¡Es Lunes, alégrate y gózate!

POSTAL 952

Hoy se celebra una fecha conocida como Blue Monday ó lo que es lo mismo, Lunes triste. Es el nombre dado al tercer lunes de enero, presentado como el día más deprimente del año. ¿Quién dijo eso? ¿Deprimente? ¿Y por qué el tercer lunes de enero y no el cuarto jueves de Abril? A alguien se le ocurrió un día, hace 10 años, en 2005, calcular esta fecha usando una ecuación llegando a considerarla pseudociencia. Para muchos neurocientificos y casualmente para mí es un cálculo sin sentido y considerado una farsa.

Cada mañana acostumbro a leer la prensa y esta mañana me encontré con esto. Me sorprendió, una vez más, la capacidad que tienen los hombres para desvirtuar el concepto de algo hasta convertirlo en un mito o leyenda. Pasa lo mismo con los días martes o viernes 13. No hay nada de misterio en estos días, ni ocurrirá nada extraño en esas fechas como se vende y muestra comercialmente esta fecha alrededor del mundo. Si bien en cierto, muchos sabemos que no debemos guardar respeto a estas creencias mitificadas, lo preocupante es que para otros, un gran porcentaje, si que son eventos de gran importancia y trascendencia.

Muchos, apenas se enteran de esta declaración en la que se decide que este lunes es el día más triste y depresivo del año, porque a unos cuantos se les ocurrió sumar, multiplicar y dividir varios factores para llegar a esta conclusión y ayudar a una agencia de viajes a analizar el periodo de reservas y tendencias para las vacaciones, teniendo en cuenta datos como, las deudas, sueldo, propósitos para el año, el nivel de motivación, el tiempo atmosférico, el tiempo de espera, el retraso, el tiempo de relax, el tiempo que se duerme, el periodo que se tarda en preparar el equipaje como factores determinantes que arrojarían el resultado. Realmente no se sabe que es más sinsentido, si la ecuación en si misma o la idea; cuando está claro y determinado psicológicamente que aunque hay factores externos que influyen en nuestro estado de ánimo, finalmente estar alegre o triste es una actitud y decisión personal.

Una de las escuelas de la neurociencia que lo estudia es la PNL o Programación Neurolingüistica, que nos invita a programarnos mentalmente para sentir, querer y conseguir todo lo que deseamos. Para mí la Biblia es la forma de programarme mentalmente para sentirme plena y saber lo que soy, por eso, como algunos o muchos no habíamos escuchado hablar de esto, siento la necesidad de compartir lo opuesto a la tristeza y sin ecuación. Y es el amor de la palabra de nuestro Dios que desborda alegría y buenas sensaciones, que irradia esplendor y gozo, que nos anima y conforta. Tú y yo, y todo el que quiera, tiene 365 días de regalo para vivir y disfrutar, días que, cada uno en sí mismo, sólo por tener la oportunidad de abrir los ojos, distinguir los colores, poder hablar, oír y caminar, son maravillosos. Son días llenos de oportunidades y esperanza. Sólo en nosotros está la actitud y la determinación para hacer que sean días llenos de color y risas o días grises llenos de amargura y tristeza.

¿Cuál es el sentir de tu corazón hoy? ¿Estás triste o alegre? Estés como estés elige estar feliz, alegre y sonriente. Si estás feliz, sé más feliz, si estás desanimado, alégrate porque tienes en quién confiar y sostenerte. Si estás preocupado, gózate porque tienes un amigo poderoso que nunca falla, sólo tienes que hablar con él.

Está claro que si has perdido a un ser querido o tu empleo. Si te han diagnosticado una enfermedad no es posible que estés alegre y sonriente, yo tampoco lo estaría, pero tampoco dejaría que la tristeza y amargura me aplastasen sin clemencia hasta hundirme, porque es en estos momentos cuando debemos aferrarnos a nuestro Señor, que estará allí para socorrernos, consolarnos, sanarnos y restaurar nuestro corazón. ¡Él nos ayudará, no hay duda! Con lo cuál siempre hay esperanza y gozo porque cada día lo ha hecho él como parte de un plan y propósito.

