dudas del poder de la oración y de la misericordia de Dios?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Nuestra oración hoy es para México

Arte y Diseño para Cristo

Nuestra oración de hoy está enfocada en salvación y paz. Pedimos al Dios del cielo perdone nuestros pecados y tenga misericordia de la tierra. Que en su justicia y piedad su ira a causa de nuestra rebeldía, maldad, desobediencia sea sosegada y detenga la furía violenta del mar y el viento que se pronostica hoy para la costa pacífica de México, a causa del huracán Patricia.

Dios conceda paz y tranquilidad a los habitantes de esta nación. Que el Señor no tenga memoria de nuestros constantes errores. En su palabra dice que él es el dueño de la tierra y él hace llover, nevar y ocasiona la fuerza de nuestros vientos. Dios quiere que nos acerquemos a él y reconozcamos que él es Dios y no hay otro dios y Señor fuera de él. Habrá quienes consideren estos eventos de la naturaleza como un castigo. Si bien es ciero que en nuestros tiempos la iniquidad de los hombres es el pan de cada día y no hay corazones arrepentidos y contritos sino corazones orgullosos, ávaros, idólatras y perversos que indignan el corazón de Dios causándole ira. Pero el huracán que se espera toque tierra en las costas de méxico no es un castigo de autodeterminación unicamente para méxico cuando el huracán golpee sus costas, ni tampoco es un castigo de otro país cuando su tierra y montañas tiembla; es un castigo para todos los hombres, donde quiera que estemos, porque Dios quiere que volvamos los ojos al cielo y reconozcamos su poder, autoridad y obra. Él quiere que busquemos su rostro y entreguemos nuestro corazón a él para empezar a disfrutar de su amor y bendición.

Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra;
También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales.

Así hace retirarse a todo hombre,
Para que los hombres todos reconozcan su obra.

(Job 37: 6-7)

Oremos por las familias, ciudades y costas del pacífico mexicano que hoy esperan este huracán de categoría cinco, el más fuerte en los últimos 50 años. Oremos para que los daños sean mínimos y no haya desaparecidos ni victimas mortales. Dios se compadezca de esta nación y de su gente. En el nombre de Jesús. Amén.

¿Tu corazón te dejará ver a Dios?

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Jesús enseñaba a las multitudes y a sus apóstoles estas palabras que son muy conocidas porque hacen referencia al sermón del monte, en el que Jesús compartió el significado de las bienaventuranzas. Aunque el mensaje de hoy está enfocado en el verso 8 de Mateo 5, es ideal leer toda la porción, así que vamos a ello: Leamos juntos Mateo 5:3 al 11.

«Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

»Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

»Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

»Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

»Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos serán tratados con misericordia.

»Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

»Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

»Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

»Bienaventurados serán ustedes cuando por mi causa los insulten y persigan, y mientan y digan contra ustedes toda clase de mal.

Gócense y alégrense, porque en los cielos ya tienen ustedes un gran galardón; pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes.

Pero antes de continuar, recordemos el significado de una bienaventuranza y de ser bienaventurado. Una bienaventuranza es una felicidad humana. Jesús nos compartió con claridad y detalle las cosas que deberían hacernos felices y añadido a esto indicó que quien practicase las bienaventuranzas sería una persona bienaventurada, es decir afortunada, dichosa y feliz. ¿Cómo somos tú y yo?

Hoy, el mensaje hace especial referencia a la bienaventuranza que Jesús compartió en el verso 8 que habla a los de corazón limpio, porque su recompensa será que podrán ver a Dios. Entonces es cuando nosotros debemos hacer un auto-análisis y meditar sobre el estado de nuestro interior.

¿Cómo está nuestro corazón? Si hoy fuese nuestro último día ¿tendríamos la garantía de que veremos a Dios? ¿Has limpiado tu corazón los últimos días? Limpiar es sacudir el polvo y tirar la basura. ¿Qué tienes que desechar y tirar? ¿Qué esta haciendo sucio tu corazón? ¿Rencor, remordimiento, resentimiento, odio, ira, rabia, malos deseos, envidia, inconformidad, falta de perdón? Detente un momento y hagamos juntos una valoración de nuestro corazón.

