¿Qué parte de esta ley no se entiende?

Arte y Diseño para Cristo

Cuando Dios entregó las tablas de la ley a Moisés no lo hacía a capricho, lo hacía porque era necesario instaurar un orden para la convivencia de los hombres y en las tablas se resumía lo que hasta nuestros días conocemos como los 10 mandamientos, que si leemos (Deuteronomio : 1-21) nos recuerdan cual es la voluntad de nuestro Padre para nosotros, porque nos ama.

Dios nos ha dado en total libertad y amor su ley para obedecerla y ser bendecidos. Él nunca nos ha obligado a cumplirla pero si nos ha animado a aplicarla para gozar de paz y disfrutar nuestros días en la vida. Dios es nuestro creador y por tanto conocedor de todo. Él sabe desde el principio a lo que estamos expuestos los hombres, por eso nos dio una guía para vivir. El problema es que muchos lo desconocen y otros, sabiéndolo, no lo valoran, ni lo aplican a su vida. Hacemos lo que nos apetece y creemos que está bien. Aún muchos cristianos, siguen caminando lejos de la voluntad de Dios, aunque dicen creer en él.

Lamentablemente la palabra de Dios, su voz, se distorsionó, manipuló y cambió a lo largo de la historia y hoy en día somos muchos los que creemos en Dios pero pocos los que nos esforzamos para vivir conforme a su palabra y voluntad. Pocos los que tenemos su ley como estandarte de vida.

Cuando leo los mandamientos, encuentro que varios de ellos se resumen en pocas palabras, porque son tan claros que no es necesario ahondar y explicar en qué consisten. Dios nos dio una ley clara, sencilla, detallada, de gran bendición y protección si todos actuáramos conforme a ella.

Ante la consternación del múltiple atentando de ayer en Francia y las innumerables amenazas de unos cuantos grupos radicales islamistas a varios países europeos, con un reclamo descabellado de hegemonía islámica contra occidente; Dios pone en mi corazón compartir esta pequeña pero contundente palabra de la ley.

El quinto mandamiento es claro y directo.

No (Negación absoluta de algo) Matar (Quitar la vida a un ser vivo).

¿Por qué entonces tantas muertes, masacres, asesinatos, violencia y maldad en el mundo?

¿Por qué se persiguen pasiones e intereses vanos para destruir la vida de otros?

Como cristianos debemos ser valientes, fuertes y radicales en obedecer la palabra de Dios porque nuestra obediencia es proporcional a nuestra bendición. Este debería ser nuestro motor para acercarnos a la ley y aplicarla o intentar hacerlo día tras día.

No seamos cristianos de “Yo no mato” “Yo no robo”, como si estos dos fueran los únicos pecados que existen o los más viles. Recordemos que para Dios todos los pecados en igualdad de condiciones son abominables y todos tienen consecuencias. Seamos cristianos dadores de vida, de paz, de alegría, de bendición. Seamos cristianos obedientes y leamos la palabra de Dios para recordar que no sólo mata quien dispara un arma, también mata quién no perdona a su hermano o quien juzga y condena con una mirada o palabras.

“Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.” ( 1 Juan: 3:15)

Así que seamos emisores del mensaje y practicantes. Oremos por los perseguidos de los últimos tiempos, porque ya no son los misioneros o evangelistas unicamente, ahora somos perseguidos todos por creer y amar a Dios, por ser diferentes ante los ojos de los radicales. Oremos por nuestra seguridad, integridad, paz y para que él Señor tome el control de las mentes que orquestan estos ataques para que no puedan preparar ningún atentado más con el propósito de destruir y hacer daño. Ya lo dice claramente la palabra del Señor, quien vino a destruir.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

Ante el panorama desolador y triste alrededor del mundo, donde la maldad y la muerte se hace eco cada día, nosotros, los hijos de Dios, decimos lo que creemos y proclamamos la verdad:

“Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

(Gálatas 5:14)

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¿Por qué honrar y celebrar la muerte, la oscuridad y no la vida?

