¡Es Lunes, alégrate y gózate!

POSTAL 952

Hoy se celebra una fecha conocida como Blue Monday ó lo que es lo mismo, Lunes triste. Es el nombre dado al tercer lunes de enero, presentado como el día más deprimente del año. ¿Quién dijo eso? ¿Deprimente? ¿Y por qué el tercer lunes de enero y no el cuarto jueves de Abril? A alguien se le ocurrió un día, hace 10 años, en 2005, calcular esta fecha usando una ecuación llegando a considerarla pseudociencia. Para muchos neurocientificos y casualmente para mí es un cálculo sin sentido y considerado una farsa.

Cada mañana acostumbro a leer la prensa y esta mañana me encontré con esto. Me sorprendió, una vez más, la capacidad que tienen los hombres para desvirtuar el concepto de algo hasta convertirlo en un mito o leyenda. Pasa lo mismo con los días martes o viernes 13. No hay nada de misterio en estos días, ni ocurrirá nada extraño en esas fechas como se vende y muestra comercialmente esta fecha alrededor del mundo. Si bien en cierto, muchos sabemos que no debemos guardar respeto a estas creencias mitificadas, lo preocupante es que para otros, un gran porcentaje, si que son eventos de gran importancia y trascendencia.

Muchos, apenas se enteran de esta declaración en la que se decide que este lunes es el día más triste y depresivo del año, porque a unos cuantos se les ocurrió sumar, multiplicar y dividir varios factores para llegar a esta conclusión y ayudar a una agencia de viajes a analizar el periodo de reservas y tendencias para las vacaciones, teniendo en cuenta datos como, las deudas, sueldo, propósitos para el año, el nivel de motivación, el tiempo atmosférico, el tiempo de espera, el retraso, el tiempo de relax, el tiempo que se duerme, el periodo que se tarda en preparar el equipaje como factores determinantes que arrojarían el resultado. Realmente no se sabe que es más sinsentido, si la ecuación en si misma o la idea; cuando está claro y determinado psicológicamente que aunque hay factores externos que influyen en nuestro estado de ánimo, finalmente estar alegre o triste es una actitud y decisión personal.

Una de las escuelas de la neurociencia que lo estudia es la PNL o Programación Neurolingüistica, que nos invita a programarnos mentalmente para sentir, querer y conseguir todo lo que deseamos. Para mí la Biblia es la forma de programarme mentalmente para sentirme plena y saber lo que soy, por eso, como algunos o muchos no habíamos escuchado hablar de esto, siento la necesidad de compartir lo opuesto a la tristeza y sin ecuación. Y es el amor de la palabra de nuestro Dios que desborda alegría y buenas sensaciones, que irradia esplendor y gozo, que nos anima y conforta. Tú y yo, y todo el que quiera, tiene 365 días de regalo para vivir y disfrutar, días que, cada uno en sí mismo, sólo por tener la oportunidad de abrir los ojos, distinguir los colores, poder hablar, oír y caminar, son maravillosos. Son días llenos de oportunidades y esperanza. Sólo en nosotros está la actitud y la determinación para hacer que sean días llenos de color y risas o días grises llenos de amargura y tristeza.

¿Cuál es el sentir de tu corazón hoy? ¿Estás triste o alegre? Estés como estés elige estar feliz, alegre y sonriente. Si estás feliz, sé más feliz, si estás desanimado, alégrate porque tienes en quién confiar y sostenerte. Si estás preocupado, gózate porque tienes un amigo poderoso que nunca falla, sólo tienes que hablar con él.

Está claro que si has perdido a un ser querido o tu empleo. Si te han diagnosticado una enfermedad no es posible que estés alegre y sonriente, yo tampoco lo estaría, pero tampoco dejaría que la tristeza y amargura me aplastasen sin clemencia hasta hundirme, porque es en estos momentos cuando debemos aferrarnos a nuestro Señor, que estará allí para socorrernos, consolarnos, sanarnos y restaurar nuestro corazón. ¡Él nos ayudará, no hay duda! Con lo cuál siempre hay esperanza y gozo porque cada día lo ha hecho él como parte de un plan y propósito.

