La mejor forma de empezar el año…..

Arte y Diseño para Cristo

Aunque no veamos lo que viene, para este año nuestro propósito debería ser caminar por fe, confiados en aquel que todo lo puede y convencidos de que su respuesta llegará.

Hoy empezamos una nueva etapa, un tiempo nuevo y tenemos 365 oportunidades para amar, perdonar, reconciliarnos, unirnos, vencer, creer, confiar, ayudar, servir, orar, interceder y sembrar. Por eso, comparto con todos, este hermoso mensaje del libro de  Deuteronomio que hace alusión a las bendiciones de la obediencia.

Que este sea nuestro propósito cada día de 2016 y nuestra oración el día de hoy: “Señor queremos ser más como tú, ver la vida como tú, obedecer y ver tu bendición”

 

Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.

Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.

Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.

Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

(Deuteronomio 28: 1-14)

 

Un año más, trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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¡Justificados y firmes en la fe!

Arte y Diseño para CristoHan pasado varios días sin poder compartir una postal y es que he estado apartada intentando poner en orden algunas ideas y pensamientos pero hoy retomo mi tarea evangelista en el ministerio que el Señor me dio y reflexiono: “aunque estemos justificados hay que recordar que sin fe es imposible permanecer“.

Somos igual de imperfectos y estamos igual de enfermos, por eso buscamos ayuda en el poder de nuestro Señor y Salvador. Mientras tú lees lo que escribo yo pido a Dios por ti y por todas las personas que siguen Arte y Diseño para Cristo porque son quienes hacen posible que cada día sienta la responsabilidad que Dios me ha dado de compartir su palabra. Aunque no nos conocemos nos une el amor del Señor y la fe que hemos puesto en él. Pero si somos sinceros debemos reconocer que hay momentos en que permanecer se hace difícil, se hace cuesta arriba.

Dios puso en mi corazón servirle con el talento que él me dio un día de febrero, hace dos años y medio cuando me quedé sin empleo, y desde entonces en mi cuenta bancaria no hay fondos permanentes, no hay retribución económica pero si muchas deudas y compromisos financieros y entonces, es ahí cuando mi Laura de carne y hueso, empieza a preguntarse, ¿Estás haciendo bien? Esto no es un trabajo, trabaja! ¿Y las deudas cómo se pagarán? ¿Y si tus padres mayores necesitan ayuda en algún momento? ¿No tienes ninguna garantía? ¿Y si el día de mañana pasa…..   Un sinfín de preguntas y planteamientos invaden mi mente a diario y esa es la lucha que me ha llevado al desánimo esta semana y no he compartido apenas nada porque luego aparece la culpa y el señalamiento del enemigo repitiendo lo mismo de siempre, ¡Hay estás pecadora! ¿Qué vas a compartir? ¿Qué vas a decir si estás por los suelos? No estás dando testimonio de nada y eso no es correcto. Y mientras estoy abajo y los pensamientos de queja, frustración e inconformidad invaden mi mente por momentos. Estoy luchando y sé que seguir a Cristo y permanecer en él es una lucha diaria. ¿Te suena a algo esto que escribo?

Pero hoy, mientras realizaba el estudio bíblico online que lidero con un grupo de mujeres sobre el libro de Gálatas el señor me hablo a través de este versículo y me levantó diciéndome: Laura, si te alejas y no permaneces en fe, de qué sirve que te haya justificado en mi hijo amado. Acércate y confía para que permanezcas!!!!!  El señor me ha reprendido, ¿por qué teniéndolo todo, quiero más y estoy luchando en mis propias fuerzas? Es una cuestión de fe, de confiar y creer. Y Aquí estoy ahora compartiendo con vosotros mi situación, testimonio, restauración y mensaje del Señor. Él no nos dejará, él conoce nuestras necesidades y nos proveerá de la forma que sólo él sabe para hacer para tener mañana con qué responder a todo. Dios es fiel y lo ha sido siempre ¿por qué fallará ahora?.

Y entonces con mi corazón arrepentido he invocado el nombre del Señor para reconocer que he fallado al creer las mentiras del enemigo; porque aunque ahora no tenga nada económicamente con él (DIOS) lo tengo todo y no necesito nada más. Con su bendición, apoyo y protección me sobra y me basta. ¿Y a ti?

Recuerda que el enemigo aprovecha nuestros momentos de debilidad para hacernos trizas y en esos instantes nos lanza los dardos de fuego más punzantes para herir nuestro corazón y apartarnos del Señor a base de engaños. No te des por vencido, si lo tienes a él, lo tienes todo. Si confías en él permanecerás y si él gobierna tu vida ¿qué te puede faltar?.

