¡Siendo conscientes de nuestros días!

Arte y Diseño para Cristo

Dicen que los seres humanos vivimos y enfrentamos diferentes momentos en la vida de confrontación interna, de toma de decisiones y un contraste de emociones. A estos momentos puntuales que ocurren en la vida de una persona se les llaman crisis; son momentos de profunda reflexión y elecciones que alteran para bien o mal el camino de la vida. Estos momentos ocurren en etapas de la vida marcadas por cambios y transformaciones, en el caso de la mujer, por ejemplo, ocurren en las etapas de la adolescencia, maternidad, menopausia y vejez. Con el paso de los años nos hacemos mayores y las prioridades van cambiando de importancia, crecemos, maduramos y gracias a Dios empezamos a ser conscientes de una u otra manera del paso del tiempo y de la medida de nuestros días.

En este versículo del Salmo 39 leemos la petición del salmista al Señor, en la que éste ruega ser consciente de sus años para poder reconocer la necesidad de Dios al saberse frágil y débil.

¿Somos conscientes nosotros de la medida de nuestros días? ¿Somos conscientes de nuestra fragilidad y lo vulnerables que somos? Pidamos a Dios cómo el salmista, nos haga conscientes de ello para buscar su rostro a tiempo y reconocer que sin él no somos nada y le necesitamos.

Al cumplir 30 años, un buen día me levanté e hice un recuento de mi vida y cuál fue mi sorpresa cuando empece a notar que de los 20 a los 30 habían pasado 10 rápidos años en los que a pesar de haber hecho montones de cosas a nivel profesional y personal, seguía con varios temas pendientes y cosas sin hacer y otra sin siquiera empezar. Hubo un poco de angustia y un leve arrepentimiento en mi corazón porque sentí que no fui consciente de los años que pasaron y hubo muchas cosas que no hice por temor, vergüenza, debilidad y falta de madurez. Pero aunque aún soy joven y no he perdido el tiempo, me recuerdo a mi misma que nunca es tarde, es el momento de ser consciente de que el tiempo pasa sin clemencia para todos y tomar acciones.

Llegar a este punto de reflexión me llevó a reconocer mi absoluta dependencia de Dios porque muchas de las cosas logradas y conseguidas hasta ahora sólo fueron posibles por su eterna misericordia e inmenso poder. Sin su ayuda, no habría logrado nada. Él abrió los cielos y derramó maravillas de los cielos en mi vida, aunque siga habiendo proyectos y metas inconclusas.

Con casi 32 años hay nuevos propósitos y proyectos de vida en mi corazón que están enfocados para ser realizados a partir de ahora, en los que quiero darle el primer lugar a Dios y crecer en mi relación personal con él y en el conocimiento de su palabra para seguir madurando hasta ser mejor persona, a la imagen de Cristo. No quiero que sea tarde y con el tiempo me detenga tristemente a lamentarme y preguntar, ¿Qué pasó? ¿Qué me lo impidió? ¿Por qué no lo hice? Porque ninguna sabiduría habrá en el lamento. Dios me ha dado vida y días para vivirlos sabiamente y gozarme en él y en su obra. Por eso hoy, te invito a reflexionar y preguntarte, ¿qué has hecho y que te queda pendiente? Pídele a Dios, junto a mí te conceda entendimiento y te haga consciente de la existencia de sus días y de lo frágil que eres para depender absolutamente de él.

Hoy, como el salmista reconozcamos la necesidad que tenemos de ser protegidos y guiados por Dios en cada cosa que hagamos y cada decisión que tomemos. ¡Le necesitamos y le pedimos que nos de sabiduría para ser conscientes de los días y los años que nos quedan de vida para aprovecharlos, saber invertirlos en edificar nuestro espiritu y caminar de su mano cada día.

¿Qué quieres hacer? ¿Qué se quedó pendiente? ¡No temas, hazlo!

¿Que dejaste de hacer y puedes retomar hoy?  Planes, proyectos y metas. Es tiempo de ser conscientes de nuestros días en la vida y nuestra fragilidad para animarnos a cumplir nuestros propósitos con la ayuda de Dios y que no venga, con los años, la queja y el arrepentimiento por no haber hecho más, habiendo podido y contando con la dirección y guía de Dios.

Hay planes muy básicos, otros representan decisiones que quizás puedan afectar a alguien, ora por ello y ponlo en manos de Dios. Él te guiará porque tu confianza y esperanza has puesto en él.

Ahora algunos ejemplos de proyectos y propósitos pendientes, si tienes más compártelos con nosotros.

– Leer la Biblia.

– Ayudar en un ministerio de la Iglesia.

– Compartir con la familia y amigos.

– Escribir una carta o un libro.

– Ser padres y educar con amor nuestros hijos.

– Adquirir hábitos alimenticios saludables.

– Participar de la alabanza.

– Apartarse de las malas relaciones.

– Dar el lugar que corresponde de Dios.

– Estrechar la relación con el Señor en oración.

– Dejar definitivamente un vicio.

– Confiar y esperar en Dios.

– Sanar relaciones dañadas.

– Terminar tus estudios.

– Practicar un deporte

– Aprender un idioma.

– Viajar y visitar a alguien.

– Practicar un Arte u oficio.

– Dedicar tiempo a servir y ayudar a otros.

– Dar testimonio y compartir la palabra de Dios.

– Liderar un ministerio o grupo de estudio Bíblico.