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Llegó el día de debate para muchos cristianos, el día de Halloween, una celebración de origen celta que se celebra hasta nuestros días con diferentes matices, pero debemos recordar que detrás de la aparente inocencia de esta fiesta, se esconde un oscuro y tenebroso festín espiritual de fuerzas malignas y demoniacas. Los celtas celebraban esta fiesta en el fin del verano y comienzo del otoño, inicio de un periodo oscuro y acompañaban su celebración con la práctica de adivinación y banquetes en las tumbas de sus antepasados. En la actualidad, países como México celebran el día de los muertos en el que se recuerda la memoria de los que ya no están.

No se trata de polemizar con esta fiesta y comprendo que celebrarlo o no, es una decisión personal, y recordemos que nuestras decisiones tiene consecuencias y un precio pero como blogger de este espacio me siento en la responsabilidad de compartir el mensaje que el Señor pone en mi corazón el día de hoy. Y empiezo con unas preguntas:

¿Hay necesidad de abrir puertas difíciles de cerrar? ¿Tan aburridos estamos?

¿Por una celebración y una fiesta en la que se idolatra la muerte, la oscuridad y al mismo diablo vamos a perder todas las bendiciones que del cielo recibimos?

Puedes disfrazarte, no vas a enfermarte ni a morir. Puedes creer que esto es una celebración inocente en la que no se hacen sacrificios humanos de niños y mujeres vírgenes en diferentes lugares del mundo. Puedes creer que es una fiesta más y hay que divertirse. Otros lo considerarán una moda y una fiesta genial que impone la cultura americana o que quedarían estupendo disfrazarse de esto o aquello. Pero que muchos celebren algo no lo hace bueno ni edificante.

Entiendo que muchos piensen que merece la pena celebrarlo porque es divertido y los niños se entretienen, pero recuerda que aunque no podamos verlo hay una esfera paralela a nuestra realidad y es nuestra vida espiritual en la que hay constantes ataques del enemigo y su ejército de demonios, quienes aprovechan “pequeñeces” como estas para actuar. Creo que la palabra de Dios es nuestro manual de vida y aunque en ninguna de sus hojas niega celebrar el Halloween, si que nos da instrucciones para tener claro que esta fiesta pagana no le agrada al Señor.

Veamos:

No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos. (Levítico 18:3)

Y el hombre o la mujer que evocare espíritus de muertos o se entregare a la adivinación, ha de morir; serán apedreados; su sangre será sobre ellos. (Levítico 20:27)

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. (Deuteronomio 18:10)

Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios. (3 Juan 11:11)

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías. (1 Pedro 4:3)

El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Cuando aún no tenía una relación cercana y sincera con Dios, anhela que llegara esta fecha para ser la “bruja” más guapa y temible entre mis amigas. No sabía que había detrás de ese interés por representar a un personaje macabro que siempre hace daño a los demás, un poco incoherente, en esos momentos, lo recuerdo y me pregunto ¿En qué pensaba? ¿Me edificaba ser una bruja? ¿Y sino me hubiese disfrazado? ¡No habría pasado nada! Claro no habría pasado que se abrieran puertas que mucho tiempo después entendí estaban abiertas por actos “insignificantes” de mi juventud y el enemigo no habría tenido oportunidad de perturbar la paz de mi mente y corazón. Recordemos que somos nosotros los que elegimos abrir o cerrar puertas. Somos nosotros los que elegimos la bendición o la maldición, la vida o la muerte.

¿Y tú qué elijes celebrar? ¿La vida o la muerte?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Lucha por lo que amas!

Nadie dijo que sería fácil, nadie dijo que convivir con otra persona fuese sencillo. Desde el principio hemos visto que para el hombre y la mujer no ha sido fácil compartir. A cada uno, Dios le dio un rol y una función en la relación, pero en medio de todo apareció la serpiente. ¿Te acuerdas? La serpiente vino para incordiar, dividir y causar problemas.

