Esfuérzate, continúa, cree, lucha, ¡no te des por vencido!

Arte y Diseño para CristoLa vida es una carrera maratoniana en la que debemos ser fuertes y aprender de cada prueba la lección. Dios dice en su palabra que nos esforcemos y se aliente nuestro corazón. ¿Por qué dirá esto el Señor? Creo que lo dice porque él conoce nuestro día a día y sabe que no es fácil.

Nuestro Padre quiere que seamos valientes y enfrentemos con tenacidad cada mañana, cada semana, cada tiempo. Leer su palabra nos alienta y motiva a cambiar de actitud y pensamiento cuando la tristeza y el desánimo nos bombardean intentando que nos demos por vencidos.

Cada uno de nosotros enfrenta diferentes pruebas y dificultades. Unas más duras que otras, unas más cortas y otras más difíciles pero de todas nos ayudará a salir ilesos el Señor. No sé que enfrentas hoy pero tú y yo somos conscientes del peso de nuestros días, los años y los compromisos con el mundo, el trabajo, la profesión, los estudios, la vida. Dios quiere que nos enfoquemos en su llamado aún a pesar de habitar este espacio que se esfuerza en distraernos y apartarnos del camino. Dios nos pide que nos esforcemos, que seamos fuertes, valientes y decididos.

Esforzarse es poner un poco más de esfuerzo en alcanzar una meta o propósito. Esforzarse es sinónimo de perseverancia, lucha, persistencia, insistencia, empeño, ganas, ánimo y valentía. Me gusta investigar los sinónimos de las palabras para alcanzar a comprender la magnitud de su significado y la verdad es que es muy útil. Lo he hecho con la palabra “esforzarse” y sinceramente es una palabra que contiene toda la fuerza que se tiene. Cuando tú y yo lo hacemos entonces empieza una batalla en la que luchamos en todo tiempo para conseguir nuestro objetivo y llegar a la meta propuesta.

¿Por qué o quién decides esforzarte? ¿Qué te motiva a esforzarte esta semana, tu familia, tus hijos, tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu relación con Dios? ¿En qué área de tu vida vas a enfocar toda tu perseverancia, ánimo y esfuerzo? Empezamos una semana, enfoquémonos en algo que necesite toda nuestra atención y esforcémonos. Seamos valientes y pidamos la bendición, dirección y ayuda de Dios para que podamos salir vencedores de la situación o circunstancia que enfrentamos.

Que este mensaje sea la píldora que te empuje esta semana para estar activo en la lucha por tu familia, tu relación de pareja, tu relación con el Señor, tu participación en la Iglesia, tu trabajo, tu carrera, tus proyectos y sueños. Que Dios sea tu apoyo y esperanza y que el desánimo huya al verte erguido luchando por lo que sueñas y quieres con todas las fuerzas de tu corazón y el empeño de tu espíritu. Recuerda lo que dijo Jesús: “al que cree, todo le es posible” (Marcos 9:23)

Entonces ¡levantémonos y esforcémonos! seamos valientes, no nos rindamos ni nos demos por vencidos porque él es nuestra fuerza. ¡Lucha, no desistas! ¡Lucha, reclama lo que te pertenece, (tu familia, tus hijos, tu hogar, tu salud) ¡Lucha, nunca es tarde! Resiste todo lo que entristece tu corazón y roba tu paz ¡Lucha y recuerda siempre que no estás sólo, él pelea por ti. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Merecedores de lo inmerecido …

Arte y Diseño para Cristo

¿De qué manera se puede obtener lo que no se merece? ¿Quién puede darte todo sin pagar ningún precio ni firmar condiciones? Únicamente Jesucristo. Él renunció a sí mismo y se entregó para darnos vida, a ti y a mí. Hoy, tú y yo disfrutamos la libertad que el pagó con su muerte.

He escrito numerosas veces en relación al sacrificio de Jesús en la cruz y al amor eterno de Dios por la humanidad al entregar a su único hijo para la redención del mundo, pero no importa cuantas veces lea estas palabras en la Biblia, escriba al respecto o diseñe un mensaje sino consigo creer esta verdad. El secreto supera la lectura y la memoria, supera saberlo y compartirlo, supera darle me gusta y sentir gratitud un domingo en la Iglesia, el verdadero secreto está en creerlo y vivirlo.

Ahí radica la diferencia. ¡Lo sabemos, pero nos cuesta!

Sabemos que el murió para perdonarnos. Hemos leído que a Dios no le importó entregar a su único hijo por amor al mundo. Hemos escuchado que Jesús siendo Rey y Señor renunció a si mismo para morir en la cruz por nosotros,  libertarnos y darnos vida eterna. Hemos compartido mensajes, postales, imágenes. Hemos cantado y hecho alabanza. Hemos servido a la Iglesia en nombre del Señor y hemos aprendido versículos de memoria, pero….. ¿creemos y vivimos esta verdad?