– Perdonar y pedir perdón.

– Depender de Dios y confiar en él.

– Luchar por nuestros matrimonios y relaciones familiares.

– Escudriñar su palabra para adquirir conocimiento.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¡Acércate y él se acercará!

Arte y Diseño para Cristo

La probabilidad de ser correspondido y recibir bendiciones por favores ofrecidos es nula cuando se espera una reciprocidad de parte de otro ser humano, sin embargo Dios en su perfecta esencia es fiel y justo. Él no cambia de opinión ni se retracta jamás! Si él lo dijo, él cumplirá. Si él lo prometió, el lo hará. Si él nos ha amado lo hará eternamente y no se arrepentirá.

En el verso del libro de Santiago que comparto en la postal de hoy, Dios, como un padre amoroso, nos recuerda que si le buscamos él estará ahí siempre y que si nos acercamos, él también se acercará. Esto quiere decir que si en un momento dado nos sentimos lejos de Dios o sentimos que Dios se ha alejado de nosotros debemos detenernos un momento y preguntarnos, ¿quién se ha alejado de quién? En todos los casos, seremos nosotros los que habremos tomado distancia del Señor y hemos robado de nuestro tiempo un espacio para alimentar la relación con Dios. Lo que está claro es que él nunca se alejará ni nos desamparará porque nos ama. Él no se arrepentirá de haber dado la vida de su hijo por ti y por mí, en cambio nosotros en diferentes ocasiones y por diversos motivos, tomamos distancia y nos alejamos del Señor privándonos de su favor y bendición, pero sólo somos conscientes de ello cuando sentimos lejos a Dios y sentimos que nuestras oraciones repentinas no tienen respuesta.

Pero no olvidemos que cualquier distancia que exista en nuestra relación con Dios ha sido por decisión nuestra. Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, es un dios respetuoso que no nos obliga a seguirle ni estar cerca suyo. Amar, servir, seguir y creer en Dios es una decisión, no una obligación.

Y si un día notamos la ausencia de Dios o la distancia, o sentimos que nuestras oraciones no son escuchadas ni tenidas en cuenta, recordemos que mientras estemos cerca suyo él estará a nuestro lado.

¿Estarías cerca de una persona que ignora tu compañía y presencia? Dios podría tener una razón ante nuestra indiferencia para tomar distancia pero su amor e infinita bondad le impiden hacer esto. Él es respetuoso y si nos alejamos de su lado, él respeta nuestra decisión pero siempre nos está esperando con los brazos abiertos.

¿Sientes el murmullo del Señor? ¿Qué tan cerca suyo estás?

¿Has recibido la respuesta a tus oraciones? Sientes firmemente que él te escucha?

Si estás cerca de Dios sigue ahí, no te alejes ni tomes distancia.

Si te has alejado, regresa, él te está esperando con los brazos abiertos y no tendrá en cuenta tu distancia e indiferencia. Acércate y su favor y bendición estarán nuevamente sobre tu vida. Habla con Dios y recupera el tiempo que tenías para él diariamente. Él es tu amigo que siempre está dispuesto a escucharte e inclinar su oído para atender tus necesidades.

¡Acércate y él permanecerá a tu lado!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y por qué lo del yugo desigual?

Cuando escuché la primer predica en relación a este versículo transcurría el año 2005 y me parecía una postura radical, pero de forma inconsciente e insensata me encontraba juzgando la opinión e instrucción de Dios, nada más y nada menos. ¿Quién soy yo para decir si me gusta o no lo que dice la palabra del Señor? La verdad es que me guste o no, es la voz de Dios la que habla y si él lo dice es por algo. Diez años después de conocer al Señor empecé a entender y comprender con claridad a través de cada vivencia que lo que él ha dicho es para nuestro bien y para que recibamos su bendición.

Un yugo es una unión que se establece y logra a través de un mecanismo que recibe el mismo nombre en la que el ganado se agrupa en parejas para trabajar mejor el campo y que haya un mayor rendimiento. El yugo debe se igual para que la pareja de reces que comparten el yugo anden de forma cómoda y marchando al compás, si el yugo es desigual, te puedes imaginar lo que pasará. La palabra de Dios compara el yugo con nuestra fe, haciendo referencia a las personas creyentes y a las no creyentes.

¿Qué puede pasar si hay una unión entre alguien que cree y ama a Dios con alguien que no ama a Dios y para el que la fe no tiene la menor importancia? Cuando somos jóvenes esta verdad nos cuesta entenderla, escudriñarla y verla con sabiduría. Nos dejamos llevar por otras razones y no reflexionamos, nos parece que si Dios ama a todos los seres humanos también a los inconversos y es una oportunidad para que conozcan al Señor. Pero con el tiempo es muy probable que la unión desigual termine causando grandes problemas. Como dice la Biblia, ¿pueden estar unidos la justicia con la injusticia o la luz con la oscuridad?

No significa que quién no conoce a Dios sea un peligro, simplemente es alguien que piensa diferente y aunque Dios tampoco quiere unir la vida de seres iguales e idénticos, si desea la unión de seres que compartan la misma fe para que juntos con su ayuda y confianza en él logren vencer la adversidad y pruebas de la vida. Y si la unión es desigual Dios no te castigará pero caminar tropezando por no tener el yugo al mismo nivel de tu compañero puede producer enfrentamientos, cada buey o res quiere tirar para su lado a la medida de la altura de su yugo, lo que al final produce una grieta en el yugo hasta que se parte porque no se camina de forma equilibrada afectando al rendimiento.

