¡No retengas! Comparte, da a los demás y serás bienaventurado

¿De cuales eres? ¿Repartes o retienes?

Dice la Biblia que con nada vinimos y con nada nos iremos, pero mientras vivimos en la tierra somos vulnerables a aferrarnos a las cosas y apegarnos a lo que tenemos, nos volvemos egoístas y es precisamente lo que Dios no quiere que hagamos.

Nuestro Padre, nos invita cada día a soltar, a compartir, a dar de lo que tenemos, de lo que él nos ha dado y hoy es un día estupendo para empezar. No pienses, es que yo no soy rico, que puedo darle a los demás? Déjame recordarte que no sólo dinero se puede dar, no retengas ni guardes lo que Dios te ha dado para ti sólo ni para unos pocos, sino multiplica, da, da y da abundantemente, como se te ha dado,  de lo que tienes y sin esperar nada a cambio.

Tú y yo hemos recibido del Señor diferentes talentos y dones, pues empecemos por ahí, repartamos de las bendiciones con las que Dios nos ha bendecido a los más necesitados. Si hay necesidades económicas, comparte tu dinero. Si necesitan palabras de ánimo, da consuelo. Si hay tristeza, reparte alegría. Si surgue la duda, reparte fe. Si viene la enfermedad, comparte una oración. Si hay soledad, sé compañía. Si tienen hambre, comparte tu alimento. Si están en oscuridad, da luz. Si hay sed, reparte del agua de Vida, pero siempre comparte.

Si los demás te necesitan y sientes que puedes ayudar, no retengas, hazlo, no esperes más, es el momento de hacerlo ¡mañana puede ser tarde!

Es el tiempo para empezar. Piensa en la gente que te rodea, que necesitan las personas que conoces, que necesitan tus vecinos o compañeros de trabajo? Reparte tu gozo, esperanza y confianza en Dios. Háblale a los demás de Dios con tus palabra o tu forma de ser, pero hazlo, no retengas. Un día, como en la parábola de los talentos, el Señor nos preguntará que hicimos con lo que él nos dio. ¿Qué le dirás? ¿Que lo multiplicaste y compartiste o que lo escondiste?

¡Multiplica y Reparte de lo que se te ha dado!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Lo mejor de lo mejor para Dios.

Cuando hacemos un regalo nos esmeramos en escoger y elegir lo mejor para honrar y halagar a la persona con nuestro detalle. ¿Qué escoges tú para dar a tu padre o tu madre el día de su cumpleaños o en una fecha especial?

Dios ha escogido darnos a nosotros, sus hijos, lo mejor. ¿Qué tenemos nosotros para darle a nuestro Padre en señal de gratitud y amor? Existen muchas formas de honrar a Dios, y agradecer su misericordia y amor para con nosotros. Pero el Señor es muy claro, y nos dice que quiere de nosotros lo mejor de lo mejor. En el antiguo testamento, vemos a los judíos eligiendo lo mejor, sin impurezas ni manchas ni imperfecciones ni pequeños detalles que afecten la apariencia de lo ofrendado para Dios; simplemente, se esforzaban en escoger lo mejor.

Vemos que para Dios eran todas las primicias de los frutos, de los animales, de las cosechas, los bienes, los dones y talentos. En conclusión, “Lo mejor de lo mejor para él” y es así, porque ¿qué mejor ofrenda podemos dar a quien todo lo ha creado y nos lo ha dado? ¿qué más que nuestra gratitud con la primera parte de todo lo que tenemos y obtenemos?

Dios nos ama tanto que creó una tierra para nosotros, nos dio alimento, trabajo y aún a pesar de nuestros errores no nos ha abandonado, nunca nos ha desamparado. Él aún sigue extendiendo su misericordia revestida de paciencia, nos perdona y sigue bendiciendo. Cómo él, ninguno.

En señal de agradecimiento y gratitud, Dios nos pide del 100% que nos ha dado únicamente el 10%, que al final se traduce en una pequeñísima parte de todo lo que de él recibimos. No nos pide solamente una parte de nuestras riquezas, nos pide una pequeña parte de todo lo que somos y tenemos.

Hablemos entonces sin tapujos ni diplomacia. Dios nos pide lo primero y lo mejor de nosotros como ofrenda, como gratitud. El Señor quiere que seamos desprendidos y no nos aferremos a nada ni creamos, equivocadamente, que lo que él nos ha dado nos pertenece por nuestro éxito o gloria. ¡No! Todo lo que tenemos y somos es gracias a él, y le pertenece. Sí, sí, tus logros son un regalo suyo, tu familia, tu trabajo, tu casa, tu coche, tus pertenencias, tus talentos, tus dones, y no se trata de darlo todo, se trata de ofrecerlo en oración y total entrega al Señor, y no aferrarse a nada porque nada nos pertenece.

Tú y yo somos pasajeros de la vida, somos suyos y todo lo que nos rodea también. El dinero, los bienes, el trabajo, los hijos, la familia, la iglesia, los dones y talentos que él nos ha concedido también son suyos, y de todo, Dios quiere lo primero, lo mejor.

Y te preguntarás, pero ¿si no tengo nada? ¿si no tengo trabajo? Y si aún soy muy joven, ¿con qué puedo honrar a Dios?

¿Tienes tiempo? Ofrece a Dios un tiempo de calidad para orar y meditar en su palabra.

¿Tienes trabajo? De tu esfuerzo y recompensa, Dios quiere lo primero.

¿Tienes familia? De tus seres queridos, Dios quiere ser el dueño.

¿Tienes talentos? Claro que los tienes, todos los tenemos. De tus capacidades, Dios quiere lo primero y lo mejor. Sírvele, trabaja para él y para su reino.

¿Tienes cosecha de frutos? Dios quiere lo primero, lo perfecto, lo más sano. ¿Y de qué forma se puede ofrendar? Puedes compartirlo con alguien que no tenga alimento, que no tenga dinero para acceder a una fruta o vegetal.

Es un ejercicio de desapego a las cosas, es un ejercicio de gratitud, honra, alabanza y dependencia del Señor. Él nos ha dado lo mejor y espera de nosotros lo mejor. Puedes hacerlo, tienes la capacidad para dar lo mejor de ti a Dios.

¡Anímate, y da lo mejor de ti y de lo que tienes a tu Padre!

A continuación el refuerzo con lecturas bíblicas del artículo de hoy.

Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu Dios.
De las primicias de vuestra masa daréis a Jehová ofrenda por vuestras generaciones.
Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la lana de tus ovejas le darás.
Y que cada año traeríamos a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra, y las primicias del fruto de todo árbol.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.