Vivamos con alegría y gozo, éste y todos los días de nuestra vida, sea lunes, martes o viernes, sea día 1, 2, 5 ó 13. ¡No importa! Todos los días los ha hecho él para que seamos felices y elijamos serlo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¡Locos pero salvos!

Arte y DIseño para Cristo

Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. (1 de Corintios 1:18)

Ya lo decía Pablo en la carta a los corintios. Nos advertía de lo que ocurriría un día, cuando quisiésemos compartir con los demás el amor de Cristo y el mensaje de salvación. La razón y lógica del hombre no alcanza a comprender la magnitud del amor de Dios, la bondad y eterna misericordia que rescata a la humanidad y le vuelve a dar una oportunidad. Somos tan egoístas que además de creernos suficientes a nosotros mismos para vivir y sobrevivir, la fe y la historia de la Biblia nos parece una fábula. Y está vez me incluyo, porque antes de conocer a Dios y tener una relación personal con él yo pensaba así. Mi humanidad no alcanzaba a comprender como podía amarme eternamente alguien que yo no conocía y además dármelo todo sin que lo mereciera y sin pedirme nada a cambio. Mi humanidad no podía aceptar que alguien me perdonara y abrazara por que sí, por amor, por justicia y misericordia. Hoy lo comparto porque aún hay muchos allí fuera perdiéndose la oportunidad que da Dios a los hombres cuando se acercan a él y le buscan de verdad.

Cuando empecé a caminar en el Señor tuve que elegir, tuve que dar un paso determinante en mi vida y dije adiós a las que cosas que me hacían temporalmente feliz a cambio de una felicidad y plenitud permanente y eterna. Entonces fue el momento de decir adiós a las viejas prácticas y obras que para mi eran normales y entre aquellas decisiones terminar mi relación con quién era mi novio, porque para él era locura que yo creyese en Dios y estuviese dispuesta a renunciar a muchas cosas por obedecer al que de ahora en adelante sería mi Señor.

Dije adiós a las cosas que aunque para mí eran agradables y sanas, para Dios no lo eran. Mis amigas dejaron de hablarme, me señalaron y llegaron a decirme que me habían perdido por culpa de Dios. A continuación, lo siguiente fue mi familia. Dar el paso de reconocer a Jesucristo como mi Señor y salvador a través del bautismo también me acarreo inconvenientes en casa con los que no entendieron mi decisión y me repetían entre risas, que yo no podía bautizarme de nuevo porque ya estaba bautizada desde bebé…..y todo esto para entender que lo mismo que Pablo comenta, me pasó y seguramente a ti también y al que hoy empieza a acercarse a Dios, le pasará pero es un proceso y un paso que debemos enfrentar y recordar que aunque el mundo, incluyendo a nuestros seres más queridos, nos vean como locos por creer y confiar en Dios, es una locura hermosa, que ellos llaman así porque no entienden. Somos locos, pero felices, locos pero salvos, locos pero libres, locos pero sanos, locos pero hijos de Dios.

Aún hoy, 11 años después de conocer profundamente a Dios e intentar impactar en la vida de los demás testificando, orando, compartiendo su palabra, sigo encontrando resistencia a mi alrededor, oposición y rechazo. Pero aunque al principio la sensación sea de desanimo, recuerdo al Señor, que siendo hijo de Dios, Rey y Señor de Señores le ignoraron, le acusaron y clavaron en una cruz hasta morir ¿entonces qué no podrán decir de nosotros?.