Escribo este artículo con gran sensibilidad, porque cuando conocí a Dios y le entregué mi corazón, la pareja que tenía se alejó de mí y nuestra relación terminó. Cuánto dolor hubo en mi interior sin poder entender porque buscar a Dios significaba el rechazo de quién tanto amaba. Más tarde prometí a Dios que no pondría a nadie por encima de mi amor a él y conocí a la persona que hoy es mi marido y con quién llevo más de 9 años casada y a quién le confesé mi absoluto amor y dependencia a Dios desde el primer momento.

Él no conocía a Dios pero oré sin cesar todos los días por la conversión de su alma y un día él aceptó al Señor como su salvador y se bautizó recibiendo el perdón y salvación de Jesucristo. Aún hoy sigo orando por él, para que crezca en el amor y dependencia de Dios. Pero si bien es cierto que cuando se avecinan las dificultades alguna vez nuestra dependencia del Señor tiene diferente proporción y siento que hay un desnivel y recuerdo la palabra de Dios sobre el yugo desigual y hoy siento un llamado urgente a compartir mi testimonio y a recordar que detrás de cada instrucción de obediencia hay una bendición. Dios no exige nada por capricho ni nada que no sea proporcional a su bendición. No es fácil apartarse del mundo y relacionarse sólo y unicamente con personas creyentes pero esta palabra nos sirve de instrucción de vida para todas las áreas de nuestra vida, no sólo para el matrimonio, sino también para las amistades y negocios. Nunca será igual construir un proyecto junto a alguien que tema el nombre de Dios y ame con todo su corazón su nombre.

Este mensaje no tiene como propósito confundir a nadie ni entristecer el corazón de quién como yo ha caminado de la mano junto a alguien no creyente. Simplemente es un llamado para que juntos miremos con prudencia la instrucción de Dios como un requisito de obediencia que tendrá como consecuencia su bendición. Todo lo que Dios nos ha aconsejado es por nuestro bienestar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Aguanta, resiste con firmeza. La paciencia tiene recompensa.

¿Sabes qué difícil es caminar sobre la cuerda floja? Lo imaginarás como lo imagino yo, porque pocas personas tienen el valor de subir allí para cruzarla. Por esa razón, los que se preparan para cruzar grandes distancias sin caer, son personas con un alto rendimiento deportivo y excelente estado físico, ya que, deben calcular con precisión cada paso sobre la cuerda para no caer al vacío. En muchas ocasiones, estos deportistas llevan durante la práctica del deporte un arnés como medida de seguridad ante un tropiezo o caída.

Y te preguntarás por qué la imagen del texto bíblico compartido hoy tiene relación con esta habilidad deportiva. Resulta que si comparamos esta práctica con la vida de un cristiano, nos damos cuenta de que, en muchas ocasiones de nuestra vida, estamos andando sobre la cuerda floja y nuestro equilibrio tiende a flaquear, y corremos el riesgo de caer.

Si leemos la palabra de Dios, vemos que el sufrimiento, la tristeza y el dolor serán momentos que acompañarán nuestro tránsito por la vida. Recordemos las palabras del Señor Jesús:

“ En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Él lo dijo porque estaba seguro de que no sería fácil y nos dio su victoria para triunfar.

Traduzcamos juntos la imagen e interpretémosla entendiendo que la cuerda es la vida, un camino difícil, estrecho, frágil y, en muchas ocasiones, con curvas y vientos peligrosos. La persona que camina sobre la cuerda floja, como se suele llamar a esta práctica, somos nosotros y podemos ver que va ligera de calzado o descalza, porque llevar zapatos representa un peso añadido que hace más difícil cada paso. Cuanto más liviano vaya el caminante, más fácil será llegar a la meta.

De esta manera, deberíamos vivir en la vida, ligeros de equipaje para que cada paso sea firme y no haya más peso del que podamos soportar, y no tambaleemos poniendo en riesgo la estabilidad. Aunque es importante recordar que en nuestro andar siempre tendremos un arnés que nos protegerá y salvará en caso de caer. Nuestro arnés es Dios.

Pero la intención es resistir, ser paciente, persistente, cuando hay fuertes vientos, y caminar con firmeza hasta el final.

¿En qué parte de la cuerda vas?¿Has caído y te has vuelto a levantar?¿Te has quedado colgando del arnés y te cuesta recuperar el equilibrio? La vida no es fácil, vivir es complejo, caminar requiere paciencia y prudencia pero cada paso que des, dalo confiado porque tienes un arnés que te protege.

Y recuerda que aunque sientas temor a las alturas, sufras de vértigo y sientas que no puedes hacerlo, tienes que caminar, debes andar firme porque él es tu fortaleza y junto a él todo es posible.

Hay cuerdas que están desgastadas y parecen romperse, hay cuerdas que parecen no soportar nuestro peso y sentimos temor pero recuerda que hay un sistema de seguridad que te protege, y eso debe ser suficiente para que camines erguido y seguro.

Aguanta, resiste lo que hoy enfrentas. Recuerda que tienes un arnés, revisa que estés bien sujeto a él y sigue caminando. Si tienes mucho peso y tu calzado no es el adecuado, suelta lastre y no cargues nada, camina descalzo pero no te des por vencido.

