Merecedores de lo inmerecido …

Arte y Diseño para Cristo

¿De qué manera se puede obtener lo que no se merece? ¿Quién puede darte todo sin pagar ningún precio ni firmar condiciones? Únicamente Jesucristo. Él renunció a sí mismo y se entregó para darnos vida, a ti y a mí. Hoy, tú y yo disfrutamos la libertad que el pagó con su muerte.

He escrito numerosas veces en relación al sacrificio de Jesús en la cruz y al amor eterno de Dios por la humanidad al entregar a su único hijo para la redención del mundo, pero no importa cuantas veces lea estas palabras en la Biblia, escriba al respecto o diseñe un mensaje sino consigo creer esta verdad. El secreto supera la lectura y la memoria, supera saberlo y compartirlo, supera darle me gusta y sentir gratitud un domingo en la Iglesia, el verdadero secreto está en creerlo y vivirlo.

Ahí radica la diferencia. ¡Lo sabemos, pero nos cuesta!

Sabemos que el murió para perdonarnos. Hemos leído que a Dios no le importó entregar a su único hijo por amor al mundo. Hemos escuchado que Jesús siendo Rey y Señor renunció a si mismo para morir en la cruz por nosotros,  libertarnos y darnos vida eterna. Hemos compartido mensajes, postales, imágenes. Hemos cantado y hecho alabanza. Hemos servido a la Iglesia en nombre del Señor y hemos aprendido versículos de memoria, pero….. ¿creemos y vivimos esta verdad?

¿Lo crees, o crees que lo crees? Lo sé, es una pregunta trabalenguas, pero si lees más despacio entenderás el significado de la pregunta y podrás responder.

Crecí en una familia católica, apostólica, romana y estudié en un colegio de monjas desde los 6 años. Por lo que os cuento de mi niñez, siempre creí que conocía a Dios pero realmente le conocía superficialmente porque no era el mismo Dios que percibí, encontré y me abrazó a los 21 años. Desde entonces mi vida cambió y me di cuenta que aunque creía estar libre de pecado por no robar no era libre de pecado, había pecado de otras maneras. Me enteré, escudriñando su palabra de la verdad, me di cuenta que muchas cosas que Dios abominaba las había estado haciendo, como idolatrar imágenes. Con el tiempo comprendí que Dios no habitaba en templos ni en figuras a las que yo oraba y decidí renunciar a una tradición y religión para tener una relación y vínculo permanente con Dios, quién estaba a mi lado día y noche y no en el templo los domingos. Desde entonces él es mi padre y mejor amigo.

Dios me amó desde siempre pero yo no lo sabía. Dios me estaba esperando desde siempre pero yo sólo pude verlo a los 21 años. Jesucristo me salvó y rompió las cadenas de esclavitud que me ataban pero yo luchaba con las mentiras del enemigo porque no creía ni entendía esta verdad. Hoy siento la obligación y el llamado a compartir esta gran verdad con el testimonio de mi vida. Dios me estaba esperando, porque para todos él tiene un momento pero no olvidemos que nada nos hará salvos, más que su perdón.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. (2 Pedro 3:9)

Él fue paciente conmigo y me esperó. Él no quizo que yo pereciera y tuvo misericordia de mí. Hoy, tú puedes ayudar a otros compartiendo tu fe y la verdad. Que la salvación no es lo que hemos creído.

No nos salva ser religiosos, no nos salva encender más velas y clamar más alto. No nos salva ayunar más veces y donar juguetes y ropa a los desfavorecidos. No nos salva leer la Biblia en varios idiomas ni ir a tierra Santa. Sólo nos salva CREER. Creer que por su gracia hemos sido rescatados.

Para entender esto, es necesario ir al diccionario y leer el significado de la palabra “Gracia”: Don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita.

Es decir que Dios nos dio GRATIS la salvación. Su perdón no tiene precio, no tiene condiciones, no tiene letra pequeña. La salvación es por su gracia y sólo se obtiene creyéndolo y viviendo conforme a esa verdad. Entonces no basta con que lo leas y lo sepas, bastará cuando lo creas.

