La nobleza de un Rey

Y llegó sentado en un pollino o asno a Jerusalén. Jesús siendo Rey no llegó en un carruaje tirado de caballos ni tenía corte ni guardaespaldas. Jesucristo cumplió su promesa y llegó a la ciudad santa para cumplir los propósitos del Padre, que nos darían vida eterna a la humanidad.

El pueblo de Dios, celebra hoy la entrada triunfal de nuestro salvador a Jerusalén, este día es conocido como “Domingo de Ramos” ¿Y por qué de Ramos? Porque fue lo que utilizaron los ciudadanos de Jerusalén para honrar la llegada del Señor a su pueblo. Con ramas de palma ovacionaron su llegada, esperanzados daban gracias y entonaban alabanzas al cielo porque había llegado su salvador.

¿Y tú y yo qué entonamos hoy? Nuestro salvador llegó hace 2000 años para rescatarnos y poner su vida por los pecadores. Nuestro corazón debe decir hoy: ¡Gracias Señor! Gracias por entregar tu vida y enseñarnos desde el primer momento a renunciar al “yo” para servir y ayudar a los demás. Gracias por darnos una lección de humildad y nobleza al hacerte Rey de la forma más simple y llana. ¡Aprendamos de ti! Ayúdanos a ser más cómo tú.

¡Feliz Domingo de Ramos!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado de hacer el bien sin recompensa?

Arte y Diseño para Cristo

El Señor nos reta constantemente a ser pacientes, compasivos, misericordiosos y justos en la misma medida con la que él lo ha sido con nosotros para que no nos olvidemos de su amor e infinita misericordia. Dios quiere que como él es con nosotros seamos nosotros con los demás, pero cuanto nos cuesta! La medida de amor, renuncia y misericordia es muy alta para nuestra humanidad y razón. ¿Por qué vamos a ser buenos en medida extrema? ¿Por qué vamos a poner la mejilla de nuevo? ¿Por qué, por qué, por qué y por qué? Porque si! Porque él lo hizo por ti y por mí y lo sigue haciendo aun a pesar de nuestros innumerables errores y faltas. Aun siendo conscientes del pecado y de su perdón seguimos fallando y él vuelve a poner su mejilla para restaurarnos, entonces por qué no habremos de hacerlo nosotros?

“Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5: 39)

¿Has sentido alguna vez que das sin medida y a cambio sólo recibes ingratitud y más exigencias? No eres la única persona, ni tú ni yo somos los únicos, muchos se sienten igual y viven la misma situación. Porque mientras nuestro espíritu se dispone hacer el bien y ayudar, la carne grita y reclama: ¡No lo hagas! ¿Por qué tú?

Creo que el principal motivo y la razón que nos motiva a servir y ayudar a los demás, es nuestra fe en Jesucristo. Él, sin conocernos lo dio todo por nosotros. Sin saber quienes éramos y que diríamos lo dio todo si condiciones ni exigencias. Jesús renunció a si mismo por amor y no valoró si lo merecíamos o no, porque de haberlo hecho su muerte no habría sido suficiente para la cantidad de maldad, pecado, indiferencia y frialdad de los hombres; pero él no escatimó nada y se entregó, por eso hoy. Nuestro objetivo es ser imitadores de Cristo, renunciando a la carne e imitando su carácter. Sirviendo y ayudando a los demás.

¿Te cansas? ¡Yo también! Pero que tú fuerza sea la fortaleza de Cristo que nunca se cansa y antes aumenta su paciencia para con nosotros.

¿Te agota ayudar a quién no valora tu ayuda? ¡A mí también! Pero que nuestro consuelo sea el amor de Cristo que llevó a la cruz para darnos vida por la eternidad. Si lo hizo él, porque no hacerlo nosotros.

“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal”. (1 Pedro 3:17)

Parece una actitud servil y dócil. Una actitud fuera de lo común, pero eso es precisamente lo que caracteriza a los hijos de Dios. Estamos en el mundo pero no actuamos como el mundo, somos diferentes. Así que aunque padezcamos o suframos sirviendo y poniendo toda la carne en el asador, como dicen por ahí, sigamos con nuestra tarea que a su tiempo segaremos, nuestro jefe, todo lo ve y conoce; él paga y multiplica. Lo creo y doy testimonio de ello. Cuando nada tuve y serví. Dios vio con agrado mi actitud y recompensó mi acción y nunca me ha desamparado ni nada me ha faltado.

No ayudemos por la retribución. Demos y ayudemos por que de él hemos recibido. Demos porque es una forma de alabar y honrar a Dios, porque él ama al dador alegre y retribuye la obra de cada uno. No nos demos por vencidos, recordemos el padecimiento de Cristo como nuestro motor para seguir dando y sirviendo a lo demás. Seamos embajadores de los cielos donde vayamos. Que los demás no nos vean a nosotros sino a Cristo en nosotros.

“Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra”. (2 Crónicas 15:7)

Así que con la palabra que el Señor nos da el día de hoy la misión está clara, servir sin rendirse, ayudar sin esperar nada a cambio. Dar sin medida como él nos ha dado.

Entonces digamos juntos: “Gracias Señor por tu misericordia y eterna justicia. Gracias por tu piedad y paciencia, por enseñarnos y pedirnos que seamos como tú para que nuestro mundo cambie y haya paz y bien entre nosotros. Ayúdanos a entender el propósito de tu obra y plan de amor. Ayúdanos a ser reflejos de ti cada día con todas las personas que nos rodean. Pidan o exijan, ayúdanos a dar, tú te encargarás de hacer justicia y de confrontar el corazón de lo ingratos y desagradecidos, a nosotros no nos corresponde. Así que hoy te pedimos nos des un corazón grato, justo y amoroso que ayude sin condiciones a los demás, como tú nos has servido y ayudado.” En el nombre de Jesucristo oramos y te lo pedimos”. Amén.

“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.”

(Gálatas 5:13)

Así que siendo libres, elijamos hacer el bien y servir a los demás en amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Es Lunes, alégrate y gózate!

POSTAL 952

Hoy se celebra una fecha conocida como Blue Monday ó lo que es lo mismo, Lunes triste. Es el nombre dado al tercer lunes de enero, presentado como el día más deprimente del año. ¿Quién dijo eso? ¿Deprimente? ¿Y por qué el tercer lunes de enero y no el cuarto jueves de Abril? A alguien se le ocurrió un día, hace 10 años, en 2005, calcular esta fecha usando una ecuación llegando a considerarla pseudociencia. Para muchos neurocientificos y casualmente para mí es un cálculo sin sentido y considerado una farsa.

