Imagen

Él te conoce, los demás lo imaginan.

Él te conoce, los demás te imaginan.

¿Enfrentado a prejuicios, dudas, malas ideas y conceptos errados?
Jesucristo fue el primero. Jesucristo fue juzgado injustamente sin motivos ni razones.

Tú y yo vivimos en un mundo que no conoce a Dios. Que afanado por encontrar la paz y recibirla a todo precio, sin volver los ojos al cielo y confiar en Él, engaña, traiciona, juzga, señala, acusa, critica y condena a otros sin razón.

Hace pocos días, alguien me decía: pero, ¿y qué dirán? A lo que yo respondí. ¿Y qué puede ser lo peor que digan? ¿Nos importa o debería afectar lo que digan los demás de nosotros? Realmente lo que nos importa, interesa y motiva es lo que piensa Dios. Si pensamos de esta manera, pasarán dos cosas. Una, nos esforzaremos en agradar a Dios porque nos importa lo que él piensa y haremos lo que sea, inclusive renunciar a nosotros mismos y llevar nuestra cruz cada día, porque queremos ser hallados en gracia delante de sus ojos.

Y dos, será que dejará de importarnos y preocuparnos lo que opinen los demás. No nos importarán las mentiras ni las críticas destructivas, no nos importará el maltrato psicológico de muchas palabras hirientes, no nos harán daño las miradas de condena de los demás. Lo que nos importa es que hay unos ojos que nos miran con amor todos los días y unos brazos que permanecen abiertos para consolarnos y protegernos.

Recuerda que lo que los demás dicen, hablan, murmuran, piensan y dicen, son opiniones pero no es la verdad. Nada ni nadie te define, solamente Dios. Solamente la verdad y la verdad dice que tú eres: Amado, hijo de Dios, acepto, agradable, hermoso, inocente, sin culpa, limpio, santo, inclusive santo. Dios te considera todo esto a través de su hijo, quien siendo realmente inocente, ocupó nuestro lugar y subió a la cruz para condonar nuestra deuda.

¿No es hermoso que alguien nos ame a pesar de todos nuestros errores, a pesar de nuestros fallos, a pesar de nuestra necedad? ¿No es hermoso que alguien quiera abrazarnos y protegernos todos los días aún cuando somos desobedientes y tercos? Ignora las críticas siempre que sean dañinas y atiende las que antes de ser críticas sean consejos para ayudarte a mejorar y déjate amar por Dios. Él sí te conoce, los demás sólo lo imaginan.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.