Mi fortaleza es mi Señor y espero que para ti también lo sea. Recordemos que todos, tú y yo y nuestros hermanos alrededor del mundo también enfrentan diversas pruebas y ataques por creer en Dios. Ellos también son vistos como locos, pero somos un montón de locos: libres, victoriosos y revestidos del poder de Dios. ¿Lo crees, verdad? Te animo a que juntos sigamos firmes en la fe que nos ha dado vida y perdón. Te animo a seguir renunciado al pecado, al viejo hombre y a las malas compañías que te apartan de la voluntad de Dios. Di no a todo lo que te aleja y te roba el gozo del señor. ¡Seamos y vivamos como locos salvos!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Escucha cuando Dios te habla

Arte y DIseño para Cristo

Cuando éramos niños y nuestros padres hablaban ¿qué hacíamos? ¿Obedecíamos o ignorábamos su voz? No sé que clase de niño(a) fuiste, pero lo que sí está claro, es que nuestra decisión de escuchar y obedecer, o no prestar atención y hacer nuestra voluntad, tenía una consecuencia que descubríamos a continuación, al ver el rostro de nuestros padres. ¿ Qué recibiste, una palmada, un abrazo, un castigo o un beso?

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. (Deuteronomio 30:19)

En este verso, podemos ver que Dios nos da dos opciones y nos deja elegir. Como nuestros padres cuando hablaban, nos dejaban eligir obedecer o no, pero sabíamos que lo que eligiéramos sería para nuestro bien o nuestro mal y así mismo nos dice Dios pero nos aconseja la mejor elección para ser bendecidos. ¿Recuerdas a tus padres plantearte la misma opción? ¿Lo haces ahora con tus hijos? Seguramente lo harás, porque un padre que ama a sus hijos los instruye en todo tiempo.

Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. (Proverbios 3:12)

Tengo que reconocer que fui una niña dócil y obediente, aunque alguna vez mentí y fui traviesa, como la mayoría de niños, pero considero que fui una niña tranquila y obediente. Recuerdo a mi madre cuando me decía a los 7 años, (edad de la mentira) que siempre debía decir la verdad, aunque el mundo se me cayera encima y recuerdo que a mi mente venía un planeta redondo, grande y azul con mucha rapidez que me perseguía, pero yo corría y decía la verdad antes de que me aplastase. Esto, aunque parece tonto, permitió que tuviera muy clara la importancia de decir la verdad hasta hoy en día. No sé que técnica utilizaron tus padres para persuadirte e invitarte a obedecer pero a mi madre le funcionó la que aplicó con mi hermano y conmigo.

Dios, como un padre que ama a sus hijos, nos habla. Se dirige a nosotros con amor, paciencia, ternura y claridad. Su voz es suave, algunas veces estricta pero siempre justa y dulce. Dios nos reta a escucharle, a entender su amor y escudriñar su esencia. Y la forma que ha utilizado está al alcance de todos los hombres. Se trata de su palabra, la Biblia, esa es la voz de Dios. Inspirada por él mismo y escrita por hombres que eligió para cumplir el propósito divino de dejar a la humanidad el texto esencial de vida o manual de instrucciones para convivir y pulir nuestro corazón y carácter.

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia. (2 Timoteo 3:16)

Hoy, tenemos que valorar que podemos disponer de la voz de Dios, escucharla y estudiarla en cualquier momento. En nuestras casas, en nuestra iglesia, comunidad y en familia. Podemos leerla, escucharla en la televisión, la radio, internet, el teléfono. Hoy no hay excusas para no escuchar a Dios. Existen muchos canales y formas de atender su voz y llamado. Otra forma de leer el mensaje de Dios, es seguir espacios como éste, donde se comparte con frecuencia, casi a diario, la palabra del Señor. Es fácil leer la biblia y escuchar el mensaje pero otra cosa es escuchar a Dios, cuál es su propósito y qué lectura le damos al mensaje que él nos regala cuando nos habla. Leer es muy fácil, es didáctico y ayuda a tener activa la memoria, pero leer la voz de Dios y meditar en ella, es más que eso, es activar y enriquecer nuestro espiritu y corazón.

Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados. (Romanos 2:13)

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Santiago 1:22)

Dios eligió, después de mi oración, antes de sentarme a diseñar, que esta sería la porción que tenía para nosotros hoy en Arte y Diseño para Cristo. ¡Así que no nos hagamos los sordos! Dios nos está hablando, me habla a mí y a ti y nos dice claramente, que tomemos la ley de su boca y la pongamos en nuestro corazón. Es decir ¡leamos, meditemos, creamos y apliquemos!