¿Lo crees, o crees que lo crees? Lo sé, es una pregunta trabalenguas, pero si lees más despacio entenderás el significado de la pregunta y podrás responder.

Crecí en una familia católica, apostólica, romana y estudié en un colegio de monjas desde los 6 años. Por lo que os cuento de mi niñez, siempre creí que conocía a Dios pero realmente le conocía superficialmente porque no era el mismo Dios que percibí, encontré y me abrazó a los 21 años. Desde entonces mi vida cambió y me di cuenta que aunque creía estar libre de pecado por no robar no era libre de pecado, había pecado de otras maneras. Me enteré, escudriñando su palabra de la verdad, me di cuenta que muchas cosas que Dios abominaba las había estado haciendo, como idolatrar imágenes. Con el tiempo comprendí que Dios no habitaba en templos ni en figuras a las que yo oraba y decidí renunciar a una tradición y religión para tener una relación y vínculo permanente con Dios, quién estaba a mi lado día y noche y no en el templo los domingos. Desde entonces él es mi padre y mejor amigo.

Dios me amó desde siempre pero yo no lo sabía. Dios me estaba esperando desde siempre pero yo sólo pude verlo a los 21 años. Jesucristo me salvó y rompió las cadenas de esclavitud que me ataban pero yo luchaba con las mentiras del enemigo porque no creía ni entendía esta verdad. Hoy siento la obligación y el llamado a compartir esta gran verdad con el testimonio de mi vida. Dios me estaba esperando, porque para todos él tiene un momento pero no olvidemos que nada nos hará salvos, más que su perdón.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Él fue paciente conmigo y me esperó. Él no quizo que yo pereciera y tuvo misericordia de mí. Hoy, tú puedes ayudar a otros compartiendo tu fe y la verdad. Que la salvación no es lo que hemos creído.

No nos salva ser religiosos, no nos salva encender más velas y clamar más alto. No nos salva ayunar más veces y donar juguetes y ropa a los desfavorecidos. No nos salva leer la Biblia en varios idiomas ni ir a tierra Santa. Sólo nos salva CREER. Creer que por su gracia hemos sido rescatados.

Para entender esto, es necesario ir al diccionario y leer el significado de la palabra “Gracia”: Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

Es decir que Dios nos dio GRATIS la salvación. Su perdón no tiene precio, no tiene condiciones, no tiene letra pequeña. La salvación es por su gracia y sólo se obtiene creyéndolo y viviendo conforme a esa verdad. Entonces no basta con que lo leas y lo sepas, bastará cuando lo creas.

El enemigo nos ha engañado a lo largo de los siglos haciéndonos creer que salvo es el que más diezmo dé, el que más oraciones haga, el que más sirva en la Iglesia, el que más participe en la alabanza, el que más ayuda ofrezca a los necesitados, el que vaya más a la predica o se aprenda de memoria la Biblia.

La salvación no tiene precio porque es incalculable. La salvación es para todos, no para algunos. La salvación la ofrece Dios por amor a los hombres a través de su hijo Jesucristo y puedes disfrutarla si lo crees y vives conforme a esta verdad.

¿Lo crees? Es suficiente.  ¡Vívelo y compartelo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él pastor apacentará con justicia su rebaño

Arte y Diseño para Cristo

Los pastores recorren junto a sus ovejas largas distancias hasta llevarlas a pastar y descansar pero siempre velando por su cuidado y guiando su camino. Este es el mejor ejemplo para entender nuestro paso por la vida guiados por nuestro pastor, el Señor.

En el rebaño hay ovejas que se apartan del redil y se pierden, hay otras que sólo comen y se abastecen de forma egoísta olvidándose de las demás, hay otras que resbalan y se lastiman pero Dios, como pastor y jefe del rebaño, conoce los riesgos a los que están expuestas sus ovejas, por eso él promete que las cuidará, apacentará y juzgará con justicia.

Leamos juntos, Ezequiel 34:15-16. En estos versos, los verbos a los que hace referencia la palabra de Señor están enfocados a su pueblo, al que llama rebaño y son verbos que reflejan el amor y misericordia de Dios.

Y vemos el verbo “BUSCAR” porque él buscará a la oveja perdida.

También encontramos el verbo “VOLVER” porque él hará VOLVER a la oveja descarriada.

Se menciona también el verbo “SANAR” porque él sanará a la oveja perniquebrada.

Otro verbo que podemos leer en esta porción es el verbo “FORTALECER” porque él fortalecerá a la oveja débil. Pero finalizando aparece un último verbo “DESTRUIR” porque en su justicia él destruirá a la oveja engordada y fuerte.

