Desiertos con propósito

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“Dios iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche. Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.” (Éxodo : 21-22)

No importa donde ni como estés, hoy, nuestro Padre nos recuerda que no estamos solos. Él no se ha olvidado de ti ni de mí, él estima nuestras vidas y protege nuestras almas, aunque no alcancemos a imaginarlo.

Somos importante para Dios en todo momento y tiempo, lo eres, lo soy, como lo fue el pueblo de Israel aun a pesar de ser desobedientes y rebeldes. Dios les guió por el camino más largo por un motivo, quería evitarles tropiezos y decepciones. Les quería ahorrar la tristeza y arrepentimiento de haber tomado la decisión equivocada. En su perfección, Dios los llevó rodeando el desierto del Mar Rojo para evitar el dolor de sus hijos, de su pueblo.

Para entender leamos los versículos 17 y 18 del capítulo 13.

“Luego que el faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos,e que estaba cerca, pues dijo Dios: «Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y regrese a Egipto». Por eso hizo Dios que el pueblo diera un rodeo por el camino del desierto del Mar Rojo.”  (Éxodo 13:17-18)

Quizás hoy, tú y yo, estamos cruzando el desierto mientras rodeamos el mar y no somos conscientes de ello, el camino nos parece largo, parece no tener fin y perdemos la paciencia, se entristece nuestro corazón. Comparto hoy, 112 días después de salir de mi casa rumbo a otro lugar, estas palabras que llegan a mi corazón como un claro mensaje y el Señor me guía para compartirlo con todos.

Estoy cruzando el desierto mientras rodeo el Mar y hasta hoy no lo sabia, ¿Te pasa lo mismo? Ya somos dos! pero hoy Dios me ha recordado que esto también hace parte el plan y quiere que tú también lo sepas. El desierto que pisamos hoy tiene un propósito. No temamos porque él tiene todo bajo control. Hace casi 4 meses salí de España, dejando mi casa, mi esposo, mi entorno y familia de origen  con el propósito de aprender un nuevo idioma que me permita alcanzar objetivos profesionales que parecían perdidos y afianzar la nueva lengua para compartir el mensaje de salvación en otro idioma, además del español.

En el camino he tropezado, he encontrado filisteos y he visto la guerra de frente, pero estar sola me ha hecho vivir una experiencia incomparable de supervivencia; me refiero a la supervivencia espiritual porque la física gracias a Dios nunca ha estado en riesgo, él me ha provisto de lo necesario.

Vivo en Inglaterra hace 4 meses y he tenido diferentes trabajos donde he conocido gente especial y otros donde he visto la competencia y rivalidad; la lucha descarada por el dinero. Sé que sabes de qué estoy hablando, otros lo llamarían, persistencia o esfuerzo por salir adelante, la diferencia es que existen formas de esforzarse sin destruir al otro. Primera ley del respeto y amor a los demás. No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan.

Se habla un idioma distinto y si no aprendes y te adaptas, pierdes. Es duro, muchas veces he sentido que lo mejor es regresar y me he arrepentido, he pensado que me equivoqué y la decepción me impide ser valiente y fuerte entonces me veo reflejada en la palabra que comparto hoy. Él no quiere que sufra aunque eso implique caminar más o sentir cansancio, porque al  final del desierto estará con los brazos abiertos esperándonos para la recompensa. Dios evitó el dolor de su pueblo llevándolos por un camino más largo y hoy me dice que tú y yo estamos a salvo donde estamos, porque él es nuestro guía y no nos dejará.

Entonces confiemos porque nuestro desierto tiene un propósito!!!

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

 

¿Cansado de hacer el bien sin recompensa?

Arte y Diseño para Cristo

El Señor nos reta constantemente a ser pacientes, compasivos, misericordiosos y justos en la misma medida con la que él lo ha sido con nosotros para que no nos olvidemos de su amor e infinita misericordia. Dios quiere que como él es con nosotros seamos nosotros con los demás, pero cuanto nos cuesta! La medida de amor, renuncia y misericordia es muy alta para nuestra humanidad y razón. ¿Por qué vamos a ser buenos en medida extrema? ¿Por qué vamos a poner la mejilla de nuevo? ¿Por qué, por qué, por qué y por qué? Porque si! Porque él lo hizo por ti y por mí y lo sigue haciendo aun a pesar de nuestros innumerables errores y faltas. Aun siendo conscientes del pecado y de su perdón seguimos fallando y él vuelve a poner su mejilla para restaurarnos, entonces por qué no habremos de hacerlo nosotros?

“Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5: 39)

¿Has sentido alguna vez que das sin medida y a cambio sólo recibes ingratitud y más exigencias? No eres la única persona, ni tú ni yo somos los únicos, muchos se sienten igual y viven la misma situación. Porque mientras nuestro espíritu se dispone hacer el bien y ayudar, la carne grita y reclama: ¡No lo hagas! ¿Por qué tú?

Creo que el principal motivo y la razón que nos motiva a servir y ayudar a los demás, es nuestra fe en Jesucristo. Él, sin conocernos lo dio todo por nosotros. Sin saber quienes éramos y que diríamos lo dio todo si condiciones ni exigencias. Jesús renunció a si mismo por amor y no valoró si lo merecíamos o no, porque de haberlo hecho su muerte no habría sido suficiente para la cantidad de maldad, pecado, indiferencia y frialdad de los hombres; pero él no escatimó nada y se entregó, por eso hoy. Nuestro objetivo es ser imitadores de Cristo, renunciando a la carne e imitando su carácter. Sirviendo y ayudando a los demás.

¿Te cansas? ¡Yo también! Pero que tú fuerza sea la fortaleza de Cristo que nunca se cansa y antes aumenta su paciencia para con nosotros.

¿Te agota ayudar a quién no valora tu ayuda? ¡A mí también! Pero que nuestro consuelo sea el amor de Cristo que llevó a la cruz para darnos vida por la eternidad. Si lo hizo él, porque no hacerlo nosotros.

“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal”. (1 Pedro 3:17)

Parece una actitud servil y dócil. Una actitud fuera de lo común, pero eso es precisamente lo que caracteriza a los hijos de Dios. Estamos en el mundo pero no actuamos como el mundo, somos diferentes. Así que aunque padezcamos o suframos sirviendo y poniendo toda la carne en el asador, como dicen por ahí, sigamos con nuestra tarea que a su tiempo segaremos, nuestro jefe, todo lo ve y conoce; él paga y multiplica. Lo creo y doy testimonio de ello. Cuando nada tuve y serví. Dios vio con agrado mi actitud y recompensó mi acción y nunca me ha desamparado ni nada me ha faltado.

No ayudemos por la retribución. Demos y ayudemos por que de él hemos recibido. Demos porque es una forma de alabar y honrar a Dios, porque él ama al dador alegre y retribuye la obra de cada uno. No nos demos por vencidos, recordemos el padecimiento de Cristo como nuestro motor para seguir dando y sirviendo a lo demás. Seamos embajadores de los cielos donde vayamos. Que los demás no nos vean a nosotros sino a Cristo en nosotros.

“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra”. (2 Crónicas 15:7)

Así que con la palabra que el Señor nos da el día de hoy la misión está clara, servir sin rendirse, ayudar sin esperar nada a cambio. Dar sin medida como él nos ha dado.

Entonces digamos juntos: “Gracias Señor por tu misericordia y eterna justicia. Gracias por tu piedad y paciencia, por enseñarnos y pedirnos que seamos como tú para que nuestro mundo cambie y haya paz y bien entre nosotros. Ayúdanos a entender el propósito de tu obra y plan de amor. Ayúdanos a ser reflejos de ti cada día con todas las personas que nos rodean. Pidan o exijan, ayúdanos a dar, tú te encargarás de hacer justicia y de confrontar el corazón de lo ingratos y desagradecidos, a nosotros no nos corresponde. Así que hoy te pedimos nos des un corazón grato, justo y amoroso que ayude sin condiciones a los demás, como tú nos has servido y ayudado.” En el nombre de Jesucristo oramos y te lo pedimos”. Amén.

