¡Él ocupó nuestro lugar!

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Jesucristo padeció por ti y por mí. Jesucristo sufrió el escarnio público y las acusaciones más injustas sin tener ninguna culpa porque su amor le llevó a ocupar el lugar que no le correspondía, el nuestro.

Tú y yo debíamos ser los acusados y culpables, no él. Él no merecía los insultos, maltratos y vejaciones por haber sido intachable y bueno. Él no merecía ser burlado y golpeado. No merecía ser escupido y humillado siendo inocente y justo. Ningún mal encontró Pilato en él para condenarle sin embargo el pueblo exigió y pidió su crucifixión.

Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a la gente: Ningún delito hallo en este hombre. (Lucas 23:4)

Si, aunque parezca increíble, fuimos “nosotros”. Los hombres, representados por el pueblo los que pedimos crucificar a nuestro salvador. Pero tenía que ser así para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dice así:

“El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” (Isaías 9:2)

Entonces Jesucristo marcó la historia de la humanidad y la vida de los hombres fue diferente después de Cristo. Hubo para el mundo una segunda oportunidad en la sangre del hijo de Dios y desaparecieron las tinieblas y la oscuridad. Ahora había luz y restauración para los hombres que crean en él.

Ahora que sabes que un hombre sin igual ocupó tu lugar y te libró de pagar el precio de la culpa, ¿tienes dudas del amor con qué te ha amado el Señor? No hay excusas para dudar de la misericordia que ha tenido Dios con los hombres. Tú y yo hemos sido librados, perdonados, sanados y justificados por Jesús delante del gran juez, Jehová de los ejércitos. Por su amor y gracia ya no somos contados como pecadores o impuros. Por su sangre fuimos lavados, perdonados y considerados justos. Pero ¿es posible? Si, porque así lo quiso Dios.

Porque también Cristo padeció una vez por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.

(1 de Pedro 3:18)

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. (Romanos5:9)

Celebremos que hemos sido justificados en la sangre de Jesús y demos gracias a Dios por su amor, perdón y reconciliación.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¡El mejor ejemplo a imitar!

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Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. (Gálatas 5:13)

Hemos leído bien, a libertad fuimos llamado. Dios es respetuoso y no ha impuesto nada a ningún hombre. Tenemos la opción de elegir, somos libres para aceptar hacer su voluntad o no. Somos libres para seguirle o no, para hacer lo correcto o no, pero él nos aconseja para recibir su bendición y nosotros elegimos aceptarla o no.

Hoy es la oportunidad para recordar que Dios tuvo un plan que nos rescató para darnos vida eterna y salvarnos del castigo que merecía nuestro pecado y el de la humanidad. El pecado de todos los hombres agotó la paciencia de Dios, pero antes de destruir la tierra, como en los tiempos de Noé, en su eterna misericordia volvió a renovar su piedad e hizo lo más injusto del mundo para hacernos justicia a ti y a mí. Permitió que su único hijo sufriera y pagara nuestra deuda muriendo en crucificado en un madero.

La pregunta es: ¿Lo merecíamos? ¿Lo merecía Jesús?

Y la respuesta la conocemos pero saberlo nos hace más conscientes del amor inmerecido de Dios.

Digamos al Señor con toda la gratitud que emana nuestro corazón:

Señor, gracias por amarme sin merecerlo y pensar en rescatarme cuando yo aún no había nacido.

Gracias por dar la vida de tu único hijo por mí y la humanidad. Gracias por tener un plan maravilloso para la restauración de mi alma y mi espíritu. Gracias por prometerme que volveré a verte y disfrutaré de tu reino por la eternidad. Gracias por resucitar para ser mi guía hasta el fin de mis días y por defenderme y dar la cara por mí delante de Dios. Te amo Señor y tu acto de amor me hace amarte y vivir agradecido cada día de mi vida. Hazme recordar todos los días que me quedan por vivir, cuanto me amas. En tu nombre lo pido, Amén.

Después de sabernos amados y perdonados. Lavados de toda culpa sin haber hecho nada. ¿Seriamos capaces de ayudar a otros para que puedan ser lavados y restaurados? Prepárate y comparte con los demás el amor que te dio vida nuevamente y te rescató. Es una forma maravillosa de servir.

Porque de él recibimos el mejor de los ejemplos y nuestra tarea es imitarle y ser como él, hablemos de su obra en nuestras vidas y del amor que tiene por gracia para todos los hombres. ¿A quién puedes servir hoy?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él terminará lo que empezó!

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Dios dijo y se hizo. Leamos:

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

(Salmos 33:9)

Él creó y puso en orden su obra. Dios preparó todo y cada parte de su creación tiene un plan. Contigo y conmigo, hará Dios grandes cosas y lo que un día empezó en nosotros lo seguirá puliendo hasta que alcancemos la perfección, en el día del Señor. No una perfección humana como la que conocen nuestros ojos o imagina nuestra mente. Es una perfección espiritual que será posible por fe y sólo a través de nuestro salvador, Jesucristo nuestro Señor.

Es necesario ser conscientes de que esta hermosa promesa sólo es posible si nos sujetamos a la voluntad, favor y gracia de Dios. Él es bueno y respetuoso y trabaja con quienes le entregan su corazón. ¿Dónde está tu corazón hoy? ¿Lo has puesto en manos de Dios? Si te das cuenta que en tu corazón, hoy, no está Dios porque has puesto en su lugar otro dios, pídele perdón y reconoce delante suyo tu transgresión. Él no se enfadará, antes te mirará con misericordia y seguirá trabajando en ti. ¡Pero no te apartes! Deja que siga puliéndote, un día verás el resultado de su obra.

Pulir un diamante por ejemplo requiere de un gran trabajo y esfuerzo. Se talla y se va puliendo con delicadeza hasta obtener la pieza perfecta que tendrá valor por su brillo y transparencia. Los ángulos de un diamante deben estar pulidos a la perfección para obtener de la piedra su máximo brillo y esplendor. Un trabajo similar y delicado hace el Señor con cada uno de nosotros. A lo largo de nuestra vida, él nos pule y limpia. Nos perfecciona con cada vivencia y experiencia. Nos hace mejores con el propósito de llegar a la perfección para el gran día del Señor.

Nuestro padre quiere que brillemos y reflejemos el destello de su obra en nuestro corazón, pero recordemos que no somos brillantes por nuestro propio esfuerzo, somos brillantes por su gracia y amor, por su misericordia. Pero podemos elegir brillar o no, eso depende unicamente de nosotros. Está en cada uno de nosotros, en ti y en mí, someternos y sujetarnos a la obra de Dios en nuestra vidas o impedir que él siga trabajando y puliendo nuestro carácter y espíritu.