Cada mañana acostumbro a leer la prensa y esta mañana me encontré con esto. Me sorprendió, una vez más, la capacidad que tienen los hombres para desvirtuar el concepto de algo hasta convertirlo en un mito o leyenda. Pasa lo mismo con los días martes o viernes 13. No hay nada de misterio en estos días, ni ocurrirá nada extraño en esas fechas como se vende y muestra comercialmente esta fecha alrededor del mundo. Si bien en cierto, muchos sabemos que no debemos guardar respeto a estas creencias mitificadas, lo preocupante es que para otros, un gran porcentaje, si que son eventos de gran importancia y trascendencia.

Muchos, apenas se enteran de esta declaración en la que se decide que este lunes es el día más triste y depresivo del año, porque a unos cuantos se les ocurrió sumar, multiplicar y dividir varios factores para llegar a esta conclusión y ayudar a una agencia de viajes a analizar el periodo de reservas y tendencias para las vacaciones, teniendo en cuenta datos como, las deudas, sueldo, propósitos para el año, el nivel de motivación, el tiempo atmosférico, el tiempo de espera, el retraso, el tiempo de relax, el tiempo que se duerme, el periodo que se tarda en preparar el equipaje como factores determinantes que arrojarían el resultado. Realmente no se sabe que es más sinsentido, si la ecuación en si misma o la idea; cuando está claro y determinado psicológicamente que aunque hay factores externos que influyen en nuestro estado de ánimo, finalmente estar alegre o triste es una actitud y decisión personal.

Una de las escuelas de la neurociencia que lo estudia es la PNL o Programación Neurolingüistica, que nos invita a programarnos mentalmente para sentir, querer y conseguir todo lo que deseamos. Para mí la Biblia es la forma de programarme mentalmente para sentirme plena y saber lo que soy, por eso, como algunos o muchos no habíamos escuchado hablar de esto, siento la necesidad de compartir lo opuesto a la tristeza y sin ecuación. Y es el amor de la palabra de nuestro Dios que desborda alegría y buenas sensaciones, que irradia esplendor y gozo, que nos anima y conforta. Tú y yo, y todo el que quiera, tiene 365 días de regalo para vivir y disfrutar, días que, cada uno en sí mismo, sólo por tener la oportunidad de abrir los ojos, distinguir los colores, poder hablar, oír y caminar, son maravillosos. Son días llenos de oportunidades y esperanza. Sólo en nosotros está la actitud y la determinación para hacer que sean días llenos de color y risas o días grises llenos de amargura y tristeza.

¿Cuál es el sentir de tu corazón hoy? ¿Estás triste o alegre? Estés como estés elige estar feliz, alegre y sonriente. Si estás feliz, sé más feliz, si estás desanimado, alégrate porque tienes en quién confiar y sostenerte. Si estás preocupado, gózate porque tienes un amigo poderoso que nunca falla, sólo tienes que hablar con él.

Está claro que si has perdido a un ser querido o tu empleo. Si te han diagnosticado una enfermedad no es posible que estés alegre y sonriente, yo tampoco lo estaría, pero tampoco dejaría que la tristeza y amargura me aplastasen sin clemencia hasta hundirme, porque es en estos momentos cuando debemos aferrarnos a nuestro Señor, que estará allí para socorrernos, consolarnos, sanarnos y restaurar nuestro corazón. ¡Él nos ayudará, no hay duda! Con lo cuál siempre hay esperanza y gozo porque cada día lo ha hecho él como parte de un plan y propósito.

Vivamos con alegría y gozo, éste y todos los días de nuestra vida, sea lunes, martes o viernes, sea día 1, 2, 5 ó 13. ¡No importa! Todos los días los ha hecho él para que seamos felices y elijamos serlo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡El tiempo de Dios es perfecto!

POSTAL 941

No sé si es necesario que recuerdes esta gran verdad el día de hoy, pero yo si, realmente debo recordarlo con frecuencia. Las diversas situaciones que enfrento y enfrentamos a diario nos presionan y hacen que queramos acelerar el tiempo y que todo vaya deprisa conforme a nuestros deseos y voluntad; queremos que todo sea ya o mañana…..pero y Dios ¿qué quiere?

Dios es un dios perfecto y amoroso, que quiere lo mejor para nosotros, que no quiere vernos sufrir ni lamentarnos. Dios nos pide prudencia y paciencia y sabe todo lo que nos cuesta esperar pero él quiere que seamos pacientes y aprendamos a confiar. Esto significa esperar y nos explica detalladamente en su palabra que en la vida cada cosa tiene su tiempo.

Creo que con el tiempos que vivimos hoy en día debemos recordar que su tiempo es perfecto y las cosas llegarán conforme a su voluntad, en su tiempo, no antes ni después. Comparto el afamado texto de Eclesiastés 3 para que lo hagamos nuestro y apliquemos a nuestra vida.

¿Qué tiempo enfrentas hoy? ¿El tiempo de plantar o el tiempo de recoger lo sembrado? ¿El tiempo de llorar o de reír?  Sea cual sea tu tiempo en estos momentos, recuerda que el tiempo avanza y cambia, no permanece. El tiempo no detiene su marcha pero seamos conscientes del tránsito que debemos vivir en el camino de la vida porque hay un tiempo para……buscar y un tiempo para perder.

Leámos juntos pero antes oremos pidiéndole a Dios nos hable con claridad a través de estos versículos. Que él nos ayudé a entender que todo está bajo su control y todo bajo el sol tiene su tiempo y su hora, porque nada hay oculto para nuestro Dios. Amén.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

(Eclesiastés 3:1-8)

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Que los días grises aumenten tu fe!

Arte y Diseño para CristoUna vez más, Dios me enseña y me permite re-aprender que del afán no queda sino el cansancio. Él es dueño y señor de todo. Si él quiere él lo concede, si él no quiere, él quita, arrebata y cierra puertas para darnos a cambio algo mejor.

Hace pocos días pedía en oración un empleo y estuve presentando entrevistas de trabajo pero en todas, las exigencias eran insuperables y los sueldos irrisorios. Dios permitió que encontrara una oferta de empleo para la temporada de Navidad como gestor de pedidos y participé presentando mi curriculum junto a otras 799 personas, de las que seleccionaron únicamente 80 perfiles para entrevistas grupales y en los que estaba, gracias al Señor, mi curriculum.

Pasada la primera entrevista, llamaron a 20 candidatos para presentar una segunda entrevista con una prueba de 1 hora, que incluía cálculos matemáticos, razonamiento abstracto, pruebas de lingüística, vocabulario y hasta dibujos. Vamos! Que parecía una prueba para la NASA. Las esperanzas se reducían porque había que pasar una última prueba con el Sr. Martí, director de la compañía, quién elegiría finalmente a las 6 personas que ocuparían las vacantes libres. Éramos varias personas todas con la necesidad de un empleo, pero quizás unas con más necesidad que otras, con motivos y cargas personales diversas. Oré por ello y le pedía a Dios que le diera el trabajo a las personas que más lo necesitasen.

