¡Aliméntate sanamente! Di no a la Desnutrición Espiritual

Arte y Diseño para Cristo

Hacemos dietas constantemente y nos ponemos a estricto régimen cuando terminan las vacaciones o pasan las fechas decembrinas. Nos exigimos y sometemos nuestra voluntad a una serie de alimentos que nos ayudarán a sentir mejor y a recuperar nuestra salud y bienestar. ¿Hacemos lo mismo con nuestro espíritu? Resulta que para el alma también hay recomendaciones y cuidados especiales.

Nuestro espíritu necesita un alimento especial para estar bien y a veces, por estar enfocados en nuestro cuerpo y su aspecto; nos olvidamos de nuestro interior. Si estamos bien por fuera pero mal por dentro de nada sirve, aunque nos esforcemos en estar en el peso ideal pero tengamos descuidado y olvidado nuestro espiritu nunca será suficiente, seremos seres incompletos, con un cuerpo saludable pero un espiritu hambriento. Por eso, antes de caer en desnutrición espiritual apliquemos las recomendaciones que Dios nos da y empecemos a nutrirnos y a recuperar.

Cuando tenemos sed bebemos agua hasta satisfacer la necesidad de líquido

Cuando tenemos hambre comemos para saciar nuestra necesidad de alimento.

Cuando tenemos el corazón y el espíritu necesitados, ¿Qué comemos?

A veces elegimos mal y nos alimentamos de forma perjudicial y dañina. Así mismo cuando no tomamos el alimento que restaura nuestro interior nos estamos exponiendo al raquitismo espiritual, al deterioro de nuestro espíritu, pero siendo consciente de ello, no permitamos llegar a este estado y cuidemos nuestro interior. Tenemos el alimento para consumir diariamente y nutrir nuestro cuerpo lo mismo que tenemos el alimento para nutrir nuestro espíritu. ¡Empecemos a cuidar y alimentar sanamente nuestro interior!

Las recomendaciones ya fueron dadas, ahora nos toca aplicarlas. Tenemos para beber y comer:

“El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.“ (Mateo 4:4)

“El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. Más bien, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que fluya para vida eterna.” (Juan 4:4)

“Jesús les dijo: «Yo soy el pan de vida. El que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Juan 6:36)

“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual daré por la vida del mundo.”

(Juan 6:51)

“Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados.” (Lucas 6:21)

“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.“ ( 2 Juan 4:34)

“La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.” (Lucas 12: 23)

“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.”

(Juan 6:27)

“Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. (Juan 6:55)

“Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino,
Sin hallar ciudad en donde vivir.

Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellos.”

(Salmos 107:4-5)

 

Es el momento de alimentarnos sanamente. Si ya lo haces continua, no pierdas el hábito. Si habías cambiado tu alimentación ¡recupérala! Y si directamente te sientes desnutrido espiritualmente, ¡Come y bebe! Recupérate y alimenta tu espíritu para que crezcas y seas salvo. Aliméntate y comparte para que no haya desnutrición ni raquitismo espiritual en nuestro mundo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Estás a tiempo ¡Ejercita tu espíritu!

Arte y Diseño para Cristo

Existen en nuestros días innumerables rutinas y consejos para cuidar nuestro cuerpo y salud. Existen terapias y ejercicios especializados para conseguir un objetivo físico resistente y duradero. Lo mejor es que empleamos todo o gran parte de nuestro tiempo, fuerzas y ganas en ello. Nos comprometemos y hacemos deporte, rutinas y ejercicios con el propósito de conseguir una condición física inmejorable. Anhelamos ser fuertes, estar sanos y para ello, invertimos el tiempo que sea necesario. Dejamos todo a un lado para conseguir nuestro objetivo.

Y si hiciéramos lo mismo pero con el propósito de fortalecer nuestro espíritu, ¿Crees que el resultado sería el mismo?¿ Trabajaríamos de la misma forma y con el mismo ánimo para tener un alma y un corazón imbatible? Ojalá deseáramos ejercitar nuestro corazón de la misma forma que anhelamos correr por las mañanas. Ojalá fuésemos tan puntuales en la Iglesia como lo somos en el gimnasio. Ojalá fuésemos tan consagrados en leer la palabra de Dios como lo somos para asistir a las clases de yoga o pilates. Quizás notaríamos mejores resultados si tuviéramos un tiempo especial y reservado para él como el tiempo que le dedicamos al entrenador para que nos explique la rutina del momento.

