¡Él terminará lo que empezó!

Arte y Diseño para Cristo

Dios dijo y se hizo. Leamos:

Porque él dijo, y fue hecho;
El mandó, y existió.

(Salmos 33:9)

Él creó y puso en orden su obra. Dios preparó todo y cada parte de su creación tiene un plan. Contigo y conmigo, hará Dios grandes cosas y lo que un día empezó en nosotros lo seguirá puliendo hasta que alcancemos la perfección, en el día del Señor. No una perfección humana como la que conocen nuestros ojos o imagina nuestra mente. Es una perfección espiritual que será posible por fe y sólo a través de nuestro salvador, Jesucristo nuestro Señor.

Es necesario ser conscientes de que esta hermosa promesa sólo es posible si nos sujetamos a la voluntad, favor y gracia de Dios. Él es bueno y respetuoso y trabaja con quienes le entregan su corazón. ¿Dónde está tu corazón hoy? ¿Lo has puesto en manos de Dios? Si te das cuenta que en tu corazón, hoy, no está Dios porque has puesto en su lugar otro dios, pídele perdón y reconoce delante suyo tu transgresión. Él no se enfadará, antes te mirará con misericordia y seguirá trabajando en ti. ¡Pero no te apartes! Deja que siga puliéndote, un día verás el resultado de su obra.

Pulir un diamante por ejemplo requiere de un gran trabajo y esfuerzo. Se talla y se va puliendo con delicadeza hasta obtener la pieza perfecta que tendrá valor por su brillo y transparencia. Los ángulos de un diamante deben estar pulidos a la perfección para obtener de la piedra su máximo brillo y esplendor. Un trabajo similar y delicado hace el Señor con cada uno de nosotros. A lo largo de nuestra vida, él nos pule y limpia. Nos perfecciona con cada vivencia y experiencia. Nos hace mejores con el propósito de llegar a la perfección para el gran día del Señor.

Nuestro padre quiere que brillemos y reflejemos el destello de su obra en nuestro corazón, pero recordemos que no somos brillantes por nuestro propio esfuerzo, somos brillantes por su gracia y amor, por su misericordia. Pero podemos elegir brillar o no, eso depende unicamente de nosotros. Está en cada uno de nosotros, en ti y en mí, someternos y sujetarnos a la obra de Dios en nuestra vidas o impedir que él siga trabajando y puliendo nuestro carácter y espíritu.

Por eso hoy, la invitación del Señor es a recordar que el trabajo que él empezó en nosotros es largo y aún no ha terminado. Nos pide prudencia y quietud para dejarle trabajar en la talla de nuestro espíritu y corazón. Su paciencia nos ha alcanzado y es maravilloso saber que Dios, trabaja en nosotros y lo seguirá haciendo hasta el día de la promesa; ese día todos brillaremos y reflejaremos el esplendor de su eterno amor.

Deja trabajar a Dios en tu interior y gózate por la obra que él sigue haciendo en ti.

Guarda silencio y espera en Dios, él está formando la mejor versión de ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de lo jefes,

Laura Sánchez.

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¿Y si respetamos para que nos respeten? ¡Ellos lo ven y aprenden!

Arte y Diseño para Cristo

Esta frase es ley de vida. Dónde empieza tu respeto empieza el mío. ¿Y si en vez de hacernos daño y maltratarnos física, verbal y psicológicamente nos hacemos el bien mutuamente conviviendo en respeto, armonía , amor y tolerancia?

Cada vez crecen las alarmas en colegios y comunidades por el alto indice de maltrato y acoso entre niños. Si ese es el panorama de nuestra sociedad actual a temprana edad, ¿qué nos espera en unos años?, ¿cómo serán los adultos de las próximas generaciones?

Está claro que un niño es el reflejo de lo que ve y aprende. Pero esto no es una regla de tres. Conozco niños criados en un ambiente cristiano que desobedecen a sus padres y agotan mental y físicamente a sus padres. Niños que a pesar de recibir valores y enseñanza cristiana, basada en el respeto, amor y misericordia, cuando no tienen un control permanente en casa ni una constancia en los caminos del Señor, pueden verse influenciados por sus amigos y/o compañeros de clase. Todos hemos sido niños y sabemos como influyen las malas compañías. ¿Sabe un niño distinguir las malas compañías? Quizás pueda hacerlo dependiendo de la edad y madurez, pero es responsabilidad de los padres velar por el desarrollo, crecimiento y comportamiento de los niños.

Aún no soy madre, ya lo he dicho en anteriores post, pero soy tía y tengo un hermoso sobrino de 5 años. Un niño precioso a quien es necesario corregir de vez en cuando, con cierta frecuencia porque aunque en casa vea y aprenda valores, en la escuela corre el riesgo diariamente de copiar y aprender el comportamiento de otros niños a los que su padres no trasmiten valores cristianos. Lo mismo ocurre con la televisión y su entorno.

El post y la postal de hoy están hechas con profunda tristeza como un llamado a decir ¡basta!

Basta al maltrato y al daño que se hacen unos a otros, con palabras y miradas.

Basta al señalamiento, juicio y rechazo por nuestro color de piel, tamaño, estatura, complexión física y forma de pensar.

Basta al desprecio y burla por ser diferentes.

Basta de ironías y criticas dañinas que excluyen y apartan.

Hoy, alrededor del mundo, muy cerca de ti y de mí, en el trabajo, en la comunidad de vecinos, en el colegio de tus hijos, en la iglesia, hay personas sufriendo, niños maltratados y sometidos que lo están pasando mal, en silencio y no saben que hacer. Niños que no desarrollan sus capacidades y se cohiben permanentemente por temor a las burlas y rechazo de los demás. Otros que sufren ataques físicos, acorralamientos e insultos. ¿Somos conscientes de esto?

Hace dos días, leía una noticia que conmovió mi corazón, la comparto, porque ellos, los padres de este niño, están sufriendo y se sienten impotentes porque no pudieron hacer nada a tiempo para salvar y proteger a su hijo del maltrato que sufría al parecer en el colegio.

(En este enlace puedes leer la noticia)

http://www.elmundo.es/madrid/2016/01/20/569ea93246163fd12b8b4626.html

¿Le preguntas a tus hijos cada día cómo se siente en el colegio? ¿Cuál es la relación con sus compañeros? ¿Conoces a los amigos de tus hijos? ¿Te involucras e incentivas la confianza en la relación con tus hijos?, ¿hasta qué punto? Estos padres parece que lo hacían pero no fue suficiente. Por eso es mejor aferrarnos a la bondad de nuestro Padre y poner en sus manos la vida de nuestros niños. Lo grave es que no sabemos si ellos pueden ser las víctimas o los verdugos. Sabemos como son en casa pero no fuera de ella, por eso es importante vigilar y estar atentos.

Oremos por ellos, por su desarrollo y crecimiento, por su protección, por su carácter, para que el Espíritu Santo de Dios les guíe y bendiga, para que vaya con ellos a todo lugar, para que los defienda y argumente en sus labios cada palabra en su contra. Para que los inunde de su amor, respeto y dulzura. Que no haya en sus corazones venganza y resentimiento. Que vivan una niñez sana y pura.