Me llamaron la misma tarde para decirme que tras todas las pruebas y entrevista con el director no había sido seleccionada, pero que se quedarían con mis datos por si surgiera una necesidad en la empresa más adelante. Acepté y hace cuatro horas ha sonado mi teléfono para decirme que mi perfil ha sido seleccionado en la reserva que tenían, para ocupar una de las plazas que a última hora quedó vacía. Y sin esperarlo ni imaginarlo empiezo a trabajar mañana. Días atrás había desánimo y tristeza en mi corazón porque seguía siendo una persona más desempleada de las estadísticas que inundan el desempleo en España, pero él, no nos desampara. Él conoce nuestras necesidades y suple nuestras carencias. Él conoce lo que es mejor para nosotros aunque tengamos que esperar. Por eso hoy escribo.

La lluvia y el frío son sinónimos de cambio, de temporal, de invierno. Cuando llueve y cambia el clima viene el desánimo y la tristeza como consecuencia pero no a todos nos afecta el cambio de estación de la misma manera. No tenemos el mismo clima en todas partes, ¡menos mal y gracias a Dios por ello.

Pero aunque estés en el trópico y de otoño sepas poco, a veces vienen fuertes temporales que golpean nuestras emociones y sentimientos. Temporales que nos atrapan y alejan de la verdad y la paz. Hay momentos en los que llueve tanto que se hace imposible soltar el paraguas, pero hoy, aunque lluevan rayos y centellas sobre tu vida, aunque el sol se esconda tras las nubes y lo único que podamos ver sea gris, sigamos confiando!

Qué los días grises antes de entristecer nuestro espíritu aumenten nuestra fe, porque después de la lluvia sale el arco iris y cosas grandes tiene nuestro Dios reservadas para nosotros.

Él tiene pensamientos maravilloso para nosotros, pensamientos inimaginables de bondad, paz y bienestar. Jamás pensamientos de mal, todo lo contrario; nuestro padre quiere darnos lo que esperamos, pero todo en su momento. Quizás su respuesta tarde, pero llegará. Lo más importantes es confiar en su voluntad porque ¿qué puede darnos el Señor que no sea para nuestra bendición? Él conoce todas y cada una de nuestras necesidades desde antes que abramos nuestros labios.

Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.(Mateo 6:8)

 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído. (Isaías 65:24)

¡Confiemos porque nuestro mañana, está en buenas manos!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Eres heredero ¡créelo!

Arte y Diseño para Cristo

Despedimos agosto dando gracias a Dios y encomendando el tiempo nuevo que nos llega.

Gracias Señor, por hacernos dignos de una herencia inmerecida. Ayúdanos a creer esta verdad cada día de nuestra vida para derrotar la queja y la tristeza sabiendo quienes somos.

Hoy termina un periodo y empezamos la recta final del año, estamos a 4 meses, si Dios quiere, de concluir el año 2015. A la fecha, ¿has cumplido o vas cumpliendo tus propósitos y metas?

El tiempo pasa y la vida transcurre de prisa. Hoy tienes 30 y mañana, sin darte cuenta 40. Es tiempo de aplicar la palabra de Dios en todo lo que enmarca nuestro día a día, es hora de actuar, declarar y transmitir. Es hora de pelear. No están ocultas ante nuestros ojos las desgracias de este mundo, no están ocultas ante nuestros ojos las maldades y provocaciones del enemigo, pero Dios nos prometió su compañía hasta el fin y nos dio sin merecerlo el derecho de ser llamados hijos suyos y de recibir por su gracia una inmensa herencia. Y no se trata de una herencia material porque la grandeza de Dios supera el brillo del oro y la plata, son cosas más hermosas las que Dios tiene preparadas para nosotros. No nos confundamos, somos herederos vencedores, invencibles, poderosos, valientes, pero no por nuestra capacidad sino porque a su lado nada nos faltará y nada podrá hacernos daño. En él todo nos es posible.

¿Lo crees? Créelo y empieza este nuevo mes declarando lo que eres. ¡Yo lo creo y lo declaro en voz alta! ¿Y tú?

¡Eres un hijo de Dios, heredero y coheredero con Cristo!

¿Qué nos puede faltar?¿Qué nos puede parecer imposible?

Nuestro Dios es poderoso e invencible, ninguno como él.

Señor, te entregamos este mes que empieza y te damos gracias por el que termina.

Ayúdanos a caminar en tu verdad y a creerla. Danos la fortaleza que necesitamos para vencer y permanecer firmes hasta el final. En el nombre de Jesús, Amén.

Y recuerda: Dios no habla en singular, él habla en plural. Somos muchos los herederos, no eres el único. Tú familia también puede ser heredera, tus hijos también lo son.

Haz que en este mes, el propósito de tu casa sea creer lo que somos para nuestro Dios!!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Acércate y él se acercará!

Arte y Diseño para Cristo

La probabilidad de ser correspondido y recibir bendiciones por favores ofrecidos es nula cuando se espera una reciprocidad de parte de otro ser humano, sin embargo Dios en su perfecta esencia es fiel y justo. Él no cambia de opinión ni se retracta jamás! Si él lo dijo, él cumplirá. Si él lo prometió, el lo hará. Si él nos ha amado lo hará eternamente y no se arrepentirá.

En el verso del libro de Santiago que comparto en la postal de hoy, Dios, como un padre amoroso, nos recuerda que si le buscamos él estará ahí siempre y que si nos acercamos, él también se acercará. Esto quiere decir que si en un momento dado nos sentimos lejos de Dios o sentimos que Dios se ha alejado de nosotros debemos detenernos un momento y preguntarnos, ¿quién se ha alejado de quién? En todos los casos, seremos nosotros los que habremos tomado distancia del Señor y hemos robado de nuestro tiempo un espacio para alimentar la relación con Dios. Lo que está claro es que él nunca se alejará ni nos desamparará porque nos ama. Él no se arrepentirá de haber dado la vida de su hijo por ti y por mí, en cambio nosotros en diferentes ocasiones y por diversos motivos, tomamos distancia y nos alejamos del Señor privándonos de su favor y bendición, pero sólo somos conscientes de ello cuando sentimos lejos a Dios y sentimos que nuestras oraciones repentinas no tienen respuesta.

Pero no olvidemos que cualquier distancia que exista en nuestra relación con Dios ha sido por decisión nuestra. Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, es un dios respetuoso que no nos obliga a seguirle ni estar cerca suyo. Amar, servir, seguir y creer en Dios es una decisión, no una obligación.

Y si un día notamos la ausencia de Dios o la distancia, o sentimos que nuestras oraciones no son escuchadas ni tenidas en cuenta, recordemos que mientras estemos cerca suyo él estará a nuestro lado.

¿Estarías cerca de una persona que ignora tu compañía y presencia? Dios podría tener una razón ante nuestra indiferencia para tomar distancia pero su amor e infinita bondad le impiden hacer esto. Él es respetuoso y si nos alejamos de su lado, él respeta nuestra decisión pero siempre nos está esperando con los brazos abiertos.

