¡Gracias papá! Lo has hecho bien.

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Hoy se celebra el día de San José y en algunos países, como España, también el día del padre. Todos los días son especiales para recordarle a ese hombre tan especial en nuestra vidas que lo ha hecho bien como amigo y consejero y cuan importante es su vida para nosotros. Que su esfuerzo y constancia por darnos siempre lo mejor ha sido un gran ejemplo y que todo el tiempo que nos ha dedicado y seguirá dedicando como hijos, ha merecido y merecerá la pena siempre.

Nuestra forma de agradecerlo hoy, como hijos, es honrándole por su rol y tarea de padre y cabeza de hogar.  Pedimos a Dios les siga concediendo fuerza, salud y valentía a cada uno de los padres que temen su nombre y buscan agradarle imitando el carácter de Jesucristo en sus vidas y hogares.

Hoy, nuestro regalo es tan simple pero tan profundo, como lo es el significado de esta palabra: ¡G R A C I A S!

Para todos los padres y todos los “José” del mundo ¡Feliz día! Dios derrame bendiciones sobre vuestras vidas y os conceda seguir siendo instructores, amigos y compañeros de sus hijos. Apoyo, seguridad y protección en sus familias e inigualables cabezas de hogar. Que sus familias sean estandarte del amor que profesan a Dios.

Bendiciones para todos. Para los que lo son y los que lo serán. Para mi padre, mi hermano y mi esposo, los mejores deseos del cielo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Con vara se corrige, no se maltrata

Gran error el de nuestros tiempos, respecto a la educación de los niños. Gran error la tolerancia que se tiene a la rebeldía y a la libertad convertida en libertinaje de los niños y adolescentes de nuestros días. Los titulares de ayer y hoy en España inundan las portadas con una trágica noticia. Un niño de 13 años mata a un profesor con una ballesta y un machete y hiere a otra profesora y algunos compañeros del colegio. Y después de leer esta tragedia te preguntas. ¿Por qué? ¿Dónde estaban los padres de este niño?¿Por qué tenía armas?¿Dónde aprendió esto?¿Dónde lo vio?¿Por qué creyó el engaño del enemigo que le animó a pecar y agredir a sus semejantes?

Y entonces el Señor puso en mi corazón compartir esta palabra y orar sin cesar por los niños, porque ellos serán los hombres del mañana. Dios es maravilloso y nos da la oportunidad de ser dadores de vida y concebir seres que más tarde serán hombres y mujeres en la sociedad, pero antes es necesaria una larga tarea de instrucción y educación. Yo no tengo la oportunidad de ser madre aún pero la maternidad es algo que me hace mucha ilusión, pero cuando leo este tipo de noticias, pienso que los tiempos que vivimos y la sociedad que nos rodea es un factor tan contaminante e influyente en el desarrollo de los niños que me detengo a pensar y me desánimo.

He pedido a Dios que me inspire para escribir este texto. No soy madre pero soy tía de un hermoso niño de 5 años que me quiere mucho y se porta muy bien con su tía hasta que no le concede lo que quiere. Pero entonces es el momento de recordar que mi forma de amarlo es corregirlo, instruirlo, hablar con él y decirle que no debe reaccionar de forma violenta porque no consigue lo que quiere, cuando quiere. Le recuerdo que yo soy su tía y debe obedecer mi instrucción. Lo hago porque quiero lo mejor para él aunque no lo entienda.

Si les amas, corrígelos a tiempo. Porque un Padre que ama a sus hijos los corrige, como hace Dios con sus hijos.

Porque Jehová al que ama castiga,
Como el padre al hijo a quien quiere.

Proverbios 3:12

¿Es Dios acaso un maltratador por aconsejarnos corregir a los más pequeños? Nunca!

Dios nos invita a educar seres humanos sensibles, nobles, correctos, respetuosos, responsables, educados, obedientes, personas que en su edad adulta puedan discernir con claridad los caminos que elijen porque han tenido una instrucción sabía desde su niñez. Está claro que para ser padres no hay una escuela como tampoco la hay para tener un matrimonio de éxito, pero con la ayuda de Dios todo es posible y si a él le entregamos cada día, la vida de las personas que conforman nuestro hogar y vinculo familiar, él nos ayudará y guiará para que en cada uno reine el amor y el respeto.

No des rienda suelta al libertinaje de hoy en día malinterpretado y mal llamado: “libertad”. Esfuérzate en educar a tus hijos. Si los tienes eres responsable de ellos y Dios quiere ayudarte en esta difícil tarea, de la mejor manera, por eso te dice como hacerlo.

Castiga a tu hijo en tanto que hay esperanza;
Mas no se apresure tu alma para destruirlo.