La paciencia tiene recompensa y un día terminarás, habrás cruzado la cuerda y llegarás a la meta.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y si oramos otra vez?

¿Qué nos pidió el Señor que hiciéramos sin cesar? Orar! Él nos pidió orar, velar, clamar, pedir al cielo por todo y en toda circunstancia.

Existen tantos motivos para orar, tantas razones para invocar el nombre de nuestro Dios y con todas las fuerzas de nuestro corazón, dar gracias, pedir por grandes necesidades, calamidades, tragedias, desastres, problemas. Hay innumerables argumentos para acercarnos a Dios y poner en sus manos nuestras necesidades y las de los demás. Clamar e implorar al gran yo soy su benignidad para hacer posible lo que supera nuestra capacidad, lo que limita nuestro poder. Podemos implorar al cielo por múltiples razones, podemos interceder por la enfermedad de otros y la angustia de corazones solos.

¿Tienes una razón para orar? Compártela!

¿Tienes una necesidad? Compártela!

¿Quieres dar gracias al Señor por su Fidelidad? Agradece y comparte las bendiciones del Señor para contigo y tu familia.

¿Estás enfermo? Oremos y recibe sanidad en el nombre de Jesús!

¡Clama y él te escuchará! ¡Clama y el te responderá! Cree y te será hecho.

Y si aún no existen motivos que te inviten a orar, yo te comparto algunos que nos competen a todos y por los que debemos orar.

Oremos por la crisis espiritual del mundo, por la constante persecución de cristianos en el mundo que crece a gran escala con altos indices de violencia.

Oremos por los niños perseguidos y maltratados, por las niñas que son vendidas como esclavas sexuales con apenas pocos años de edad.

Oremos por las autoridades, por los gobernantes y lideres del mundo. Oremos por las personas que trabajan en los servicios públicos y sociales de nuestra ciudad (Bomberos, médicos, policías, enfermeros, recogedores de basura,etc. Porque todos exponen su vida, salud y largas jornadas de trabajo para el bien de la sociedad.)

Oremos por la paz en nuestro planeta. Oremos por la familia y su importancia en la sociedad.

Oremos para que el amor sea la fuerza que nos motive a vivir cada día, porque amando venceremos la maldad y seremos reflejo de Dios, porque él es amor.

Oremos para no estar distraídos ni ser engañados por el enemigo que anda como león rugiente buscando a quién devorar. Oremos, velemos y permanezcamos atentos.

Oremos por los necesitados, los que no tienen un techo donde resguardarse ni un empleo para poder comer.

Oremos por los enfermos y minusválidos. Por los ciegos, sordos y cojos. Por los que padecen cáncer y enfermedades raras.

Oremos por la gente que está en las cárceles, por las prostitutas. Oremos para que el Espiritu Santo ponga en su corazón arrepentimiento y puedan apartarse del pecado y acercarse al dador de Vida.

Oremos por los huérfanos y las personas viudas.

Hay tantas razones para orar. Que tu boca no se cierre ante la necesidad de nadie! Ni la tuya ni la de los demás.

¡Oremos a viva voz, Él nos escuchará!

Trabajado y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Fuera de él nada deseo!

Estas palabras son una clara declaración de amor y dependencia de Dios. ¿Te han dicho alguna vez cuánto te quieren? Seguramente te han dicho o te dirán las palabras más bonitas que hayas escuchado jamás. Cuando leo las palabras del salmista en el salmo 73, alcanzo a sentir la gratitud y el amor que expresa su corazón al Señor. Él declara su gratitud y amor a Dios diciendo que solamente le tiene a él y nada más desea. En pocas palabras declara el gran aprecio y necesidad que tiene de Dios. No relata un discurso ni una larga intervención para declarar su amor a Jehová

Y tú, ¿a quién tienes? ¿Tienes alguien en la tierra que te parece suficiente o crees que tienes a alguien en los cielos a parte de Dios? En los cielos sólo habita él porque los que no están, duermen, hasta el día en que Dios les llame para juicio, pero la palabra de hoy no habla precisamente de esto. Lo menciono porque hay quienes creen que sus seres queridos fallecidos les protegen y ayudan desde el cielo. Tal verdad no es más que otra mentira del enemigo. Los muertos, están muertos y duermen.

He escuchado tantas cosas que defienden esta idea, inclusive decir que Dios no puede atender todas las peticiones del mundo y necesita ayudantes, justificando la intervención de los santos y los muertos como intercesores delante de Dios. ¿Cómo? Esto lo dicen personas creyentes pero confundidas. Dios es uno sólo y su hogar el cielo. Los que han muerto duermen y Santo no hay más que él y su hijo Jesucristo.

Veámoslo a la luz de su palabra.

MORADA CELESTIAL

*El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. (Salmos 2:4)

*Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. (Salmos 11:4)

*El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? (Hechos 7:49)

ESTADO DE LOS MUERTOS

*No alabarán los muertos a JAH, Ni cuantos descienden al silencio. (Salmos 115:17)

*Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. (Eclesiastés 9:5)

*Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (1 Tesalonicenses 4:13)

SANTIDAD Y PODER DE DIOS

*Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY (Éxodo 3:14)

*Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmos 22:3)

*Alaben tu nombre grande y temible; El es santo. (Salmos 99:3)

*Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Isaías 6:3)

Comentaba en las primeras líneas de este artículo que el salmo que comparto hoy describe la dependencia y amor a Dios y como reflexión preguntaba, si cómo el salmista, podemos declarar que sólo tenemos a Dios y nada más deseamos en la tierra. Leyendo su palabra podemos recordar que él es grande, poderoso, santo, amoroso, paciente, soberano, misericordioso y justo. Dios nos declara su amor todos lo días de nuestra vida, porque nos bendice, protege, perdona, sana, provee y renueva su misericordia cada mañana. Entonces la mejor forma de agradecerlo es declararle todo nuestro amor.

