Aislados pero comunicados…

POSTAL 912

Nunca antes estuvimos más lejos para estar más comunicados y nunca antes nos sentimos tan frágiles y vulnerables frente a un enemigo invisible pero letal para estar más cerca de Dios.

Sufrimos en el mundo la amenaza de un virus que se expande rápidamente y sin control, dejando miles de fallecidos y personas contagiadas. No se conoce su origen con exactitud pero ahí está, haciendo tambalear la economía y gestión social de los países afectados y medio mundo. Primero fue China, luego Irán, despúes Italia y a los pocos días España y los siguientes los estamos viendo ahora, cada día crece la cifra de muertes y contagios en Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Brasil, México, Ecuador, Colombia, y así medio mundo.

Y por eso hoy todos nos acordamos de Dios, todos invocamos al cielo y suplicamos protección y sanidad. Los creyentes, los enfermos, la familia, los amigos y hasta el que nunca ha creído en Dios ahora tiene fe. Y esto es bueno, Porque Él, nuestro Dios misericordioso y justo sigue esperándonos. Él sigue siendo paciente y espera que volvamos nuestros ojos al cielo y este tiempo es especialmente un tiempo de reconciliación, reencuentro y adoración al Padre. Es hermoso ver a militares y presidentes rendidos ante Dios, orando por protección y fortaleza para su pueblo. Yo reconozco que cuando la prueba y la debilidad vienen a mi vida; más cerca necesito estar de Dios y parece que esta situación nos ha volcado a media humanidad a los brazos del Señor. Gloria a Dios en el nombre de Jesús por ello.

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. ( 2 de Pedro, 3:9)

Estamos enfrentando un período de gran tribulación, de gran necesidad, de clamor y oración. De empatía y amor por los otros, de pensar en los demás, de ser generosos, justos, amables…pero tenemos una gran limitante, la distancia y el aislamiento que debemos de tener, las medidas que debemos obedecer y que ha tomado cada nación para evitar la propagación del Covid-19. Aunque el virus se vende como una simple gripe, no lo es. Lo he experimentado en primera persona junto a mi familia y no se trata de un malestar común que se quita en 7 días tomando agua caliente con limón. Es un virus que mata y destruye, sin ir más lejos, las cifras en España, país donde resido, son estas, a esta hora.

Captura de pantalla 2020-03-31 a las 1.35.13No comparto estas cifras para alarmar y asustar a nadie, sino para que seamos conscientes de la magnitud y peligrosidad de este virus del que aún no existe vacuna. Estamos guardando una cuarentena a la fuerza, impuesta por los gobiernos y que a la mayoría no nos gusta. Pero debemos entender el propósito de esto, y creo que lo que más se asemeja y nos puede ayudar a sobrellevarlo es recordar la historia de Noé y el Diluvio, con la gran diferencia que debemos tener clara, el Diluvio fue un castigo de Dios a la humanidad. Dios estaba triste y arrepentido de haber creado al hombre y decidió enviar una tormenta por 40 días para limpiar la tierra y salvar sólo a unos cuantos seres humanos y especies de animales.

Dijo luego Jehová a Noé: «Entra tú y toda tu familia en el arca, porque solo a ti he visto justo delante de mí en esta generación. (Génesis 7:1)

Nuestra realidad hoy es diferente, este virus no es creación de Dios, quizás se haya creado en laboratorios con propósitos desestabilizadores que generen caos mundial, justo lo que estamos viviendo ahora, pero eso no lo sabemos… pero en ambos casos, ¿Qué fue necesario hacer? Recluirse, aislarse, apartarse y estar confinados en un lugar para sobrevivir. Noé tuvo que construir previamente por mandato de Dios un arca, a nosotros sólo no toca quedarnos en casa. Noé estuvo en el arca encerrado con animales de todas las especies durante 5 largos meses y este tiempo no fue suficiente para volver a tener una vida normal, él y su familia tuvieron que esperar pacientemente hasta que las aguas se secaran y la tierra fuese habitable nuevamente. Nosotros sólo debemos esperar en casa 15-20 días, a lo mucho 1 mes pero estamos en familia, con acceso a la tecnología, (televisión, teléfonos, tablets, libros, juegos, celulares o móbiles) Noé no tuvo nada de esto y soportó la larga espera con su familia en oración y constante comunicación con Dios.

Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles y las aves del cielo; fueron borrados de la tierra. Solamente quedó Noé y los que con él estaban en el arca.  Y permanecieron las aguas ciento cincuenta días sobre la tierra. (Génesis 7:23-34)

¿Cómo vas a pasar tú este periodo de confinamiento en casa? ¿ Vas a invertir el tiempo que tanto deseabas tener hace tres o cuatro semanas en ver televisión?¿O vas a compartir y cenar con tu familia? ¿ Vas a preparar galletas? ¿o vas a llamar y utilizar las herramientas tecnológicas de las que dispones para comunicarte con ese amigo o familiar del que no sabes nada hace tiempo?, ¿Qué libro vas a empezar a leer?, ¿o  vas a animarte a hablar con Dios? Recuerda que aunque la iglesia esté cerrada y no haya culto por estos días, Dios está a tu lado, disponible y dispuesto a escucharte, él está atento a ayudarte. Puedes elegir hacer una sola cosa de estas o todas. Yo lo intento cada día, por ahora me estoy animando a escribir y a veces algo se me queda pendiente pero no hablar con Dios.

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. (Santiago 4:8)

Sea lo que sea que decidas hacer estos días, no te olvides de Dios. Estamos aislados pero comunicados y con nuestro Padre siempre tenemos línea directa. No necesitas un móbil ni una tablet para contactarle. Dios no necesita que le envies un email, él está a tu lado esperando que le hables con todo tu corazón . ¿Entonces, que esperas?

Estamos viviendo una tragedia mundial y él lo sabe. Sabe que estamos atemorizados porque de repente somos conscientes de lo frágiles que somos, de lo vulnerables y expuestos que estamos, pero Él sólo está esperando que te acerques y le busques. Él te protegerá y no te sobrevendrá ningún mal.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
al Altísimo por tu habitación,
no te sobrevendrá mal
ni plaga tocará tu morada,
pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
que te guarden en todos tus caminos.
(Salmos 91:9-11)

Que este tiempo de confinamiento en casa sea un tiempo de reflexión, meditación, oración y comunión con Dios. De amor y empatía con los demás.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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