El enemigo nos ha engañado a lo largo de los siglos haciéndonos creer que salvo es el que más diezmo dé, el que más oraciones haga, el que más sirva en la Iglesia, el que más participe en la alabanza, el que más ayuda ofrezca a los necesitados, el que vaya más a la predica o se aprenda de memoria la Biblia.

La salvación no tiene precio porque es incalculable. La salvación es para todos, no para algunos. La salvación la ofrece Dios por amor a los hombres a través de su hijo Jesucristo y puedes disfrutarla si lo crees y vives conforme a esta verdad.

¿Lo crees? Es suficiente.  ¡Vívelo y compartelo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Y beberemos este vino mientras él vuelve, recordando su promesa.

Al caer la noche él se sentó con sus amigos, los discípulos, los doce apóstoles y participó con ellos de la Pascua. Pero sabiendo que en la mesa estaba compartiendo con ellos quién le entregaría, Jesús lo comentó y hubo tristeza en sus corazones. Pero mientras comían, Jesús instituyó la Santa Cena tomando un poco de pan y partiéndolo para hacer memoria de su cuerpo, que sería entregado por los hombres y compartió con todos también la copa de vino recordando que ella representaba su sangre, alianza del nuevo pacto que por muchos se derramaba. Ahí estaba hablando el Señor de ti y de mí también., nosotros alcanzábamos a ser parte de esos muchos que recibirían salvación en su sacrificio.

Jesús celebró con la Santa Cena su victoria sobre la muerte. Él convidó a la cena de la Pascua en aquel aposento alto a todos los apóstoles, inclusive a Judas, que le vendería. Porque él no moriría por unos cuantos sino por todos. Jesús murió por Juan, Pedro, por Judas, por ti y por mí también, que seguimos pecando aún sabiendo el precio de nuestro error.

Aunque pecadores somos y Judas Iscariote lo fue, el Señor murió para darnos una oportunidad, la cuestión es que Judas a pesar de caminar junto a Dios no obedeció al Señor, fue tentado y pecó. Jesús dijo en mitad de la cena: ¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Estás palabras dejan claro cual sería su castigo. Judas siguió en su propósito y aunque después se arrepintió, fue tarde, demasiado tarde. El resto de la historia la conocemos.

Su muerte fue el paz y salvo de nuestra deuda con Dios. Su sacrificio en la cruz fue la anulación de la factura que teníamos por la eternidad con el Padre. Jesús fue la oportunidad que Dios nos dio de ser limpios y sin mancha delante de sus ojos. Su Sangre el precio de nuestra culpa. Y aunque hoy, Jesús no está entre nosotros físicamente, sí está su espíritu y cada día nos sigue invitando a participar de la cena que celebramos de forma simbólica pero con la misma trascendencia que tuvo esta última vez con los doce. Resistamos el pecado que nos aparta de Dios y nos roba su perdón y aceptemos el cuerpo y la sangre de Cristo como entrada al Reino de los Cielos.

Hoy, Jueves Santo tenemos presente la última reunión del Señor con sus discípulos en la que el Señor advirtió que sería esa la última oportunidad de compartir con ellos porque la próxima vez que bebiese del fruto de la vid sería en el reino de Dios, es decir contigo y conmigo, con los gentiles, con el resto de la humanidad que aceptaría su sacrificio en la cruz. Una vez más el Señor nos tiene en cuenta sin conocernos ni nombrarnos. Una vez más él recuerda que moría por todos los hombres y que habría una segunda cena en la que participaríamos todos de la mesa; mientras tanto bebemos el vino recordando su promesa y su regreso.

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿A quién no le amarga un dulce?

Me encantan los dulces ¿y a ti? El dulce es un sabor especial que alegra nuestro paladar y es la debilidad de muchos. Una tarta de chocolate o manzana, un helado, un donut, una trufa, un bizcocho mojado o una torrija son verdaderos placeres, pero estas fechas no son precisamente dulces. Vivimos momentos de reflexión y meditación porque un hombre sufrió en su propia carne por nosotros. ¿Podemos celebrar este acontecimiento con un dulce?¿Es suficiente?