Proverbios 19:18

Tú eres el padre y ellos los hijos. Ellos deben obedecer tu instrucción no al revés, como muchos padres que terminan sujetos a la voluntad de sus hijos. No estoy hablando de ser un padre dictatorial y castigador, pero si un padre que ejerza su rol de padre y su papel de instructor y ejemplo de vida. No maltrates a tu hijo pero recuerda que una forma de hacerle daño es no castigarlo e ignorar sus faltas, porque más tarde la vida le pasará factura y quizás sea demasiado tarde.

Soy una mujer joven , considero que lo soy (risas), tengo 30 años y durante mi niñez mis padres no dudaron nunca en castigarme si lo merecía, no dudaron en pegarme alguna palmada, castigarme o literalmente darme con la vara porque debía aprender la lección después de mis faltas y hoy puedo decir, como sé que muchos lo dirán conmigo, que no soy una persona traumatizada ni maltratada. Soy una mujer educada y respetuosa.

Valoro la labor de mis padres en mi educación y la de mi hermano porque nos enseñaron a obedecer, a entender que nuestros actos tienen una consecuencia y a ser conscientes de ello. Mi hermano y yo aprendimos que ellos eran la autoridad y les debíamos respeto, aprendimos a pedir las cosas no a exigirlas, aprendimos a pedir siempre el favor y dar la gracias, no a reclamar ni a ser ingratos y como estos, innumerables valores que nos transmitieron nuestros padres con su corrección. No somos perfectos, pero esto nos ayudó a ser quienes somos hoy y entonces sé que el día de mañana, cuando Dios me de la oportunidad de ser madre, yo seré igual con mis hijos.

Es necesario que los niños sean niños y los padres sean padres, es necesario que los primeros se sujeten a la autoridad y los segundos cumplan su papel. Vivimos tiempos muy difíciles. Padres maltratados y agredidos por sus hijos, así como niños agredidos física y psicológicamente, traumatizados por sus padres.

Debemos orar pidiendo la sabiduría necesaria para educar a los más pequeños porque ellos serán la sociedad del mañana. Debemos pedir al cielo entendimiento para los padres que no saben como corregir y educar a sus hijos. Oremos por los más chicos, más vulnerables y susceptibles a la desobediencia y rebeldía. Oremos por sus mentes y corazones para que Dios los guíe e instruya primeramente. Oremos para que ellos se nieguen a creer las mentiras del enemigo y aprendan a resistir con firmeza su engaño que les lleva al pecado y al error. Oremos para que nuestros niños sean hombres y mujeres de bien que amen la verdad y la justicia y sean luz donde quiera que vayan, pero recuerda que para que esto sea posible es necesario que cumplas tu papel y rol de padre.

Educar con amor es corregir a tiempo para no lamentar más tarde el tropiezo de un hombre.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

El que no escucha consejo no llega a viejo.

Lo que desde niños hemos escuchado de nuestros padres lo dijo Dios desde el principio.

“El que no escucha consejo no llega a viejo”.

Dios no lo dijo de esta manera pero nos dejó un mensaje claro que dice que escuchar el consejo y recibir la corrección nos dará sabiduría en la vejez, lo que se traduce en el dicho o refrán que desde la niñez nuestros oídos han escuchado.

Es maravilloso sentir el amor de Dios en cada palabra de la Biblia, el esfuerzo sobrenatural por transmitirnos un mensaje claro sin adornos ni enredos. El Señor quiere que obtengamos sabiduría y nos da el secreto para conseguirlo. Escuchar y recibir. Atender y captar.

No es fácil escuchar ni recibir el consejo de otros. Nos cuesta atender la experiencia de los que son mayores, de los que ya han vivido, inclusive nos cuesta escuchar a Dios. Nos es difícil sujetarnos y aprender, porque insistimos, muchas veces, en obtener la experiencia por nuestra cuenta y vuelvo a escuchar a mi madre decir: “Se lo dije, se lo dije, como no escucha…”

Dios nos está evitando esta reprimenda con su palabra, nos está aconsejando para adquirir sabiduría, madurar y llegar a la vejez. Porque el que siendo joven no atiende el consejo de los que ya han vivido y han pasado por diversas situaciones y experiencias, sufrirá, lo pasará mal y recordará el consejo cuando esté pasando por pruebas, pero quizás sea tarde.

Como decía antes, alguna vez he recordado el consejo de otros cuando he tenido que enfrentar diversas pruebas porque precisamente no escuché. Yo soy la primera que me he resistido, algunas veces a escuchar, porque creo que sólo viviendo las experiencias aprenderé. Pero, ¿y si escucho a Dios y sigo su consejo? ¿y si evito el sufrimiento y el dolor? Cuando lo he hecho, he entendido que hay bienestar y bendición en la obediencia.