¿Sientes el murmullo del Señor? ¿Qué tan cerca suyo estás?

¿Has recibido la respuesta a tus oraciones? Sientes firmemente que él te escucha?

Si estás cerca de Dios sigue ahí, no te alejes ni tomes distancia.

Si te has alejado, regresa, él te está esperando con los brazos abiertos y no tendrá en cuenta tu distancia e indiferencia. Acércate y su favor y bendición estarán nuevamente sobre tu vida. Habla con Dios y recupera el tiempo que tenías para él diariamente. Él es tu amigo que siempre está dispuesto a escucharte e inclinar su oído para atender tus necesidades.

¡Acércate y él permanecerá a tu lado!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Estás a tiempo ¡Ejercita tu espíritu!

Arte y Diseño para Cristo

Existen en nuestros días innumerables rutinas y consejos para cuidar nuestro cuerpo y salud. Existen terapias y ejercicios especializados para conseguir un objetivo físico resistente y duradero. Lo mejor es que empleamos todo o gran parte de nuestro tiempo, fuerzas y ganas en ello. Nos comprometemos y hacemos deporte, rutinas y ejercicios con el propósito de conseguir una condición física inmejorable. Anhelamos ser fuertes, estar sanos y para ello, invertimos el tiempo que sea necesario. Dejamos todo a un lado para conseguir nuestro objetivo.

Y si hiciéramos lo mismo pero con el propósito de fortalecer nuestro espíritu, ¿Crees que el resultado sería el mismo?¿ Trabajaríamos de la misma forma y con el mismo ánimo para tener un alma y un corazón imbatible? Ojalá deseáramos ejercitar nuestro corazón de la misma forma que anhelamos correr por las mañanas. Ojalá fuésemos tan puntuales en la Iglesia como lo somos en el gimnasio. Ojalá fuésemos tan consagrados en leer la palabra de Dios como lo somos para asistir a las clases de yoga o pilates. Quizás notaríamos mejores resultados si tuviéramos un tiempo especial y reservado para él como el tiempo que le dedicamos al entrenador para que nos explique la rutina del momento.

El ejercicio nos ayuda a fortalecer el cuerpo pero la palabra de Dios fortalece nuestro espíritu. Es más que el alto rendimiento físico, es una terapia de sanación, limpieza y purificación. Leer la palabra del Señor y meditar en ella no sólo mejora nuestro aspecto físico sino nuestro aspecto emocional, mental y espiritual. No agotes todas tus fuerzas en conseguir propósitos físicos, con fecha de caducidad. Ejercita además de tu cuerpo tu espíritu. Ejercita tu alma. Ejercita tu mente y tu corazón.

Hacer deporte no es malo, hacer deporte es aconsejable y necesario, para mejorar nuestra salud. Leer la palabra de Dios no es malo, es necesario y muy recomendable para vivir y estar siempre gozoso.

Si tienes una Biblia en casa, ábrela!

Si tienes una Biblia cerca, léela!

Si no tienes una Biblia, búscala!

Si consigues una Biblia, medita en ella!

Pero hazlo. No pierda la oportunidad de escuchar la voz de Dios y meditar en lo que quiere decirte. Él quiere que seas fuerte, tan fuerte como cuando haces deporte.

No sé tú, pero yo le pido a Dios que me dé la misma disposición que tengo para cuidarme para buscarle, escucharle y vivir su palabra. Quiero comprometerme con todas mis fuerzas a ejercitar mi mente, corazón y espíritu. ¿Te animas?¿Lo hacemos juntos?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

La autoridad y poder que Dios le dio a la Iglesia

Arte y Diseño para Cristo

Entendiendo por Iglesia al conjunto de personas que aman a Dios y comparten una fe, no a una estructura arquitectónica con estilo mudéjar o barroco, podemos comprender que Dios dio poder y autoridad a las personas que creen en él y cuando el Señor Jesús dijo estas palabras a Pedro, le estaba haciendo responsable de la primera Iglesia al nombrarle roca sobre la cual edificaría su Iglesia y ni la muerte prevalecería contra ella.

Jesús le dio a Pedro autoridad y poder en su nombre, para gobernar, dirigir y administrar con valor y esfuerzo la Iglesia y usó estas palabras para declarar el poder que ésta tendría. Es decir que tú y yo, siendo parte de su iglesia, también tenemos ese poder y autoridad para atar y desatar. Porque lo mismo que se ata aquí en la tierra se ata en el cielo y lo mismo que se desata aquí, se desata allí.

Parece un trabalenguas difícil de descifrar, pero realmente es muy claro. Las consecuencias de nuestros actos tienen resultados en el cielo y todo lo que se haga en la tierra repercute a niveles celestiales. Atar en sinónimo de unir y amarrar. Podemos atar espíritus inmundos, atar pecados, atar relaciones dañinas, atar pasiones, podemos atar enfermedades y amarrar la esclavitud. Lo mismo que atamos podemos desatar. Desatar es sinónimo de libertad y podemos desatar sobre nuestra vida y la de los demás, bendición, sanidad, paz, amor, esperanza, fortaleza, alegría y perdón.

Que hoy sea el día de reclamar la autoridad que Dios te ha dado y ejercer con valentía el papel que te corresponde, fuera y dentro de la Iglesia. Tú eres hijo de Dios, eres parte de su iglesia, eres un embajador del reino. Actúa como tal. ¿Qué cosas tienes que atar y desatar hoy? Yo quiero atar las mentiras y tentaciones del enemigo. También la enfermedad. Y quiero desatar paz, sanidad y bendición.

Tengamos especial cuidado con las cosas que atamos y desatamos. No sea que buscando nuestro interés seamos engañados por el enemigo y terminemos ofendiendo a Dios. Oremos para que el Señor nos muestre con claridad las cosas que debemos atar y desatar en nuestra vida y la de nuestra familia. Él nos guiará para hacerlo bien.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Alabando a Dios con corazón agradecido!!

Arte y Diseño para Cristo

Tú y yo tenemos algo en común que podemos hacer juntos y debemos practicar a menudo.  La gratitud es una forma de honrar y alabar a Dios. Recuerda que siempre habrá un motivo para dar gracias y alabar a Dios. Gracias en todo y por todo. Gracias por los días buenos y los días grises, por la salud y la enfermedad, por la alegría y la tristeza, porque de cada cosa el Señor tiene un propósito para nosotros.

En cada prueba, Dios nos deja ver su poder y fidelidad y nos hace aprender una lección que nos hará más fuertes.

En cada alegría, Dios nos deja ver su amor y bondad y nos anima a ser agradecidos y a exaltar su nombre.

Como os habréis dado cuenta e imaginado, esta semana apenas he podido compartir postales y mensajes de reflexión en el blog, pero aún a pesar de mi ausencia por la red esta semana, la fidelidad de Dios ha sostenido el ministerio y los seguidores de Arte y Diseño para Cristo siguen en aumento. Y me alegra porque el ministerio se fortalece para que todos, sin importar la distancia, seamos edificados por el poder de su palabra.