Que nuestros niños, lo de ahora y los que vendrán, tengan en nosotros, un ejemplo idóneo a imitar. Que podamos trasmitirles el carácter de Cristo y ellos puedan reflejarlo a los demás. Que Dios guarde sus ojos del mal y de la violencia. Que sus oídos no presten atención a las mentiras y ataques del enemigo que intenta minar sus mentes con engaños. Que nuestros niños sean guerreros espirituales y sepan defender con respeto su fe.

Que nuestros niños sean buenas influencias en la vida de los demás y reflejos de su familia. Que crezcan siendo valientes y firmes. Que obedezcan y sigan la verdad, porque serán grandes hombres y mujeres el día de mañana.

¡No dejemos de orar nunca por ellos!

Enseñémosle con nuestro ejemplo a respetar a los demás, a mirar con amor misericordia y paciencia al resto de los hombres.

Y para terminar, retomo un dicho que repite mucho por aquí (España):

“Cada uno trae lo mejor de su casa”

¡Que en nuestros niños se note que habita el amor de Cristo porque es lo que han aprendido de nosotros!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Él te hizo heredero e hijo de Dios!

Arte y Diseño para Cristo

Un reo o presidiario tiene a cuestas una condena que paga por su delito. Tú y yo estábamos sentenciados a pagar por nuestros delitos y pecados pero el mejor abogado que existe defendió nuestra causa, nos representó y consiguió para nosotros libertad total y la absolución completa de nuestros errores. No nos dieron casa por cárcel sino que recuperamos la libertad para siempre.

La condena que pesaba a nombre nuestro fue borrada y eliminada por el juez ante la defensa de nuestro abogado. Él se presentó, intercedió y asumió nuestra culpa para librarnos del castigo. ¿Somos conscientes de ello? Alguien ocupó nuestro lugar sin que le pidiésemos el favor ni pagásemos un céntimo. Él se entregó voluntariamente! ¿Nos entregaríamos nosotros para ser culpados por el error de otra persona? Un hombre humilde asumió nuestra culpa para ser condenado por ti y por mí a cambio de nada, sólo de nuestra libertad y del cumplimiento del propósito para el que había sido enviado. Jesucristo nació, creció y en su edad adulta se sometió a la voluntad de su padre, nuestro Dios, para que se cumpliese su obra de salvación para la humanidad.

Esta historia la hemos escuchado muchas veces, la hemos leído, la hemos visto en la televisión y en películas. La hemos recordado cada celebración de la santa cena y la memoramos en las alabanzas pero ¿alcanza nuestro corazón a entender la magnitud del amor de nuestro abogado y la misericordia del juez? Porque el juez podía no haber aceptado la auto-inculpación de nuestro abogado intercesor sino habernos sometido al pago de la condena que nos correspondía, pero no, su bondad e infinito amor le llevaron a apiadarse de nosotros y perdonarnos entregando a su único hijo para que hoy fuésemos libres!

Reflexionemos y entendamos:

Para que tú y yo tuviésemos paz en nuestro corazón, él se entregó,

Para que tú y yo fuésemos libres de pecado y justificados delante de Dios,

él ocupó nuestro lugar.

Para que tú y yo fuésemos galardonados con la herencia del Padre, él guardó silencio y permitió que le maltratasen, siendo inocente.

Para que tú y yo recibiéramos el perdón de Dios y fuésemos vistos sin ninguna mancha, él recibió el castigo que merecíamos y subió a la cruz muriendo por nosotros.

Para que tú y yo no estuviéramos ni nos sintiéramos solos, él resucitó para acompañarnos eternamente a través de su espíritu santo.

Y para que tú y yo fuésemos fuertes, él prometió no abandonarnos ningún día hasta que regresase por nosotros.

Por eso hoy nos gloriamos y celebramos con gozo la victoria del señor Jesús ante el pecado, la muerte y el diablo y recordamos su regreso con anhelo, esperanza y gratitud.

¡Que el gozo de la salvación se refleje en ti!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

…Y el hombre sigue colmando la paciencia de Dios!

Arte y Diseño para Cristo

Hacer algo no significa que sea válido ni bueno por el simple hecho de hacerlo.

Este fin de semana, las redes sociales, los periódicos y las noticias inundan de color el triunfo de una ley que favorece a algunos hombres y contradice la voluntad de Dios, pero el mundo lo celebra y exalta. El reconocimiento al matrimonio homosexual en Estados Unidos inunda los medios de comunicación y es noticia.

Muchas personas se suman a la celebración llamando a lo malo bueno y ya conocemos el resto. Muchos tiñen sus imágenes con una bandera multicolor que representa su sexualidad y ver esto me recuerda que la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo está cerca.

A lo largo de su historia, el hombre ha dado prioridad a sus normas y ha burlado la ley de Dios hasta agotar su paciencia. Seguimos viendo como nuestra sociedad repite el mismo error de los pueblos antiguos que perecieron por su rebeldía; hacer su voluntad a capricho ignorando la voluntad de Dios y oponiéndose a su plan. Hoy estamos como en los tiempos de jolgorio que vivieron Sodoma y Gomorra y como en los tiempos de Noé cuando Dios castigó la tierra con el diluvio para raer el pecado de forma determinante.

El hombre sigue creyendo que desobedecer a Dios y aplaudir la rebeldía y la transgresión, está bien. Y no lo digo por ti y por mí, lo digo por el mundo. Precisamente tú y yo somos seres nadando contra corriente en un mundo contradictorio, salvaje, violento y rebelde. Ante este panorama poco alentador lo que debemos hacer es compartir lo que dice Dios al respecto, lo demás, convencer de pecado y de arrepentimiento es tarea del Espiritu Santo.

¿Qué le decían a Noé cuando construía el Arca? Le llamaron loco y se burlaron de él todo el tiempo. ¿Que pensaron de Lot cuando huyó y a sus espaldas eran destruidas las ciudades de Sodoma y Gomorra?

Desde antes del nacimiento de Jesús, los hombres se han esforzado en oponerse al plan de Dios satisfaciendo sus deseos y pasiones. Desde el principio, el hombre, representado por Adán y Eva, prestó su oído para escuchar propuestas que trasgredían la ley de Dios y poco a poco la paciencia de Dios se colmó. Podemos leer esta reflexión en las palabras de Eclesiastés.

He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones.

(Eclesiastés 7:29)

Él nos ama y es misericordioso, Dios ama al hombre y es justo, pero Dios no va a contradecir su ley ni a ir en contra de su naturaleza santa porque ama al hombre. Dios preparó todo de antemano y su plan es para cada uno de nosotros, los que queremos caminar junto a él y los que aún no caminan por desconocimiento y desobediencia. Él nos creó conforme a su imagen y semejanza y nos hizo hombres y mujeres con un propósito que supera el plano físico. Nos dio razón, discernimiento, entendimiento y libre albedrío, pero muchos, han hecho uso de esta libertad para hacer lo que han querido, incluso despreciando a Dios. Hacer lo que nos apetezca no significa que sea bueno y mucho menos que agrade al Señor.