Vivamos con alegría y gozo, éste y todos los días de nuestra vida, sea lunes, martes o viernes, sea día 1, 2, 5 ó 13. ¡No importa! Todos los días los ha hecho él para que seamos felices y elijamos serlo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Levántate y recobra el ánimo, no estás solo.

Esta imagen transmite lo que se ve: soledad, tristeza, vacío, preocupación y depresión. El hombre que camina de espaldas no se enfrenta al presente y además está cabizbajo y apesadumbrado; en esta postura y actitud pierde de vista el horizonte pero lo que hay frente a sus ojos es realmente hermoso y él no lo ve. Creo que la imagen es perfecta para describir lo que nos ocurre muchas veces cuando sentimos tocar fondo en circunstancias difíciles.

Cuando Dios habló a Josué y le dio la responsabilidad de llevar al pueblo de Israel camino a la tierra prometida, le animó y fortaleció, porque sabía que era necesario que Josué no tuviera temor. Dios le dijo que fuese valiente y se esforzara porque le había escogido para algo especial. Dios nos recuerda hoy que nada ni nadie puede destruir nuestra fortaleza sino que antes debemos esforzarnos y ser valientes, porque además, él estará con nosotros donde quiera que vayamos.

La Biblia no dice que Josué tuviese miedo o dudas, pero sí dice que Dios le instruyó para que no temiera ni se acobardara. Dios utilizó la palabra “solamente” y sabemos que ésta hace referencia a algo único, a una sola cosa. Es decir que Dios pedía a Josué solamente una cosa: esfuerzo y valentía. Lo mismo que nos pide hoy a ti y a mí. ¿Qué enfrentas?¿Por dónde debes pasar?¿Sientes que falta mucho para llegar a la tierra prometida? No temas y recuerda que contigo camina el Santo de Israel.

Levanta tu cabeza y no dejes pasar la oportunidad de ver el horizonte. Revístete de Cristo y recuerda que no estás sólo, que hasta el fin del mundo el Señor estará contigo. Es el tiempo de dar la cara a los problemas y enfrentarlos con coraje, valor y fortaleza. Es momento de creerle a Dios y actuar en consecuencia, conforme a la amistad, seguridad y amor que él nos ha brindado. Él no te dejará.

Y para hoy, te dice (Lee en voz alta y pon tu nombre en este espacio).

________:

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo adonde quiera que vayas”. (Josué 1:9)

¿Cuántas veces has leído este versículo? Seguramente, muchas veces pero la diferencia es que hoy es para ti. No te des por vencido(a) ni tengas temor, porque él no te dejará ni te desamparará, y del lodo cenagoso te sacará. Como lo hizo una vez, lo volverá hacer. Eres parte de su propósito y no puedes darte por vencido(a), debes ser fuerte y permanecer. Aférrate a su verdad y no te apartes del camino, entonces todo te saldrá bien como Dios prometió a Josué.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Resistiendo la Depresión

Si nos sentamos a enumerar nuestras aflicciones y problemas, quizás los números del uno al diez se agoten rápidamente. En el mundo vivimos y en la vida estamos, eso significa que siempre habrá problemas. Nacer ya requiere una lucha de supervivencia e ir creciendo es más de lo mismo: una constante lucha, una incansable batalla. Jesús nos dijo que no sería fácil y que en el mundo tendríamos aflicción pero nos recomendó confiar. Confiando en Dios es más fácil vivir y es posible preservarnos de lo dañino si nos aferramos a él y a su verdad.

Esta semana, los titulares de los periódicos y noticias inundan nuestros cinco sentidos con la noticia de la muerte de Robin Willians, el actor cómico norteamericano que se quitó la vida. Nadie lo puede creer ni yo tampoco. Era un hombre alegre y lleno de sonrisas, de aparentes motivos para ser feliz pero, ¿qué paso? Cuántas personas como él sufren en silencio y luchan buscando salida a sus problemas en el alcohol, las drogas, el juego, el sexo desenfrenado y diversas actividades que terminan siendo perjudiciales, añadidas al vacío que pueda haber en el interior de sus corazones.