Por eso hoy, la invitación del Señor es a recordar que el trabajo que él empezó en nosotros es largo y aún no ha terminado. Nos pide prudencia y quietud para dejarle trabajar en la talla de nuestro espíritu y corazón. Su paciencia nos ha alcanzado y es maravilloso saber que Dios, trabaja en nosotros y lo seguirá haciendo hasta el día de la promesa; ese día todos brillaremos y reflejaremos el esplendor de su eterno amor.

Deja trabajar a Dios en tu interior y gózate por la obra que él sigue haciendo en ti.

Guarda silencio y espera en Dios, él está formando la mejor versión de ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de lo jefes,

Laura Sánchez.

¡Él puso eternidad en nuestro corazón!

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Dios como creador del universo lo preparó todo con antelación y con un propósito claro de bendición y abundancia para sus hijos. Él lo hizo todo perfecto y hermoso en su tiempo para que disfrutáramos y gozáramos de su obra y promesas, pero ¿Lo entendimos y aceptamos? No! El plan de Dios fue rechazado por el hombre desde el principio, quién sin entender lo que Dios hacía por él se apartó conforme a su voluntad tras pasiones y deseos que le privaron de la presencia y favor del Señor.

¿Alguna vez has rechazado algún regalo?

A pesar del rechazo del hombre, Dios en su infinita misericordia y gracia preparó un plan de rescate porque sabía lo que ocurriría y entonces puso en nuestro corazón, el tuyo y el mío, un poco de eternidad. A pesar de querer caminar apartados de él, él puso en nuestro corazón parte de su inmensidad y nos regaló algo de su eternidad y aunque suene muy poético, es así, Dios puso en nuestro corazón eternidad, pero no lo entendimos y ahora seguimos sin entenderlo porque no podemos racionalizar la perfección y grandeza de la obra de Dios. Su obra y él en sí mismo son inescrutables y aunque intentemos entender, su esencia y obra superan nuestra razón; inténtalo y será un trabajo de gran esfuerzo y en vano porque no lo lograrás. Su palabra dice al respecto:

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
El que disputa con Dios, responda a esto.

(Job 40:2)

Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.

(Eclesiastés 11:5)

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.

(Isaías 40:28)

!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! !!Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!

(Romanos 11:13)

La eternidad que hay en nuestro corazón es de esos regalos magníficos que se aceptan y no se intentan entender ni explicar. Es un regalo de nuestro Padre y Creador y debemos recibirlo, aceptarlo y esperar a que llegue el momento de disfrutarlo a su lado. Esperamos por amor y fe en sus promesas y sabemos que el fin que Dios ha preparado para los que le aman será maravilloso porque estaremos a su lado y gozaremos de paz y felicidad por la eternidad.

Y para intentar entender el regalo que Dios nos ha hecho y ha puesto en el corazón de cada uno apliquemos algo de razón y lógica al asunto, leamos el significado de la palabra eternidad en el diccionario. Y dice así:

-Perpetuidad sin principio, sucesión ni fin.

-Duración dilatada de siglos y edades.

-Duración excesivamente prolongada.

-Posesión simultánea y perfecta de una vida interminable, considerada atributo de Dios.

-Vida perdurable de la persona después de la muerte.

El regalo de Dios es intangible pero por fe sabemos que es real y que podremos disfrutarlo en un periodo sin fin y dilatado mientras gozamos de su presencia. Él nos ha concedido un gran privilegio, debemos cuidar nuestro corazón y antes de intentar entender a Dios y humanizar su esencia gocemos de sus promesas y dádivas que nos ha dado por amor sin condición.

Gracias Padre por poner eternidad en nuestro corazón, sabemos que un día entenderemos lo que hoy no está claro para nosotros y cuando ese día llegue habrá plenitud de gozo en nuestro espíritu. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez

Merecedores de lo inmerecido …

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¿De qué manera se puede obtener lo que no se merece? ¿Quién puede darte todo sin pagar ningún precio ni firmar condiciones? Únicamente Jesucristo. Él renunció a sí mismo y se entregó para darnos vida, a ti y a mí. Hoy, tú y yo disfrutamos la libertad que el pagó con su muerte.

He escrito numerosas veces en relación al sacrificio de Jesús en la cruz y al amor eterno de Dios por la humanidad al entregar a su único hijo para la redención del mundo, pero no importa cuantas veces lea estas palabras en la Biblia, escriba al respecto o diseñe un mensaje sino consigo creer esta verdad. El secreto supera la lectura y la memoria, supera saberlo y compartirlo, supera darle me gusta y sentir gratitud un domingo en la Iglesia, el verdadero secreto está en creerlo y vivirlo.

Ahí radica la diferencia. ¡Lo sabemos, pero nos cuesta!

Sabemos que el murió para perdonarnos. Hemos leído que a Dios no le importó entregar a su único hijo por amor al mundo. Hemos escuchado que Jesús siendo Rey y Señor renunció a si mismo para morir en la cruz por nosotros,  libertarnos y darnos vida eterna. Hemos compartido mensajes, postales, imágenes. Hemos cantado y hecho alabanza. Hemos servido a la Iglesia en nombre del Señor y hemos aprendido versículos de memoria, pero….. ¿creemos y vivimos esta verdad?

¿Lo crees, o crees que lo crees? Lo sé, es una pregunta trabalenguas, pero si lees más despacio entenderás el significado de la pregunta y podrás responder.

Crecí en una familia católica, apostólica, romana y estudié en un colegio de monjas desde los 6 años. Por lo que os cuento de mi niñez, siempre creí que conocía a Dios pero realmente le conocía superficialmente porque no era el mismo Dios que percibí, encontré y me abrazó a los 21 años. Desde entonces mi vida cambió y me di cuenta que aunque creía estar libre de pecado por no robar no era libre de pecado, había pecado de otras maneras. Me enteré, escudriñando su palabra de la verdad, me di cuenta que muchas cosas que Dios abominaba las había estado haciendo, como idolatrar imágenes. Con el tiempo comprendí que Dios no habitaba en templos ni en figuras a las que yo oraba y decidí renunciar a una tradición y religión para tener una relación y vínculo permanente con Dios, quién estaba a mi lado día y noche y no en el templo los domingos. Desde entonces él es mi padre y mejor amigo.