Él nos invita hoy a ¡creerlo, aceptarlo, recibirlo y compartirlo!

Disfruta del amor de Dios y exáltale, porque nadie te ha amado ni amará, con amor eterno como él.

Reflexiona y recuerda en qué circunstancias has visto y sentido el amor de Dios, esto te ayudará a alabarle y dar gracias por su incondicional amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Su ejemplo nos dio!

Es éste, antes de la cruz, uno de los actos de misericordia y humildad más grande del Señor Jesús por amor a los hombres. Él, siendo Rey, Dios y Señor no escatimó en inclinarse para lavar los pies de los hombres que le acompañaban, incluso los pies de quien le entregaría.

Jesús nos enseña una vez más el valor de la humildad. Lo fue hasta el fin de sus día y hoy recordamos que con amor y ternura, lavó los pies de esos hombres. Pies seguramente sucios de arena, cansados de andar, arrugados por culpa del calzado, pero él no reparó en tomar una toalla y lavar sus pies.

Recordemos el diálogo de Jesús y Pedro, quién se negó primeramente a que el Señor le lavase sus pies. Leamos Juan 13: 4-12

4. Se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

5. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6. Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavas los pies?

7. Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

8. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

9. Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

10. Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

11. Porque sabía quién le iba a entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

Si hoy fueses tú quien ocupase el lugar de Pedro ¿Dejarías que Jesús lavase tus pies, o tendrías vergüenza como Pedro y te negarías?

Quizás estamos limpios pero nuestros pies necesitan ser lavados. Quizás creemos que estamos totalmente limpios y necesitamos ser lavados de la cabeza a los pies. Me emociona leer las palabras de Pedro cuando finalmente accede a que Jesús le lave sus pies y le dice: No sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza. Digamos nosotros lo mismo. ¡Lávame de los pies a la cabeza, Señor!

Hoy tenemos la oportunidad de seguir aprendiendo de la humildad de Jesucristo que nos invita a imitar su comportamiento. Hoy es el tiempo de recordar que no sólo nuestros pies deben ser lavados, sino seguramente todo nuestro cuerpo para poder tener parte con él. Hoy es el día de actuar como siervos a los que nos llamó el Señor para servir a los demás y hacer como ha hecho Jesús con nosotros.

Déjate lavar por el Rey. Déjate limpiar de los pies a la cabeza con amor y ternura y después como ha hecho el Señor contigo has tú con los demás. ¿A quién podrías lavar los pies el día de hoy?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Cuantas más pruebas, más confianza en Dios

Las pruebas no tardan en llegar, vendrán sin avisar, más difíciles, largas, complejas o si hay suerte llegarán con retraso, pero seguro que llegarán. ¿Y si somos cristianos? Somos cristianos no inmunes, de los problemas y adversidades no estamos exentos, así que tarde o temprano, llegarán. Creo que aún somos más vulnerables a los ataques del enemigo que quienes no conocen a Cristo.

A las pruebas de ayer, hoy se suman nuevas situaciones que superan nuestro control y se salen de nuestras manos. No hay humanamente solución a enfermedades, la muerte de un ser querido, desastres, accidentes, malas noticias y podría seguir escribiendo cosas tristes, pero no lo haré, porque aún a pesar de vivir estas situaciones y tener que enfrentarlas, lo más grande es poder tener paz en medio del dolor y la tribulación. Esto es posible si confiamos en Dios, quien nos dará la victoria.

Llegó el día esperado y a las 12:30 me llamaban para pasar a la consulta del especialista que meses atrás me había citado. Ella preguntó y me entregó las pruebas que han venido realizándome, pero faltaba una y sobre la marcha la doctora se dispuso a realizarla para decirme finalmente, que nací con un ovario poliquístico y que es probablemente la causa de no poder quedarme embarazada. La mirada de mi esposo y la mía se encontraron frente a frente con una cara de sorpresa y algo de decepción. Ella nos confirmó que no es grave ni impide la maternidad, sugirió un pequeño tratamiento para que sea más fácil concebir. Y entonces empezaron los ataques. “Eres muy joven, algo más añadido a lo que ya tienes, ¿podrás ser madre? Estás completita Laura, todo lo tienes”.

Resistí esas mentiras y me fortalecí en el Señor y al salir de la consulta recordé que Sara siendo muy mayor y estéril dio a luz un niño porque para Dios no hay nada imposible. Entonces sonreí porque sé que él no me dejará, él me ha sostenido y veré su gloria en mi debilidad e incapacidad de hacer las cosas que se salen de mis manos.

¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.

Génesis 18:14

Hoy me gozo y alegro porque el Señor es mi fuerza. Cuando vienen las pruebas y se suman a los problemas existentes me doy cuenta que necesito la ayuda de Dios. Entonces doy un paso de fe y entrego todo en sus manos y confío en él aferrándome a sus promesas y verdad. Y concluyo: Cuantas más pruebas, más esperanza, cuantos más problemas aumenta la fe.