Confiada y esperanzada, con la certeza de que una vez más veré su poder y gloria.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Confía en él con todo tu corazón!

Confiar es creer. Confiar es estar seguro sin ver. Confiar es esperar con alegría lo que llegará.

Confiar en Dios significa decir no a nuestras fuerzas, decir no a nuestra prudencia, decir no a nosotros mismos y si a él. Confiar es entregar y dejar en manos del Señor nuestras circunstancias y situaciones, todas, las más fáciles y las más complejas. Confiar es cerrar los ojos y esperar en él. Confiar es descansar en el poder del Señor y ver su gloria en la manifestación de su poder.

¿Qué tienes hoy que poner en manos de Dios? ¿Tu matrimonio?¿Tu salud?¿Tu trabajo?¿La vida de tus hijos? ¿Qué situación tienes que soltar y entregar a Dios para que sea él quién obre y actúe? No te desanimes, no tires la toalla, no te des por vencido. Suelta, no cargues más, no sufras más. Él te ayudará con ese enorme peso que llevas a cuestas y te dará paz para que sigas caminando. Él no te dejará en mitad de la tormenta, el te proveerá de paraguas y será tu refugio si el viento golpea con fuerza. Dios es un padre justo y bondadoso. Un Dios que se complace en hacer bien y obra con misericordia.

¿Y que tal si hoy dejamos de buscar la solución a los problemas a nuestro manera? ¿Y si dejamos de luchar con los demás y las circunstancias?. Esto es para ti y para mí, porque ambos nos esforzamos cada día en conseguir las cosas luchando en nuestras propias fuerzas. Buscamos solucionar problemas y arreglar asuntos a nuestra forma y modo pero si confiamos en Dios y esperamos en él, la cosa tendría no sólo una respuesta clara sino que será de bendición para nuestra vida, porque en sus manos todo lo que ocurre sucede para nuestro bien.

Anímate a soltar lo que retienes en tus brazos anhelando cambiar a tu antojo. ¿Y si el plan de Dios es otro, lo has pensado?¿Y si detrás de todo esto hay una enseñanza? Soltemos, soltemos y no sólo descansaremos, sino que veremos el poder y majestad del Señor!

Empecemos: El día de hoy, yo pongo en manos de Dios mi salud, el anhelo de ser madre, la relación con mi jefe en el trabajo y los vínculos emocionales con mi familia.

No sigas cargando ni anhelando escapar del problema. Enfréntalo con sabiduría y madurez espiritual. Si no la tienes, haz como yo, ora y pídela a Dios, que te la concederá para que salgas vencedor de la situación. Confía en Dios, él no te dejará, te acompañará, te dará la victoria y la solución a tus problemas si pones tu vida en sus manos.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Creo en Dios y en lo que hará en mí!

La palabra de Dios dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, y la prueba de ello es nuestro amor a Dios a quien no hemos visto jamás pero a quien tampoco ha sido necesario ver para creer en él. Tenemos la certeza de que Dios existe. Aunque no le veamos ni le podamos tocar, nuestra esperanza nos permite sentirlo y esperar con anhelo el cumplimiento de cada una de sus promesas.

Como esta mujer que extiende sus brazos y con los ojos cerrados medita en las bondades de Dios, tú y yo podemos decir hoy con gran gozo que hemos creído en un Dios fiel, misericordioso, amoroso, justo y poderoso que nos dio vida en su hijo, a quien entregó por nosotros para salvarnos y hacernos herederos de una promesa que esperamos cada día. Por ello, nuestro gozo es indescriptible.

Esperamos en Dios mientras él nos edifica, fortalece y permite madurar para obtener de cada experiencia, dificultad o prueba de la vida, la madurez que nos llevará a la meta, la libertad, victoria y salvación que, con amor inagotable, nos fue dada por Jesús en la cruz.

Piensa en los motivos que te hacen feliz y que te roban una sonrisa.

¿Te da alguien o algo, lo que Dios te ha dado?

¿Quién tiene de ti misericordia y con justicia te defiende?

Tenemos, no uno ni dos, sino muchos motivos y razones para dar gracias. Recordemos cada día que no somos dueños de nada, todo le pertenece a Dios, él nos ha dado todo lo que tenemos porque nos ama, nos ha concedido lo que hemos alcanzado por nuestros logros pero, al final, sigue siendo suyo. Nada nos pertenece, él nos ha hecho administradores de la vida, la naturaleza, la familia, los hijos, la amistad de los demás, los talentos, conocimientos y habilidades. Nada es nuestro. Todo lo que somos y tenemos nos lo ha dado el Señor porque nos ama, y hoy festejamos y celebramos con gozo el regalo más grande que nadie puede hacernos ni mucho menos pagar: La salvación, perdón y vida eterna.