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

(Gálatas 5:13)

Así que siendo libres, elijamos hacer el bien y servir a los demás en amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Corre, se trata de tu vida!

POSTAL 955

No hay Victoria que no cueste esfuerzo, no hay carrera sin cansancio ni camino sin obstáculos, pero correr hay que correr, aunque exhaustos tenemos que correr, porque en esta carrera se trata de nuestra vida, de nuestra libertad y salvación.

Antes compartía el vídeo del pastor americano Carter Conlon que nos motiva a correr (¿Lo viste? ¿Sabes de qué hablo? Te invito a verlo sino lo has visto) Lo compartí porque el peligro, la tentación y el pecado están cerca, nos persiguen, pero debemos ser fuertes y seguir corriendo, sin mirar atrás ni a los lados, sino con los ojos puestos en la meta, siempre enfocados en la promesa.

Es muy probable que en medio de la carrera haya duros obstáculos y temporales, quizá un poco de lluvia o niebla y sintamos desfallecer y creamos que somos incapaces de continuar, pero no es el momento de abandonar, sino de confiar y recuperar fuerzas. Inhalar y exhalar para recargar y seguir la marcha porque Él estará con nosotros en todo tiempo y será nuestro compañero durante toda la maratón, no nos abandonará, nos restaurará y dará nuevas fuerzas.

Jesús sabe lo que enfrentamos y conoce nuestras debilidades. Para él no hay nada oculto, es más, tú dolor y mi dolor, él lo vivió y sintió en carne propia. Jesús fue señalado, acusado, culpado, condenado, maltratado y perseguido. Jesús también sufrió y en su humanidad pudo palpar las vicisitudes de la vida. Nada hay que él no conozca ni sepa cómo enfrentar, porque se hizo hombre y dice su palabra que fue tentado en todo pero sin pecado. Dice su palabra que sufrió persecución, ataques del enemigo, rechazo, burlas, juicio. Jesús perdió a seres queridos y amigos, Jesús fue traicionado, maltratado, acusado y condenado. Pero él no huyó ,él no corrió a ningún lado, él cumplió los propósitos de Dios para que el plan divino fuera culminado y los hombres recibiéramos salvación y perdón. Él no corrió para que tú y yo pudiéramos estar a salvo y correr hoy para salvaguardar nuestras almas y vidas.

¿Algo qué decir?

Sólo GRACIAS! Por la inmensidad de su amor y misericordia.

Sólo GRACIAS! Por tan divino regalo por gracia.

Sólo GRACIAS! Por dar su vida y seguir a nuestro lado.

Así que hoy, recordando la entrega y fortaleza de Jesús, sigamos corriendo con paciencia la carrera que tenemos por delante. Él es nuestra compañía y podremos abrazarle en la meta. Sigue adelante, sé valiente!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Confía en Dios y serás más fuerte!

Arte y Diseño para Cristo

La fuerza se mide por la capacidad de resistencia que tenemos frente a las cosas, la vida y las circunstancias. Consideramos que una forma de medir la fuerza física es cargando peso y soportando cargas de gran tamaño. Muchas personas se entrenan cargando pesas para hacer sus músculos resistentes y fortalecen sus extremidades para soportar grandes pruebas y medidas de peso.

Quizás tus brazos y los míos no estén entrenados para soportar pesos superiores a nuestras fuerzas y aunque quisiésemos, no aguantaríamos y tendríamos lesiones importantes si nos atreviésemos a cargar algo superior a nuestra fuerza. Pero, ¿Y si hay alguien que puede cargar ese peso en nuestro lugar y darnos descanso? Claro que hay alguien, se llama Dios y su fuerza es absoluta, no conoce limites. Él está dispuesto a ayudarnos, llevar la carga y relevar nuestro lugar para que descansemos.¿Has leído bien? Él quiere que sueltes lo que llevas a cuestas y lo ponga en sus manos. Él quiere ayudarte con el peso pero no te pide que cargues la mitad, él lo cargará todo. No necesita tu ayuda ni la mía. Él se ofrece a cargar todo el peso, sin condiciones ni exigencias, sin letra pequeña, sólo porque no ama y se complace en ayudar y hacer bien.

