¡Oremos! Él dijo que estas cosas pasarían.

POSTAL 974

Hace una semana el Señor me dio la oportunidad de emprender un viaje al extranjero para prepararme en un segundo idioma y no me ha sido posible diseñar ni compartir ninguna postal y pido disculpas a todos los lectores de Arte y Diseño para Cristo por este largo silencio,pero hoy era imposible callar y permanecer impasivo ante los recientes acontecimientos, no podía evitar compartir un clamor U R G E N T E por el mundo y cada habitante de la tierra, porque de alguna manera todos, siendo conscientes o no, somos responsables de lo que le pasa en y  a nuestro planeta, un regalo de Dios que no hemos cuidado sino explotado excesivamente y hoy nos pasa factura.

En diferente orden los titulares son desastrosos. Hace dos días un terremoto en Ecuador quitó la vida a 443 personas y dejó innumerables heridos, perdidas y casi 3.000 familias afectadas. Pero antes, exactamente 1 día, en Japón se registraba un terremoto con alerta de tsunami. Mientras en Texas las inundaciones dejaban esta semana otra cantidad de perdidas y familias afectadas.

Un desastre de la naturaleza, un terremoto tarda pocos segundos, pero levantarse de la tragedia y recuperarse tarda mucho tiempo. Oremos por todas las victimas y sobrevivientes de estas tragedias. Oremos por Ecuador, Japón, Oriente, oremos por las naciones del mundo y sus habitantes, para que el Señor restaure y fortalezca el corazón y espíritu de los que le buscan.

Al otro lado del mundo, en oriente, hoy mueren 30 personas por la explosión de una bomba en Kabul y ayer morían niños en África y Siria de hambre y de sed y seguimos sumando muertos, desgracias y tragedias, da igual donde estemos, seguimos sumando maldad y sembrando destrucción. Los hombres necesitamos volver nuestro rostro y corazón a Dios. Necesitamos caminar de su mano y cuidar, siendo buenos administradores, lo que él nos ha dado. Oremos por la paz, tranquilidad y seguridad de oriente; países en perpetuo conflicto y guerras sin fin. Pidamos al Dios del cielo por la protección y vida de todos nuestros hermanos en la fe, cristianos perseguidos, maltratados, torturados y asesinados por su fe. Oremos porque este cúmulo de cosas no son causalidad, son advertencias, son señales.

Recordemos lo que dijo nuestro Señor Jesucristo a los apóstoles y veamos si se asemeja a este tiempo….ellos también preguntaron y él respondió. Leamos: (Mateo 24:3,9)

–Dinos, ¿cuándo han de ocurrir esas cosas?
¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?
 Jesús les contestó:
–Tened cuidado, que nadie os engañe. Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: ‘Yo soy el Mesías’, y engañarán a mucha gente. Oiréis de guerras y rumores de guerras, pero no os asustéis, pues aunque todo esto ha de llegar, aún no será el fin.
Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro, y habrá hambres y terremotos en muchos lugares. Sin embargo, todo eso apenas será el comienzo de los sufrimientos. “Os entregarán para ser maltratados, y os matarán, y todo el mundo os odiará por causa mía.
Uff, Jesús no pudo ser más claro y leer estos versículos me da escalofrío porque son sucesos que vemos y vivimos a diario. ¿Tú que sientes? ¡Es tiempo de tomar la armadura y orar! Es tiempo de clamar al cielo y pedir perdón, justicia y misericordia. Es tiempo de creer y compartir con los demás, porque el tiempo está cerca!.
Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.
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Confiemos, valemos más que muchos pajarillos!

Cuando llega el invierno las aves tienen alimento y durante el verano también. Como dice el salmo, ellas no siembran ni siegan pero Dios las alimenta y provee. ¡Cuánto más a ti y a mí!

¿Todavía dudas del amor de Dios? ¿No es ésta otra muestra del infinito amor de un Padre por sus hijos?

No sé de qué tienes necesidad hoy, no sé que te hace falta, pero tu Padre Celestial conoce lo que necesitas y aún no has abierto tus labios para pedírselo. Dios conoce que necesitamos en todo momento y él trabaja en nuestra vida, moviendo hilos, abriendo y cerrando puertas, para que recibamos a su tiempo, la provisión, el alimento que saciará nuestra hambre. Así como el Señor alimenta a las aves del cielo también a ti y a mí nos alimentará.

Empieza un mes y a Dios pedimos en oración que aumente nuestra fe cada día y nos ayude a esperar pacientemente su tiempo, porque su provisión llegará y no pasaremos calamidad. Dios conoce nuestra situación y mañana las cosas cambiarán, la puerta que ha estado cerrada, se abrirá.

¿Has perdido tu empleo?¿Tienes deudas? ¿Estás enfermo?¿Enfrentas un divorcio? ¿Tus hijos no te obedecen?¿Tienes problemas con el alcohol, las drogas, el sexo o el juego? No tienes que reconocer tu necesidad en público, es suficiente que reconozcas delante de Dios tu limitación para cambiar y para resolver las cosas y entrégale a Dios lo que te urge sea sanado y restaurado.

Dios puede y lo hará. Abrirá los cielos y derramará bendiciones hasta que sobreabunde sobre tu vida y no hablo de dinero. Dios te dará su paz, te dará consuelo, te dará coraje, fuerza, valentía, audacia, inteligencia, sabiduría. Dios te bendecirá y te ayudará a ponerte en pie y nada te faltará. Lo dice su palabra, entonces, ¡créelo!. Pero cuando dice que nada te faltará no te dice que te va a hacer millonario. Debemos tener mucho cuidado con estas promesas mal interpretadas que nos llevan a creer que Dios es un amuleto de riquezas y abundancia económica.

Dios nos prosperará pero en su justa medida, porque él nos conoce y sabe hasta donde bendecirnos y proveernos. Aunque su fidelidad no tiene limites, Dios sabe hasta donde es sano para nuestro carácter y madurez espiritual el recibir.

Ya sabemos que él no nos dejará, porque lo prometió. Entonces demos ese paso que nos está impidiendo soltar en manos de Dios nuestros problemas, circunstancias, situaciones. Confiemos y cuando veamos un ave, recordemos que no siegan ni siembran y todos los días tienen su pan.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.