El capítulo 34 de Ezequiel habla de la profecía contra los pastores de Israel y es un llamado para los pastores y líderes de Iglesia. Es un llamado a pastorear para los demás, no para sí mismos. Dios dice que él mismo vendrá por las ovejas que no son pastoreadas y las reconocerá porque suyas son.

Así que hoy es el tiempo de orar por ellos, por los pastores y su exigente tarea delante de Dios. Ellos deben ser testimonio de renuncia, de esfuerzo y entrega, testimonio de amor y mansedumbre.

Dios demandará de ellos el destino y cuidado de su rebaño. ¿Dónde están mis ovejas? Preguntará!

Oremos por los pastores de nuestras iglesias y pongamos sus vidas y discernimiento en manos del Señor para que él los guíe y dirija cada día, para que haga de ellos, hombres de bien, varones de Dios que edifiquen sus ministerios y reflejen el amor del Señor a la Iglesia. Oremos para que tengna un espíritu noble y dispuesto al servicio. Que Dios les anime cada día a ser valientes y persistentes en los propósitos a los que los ha llamado.

Oremos por la fortaleza necesaria para vencer los constantes ataques del enemigo. Oremos por sus familias y por el establecimiento de la Iglesia como institución de adoración del cuerpo de Dios.

Y como planteamiento para el día de hoy, revisa: ¿qué oveja eres en el rebaño? ¿Sigues en el redil? ¿Tendrá que buscarte el Señor y hacerte volver? ¿O caíste? No olvides que él es pastor de pastores y señor de señores, él nos buscará si nos perdemos, él nos sanará si nos lastimamos, él nos fortalecerá si estamos débiles y él también dice que destruirá a la oveja fuerte y engordada que en egoísmo se abasteció a si misma y no ayudó a los demás.

Dios nos guarde del egoísmo a nosotros y los pastores. Dios nos ayudé a permanecer en amor y misericordia para compartir y ayudar a lo demás. Dios sea nuestro pastor y guía para reconocer nuestros errores y caminar correctamente junto al redil sin apartarnos del rebaño.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

La autoridad y poder que Dios le dio a la Iglesia

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Entendiendo por Iglesia al conjunto de personas que aman a Dios y comparten una fe, no a una estructura arquitectónica con estilo mudéjar o barroco, podemos comprender que Dios dio poder y autoridad a las personas que creen en él y cuando el Señor Jesús dijo estas palabras a Pedro, le estaba haciendo responsable de la primera Iglesia al nombrarle roca sobre la cual edificaría su Iglesia y ni la muerte prevalecería contra ella.

Jesús le dio a Pedro autoridad y poder en su nombre, para gobernar, dirigir y administrar con valor y esfuerzo la Iglesia y usó estas palabras para declarar el poder que ésta tendría. Es decir que tú y yo, siendo parte de su iglesia, también tenemos ese poder y autoridad para atar y desatar. Porque lo mismo que se ata aquí en la tierra se ata en el cielo y lo mismo que se desata aquí, se desata allí.

Parece un trabalenguas difícil de descifrar, pero realmente es muy claro. Las consecuencias de nuestros actos tienen resultados en el cielo y todo lo que se haga en la tierra repercute a niveles celestiales. Atar en sinónimo de unir y amarrar. Podemos atar espíritus inmundos, atar pecados, atar relaciones dañinas, atar pasiones, podemos atar enfermedades y amarrar la esclavitud. Lo mismo que atamos podemos desatar. Desatar es sinónimo de libertad y podemos desatar sobre nuestra vida y la de los demás, bendición, sanidad, paz, amor, esperanza, fortaleza, alegría y perdón.

Que hoy sea el día de reclamar la autoridad que Dios te ha dado y ejercer con valentía el papel que te corresponde, fuera y dentro de la Iglesia. Tú eres hijo de Dios, eres parte de su iglesia, eres un embajador del reino. Actúa como tal. ¿Qué cosas tienes que atar y desatar hoy? Yo quiero atar las mentiras y tentaciones del enemigo. También la enfermedad. Y quiero desatar paz, sanidad y bendición.

Tengamos especial cuidado con las cosas que atamos y desatamos. No sea que buscando nuestro interés seamos engañados por el enemigo y terminemos ofendiendo a Dios. Oremos para que el Señor nos muestre con claridad las cosas que debemos atar y desatar en nuestra vida y la de nuestra familia. Él nos guiará para hacerlo bien.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él nos ha concedido vestir de lino fino

En la palabra que nos da el Señor el día de hoy, hablamos de un privilegio que él nos ha concedido. Un día, su esposa, es decir, tú y yo, la Iglesia, tendremos la oportunidad de vestir lino fino. Pero, ¿conocemos el significado de vestir tejidos de lino fino?