Pero hay algo que debemos tener en cuenta, esto ocurrirá sólo y unicamente si aprendemos a dejar en sus manos el peso que no podemos cargar. Si pides o quieres ayuda, necesitas dejarte ayudar. No tiene sentido lo que muchas veces hacemos, pedir ayuda y seguir cargando. Lo que hacemos es entorpecer el trabajo que hace la otra parte que está dispuesta a ayudarnos y podemos lastimarnos. Debemos soltar, dejar en sus manos y confiar.

Aunque nos dispongamos e intentemos con todas nuestras fuerzas cargar el peso, ¿de qué le sirve a Dios nuestra ayuda? No subestimemos el poder de Dios. Él es grande y poderoso, él es hacedor de imposibles y grandes milagros. Él vela por nuestro bienestar, entonces ¿qué necesidad tenemos de cargar y luchar en nuestras propias fuerzas? Recuerda: Dios no necesita nuestra ayuda!

¿Qué estás cargando hoy?

Problemas con otras personas

Relaciones rotas

Enfermedades

Deudas

Perdida de fe

Pensamientos destructivos

Tristeza

Conflictos familiares

Vicios

Dolor

Soledad

Desempleo

Cansancio

Debilidad

Vamos a soltar y a poner en manos de Dios, todo el peso que nos esta generando esta situación y vamos a confiar en él, porque él hará si confiamos en su poder y majestad. Dios es el dueño de todo y para él no hay nada imposible, sólo debemos confiar y dejarle actuar. La parte más compleja es ese “sólo” porque es el primer paso que debemos dar para recibir su ayuda y descansar.

Hazlo, experimentarás ¡paz y tranquilidad! Porque no existe alguien más, que pueda cargar por ti el peso que llevas con la seguridad de que todo saldrá bien, únicamente Dios.

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

(Mateo 11:28)

Yo, confié, solté y esperé en él. Hoy puedo declarar que he visto su poder y gloria en mi vida.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Y si descansas? Hay pastos delicados.

Arte y Diseño para Cristo

Sufrimos, lloramos, perdemos la paciencia y la esperanza constantemente. Las pruebas, tribulaciones, personas difíciles y un sinnúmero de situaciones se presentan en nuestra vida a diario invitándonos a abandonar y a darnos por vencidos, pero Dios, que lo sabe y conoce todo, preparó una zona de confort y descanso para sus hijos. Un lugar de delicados pastos para que tú y yo descansáramos.

¿Te alcanzas a imaginar la comodidad de unos delicados pastos? Si alguna vez has estado en el campo y has disfrutado el placer de caminar descalzo sobre el césped o te has tumbado sobre el pasto, puedes recordar la comodidad y el placer que se siente al recostarse sobre una cama de pasto que protege, envuelve, soporta y transmite paz y libertad. Si has experimentado esta sensación, pues has experimentado lo que Dios quiere regalarte cuando estás viviendo momentos de dificultad.

Dios sabe que la vida no es fácil, que enfrentamos numerosas pruebas, en casa, en el trabajo, en la universidad, en la comunidad, en la iglesia. Dios sabe que hay dolor en nuestro corazón y somos débiles. Dios sabe que el desánimo merodea constantemente a nuestro alrededor esperando nuestra caída. Dios sabe que nos agotamos intentando encontrar una salida, por eso nos invita a soltar y confiar en él.

¿De qué nos sirve agotar todas nuestras fuerzas, luchar y perder la esperanza si podemos poner en sus manos todo lo que nos acontece y él será quién obre a nuestro favor para ayudarnos a salir de las dificultades ilesos? Él se encargará de hacer milagros y que veamos lo imposible hacerse posible mientras esperamos pacientemente en mitad de la prueba y podamos caminar descalzos y recostarnos sobre delicados pastos.

Luché dos meses con mi jefe en prácticas porque los nervios y prisas son situaciones constantes en la profesión y aunque oré, seguí luchando en mis propias fuerzas y fui rebelde y orgullosa. Perdoné pero recordé constantemente el sufrimiento. Sólo y únicamente cuando decidí entregar la situación en manos del Señor y confiar plenamente en él, él actuó y entonces mis ojos, vieron lo imposible hacerse posible y pude caminar sin temor en delicados pastos.