Oremos juntos y demos gracias:

Señor, gracias por amarme con amor eterno,

gracias por tener de mí misericordia y entregar a tu único hijo para darme salvación,

gracias porque yo no lo merecía y aún así me perdonaste.

Gracias por escucharme cuando solo y afligido he estado.

Gracias por extender tu mano, socorrerme, defenderme y ampararme.

Gracias por sanarme, calmar mis dolores y tristezas.

Dios, hoy quiero agradecer todo lo que soy y lo que tengo

porque reconozco que es gracias a ti que hoy estoy aquí.

Gracias por conocerme y responder a cada una de mis oraciones.

Gracias por ser siempre fiel y paciente conmigo.

Gracias por mi familia, mi trabajo y los conocimientos que me has permitido aprender en la vida.

Gracias por mis padres, mi cónyuge, mis hijos y amigos.

Gracias Padre, por ser mi amigo, apoyo, amparo y consuelo.

Dame un corazón grato y dependiente de ti, no quiero apartarme ni dejar de verte en todo lo que me ocurre.

Te entrego mi vida y te doy gracias por tu bendición, provisión y amor con que me has amado. Desde hoy, agradezco cada una de tus promesas y lo que harás en mí, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Sin desviarnos del camino ni apartar la mirada!

Las señales que aparecen en la carretera, y que de noche deslumbran con sus colores, están ahí y son así para que las veamos. Brillan con la luz de los vehículos en colores fluorescentes para ser más notables y visibles, y de esta forma ser precavidos y no tener percances ni riesgo de accidentes en el camino. Son indicaciones que aparecen señaladas en el recorrido a casa, al trabajo, a otra ciudad, y en todos los países existen porque son necesarias, no importa la diferencia de idioma. Como estas señales, Dios nos dejó una instrucción o guía para que tengamos cuidado y caminemos en la vida con atención sin correr riesgos. Se llama Biblia.

Mientras lees este manual de vida en diferentes ocasiones, te encuentras con indicaciones que se repiten o son persistentes como el mensaje de hoy. Dios no se pone con ligerezas y con palabritas tiernas para hablarnos con claridad. Él nos dice con autoridad: “no te apartes, no cedas, no te desvíes, no te distraigas, no te alejes, no te vayas a ningún lado, ni a la derecha ni a la izquierda; no te alejes de mí ni pongas tu pie en caminos de maldad, antes evítalos y apártate de ellos.

¿Dónde están tus pies el día de hoy, cerca o lejos de Dios? ¿Te fuiste a la derecha o a la izquierda? Hay caminos que parecen inofensivos y sin perjuicio pero su final no es lo que esperamos. Son caminos que nos apartan y alejan del Señor.

Dios, como un padre que ama a sus hijos, nos advierte. Si nos da esta sugerencia e indicación es porque él sabe que a lo largo de nuestra vida, como este camino, aparecerán a ambos lados ofertas que parecen apetitosas, ideas que nos llaman la atención y voces que endulzan nuestros oídos pero… ¡no te desvíes del camino!

Fija tus ojos en Cristo Jesús y sigue el camino sin distracciones, sin interrupciones ni desviaciones. Jesús, a lo largo de su vida, podía haber tomado la decisión equivocada, podía haber ido a donde hubiese querido pero nunca lo hizo, renunció a sí mismo para hacer la voluntad del Padre. Cuando el enemigo le tentó en el desierto ofreciéndole fama y reconocimiento si le adorare, Jesús se revistió de valor y con carácter dijo, “¡NO! No me interesa tu propuesta Satanás” y se apartó, le resistió y con la palabra de Dios le reprendió.

Éste es quizás el mejor ejemplo para nuestra vida. El hijo de Dios fue tentado, cuanto más nosotros.

A nuestro alrededor hay infinidad de oportunidades para desviarnos del camino, innumerables ocasiones para elegir lo incorrecto, múltiples situaciones que nos incitan a actuar de mala manera y podríamos hacerlo pero en nosotros está aceptar o decir, “¡No! No me interesa.” Dios nos dio unas instrucciones de vida para ser bendecidos y caminar en paz por el camino hasta el día que él prometió estaríamos a su lado.

Seamos valientes y como Jesús digamos: “¡No! No me interesa.”

No nos desviemos del camino, no apartemos nuestros pies a la a derecha ni a la izquierda.

Tenemos un llamado y una carrera que correr. Firmes en la fe, prosigamos hacia la meta.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.