¿Aceptas el reto del Señor? Escucha cuando él habla, escuchémosle y tomemos ahora su ley, leámosla, meditemos y llevémosla a nuestro corazón!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él será tu guía y no te desamparará ¿Qué temer?

Arte y Diseño para Cristo

Hemos leído muchas veces versos bíblicos como este, en el que Dios afirma su fidelidad y promesas de amor para con su pueblo. (Entiéndase pueblo como todos los hombres que temen su nombre y le aman). Considero que empezando el año, a 7 días del nuevo tiempo es momento de confiar y declarar que andaremos bajo su instrucción y dirección cada día de este año. El propósito es dejarnos guiar por su mano, para que en cada paso que demos y decisión que tomemos, recordemos que su protección estará con nosotros, si confiamos en él y aceptamos su voluntad.

Lo más importante no es dar un paso o tomar una decisión, eso es lo más fácil. Lo importante es contar con la aprobación de Dios en todo lo que hagamos. Así que oremos y aprendamos a confiar en el Señor de esta forma no tendremos nada que temer y nuestra marcha fluirá en paz y serenidad porque él será nuestra brújula y bastón, que nos servirá de apoyo en mitad del camino cuando sintamos desfallecer.

Empecemos a caminar confiados en que Dios será nuestro guía aún cuando no podamos ver, porque él ha prometido que a los invidentes guiará y llevará por buen camino. Él prometió enseñarles nuevos caminos que no conocían y con nosotros también lo hará si confiamos en él y aceptamos su dirección. El Señor muestra una vez más, su amor y paciencia para con nosotros ofreciéndonos su compañía, apoyo y dirección. Así que abracémonos a su mano y caminemos de su mano y andaremos mas seguros que con una brújula en la mano.

¿Qué quieres decirle hoy a Dios? ¿Tienes temor de dar un paso o tomar una decisión? ¿Qué te impide hacerlo? ¿Qué temes? Ora, pide a Dios dirección e instrucción para que tus decisiones y pasos tengan su aprobación y bendición. Entonces nada deberás temer, porque sólo pasará lo que él quiere que ocurra. Si confiamos en él llegarán bendiciones de los cielos sobre nuestra vida y veremos su poder y gloria. No tengamos dudas ni temor, porque a su lado nada nos pasará. Él camina con nosotros y lo que vendrá será para nuestra madurez, crecimiento y aprendizaje. En poco tiempo seremos mejores porque él quiere pulir nuestro carácter y hacernos mejores. ¿Lo crees? Entonces da el primer paso y verás su fidelidad.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Acércate y él se acercará!

Arte y Diseño para Cristo

La probabilidad de ser correspondido y recibir bendiciones por favores ofrecidos es nula cuando se espera una reciprocidad de parte de otro ser humano, sin embargo Dios en su perfecta esencia es fiel y justo. Él no cambia de opinión ni se retracta jamás! Si él lo dijo, él cumplirá. Si él lo prometió, el lo hará. Si él nos ha amado lo hará eternamente y no se arrepentirá.

En el verso del libro de Santiago que comparto en la postal de hoy, Dios, como un padre amoroso, nos recuerda que si le buscamos él estará ahí siempre y que si nos acercamos, él también se acercará. Esto quiere decir que si en un momento dado nos sentimos lejos de Dios o sentimos que Dios se ha alejado de nosotros debemos detenernos un momento y preguntarnos, ¿quién se ha alejado de quién? En todos los casos, seremos nosotros los que habremos tomado distancia del Señor y hemos robado de nuestro tiempo un espacio para alimentar la relación con Dios. Lo que está claro es que él nunca se alejará ni nos desamparará porque nos ama. Él no se arrepentirá de haber dado la vida de su hijo por ti y por mí, en cambio nosotros en diferentes ocasiones y por diversos motivos, tomamos distancia y nos alejamos del Señor privándonos de su favor y bendición, pero sólo somos conscientes de ello cuando sentimos lejos a Dios y sentimos que nuestras oraciones repentinas no tienen respuesta.