No quiero satanizar el hecho de preparar un postre para compartir en familia estos días, no! Si además es una actividad que une a la familia, bienvenido sea. Es simplemente que me incomoda ir al supermercado o pasear por la calle y ver los carteles y mostradores atiborrados de panes, pasteles, canela, harina y huevos para preparar el mejor postre de Semana Santa y pocos tienen en cuenta el verdadero significado de este tiempo.

Los hombres institucionalizamos esta fecha para celebrar el sacrificio, muerte y resurrección de nuestro salvador. No fue algo impuesto por Dios, fuimos nosotros mismos los que quisimos honrar esta muestra de amor y fue entonces cuando en el año 325 después de Cristo, en el primer Concilio de Nicea dirigido por el emperador Constantino, se estableció la Pascua; tiempo precedido por la Cuaresma y que tiene su celebración una vez al año coincidiendo con el inicio de la primavera.

En la actualidad, el cristianismo, en todas sus denominaciones, celebra este tiempo como una de las fechas más representativas de su fe. Recordamos que Jesucristo entregó su vida en total humildad y mansedumbre, siendo inocente, para darnos libertad, victoria y vida eterna.

Comamos un dulce, compartamos en familia pero no olvidemos el verdadero significado de la Semana Santa. No se trata de tener días de luto o privarnos de comer carne como muchos creen por ahí, se trata de reflexionar, meditar y valorar el gran regalo que Dios nos ha dado y ha cambiado nuestras vidas radicalmente. Ya no hay culpa, ya no hay condena, no hay tristeza, antes hay perdón, esperanza, libertad y salvación. Lo que fuimos dejó de ser en la cruz y hoy, gracias a Jesús somos seres justificados delante del Padre y aceptos en su reino.

Y está claro que es un suceso digno de celebrar con alegría y gozo, con dulces y cantos, con esperanza y color. Pero más que comer para satisfacer un placer o antojo físico, satisfagamos el hambre de nuestro espíritu aceptando que el murió en la cruz para salvarnos, redimirnos y darnos vida eterna.

¡Feliz Semana Santa! ¡Que tu Semana Santa sea tan dulce, como el amor de Cristo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

El significado de la Semana Santa

La Semana Santa es algo más que tradiciones, búsqueda de huevos decorados, detalles religiosos hechos con palma de cera, procesiones y un fin de semana en la playa.

No conmemoremos un suceso que cambió nuestras vidas radicalmente con religiosidad y actividades que nos emocionan temporalmente y pierden su valor pasadas dos semanas.

¿Qué significa la Semana Santa? Es una celebración cristiana que conmemora el más grande de los sacrificios hecho por Dios a los hombres. Entregar la vida de su único hijo para nuestra redención y salvación.

¿Formas de celebrarlo? Es una celebración que recuerda el sacrificio, sufrimiento y renuncia del Hijo de Dios a su propia vida por amor a los hombres. No existe una forma concreta que el Señor nos sugiera para celebrarlo, pero el mismo Jesús dijo que tomando el pan y bebiendo el vino recordáramos su muerte hasta que él volviese. Entonces ¿por qué algunos se afanan para que lleguen estos días e irse de viaje, beber, comer, gozar sin recordar lo que Jesús hizo por nosotros?

No sugiero con esto, quedarnos en casa comiendo pescado y evitando la carne porque es pecado, ni tampoco estar viendo las películas tradicionales que pasan por la tele. Vivir la Semana Santa y celebrar la Pasión de Cristo, es eso, recordar y gozarse con pasión y alegría porque el sufrimiento de Cristo representó nuestra libertad. Él nos dio alegría, nos dio esperanza y gozo. ¡Ni tristes ni de fiesta! Alegres y agradecidos con Dios por su regalo de salvación y vida eterna.

¿Qué celebramos?

Celebramos los últimos días de nuestro Salvador en la tierra que marcaron un antes y un después en la historia de los hombres.

Domingo de Ramos (29 de Marzo) La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén (Mateo 21: 1-11, Marcos 11: 1-11; Lucas 19:28-44; Juan 12: 12-19)

Jueves Santo (2 de Abril) Institución de la Santa Cena ( Marcos 14:12-25; Lucas 22:7-23; Juan 13: 21-30; 1 Corintios 11:23-26).

Viernes Santo ( 3 de Abril) Crucifixión y Muerte de Jesús ( Mateo 27: 32 -55; Marcos 15:21-40; Lucas 23: 26-44; Juan 19:17-28).