¿Cuando se descansa? Cuando se está agotado, cansado, débil y cargado.

¿Dónde? En pastos delicados.

¿Estás cansado? Descansa en los pastos que Dios ha preparado para ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado del camino? Yo también!

¿Agotado, cansado y desanimado? Si estas palabras describen tu situación actual, somos dos.

Empecemos por partes, yo puedo decir que estoy cansada en muchos aspectos y por diversas razones, pero el cansancio que me invade hoy es físico y emocional ¿y el tuyo?

Me encanta trabajar para nuestro Dios, el mejor de los jefes, como él ninguno; pero llevo una semana sin poder compartir ningún texto ni servir a su pueblo en el trabajo que hago en Arte y Diseño para Cristo. ¿La razón? He empezado hace tres semanas unas prácticas o pasantías de mi carrera profesional (Producción Audiovisual) que me absorbe sobremanera y me demanda mucho tiempo. Ayer trabajé 16 horas sin descanso.

Mi cansancio es físico y se transforma en emocional al desarrollar un trabajo en un entorno que desconoce a Cristo e ignora la grandeza y amor del Señor. Un trabajo que desgasta pero que disfruto. Un trabajo en el que comparto tareas con personas de caracteres difíciles y poco complacientes. Pero aún a pesar de estar agotada física y anímicamente le pido a Dios que me permita ser una buena influencia para los demás en mi trabajo. No quiero mimetizarme ni terminar actuando como los demás, quiero que todas las personas que me rodean vean a Cristo en mi forma de ser y actuar. Quiero ser luz en medio de la oscuridad y una embajadora de su reino.

Reflexionemos:

¿Tu cansancio te impide reflejar a Cristo? ¿Qué tipo de cansancio experimentas hoy, físico, sicológico, emocional, espiritual? ¿Cansado por tu situación económica?¿Cansado porque tienes un jefe de carácter difícil o un trabajo complejo?¿Cansado de luchar con la enfermedad?¿Cansado de soportar el maltrato sicológico? ¿Qué te agota y desgasta el día de hoy?

Cuando soportamos el cansancio sin descanso ni un poco de silencio para detenernos a pensar y reflexionar, es probable que lo siguiente que sintamos sea la derrota, darnos por vencidos, querer tirar la toalla sin pensar en las consecuencias. Pero…tú y yo, sin importar la razón de nuestro cansancio ni los motivos que lo originan, tenemos la solución para reponernos. Se llama CRISTO, el que todo lo soportó por amor. ¿Te imaginas el cansancio de Cristo? Él experimentó un cansancio físico al tener que cargar el peso de la cruz de camino al calvario para ser crucificado, siendo inocente. Él soportó un cansancio espiritual al ser tentado y burlado por sus verdugos. Él soportó un cansancio emocional al sentir que Dios le había desamparado en los últimos momentos. En definitiva, Jesús es nuestra fuerza y renovación ante la adversidad, porque él soportó todo el cansancio del mundo y venció.

Así que digamos hoy a nuestro cansancio que se vaya porque nuestra fuerza proviene del Señor, quién multiplica nuestro ánimo y renueva nuestro espíritu y esperanza. Él nos ayudará a vencer y llegar a la meta. Si estás cansado, detente y bebe del agua de vida. Si estás agotado para y recuerda que él todo lo soportó por ti y sólo recordarlo te restaurará. Si estás abatido y sientes desmayar, confía en Dios, suyo eres, él no te dejará sufrir más de lo que puedas soportar y por último declaremos, que todo, todo lo que pueda pasar o llegar, por difícil que sea o parezca, nos ayudará a bien.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:13)

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. (Romanos 8:28)

¡Servir al Señor y trabajar para él me vivifica, anima y restaura!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡No te quedes postrado en el suelo!