Oro para que en cada prueba que venga, tú y yo podamos aferrarnos a Dios y salir vencedores en su poder y gloria. Que nunca olvidemos que él nos es suficiente para vencer. Así que nada, por difícil o imposible que parezca nos detendrá, porque con nosotros está el Señor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Qué será lo siguiente? ¡Persevera hasta el fin!

Martes, tercera semana de enero, día 13. Sólo han pasado 13 días desde que despedíamos el año y empezábamos un nuevo camino, un nuevo tiempo, pero los acontecimientos que nos rodean siguen siendo los mismos o quizás peores.

Noticias que empañan la realidad que intentamos vivir y en la que sobrevivimos por la misericordia y el amor de Dios. Hace una semana atentaban sin miramientos, terroristas yihadistas, en Francia. Ayer en Nigeria morían 2000 personas a manos de otros grupos radicales y en Europa se determinaban medidas para enfrentar la crisis económica que deja muchas familias sin trabajo y vivienda. En México siguen sufriendo por la desaparición forzada y violenta de 53 jóvenes a manos del narcotráfico y en Venezuela sufren por la escasez de alimentos y la inseguridad, mientras continúan las amenazas de oriente a occidente y en Siria son más los cristianos perseguidos y torturados.

¿Qué más tiene que pasar para que doblemos nuestras rodillas e invoquemos el nombre del Señor?

¿Qué será lo siguiente?¿Qué tiene que ocurrir para que busquemos y confiemos en Dios?

Yo no quiero seguir leyendo un periódico que inunde mis ojos de tragedias y malas noticias, yo anhelo la paz y la justicia pero el Señor nos advirtió lo que pasaría en los últimos tiempos.

Jesús dijo:

Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

Y todas estas cosas, principio de dolores.

Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán á muchos.

Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

(Mateo 24:6-13)

¿Qué más tiene que pasar para darnos cuenta de que esta descripción bíblica se ajusta a nuestra realidad? Enfrentamos rumores de guerras y amenazas de naciones contra naciones. Hay hambre, enfermedades y desastres naturales en el mundo a menudo pero dice la palabra de Dios que esto es sólo el principio, entonces, como se trata de un presente inminente que un día llegará y parece estar cerca, debemos poner nuestros ojos en la meta porque el que persevere hasta el fin, ese será salvo.

Permanece y persevera, porque tu esperanza, fuerza y sostén están en él.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Que tengas un excelente 2015 ¡Si Dios quiere!

Siempre que hablaba con mi amiga, al despedirnos le decía, “si Dios quiere, mañana nos vemos” y ella me contestaba: ¡claro que quiere! él siempre quiere.

Y esta respuesta me hacía reflexionar. Claro que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, él siempre desea hacer el bien en nuestras vidas pero ¿y si lo que nosotros queremos no hace parte de sus planes, o si olvidamos que lo que ocurre en nuestra vida es gracias a su poder y majestad, y nos gloriamos creyendo que lo que tenemos es gracias a nosotros mismos?

¿Qué le pides a Dios y qué te pide él?

Tenemos una inmensa lista de peticiones para Dios este año que empieza. Anhelos, sueños, proyectos, deseos, necesidades. Hay innumerables cosas que esperamos de Dios pero ¿y él qué espera de nosotros? ¿Qué nos pide él?

Para empezar, deberíamos recordar las palabras de Santiago cuando habla del día de mañana. Nos esforzamos pero ¿sabemos si llegará?

En muchas ocasiones, repetimos las promesas de Dios como palabras de auto-ayuda y ánimo, utilizamos la palabra de Dios para consolarnos y predicar abundancia, y sí, Dios es bondadoso, misericordioso, justo, amoroso y dador pero Dios también espera de nosotros gratitud, obediencia y fe.

Dios no pone condiciones para tener una relación con él, simplemente hay que creer que él existe. Conocer al Señor y vivir apartado de él es un sinónimo de frialdad y lejanía. Dios quiere que disfrutemos de la relación que él nos brinda por gracia. Él quiere ayudarnos, sostenernos, ser nuestra fuerza y motor. Dios quiere que seamos valientes este año que empieza, dependamos de su favor y vivamos como lo que somos para él: hijos del rey.

¿Qué esperas tú de Dios? Lo mismo que esperas de él, lo espera él de ti. Tú quieres que él te escuche, te responda, te ayude, esté cerca de ti. Él espera lo mismo, no que te acuerdes de él cuando estás triste o vivas circunstancias difíciles únicamente. Él quiere que confíes en su poder y autoridad, él desea que seamos humildes y esperemos en él. Así que no te anticipes a hacer planes, sino que pon en sus manos lo que deseas para que sea Dios quien autorice cada paso que das y te permita pisar en tierra firme. Dios te ama y no quiere que sufras, por eso declara, desde el primer día del año, que harás su voluntad y que cada plan que tengas será posible si Dios quiere.

Si Dios quiere, aquí seguiré trabajando para él,

Laura Sánchez.

 

No soy perfecto ¡soy cristiano!

¿Cuántas veces he visto a personas decepcionadas de la fe porque los cristianos que conocen y dicen creer en Dios cometen errores y también se equivocan? ¿Cuántas veces he escuchado decir: míralo y dizque “cristiano”?