Seguramente como a mí, te sorprenderá saber que el lino es un textil sumamente costoso por su proceso de fabricación en relación a otras fibras textiles como el algodón. Es un tejido absorbente que permite que la piel transpire y su textura es fuerte y firme, no se adhiere a la piel cuando se humedece con el sudor. El lino fue por excelencia el tejido que vestían los sacerdotes del templo y al tratarse de un textil resistente también se utilizó para preservar y envolver en él objetos y los cuerpos de los difuntos. El lino simbolizaba luz, pureza y prosperidad.

Muchos personajes importantes de la Biblia, como el Rey David vistieron trajes de lino, con lo cual este tejido también representaba cierto nivel de prestigio social y categoría. No conocemos la causa por la Dios nos concederá vestir de esta manera el día que estemos con él y demos la bienvenida al Rey de Reyes, pero sabemos que es un privilegio de todos sus hijos vestir un atuendo digno para la gran cena del Señor Jesús.

En el capítulo 19 del Apocalipsis se describe las Bodas del Cordero y leemos que el traje de lino fino hace referencia a las obras justas de los santos. Con acciones de justicia, tú y yo, sus santos, seremos vestidos de impolutas y hermosas vestiduras que el Señor describe como trajes de lino fino.

Es hermoso leer la palabra de Dios y ver la delicadeza con que nos habla nuestro Padre. Él quiere que como esposa del Señor nos presentemos ese día, ataviados con lino fino porque es el traje que representa pureza, luz y sencillez. No es un traje ostentoso pero sí especial, no es un traje lujoso ni lleno de adornos pero en la simpleza de su tejido está la máxima calidad de la fibra y estaremos radiantes al llevarlo y ver a nuestro Rey.

Escribo y lo imagino. No puedo evitar alegrarme, porque será verdaderamente ¡hermoso! Todos juntos celebrando la victoria de nuestro Rey y viendo con nuestros ojos lo que realmente somos, lejos del velo de nuestra razón que por ahora nos impide ver lo que somos realmente para Dios.

Desde hoy, gocémonos no sólo por estar invitados sino ser aceptados, acogidos y tener el privilegio de vestir de lino fino para cenar con el Señor.

Esperando ese gran día!!!

Bendiciones para todo su pueblo. Un día nos conoceremos y no habrá barreras físicas para celebrar y compartir el amor de Cristo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Eres su invitado especial

Cuando leí este versículo, recordé la emoción y lo especial que me sentí el día que mi esposo, en ese entonces novio, me invitó a cenar por primera vez. Me sentí muy importante para él y me esmeré en estar bien, me vestí estupendamente y la alegría se reflejaba en mi rostro.

Hoy debemos alegrarnos y gozarnos porque hemos recibido una invitación más que especial. Se trata de una invitación de nada más y nada menos que de parte de Dios, quien nos ha invitado a un banquete que será espléndido y maravilloso. Pero lo mejor de todo es que para él, ni tú ni yo somos simplemente “invitados”, para él cada uno de nosotros es importante, no somos un número; por eso recibes esta invitación para cenar junto al Rey en las Bodas de Cordero. ¿Te imaginas?

No sé cómo será aquello, pero si lo comparo con las mínimas invitaciones que recibimos en la actualidad que ya nos llenan de felicidad, alegría y gozo, no quiero imaginar cómo será asistir al banquete real, a las Bodas del Cordero.

Hay innumerables tradiciones en la celebración de una boda. Hay lugares donde se celebra un enlace durante tres días consecutivos y otros donde la festividad se alarga hasta una semana. Pero sin saberlo, por fe, celebramos el hecho de ser invitados especiales de Dios, y somos especiales porque se nos ha dado además la oportunidad de ir vestidos con trajes preciosos de lino fino como lo dice su palabra para celebrar la victoria del Rey, nuestro esposo, Jesucristo.

Somos la novia del Señor y debemos estar ataviadas de forma impoluta y majestuosa ese día para recibir a quien será por siempre nuestro Rey.

 

…Y mientras escribo no puedo evitar emocionarme y tengo que volver a decir que Dios es hermoso y que para él somos especiales, somos delicados, somos tiernos, somos frágiles.

 

Por eso, mientras ese día llega, preparémonos para presentarnos como lo que somos, su novia, y así establecer un vínculo de amor eterno de nuestra parte, un vínculo donde no habrá más tristeza ni desolación, donde reinará por siempre el Señor y seremos para él su todo y él nuestro todo.

Padre, gracias por considerarnos tus hijos y hacernos partícipes de esta gran celebración de la que recibimos tu invitación con gratitud y gozo. Ayúdanos a prepararnos mientras llega este gran día. Amén.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.