Quizás estuvo limpio hace un mes o tal vez después de volverlo a limpiar el domingo en la Iglesia, se ensució esta mañana. Revisa cómo está y no te quedes con nada que pueda robarte el privilegio de esta hermosa promesa. Si nuestro corazón está limpio veremos a Dios pero sino, ocurrirá lo contrario, no le podremos ver y realmente es un privilegio que yo, personalmente, no quisiera perder. Entonces haré una inspección del interior de mi corazón porque seguramente habrá algún detalle que entorpece la limpieza de mi corazón y es ese pequeño polvo que apenas se ve pero que no permite que haya verdadera pulcritud, como quiere Dios.

Aunque normalmente apartamos un tiempo del fin de semana para la limpieza, apartemos un tiempo cada día para mantener impoluto y resplandeciente nuestro corazón. No perdamos la oportunidad de ser bienaventurados y ver a Dios. Que nuestro corazón no nos impida ver al Rey de Reyes.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Aunque creas que no puedes hacer nada, puedes ¡Orar!

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2 de septiembre de 2015, siglo XXI, con tecnología punta y grandes conocimientos que nos permiten el desarrollo de herramientas para obtener “supuestamente” una mejor calidad de vida. Pero ¿a cambio de qué? Un planeta contaminado y deteriorado, hambre en el mundo, guerras innecesarias por codicia, extinción de naciones por ambición y poder. El mundo es moderno, sí. El mundo goza de grandes alcances tecnológicos y arquitectónicos pero mientras tanto el egoísmo y la idolatría corrompe el corazón de los hombres y nos encontramos frente a sucesos que anuncian la decadencia de la humanidad y el pronto regreso de nuestro Señor. Ante este panorama no sé cuál es tu pensamiento y reflexión pero el mío es: “Señor te necesitamos, ven pronto!”

Hoy, siguen muriendo decenas de personas, niños, hombres y mujeres que huyen de la guerra, una guerra que ellos no querían ni buscaban. Una guerra absurda por ideales que se apartan del amor. Hoy, mientras tú y yo elegimos que comer hay muchos que se acostarán con hambre y sed.

Hoy, cientos de animales huyen de su hábitat perseguidos por máquinas que destruyen la naturaleza. Hoy, mientras tú y yo nos preparamos para ir al trabajo hay muchos que se preparan para saltar un muro, cruzar una frontera o lanzarse al mar en busca de una oportunidad.

Hoy mientras tú y yo vamos al gimnasio y cuidamos nuestro aspecto físico otros cuidan por su vida y huyen al ser perseguidos. Son las decenas de refugiados que hoy piden ser escuchados y tenidos en cuenta.

Esta noche habrá cientos de programas basura en la televisión, contenidos que no edifican y perturban el corazón y la mente, pero mientras muchos pierden el tiempo, tú y yo, podemos elegir recordar las necesidades del mundo y orar por ellas.

Mientras tú y yo sabemos a quién invocar y clamar en medio de la tribulación que vive nuestro mundo, muchos no saben a donde dirigirse ni a quién pedir porque no conocen a Dios. Hoy, es el día para orar, clamar, pedir, interceder, pero no sólo por ti ni tus necesidades, hoy es el momento de clamar por ellos, por los necesitados, los perseguidos, los refugiados, los desplazados, los niños y niñas explotados y maltratados. Esto no es algo que sólo ocurra en una parte del planeta, lo sorprendente es que ocurre al sur, al norte, al este y al oeste y seguimos andando inmunes al dolor y a la necesidad urgente que tiene nuestro mundo de paz y de amor ¡¡¡Necesidad de Dios!!!!

¡Clamemos y él nos escuchará!

Clamemos para que él nos conceda misericordia, bondad, justicia, clemencia, piedad, amabilidad, comprensión, caridad, amor y tolerancia. Todos somos iguales. ¿Elegimos dónde nacer? ¿Elegimos dónde crecer y tener lo que tenemos? Ellos tampoco. Oremos por todos, porque hoy, mañana y por siempre necesitamos el favor y la misericordia de Jehová de los ejércitos!

Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Marcos 13:33

Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él pastor apacentará con justicia su rebaño

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Los pastores recorren junto a sus ovejas largas distancias hasta llevarlas a pastar y descansar pero siempre velando por su cuidado y guiando su camino. Este es el mejor ejemplo para entender nuestro paso por la vida guiados por nuestro pastor, el Señor.