Termina la semana y nuestro estado de ánimo probablemente está desgastado y cansado. Hemos trabajado y estudiado sin parar toda la semana y el viernes nos pasa factura. Hay situaciones que se nos presentan los primeros días y las enfrentamos con soltura pero a medida que pasan los días vamos mermando el rendimiento y las nuevas ocasiones aparecen más insoportables y sentimos desfallecer. Si a esto le sumamos los problemas personales, familiares, laborales y espirituales el asunto adquiere dimensiones importantes y podemos caer.

Muchos caen y se quedan postrados en el suelo por un tiempo. Tristes, desanimados, abatidos, golpeados y sin ilusión. Pero el mensaje de hoy es un llamado que nos hace el señor para confiar en él. Porque con su inmenso poder y amor, él multiplicará nuestras fuerzas y nos restaurará, volverá nuestro ánimo y será nuestra fuerza en mitad de la adversidad. No importa el tamaño de la tormenta, él te sostendrá.

El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. ( Isaías 40:29)

Todos caemos, no se trata de ser seres con sentimientos perfectos. Creer en Dios no nos hace inmunes al sufrimiento y al dolor, antes estas situaciones difíciles nos ayudan a crecer y a confiar en Dios. Aunque no entendamos la razón de las tribulaciones que nos agotan y desgastan, recordemos que todo tiene un propósito y nos ayuda a bien. Las palabras que nos regala el Señor hoy son de confort, fortaleza, seguridad y amor. No tengas miedo, confía y lucha. Aunque te caigas mira al cielo, toma impulso y levántate porque él será el que te esfuerce y sostenga para continuar adelante.

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,  sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. (Santiago 1:2-3)

¿ Te quedan pocas fuerzas? ¿Te sientes cansado? ¿Estás en el suelo? Levántate! No te quedes allí, no te pierdas la oportunidad de ver la vida desde un punto de vista más alto y disfrutar de todo lo que Dios te ha dado; estando en el suelo te quedarás siendo victima de la queja, el lamento y la tristeza. Dí no a estos sentimientos y sacude el polvo de tus pies para ponerte en pie y continuar la marcha camino a la meta.

Levantémonos juntos y aferrémonos a la mano de Dios que nos restaurará y renovará nuestras fuerzas para continuar. Nadie dijo que fuese fácil. Jesús nos advirtió que en este mundo tendríamos problemas pero que confiáramos en él para tener la victoria.

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33)

¡No te quedes postrado en el suelo! Yo ya me levanté ¿y tú?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡No te quedes con sed!

¿Y si te digo que existe el agua que quita la sed para siempre?

Cuando hacemos ejercicio, una actividad física o nos exponemos por algún tiempo al sol, sentimos sed, nos deshidratamos y es necesaria una inyección de vitalidad. ¿Cómo? A través del consumo de agua. Cuando bebemos líquidos, especialmente agua, nuestro cuerpo se recupera, hidratada y restaura; consiguiendo estar en plenitud y bienestar.

Cuando nos esforzamos, sentimos sed; nos faltan líquidos y el 60% de nuestro cuerpo está compuesto por agua, con lo que es necesario hidratarnos para recuperarnos y continuar. Teniendo en cuenta la importancia del agua para el hombre, Jesús viene a ser para nosotros tan necesario como el agua. Porque él nos hidrata el alma, pero no por un momento sino para toda la vida, por la eternidad. El lo dijo y así será. Él calmará nuestra sed para siempre, la sed de nuestro espíritu, de nuestra mente y corazón.

¿Estás sediento? ¿Qué te deshidrata en estos momentos? ¡No te quedes con sed! Anímate a beber del agua de vida que además es gratuita y tu cansancio y sed desaparecerán para siempre y tu espíritu estará completo, no habrá más sed. Está claro que te agotarás y te cansarás porque es un proceso físico pero Jesús te hidratará cuando estés cansado y entonces llegar a la meta será posible porque la sed habrá sido calmada.

!Si todos bebiéramos de esta agua, no habría sed en el corazón de ningún hombre, porque no nos faltaría nada! Hoy es el día de beber el agua de vida que te ofrece Jesús, el salvador de tu alma.

Acéptalo y no te quedes con sed!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.