El ejercicio nos ayuda a fortalecer el cuerpo pero la palabra de Dios fortalece nuestro espíritu. Es más que el alto rendimiento físico, es una terapia de sanación, limpieza y purificación. Leer la palabra del Señor y meditar en ella no sólo mejora nuestro aspecto físico sino nuestro aspecto emocional, mental y espiritual. No agotes todas tus fuerzas en conseguir propósitos físicos, con fecha de caducidad. Ejercita además de tu cuerpo tu espíritu. Ejercita tu alma. Ejercita tu mente y tu corazón.

Hacer deporte no es malo, hacer deporte es aconsejable y necesario, para mejorar nuestra salud. Leer la palabra de Dios no es malo, es necesario y muy recomendable para vivir y estar siempre gozoso.

Si tienes una Biblia en casa, ábrela!

Si tienes una Biblia cerca, léela!

Si no tienes una Biblia, búscala!

Si consigues una Biblia, medita en ella!

Pero hazlo. No pierda la oportunidad de escuchar la voz de Dios y meditar en lo que quiere decirte. Él quiere que seas fuerte, tan fuerte como cuando haces deporte.

No sé tú, pero yo le pido a Dios que me dé la misma disposición que tengo para cuidarme para buscarle, escucharle y vivir su palabra. Quiero comprometerme con todas mis fuerzas a ejercitar mi mente, corazón y espíritu. ¿Te animas?¿Lo hacemos juntos?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Y beberemos este vino mientras él vuelve, recordando su promesa.

Al caer la noche él se sentó con sus amigos, los discípulos, los doce apóstoles y participó con ellos de la Pascua. Pero sabiendo que en la mesa estaba compartiendo con ellos quién le entregaría, Jesús lo comentó y hubo tristeza en sus corazones. Pero mientras comían, Jesús instituyó la Santa Cena tomando un poco de pan y partiéndolo para hacer memoria de su cuerpo, que sería entregado por los hombres y compartió con todos también la copa de vino recordando que ella representaba su sangre, alianza del nuevo pacto que por muchos se derramaba. Ahí estaba hablando el Señor de ti y de mí también., nosotros alcanzábamos a ser parte de esos muchos que recibirían salvación en su sacrificio.

Jesús celebró con la Santa Cena su victoria sobre la muerte. Él convidó a la cena de la Pascua en aquel aposento alto a todos los apóstoles, inclusive a Judas, que le vendería. Porque él no moriría por unos cuantos sino por todos. Jesús murió por Juan, Pedro, por Judas, por ti y por mí también, que seguimos pecando aún sabiendo el precio de nuestro error.

Aunque pecadores somos y Judas Iscariote lo fue, el Señor murió para darnos una oportunidad, la cuestión es que Judas a pesar de caminar junto a Dios no obedeció al Señor, fue tentado y pecó. Jesús dijo en mitad de la cena: ¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. Estás palabras dejan claro cual sería su castigo. Judas siguió en su propósito y aunque después se arrepintió, fue tarde, demasiado tarde. El resto de la historia la conocemos.

Su muerte fue el paz y salvo de nuestra deuda con Dios. Su sacrificio en la cruz fue la anulación de la factura que teníamos por la eternidad con el Padre. Jesús fue la oportunidad que Dios nos dio de ser limpios y sin mancha delante de sus ojos. Su Sangre el precio de nuestra culpa. Y aunque hoy, Jesús no está entre nosotros físicamente, sí está su espíritu y cada día nos sigue invitando a participar de la cena que celebramos de forma simbólica pero con la misma trascendencia que tuvo esta última vez con los doce. Resistamos el pecado que nos aparta de Dios y nos roba su perdón y aceptemos el cuerpo y la sangre de Cristo como entrada al Reino de los Cielos.

Hoy, Jueves Santo tenemos presente la última reunión del Señor con sus discípulos en la que el Señor advirtió que sería esa la última oportunidad de compartir con ellos porque la próxima vez que bebiese del fruto de la vid sería en el reino de Dios, es decir contigo y conmigo, con los gentiles, con el resto de la humanidad que aceptaría su sacrificio en la cruz. Una vez más el Señor nos tiene en cuenta sin conocernos ni nombrarnos. Una vez más él recuerda que moría por todos los hombres y que habría una segunda cena en la que participaríamos todos de la mesa; mientras tanto bebemos el vino recordando su promesa y su regreso.

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y qué dice Dios sobre la sexualidad?

El estreno del año se esperó y promocionó por todos lados en casi todos los idiomas después del éxito en ventas de la trilogía escrita del libro “50 sombras de grey”. Es increíble ver cómo el enemigo nos sigue engañando, pidiéndonos llamar a lo malo bueno y a lo bueno malo, incitándonos al pecado por querer desvirtuar el plan y propósito de Dios. Hablar de sexo no es pecado, la Biblia habla de sexualidad, lo malo es la perversión y la maldad detrás del tema.