El motivo de mi ausencia, como comenté en post anteriores, es debido a las prácticas de mis estudios, pero estar allí me recuerda que la fidelidad de Dios es grande e incomparable, porque su Espíritu Santo sigue manteniendo el sentir entre nosotros y administrando este lugar.

Y hoy, una semana después, quiero alabar a nuestro Dios con todas las fuerzas de mi corazón porque no hay Dios tan grande como él.

Esta semana fue mi cumpleaños número 31 y alabo a Dios por ello.

Esta semana me concedieron una beca económica por mis estudios y alabo a Dios por ello.

Esta semana mi hermano presentaba un examen importante y ha aprobado.

Esta semana Dios ha sido bueno conmigo y con los míos permitiendo el encuentro de mis seres queridos después de muchos años sin verse y alabo al señor por ello.

¿Qué tienes tú para agradecer hoy a Dios? ¿Qué motivo te hace dar testimonio de la fidelidad del Señor?

Estoy segura que algo habrá para que alabes el nombre de Dios y des gracias al Señor porque ha sido bueno. Así que juntos alabemos al rey y con todas las fuerzas de nuestro corazón reconozcamos su poder y grandeza!!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes. Laura.

Confía en él con todo tu corazón!

Confiar es creer. Confiar es estar seguro sin ver. Confiar es esperar con alegría lo que llegará.

Confiar en Dios significa decir no a nuestras fuerzas, decir no a nuestra prudencia, decir no a nosotros mismos y si a él. Confiar es entregar y dejar en manos del Señor nuestras circunstancias y situaciones, todas, las más fáciles y las más complejas. Confiar es cerrar los ojos y esperar en él. Confiar es descansar en el poder del Señor y ver su gloria en la manifestación de su poder.

¿Qué tienes hoy que poner en manos de Dios? ¿Tu matrimonio?¿Tu salud?¿Tu trabajo?¿La vida de tus hijos? ¿Qué situación tienes que soltar y entregar a Dios para que sea él quién obre y actúe? No te desanimes, no tires la toalla, no te des por vencido. Suelta, no cargues más, no sufras más. Él te ayudará con ese enorme peso que llevas a cuestas y te dará paz para que sigas caminando. Él no te dejará en mitad de la tormenta, el te proveerá de paraguas y será tu refugio si el viento golpea con fuerza. Dios es un padre justo y bondadoso. Un Dios que se complace en hacer bien y obra con misericordia.

¿Y que tal si hoy dejamos de buscar la solución a los problemas a nuestro manera? ¿Y si dejamos de luchar con los demás y las circunstancias?. Esto es para ti y para mí, porque ambos nos esforzamos cada día en conseguir las cosas luchando en nuestras propias fuerzas. Buscamos solucionar problemas y arreglar asuntos a nuestra forma y modo pero si confiamos en Dios y esperamos en él, la cosa tendría no sólo una respuesta clara sino que será de bendición para nuestra vida, porque en sus manos todo lo que ocurre sucede para nuestro bien.

Anímate a soltar lo que retienes en tus brazos anhelando cambiar a tu antojo. ¿Y si el plan de Dios es otro, lo has pensado?¿Y si detrás de todo esto hay una enseñanza? Soltemos, soltemos y no sólo descansaremos, sino que veremos el poder y majestad del Señor!

Empecemos: El día de hoy, yo pongo en manos de Dios mi salud, el anhelo de ser madre, la relación con mi jefe en el trabajo y los vínculos emocionales con mi familia.

No sigas cargando ni anhelando escapar del problema. Enfréntalo con sabiduría y madurez espiritual. Si no la tienes, haz como yo, ora y pídela a Dios, que te la concederá para que salgas vencedor de la situación. Confía en Dios, él no te dejará, te acompañará, te dará la victoria y la solución a tus problemas si pones tu vida en sus manos.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Cansado del camino? Yo también!

¿Agotado, cansado y desanimado? Si estas palabras describen tu situación actual, somos dos.

Empecemos por partes, yo puedo decir que estoy cansada en muchos aspectos y por diversas razones, pero el cansancio que me invade hoy es físico y emocional ¿y el tuyo?

Me encanta trabajar para nuestro Dios, el mejor de los jefes, como él ninguno; pero llevo una semana sin poder compartir ningún texto ni servir a su pueblo en el trabajo que hago en Arte y Diseño para Cristo. ¿La razón? He empezado hace tres semanas unas prácticas o pasantías de mi carrera profesional (Producción Audiovisual) que me absorbe sobremanera y me demanda mucho tiempo. Ayer trabajé 16 horas sin descanso.

Mi cansancio es físico y se transforma en emocional al desarrollar un trabajo en un entorno que desconoce a Cristo e ignora la grandeza y amor del Señor. Un trabajo que desgasta pero que disfruto. Un trabajo en el que comparto tareas con personas de caracteres difíciles y poco complacientes. Pero aún a pesar de estar agotada física y anímicamente le pido a Dios que me permita ser una buena influencia para los demás en mi trabajo. No quiero mimetizarme ni terminar actuando como los demás, quiero que todas las personas que me rodean vean a Cristo en mi forma de ser y actuar. Quiero ser luz en medio de la oscuridad y una embajadora de su reino.

Reflexionemos:

¿Tu cansancio te impide reflejar a Cristo? ¿Qué tipo de cansancio experimentas hoy, físico, sicológico, emocional, espiritual? ¿Cansado por tu situación económica?¿Cansado porque tienes un jefe de carácter difícil o un trabajo complejo?¿Cansado de luchar con la enfermedad?¿Cansado de soportar el maltrato sicológico? ¿Qué te agota y desgasta el día de hoy?

Cuando soportamos el cansancio sin descanso ni un poco de silencio para detenernos a pensar y reflexionar, es probable que lo siguiente que sintamos sea la derrota, darnos por vencidos, querer tirar la toalla sin pensar en las consecuencias. Pero…tú y yo, sin importar la razón de nuestro cansancio ni los motivos que lo originan, tenemos la solución para reponernos. Se llama CRISTO, el que todo lo soportó por amor. ¿Te imaginas el cansancio de Cristo? Él experimentó un cansancio físico al tener que cargar el peso de la cruz de camino al calvario para ser crucificado, siendo inocente. Él soportó un cansancio espiritual al ser tentado y burlado por sus verdugos. Él soportó un cansancio emocional al sentir que Dios le había desamparado en los últimos momentos. En definitiva, Jesús es nuestra fuerza y renovación ante la adversidad, porque él soportó todo el cansancio del mundo y venció.