En el rebaño hay ovejas que se apartan del redil y se pierden, hay otras que sólo comen y se abastecen de forma egoísta olvidándose de las demás, hay otras que resbalan y se lastiman pero Dios, como pastor y jefe del rebaño, conoce los riesgos a los que están expuestas sus ovejas, por eso él promete que las cuidará, apacentará y juzgará con justicia.

Leamos juntos, Ezequiel 34:15-16. En estos versos, los verbos a los que hace referencia la palabra de Señor están enfocados a su pueblo, al que llama rebaño y son verbos que reflejan el amor y misericordia de Dios.

Y vemos el verbo “BUSCAR” porque él buscará a la oveja perdida.

También encontramos el verbo “VOLVER” porque él hará VOLVER a la oveja descarriada.

Se menciona también el verbo “SANAR” porque él sanará a la oveja perniquebrada.

Otro verbo que podemos leer en esta porción es el verbo “FORTALECER” porque él fortalecerá a la oveja débil. Pero finalizando aparece un último verbo “DESTRUIR” porque en su justicia él destruirá a la oveja engordada y fuerte.

El capítulo 34 de Ezequiel habla de la profecía contra los pastores de Israel y es un llamado para los pastores y líderes de Iglesia. Es un llamado a pastorear para los demás, no para sí mismos. Dios dice que él mismo vendrá por las ovejas que no son pastoreadas y las reconocerá porque suyas son.

Así que hoy es el tiempo de orar por ellos, por los pastores y su exigente tarea delante de Dios. Ellos deben ser testimonio de renuncia, de esfuerzo y entrega, testimonio de amor y mansedumbre.

Dios demandará de ellos el destino y cuidado de su rebaño. ¿Dónde están mis ovejas? Preguntará!

Oremos por los pastores de nuestras iglesias y pongamos sus vidas y discernimiento en manos del Señor para que él los guíe y dirija cada día, para que haga de ellos, hombres de bien, varones de Dios que edifiquen sus ministerios y reflejen el amor del Señor a la Iglesia. Oremos para que tengna un espíritu noble y dispuesto al servicio. Que Dios les anime cada día a ser valientes y persistentes en los propósitos a los que los ha llamado.

Oremos por la fortaleza necesaria para vencer los constantes ataques del enemigo. Oremos por sus familias y por el establecimiento de la Iglesia como institución de adoración del cuerpo de Dios.

Y como planteamiento para el día de hoy, revisa: ¿qué oveja eres en el rebaño? ¿Sigues en el redil? ¿Tendrá que buscarte el Señor y hacerte volver? ¿O caíste? No olvides que él es pastor de pastores y señor de señores, él nos buscará si nos perdemos, él nos sanará si nos lastimamos, él nos fortalecerá si estamos débiles y él también dice que destruirá a la oveja fuerte y engordada que en egoísmo se abasteció a si misma y no ayudó a los demás.

Dios nos guarde del egoísmo a nosotros y los pastores. Dios nos ayudé a permanecer en amor y misericordia para compartir y ayudar a lo demás. Dios sea nuestro pastor y guía para reconocer nuestros errores y caminar correctamente junto al redil sin apartarnos del rebaño.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Oremos !!!!

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Vivimos una conmoción global, amenazas, persecusión, hambre, guerras y rumores de guerras. Naciones enfrentadas y otras atacados. ¿Qué estamos esperando? Es tiempo de orar.

Jesús nos habló de que este tiempo llegaría y parece que sus palabras coinciden con los titulares de las noticias.

Unámonos y clamemos al Señor por la paz de nuestra tierra, por la paz en las naciones. No importa donde estemos ni que idioma hablemos, es tiempo de inclinar nuestro rostro y con un corazón humilde interceder por los afligidos, perseguidos, maltratados. Es tiempo de orar por aquellos que no tienen trabajo, salud, que exponen su vida diariamene en conflictos civiles, por amor y fidelidad a su fe y por guerras declaradas de las que son victimas.