Lo hizo con Adán y Eva y lo sigue haciendo hasta nuestros días. El diablo que en ese entonces se hizo pasar sutilmente por una serpiente vino a engañar maliciosamente a Eva; quien prestó atención y fue presa fácil de su engaño.

Hoy, mientras escribo este texto oro por las parejas que están recién casadas, por las parejas que llevan años juntos, por las parejas que han decidido dar ese paso firme de amor delante de Dios y pronto se casaran y también por los que aún siendo solteros se preparan para encontrar su pareja idónea. Por todos oro, por mí y por mi marido también, porque ellos y nosotras, somos vulnerables a los ataques del enemigo que constantemente intenta separarnos y destruir nuestro vínculo de amor y de cariño que una vez prometimos delante de Dios.

No es fácil pero no olvidemos que hay una fuerza extremadamente superior a nuestras fuerzas que nos anima a seguir y a luchar por lo que amamos. Una fuerza que nos ayuda a dejar a un lado el orgullo, la altivez, la venganza, la prepotencia, la mentira y nos convence para derrotar todo lo malo con amor, respeto, cariño, humildad, ternura, paciencia y todas las bondades del espíritu que nos ha concedido Dios.

El enemigo se sigue esforzando para destruir la familia que es el vinculo perfecto para el que Dios creó al hombre y a la mujer. Dios nos creó para estar juntos y luchar en compañía, no por separado. Si Dios nos creó en pareja ¿por qué muchos luchan hasta terminar solos y sumidos en la tristeza?

Dios tiene un plan perfecto y su plan consistía en dos, no en un ser autosuficiente e independiente que hiciera a capricho sus deseos. Dios quería que aprendiéramos a amar, a relacionarnos, a perdonar, a proteger, a aprender de los errores, a levantarnos y a continuar. Esto no significa que no pueda haber personas que estando solas puedan vivir, hacer sus vidas y ser felices, pero hablamos de algo que va más allá de la compañía. Dios no nos creó en pareja para no estar solos unicamente, sino para estar completos.

Por eso hoy, aprovechando que en muchas partes se celebra el día del amor y la amistad, te animo a luchar por tu conyugue que también es tu amigo, pareja y hermano. A luchar por ese vínculo y equipo que un día decidiste formar junto a él o ella y del que Dios te ha dado la responsabilidad de cuidar.

Ora por tu matrimonio, por tu hogar, por tu pareja, ora por él o por ella, para que el Señor le haga un ser conforme a su voluntad y para que juntos puedan seguir caminando de la mano y enfrentar con su ayuda cada prueba o dificultad que la vida presente a su paso.

No permitas que el enemigo te engañe ¡Lucha por lo que amas!

 

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Si el enemigo te ataca, ya sabes que hacer.

Y dijo Pablo a Timoteo: “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”. (1 Timoteo 6:12)

Hoy, ese Timoteo somos tú y yo y el mensaje esta claramente dirigido a nosotros. Como hijos del Señor rescatados y trasladados de tinieblas a luz, tenemos un enemigo que se empeña en apartarnos del camino, un enemigo que se esfuerza en confundirnos con su engaño y ataca nuestra mente y corazón constantemente.

Sabemos que se esfuerza y trabaja arduamente para tentarnos y luego acusarnos, pero con la misma insistencia debemos actuar. No permanezcamos inmóviles y en silencio recibiendo disparos a mansalva del enemigo. Tomemos nuestra armadura y esforcémonos en resistirle. Esto es una batalla, de la que ya tenemos la victoria, pero que se sigue librando día tras días hasta el día de salvación. Somos vencedores y tenemos una armadura que nos dejo el Señor, si no fuese así, Jesús no nos habría advertido que en el mundo habría aflicción, no nos habría dicho que tenemos una guerra declarada contra demonios y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

No abandonemos ni dejemos oxidar nuestro escudo y espada. No vayamos a la guerra desarmados. ¿Sabes lo que puede pasarle a un soldado que olvida sus armas y va a la guerra desprotegido? Así estamos tú y yo cuando el enemigo nos ataca y hemos dejado la armadura en casa. Si vivir cada día no supusiera un riesgo de ser atacado, Jesús no nos habría aconsejado ponernos la armadura. Nos habría dicho que no era necesario resistir y permanecer en oración y ayuno y tampoco nos habría dado poder.