Así que digamos hoy a nuestro cansancio que se vaya porque nuestra fuerza proviene del Señor, quién multiplica nuestro ánimo y renueva nuestro espíritu y esperanza. Él nos ayudará a vencer y llegar a la meta. Si estás cansado, detente y bebe del agua de vida. Si estás agotado para y recuerda que él todo lo soportó por ti y sólo recordarlo te restaurará. Si estás abatido y sientes desmayar, confía en Dios, suyo eres, él no te dejará sufrir más de lo que puedas soportar y por último declaremos, que todo, todo lo que pueda pasar o llegar, por difícil que sea o parezca, nos ayudará a bien.

No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:13)

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. (Romanos 8:28)

¡Servir al Señor y trabajar para él me vivifica, anima y restaura!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Fuera de él nada deseo!

Estas palabras son una clara declaración de amor y dependencia de Dios. ¿Te han dicho alguna vez cuánto te quieren? Seguramente te han dicho o te dirán las palabras más bonitas que hayas escuchado jamás. Cuando leo las palabras del salmista en el salmo 73, alcanzo a sentir la gratitud y el amor que expresa su corazón al Señor. Él declara su gratitud y amor a Dios diciendo que solamente le tiene a él y nada más desea. En pocas palabras declara el gran aprecio y necesidad que tiene de Dios. No relata un discurso ni una larga intervención para declarar su amor a Jehová

Y tú, ¿a quién tienes? ¿Tienes alguien en la tierra que te parece suficiente o crees que tienes a alguien en los cielos a parte de Dios? En los cielos sólo habita él porque los que no están, duermen, hasta el día en que Dios les llame para juicio, pero la palabra de hoy no habla precisamente de esto. Lo menciono porque hay quienes creen que sus seres queridos fallecidos les protegen y ayudan desde el cielo. Tal verdad no es más que otra mentira del enemigo. Los muertos, están muertos y duermen.

He escuchado tantas cosas que defienden esta idea, inclusive decir que Dios no puede atender todas las peticiones del mundo y necesita ayudantes, justificando la intervención de los santos y los muertos como intercesores delante de Dios. ¿Cómo? Esto lo dicen personas creyentes pero confundidas. Dios es uno sólo y su hogar el cielo. Los que han muerto duermen y Santo no hay más que él y su hijo Jesucristo.

Veámoslo a la luz de su palabra.

MORADA CELESTIAL

*El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos. (Salmos 2:4)

*Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. (Salmos 11:4)

*El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? (Hechos 7:49)

ESTADO DE LOS MUERTOS

*No alabarán los muertos a JAH, Ni cuantos descienden al silencio. (Salmos 115:17)

*Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. (Eclesiastés 9:5)

*Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (1 Tesalonicenses 4:13)

SANTIDAD Y PODER DE DIOS

*Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY (Éxodo 3:14)

*Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel. (Salmos 22:3)

*Alaben tu nombre grande y temible; El es santo. (Salmos 99:3)

*Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Isaías 6:3)

Comentaba en las primeras líneas de este artículo que el salmo que comparto hoy describe la dependencia y amor a Dios y como reflexión preguntaba, si cómo el salmista, podemos declarar que sólo tenemos a Dios y nada más deseamos en la tierra. Leyendo su palabra podemos recordar que él es grande, poderoso, santo, amoroso, paciente, soberano, misericordioso y justo. Dios nos declara su amor todos lo días de nuestra vida, porque nos bendice, protege, perdona, sana, provee y renueva su misericordia cada mañana. Entonces la mejor forma de agradecerlo es declararle todo nuestro amor.

Él nos invita hoy a ¡creerlo, aceptarlo, recibirlo y compartirlo!

Disfruta del amor de Dios y exáltale, porque nadie te ha amado ni amará, con amor eterno como él.

Reflexiona y recuerda en qué circunstancias has visto y sentido el amor de Dios, esto te ayudará a alabarle y dar gracias por su incondicional amor.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él no cambia, él es el mismo ¡por los siglos de los siglos!

Dios no cambia. Su amor por ti y por mí es como él mismo ¡eterno!

Nada hará que él deje de amarnos, porque su esencia es el amor y él no cambia aún a pesar de nuestras faltas. Él es el mismo por siempre, el mismo por los siglos de los siglos. Su esencia es inmutable. Jamás cambiará su ánimo y misericordia. En su justicia y autoridad pagará a cada uno conforme a sus actos.

A pesar de la frialdad, maldad y lejanía del hombre, Dios siempre está alegre y contento, siempre hay dibujada en su rostro una sonrisa y su paciencia no conoce limites. Dios siempre obra bien y su voluntad actúa conforme a su plan y a los propósitos de bien que tiene preparados para cada uno de sus hijos.

Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

Sofonías 3:17

Y ahora te pregunto ¿Has hecho algo que pueda hacer borrar la alegría del rostro de Dios?¿Qué hiciste?¿Qué error cometiste?¿Qué te apartó de la gracia de Dios?¿Por qué llevas la cabeza gacha?¿Qué hiciste?¿Qué dijiste?¿Qué callaste?¿Qué miraste?¿Dónde pusiste tus pies? No me lo digas, confiésalo con tu corazón contrito y arrepentido al Señor.

Muchas cosas hemos hecho de las que nos hemos arrepentido y Dios nos ha perdonado. Muchas cosas más haremos, pero todas él las ha perdonado y es realmente hermoso comprender y saber que Dios perdonó nuestros errores pasados, presentes y futuros. ¿Se puede entender esta verdad con nuestra lógica humana? De ninguna manera, resulta difícil creer que alguien pueda perdonar lo que aún no ha ocurrido. Pero el amor de Dios es eterno y no conoce limites, es amplio y extenso. ¡Alcanza a cobijarnos desde el principio y hasta el fin! a pesar de nuestra imperfección y desobediencia.

Escribir estas líneas despierta en mí algo de preocupación porque el sabernos amados y justificados por la eternidad delante de Dios gracias a la sangre de Jesús, nos puede llevar a actuar en algún momento de forma inconsciente y podemos infringir su ley al sabernos perdonados. Y lo digo con sinceridad porque esto me recuerda a lo que muchas veces siendo niños hicimos. Al menos yo lo hice, desobedecer y mentir a nuestros padres con la certeza de saber que su amor no nos despreciaría, sino que nos perdonaría tarde o temprano. Pero…..

No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

Gálatas 6:7

No actuemos de esta manera y mucho menos con nuestro Padre Celestial. ¡Lo que sembremos, eso recogeremos! Dios no puede ser engañado ni burlado, él conoce lo más profundo de nuestro corazón. Pidamos al Espiritu Santo de Dios nos dé arrepentimiento para reconocer nuestros pecados y discernimiento para elegir siempre hacer lo correcto y resistir la tentación. No violemos sus mandamientos con la certeza de que tenemos su perdón. ¡Esto es prevaricar! Es pecar.