Dios me amó desde siempre pero yo no lo sabía. Dios me estaba esperando desde siempre pero yo sólo pude verlo a los 21 años. Jesucristo me salvó y rompió las cadenas de esclavitud que me ataban pero yo luchaba con las mentiras del enemigo porque no creía ni entendía esta verdad. Hoy siento la obligación y el llamado a compartir esta gran verdad con el testimonio de mi vida. Dios me estaba esperando, porque para todos él tiene un momento pero no olvidemos que nada nos hará salvos, más que su perdón.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Él fue paciente conmigo y me esperó. Él no quizo que yo pereciera y tuvo misericordia de mí. Hoy, tú puedes ayudar a otros compartiendo tu fe y la verdad. Que la salvación no es lo que hemos creído.

No nos salva ser religiosos, no nos salva encender más velas y clamar más alto. No nos salva ayunar más veces y donar juguetes y ropa a los desfavorecidos. No nos salva leer la Biblia en varios idiomas ni ir a tierra Santa. Sólo nos salva CREER. Creer que por su gracia hemos sido rescatados.

Para entender esto, es necesario ir al diccionario y leer el significado de la palabra “Gracia”: Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

Es decir que Dios nos dio GRATIS la salvación. Su perdón no tiene precio, no tiene condiciones, no tiene letra pequeña. La salvación es por su gracia y sólo se obtiene creyéndolo y viviendo conforme a esa verdad. Entonces no basta con que lo leas y lo sepas, bastará cuando lo creas.

El enemigo nos ha engañado a lo largo de los siglos haciéndonos creer que salvo es el que más diezmo dé, el que más oraciones haga, el que más sirva en la Iglesia, el que más participe en la alabanza, el que más ayuda ofrezca a los necesitados, el que vaya más a la predica o se aprenda de memoria la Biblia.

La salvación no tiene precio porque es incalculable. La salvación es para todos, no para algunos. La salvación la ofrece Dios por amor a los hombres a través de su hijo Jesucristo y puedes disfrutarla si lo crees y vives conforme a esta verdad.

¿Lo crees? Es suficiente.  ¡Vívelo y compartelo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Amonestación a la ingratitud

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El diccionario dice de la palabra “gratitud” lo siguiente: Sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

Y al mismo tiempo la Biblia dice que no olvidemos el favor de Dios. En resumen, la palabra de Dios nos invita a ser agradecidos y no pasar por alto sus bondades y misericordias, porque olvidarnos de su gracia y fidelidad es sinónimo de ingratitud e indiferencia.

Pero ¿es posible olvidar lo que Dios ha hecho por nosotros? Creo que no! Creo que es muy difícil olvidar de donde nos sacó el Señor y dónde nos ha puesto hoy. Es difícil ignorar nuestro pasado y sabernos libres y salvos el día de hoy por su gracia y amor. Pero Dios conoce el corazón del hombre y sabe que somos vulnerables a la ingratitud y al olvido y nos recuerda en su palabra que no está bien olvidar el origen de nuestro bienestar ni mucho menos considerar que gracias a nuestro poder y grandeza hemos obtenido triunfo, logros y riquezas. Dios no quiere que sus hijos seamos seres altivos, idolatras e ingratos ni que admiremos dioses ajenos a él. Nos pide discreción, humildad y nobleza. Ser agradecido es sinónimo de nobleza y sencillez. Es reconocer la ayuda y favor de quien nos ha querido hacer bien y buscar la forma de retribuirlo.

Está claro que a Dios no podemos retribuirle su favor como hacemos nosotros con los hombres. Dios no necesita nuestro favor, pero si nuestra alabanza y adoración. Él nos enseña a ser agradecidos primeramente con él para serlo con los demás, él espera que seamos conscientes de su misericordia y paciencia para que lo seamos con los demás.

Así que te invito a que leamos juntos los versos que el Señor tiene para nosotros el día de hoy sobre la amonestación a la ingratitud y para ellos vamos a abrir nuestras Biblias en Deuteronomio 8: 11-19.

Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;

no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,

y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;

y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;

que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal;

que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza.

Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Como las naciones que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis, por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios.

Entonces, ¿nos olvidaremos de Dios y de su favor? Jamás! Neguémonos a olvidar, neguémonos a ser ingratos y practiquemos diariamente la gratitud con nuestro padre y con los demás. Hagamos de la gratitud un valor de nuestra personalidad, así viviremos adorando y exaltando al Señor cada día de nuestra vida porque recordaremos eternamente su amor y fidelidad. ¿Qué tienes que agradecer a Dios hoy? ¿Cúal fue su último favor para contigo y los tuyos? No olvides lo que por ti ha hecho Dios, antes compartelo y da testimonio de ello a los demás.
Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

El Señor reinará sobre toda la tierra

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¡El gran día llegará y él será el único Señor y su nombre será exaltado por los siglos de los siglos!

Aunque hoy enfrentemos diversas pruebas y el mundo se incline al pecado y a la oscuridad tenemos la esperanza de que él nos será por luz perpetua.

A pesar de las tribulaciones, afrentas, guerras, amenazas, maldad, violencia, persecución y vanidad; a pesar de que seamos vulnerados y atacados por creer en él, llegará el día de su gloria y exaltación como absoluto rey del universo.

Llegará el día en que ante nuestros ojos se desvelarán sus misterios y promesas. Llegará el día en que celebraremos su  majestad, poder y autoridad; pero mientras ese día llega, debemos ser conscientes que así como el ejército de los cielos trabaja para Dios y sus hijos, por otra parte el enemigo actúa indiscriminadamente contra el hombre intentando confundirlo y nublar sus ojos para hacerlo tropezar. Debemos velar, orar, clamar, interceder, protegernos espiritualmente, resistir, reprender, luchar, permanecer y afirmarnos en la verdad cada día.

Recordar los titulares del día de hoy sería contraproducente para la tranquilidad de nuestro corazón pero si lo hacemos, veremos que los tiempos nos hablan claramente del regreso de nuestro Señor. El tiempo ha llegado y está cerca la hora de su manifestación al mundo.

Está claro que en estos momentos, mientras tú y yo reconocemos que necesitamos la ayuda de Dios para vivir y nos esforzamos en ser mejores y cambiar nuestros errores, muchos se ríen, se burlan, celebran,  señalan, critican y celebran la maldad persiguiendo a quienes amamos la verdad, pero que esto no nos desanime, porque aunque parezcamos pocos, somos muchos perseverando. Recuerda que las mismas tribulaciones que tú enfrentas hoy, las viven otros hermanos en la fe.

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

(1 de Pedro 5:8-10)

Oremos por los que siendo nuestros hermanos son perseguidos, acusados, sometidos, maltratados, encarcelados y torturados por la fe.

Oremos por los que no estando en una cárcel son coartados de su libertad. Oremos para que seamos valientes y hablemos con denuedo de la obra de Cristo en nuestras vidas.

Oremos por firmeza, paciencia y fortaleza para que no nos desanimen los acontecimientos de nuestros tiempos.