Pero la realidad es otra. Tenemos una armadura, tenemos poder en la sangre de Jesús y autoridad en su nombre. Tenemos la victoria y el apoyo del general de generales porque él va con nosotros en todo momento y pelea por nosotros. Sin embargo no podemos andar sin la armadura.

No sé que piensas, no sé si crees que eres participe de una guerra, no sé si lo sabías o eres de los cristianos a los que no les gusta hablar de guerra espiritual. Realmente no lo sé, pero lo que si sé, es que esto es real, hay una guerra declarada en contra nuestro, el enemigo anda como León rugiente buscando a quien devorar y está empecinado en apartarnos de Dios. Pero si él se empeña en atacarnos, nosotros debemos empeñarnos en resistirle.

Ponte la armadura cada día. No salgas sin protección, desprotegidos somos vulnerables. Haz un inventario de tu armadura.

Se nos habla de la armadura de Dios en Efesios 6:10-18

La armadura de Dios

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

 

¿Tienes toda la armadura? Revísalo y póntela, mañana es tarde. Revístete de Cristo cada día y ponte la armadura a donde vayas.

Recuerda:

Los lomos ceñidos con la verdad.

En nuestro pecho la coraza de justicia.

En nuestros pies, el calzado del evangelio de la paz.

En una mano el escudo de la fe.

En la cabeza el yelmo de la salvación.

Y en la otra mano la espada del espíritu.

No hay excusas, cuando se hace una advertencia, después no vale arrepentirse, llorar y lamentarse. Es mejor escuchar y seguir la instrucción y más si es dada por Dios. Él nos dijo lo que había y lo que debíamos hacer.

¿Lo estamos haciendo? Peleemos! Peleemos! No peleamos solos(a), él va delante nuestro.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Son calabazas, no monstruos!

En repetidas ocasiones durante mi niñez me disfracé porque era muy emocionante vestirme de campesina, fruta, oveja o patinadora, pero una vez que me hice mayor entendí el verdadero significado de esta celebración y entonces dejé de hacerlo por decisión propia.

Hoy conozco muchas personas que siguen celebrando esta fecha sin conocimiento de lo que celebran y argumentando que es un día para que los niños se diviertan y se vistan de sus personajes favoritos. Esto último es una mentira más del enemigo. No hay inocencia ni diversión en esta fiesta. Realmente los niños se pueden divertir de muchas maneras y en muchas ocasiones, no en este día que revestido de encanto y ternura abraza de forma oscura la espiritualidad de los niños. El Halloween es una celebración de las tinieblas, en esta fecha se hacen rituales satánicos e invocación de espíritus. Esto no puede ser inocente y noble.

Abramos los ojos y démonos cuenta que la maldad y las tinieblas son reales y superan las películas de ficción y terror. Mientras tú disfrazas a tu hijo “inocentemente” para que coma caramelos y juegue con sus amiguitos, otros maquinan perversidades para honrar al diablo y transgredir la voluntad de Dios. Otros invocan muertos y sacrifican animales y niños. No participes de estas festividades mundanas y paganas.