Así como es de amoroso el Señor y de misericordioso, también es justo y a cada uno paga conforme a sus obras. Leamos lo que dice su palabra:

Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Salmos 62:12

El mensaje de hoy nos llama al arrepentimiento y a la reflexión. Nos invita a decir no a la tentación y mirar en la dirección correcta. No seamos desleales ni infieles a Dios quebrantando su ley. Él no cambia y ha prometido amarnos por la eternidad, hagamos nosotros lo mismo, amémosle por los siglos de los siglos y en consecuencia de nuestro amor obedezcamos su palabra. ¡Amén!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Estado

No hay luto, hay alegría

No es una noticia de última hora ni un acontecimiento novedoso. Es un suceso real e histórico que cambió el transcurso de la humanidad. Cambio tu vida y la mía y aún puede cambiar la vida de quienes deseen conocerle y aceptar su regalo por gracia y amor.

Él venció la muerte y se levantó para vencer y volverá para gobernar por los siglos de los siglos. Por eso hoy se goza de alegría nuestro espíritu porque Jesucristo ha resucitado, vive y reinará por siempre. No hay tristeza ni dolor, no hay desánimo ni amargura. No hay luto, hay esperanza, libertad y victoria. Por su sangre y su muerte hemos sido todos renovados espiritualmente y herederos de su promesa de vida eterna.

Ya nada se enseñoreará de nosotros porque él nos ha dado en su muerte y resurrección, la victoria!

¿Lo crees? ¡Decláralo y compártelo! No hay tristeza ni luto en nuestro corazón, hay alegría y esperanza.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Creyendo sin ver!

Si no veo en sus manos la señal de los clavos; más aún, si no meto mi dedo en la señal dejada por los clavos y mi mano en la herida del costado, no lo creeré. (Juan 20:24)

Estas fueron las palabras de Tomás. Su incredulidad le apartó de la fe que había depositado en el Señor Jesús días atrás cuando compartió con él su ministerio, siendo uno de sus discípulos.

Y me pregunto: ¿después de seguirle y creer en él, cómo pudo decir esto? A pesar de conocer a Jesús en persona, Tomás pidió una prueba para creer ¿Qué no diríamos entonces tú y yo que no conocimos personalmente a Jesús y no compartimos las vida con él? No quiero imaginar que viviendo en el tiempo de Jesús, pensase como Tomás.

En Juan 20:29, después de que Tomás comprobara físicamente la señal de los clavos en las manos del Señor y la señal en su costado, Jesús le dijo:

–¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!

¿Has leído bien? El Señor dijo, dichosos los que creen sin ver. Tú y yo hemos creído en él sin haberle visto y no nos ha sido necesario tener una prueba física para creer en su amor y poder. No ha sido necesario estar cerca y ver los clavos y las sábanas vacías en la tumba para creer que Jesucristo murió por nosotros y en su sangre nos redimió.

No podemos ignorar que muchas veces nuestra razón nos incita a pensar como Tomás. Queremos ver y comprobar para creer, pero no es esto lo que Dios quiere. Porque si creemos en él, debemos creer que él existe, por fe, es la manera de agradar a Dios.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan.  (Hebreos 11:6)

Recordemos también lo que dice la Biblia en Romanos 8: 24

Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; ya que lo que alguno ve, ¿para qué esperarlo?

Hoy, celebramos la victoria del Señor sobre la muerte, sobre la oscuridad y el mundo. Él venció y nos dio Vida Eterna y Salvación. Lo que dijo se cumplió y ahora él vive y está sentado a la diestra de Dios. Él no nos ha desamparado porque su Espíritu nos ha dejado para consolarnos y acompañarnos.

¡Alégrate porque él vive!

¡Sigue creyendo y confiando sin ver! Esta si es la prueba de nuestra fe.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Y Dios amó a los que aún siguen pecando

En nuestra razón no alcanzamos a entender como alguien puede amar a quien le rechaza y desprecia. Pero Dios no es humano y no razona como nosotros. Menos mal porque si fuese así seguiríamos apartados de él, pero gracias a la muerte de Jesús en la cruz esa distancia que nos separaba fue anulada y ahora estamos cerca del Padre por su misericordia. Porque él mismo se compadeció de nosotros y en su piedad planeó que su Hijo se hiciese hombre para que de él tuviéramos un testimonio vivo de su amor y nos rescatase para siempre.

Esta cruz llevó clavado el cuerpo de Jesús hasta su muerte pero hoy está vacía porque él venció a la muerte y se levantó de entre los muertos para sentarse a la diestra de Dios.

En la cruz tú y yo tenemos la victoria y libertad que nos fue dada al aceptar el sacrificio de Jesucristo por amor. Aceptar que él subió a la cruz a ocupar nuestro lugar nos hace valorar el significado de la vida y del amor. Nos hace ser más humildes y nos anima a renunciar a lo material y terrenal porque son cosas pasajeras. Aceptar esta verdad nos hace vivir fortalecidos y esperanzados en la promesa del Señor.

Dios no tenía más hijos, sólo a Cristo y lo entregó en propiciación por nuestros pecados y nos dio vida eterna en su muerte. Yo no soy madre aún pero me alcanzo a imaginar el dolor de entregar la vida de un único hijo por otros que ni siquiera le conocían y además le ignoraban y despreciaban. ¿Es justo? En nuestra razón no lo es, de ninguna manera.

Pero el amor de Dios supera nuestra capacidad intelectual y razón lógica. Dios es amor y todo lo dio para rescatarnos. Dios y Jesucristo eran el mismo, el hijo en el padre y el padre en el hijo, por eso él no se aferró a nada y se entregó para rescatarnos.

¡Somos pecadores salvados por amor y gracia! Alegrémonos y demos gracias por esta muestra de amor infinito que Dios manifestó a la humanidad sin merecerlo, porque a los que aún siguen pecado él sigue esperando para salvar y rescatar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Jesús 100% Dios y 100% Hombre!

¿Cuántas veces hemos sentido que no podemos enfrentar las cosas y que estas nos superan?

Estando en el monte Getsemaní, Jesús vivió un tiempo de gran angustia y tristeza y lo confesó a sus discípulos más queridos que le acompañaban. Se lo dijo a Pedro, Jacobo y Juan.

     (Marcos 14:34-35)

Les dijo: «Siento en el alma una tristeza de muerte. Quédense aquí, y manténganse despiertos.»

Se fue un poco más adelante y, postrándose en tierra, oró que, de ser posible, no tuviera que pasar por ese momento.

Jesús era el Hijo de Dios pero también era un carpintero de Nazaret que sentía sobremanera lo que estaba a punto de ocurrir. Tan real era lo que ocurriría que se angustió y entristeció su corazón porque su muerte era inminente y no volvería a ver físicamente a sus amigos. Por eso les pidió que le acompañaran en oración pero estos no pudieron, estaban cansados y se durmieron. Jesús sabía el dolor al que se enfrentaría y conocía que para cumplir el propósito del Padre debía padecer en su cuerpo la culpa de nuestro pecado.