Oremos con fe para que Dios nos prepare mental y espiritualmente para el gran día de su victoria y para que de momento seamos embajadores de su reino en la tierra

¡No dejemos de orar, ese día llegará y no habrá más tristeza ni lágrimas en nuestros ojos! ¡La luz y la paz serán perpetuas porque él reinará! Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él no cambia, él es el mismo ¡por los siglos de los siglos!

Dios no cambia. Su amor por ti y por mí es como él mismo ¡eterno!

Nada hará que él deje de amarnos, porque su esencia es el amor y él no cambia aún a pesar de nuestras faltas. Él es el mismo por siempre, el mismo por los siglos de los siglos. Su esencia es inmutable. Jamás cambiará su ánimo y misericordia. En su justicia y autoridad pagará a cada uno conforme a sus actos.

A pesar de la frialdad, maldad y lejanía del hombre, Dios siempre está alegre y contento, siempre hay dibujada en su rostro una sonrisa y su paciencia no conoce limites. Dios siempre obra bien y su voluntad actúa conforme a su plan y a los propósitos de bien que tiene preparados para cada uno de sus hijos.

Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

Sofonías 3:17

Y ahora te pregunto ¿Has hecho algo que pueda hacer borrar la alegría del rostro de Dios?¿Qué hiciste?¿Qué error cometiste?¿Qué te apartó de la gracia de Dios?¿Por qué llevas la cabeza gacha?¿Qué hiciste?¿Qué dijiste?¿Qué callaste?¿Qué miraste?¿Dónde pusiste tus pies? No me lo digas, confiésalo con tu corazón contrito y arrepentido al Señor.

Muchas cosas hemos hecho de las que nos hemos arrepentido y Dios nos ha perdonado. Muchas cosas más haremos, pero todas él las ha perdonado y es realmente hermoso comprender y saber que Dios perdonó nuestros errores pasados, presentes y futuros. ¿Se puede entender esta verdad con nuestra lógica humana? De ninguna manera, resulta difícil creer que alguien pueda perdonar lo que aún no ha ocurrido. Pero el amor de Dios es eterno y no conoce limites, es amplio y extenso. ¡Alcanza a cobijarnos desde el principio y hasta el fin! a pesar de nuestra imperfección y desobediencia.

Escribir estas líneas despierta en mí algo de preocupación porque el sabernos amados y justificados por la eternidad delante de Dios gracias a la sangre de Jesús, nos puede llevar a actuar en algún momento de forma inconsciente y podemos infringir su ley al sabernos perdonados. Y lo digo con sinceridad porque esto me recuerda a lo que muchas veces siendo niños hicimos. Al menos yo lo hice, desobedecer y mentir a nuestros padres con la certeza de saber que su amor no nos despreciaría, sino que nos perdonaría tarde o temprano. Pero…..

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7

No actuemos de esta manera y mucho menos con nuestro Padre Celestial. ¡Lo que sembremos, eso recogeremos! Dios no puede ser engañado ni burlado, él conoce lo más profundo de nuestro corazón. Pidamos al Espiritu Santo de Dios nos dé arrepentimiento para reconocer nuestros pecados y discernimiento para elegir siempre hacer lo correcto y resistir la tentación. No violemos sus mandamientos con la certeza de que tenemos su perdón. ¡Esto es prevaricar! Es pecar.

Así como es de amoroso el Señor y de misericordioso, también es justo y a cada uno paga conforme a sus obras. Leamos lo que dice su palabra:

Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Salmos 62:12

El mensaje de hoy nos llama al arrepentimiento y a la reflexión. Nos invita a decir no a la tentación y mirar en la dirección correcta. No seamos desleales ni infieles a Dios quebrantando su ley. Él no cambia y ha prometido amarnos por la eternidad, hagamos nosotros lo mismo, amémosle por los siglos de los siglos y en consecuencia de nuestro amor obedezcamos su palabra. ¡Amén!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Viviendo sobria, justa y piadosamente

Han pasado pocos días desde que celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Salvador. Y es necesario que este suceso no sea un motivo de celebración una vez al año sino que sea la razón de nuestra supervivencia día a día. Recordar que Cristo ocupó nuestro lugar y nos dio salvación, nos da la suficiente fortaleza para seguir de pie y seguir caminando en dirección a la meta. Pero no es suficiente recordarlo hay que vivirlo. Saber que somos salvos y libres no nos exime de la tentación por eso el Señor nos anima a ser valientes y a renunciar a todos los deseos del mundo y la carne. Él nos invita a ser imitadores suyos y a vivir en este tiempo de forma justa, sobria y piadosamente esperando su victoria por la eternidad.

Terminó la Semana Santa y muchos fueron piadosos y sensibles a la conmemoración de esta fecha pero ¿y pasados unos días qué?. Ahora es tiempo de aplicar en nuestra vida lo que él Señor nos enseñó y hoy es el día de sentarnos a reflexionar en nuestro comportamiento como hijos suyos. ¿Estamos viviendo vidas piadosas? ¿Somos justos con los demás en nuestra forma de hablar, mirar y actuar? ¿Y nuestras palabras son sobrias o se alejan del amor que Jesucristo nos profesó?

Vivamos en este siglo pero seamos embajadores de su reino, no nos amoldemos a los patrones actuales de conducta ni llamemos a lo malo bueno y a lo bueno, malo. Seamos radicales en nuestra obediencia a Dios, resistiendo el pecado y la maldad. Diciendo no a las mentiras del enemigo y a la tentación. Recordemos que él no pecó aunque fue tentado. Sujetémonos a Dios y seamos valientes. Que nuestro comportamiento hable de Cristo y la gracia de Dios, que nos dio salvación, se extienda a todos los hombres.

Esfuérzate por ser cada día, en todo lugar y hora embajador de los cielos.

Y si hay algo que hoy te impide reflejar la gracia de Dios, si hay algo que te aleja de su amor. Acércate al Señor y reconoce cada uno de tus pecados en oración. Él te perdonará, te sanará, te limpiará y volverá a recibirte en sus brazos. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Pero apártate del error y acércate a Cristo para que puedas sobrevivir al siglo en el que nos ha tocado vivir. Sólo él nos hace fuertes y nos rescata de perecer en medio de tanta contaminación humana (Sexo, drogas, vicios, juego, mentiras, ambición, codicia, envidia, maldad, infidelidad, falta de fe, etc)

¡Que su gracia te colme de bendiciones y nunca olvides que su amor te salvó!

¡Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes!

Laura Sánchez.

Estado

No hay luto, hay alegría

No es una noticia de última hora ni un acontecimiento novedoso. Es un suceso real e histórico que cambió el transcurso de la humanidad. Cambio tu vida y la mía y aún puede cambiar la vida de quienes deseen conocerle y aceptar su regalo por gracia y amor.