Hay un deseo bucólico y utópico de encontrar perfección en la iglesia pero lejos de esto, la iglesia no es un sitio de perfección, la iglesia es el mejor ejemplo de un hospital lleno de enfermos que piden sanidad y cura para su mal. Enfermos que reconocen su enfermedad y piden ayuda porque quiere ser sanados y desean ser restaurados.

Es un gran error buscar la perfección en la iglesia, la verdadera perfección existe solamente en Jesucristo y en nuestro Padre que multiplica nuestras fuerzas en su espíritu para ser valientes e imitar el carácter de su hijo y así conseguir vivir una vida victoriosa.

Las personas que buscan a Dios en la perfección del comportamiento de los hombres están equivocadas, porque ningún hombre es santo y menos aún perfecto. No es posible ver a Dios a través del comportamiento y el carácter de un ser humano porque ninguno de nosotros es puro y completamente limpio, ninguno de nosotros ama de la misma forma en que Dios lo hace ni somos movidos a misericordia como lo hace Dios, de esta manera, seríamos un mal referente del significado de Dios.

Hoy me animo a compartir este mensaje porque quisiera dejar claro que un cristiano no es el sinónimo de ángel ni de un ser perfecto. Un cristiano no levita ni hace milagros cada día. Un cristiano es un ser humano que en humildad y arrepentimiento busca a Dios para reconocer su error, y pedir ser cambiado y transformado a la imagen del carácter de Jesucristo. Y una vez vueltos nuestros ojos a Dios, hemos sido revestidos del poder y el amor de Dios en Jesús que nos ha hecho nuevas criaturas pero seguimos siendo humanos, vulnerables y susceptibles al error cada día.

Somos seres imperfectos buscando imitar la perfección del hijo de Dios.

Queremos hacer lo correcto y lo bueno, queremos amar, perdonar, justificar, ayudar, dar y ser sinceros con los demás pero hay una lucha día tras día entre nuestros anhelos humanos y nuestro espíritu inquieto y deseoso de obedecer a Dios. Un cristiano batalla cada día contra el mal, contra la mentira, el engaño del enemigo y las adversidades del mundo en que vivimos. Un cristiano también falla, llora, tropieza, se cae y pierde las fuerzas, pero un cristiano sabe a dónde ir cuando está en el suelo, sabe en quién confiar para reponer sus fuerzas, levantarse y volver a empezar.

Estas palabras que escribo hoy no dan laxitud a la ley de Dios ni tampoco justifican el pecado de un creyente; simplemente, describen a un ser que, habitando un cuerpo mortal y carnal lleno de pasiones y deseos, lucha diariamente para buscar imitar el carácter de Cristo y ser embajador de su reino en la tierra.

Sigamos luchando día tras día para ser mejores personas y pongamos toda nuestra confianza en quien puede hacer posible este anhelo.

Trabando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Oremos así. ¡Él nos escuchará!

Así oró David y como él deberíamos orar nosotros.

El salmista se deleitaba en orar clamando el favor y la ayuda de Dios, y nosotros ¿en qué nos deleitamos? ¿Invocamos el nombre de Dios o consultamos a los amigos, familia, pareja, psicólogos?

Él es nuestra ayuda, protección y pronto auxilio. Ora, clama, invoca el nombre del Santo de Israel que te escucha sin pedir audiencia y está dispuesto a oírte.

Y dice el Salmo 143:10:

¡Líbrame de mis enemigos, oh Jehová!

Tú y yo tenemos enemigos terrenales y espirituales. Aunque no lo parezca, aunque tengamos muchos amigos y seamos personas amables y nobles, tenemos un enemigo que se esfuerza en atacarnos día tras día y pretende hacernos caer y apartarnos de Dios. No tengo que escribir más para que entendamos que el diablo y su ejército de demonios son nuestros enemigos. Pidamos al Señor que nos libre de cualquier ser que, siendo humano o espiritual, busque perjudicarnos o hacernos daño.

En ti me refugio.

Esta corta frase es una gran declaración de amor, fe, confianza, paz , esperanza y dependencia de Dios. ¿Dónde buscas refugio cuando necesitas consuelo y amparo? Búscale a él, refúgiate en él.

Enséñame a hacer tu voluntad porque tú eres mi Dios.

Pedir a Dios que nos enseñe es decirle que estamos dispuestos a ser obedientes, a seguir su verdad y trabajar en su obra. Esta afirmación declara que nos apetece, anhelamos, queremos y nos deleitamos en hacer su voluntad porque sabemos que es agradable y perfecta, y lo hacemos porque él es nuestro Dios y le amamos. Pidamos a Dios que nos dé obediencia y plenitud de gozo en hacer su voluntad. David se gozaba en obedecer al Señor.

Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

La palabra tierra de rectitud hace referencia a un sitio correcto, perfecto, a un lugar maravilloso, a un lugar donde es placentero llegar. Pedir a Dios que su espíritu sea nuestra guía es decirle: “quiero caminar contigo y dejarme guiar por ti Señor”. Llévame adonde tú quieres que esté, donde quieres que habite.