 Jehová dice claramente lo siguiente, en relación a su plan y propósito divino:
¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones
(1 Corintios 6:9)

Dios no sólo ha dicho que le es abominable la infidelidad, sino que no le agrada en absoluto que los hombres se echen con varones y esto ¿cómo se equipara a la celebración de hoy en la que el matrimonio homosexual adquiere el mismo protagonismo que el matrimonio heterosexual?

Dios nos juzgará a todos por nuestros actos y cada uno es libre de elegir, pero como cristianos e hijos de Dios debemos permanecer firmes y negarnos a mimetizar nuestra fe con las creencias del mundo. La palabra de Dios es veraz desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es veraz en el antiguo y en el nuevo testamento. Es veraz y verdad absoluta porque es la impronta de su voz, así que nos sujetamos en obediencia a su voluntad sin poner en duda ni una jota ni hacer una selección de lo que nos gusta y lo que nos gusta menos, porque aunque no logremos entender muchas cosas de su palabras o nos agrade poco, lo que para él es pecado, lo seguirá siendo y él seguirá siendo Dios soberano por encima de todas las cosas, gústenos o no.

No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

(Deuteronomio 22:5)

Hoy el mundo celebra lo que Dios abomina. ¿Esto es coherente? Esto es una clara señal que muy cerca están los tiempos finales. Oremos por nuestros niños, por los adolescentes, por los hombres, mujeres, esposos, padres de familia, para que Dios les dirija y haga de ellos seres íntegros y temerosos de Dios. Que honren su nombre en sus hogares y familias y sepan influir sabiamente en la educación de sus hijos. Oremos para que todos vuelvan sus corazones a Dios y construyan familias que honren y exalten a Dios.

¡Oremos porque estos tiempos nos avisan que el regreso de nuestro Señor está cerca!

Y no aceptemos llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo con nuestro silencio y falsa prudencia, porque Ay!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Alabando a Dios con corazón agradecido!!

Arte y Diseño para Cristo

Tú y yo tenemos algo en común que podemos hacer juntos y debemos practicar a menudo.  La gratitud es una forma de honrar y alabar a Dios. Recuerda que siempre habrá un motivo para dar gracias y alabar a Dios. Gracias en todo y por todo. Gracias por los días buenos y los días grises, por la salud y la enfermedad, por la alegría y la tristeza, porque de cada cosa el Señor tiene un propósito para nosotros.

En cada prueba, Dios nos deja ver su poder y fidelidad y nos hace aprender una lección que nos hará más fuertes.

En cada alegría, Dios nos deja ver su amor y bondad y nos anima a ser agradecidos y a exaltar su nombre.

Como os habréis dado cuenta e imaginado, esta semana apenas he podido compartir postales y mensajes de reflexión en el blog, pero aún a pesar de mi ausencia por la red esta semana, la fidelidad de Dios ha sostenido el ministerio y los seguidores de Arte y Diseño para Cristo siguen en aumento. Y me alegra porque el ministerio se fortalece para que todos, sin importar la distancia, seamos edificados por el poder de su palabra.

El motivo de mi ausencia, como comenté en post anteriores, es debido a las prácticas de mis estudios, pero estar allí me recuerda que la fidelidad de Dios es grande e incomparable, porque su Espíritu Santo sigue manteniendo el sentir entre nosotros y administrando este lugar.

Y hoy, una semana después, quiero alabar a nuestro Dios con todas las fuerzas de mi corazón porque no hay Dios tan grande como él.

Esta semana fue mi cumpleaños número 31 y alabo a Dios por ello.

Esta semana me concedieron una beca económica por mis estudios y alabo a Dios por ello.

Esta semana mi hermano presentaba un examen importante y ha aprobado.

Esta semana Dios ha sido bueno conmigo y con los míos permitiendo el encuentro de mis seres queridos después de muchos años sin verse y alabo al señor por ello.

¿Qué tienes tú para agradecer hoy a Dios? ¿Qué motivo te hace dar testimonio de la fidelidad del Señor?

Estoy segura que algo habrá para que alabes el nombre de Dios y des gracias al Señor porque ha sido bueno. Así que juntos alabemos al rey y con todas las fuerzas de nuestro corazón reconozcamos su poder y grandeza!!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes. Laura.

Él no cambia, él es el mismo ¡por los siglos de los siglos!

Dios no cambia. Su amor por ti y por mí es como él mismo ¡eterno!

Nada hará que él deje de amarnos, porque su esencia es el amor y él no cambia aún a pesar de nuestras faltas. Él es el mismo por siempre, el mismo por los siglos de los siglos. Su esencia es inmutable. Jamás cambiará su ánimo y misericordia. En su justicia y autoridad pagará a cada uno conforme a sus actos.

A pesar de la frialdad, maldad y lejanía del hombre, Dios siempre está alegre y contento, siempre hay dibujada en su rostro una sonrisa y su paciencia no conoce limites. Dios siempre obra bien y su voluntad actúa conforme a su plan y a los propósitos de bien que tiene preparados para cada uno de sus hijos.

Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

Sofonías 3:17

Y ahora te pregunto ¿Has hecho algo que pueda hacer borrar la alegría del rostro de Dios?¿Qué hiciste?¿Qué error cometiste?¿Qué te apartó de la gracia de Dios?¿Por qué llevas la cabeza gacha?¿Qué hiciste?¿Qué dijiste?¿Qué callaste?¿Qué miraste?¿Dónde pusiste tus pies? No me lo digas, confiésalo con tu corazón contrito y arrepentido al Señor.

Muchas cosas hemos hecho de las que nos hemos arrepentido y Dios nos ha perdonado. Muchas cosas más haremos, pero todas él las ha perdonado y es realmente hermoso comprender y saber que Dios perdonó nuestros errores pasados, presentes y futuros. ¿Se puede entender esta verdad con nuestra lógica humana? De ninguna manera, resulta difícil creer que alguien pueda perdonar lo que aún no ha ocurrido. Pero el amor de Dios es eterno y no conoce limites, es amplio y extenso. ¡Alcanza a cobijarnos desde el principio y hasta el fin! a pesar de nuestra imperfección y desobediencia.

Escribir estas líneas despierta en mí algo de preocupación porque el sabernos amados y justificados por la eternidad delante de Dios gracias a la sangre de Jesús, nos puede llevar a actuar en algún momento de forma inconsciente y podemos infringir su ley al sabernos perdonados. Y lo digo con sinceridad porque esto me recuerda a lo que muchas veces siendo niños hicimos. Al menos yo lo hice, desobedecer y mentir a nuestros padres con la certeza de saber que su amor no nos despreciaría, sino que nos perdonaría tarde o temprano. Pero…..