Oremos sin cesar el día de hoy por el mundo, el planeta tierra, por tu nación, mi nación, la nación vecina, la nación lejana. Oremos por Israel, Argentina, Venezuela, Canadá. Oremos por Turquía, China, Australia. Oremos por Brasil, Colombia, Francia y también por México, Perú e Italia. Clamemos al Todopoderoso por la paz en el mundo y oremos por África, India y España. Oremos por todos los hermanos cristianos perseguidos alrededor del mundo. Por las mujeres, niños y ancianos explotados y sometidos. Oremos por las finanzas y economía de las naciones, por la buena administración de la riqueza natural y material. Oremos por los líderes y representantes para que ellos vuelvan sus ojos al cielo, al Dios eterno, justo y poderoso que puede ayudarles a dirigir y ser buenos administradores de cada lugar donde gobiernen.

Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

(2 Crónicas 7:14)

Es tiempo de invocar a Dios y con un corazón humilde orar por las necesidades de los demás, ¿Cuál es tu petición?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Acércate y él se acercará!

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La probabilidad de ser correspondido y recibir bendiciones por favores ofrecidos es nula cuando se espera una reciprocidad de parte de otro ser humano, sin embargo Dios en su perfecta esencia es fiel y justo. Él no cambia de opinión ni se retracta jamás! Si él lo dijo, él cumplirá. Si él lo prometió, el lo hará. Si él nos ha amado lo hará eternamente y no se arrepentirá.

En el verso del libro de Santiago que comparto en la postal de hoy, Dios, como un padre amoroso, nos recuerda que si le buscamos él estará ahí siempre y que si nos acercamos, él también se acercará. Esto quiere decir que si en un momento dado nos sentimos lejos de Dios o sentimos que Dios se ha alejado de nosotros debemos detenernos un momento y preguntarnos, ¿quién se ha alejado de quién? En todos los casos, seremos nosotros los que habremos tomado distancia del Señor y hemos robado de nuestro tiempo un espacio para alimentar la relación con Dios. Lo que está claro es que él nunca se alejará ni nos desamparará porque nos ama. Él no se arrepentirá de haber dado la vida de su hijo por ti y por mí, en cambio nosotros en diferentes ocasiones y por diversos motivos, tomamos distancia y nos alejamos del Señor privándonos de su favor y bendición, pero sólo somos conscientes de ello cuando sentimos lejos a Dios y sentimos que nuestras oraciones repentinas no tienen respuesta.

Pero no olvidemos que cualquier distancia que exista en nuestra relación con Dios ha sido por decisión nuestra. Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, es un dios respetuoso que no nos obliga a seguirle ni estar cerca suyo. Amar, servir, seguir y creer en Dios es una decisión, no una obligación.

Y si un día notamos la ausencia de Dios o la distancia, o sentimos que nuestras oraciones no son escuchadas ni tenidas en cuenta, recordemos que mientras estemos cerca suyo él estará a nuestro lado.

¿Estarías cerca de una persona que ignora tu compañía y presencia? Dios podría tener una razón ante nuestra indiferencia para tomar distancia pero su amor e infinita bondad le impiden hacer esto. Él es respetuoso y si nos alejamos de su lado, él respeta nuestra decisión pero siempre nos está esperando con los brazos abiertos.

¿Sientes el murmullo del Señor? ¿Qué tan cerca suyo estás?

¿Has recibido la respuesta a tus oraciones? Sientes firmemente que él te escucha?

Si estás cerca de Dios sigue ahí, no te alejes ni tomes distancia.

Si te has alejado, regresa, él te está esperando con los brazos abiertos y no tendrá en cuenta tu distancia e indiferencia. Acércate y su favor y bendición estarán nuevamente sobre tu vida. Habla con Dios y recupera el tiempo que tenías para él diariamente. Él es tu amigo que siempre está dispuesto a escucharte e inclinar su oído para atender tus necesidades.

¡Acércate y él permanecerá a tu lado!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Dios quiere que andemos!

Arte y Diseño para Cristo

El texto bíblico que comparto hoy, después de 40 días ausente al frente del ministerio, es una clara muestra de la FIDELIDAD y AMOR de Dios para con nosotros.

Éxodo 13:17-22 narra la salida de Egipto del pueblo de Israel sometido a esclavitud en manos del Faraón. Y es bellísimo leer los versos 21 y 22 que nos recuerdan el inmenso amor de Dios hacia los hombres.

Él guió al pueblo de Israel en medio del desierto y a pesar de su rebeldía nunca les abandonó.

“Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.” (Éxodo 13:22)

Dios siempre permaneció fiel y protegió cada uno de sus pasos, como hace con nosotros cada día y como ha hecho con mi esposo y conmigo el último mes. Él guardó todos nuestros días, guardó nuestra salida y nuestro regreso a casa y de la misma manera ha hecho contigo hasta hoy, por eso estas leyendo estas líneas.

Dios siempre fue consciente de la rebeldía y desobediencia de sus hijos pero esa no fue razón suficiente para que su bondad y misericordia menguaran. Él permaneció fiel y firme en su promesa cada día. Dios los guió y protegió a pesar de su indiferencia y alumbró su camino de día y de noche porque él quería que anduviesen. Él quería que llegaran y gozaran de la libertad que él les había concedido al salir de tierra de servidumbre.

Su compañía permanente, de día y noche, en forma de nube y de fuego fue un sinónimo de aliento y ánimo para que ninguno tuviera excusas para detener su marcha en mitad del camino. Dios los fortaleció cada día porque él deseaba que todos llegaran a la meta. De la misma manera hace el Señor con nosotros hoy, por eso nos anima cada día para que lleguemos y alcancemos el propósito para el que nos llamó.

Andar significa caminar, dar pasos de un lado a otro con el propósito de llegar a un destino. ¿Cuál es tu destino? ¿A dónde te diriges? ¿En que propósito inviertes todas tus fuerzas? Dios no quiere que te des por vencido(a), él quiere que mires al frente, te esfuerces y alcances la meta. Él será tu guía, entonces ¿qué temer? Aunque el camino es largo y a veces nos agota, Dios camina con nosotros.

Si te has detenido, desanimado, entristecido o agotado recuerda que no se ha apartado de tu lado la columna de nube y la columna de fuego. Él camina contigo y te ánima a andar. No te detengas, y si lo haces, que sea para alabar a Dios y confiar en él.

Él ha sido columna de nube y de fuego en mi vida y en la de mis seres queridos, por eso nos permitió reencontrarnos después de 14 años, separados por diferentes circunstancias.

Hoy comparto esta porción de su palabra que nos anima y recuerda que Dios es fiel y que él escucha nuestras oraciones. Y sólo puedo finalizar mi post dando gracias al Rey de Reyes. Gratitud para el Todopoderoso, gratitud para el Santo de Israel, gratitud para nuestro Padre Eterno por los siglos de los siglos. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Amonestación a la ingratitud

Arte y Diseño para Cristo

El diccionario dice de la palabra “gratitud” lo siguiente: Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

Y al mismo tiempo la Biblia dice que no olvidemos el favor de Dios. En resumen, la palabra de Dios nos invita a ser agradecidos y no pasar por alto sus bondades y misericordias, porque olvidarnos de su gracia y fidelidad es sinónimo de ingratitud e indiferencia.

Pero ¿es posible olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros? Creo que no! Creo que es muy difícil olvidar de donde nos sacó el Señor y dónde nos ha puesto hoy. Es difícil ignorar nuestro pasado y sabernos libres y salvos el día de hoy por su gracia y amor. Pero Dios conoce el corazón del hombre y sabe que somos vulnerables a la ingratitud y al olvido y nos recuerda en su palabra que no está bien olvidar el origen de nuestro bienestar ni mucho menos considerar que gracias a nuestro poder y grandeza hemos obtenido triunfo, logros y riquezas. Dios no quiere que sus hijos seamos seres altivos, idolatras e ingratos ni que admiremos dioses ajenos a él. Nos pide discreción, humildad y nobleza. Ser agradecido es sinónimo de nobleza y sencillez. Es reconocer la ayuda y favor de quien nos ha querido hacer bien y buscar la forma de retribuirlo.

Está claro que a Dios no podemos retribuirle su favor como hacemos nosotros con los hombres. Dios no necesita nuestro favor, pero si nuestra alabanza y adoración. Él nos enseña a ser agradecidos primeramente con él para serlo con los demás, él espera que seamos conscientes de su misericordia y paciencia para que lo seamos con los demás.

Así que te invito a que leamos juntos los versos que el Señor tiene para nosotros el día de hoy sobre la amonestación a la ingratitud y para ellos vamos a abrir nuestras Biblias en Deuteronomio 8: 11-19.