Él nos enseñó la grandeza de Dios a través de su vida y sus ejemplos. En todo fue santo, correcto y misericordioso y esto es lo que nos invita a ser. Siendo el Hijo de Dios él pudo evitar su sufrimiento, pudo castigar a sus verdugos y pudo huir del lugar donde le entregaría Judas, pero no lo hizo. No lo hizo porque fue más grande su amor. No dudó en entregarse y rendirse ante la muerte para vencer por la eternidad para que tú y yo tuviésemos vida. Está claro, que en su carne y humanidad Jesús no quería sufrir, por eso clamaba al Padre que si podía, pasase de él esa copa, pero finalmente se sometió a Dios y le pidió que se hiciese su voluntad antes que su deseo.

El dolor es físico y deja huella, pero a Jesús no le importó sufrir en su carne la culpa de nuestros pecados porque su dolor le hizo salvador del mundo y redentor de los débiles. Su humildad y silencio le hicieron merecedor de la honra. Su sacrificio en la cruz siendo inocente le dio la victoria por los siglos de los siglos. Así que en medio de su padecimiento había gozo en su alma porque

se cumplía en su vida el propósito celestial y divino para el que le había enviado el Padre.

Nuevamente, Jesús nos enseña la obediencia, sujeción y amor a Dios que le hicieron renunciar a sí mismo para perdón del mundo. No dudemos ni un instante que Jesucristo entiende nuestra humanidad porque él también fue hombre. No dudemos un instante que Jesús conoce nuestra situación y condición porque él también lo experimentó en la carne. Seamos fuertes y valientes recordando que él se entregó sin oposición para darnos Vida y Salvación y esta verdad nos da la victoria en todo tiempo y circunstancia.

Demos gracias a Jesucristo por la eternidad al entregar su vida por amor a nosotros.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Gira, da vueltas. ¡No permanezcas estático!

Todos hemos jugado alguna vez en nuestra infancia a la peonza o trompo. Esa pequeña pieza de forma oval que gira con rapidez en el suelo y que baila giratoriamente después de soltarla. Es una actividad lúdica de la niñez que hoy viene a colación porque si nos comparamos, nosotros bailamos de la misma forma desenfrenada antes de conocer a Cristo, pero el ejemplo de hoy, es para clarificar el rotundo cambio que representa en nuestras vidas aceptar al Señor y entregarle nuestro corazón.

Desde que decidimos seguir a Cristo, nuestro baile cambia de ritmo y es más armónico porque él es nuestro guía, las cosas cambian y nuestra vida da un giro radical, ya no somos los mismos, nuestra danza ya no es desenfrenada porque ahora es él quién dirige el cordel que nos da el impulso para girar. Así que en este tiempo de Semana Santa podemos reflexionar en el infinito amor que nos tiene Dios y la amistad incondicional y sincera de Cristo al entregarse por nosotros y ofrecerse como guía nuestro.

Debemos girar, dar vueltas, movernos y no permanecer estáticos. Girar para cambiar, para ser libres, felices, sanos, vencedores, salvos y victoriosos. Dar vueltas para no permanecer en el mismo lugar en el que hemos estado siempre y al que nos hemos acostumbrado.

Demos vueltas como un trompo y aceptemos a Jesucristo para que nuestra vida dé un giro radical y no permanezcamos estancados en el pecado y la oscuridad. Muévete, déjate guiar. Atrévete a conocer a tu salvador y podrás bailar sin parar una danza armoniosa que otros querrán imitar y danzar junto a ti.

Jesucristo fue diferente, él no permaneció estático, él se movió, fue irreverente para la época en la que tuvo que vivir, pero Jesucristo se movió en el respeto, el amor, el perdón, la santidad, la justicia. Jesucristo no fue un revolucionario como algunos osan en decir. Jesucristo no utilizó jamás la violencia ni la rebeldía para enseñar. Él se ciñó a la autoridad pero dio el mejor de los ejemplos.

Tú y yo debemos imitar a Jesús y movernos como él se movió, bailar y girar como él lo hizo para que cada día sean más los que se integren a esta danza eterna.

¡Dancemos en amor esta Semana Santa!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él llegó para cambiar nuestras tinieblas en luz ¡Hosanna!

Y llegó Jesús como pocos esperaban, llegó a las puerta de Jerusalén sentado en un pollino. Era el Hijo de Dios que se presentaba delante de la gran ciudad para rescatar a los moradores de la tierra. Él llegó hasta allí para convertir nuestras tinieblas en luz y desde entonces nuestra vida cambió. Hay una esperanza para el hombre, hay una nueva oportunidad. Dios extendió su misericordia de una forma permanente para reconciliarnos con él y quitar de nuestro corazón la culpa y la condenación.

Gracias a la valentía de Jesús que dio cada paso sin detenerse ni volver atrás, tú y yo somos considerados hoy hijos de Dios. Gracias a su carácter firme y obediente ya no hay cautividad ni oscuridad en nuestras vidas, fuimos rescatados ¡Él nos salvó! Y me encanta pensar esto porque los hombres en el afán de ser redimidos hemos inventado cientos de héroes maravillosos que siempre llegan a tiempo para rescatar a los afligidos, héroes que ponen en riesgo sus vidas para salvar a quien está en peligro, pero Jesús no se arriesgó, Jesús murió, como no ha hecho ningún otro héroe. Jesús renunció a su propia vida para darnos vida, vida abundante y eterna.

Es el momento de volver a meditar en los pasos que dio Jesús siendo consciente de que se acercaba su muerte, una muerte injusta e inmerecida para justificarnos delante de Dios y hacernos aceptos. Él no dudó ni un instante que no merecía la pena morir por ti y por mí, él no dudó un instante que era el mandato de Dios, él no pensó ni un instante en retractarse y cambiar de destino. Habría podido ir a otra ciudad antes que a Jerusalén y evitar su detención y las vejaciones a las que le sometieron, pero no lo hizo. Fue manso y humilde hasta su muerte. Guardó silencio y enseñó hasta el fin. Dio lo mejor de si en cada momento para que tú y yo viviésemos alegres, libres, vencedores y en paz el resto de nuestras vidas. Lo mínimo es decir: ¡GRACIAS Señor!

Digamos juntos al Señor Jesús:

Hoy quiero dejar de quejarme y lamentar mi situación, que nunca será peor a lo que tú viviste por mí.

Hoy quiero resistir las mentiras y engaños del enemigo sin vacilar y decirle con firmeza que tú me diste la victoria por la eternidad y nadie me arrebatará de tu mano.

Hoy decido ser feliz porque tú subiste a la cruz para salvarme y eso me alegra y da gozo.

Hoy anhelo que mi esperanza y fe aumenten cada día porque hay un llamado y una promesa eterna que sigo esperando porque creo en ti Señor.

Me niego a ser desanimada(o), confundida(o) y entristecida(o). Hoy soy libre, salva(o) y sana(o) en tu nombre y te bendigo por ello mi Señor y Salvador.

¡Amén!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.