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7

No actuemos de esta manera y mucho menos con nuestro Padre Celestial. ¡Lo que sembremos, eso recogeremos! Dios no puede ser engañado ni burlado, él conoce lo más profundo de nuestro corazón. Pidamos al Espiritu Santo de Dios nos dé arrepentimiento para reconocer nuestros pecados y discernimiento para elegir siempre hacer lo correcto y resistir la tentación. No violemos sus mandamientos con la certeza de que tenemos su perdón. ¡Esto es prevaricar! Es pecar.

Así como es de amoroso el Señor y de misericordioso, también es justo y a cada uno paga conforme a sus obras. Leamos lo que dice su palabra:

Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Salmos 62:12

El mensaje de hoy nos llama al arrepentimiento y a la reflexión. Nos invita a decir no a la tentación y mirar en la dirección correcta. No seamos desleales ni infieles a Dios quebrantando su ley. Él no cambia y ha prometido amarnos por la eternidad, hagamos nosotros lo mismo, amémosle por los siglos de los siglos y en consecuencia de nuestro amor obedezcamos su palabra. ¡Amén!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Estado

No hay luto, hay alegría

No es una noticia de última hora ni un acontecimiento novedoso. Es un suceso real e histórico que cambió el transcurso de la humanidad. Cambio tu vida y la mía y aún puede cambiar la vida de quienes deseen conocerle y aceptar su regalo por gracia y amor.

Él venció la muerte y se levantó para vencer y volverá para gobernar por los siglos de los siglos. Por eso hoy se goza de alegría nuestro espíritu porque Jesucristo ha resucitado, vive y reinará por siempre. No hay tristeza ni dolor, no hay desánimo ni amargura. No hay luto, hay esperanza, libertad y victoria. Por su sangre y su muerte hemos sido todos renovados espiritualmente y herederos de su promesa de vida eterna.

Ya nada se enseñoreará de nosotros porque él nos ha dado en su muerte y resurrección, la victoria!

¿Lo crees? ¡Decláralo y compártelo! No hay tristeza ni luto en nuestro corazón, hay alegría y esperanza.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Creyendo sin ver!

Si no veo en sus manos la señal de los clavos; más aún, si no meto mi dedo en la señal dejada por los clavos y mi mano en la herida del costado, no lo creeré. (Juan 20:24)

Estas fueron las palabras de Tomás. Su incredulidad le apartó de la fe que había depositado en el Señor Jesús días atrás cuando compartió con él su ministerio, siendo uno de sus discípulos.

Y me pregunto: ¿después de seguirle y creer en él, cómo pudo decir esto? A pesar de conocer a Jesús en persona, Tomás pidió una prueba para creer ¿Qué no diríamos entonces tú y yo que no conocimos personalmente a Jesús y no compartimos las vida con él? No quiero imaginar que viviendo en el tiempo de Jesús, pensase como Tomás.

En Juan 20:29, después de que Tomás comprobara físicamente la señal de los clavos en las manos del Señor y la señal en su costado, Jesús le dijo:

–¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!

¿Has leído bien? El Señor dijo, dichosos los que creen sin ver. Tú y yo hemos creído en él sin haberle visto y no nos ha sido necesario tener una prueba física para creer en su amor y poder. No ha sido necesario estar cerca y ver los clavos y las sábanas vacías en la tumba para creer que Jesucristo murió por nosotros y en su sangre nos redimió.

No podemos ignorar que muchas veces nuestra razón nos incita a pensar como Tomás. Queremos ver y comprobar para creer, pero no es esto lo que Dios quiere. Porque si creemos en él, debemos creer que él existe, por fe, es la manera de agradar a Dios.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.  (Hebreos 11:6)

Recordemos también lo que dice la Biblia en Romanos 8: 24

Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; ya que lo que alguno ve, ¿para qué esperarlo?

Hoy, celebramos la victoria del Señor sobre la muerte, sobre la oscuridad y el mundo. Él venció y nos dio Vida Eterna y Salvación. Lo que dijo se cumplió y ahora él vive y está sentado a la diestra de Dios. Él no nos ha desamparado porque su Espíritu nos ha dejado para consolarnos y acompañarnos.

¡Alégrate porque él vive!

¡Sigue creyendo y confiando sin ver! Esta si es la prueba de nuestra fe.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Y beberemos este vino mientras él vuelve, recordando su promesa.

Al caer la noche él se sentó con sus amigos, los discípulos, los doce apóstoles y participó con ellos de la Pascua. Pero sabiendo que en la mesa estaba compartiendo con ellos quién le entregaría, Jesús lo comentó y hubo tristeza en sus corazones. Pero mientras comían, Jesús instituyó la Santa Cena tomando un poco de pan y partiéndolo para hacer memoria de su cuerpo, que sería entregado por los hombres y compartió con todos también la copa de vino recordando que ella representaba su sangre, alianza del nuevo pacto que por muchos se derramaba. Ahí estaba hablando el Señor de ti y de mí también., nosotros alcanzábamos a ser parte de esos muchos que recibirían salvación en su sacrificio.

Jesús celebró con la Santa Cena su victoria sobre la muerte. Él convidó a la cena de la Pascua en aquel aposento alto a todos los apóstoles, inclusive a Judas, que le vendería. Porque él no moriría por unos cuantos sino por todos. Jesús murió por Juan, Pedro, por Judas, por ti y por mí también, que seguimos pecando aún sabiendo el precio de nuestro error.

Aunque pecadores somos y Judas Iscariote lo fue, el Señor murió para darnos una oportunidad, la cuestión es que Judas a pesar de caminar junto a Dios no obedeció al Señor, fue tentado y pecó. Jesús dijo en mitad de la cena: ¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Estás palabras dejan claro cual sería su castigo. Judas siguió en su propósito y aunque después se arrepintió, fue tarde, demasiado tarde. El resto de la historia la conocemos.

Su muerte fue el paz y salvo de nuestra deuda con Dios. Su sacrificio en la cruz fue la anulación de la factura que teníamos por la eternidad con el Padre. Jesús fue la oportunidad que Dios nos dio de ser limpios y sin mancha delante de sus ojos. Su Sangre el precio de nuestra culpa. Y aunque hoy, Jesús no está entre nosotros físicamente, sí está su espíritu y cada día nos sigue invitando a participar de la cena que celebramos de forma simbólica pero con la misma trascendencia que tuvo esta última vez con los doce. Resistamos el pecado que nos aparta de Dios y nos roba su perdón y aceptemos el cuerpo y la sangre de Cristo como entrada al Reino de los Cielos.

Hoy, Jueves Santo tenemos presente la última reunión del Señor con sus discípulos en la que el Señor advirtió que sería esa la última oportunidad de compartir con ellos porque la próxima vez que bebiese del fruto de la vid sería en el reino de Dios, es decir contigo y conmigo, con los gentiles, con el resto de la humanidad que aceptaría su sacrificio en la cruz. Una vez más el Señor nos tiene en cuenta sin conocernos ni nombrarnos. Una vez más él recuerda que moría por todos los hombres y que habría una segunda cena en la que participaríamos todos de la mesa; mientras tanto bebemos el vino recordando su promesa y su regreso.

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Hace dos años….