Domingo de Resurrección ( 5 de Abril) Resurrección de Jesús (Marcos 16:1-8; Mateo 28: 1-10; Lucas 24, 1-12, Juan 20: 1-10)

¿ Y después qué?

Tras esta semana de gran importancia para el pueblo de Dios queda la certeza del rescate y perdón de nuestro Señor, en Cristo Jesús. La espera de su regreso es nuestra esperanza diaria, porque él volverá y mientras tanto recordaremos su sacrificio por amor a la humanidad, cada año.

Que este tiempo nos sirva para meditar, reflexionar y dar inmensas gracias a Dios por su amor que le permitió entregar a su único hijo por nosotros. Gracias a él somos salvos y hoy herederos de su reino.

¡Te Amamos Señor!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y qué dice Dios sobre la sexualidad?

El estreno del año se esperó y promocionó por todos lados en casi todos los idiomas después del éxito en ventas de la trilogía escrita del libro “50 sombras de grey”. Es increíble ver cómo el enemigo nos sigue engañando, pidiéndonos llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo, incitándonos al pecado por querer desvirtuar el plan y propósito de Dios. Hablar de sexo no es pecado, la Biblia habla de sexualidad, lo malo es la perversión y la maldad detrás del tema.

Para los que sabéis de qué hablo y para los que no, un pequeño resumen en términos generales. Este libro que menciono hoy, para hacer un llamado urgente a nuestro sentir como hijos de Dios, y que acumula en la actualidad innumerables ventas y ediciones impresas, cuenta la historia de un hombre adinerado y con una personalidad un poco especial que disfruta haciendo daño en la intimidad a las mujeres con las que se relaciona practicando el sadomasoquismo, un acto aberrante, como algo normal y cotidiano, involucrando a una chica que acaba de conocer y que es la protagonista del libro y la que finalmente cede ante sus pasiones carnales y narra detalladamente las escenas que experimenta con el chico. Este breve resumen lo hago apoyada en la sinopsis de la película y los comentarios del libro que en ningún caso he leído y cuya película mucho menos he visto.

Actualmente, según algunas encuestas, las mujeres adultas, muchas casadas, y las jóvenes solteras, se sienten atraídas por este tipo de prácticas porque les parece que satisfacer los deseos de un hombre es el precio por ser correspondidas. Para mí, acceder a este tipo de prácticas es un sinónimo de falta de amor en la relación de pareja, de ausencia de Dios, de inmoralidad y poco respeto por nuestro cuerpo. No olvidemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 de Corintios 6: 18,19)

Dios nos ha hecho hermosas, nos ha provisto de un espíritu y un alma, y valemos por lo que somos no por la apariencia de nuestro cuerpo o vestido. Valemos por nuestro interior, no por las prácticas a las que estemos dispuestas a someternos ni a gusto de un hombre ni a gusto de una mujer. Somos seres hechos a imagen y semejanza de Dios, que debemos amarnos con fidelidad, ternura, pasión, entrega y respeto. Por eso Dios preparó la sexualidad para el matrimonio. Si Dios no hubiese querido que sintiéramos placer nos habría hecho insensibles, sin emociones ni sensaciones, pero no es así. Él lo único que quiere es que vivamos la sexualidad conforme a su plan.

Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,

sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. (1 Pedro 3:3-4)

Está claro que estas prácticas, como el sadomasoquismo, no dejan de estar muy lejos de lo que se critica mucho, como el maltrato a las mujeres, no dejan de ser pornografía, vejación y violencia de género.

Es malévolo y diabólico sentir placer en el dolor. Esto no es parte del plan de Dios.

Él nos creó para complementarnos el uno con el otro y ser un solo cuerpo, ser uno solo, disfrutar en pareja con respeto y ternura. Nos hizo seres sensibles y nos dio un corazón para amar. Nos dijo que nos tratáramos con respeto y que la mujer fuese para el varón y él para ella. En este aspecto, Dios no pide a nadie que se someta a nadie, antes dice al hombre, “ama a tu mujer como a ti mismo y trátala como a vaso más frágil.” ¿Por qué entonces hoy bate el récord en taquilla una película que describe el maltrato sexual de una mujer por un hombre con pasiones aberrantes?

Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.

La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. (1 de Corintios 7:2-5)

Este mensaje es un llamado a varios aspectos, teniendo en cuenta que Dios es el creador de todo. Él creó nuestro cuerpo y la sexualidad, no es un pecado tener relaciones sexuales, el pecado es hacerlo sin un compromiso, fuera del matrimonio, y más aún practicando obscenidades aberrantes.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Hebreos 13:4)

Mujer: Tu valor es inmenso, para Dios eres bella y una de sus más hermosas obras. No pongas precio a tu cuerpo y a tu vida para complacer a un hombre. Valórate, eres una princesa de Dios y quien te quiera te querrá por lo que vales y lo que eres, no por lo que luces o haces con tu cuerpo. No olvides quién eres y dónde te pondrá Dios, no te adelantes a sus planes, todo llegará en su momento porque él es perfecto.

Hombre: Tu valor como hombre, varón de Dios, es inmenso igual que tu responsabilidad. No cedas ante la tentación y el engaño de Satanás que intenta distraer tu camino con prácticas aberrantes como la pornografía, prostitución y demás. Cuida de la mujer que Dios te dio, es una sola y él quiere que la trates con ternura, fidelidad y especial atención, como un vaso frágil.

¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. (1 Corintios 6:16)

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 de Pedro 3:7)

Y para ambos, es importante que sepáis que si Dios es el motor de vuestra relación, no será necesaria ninguna iniciativa extraña para que la sexualidad fluya con pasión y con normalidad.

Digamos no a estas prácticas que esclavizan y ultrajan el cuerpo y el espíritu, y digamos SÍ a una sexualidad dentro del matrimonio pero sana, fiel, con amor y libertad.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Su paz te alcance y gobierne tu vida

Para habitar, vivir y disfrutar la paz del Señor hay que buscarle y acercarse a él. No podemos pretender tener paz y tranquilidad si estamos lejos y no nos ocupamos de seguir la verdad y crecer espiritualmente. Pero debemos tener claro que crecer espiritualmente no significa únicamente diezmar, ir a la iglesia cada domingo, dar un kilo de arroz como ayuda a los necesitados y orar de vez en cuando por los afligidos. Crecer espiritualmente significa buscar y depender totalmente de Dios. ¿Sabes qué significa eso? Significa renunciar a nosotros mismos y a nuestra capacidad de querer saberlo, hacerlo y controlarlo todo.

¿Puedes dejar que alguien haga algo que sólo tú crees hacer bien? ¿Vas a confiar en la capacidad que tienen otros de realizarlo? Yo soy la primera que lucho con este tema. Me cuesta muchísimo dejar mi responsabilidad en manos de los demás porque creo que las cosas no quedarán igual. Actuando de esta manera he sufrido mucho y luchado incansablemente con la perfección y el detalle, cuando muy lejos estoy, pero muy lejos de ser perfecta. Sólo él es perfecto y por su gracia puedo alcanzar a ser lo que no soy.

Dios me ha enseñado que sólo él tiene el control y que los demás también pueden hacer bien las cosas e inclusive habrá quienes lo hagan mucho mejor que yo. Cuando comprendí esto entonces crecí espiritualmente porque busqué al Señor, reconocí mi falta y pedí su ayuda; porque sólo él puede cambiarme y hacerme una persona paciente y humilde. Acto seguido, confié y vi que por el camino que Dios me lleva siempre estoy a salvo porque él tiene todo bajo control y no soy yo la que con mi voluntad y criterio escojo lo que creo que me conviene o es lo mejor, sino que busco su consejo y dirección en cada cosa que hago y emprendo.

Desde entonces, así como la imagen que elegí para la postal de hoy, el camino se despejó, hubo paz en mi corazón y tranquilidad en mi interior.

Hoy Dios ha puesto en mi corazón compartir mi testimonio y decirte:

No te quedes mirando de lejos y pidiendo a gritos la paz de Dios. Acércate a él, reconoce tus luchas, encomienda al Señor tu restauración, confía, el camino se abrirá delante de tus ojos y habrá paz en tu corazón.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.