Él venció la muerte y se levantó para vencer y volverá para gobernar por los siglos de los siglos. Por eso hoy se goza de alegría nuestro espíritu porque Jesucristo ha resucitado, vive y reinará por siempre. No hay tristeza ni dolor, no hay desánimo ni amargura. No hay luto, hay esperanza, libertad y victoria. Por su sangre y su muerte hemos sido todos renovados espiritualmente y herederos de su promesa de vida eterna.

Ya nada se enseñoreará de nosotros porque él nos ha dado en su muerte y resurrección, la victoria!

¿Lo crees? ¡Decláralo y compártelo! No hay tristeza ni luto en nuestro corazón, hay alegría y esperanza.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Y Dios amó a los que aún siguen pecando

En nuestra razón no alcanzamos a entender como alguien puede amar a quien le rechaza y desprecia. Pero Dios no es humano y no razona como nosotros. Menos mal porque si fuese así seguiríamos apartados de él, pero gracias a la muerte de Jesús en la cruz esa distancia que nos separaba fue anulada y ahora estamos cerca del Padre por su misericordia. Porque él mismo se compadeció de nosotros y en su piedad planeó que su Hijo se hiciese hombre para que de él tuviéramos un testimonio vivo de su amor y nos rescatase para siempre.

Esta cruz llevó clavado el cuerpo de Jesús hasta su muerte pero hoy está vacía porque él venció a la muerte y se levantó de entre los muertos para sentarse a la diestra de Dios.

En la cruz tú y yo tenemos la victoria y libertad que nos fue dada al aceptar el sacrificio de Jesucristo por amor. Aceptar que él subió a la cruz a ocupar nuestro lugar nos hace valorar el significado de la vida y del amor. Nos hace ser más humildes y nos anima a renunciar a lo material y terrenal porque son cosas pasajeras. Aceptar esta verdad nos hace vivir fortalecidos y esperanzados en la promesa del Señor.

Dios no tenía más hijos, sólo a Cristo y lo entregó en propiciación por nuestros pecados y nos dio vida eterna en su muerte. Yo no soy madre aún pero me alcanzo a imaginar el dolor de entregar la vida de un único hijo por otros que ni siquiera le conocían y además le ignoraban y despreciaban. ¿Es justo? En nuestra razón no lo es, de ninguna manera.

Pero el amor de Dios supera nuestra capacidad intelectual y razón lógica. Dios es amor y todo lo dio para rescatarnos. Dios y Jesucristo eran el mismo, el hijo en el padre y el padre en el hijo, por eso él no se aferró a nada y se entregó para rescatarnos.

¡Somos pecadores salvados por amor y gracia! Alegrémonos y demos gracias por esta muestra de amor infinito que Dios manifestó a la humanidad sin merecerlo, porque a los que aún siguen pecado él sigue esperando para salvar y rescatar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No lo merecía y se hizo culpable por amor.

Si, si, si, como lees, nada digno de muerte había en Jesús, pero ahí le ves, cargando a cuestas el peso de nuestra culpa y de los pecados que nos apartaban de la gracia de Dios.

La cruz pesaba demasiado pero él la cargo, la llevó en sus hombros con mucho esfuerzo sin quejarse no la soltó. Cargó con ella porque en sus hombros soportaba el peso de la culpa del mundo entero, de tu culpa y la mía. Soportó el flagelo y la burla por amor, se dejó poner una corona de espinos para ser nuestro Rey, con humildad caminó hasta la cruz y no dejó de enseñarnos un instante. Seguimos aprendiendo de su obediencia y sujeción al Padre. Jesucristo se sujetó a la voluntad de Dios para aguantar y resistir para salvación de la humanidad.

Ni siquiera Pilato, siendo una autoridad de los tiempos, vio en él maldad ni causa para crucificarle, pero leer en la Biblia los versículos que hacen referencia al carácter de este líder frente a la situación me hace plantear que su debilidad para tomar decisiones hacía parte de plan de Dios para que se cumpliese la escritura y los hombres recibiésemos el perdón de nuestros pecados.

Pilato duda en repetidas ocasiones la culpabilidad de Jesús e intenta repetir que él no ve que sea necesario matarle, inclusive su mujer, le persuade en un instante y le invita a no meterse con ese hombre justo, lo llama justo. Leamos:

Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él.

Mateo 27:19

Y él decide dejar al pueblo la última palabra. El pueblo judío que clamaba, exigió que se condenará con la crucifixión a Jesús y en cambio dejara en libertad a un malhechor, a un ladrón, homicida, Barrabás.

Leer estos capítulos me entristece porque vemos cual desprecio recibió Jesús mientras él moría para darle vida a todos los que estaban allí y los que aún no existíamos. Tú y yo.

Nunca hizo lo malo, nunca pecó, nunca actuó con maldad, nunca hizo nada que le hiciese merecedor de la muerte, pero él entregó su vida porque nos amó.

¡Celebremos la victoria de nuestro Rey en la cruz!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Diciendo: ¡No! a la negligencia

Josué habló con sinceridad y carácter al pueblo de Israel, reprendiéndolo y recordándole cuán bendecidos eran por Dios, pero ellos parecían haberlo olvidado. Habían tomado una actitud de descuido y falta de interés que les había llevado a actuar con negligencia y Josué fue el encargado de exhortar al pueblo para que agradeciera y disfrutara las bendiciones que Dios tenía preparadas para sus vidas.

¿Cuántas veces tú y yo nos comportamos cómo el pueblo de Israel y nos quejamos constantemente por la falta de algo, que está delante de nuestros ojos, pero que permanece invisible y no alcanzamos a ver por permanecer constantemente dispuestos a la queja y a la poca fe?

Dios nos invita el día de hoy a recibir y disfrutar las bendiciones que él nos ha dado y ha preparado con amor para cada uno de sus hijos. Él no quiere vernos caídos ni tristes. Dios no quiere vernos enfermos ni solos, no quiere vernos desesperados y confundidos. Él quiere ser nuestra ayuda en todo tiempo, en la alegría y la adversidad. No seamos negligentes y cómodos. No nos relajemos ante la situación que estamos viviendo. Confiemos en el poder de nuestro Dios y recibamos su bendición.

A veces, por la terquedad, necedad y capricho nos perdemos las inmensas bondades que Dios tiene preparadas para nosotros. Alejémonos de la intransigencia, rebeldía e ingratitud y volvamos nuestro corazón al Padre que nos recibirá con sus brazos abiertos y abrirá los cielos para derramar sus bendiciones sobre nuestras vidas.