Pero no olvidemos que cualquier distancia que exista en nuestra relación con Dios ha sido por decisión nuestra. Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, es un dios respetuoso que no nos obliga a seguirle ni estar cerca suyo. Amar, servir, seguir y creer en Dios es una decisión, no una obligación.

Y si un día notamos la ausencia de Dios o la distancia, o sentimos que nuestras oraciones no son escuchadas ni tenidas en cuenta, recordemos que mientras estemos cerca suyo él estará a nuestro lado.

¿Estarías cerca de una persona que ignora tu compañía y presencia? Dios podría tener una razón ante nuestra indiferencia para tomar distancia pero su amor e infinita bondad le impiden hacer esto. Él es respetuoso y si nos alejamos de su lado, él respeta nuestra decisión pero siempre nos está esperando con los brazos abiertos.

¿Sientes el murmullo del Señor? ¿Qué tan cerca suyo estás?

¿Has recibido la respuesta a tus oraciones? Sientes firmemente que él te escucha?

Si estás cerca de Dios sigue ahí, no te alejes ni tomes distancia.

Si te has alejado, regresa, él te está esperando con los brazos abiertos y no tendrá en cuenta tu distancia e indiferencia. Acércate y su favor y bendición estarán nuevamente sobre tu vida. Habla con Dios y recupera el tiempo que tenías para él diariamente. Él es tu amigo que siempre está dispuesto a escucharte e inclinar su oído para atender tus necesidades.

¡Acércate y él permanecerá a tu lado!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Hay una única respuesta…

¿En cuántas ocasiones hemos querido empacar la maleta y marchar rumbo a otro lugar dando la espalda a los problemas? ¿Cuántas veces nos hemos planteado abandonar la carrera? Lo pregunto porque me ha pasado alguna vez y porque es muy común querer tirar la toalla y darnos por vencidos cuando vienen las tormentas sin avisar. Pero muchas veces olvidamos que tenemos un traje especial, una armadura a prueba de todo, para enfrentar las catástrofes por tormentosas que se presenten; además de un seguro de vida con cobertura total por la eternidad. Se escribe muy fácil pero creerlo es el objetivo, es un proceso de fe que debemos dar todos. Asegúrate de dar este importante paso.

¿Cómo amanece tu día 15 del tercer mes del año, llueve poco, hace sol o un vendaval azota tu puerta? Vístete de forma correcta para enfrentar el mal tiempo, no salgas de casa sin tu armadura, no des oportunidad al viento de llevarse tu esperanza y con las hojas volando, se vaya tu fe.

Si hace mucho sol, ponte manga corta y una gorra, pero no sueltes tu espada ni escudo. Camina con sandalias pero sigue pisando fuerte donde vayas como un evangelista, porque hermosos son los pies de los que anuncian la paz.

Si en cambio se avecina tormenta, toma tu paraguas, abrígate con la coraza de justicia y ponte el yelmo de la salvación en tu cabeza que te protegerá si los vientos azotan con fuerza. Ponte botas de agua y guantes, pero aunque haya truenos y rayos no temas porque no estás sólo. Al mismo tiempo otros enfrentan vientos más fuertes que tú, y se aferran a la vara que los sostiene, logrando salir ilesos de la fuerza impetuosa del aire.

Haga el clima que haga, con viento o sin él, nunca te separes del guía ni te apartes del camino ni a derecha ni a izquierda. Que tus ojos sigan mirando al frente y no se desvíen ni entretengan. Cuando se pierde de vista el propósito, es difícil llegar a la meta. Recordemos que el camino para llegar a la tierra prometida tardaba 11 días pero al pueblo de Israel le tomó 40 años porque se distrajeron y finalmente se perdieron.

Puede ser tentador dar la espalda, cerrar los ojos y darse por vencido, pero sólo los valientes verán la gloria y llegarán a la tierra prometida. Revístete cada día de Cristo y con firmeza enfrenta tus batallas. Mañana serás más fuerte y al salir el sol se habrá renovado tu esperanza porque la misericordia de Dios te habrá alcanzado una vez más.