“Es que los demás se disfrazan”, “es que los demás van de fiesta”, “es que es algo inocente”, “es que no hay maldad en ello”, “es que es una fiesta para los niños”. Muchas veces actuamos conforme a las tradiciones de la sociedad pero hay en ello una implicación espiritual de gran envergadura y por eso Dios dijo:

Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. (Deuteronomio 18:9)

El Señor sabía que habría cosas que parecerían nobles y discretas que nos incitarían a pecar, pero nos amonestó para no repetir los pecados y errores de los demás. Dios no quiere que participemos en cosas que no edifican, que nos apartan de él y que honran la oscuridad. ¿Si somos luz por qué vamos a comportarnos como si fuésemos de la oscuridad?

El “Halloween”, si no lo sabías, tiene su origen en las celebraciones celtas. En Europa, concretamente en Irlanda e Inglaterra se celebraba para este día el cambio de estación y fin de la cosecha celta; terminaba el verano y empezaba la “época oscura”, el invierno. Por ese motivo se reunían para festejar en medio de calabazas que perforaban para utilizar como lámparas y durante la celebración realizaban invocaciones de muertos y espíritus, hacían hogueras y practicaban la adivinación. En la actualidad esta festividad se propaga a lo largo y ancho del mundo como una celebración que honra la muerte, la oscuridad, el terror, la maldad y todo lo oscuro.

Pero Dios tiene algo para nosotros respecto a esto:

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. (Deuteronomio 18:10)

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.  (Efesios 5:8)

Si hoy hay algo que celebrar es que Dios nos ama y en su infinita misericordia nos rescató de las tinieblas y nos trajo a la luz, en la vida y muerte de Jesús.

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. (Colosenses 1:13)

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡No bajes la guardia, vigila, permanece atento!

Cuando somos conscientes del peligro somos prudentes, actuamos con precaución y tomamos medidas para evitar los riesgos. Pero cuando el panorama no presume ningún trastorno, solemos actuar con calma y tranquilidad, y olvidamos las medidas de seguridad, nos volvemos personas confiadas y hasta imprudentes creyendo que tenemos el control de la situación.

Pero hoy es tiempo de recordar que tú y yo, aunque la marea parezca serena, somos el blanco del enemigo, y tenemos una guerra declarada por haber creído y haber seguido a Cristo. El Señor nos dijo que estábamos expuestos a lo siguiente y nuestra lucha sería ésta:

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6:12)

Hay una guerra permanente a nuestro alrededor, una guerra que no vemos pero, a veces, muchas veces, alcanzamos a sentir. Dios nos ha dado en su Espíritu Santo el poder para discernir espíritus y ser conscientes de la guerra que se gesta a nuestro alrededor, pero él no sólo nos advirtió sino que nos preparó y nos dejó una armadura eficaz que debemos ponernos cada día para enfrentar la batalla. Recordemos que un soldado va a la guerra protegido, jamás va desarmado porque será más vulnerable y su supervivencia correrá peligro.

No vayas desarmado a la batalla. Nosotros somos vencedores en Cristo Jesús y el Señor ganó la guerra en la cruz, con su sangre nos dio libertad, poder y autoridad para hollar serpientes y pisar escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo para que nada nos dañe; pero no es suficiente si salimos a la batalla desprotegidos. Toma tu armadura, vigila, presta atención y el enemigo no te encontrará distraído ni serás vulnerable a su engaño y estrategia. Vela, vela y vela, no te duermas.

Como esta cinta amarilla que nos advierte del peligro, debemos tener presente cada día que vivimos en una guerra que ya ha sido ganada por nuestro salvador pero que se libra día tras día en diversas batallas a las que no debemos asistir desarmados, desinformados y sin la actitud de un soldado. Un soldado se ciñe con su armadura, se reviste de fuerza, y con valentía va al frente. Vigila, vela, ora, resiste, declara, confiesa, sométete a Cristo y ¡vencerás!

Mientras nosotros dormimos y descansamos, el enemigo no se rinde, él permanece activo intentando hacernos tropezar, él no descansa.

Te invito a luchar, ¡somos más y en el poder de Cristo invencibles!

Vístete de la armadura de Dios y no te des por vencido, vigila, permanece atento, no demos oportunidad a nuestro adversario.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.