Ha pasado el tiempo y justamente el 23 de febrero de 2013, después de muchas luchas y ataques del enemigo diciéndome que yo no podía servir al Señor con este ministerio porque no era lo suficientemente digna para hacerlo, empezó Arte y Diseño para Cristo y me propuse como objetivo servir a Dios con los talentos que él me regaló y los conocimientos que me ha permitido adquirir y aquí estoy construyendo con todos ustedes, los lectores y hermanos en la fe, este espacio que nos anima, fortalece y ayuda cada día.

Ya son dos años sirviendo al mejor de los jefes y trabajando para su gloria y honra. Para él toda mi gratitud el día de hoy porque nos ha bendecido abundantemente cada día de estos dos años. Nos ha edificado a ti y a mí, porque tú también eres parte de este ministerio. Gracias por recibir, dar y compartir de la palabra del Señor, porque este es el propósito de Arte y Diseño para Cristo. Por eso cada día me repito que el número de seguidores no es lo que importa sino que la vida de quien lee sea transformada. No somos 10.000 ni 50.000, somos los que somos: 6161 y 120,500 personas alcanzadas de forma viral a través de nuestro perfil y blog. Pero con que uno sólo de vosotros lea la palabra de Dios, mi corazón se alegra porque entonces, hemos sido dos los edificados. Y me alegro porque antes de seguir mi trabajo, siguen a Cristo, antes de seguir mi talento, honran a Dios porque quieren compartir su palabra con otros.

Mi mensaje el día de hoy es para animarte a ser valiente y pedirte que alabes a Dios con lo que tienes, no escuches las mentiras del enemigo que intentará desanimarte y se esforzará en hacerte creer que no vales, que no eres lo suficientemente merecedor de servir al Señor, como lo hizo conmigo; pero no le creas, porque Dios precisamente escogió lo más despreciable del mundo para glorificarse, así que ánimo! Honra al Señor con lo que tienes y sabes hacer: cantar, orar, alabar, escribir, ayudar, predicar, evangelizar, diezmar, enseñar, etc  y no olvides que hemos sido consolados para consolar, fortalecidos para fortalecer, bendecidos para bendecir y amados para amar.

¡Felices dos años de edificación espiritual!

Que el poder de Dios siga transformando nuestras mentes y corazón para llegar a la estatura de la medida de Cristo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y qué dice Dios sobre la sexualidad?

El estreno del año se esperó y promocionó por todos lados en casi todos los idiomas después del éxito en ventas de la trilogía escrita del libro “50 sombras de grey”. Es increíble ver cómo el enemigo nos sigue engañando, pidiéndonos llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo, incitándonos al pecado por querer desvirtuar el plan y propósito de Dios. Hablar de sexo no es pecado, la Biblia habla de sexualidad, lo malo es la perversión y la maldad detrás del tema.

Para los que sabéis de qué hablo y para los que no, un pequeño resumen en términos generales. Este libro que menciono hoy, para hacer un llamado urgente a nuestro sentir como hijos de Dios, y que acumula en la actualidad innumerables ventas y ediciones impresas, cuenta la historia de un hombre adinerado y con una personalidad un poco especial que disfruta haciendo daño en la intimidad a las mujeres con las que se relaciona practicando el sadomasoquismo, un acto aberrante, como algo normal y cotidiano, involucrando a una chica que acaba de conocer y que es la protagonista del libro y la que finalmente cede ante sus pasiones carnales y narra detalladamente las escenas que experimenta con el chico. Este breve resumen lo hago apoyada en la sinopsis de la película y los comentarios del libro que en ningún caso he leído y cuya película mucho menos he visto.

Actualmente, según algunas encuestas, las mujeres adultas, muchas casadas, y las jóvenes solteras, se sienten atraídas por este tipo de prácticas porque les parece que satisfacer los deseos de un hombre es el precio por ser correspondidas. Para mí, acceder a este tipo de prácticas es un sinónimo de falta de amor en la relación de pareja, de ausencia de Dios, de inmoralidad y poco respeto por nuestro cuerpo. No olvidemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 de Corintios 6: 18,19)

Dios nos ha hecho hermosas, nos ha provisto de un espíritu y un alma, y valemos por lo que somos no por la apariencia de nuestro cuerpo o vestido. Valemos por nuestro interior, no por las prácticas a las que estemos dispuestas a someternos ni a gusto de un hombre ni a gusto de una mujer. Somos seres hechos a imagen y semejanza de Dios, que debemos amarnos con fidelidad, ternura, pasión, entrega y respeto. Por eso Dios preparó la sexualidad para el matrimonio. Si Dios no hubiese querido que sintiéramos placer nos habría hecho insensibles, sin emociones ni sensaciones, pero no es así. Él lo único que quiere es que vivamos la sexualidad conforme a su plan.

Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,

sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. (1 Pedro 3:3-4)

Está claro que estas prácticas, como el sadomasoquismo, no dejan de estar muy lejos de lo que se critica mucho, como el maltrato a las mujeres, no dejan de ser pornografía, vejación y violencia de género.

Es malévolo y diabólico sentir placer en el dolor. Esto no es parte del plan de Dios.

Él nos creó para complementarnos el uno con el otro y ser un solo cuerpo, ser uno solo, disfrutar en pareja con respeto y ternura. Nos hizo seres sensibles y nos dio un corazón para amar. Nos dijo que nos tratáramos con respeto y que la mujer fuese para el varón y él para ella. En este aspecto, Dios no pide a nadie que se someta a nadie, antes dice al hombre, “ama a tu mujer como a ti mismo y trátala como a vaso más frágil.” ¿Por qué entonces hoy bate el récord en taquilla una película que describe el maltrato sexual de una mujer por un hombre con pasiones aberrantes?

Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.

La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. (1 de Corintios 7:2-5)

Este mensaje es un llamado a varios aspectos, teniendo en cuenta que Dios es el creador de todo. Él creó nuestro cuerpo y la sexualidad, no es un pecado tener relaciones sexuales, el pecado es hacerlo sin un compromiso, fuera del matrimonio, y más aún practicando obscenidades aberrantes.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Hebreos 13:4)

Mujer: Tu valor es inmenso, para Dios eres bella y una de sus más hermosas obras. No pongas precio a tu cuerpo y a tu vida para complacer a un hombre. Valórate, eres una princesa de Dios y quien te quiera te querrá por lo que vales y lo que eres, no por lo que luces o haces con tu cuerpo. No olvides quién eres y dónde te pondrá Dios, no te adelantes a sus planes, todo llegará en su momento porque él es perfecto.

Hombre: Tu valor como hombre, varón de Dios, es inmenso igual que tu responsabilidad. No cedas ante la tentación y el engaño de Satanás que intenta distraer tu camino con prácticas aberrantes como la pornografía, prostitución y demás. Cuida de la mujer que Dios te dio, es una sola y él quiere que la trates con ternura, fidelidad y especial atención, como un vaso frágil.

¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. (1 Corintios 6:16)

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 de Pedro 3:7)

Y para ambos, es importante que sepáis que si Dios es el motor de vuestra relación, no será necesaria ninguna iniciativa extraña para que la sexualidad fluya con pasión y con normalidad.

Digamos no a estas prácticas que esclavizan y ultrajan el cuerpo y el espíritu, y digamos SÍ a una sexualidad dentro del matrimonio pero sana, fiel, con amor y libertad.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Vivimos el tiempo del que habló el Señor

Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
– Mateo 24:12 –

No parece alarmarnos ni aturdirnos, pocos se quejan y muchos siguen el ritmo agitado de sus vidas mientras otros sufren. Y me encuentro diseñando por segunda vez el mismo texto bíblico y entiendo que lo hago porque es urgente que entendamos que apartados de Dios nada irá bien pero si en cambio volvemos nuestros ojos al Señor él sanará nuestra tierra, que hoy gime de dolor.

Jesucristo dijo que llegaría este tiempo y lo que vivimos no puede ser más similar a sus palabras.

Frente a nuestros ojos tenemos un tiempo frío y falto de amor, respeto y humanidad. Nada nos conmueve. Nuestra especie está en decadencia. Secuestros, Torturas, Desapariciones forzosas, Violación de Niños, Maltrato Animal, Sed de Venganza, Armas nucleares y biológicas, Ideologías radicales, Prostitución, Racismo, Mafias, Abortos, Narcotráfico, Manipulación política,  Muertes sin sentido a sangre fría pululando en los medios a cualquier hora del día y por todos lados. ¿Qué más tiene que pasar?¿Qué será lo siguiente? ¿De qué forma se podrá sensibilizar nuestro corazón?

Ya lo dijo Jesús: se multiplicará la maldad y se enfriará el amor. Mientras escribo estas líneas me encuentro en una dicotomía social irónica. Mientras muchos se preparan para celebrar el día de “San Valentin” o día del amor y la amistad, otros huyen, sufren, se esconden y lloran. Muchos viven aterrados del mundo que nos acontece por estos días y sin embargo otros continúan distraídos  intentando parecer que no se enteran, invirtiendo su tiempo en distracciones y efímeros placeres.

Dios nos dijo que no sería fácil, nos advirtió quien era el enemigo en este juego llamado vida y nos dijo cual sería el final de la historia. Y tú y yo, somos parte de este suceso desde que se abrieron nuestros ojos en la tierra, inclusive antes de conocer al Señor y su plan de salvación.

Y ante el panorama tenemos la tarea de repartir amor, pero no por san valentin, sino porque la gente necesita que su corazón de piedra sea sensibilizado y transformado en un corazón sensible; cosa que sólo puede hacer el Espiritu Santo, pero nuestra es la tarea de sembrar, de lo demás se encargará él, sin duda. Ante la sociedad que nos ha tocado vivir no podemos permanecer inertes y en silencio. Debemos doblar las rodillas y orar, interceder, clamar por los que sufren, por las victimas inocentes, por ti y por mi que sin vivir en una guerra física cada día enfrentamos una guerra espiritual en la que jugamos por la paz de nuestra alma.

Participa en el cambio! Lucha, Ora! No te detengas. Mientras nosotros pensamos qué hacer, el enemigo siembra en el corazón del hombre más maldad. Es el tiempo de actuar y la mejor forma de hacerlo es siendo parte de la diferencia. Has que los demás vean la luz que emana tu corazón para que quieran conocer la causa.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Te falta sabiduría? ¡En abundancia Dios te la dará!

Siempre que se habla de sabiduría pensamos en un ser sabio e inteligente, casi perfecto y nos damos cuenta cuán lejos estamos de ser sabios. Pero Dios dice en su palabra que si nos falta sabiduría se la pidamos y, en abundancia, él nos la dará. Ser sabio es una combinación equilibrada de inteligencia, prudencia, conocimiento, entendimiento, sapiencia y educación con respecto a algo.

El diccionario describe la sabiduría como un grado más alto del conocimiento, es decir, un nivel avanzado de cultura con respecto a un tema. Y no somos sabios por haber leído la Biblia varias veces ni hablar lenguas ni haber viajado a Israel. Somos sabios cuando la prudencia y el decoro son nuestra estrategia frente a la tormenta. Somos sabios cuando escuchamos antes de hablar, somos sabios cuando escudriñamos la palabra del Señor y nos dejamos guiar por su Espíritu. Pero si alcanzar sabiduría fuese algo fácil, Dios no nos habría sugerido pedirla en oración. Así que si consideras que te hace falta sabiduría o directamente no la tienes, acércate al Señor, y con fe expón tu necesidad y él te concederá la sabiduría que proviene de lo alto.

Dice la biblia que él te dará sabiduría si la pides y no te hará ningún reproche sino que te dará sabiduría en abundancia. Quizás consideres que eres sabio, yo creo que estoy lejos de ser sabia en varios aspectos de mi vida y reconozco que necesito el favor de Dios para alcanzar ese nivel de conocimiento que me permita alcanzar la sabiduría.

Gracias a él estoy donde estoy, y gracias a su Espíritu, este ministerio que entregó en mis manos hace dos años, sigue creciendo; pero no porque sea sabia, sino porque en mi necesidad de alcanzar sabiduría me acerqué a él un día y le dije: Señor, aquí me tienes, no tengo nada pero lo que sé quiero ponerlo a tu servicio; dame sabiduría y entendimiento, quiero trabajar para ti. Y creo que la respuesta de Dios podemos verla diariamente. Hoy somos más de 6000 personas y casi 100,000 almas alcanzadas a través de las postales cristianas, leyendo y compartiendo la palabra de Dios y transformando su carácter por la gracia del señor.

Tú eres parte de este ministerio y eres digno de alcanzar la sabiduría que Dios quiere regalarte, así que juntos oremos a Dios, y con fe pidámosle que nos conceda la sabiduría que nos hace falta y que necesitamos para caminar en la vida. Pidamos a Dios entendimiento, prudencia, inteligencia, discernimiento, autocontrol y todos los valores que complementan la sabiduría.

Queremos ser imitadores suyos, y alcanzar la sabiduría es una buena forma de empezar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No te aferres al pasado, no es sabio.

Es común escuchar que todo tiempo pasado fue mejor y me sorprende encontrar en la Biblia que esta premisa que muchos repiten no es precisamente sabia. Vivir aferrados al pasado no es sano ni edifica, perdemos el presente y no visionamos el futuro.

“Ayer” ya no es y “hoy” transcurre deprisa, mientras pensamos en el pasado y planeamos en función de lo que fue. El mañana no existe, no ha llegado, no se sabe, puede llegar o no, sólo si Dios quiere. Así que nuestro presente, como un regalo de Dios, es el que cuenta y merece la pena vivir.

Hoy, hace cinco días dejamos atrás un año, 365 días y noches que vivimos, disfrutamos, compartimos, crecimos, aprendimos, luchamos, soñamos y lloramos, quedaron atrás, ya pasaron, se acabaron. Hoy, enfrentamos un tiempo nuevo y empiezan para nosotros nuevas oportunidades, metas, proyectos, nuevas luchas y batallas por ganar, cambios, compromisos, retos y grandes victorias que llegarán con la ayuda y protección de Dios.