Para los que sabéis de qué hablo y para los que no, un pequeño resumen en términos generales. Este libro que menciono hoy, para hacer un llamado urgente a nuestro sentir como hijos de Dios, y que acumula en la actualidad innumerables ventas y ediciones impresas, cuenta la historia de un hombre adinerado y con una personalidad un poco especial que disfruta haciendo daño en la intimidad a las mujeres con las que se relaciona practicando el sadomasoquismo, un acto aberrante, como algo normal y cotidiano, involucrando a una chica que acaba de conocer y que es la protagonista del libro y la que finalmente cede ante sus pasiones carnales y narra detalladamente las escenas que experimenta con el chico. Este breve resumen lo hago apoyada en la sinopsis de la película y los comentarios del libro que en ningún caso he leído y cuya película mucho menos he visto.

Actualmente, según algunas encuestas, las mujeres adultas, muchas casadas, y las jóvenes solteras, se sienten atraídas por este tipo de prácticas porque les parece que satisfacer los deseos de un hombre es el precio por ser correspondidas. Para mí, acceder a este tipo de prácticas es un sinónimo de falta de amor en la relación de pareja, de ausencia de Dios, de inmoralidad y poco respeto por nuestro cuerpo. No olvidemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? (1 de Corintios 6: 18,19)

Dios nos ha hecho hermosas, nos ha provisto de un espíritu y un alma, y valemos por lo que somos no por la apariencia de nuestro cuerpo o vestido. Valemos por nuestro interior, no por las prácticas a las que estemos dispuestas a someternos ni a gusto de un hombre ni a gusto de una mujer. Somos seres hechos a imagen y semejanza de Dios, que debemos amarnos con fidelidad, ternura, pasión, entrega y respeto. Por eso Dios preparó la sexualidad para el matrimonio. Si Dios no hubiese querido que sintiéramos placer nos habría hecho insensibles, sin emociones ni sensaciones, pero no es así. Él lo único que quiere es que vivamos la sexualidad conforme a su plan.

Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos,

sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. (1 Pedro 3:3-4)

Está claro que estas prácticas, como el sadomasoquismo, no dejan de estar muy lejos de lo que se critica mucho, como el maltrato a las mujeres, no dejan de ser pornografía, vejación y violencia de género.

Es malévolo y diabólico sentir placer en el dolor. Esto no es parte del plan de Dios.

Él nos creó para complementarnos el uno con el otro y ser un solo cuerpo, ser uno solo, disfrutar en pareja con respeto y ternura. Nos hizo seres sensibles y nos dio un corazón para amar. Nos dijo que nos tratáramos con respeto y que la mujer fuese para el varón y él para ella. En este aspecto, Dios no pide a nadie que se someta a nadie, antes dice al hombre, “ama a tu mujer como a ti mismo y trátala como a vaso más frágil.” ¿Por qué entonces hoy bate el récord en taquilla una película que describe el maltrato sexual de una mujer por un hombre con pasiones aberrantes?

Pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.

La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia. (1 de Corintios 7:2-5)

Este mensaje es un llamado a varios aspectos, teniendo en cuenta que Dios es el creador de todo. Él creó nuestro cuerpo y la sexualidad, no es un pecado tener relaciones sexuales, el pecado es hacerlo sin un compromiso, fuera del matrimonio, y más aún practicando obscenidades aberrantes.

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. (Hebreos 13:4)

Mujer: Tu valor es inmenso, para Dios eres bella y una de sus más hermosas obras. No pongas precio a tu cuerpo y a tu vida para complacer a un hombre. Valórate, eres una princesa de Dios y quien te quiera te querrá por lo que vales y lo que eres, no por lo que luces o haces con tu cuerpo. No olvides quién eres y dónde te pondrá Dios, no te adelantes a sus planes, todo llegará en su momento porque él es perfecto.

Hombre: Tu valor como hombre, varón de Dios, es inmenso igual que tu responsabilidad. No cedas ante la tentación y el engaño de Satanás que intenta distraer tu camino con prácticas aberrantes como la pornografía, prostitución y demás. Cuida de la mujer que Dios te dio, es una sola y él quiere que la trates con ternura, fidelidad y especial atención, como un vaso frágil.

¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. (1 Corintios 6:16)

Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. (1 de Pedro 3:7)

Y para ambos, es importante que sepáis que si Dios es el motor de vuestra relación, no será necesaria ninguna iniciativa extraña para que la sexualidad fluya con pasión y con normalidad.

Digamos no a estas prácticas que esclavizan y ultrajan el cuerpo y el espíritu, y digamos SÍ a una sexualidad dentro del matrimonio pero sana, fiel, con amor y libertad.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.