Sé valiente y busca la respuesta, teniendo en cuenta que la única respuesta, está en ¡Jesucristo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No te aferres al pasado, no es sabio.

Es común escuchar que todo tiempo pasado fue mejor y me sorprende encontrar en la Biblia que esta premisa que muchos repiten no es precisamente sabia. Vivir aferrados al pasado no es sano ni edifica, perdemos el presente y no visionamos el futuro.

“Ayer” ya no es y “hoy” transcurre deprisa, mientras pensamos en el pasado y planeamos en función de lo que fue. El mañana no existe, no ha llegado, no se sabe, puede llegar o no, sólo si Dios quiere. Así que nuestro presente, como un regalo de Dios, es el que cuenta y merece la pena vivir.

Hoy, hace cinco días dejamos atrás un año, 365 días y noches que vivimos, disfrutamos, compartimos, crecimos, aprendimos, luchamos, soñamos y lloramos, quedaron atrás, ya pasaron, se acabaron. Hoy, enfrentamos un tiempo nuevo y empiezan para nosotros nuevas oportunidades, metas, proyectos, nuevas luchas y batallas por ganar, cambios, compromisos, retos y grandes victorias que llegarán con la ayuda y protección de Dios.

Lo pasado determina nuestro carácter pero es una decisión lo que marca nuestro paso por la vida. Tú decides ser prisionero o libre, tú decides si eres esclavo o conquistador de tus sueños, tú decides si sigues quejándote o pensando en positivo para disfrutar la vida que Dios te dio. Es verdad que el ayer tiene momentos especiales, personas maravillosas, grandes amistades pero también tristezas, malas experiencias y dolor. Pero si no fuese importante el hoy, entonces Dios habría detenido el tiempo y viviríamos en el pasado siempre, pero no ha sido así, no hacía parte de su plan dejarnos cautivos en el pasado. El presente es la ocasión para cambiar, elegir, arrepentirnos y mejorar. Hemos sido creados para crecer, desarrollarnos, aprender, esforzarnos y volvernos a levantar después de haber caído. Jesucristo fue nuestro presente, nuestro “hoy” en la vida, porque en el pasado estuvimos separados de Dios, pero él perdonó nuestros errores y pecados para asegurarnos un “mañana” libre de culpa y dolor.

En este tiempo nuevo, niégate a la queja y al permanente recuerdo de lo que fue. Niégate a ser arrastrado constantemente al pasado, porque esto trae nostalgia, tristeza, dolor e inclusive depresión. Fuiste alguien y hoy eres mejor por la misericordia de Dios. Que tu pasado sea sólo un testimonio para recordar donde estabas y donde estás hoy.

Vivir el presente es una prueba de fe porque confiamos en Dios, en su poder, fidelidad y amor. Él no nos dejará ni desamparará nunca.

Pero si soltamos y dejamos ir el pasado afirmaremos nuestra realidad y pondremos en práctica lo aprendido de cada experiencia o error. Vivir lamentando el pasado, quejándonos porque las cosas fueron diferentes, no sirve de nada ni ayuda a nuestro crecimiento espiritual. Nos amargamos repitiendo en nuestro pensamiento el deseo de volver atrás para abrazar un a ser querido, llamarlo, saludar a un amigo, compartir con nuestros seres queridos o haber reaccionado o actuado de una u otra forma.

¿Por qué no lo hacemos hoy? Por qué anhelar algo que podemos hacer hoy. ¡Es tu decisión!

Aprovecha este día que Dios te ha regalado, hazlo tuyo, disfrútalo y haz que sea lo suficientemente especial para que no anheles un día igual porque todos tus días son especiales. Que tu vida sea una decisión diaria de dar lo mejor de ti a los demás, perdonar y alabar a Dios con tu obediencia.

Ejercicio:

Quememos todos los recuerdos del ayer que nos hacen daño y los que pretenden aferrarnos al pasado, como lo hace está chica frente al piano. Hay nuevas partituras para nuevas canciones en nuestro presente.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Hay gigantes, pero nadie es más grande que Dios.