Lo pasado determina nuestro carácter pero es una decisión lo que marca nuestro paso por la vida. Tú decides ser prisionero o libre, tú decides si eres esclavo o conquistador de tus sueños, tú decides si sigues quejándote o pensando en positivo para disfrutar la vida que Dios te dio. Es verdad que el ayer tiene momentos especiales, personas maravillosas, grandes amistades pero también tristezas, malas experiencias y dolor. Pero si no fuese importante el hoy, entonces Dios habría detenido el tiempo y viviríamos en el pasado siempre, pero no ha sido así, no hacía parte de su plan dejarnos cautivos en el pasado. El presente es la ocasión para cambiar, elegir, arrepentirnos y mejorar. Hemos sido creados para crecer, desarrollarnos, aprender, esforzarnos y volvernos a levantar después de haber caído. Jesucristo fue nuestro presente, nuestro “hoy” en la vida, porque en el pasado estuvimos separados de Dios, pero él perdonó nuestros errores y pecados para asegurarnos un “mañana” libre de culpa y dolor.

En este tiempo nuevo, niégate a la queja y al permanente recuerdo de lo que fue. Niégate a ser arrastrado constantemente al pasado, porque esto trae nostalgia, tristeza, dolor e inclusive depresión. Fuiste alguien y hoy eres mejor por la misericordia de Dios. Que tu pasado sea sólo un testimonio para recordar donde estabas y donde estás hoy.

Vivir el presente es una prueba de fe porque confiamos en Dios, en su poder, fidelidad y amor. Él no nos dejará ni desamparará nunca.

Pero si soltamos y dejamos ir el pasado afirmaremos nuestra realidad y pondremos en práctica lo aprendido de cada experiencia o error. Vivir lamentando el pasado, quejándonos porque las cosas fueron diferentes, no sirve de nada ni ayuda a nuestro crecimiento espiritual. Nos amargamos repitiendo en nuestro pensamiento el deseo de volver atrás para abrazar un a ser querido, llamarlo, saludar a un amigo, compartir con nuestros seres queridos o haber reaccionado o actuado de una u otra forma.

¿Por qué no lo hacemos hoy? Por qué anhelar algo que podemos hacer hoy. ¡Es tu decisión!

Aprovecha este día que Dios te ha regalado, hazlo tuyo, disfrútalo y haz que sea lo suficientemente especial para que no anheles un día igual porque todos tus días son especiales. Que tu vida sea una decisión diaria de dar lo mejor de ti a los demás, perdonar y alabar a Dios con tu obediencia.

Ejercicio:

Quememos todos los recuerdos del ayer que nos hacen daño y los que pretenden aferrarnos al pasado, como lo hace está chica frente al piano. Hay nuevas partituras para nuevas canciones en nuestro presente.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Recuerda lo que has aprendido y oído ¡No seas tibio!

En dos días habrá concluido el año 2014. Vivimos el día 362 del año y en tres días habrá terminado para dar inicio a un tiempo nuevo. Llegan 365 nuevas oportunidades ¿Estás preparado?

He dicho oportunidades, no riquezas y abundancia ¡cuidado! Hay muchos por ahí prometiendo bendición económica en el nombre de Dios.

Empezar un año nuevo, un ciclo de 12 meses significa tener 365 nuevas oportunidades para cambiar, aumentar la fe, acercarnos a Dios, reconocer nuestras faltas pasadas y luchar para no repetirlas. Pero también significan 365 días de milagros, sanidad, victoria, fortaleza, esperanza, libertad, bendiciones y también provisión. Dios tiene todo bajo preparado.

A tres días de terminar el año te invito a reencontrarte con el Señor y reconocer tus errores delante suyo. Con un corazón quebrantado y arrepentido humíllate delante de él y reconoce en qué fallaste y en qué áreas necesitas su ayuda para ser renovado. Él estará contigo y tu fuerza será. Cada día trabajará para hacerte mejor, no lo dudes, déjate ayudar.

Dios puso en mi corazón hace unos días el texto de Apocalipsis 3:15-16 en el mensaje a las iglesias de los últimos tiempos, concretamente en el que se dirige a la iglesia de Laodicea, a la que llama tibia, y dice así:

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!

Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

La palabra de Dios dice: “ojalá” y esta palabra denota un vivo deseo de que suceda algo. Dios quiere que seamos de una manera específica, no términos medios. Dios quiere que seamos valientes y a esta iglesia dice: que ni siendo frío ni caliente, la desechará (le vomitará) porque fue tibia. La palabra “vómito” aparece en la Biblia y suena un poco fuerte pero buscando sinónimos encontramos que hace referencia a un desecho dañino que ha perjudicado nuestro cuerpo y por eso es eliminado. Esforcémonos para estar en la temperatura correcta y no ser fríos ni tibios, para no ser desechados por Dios el día de mañana.

El llamado de nuestro Padre para este año es a ser valientes, cercanos, firmes, obedientes, y al estar en esta actitud no caeremos en tibieza sino que estaremos transmitiendo continuamente el calor de su Espíritu. Reflexiona con firmeza en tu relación con Dios, ¿qué temperatura tienes en este momento? Empezaste el 2014 con el termómetro en 40ºC y lo terminas esta semana en la misma temperatura o ¿estás bajo cero? No sé cuál es tu temperatura, la mía debe aumentar. Así que tomo esta palabra para mí y le pido a Dios firmeza para seguir caminando cerca suyo y aprovechar cada día de este año que empieza, para seguir siendo edificada y transformada por el calor de su espíritu y así compartirlo con los demás.

Demos la bienvenida al año nuevo desde ahora, confiando en Dios y antes de seguir extendiendo nuestra lista de peticiones, sometámonos al Señor y aumentemos el calor de nuestra relación con él. ¿Cómo? Obedeciendo, escudriñando su palabra, meditando, orando, reflexionando, amando y haciendo su voluntad.

¡Feliz Año!

¡Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes!

Laura Sánchez.

No te preocupes ni temas, él te librará.

Alguien me dijo una vez que en la Biblia estaba contenida la frase “no temas” 365 veces y aunque no lo he comprobado ni lo he contado, creo rotundamente que así es, porque para cada día Dios tiene una palabra que nos anima a no temer y una forma de recordarnoslo es el alba, cuando sale el sol nos está diciendo: “¡No temas! He permitido que el sol salga nuevamente para ti”.

A veces enfrentamos situaciones tan oscuras, frías y azules como esta fotografía, pero si te fijas en la imagen, a pesar de los tonos, realmente es hermosa y participan en su composición otros elementos que son bellos en sí mismos como el agua. Así ocurre en nuestra vida. Vivimos momentos tristes, difíciles, preocupantes, asoladores, de tensión y entonces el panorama de nuestro entorno cambia de color y parece oscuro pero no deja de ser hermoso, porque aunque no nos fijemos, hay detalles a nuestro alrededor que siguen siendo especiales aunque la situación parezca perder color. Por eso perdemos la oportunidad de valorar muchas cosas cuando estamos enfocados en los problemas y en buscar solución en nuestras propias fuerzas.

