¡Un nuevo tiempo vendrá!

Arte y Diseño para Cristo

Hoy hace 364 días empezaba para nosotros un tiempo nuevo que ahora termina y nos deja grandes, buenos y quizás no tan buenos momentos. Está claro que ha llovido, para unos poco, para otros torrencialmente, pero aún con poca o mucha lluvia, lo más importante es que aquí seguimos y aquí estamos, viviendo nuestro penúltimo día de 2015 y dispuestos a recibir un tiempo nuevo del que desconocemos lo que traerá pero que augura grandes promesas porque hemos creído y seguiremos creyendo en él, en su poder y fidelidad.

Como hijos de Dios debemos reflexionar y tener un tiempo para decir GRACIAS; para orar y encomendar lo que llegará. Un tiempo para pedir perdón y restaurar lo dañado, un tiempo para pedir por nuestros seres queridos y los no queridos, por los que nos han maltratado de una u otra manera, por los que nos han señalado, criticado y juzgado. Hoy caben todos en nuestras oraciones porque todos han hecho parte del año que esta a punto de terminar. Oremos por las personas a quienes nosotros hemos hecho daño con nuestras palabras, miradas, silencios, etc.

Oremos por nuestro mundo, por la paz de la tierra, los líderes de cada nación, los animales, la naturaleza y el cambio climático del que somos testigos. Ya no nos tienen que contar nada porque lo estamos viviendo y palpando. Oremos por los cristianos perseguidos en todo el mundo, por los niños torturados y sometidos al trabajo forzoso. Oremos por los ancianos abandonados e ignorados, que no tienen ayuda y viven en soledad. Oremos por la familia, la unidad, el amor, el respeto, el perdón y la reconciliación entre hermanos. Que todo lo negativo de este año quede atrás y demos paso a grandes cosas con nuestra forma de ser y reflejar el amor de Cristo.

Señor, gracias eternamente por tu amor, fidelidad y compañía. Gracias por hacer más fácil nuestro andar este año que se acaba. Te pedimos que perdones nuestros errores, que perdones las veces en las que nos hemos apartado de ti y nos hemos dejado cautivar por las bellezas del mundo y el brillo de la vanidad. Perdónanos Señor y haznos mejores cada día. Ayúdanos a ser imitadores de Cristo y a ser embajadores de tu reino donde quiera que vayamos. Que volvamos nuestros ojos y corazón al cielo cada día para ser reflejos de tu luz en el tiempo que nos ha tocado vivir.

Aquí estamos y aunque ha llovido te damos gracias porque hemos aprendido, porque detrás de cada circunstancia hay una lección y enseñanza. Danos sabiduría y fe para caminar seguros cada día de 2016. Sabemos que caminar a tu lado nos garantizará fuerza en medio del dolor y esperanza en medio de las pruebas.

Te amamos Señor. En tus manos estamos y ponemos el tiempo que ha de llegar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Esperando en Dios pacientemente

Arte y Diseño para Cristo

Dice la palabra de Dios que la prueba de nuestra fe produce paciencia.

Y no sólo esto, sino también que como hijos de Dios debemos gloriarnos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza. (Romanos 5: 3 -4)

Dios nos habla de la paciencia en su palabra porque sabe que el hombre por naturaleza es impaciente y quiere tener el control de las cosas. Dios sabe que nos cuesta esperar y confiar. Él sabe que nos apresuramos en conocer y saber el futuro y en el anhelo de controlarlo todo perdemos el tiempo, la fe y la confianza en él. Por eso el Señor nos invita a ser pacientes y a esperar.

Veamos la definición de la palabra, paciencia. El diccionario lo define como la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse. Y después de leer este concepto, pienso quién puede ser el mejor ejemplo de paciencia y no hay ninguna duda, el Señor Jesucristo es y será siempre el mejor ejemplo. Quién dio su vida siendo inocente, quien padeció y sufrió sin tener ninguna culpa por otros y no se cansó ni rindió en ningún momento sino que permaneció fiel al llamado de Dios para salvación de la humanidad. Él fue paciente con nosotros por amor, ahora nos corresponde a nosotros ser pacientes para con los demás en todo momento y tiempo. Misericordiosos y pacientes. Como fue y es él con nosotros.