Don Quijote de la Mancha imaginaba que los molinos de viento eran enormes y peligrosos gigantes. Realmente, no eran más que enormes construcciones pero él las veía como inmensos gigantes con los que se tendría que enfrentar. Nosotros nos enfrentamos a molinos diariamente, perdón, gigantes. Unos verdaderos, otros inventados y otros que, siendo pequeños, nosotros mismos hacemos enormes.

A lo largo de mi vida, 30 años, han aparecido diferentes gigantes, unos más grandes que otros y algunos a los que yo misma, con mis preocupaciones, les di poder y los hice más gigantes de lo que realmente eran. Años más tarde, después de conocer al verdadero Dios y convertir mi fe en una relación estrecha con Él, me explicó que estaba equivocada temiendo a esos gigantes. Me animó a confiar porque él es quien pelea por mí y me enseñó a no temer, aunque vengan contra mí enormes gigantes porque él está conmigo, es mi defensa y escudo.

El Señor me hizo entender que la vida va de batallas que se ganan o pierden a diario, que la vida implica una pelea constante entre lo bueno y lo malo, una lucha entre el bien y el mal, un enfrentamiento entre dos fuerzas: la luz y la oscuridad. Dios me permitió conocer que formo parte de esta batalla pero que no estoy sola, él me dio las armas para defenderme, me dio poder, autoridad en su Hijo y cuento con su compañía y respaldo porque él va delante de mí. Así que gigantes vendrán, volverán, seguirán atacando, unos más grandes que otros, otros enormes y aparentemente invencibles pero ¡no debemos temer! Temer o no, es una decisión. ¡Yo decido no temer!

Desconozco el tamaño del gigante al que te enfrentas hoy, no sé si está cerca o apenas lo ves venir a pasos agigantados desde lejos. Pero lo que hoy quiero transmitir en este mensaje es que debemos confiar en Dios porque él no nos dejará y ningún gigante es mayor que nuestro Señor. Nada tiene más poder que Jehová de los ejércitos. Ni enfermedad ni dolor ni fracaso ni tristeza ni las deudas ni los problemas, ninguno es más grande que nuestro Señor. Esos gigantes van a ser derribados si crees. Ten fe y confía, ¡no temas!

Hace pocos días, compartía en un mensaje el diagnóstico clínico que me dieron hace 4 años. Ellos, “los médicos”, han dicho que padezco una enfermedad auto-inmune degenerativa sin cura, Esclerosis Múltiple. No se hereda, no se contagia, no se transmite pero me tocó, así como cuando te ganas un premio. Pero desde entonces, sé que el poder de Dios me ha sanado, y cuando mi familia y amigos me ven no creen que padezca esta enfermedad.

Hoy, después de algunos meses, tuve cita con el especialista para el control rutinario y el resultado de la última resonancia magnética. Y la neuróloga me ha dicho que hay más señales degenerativas en mi cerebro, y que aunque no he experimentado sensaciones ni cambios aparentes, hay un daño, ”cicatrices” importantes en mi cerebro. Como quizás te sientas tú en este momento mientras lees estás líneas me sentí yo esta mañana, ¡sorprendida! ¿Qué ha pasado? ¿Por qué avanza tan rápido?¿Por qué me pasa esto?¿Cómo estaré dentro de diez años? Pero recordé que no debo temer, mi Dios es poderoso y para él no hay nada imposible, y sé que él se glorificará en esta situación que enfrento. Él no abandonó a Job cuando estuvo mal, él restauró su vida y premió su fidelidad. Este gigante que hoy vino a mi vida a intranquilizarme no es más grande ni poderoso que Dios, así que decido no temer. Confío en Dios porque él es ¡grande, fuerte e invencible!

A Dios amaré todos los días de mi vida y le serviré con todas las fuerzas de mi corazón aunque no tenga suficientes fuerzas físicas y el temor intente nublar mi mente. Él multiplica mis fuerzas, me sana, restaura, anima y promete acompañarme todos los días, igual que a ti. ¡No temas!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Experimenta la paz del perdón

Ya lo dijo Jesús: “perdona y serás perdonado”. El Señor fue claro y nos habló de la consecuencia del perdón. Si perdonamos, nosotros también seremos perdonados, seremos libres.