De un tiempo para acá, en los últimos tiempos, hay enfermedades que se catalogan, etiquetan y asocian a comportamientos relacionados con los estados de ánimo y la alteración de los nervios. Hemos escuchado hablar de depresión, estrés crónico, bipolaridad, paranoia, esquizofrenia, entre otras tantas pero todas tienen algo en común y son el miedo desenfrenado, el desespero, la tristeza, negatividad y la angustia permanente que deterioran el aspecto físico y mental de las personas que lo padecen.

Desde niños somos vulnerables a los ataques del alma por parte del principal oponente de Dios y sus hijos, el diablo. Desde temprana edad estamos expuestos a elegir entre el bien o el mal. Siempre hay un debate en nuestro corazón y mente para elegir lo correcto pero hay momentos en los que somos más débiles y el enemigo, que nunca cesa su ataque, aprovecha para engañarnos y de forma suspicaz nos sigue mintiendo. A veces, aun siendo hijos de Dios y conociendo al Señor, caemos en su trampa y cedemos ante su engaño. Creemos lo que él dice: “Que no valemos nada, que no somos nada, que no llegaremos lejos, que no saldremos adelante, que los demás son mejores que nosotros, que no tenemos la capacidad para conseguir y lograr nuestros propósitos, que somos débiles y terminamos haciendo a los problemas gigantes e indestructibles”

Pero si leemos esto no tiene sentido porque nuestro Dios está por encima del problema más enorme que sea, de la angustia más grande. Nuestro Dios todo lo puede, entonces ¿por qué caemos en este estado? Es ahí cuando vienen a nosotros, además de las mentiras del enemigo, un bombardeo de pensamientos negativos y derrotistas como los que tuvieron algunos personajes de la Biblia como Elías y Job, entre otros. Que tuvieron pensamientos de pena, tristeza, angustia, desespero, preocupación, desánimo y, por último, ganas de no vivir hasta el punto de pedir a Dios les quitara la vida.

Tú y yo no estamos exentos de sentirnos tristes y angustiados. No estamos exentos de las mentiras del enemigo, por el contrario, somos más vulnerables porque desde que decidimos seguir a Cristo nos convertimos en sus principales objetivos. Y sabemos para qué vino el enemigo: vino para robar, matar y destruir y quiere apartarnos del camino como sea. Así que siendo conscientes de esta batalla, revistámonos de Cristo y hagamos frente a esta batalla que se nos ha declarado pero que ya fue ganada en la cruz.

Somos vencedores y libres ya no somos culpables ni prisioneros de las tinieblas. Somos seres de luz y tenemos poder y autoridad en el nombre de Jesucristo para hollar serpientes, pisar escorpiones y resistir demonios y todo lo que se opone a la obra de Dios. ¿Entonces? Empecemos a orar con fe y firmeza, convencidos de lo que somos y con fe resistamos todo espíritu inmundo y necio que intenta atacarnos. Resistamos todo espíritu de tristeza, angustia y preocupación. Resistamos todo espíritu de depresión y melancolía porque Dios no nos dio un espíritu de temor ni de cobardía si no un espíritu de poder, amor y dominio propio.

Apoyémonos unos a otros en oración y clamemos por los que hoy sufren de tristeza, culpabilidad, soledad, temor, pánico y no saben cómo luchar contra estos sentimientos y estados de ánimo. Oremos para que sean sanos y libres en el nombre de Jesús y que pueda haber en ellos paz y tranquilidad. Que puedan descansar sus almas, regocijarse en el Señor y volver a conciliar el sueño.

Resistamos la depresión porque es un mal que aqueja a muchos y no estamos exentos de caer en las mentiras del enemigo. En Jesucristo hay sanidad, libertad, salvación, esperanza, gozo y fortaleza. Presentemos, a los desesperados y aturdidos por la tristeza, la medicina para su mal. No es una religión, es la fe en él que nos ha dado esperanzas y nuevas fuerzas para continuar.

¡Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.