No des tantas vueltas que te agoten y tardes 40 años cruzando el desierto, cuando el camino realmente tarda 11 días. No seas negligente y te niegues con tu actitud a recibir las promesas de Dios para tu vida.

Hoy es el día de decir No! a esta actitud. Es hora de decir No! a la pereza, al conformismo, a la tristeza y a la queja. Dí: No! y levántate. Di: Sí! a la esperanza, a la verdad, a Dios, a sus promesas y recibe; recibe lo que él ha preparado para ti y no te confundas esperando riquezas, coche, casa y beca. Él ha preparado cosas más grandes y maravillosas, que objetos materiales, para ti.

Dios ha preparado para todos los que le aman regalos maravillosos e incomparables que son impagables. Él nos ha dado SANIDAD, LIBERTAD, PERDÓN, SALVACIÓN, SEGURIDAD y AYUDA por la eternidad. ¿Qué más podemos pedir?

Da gracias al Señor en todo y por todo y no te olvides de las inmensas bondades que ha manifestado a tu vida y que hoy te permiten estar donde estás!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No tenemos con qué pagar, por eso todo es gratis!

Si tuviéramos que pagar a Dios por los beneficios recibidos, sinceramente, creo que ni el más rico del mundo tendría con qué pagar, porque no alcanzaría ni serían suficientes todas las riquezas del mundo para compensar la inmensidad de su amor y misericordia.

Es tan bueno nuestro Señor que, acércanos a él es gratis. Salvarnos es gratis. Perdonarnos es gratis. Consolarnos es gratis. Hacernos herederos de sus riquezas es gratis y defendernos por siempre es gratis. ¿Que te parece tener que trabajar todos los días del año, todas las horas del día sin descanso ni vacaciones y además sin cobrar?

Así trabaja Dios para que la humanidad sobreviva, para que tú y yo estemos bien. Y trabajar no es evitar desastres naturales, ni que las naciones no entren en guerra ni que deje de haber hambre en el mundo. Dios no va a evitar las consecuencias de nuestros actos por desobedientes. Soy dura pero clara al escribir estas lineas porque es la discusión de muchos que se niegan a creer en Dios, argumentando que si Dios existiese entonces no habría hambre en el mundo. Y no entienden que el hambre del mundo es causa de la ambición de unos y el egoísmo de otros ¡No es culpa de Dios!

Y continuando con el trabajo de Dios, está claro que él siempre será el mejor escolta porque nos protegerá incondicionalmente donde quiera que vayamos. Será el mejor psicólogo y psiquiatra, sin cita previa ni terapias agresivas que nos causen dolor. Será el mejor enfermero cuando estemos mal y el mejor especialista cuando algo delicado ataque nuestro cuerpo. Será el mejor abogado y nos defenderá consiguiendo nuestra libertad y victoria.

¿Sabes cuanto cuesta pagar todos estos servicios? Mejor no hagamos la cuenta, pueden faltar números en la calculadora.

Son muchos servicios de gran compromiso y responsabilidad y Dios es el único ser que puede ejecutar todas estas funciones por amor y GRATIS!!!! Él es tu Escolta, médico, enfermero, psicólogo, abogado y amigo por la eternidad sin contratos ni condiciones económicas. Él no te hará firmar un compromiso ni te hará domiciliar tu nómina para cuidar de ti, escucharte y extender su mano para apoyarte cuando caigas. Él solamente te pide que le creas, que le busques, que confíes en él y le entregues tu corazón.

¿No es este el mejor regalo que te pueden hacer?

Basta de negarte a conocer a Cristo y de seguir pagando médicos, consejeros, terapias, escoltas y abogados. No sigas dudando. Acepta su regalo, sin compromisos ni permanencia, totalmente gratis, sólo por amor. No hay plazo ni fechas limites para seguir a Cristo. Sólo búscale y si estás leyendo esto, creo que es el momento. Entrégale al Señor toda tu vida y él hará el resto.

Y recuerda que Dios no cobra, porque él te ama. Y porque no tenemos con qué pagar, todo lo que nos da Dios es por gracia (gratis).

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Venciendo la adversidad de rodillas!

Aunque se crea que para ganar una batalla es necesario tener armas de gran alcance, un plan de ataque estratégico y un ejército, la realidad de un cristiano es otra. Tú y yo tenemos una guerra declarada desde el día que dijimos, sí a Cristo y le entregamos nuestro corazón. Somos el objetivo del enemigo y se esforzará todos los días de nuestra vida en desanimarnos y atacarnos.

¿Te acaban de diagnosticar una enfermedad? ¿Te han dicho que eres estéril?¿Enfrentas alguna crisis financiera?¿No consigues empleo?¿Tienes problemas conyugales?¿Se ha enfriado tu relación con el Señor? Si respondes sí a alguna de estas preguntas debes bajarte de la silla de la comodidad e intensificar tu clamor a Dios sea cual sea tu situación, teniendo claro que, Dios no responderá primero porque ores más, no se trata de cantidad y rapidez en la contestación a nuestra oración, se trata de confianza y fe en él. Dios no concederá lo que pidamos porque él sea bueno o maravilloso, qué lo es, él nos dará lo que necesitamos en el tiempo que debamos recibirlo porque desde antes que abramos nuestra boca él conoce nuestras necesidades.

Cuando oramos se activa nuestra relación con Dios y se transforma en la llave que abre los cielos y permite que las bendiciones del Señor sean sobre nosotros para que cada problema sea solucionado por su amor y gracia. En la batalla que libra un cristiano la postura más adecuada no es al frente del pelotón con armas, la postura idónea es permanecer de rodillas y en actitud de oración, clamando al cielo e intercediendo por los demás, como lo hizo Jesús el día que fue entregado, cuando se postró de rodillas y oró por ti y por mí para que Dios Padre tuviera misericordia de nosotros y perdonara nuestros pecados. ¡Él venció!

El llamado de hoy es a orar sin cesar, pero a trascender en ello, imitando a Cristo. ¿Ante una necesidad, ante el peligro, ante la duda? ¡Ora! Clama al Señor y él inclinará su oído, te escuchará y responderá a tu necesidad, no cuando tu quieras, sino en el tiempo adecuado. Y la forma es eso, sólo una forma. Dios nos escuchará igual si oramos de pie, sentados, en grupo, en la cama o de rodillas, pero hacerlo de esta manera es una muestra de obediencia al ejemplo de Jesucristo. Orar de rodillas no es más especial, orar de rodillas es reconocer con humildad nuestra dependencia y confianza en Dios. ¿Por qué no ponernos de rodillas ante nuestro Dios para reverenciarlo y orar si hay muchas personas, como los musulmanes, que se postran de rodillas hasta tres veces al día donde estén, para orar a su dios? El motivo más importante, es hacerlo, porque él lo hizo. Se arrodilló cuando iba a ser prendido en el monte de los olivos y oró por ti y por mí diciendo:

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

Juan 17:15

¿No es esto suficiente para seguir el ejemplo y ganar las más grandes batallas?