La profunda paz que experimentamos cuando decidimos perdonar a quienes nos han ofendido y hecho algún mal, queda reflejada en el salto de esta mujer y las palomas que de su interior emanan y representan libertad. Cuando decides borrar la cuenta pendiente que otros tienen en tu vida, romper la factura y dejar de recordar con dolor el daño causado, entonces experimentas libertad y sientes verdadera paz. Cuando das este paso de obediencia y de amor, Dios también perdonará tus faltas.

Nuestro espíritu se libera cuando soltamos el dolor, la rabia y el rencor que hay en nuestro corazón hacia los demás y llega la tranquilidad a nuestra vida, ya no hay dolor ni malos recuerdos.

En otro tiempo y por diversas circunstancias, había rencor y resentimiento en mi corazón para con la madre de mi esposo, habían cosas que ella había dicho y hecho que me hicieron daño. Fueron años de tristeza y nula relación pero el Señor trabajó en mi vida durante ese tiempo para que, así como él me perdonó, yo aprendiese a perdonar a los demás y, gracias al amor de Jesús, un día tomé la decisión de perdonar sinceramente su actitud para conmigo. Hoy, ella y yo tenemos una relación diferente, el pasado quedó atrás, rompí la factura y no hay ninguna deuda, perdoné todo lo dicho y hecho, y siento paz y tranquilidad en mi corazón.

Es tiempo de dar un paso más allá y actuar. De nada nos sirve ir a la iglesia cada domingo, escuchar al pastor, asentir con la cabeza y leer la Biblia cada día si no rompemos las facturas de los que nos han hecho sufrir y llorar en otro tiempo. Parece absurdo, muchos dirán que lo es, pero por algo tan absurdo, tú y yo somos libres y no tenemos deudas con Dios porque un ser inocente y libre de culpa tomó nuestro lugar y nos salvó, él se encargó de asumir la culpa para que el Señor rompiera las facturas de nuestros pecados y nos perdonara, ¿por qué entonces no perdonar a los que nos han ofendido?

No retengas rabia, malos recuerdos, resentimientos y dolor en tu corazón, llegó el momento de soltar, dejar ir, olvidar, borrar y perdonar pero no perdones por unos días o meses, perdona como se te perdonó a ti, para ¡siempre! Eso quiere decir que el perdón no trae a colación lo pasado nuevamente, el perdón consiste en dejar todo atrás, olvidarlo y dar una nueva oportunidad.

¿Cuántas personas a tu alrededor merecen una nueva oportunidad?

Aunque muchos de ellos no estén cerca y otros no reciban tu perdón, hazlo tú, perdónalos tú. Aunque ellos nunca se acerquen a ti y no reconozcan sus faltas, perdónales. Dios te perdonó desde antes de que le conocieses. Tú no necesitas estar frente a frente con alguien para darle tu perdón, es una decisión, no una sensación ni un sentimiento. Alguna vez leí que para perdonar no podemos esperar a sentir las ganas de perdonar porque nunca llegarán y es una verdad tan cierta que es el ahora, es el momento de soltar, dejar atrás y borrar las facturas que hemos acumulado de otros en nuestro corazón.

Si quieres experimentar la paz que da el perdón te invito a orar:

Señor:

Reconozco que he guardado tristeza, rabia, rencor y resentimiento en mi corazón hacia esta persona:________________________ pero hoy decido perdonarle así como tú me has perdonado. Aunque esta persona me hizo sentir: (describe como te hizo sentir) _________________

yo perdono su actitud para conmigo y declaro que no retendré resentimiento en mi corazón. Gracias por darme la fuerza para vencer y dar este paso que me libera de la esclavitud de la amargura.

Renuncio al deseo de buscar venganza y te pido que sanes mis emociones y corazón dañado.

Te pido que bendigas a los que me han hecho daño en el nombre de Jesús. Amén.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.