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;

no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,

y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;

y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;

que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;

que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.

Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.

Entonces, ¿nos olvidaremos de Dios y de su favor? Jamás! Neguémonos a olvidar, neguémonos a ser ingratos y practiquemos diariamente la gratitud con nuestro padre y con los demás. Hagamos de la gratitud un valor de nuestra personalidad, así viviremos adorando y exaltando al Señor cada día de nuestra vida porque recordaremos eternamente su amor y fidelidad. ¿Qué tienes que agradecer a Dios hoy? ¿Cúal fue su último favor para contigo y los tuyos? No olvides lo que por ti ha hecho Dios, antes compartelo y da testimonio de ello a los demás.
Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Por qué condenamos, si Él jamás lo hizo?

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Cuando vinieron los escribas y fariseos delante de Jesús a presentar a la mujer adultera y acusarla para apedrearla por su pecado, cómo dictaba la ley de Moisés, Jesús les invitó a reflexionar sobre su comportamiento y les hizo una pregunta que perdura hasta nuestros días y que hoy nos corresponde contestar a nosotros. ¿Estamos libres de pecado para lanzar una piedra de castigo y juicio contra otro?

Reflexionemos:

¿Por qué Jesús, siendo Hijo de Dios y con toda autoridad no condenó a esta mujer?

¿Por qué el Señor Jesús tuvo clemencia de una adultera, cuando la ley prohibía el adulterio y consideraba la muerte como pago del pecado?

¿Por qué los escribas fariseos se sentían justos acusándola y presentándola públicamente como una pecadora?

Primero, debemos recordar que estos hombres se consideraban expertos en la ley, pero realmente ¿la cumplían? La respuesta de Jesús no fue la que esperaban y por el contrario sus palabras removieron la conciencia de todos estos hombres, quienes inmediatamente abandonaron el lugar reconociendo claramente que ninguno tenía derecho de lanzar una piedra contra la mujer adultera porque ninguno estaba limpio de pecado. ¡Todos eran pecadores!

¡Cuidado! Porque sin pensarlo, muchas veces actuamos como los fariseos y los escribas, creyéndonos eruditos de la fe y expertos en la palabra porque la leemos y nos sabemos algunos versículos de memoria. ¿Es esto suficiente para ser perfectos y estar libres de pecado? No! porque ninguno de los hombres es perfecto y justo. La Biblia dice lo siguiente:

“Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien y nunca peque”.

Eclesiastés 7:20

¿Creías que eras bueno?¿Creías que eras justo? Dios dice que ciertamente no existe en la tierra un hombre que haga bien y NUNCA peque. Es decir que ni tú ni yo, somos tan buenos como creemos. Quizás somos menos malos que otros y menos injustos por la misericordia de Dios. Pero tú y yo somos pecadores, por eso Jesús vino, para salvarnos y redimirnos. Sin la sangre de Jesús seguiríamos estando en pecado y apartados de la gracia de Dios, pero por su sacrificio en la cruz hemos sido limpios de toda mancha y justificados por la fe.

Por eso hoy, esta pregunta nos recuerda que ninguno de nosotros tiene derecho de levantar la mano para lanzar piedras contra los demás. Pero no es necesario agredir físicamente a otro; basta con abrir nuestros labios para juzgar o señalar con nuestro corazón el error de otro.

¿Cuántas veces hemos escuchado a hermanos señalando el pecado de otros hermanos?

¿Cuántas veces nosotros mismos hemos levantado el dedo para juzgar y criticar a nuestra familia, a nuestra pareja, a nuestros amigos?

¿Cuántas veces hemos sentido satisfacción porque no somos como los demás, que pecan sin parar?

¿Cuántas veces hemos juzgado a otros con nuestra mirada y la expresión de nuestro rostro?

No seamos escribas ni fariseos. Seamos imitadores de Cristo, que no juzgó ni condenó a la mujer adultera sino que la perdonó.

Detente un momento y reconoce delante de Dios las veces en las que te has comportado como un escriba y has señalado el error de otro, olvidando que no eres perfecto ni justo. Que esta semana tu propósito sea perdonar y amar como Cristo perdonó y amó a la mujer adultera sin condena ni prejuicios.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.