¡De rodillas y en oración es como podemos vencer!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Dios, nuestro refugio y protección

Terminó la semana y cada día vi la fidelidad de Dios porque me permitió sobrevivir a cada compromiso y presión académica, pero hoy, él obró de forma especial en mi vida para que yo, y los que no se lo esperaban, viéramos su gloria y poder en medio de la adversidad y tribulación. Hoy aprobé con creces la materia que mi profesora creía no sería capaz de superar y además con una nota inesperada.

Él me concedió el ser hallada en gracia delante de ella y que me hablara con delicadeza y respeto. Y entonces mi testimonio empezó a cobrar vida, presenté mi examen y de forma inigualable la profesora terminó corrigiéndolo conmigo y explicándome los errores que tuve, esta vez con paciencia y delicadeza. ¿Increíble, no? Tan amable fue que terminó comentándome que contraerá matrimonio en breve (Y oro por ella para que su unión sea bendecida por Dios). Nada de lo que ha ocurrido hoy pude imaginarlo antes, porque sin la intervención de Dios no habría sido posible. ¿Quién creería que la misma persona que días atrás me hablaba con frialdad e ironía hoy me sonreía y se acercaba a mí con paciencia y ternura? Sólo Dios puede cambiar el corazón de los hombres.

Así que mi responsabilidad es: compartir el poder de la oración y confesar con mi testimonio que Dios responde y se manifiesta con grandes milagros. También agradecer su justicia, amor y misericordia porque él oye nuestras súplicas y actúa en defensa nuestra.

Proclamad entre las naciones su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.
Salmos 96:3

Como esta enorme montaña que se antepone a la luna, esta semana vinieron gigantes a mi vida para subestimar el poder del Señor y desafiar su grandeza. Gigantes que me intimidaron e hicieron que me pusiera nerviosa, pero el Señor como un escudo fuerte me rodeó y me cubrió con su gracia. Él me dio la fortaleza que necesitaba para vencer esta inmensa columna montañosa que me impedía ver el valle que había detrás de ellas. ¿Qué montaña se ha antepuesto delante de tu promesa? No olvides que detrás de ese gigante está la respuesta de Dios. Él no te dejará, ¡no temas!

Hoy, después de aprobar 6 asignaturas sin reprobados ni suspensos puedo decir otra vez y a viva voz que Dios es mi refugio, fortaleza y defensa. Él escuchó mi clamor, que cómo Elias hice a él días atrás para que hiciese posible que los demás viesen su majestad y poder y hoy su respuesta se manifestó con claridad. Así que puedo decir públicamente: “Quizás mi capacidad sea limitada o escasa pero su poder no conoce barreras y nada hay imposible para el Santo de Israel”.

¿Qué situación tienes que poner en manos de Dios?

¿Hay gigantes delante de tus sueños intimidando tu corazón?

Confía en el hacedor de milagros y recuerda que para él que no hay nada imposible.

Hazlo y confía, porque como la luna será firme siempre y como testigo fiel desde el cielo te cuidará y verlará por ti. Yo confié en él mi situación, lo hice y hoy me gozo porque él ¡me dio la victoria!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Qué pasará mañana?

Dicen que el día 14 de febrero se celebra el día del amor y la amistad y ¿por qué celebrar únicamente un día el amor cuando el amor se puede celebrar todos los días? Realmente son celebraciones con más interés comercial y económico que otra cosa, porque a parte del día 14 de febrero existen 320 días por llegar este año para celebrar el amor y compartir con los seres queridos y los amigos.

Cada día es perfecto para recordarle a quién amamos cuánto le amamos y quizá esta celebración sea la oportunidad para hacer algo diferente y amar a nuestros enemigos, a los que están lejos de nosotros y de los que apenas tenemos noticias porque nos separa un muro enorme de orgullo y rencor.

Si recordamos las palabras y el ejemplo de Jesús, vemos claramente que el Señor nos envío a amar a los demás todos los días de nuestra vida porque no tiene sentido demostrar el amor un sólo día y olvidarlo el resto del tiempo. Las cosas cambian cuando leemos que él nos invitó a amar precisamente a los que no nos aman, a los que no nos quieren, a los que no nos soportan, a los que daño nos hacen y nuestro mal desean ¿Tiene algún sentido amar a estas personas? Parece una actitud masoquista, pero no lo es, es una actitud de grandeza, humildad y obediencia.

El más grande ejemplo de este amor es el amor de Dios, que amó al mundo, cuando aún nadie en el mundo le amaba ni le conocía.

Todo lo entregó y lo dio por amor. A ti y a mí nos amó desde el principio y eternamente, aún a pesar de nuestros innumerables errores. A él no le importó nuestra falta, nuestro pecado, nuestra necedad y terquedad, antes tuvo misericordia y nos atrajo a él con ternura y mucha paciencia.

Siempre digo que si el amor de Dios dependiera de su paciencia ya se la habríamos agotado porque se requiere de muchísima paciencia para amar al hombre. Es por su gracia y amor que su misericordia se ha extendido y ha borrado nuestro pasado para recibirnos y aceptarnos.

Por eso hoy, un día antes de la celebración del día del amor y la amistad, te invito a vivir cada día valorando estos vínculos que Dios te ha concedido en la vida. Ora por tu pareja, familia y amigos y da gracias por ello. Díselo a cada uno personalmente y no esperes un año para recordarles cuanto les amas y ser especial con ellos.

Teniendo en cuenta que todos lo días son especiales para transmitir nuestro amor a los demás, te propongo un ejercicio que nos servirá para dos cosas, para amar y perdonar. Piensa en aquellos que necesitan tu amor y aceptación y primero recuerda lo que Jesucristo hizo por ti.

¡Perdona y olvida lo ocurrido! Suelta el pasado y ora por aquel o aquellos que permanecen al otro lado del muro y que Dios te pide que ames.

Porque él dijo que les amaramos y para que nos quede más claro, leamos Lucas 6:27-37 En estos versículos Jesús nos habla del amor a nuestros enemigos.

Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Lucas 6:27-37

Vive cada día para amar porque así lo quiere Dios y amar a los demás te dará libertad y alegría.

¿De qué nos sirve amar a Dios y odiar a los demás?

¿De qué sirve creer que estamos en la luz y aborrecer a los demás?