¿Sabes de que forma se puede esperar mejor sin agotarse? Yo no conozco el secreto pero si que es verdad que sentarse a esperar es mejor porque la espera no se hace agotadora ni nos desgasta. Así que la invitación del Señor hoy es a que nos detengamos un momento y tomemos asiento para esperar en él. ¿Qué esperas?¿Qué pones en manos de Dios el día de hoy mientras te ubicas en la silla y esperas su respuesta? Sentémonos juntos a esperar y practiquemos la confianza en Dios. Si esperamos en él lo mejor llegará. Pero sentémonos y confiemos porque él no nos fallará.

Y ahora, ¿eres paciente, o es un área en la que debes trabajar? No es fácil ser paciente. Reconozco que a mí me cuesta serlo y es una razón por la que oro constantemente y pido al Señor sabiduría. La paciencia requiere un paso de amor, requiere que renunciemos al egoísmo y al orgullo porque es la forma de manifestar nuestro amor, sensibilidad y bondad del corazón para con los demás. Es también un fruto del espíritu, junto a la mansedumbre y al amor. Por eso Jesús nos muestra y enseña que con la paciencia ganaremos nuestras almas, porque él, con paciencia, nos dio vida y salvación. Necesitamos nobleza y humildad para renunciar a nosotros mismos, servir, ayudar y ser pacientes con los demás.

Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas. (Lucas 21:19)

Es un aspecto que debemos trabajar a diario, mejorar y pulir recordando que él nos lo dio todo por amor y se entregó a si mismo pacientemente para rescatarnos. Jesús, siendo hijo de Dios podía haber rechazado morir cruelmente en una cruz por un mundo pecador que no merecía su sacrificio. También pudo haber cambiado el plan de Dios, pensado que habían otras formas de salvar al mundo sin tener que sufrir en carne propia el peso de la culpa de los hombres, pero no lo hizo. Él no se negó a obedecer la voluntad de Dios, sino que se sometió a su voluntad y pacientemente esperó en él, haciéndose rey por la eternidad en una cruz.

Es la lección más bella de humildad, amor, mansedumbre y paciencia jamás contada a lo largo de nuestra historia. Así que hoy, la palabra que el Señor nos da, nos anima a ser pacientes, a esperar en él y practicar la paciencia con los demás, con aquellos con los que más nos cuesta ser amorosas(o), cariñosas(o), justas(o) y sensibles.

Empecemos a ser pacientes y actuemos como Cristo, practicando la paciencia. Gracias a ello, tú yo somos salvos. ¿Qué sería de nosotros si no fuese por la paciencia de Cristo?

Bendiciones y que el Señor encamine nuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡El tiempo de Dios es perfecto!

POSTAL 941

No sé si es necesario que recuerdes esta gran verdad el día de hoy, pero yo si, realmente debo recordarlo con frecuencia. Las diversas situaciones que enfrento y enfrentamos a diario nos presionan y hacen que queramos acelerar el tiempo y que todo vaya deprisa conforme a nuestros deseos y voluntad; queremos que todo sea ya o mañana…..pero y Dios ¿qué quiere?

Dios es un dios perfecto y amoroso, que quiere lo mejor para nosotros, que no quiere vernos sufrir ni lamentarnos. Dios nos pide prudencia y paciencia y sabe todo lo que nos cuesta esperar pero él quiere que seamos pacientes y aprendamos a confiar. Esto significa esperar y nos explica detalladamente en su palabra que en la vida cada cosa tiene su tiempo.

Creo que con el tiempos que vivimos hoy en día debemos recordar que su tiempo es perfecto y las cosas llegarán conforme a su voluntad, en su tiempo, no antes ni después. Comparto el afamado texto de Eclesiastés 3 para que lo hagamos nuestro y apliquemos a nuestra vida.

¿Qué tiempo enfrentas hoy? ¿El tiempo de plantar o el tiempo de recoger lo sembrado? ¿El tiempo de llorar o de reír?  Sea cual sea tu tiempo en estos momentos, recuerda que el tiempo avanza y cambia, no permanece. El tiempo no detiene su marcha pero seamos conscientes del tránsito que debemos vivir en el camino de la vida porque hay un tiempo para……buscar y un tiempo para perder.

Leámos juntos pero antes oremos pidiéndole a Dios nos hable con claridad a través de estos versículos. Que él nos ayudé a entender que todo está bajo su control y todo bajo el sol tiene su tiempo y su hora, porque nada hay oculto para nuestro Dios. Amén.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;

tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar;

tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

(Eclesiastés 3:1-8)

Trabajando para el mejor de los jefes,

Laura Sánchez.