Los salmos que escribió David muestran a un cristiano que depende de Dios, tanto en los momentos de adversidad como en los instantes de gloria y de arrepentimiento. Y tú, ¿qué circunstancia enfrentas hoy? Acércate, él te escuchará.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Contentos y agradecidos con lo que tenemos

Contentos y agradecidos con lo que tenemos

¿Por qué ellos tienen y nosotros no? Es lo que el enemigo quiere que nos preguntemos día si y día no. El mundo nos distrae con el anhelo de tener, tener y tener más, el enemigo nos invita a codiciar y ambicionar lo que otros tienen y que nosotros vemos muy lejos de alcanzar. Pero ¿qué dice Dios? Nuestro Padre conoce de qué tenemos necesidad y nos invita a vivir conformes y agradecidos con lo que él nos ha dado. Dios no nos invita a ser conformistas, ¡cuidado! No nos invita a quedarnos quietos en el lugar que estamos, él nos invita a esforzarnos y trabajar, pero no a vivir contemplando con codicia el progreso de otros sino a esforzarnos y a depender de él porque confiando en él se abrirán las compuertas de los cielos y hará prosperidad en nuestras familias.

Dios quiere lo mejor para ti y para mí y por eso nos sustenta y bendice con provisiones milagrosas cada día, cada mes, cada año. ¿Recuerdas la última vez que Dios bendijo la economía de tu hogar?
¿La última oportunidad de trabajo y la puerta que Dios abrió para continuar con tus estudios o empezarlos? Dios conoce tus necesidades, a él nada de lo que te ocurre le tiene sin cuidado, antes, todo lo que a ti compete le importa y buscará siempre tu bienestar y el de los tuyos, entonces no temas, no dudes, sigue confiando.

Sigue adelante, firme, confiando sin temer nada porque contigo está y sin desampararte ni un día el dueño del universo, entonces ¿qué te puede faltar?

Ánimo, sigue persistiendo en rectitud, fidelidad, benignidad y honradez. No busques con prisas el hacerte rico y con afán ser el protagonista, no tengas prisa en hacerte rico, no hagas riquezas donde la polilla y el orín corrompen si no haz tesoros en el cielo, para que un día junto a los tuyos y tu Rey puedas disfrutarlos.

Hoy es el día de decir libremente, con gratitud y confianza:
“El Señor es quien me ayuda, no temeré”

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.

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No dudes más ¡Él es real!

No dudes más ¡Él es real!

¿Es sabiduría contender con el Omnipotente?
Job 40:2

¿Cuántas veces te preguntaste la existencia de Dios?
¿Cuántas veces te planteaste que ni hambre, ni guerras, ni pobreza en el mundo habrían si realmente existiera Dios?
¿Cuántas veces has clamado y no ha habido respuesta en tu tiempo y has perdido la esperanza?
¿Cuántas veces?

Con estas preguntas recuerdo lo que un día fui y lo que soy hoy gracias a Dios..
Alguna vez pensé que si Dios existía no debería haber maldad en el mundo ni pobreza, ni hambre, alguna vez oré y la respuesta tardó y dudé, pero aún no conocía realmente a Dios. Dudaba porque desconocía su poder y su grandeza. Fui como Pablo y de alguna manera perseguí la Iglesia con mis palabras y juicios, con mis actitudes.

Hoy no hay dudas en mi corazón y cito a Job el día de hoy, porque es el mejor ejemplo de duda.
Job amaba a Dios y era un hombre integro ante los ojos del Señor, pero un día las cosas empezaron a ir mal, perdió todo, sus riquezas y su familia, un día se quedó solo y su cuerpo enfermó y entonces Job renegó y dudó. Job quiso morir, quiso no haber nacido. Se quejó de la vida y de lo que le pasaba, no entendía nada, pero en ningún momento de su padecimiento Dios le abandonó, antes le hizo reflexionar a través de sus amigos, que escucharon su tristeza y le reprendieron. Cómo Job, hemos sido muchos, hemos tenido momentos de gran tristeza que nos han llevado a cuestionar a Dios, las palabras o dudas de otros nos han hecho plantear nuestra fe en algún momento, pero son solo mentiras y sutiles estrategias del enemigo para robarnos un derecho que por amor nos ha dado Dios. Somos suyos, le pertenecemos a Dios, somos sus hijos ¿Cómo nos va a ignorar?

Y para responder a estas preguntas, tuyas o de los demás. No existen guerras, ni hambre ni pobreza en el mundo porque Dios no exista, existe todo esto porque el hombre quiere ser dios, porque el hombre contiende con su Creador y se ha revelado en contra de él desde el principio de su existencia. El hombre no quiere someterse ni obedecer a Dios, cree que a sí mismo se basta y no necesita nada más. Compite, pelea, roba, mata, destruye, esconde, abusa, engaña, traiciona, gobierna con mezquindad y olvida a Dios. ¿Entonces? Mientras esto exista habrá hambre, guerra y pobreza en nuestro mundo. Mientras los hombres no vuelvan los ojos al cielo y su corazón a Dios, no habrá paz.

Y si oramos y la respuesta tarda, no significa que Dios no existe, no significa que hablamos al viento. Dios nos escucha y contestará nuestra súplica porque antes de que abramos nuestra boca él conoce nuestra necesidad. Lo que ocurre es que quiere que tengamos fe, que creamos en él y en su poder, lo que ocurre es que Dios no obra a capricho nuestro. Él tiene un plan y un tiempo para cada cosa, no es cuando nosotros decimos y cuando queremos, es cuando él lo considera oportuno y correcto, esto hace parte de su plan para nuestra vida y de nuestra dependencia a él.

No desesperes, en medio de la tormenta, él está ahí, no dudes, no dejes de orar, no pierdas la esperanza, !con Dios las cosas funcionan! Solamente espera y sé paciente porque su respuesta llegará.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.