Hoy es el día de escuchar y atender, a Dios, a tus padres, a tus abuelos, a los que ya han vivido la prueba que enfrentas o, probablemente, enfrentarás.

Escuchemos y recibamos porque hay bendición en la obediencia y el que no hace estas cosas se aleja de la sabiduría.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Condenar a otros, será tu condena.

Condenar a otros será tu condena

Muy duro pero cierto. El Señor nos reprende y corrige, nos instruye y advierte porque nos ama y hoy nos recuerda el peligro que hay en el juzgar a otros; pues con esta actitud se arrastra una autocondena, porque quien juzga hace lo mismo.

Son palabras duras pero muy claras y para dejar aun más claro el peligro que se corre al juzgar a los demás, el primer renglón de este versículo dice, a quien tal hace, que su comportamiento es INEXCUSABLE. Esto quiere decir que no hay excusa para el que actúa de esta manera. Es un comportamiento inadmisible, indisculpable, injustificable, imperdonable. Estas palabras son sinónimos de Inexcusable y al leerlas comprendemos la magnitud de este pecado delante de Dios. Es algo que abomina el Señor, entonces ¿por qué lo hacemos?

La Biblia que es su palabra y su voz, nos dice que es una actitud, un pecado “inexcusable” pero si reemplazamos esta palabra por un sinónimo como “imperdonable”, el significado adquiere un tono más severo y casi que incoherente con el amor de Dios. Él nos perdonó de toda culpa y condenación en Jesucristo. Él nos limpió de toda mancha y borró nuestras faltas. Él nos ama, sí, pero él es justo y en su infinita justicia quiere que seamos rectos, santos, limpios. Eso quiere decir que así como nos ama también nos corrige.

En su justicia y amor él no puede tolerar que hablemos mal de los demás, que señalemos con nuestro dedo lo que otros hacen que nos parece reprobable sin meditar en nuestro comportamiento, quizá igual o peor. Dios quiere corregirnos y cambiarnos. Jesús también lo dijo, lo encontramos en Mateo 7:3.

¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano,
y no miras la viga que está en tu propio ojo?

A Dios le agrada que ayudemos a los demás, que nos amemos unos a otros, que nos hagamos bien mutuamente y una forma de hacerlo es no opinar injustamente respecto a otro, no añadir nuestro punto de vista frente al comportamiento de los demás. Hoy es la oportunidad de meditar en nuestras actitudes y discernir cada pensamiento y palabra, antes de hablar de otros.

¿Condenamos y nos autocondenamos? No lo hagamos más.
Arrepintámonos y meditemos nuestras palabras antes de hablar.

No sirve de nada ir a la Iglesia y alabar a Dios pero seguir señalando y juzgando a los demás.
No sigamos actuando de la manera que ofende y entristece al Señor. Esforcémonos en amar y en vez de criticar, señalar y juzgar el comportamiento o personalidad de otros, oremos por ellos, amémosles y seremos libres de condena porque el amor, cubrirá multitud de pecados.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes.
Laura Sánchez.

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Nadie te AMARÁ igual ¡ Jamás!

Nadie te AMARÁ igual ¡ Jamás!

Con amor eterno nos ha amado y con ternura nos ha hablado.

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Jeremías 31:3

“Y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.” Daniel 10:19

El Señor nos trata con sumo cuidado y especial atención. No deberíamos tener dudas al respecto. Amar no significa que no probaremos la tristeza y el dolor. No significa que seremos inmunes a la enfermedad y a la muerte, al fracaso y a los ataques del enemigo. Somos vulnerables a todo esto aun teniendo el amor y la protección de Dios; pero si estas cosas vienen, en su amor seremos más fuertes y en su nombre podremos salir vencedores.

Amar significa que alguien se pone en nuestro lugar y nos consuela en mitad de la tribulación. Amar no es pasar por alto una corrección y un castigo. Precisamente, a quienes Dios ama, corrige como lo hace un padre con sus hijos. Amar es entregar lo mejor de sí mismo para darlo todo a otro sin condiciones, por gracia.

Es hermoso leer la Biblia y escuchar en la voz de Dios cuánto amor nos tuvo, tiene y tendrá por siempre. Tanto nos ha amado, que por ti y por mí fue capaz de entregar a su propio hijo para salvarnos. ¿Quién más lo haría? No existe alguien que nos ame igual, que nos acepte con todos nuestros errores y defectos, que quiera abrazarnos a pesar de darle la espalda en algún momento, que quiera atendernos aun cuando le hemos ignorado. Sólo Dios nos ama de esta manera, de forma incondicional y única.

Hoy es el día de disfrutar de su amor y ver que en cada detalle de la vida, a nuestro alrededor, está la grandeza de su amor. Hoy es el día de escuchar la ternura con que nos habla y decir con el corazón: ¡Gracias Señor!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.