El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

1 de Juan 2:9

Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

1 de Juan 4:20

Piensa en ese amigo al que dejaste de hablar, aquel a quien no volviste a saludar, aquel a quien no tienes paciencia y recuerda lo que Dios hizo por ti. ¡Es el momento de amar de verdad!

¡Feliz día del amor hoy, mañana y todos los días! Porque si sólo amas hoy, ¿qué pasará mañana y pasado mañana?

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Dios, el mejor consuelo de nuestro corazón

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.

Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.

 Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.

Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.

Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

(Isaías 12:2-6)

Como un padre se compadece de sus hijos, se compadece Jehová de los que le temen (Salmos 103:13). Así como nuestros padres han perdonado una y otra vez las travesuras que hicimos de niños, así es Dios, él nos perdona y olvida nuestro error porque nos ama. Nos consuela en medio del dolor y aparta de nosotros su indignación y enojo, porque así como un padre se enfada con un hijo cuando éste le desobedece, así se enfada el Señor cuando nosotros, desobedecemos y no hacemos su voluntad. Dios no es un dios gruñón ni malhumorado. Él es un rey de oportunidades y misericordias. Un rey que extiende su bondad por amor y gracia.

Y un día, puede ser hoy, tú y yo diremos que maravillosas y grandes son sus obras. Diremos que su obra y plan de redención para los hombres son magníficos y superan nuestra razón. Que él es nuestra esperanza y por él nuestra alma canta y se alegra en sus promesas que son verdad y hechos.

Canta, alaba, clama, da gracias al Santo de Israel que se ha manifestado a tu vida de forma maravillosa.

Piensa un momento en qué momentos has visto la intervención del Señor en tu vida.

¿Te has sentido triste y desanimado?

¿Has perdido la esperanza?

¿No encuentras salida?

Cualquier cosa que tengas que enfrentar en estos momentos será ínfima si confías en el poder de Dios y pones en sus manos tu situación. Suelta lo que no puedes cambiar, deja que sea él quien te ayude y lo haga por ti, porque es él quien tiene el poder de hacer posible lo imposible. Deja que su consuelo calme tu corazón, pide al Señor que ponga nuevos y buenos pensamientos en tu mente y que toda tristeza sea pasado en tu vida porque en él está tu esperanza y confianza. Pero no lo leas simplemente, dilo!

 Di en voz alta que tu confianza es Dios y que su consuelo calmará la angustia de tu corazón y por fe será hecho. Recibe sanidad en tu alma en el ¡nombre de Jesús!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Alegres! porque en él hemos confiado

La alegría es la consecuencia y efecto de algo que emociona o despierta nuestra admiración.

Dios es el único ser, digno de nuestra alegría y gozo perpetuo porque maravillas y grandezas ha hecho en nuestra vida y en consecuencia damos gracias; y es la gratitud la que nos impulsa a estar alegres y gozosos.

¿Qué te hace estar alegre el día de hoy?

Hay quienes se alegran porque tienen cosas. Hay quienes se alegran porque han encontrado algo que habían perdido, otros se alegran porque esperan la promesa de un futuro o la realización de un sueño. Y tú y yo ¿por qué nos alegramos?

Yo, me alegro porque he creído y depositado mi confianza en un Dios poderoso e invencible que me defiende y no me desampara, en un Dios justo y misericordioso que me permite ser lo que soy hoy y que ha sacado mis pies del lodo cenagoso innumerables veces.

Yo, me gozo porque él es mi fuerza, mi bastón y mi soporte. Y como digo muchas veces, lo que Dios me ha dado nadie más me lo dará, entonces por encima de él nadie!

Que el Señor nos conceda cada día un corazón grato y alegre que recuerde sus infinitas bondades y misericordia sin limites. Que nada sea más grande que nuestra felicidad y alegría. Que nuestra actitud sea firme todos los días y nuestra confianza en el Señor permanente. Que nada nos arrebate el gozo de nuestra salvación en Jesucristo.

Si hay un motivo que hoy pretenda robar tu alegría, resístelo!

Si hay una razón que te robe el gozo del Señor, apártala!

Si viene a tu vida la tristeza no te desanimes, confía en él

porque extenderá su brazo por ti y no te dejará.

Alegrémonos juntos porque él bendecirá al justo y como con un escudo lo rodeará de su favor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Lo que Dios te dice empezando el año!

Día dos del nuevo libro de oportunidades que Dios abre para nosotros. Ayer, el Señor puso en mi corazón esta palabra y me fortaleció con los primeros versos de Isaías 43. Y hoy lo comparto porque sé que no es sólo para mí sino la expresión de su amor para todos.

Leeremos juntos, pero al leerlo es necesario que apropies la palabra para ti y entonces deberás reemplazar el nombre de Jacob y de Israel por tu nombre y entenderás, cómo entendí yo, ayer, el gran amor de Dios para con nosotros y escucharás la voz del Señor hablándote directamente.

Y dice así la palabra del Señor en Isaías 43:1-5

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh ________ (Jacob), y Formador tuyo, oh_______(Israel): No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.

Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.

Dios nos habla hoy de la inmensidad de su amor y lo hace de forma directa recordándonos que suyos somos, le pertenecemos y nada, absolutamente nada, nos podrá separar y apartar de su lado. Él nos ha redimido, aceptado y adoptado. Él nos ha tenido infinita paciencia y del lodo nos ha sacado cientos de veces. Dios lo volverá hacer porque se complace en hacer justicia y bien a sus hijos. Debemos creer esta verdad para que vivamos un año maravilloso.

Recuerda cada día, que le perteneces a Dios, que nada de lo que ocurra a tu alrededor podrá apartarte de él, ni las circunstancias, ni los demás, ni la tristeza, ni la adversidad, recuerda que en todo y por todo, obtendrás la victoria porque lo que esté por llegar, siendo bueno o siendo menos bueno, te servirá para creer; porque a los que aman a Dios, todas las cosas, les ayudan a bien.

Así que desde los primeros días del año gocémonos en la herencia que nos ha tocado gracias a Jesucristo. Disfrutemos la comunión con nuestro Padre, la victoria eterna que nos ha regalado nuestro Dios y revistámonos de la verdad porque con ella seremos libres.

Este año pelearemos batallas y enfrentaremos diferentes pruebas pero de todas ellas saldremos vencedores, porque sabemos en quién hemos creído, a quién pertenecemos y quién nos defiende caminando delante nuestro.

¡Firmes desde el primer día del año porque él nos ha redimido y somos suyos! ¡Así que nada temeremos. ¡No retrocederemos ni daremos un paso atrás!

Sigue tu camino, avanza, no mires atrás y di adiós a la cobardía y al temor y vive un año seguro y cubierto del amor y gracia de Dios.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.