Dios nos dice constantemente: “no temas” porque él sabe lo que enfrentamos cada día. Dios sabía que vivir libre de temor en el mundo sería muy difícil para nosotros y por eso nos fortalece en su poder a través del Espiritu Santo, nos multiplica las fuerzas y nos hace vencedores en la sangre de Jesús. Y como si fuese poco nos concede un espíritu de poder, amor y dominio propio. ¿No es increíble todo lo que Dios nos da, buscando que seamos libres, valientes y victoriosos?

Por eso hoy es el mejor día para recordar que Dios no quiere que seamos prisioneros del temor. El Señor no quiere vernos sufrir, llorar, lamentarnos y angustiarnos hasta perder el control. Él quiere ayudarnos pero no interviene, nos deja elegir: buscarle o luchar en nuestras propias fuerzas. De nosotros depende dar el paso de fe, confiar y esperar. ¿Cuánto tiempo? No lo sé, pero si puedo decir que la respuesta de Dios siempre trae alegría y bendición a nuestras vidas, él nos proveerá de soluciones inexplicables pero maravillosas. Recuerda, Dios quiere el bienestar de sus hijos y tú eres uno de ellos.

¿Qué te preocupa hoy?, ¿es lo mismo de ayer y de hace un mes? ¿Qué es lo que no te deja conciliar el sueño y dormir tranquilo(a)? ¿Merece la pena preocuparse y perder el sueño?

No es fácil confiar pero es un ejercicio de fe, sin duda es una decisión que debemos tomar. Así que deja de luchar en tus propias fuerzas, reconoce que no tienes el control, que no te corresponde dar solución a todo y que solamente en Dios puedes ser fuerte y obtener la respuesta idónea para las circunstancias que enfrentas, porque lo mejor es que todas ellas te librará el Señor.

¡No dudes! Confía y espera. Su brazo se extenderá y te ayudará a salir victorioso!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡No bajes la guardia, vigila, permanece atento!

Cuando somos conscientes del peligro somos prudentes, actuamos con precaución y tomamos medidas para evitar los riesgos. Pero cuando el panorama no presume ningún trastorno, solemos actuar con calma y tranquilidad, y olvidamos las medidas de seguridad, nos volvemos personas confiadas y hasta imprudentes creyendo que tenemos el control de la situación.

Pero hoy es tiempo de recordar que tú y yo, aunque la marea parezca serena, somos el blanco del enemigo, y tenemos una guerra declarada por haber creído y haber seguido a Cristo. El Señor nos dijo que estábamos expuestos a lo siguiente y nuestra lucha sería ésta:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Hay una guerra permanente a nuestro alrededor, una guerra que no vemos pero, a veces, muchas veces, alcanzamos a sentir. Dios nos ha dado en su Espíritu Santo el poder para discernir espíritus y ser conscientes de la guerra que se gesta a nuestro alrededor, pero él no sólo nos advirtió sino que nos preparó y nos dejó una armadura eficaz que debemos ponernos cada día para enfrentar la batalla. Recordemos que un soldado va a la guerra protegido, jamás va desarmado porque será más vulnerable y su supervivencia correrá peligro.

No vayas desarmado a la batalla. Nosotros somos vencedores en Cristo Jesús y el Señor ganó la guerra en la cruz, con su sangre nos dio libertad, poder y autoridad para hollar serpientes y pisar escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo para que nada nos dañe; pero no es suficiente si salimos a la batalla desprotegidos. Toma tu armadura, vigila, presta atención y el enemigo no te encontrará distraído ni serás vulnerable a su engaño y estrategia. Vela, vela y vela, no te duermas.

Como esta cinta amarilla que nos advierte del peligro, debemos tener presente cada día que vivimos en una guerra que ya ha sido ganada por nuestro salvador pero que se libra día tras día en diversas batallas a las que no debemos asistir desarmados, desinformados y sin la actitud de un soldado. Un soldado se ciñe con su armadura, se reviste de fuerza, y con valentía va al frente. Vigila, vela, ora, resiste, declara, confiesa, sométete a Cristo y ¡vencerás!

Mientras nosotros dormimos y descansamos, el enemigo no se rinde, él permanece activo intentando hacernos tropezar, él no descansa.

Te invito a luchar, ¡somos más y en el poder de Cristo invencibles!

Vístete de la armadura de Dios y no te des por vencido, vigila, permanece atento, no demos oportunidad a nuestro adversario.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Oremos así. ¡Él nos escuchará!

Así oró David y como él deberíamos orar nosotros.

El salmista se deleitaba en orar clamando el favor y la ayuda de Dios, y nosotros ¿en qué nos deleitamos? ¿Invocamos el nombre de Dios o consultamos a los amigos, familia, pareja, psicólogos?

Él es nuestra ayuda, protección y pronto auxilio. Ora, clama, invoca el nombre del Santo de Israel que te escucha sin pedir audiencia y está dispuesto a oírte.

Y dice el Salmo 143:10:

¡Líbrame de mis enemigos, oh Jehová!

Tú y yo tenemos enemigos terrenales y espirituales. Aunque no lo parezca, aunque tengamos muchos amigos y seamos personas amables y nobles, tenemos un enemigo que se esfuerza en atacarnos día tras día y pretende hacernos caer y apartarnos de Dios. No tengo que escribir más para que entendamos que el diablo y su ejército de demonios son nuestros enemigos. Pidamos al Señor que nos libre de cualquier ser que, siendo humano o espiritual, busque perjudicarnos o hacernos daño.

En ti me refugio.

Esta corta frase es una gran declaración de amor, fe, confianza, paz , esperanza y dependencia de Dios. ¿Dónde buscas refugio cuando necesitas consuelo y amparo? Búscale a él, refúgiate en él.

Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios.

Pedir a Dios que nos enseñe es decirle que estamos dispuestos a ser obedientes, a seguir su verdad y trabajar en su obra. Esta afirmación declara que nos apetece, anhelamos, queremos y nos deleitamos en hacer su voluntad porque sabemos que es agradable y perfecta, y lo hacemos porque él es nuestro Dios y le amamos. Pidamos a Dios que nos dé obediencia y plenitud de gozo en hacer su voluntad. David se gozaba en obedecer al Señor.

Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

La palabra tierra de rectitud hace referencia a un sitio correcto, perfecto, a un lugar maravilloso, a un lugar donde es placentero llegar. Pedir a Dios que su espíritu sea nuestra guía es decirle: “quiero caminar contigo y dejarme guiar por ti Señor”. Llévame adonde tú quieres que esté, donde quieres que habite.

Los salmos que escribió David muestran a un cristiano que depende de Dios, tanto en los momentos de adversidad como en los instantes de gloria y de arrepentimiento. Y tú, ¿qué circunstancia enfrentas hoy? Acércate, él te escuchará.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.