Rechazaron a Dios y eligieron un Rey

Así estamos y así nos va.

Cada día las noticias parecen peores, aumenta la escala de violencia y autodeterminación de los pueblos y vienen y van, reyes y presidentes.

Gobernantes injustos, mezquinos, idólatras, egocéntricos, ambiciosos de poder y abusivos de la autoridad.

Hoy se reivindican los pueblos cansados de sus dirigentes, pero lo hemos querido, exigido y los hemos puesto donde están. Hemos puesto en el trono a seres abominables que no estiman a Dios, violan su ley y maltratan su nombre por amor al dinero y al reconocimiento. Hemos hecho lo mismo que hizo el pueblo de Israel cuando Samuel envejeció y exigieron un rey que los gobernara y juzgara. Los hombres rechazamos la dirección, justicia e instrucción de Dios y quisimos que uno igual a nosotros nos dirigiera y gobernara. Hasta nuestros días ha sido así.

Preocupado, Samuel oró al Señor, y Dios le dijo: No te rechazan a ti, a mí me rechazan, no quieren que yo sea su rey. Cuando leo estas líneas en 1 de Samuel 8 alcanzo a sentir la tristeza de Dios y me inunda un sentimiento de vergüenza humana y entonces me pregunto: ¿Cómo pudimos despreciar a Dios de esta manera y elegir como rey a un hombre igual de pecador e injusto que nosotros? ¿Cómo pudimos ignorar el amor del Señor, confiar y querer que nos reinara un hombre? Fue un gran error que hasta hoy nos pasa factura. Pero Dios respetó la decisión de su pueblo y les concedió lo que pidieron. Les dio un rey.

Pero le dijo a Samuel, esto dirás al pueblo:

Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro;

y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.

Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.

Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.

Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.

Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.

Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. ( 1 Samuel 8: 12-18)

Estas líneas reflejan la realidad de nuestros días. Reyes tiranos, gobernantes y dirigentes perversos, con malas intenciones y corazones fríos. Hoy seguimos confiando en los hombres; seres pecadores, incorrectos, sin escrúpulos, mentirosos y ambiciosos, con ansias de poder. Hoy seguimos escogiendo quien nos dirija cuando tenemos a Dios, el dueño del universo, dispuesto a reinar para bendecirnos. Cuando existe un rey justo, piadoso, misericordioso, poderoso y que gobierna con justicia y amor para todos.

¿Por qué seguimos eligiendo reyes de carne y hueso que dirijan nuestra vida cuando un Dios eterno e invencible puede ser nuestro rey por los siglos de los siglos?

¡Esperando y anhelando tu regreso, Rey de Reyes y Señor de Señores!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Qué le puede faltar a un hijo de Dios?

He visto las bondades de Dios todos los días de mi vida.

Cuando estaba en angustia él me fortaleció.

Cuando estuve triste, él me consoló.

Cuando tuve miedo, él me protegió.

Cuando caí, él me levantó y

cuando fallé, él me perdonó.

¿Y a ti?

La fidelidad de Dios es una muestra de su absoluto y eterno amor por nosotros.

Y cada día tenemos la oportunidad de recordar la bondad, justicia y bendición de Dios.

¿Entonces por qué no pedimos? Dios nos escuchará, Jesús dijo que pidiéramos en su nombre al Padre y él mismo nos daría las cosas.

¿Por qué no clamamos? Dios nos anima a clamar y a pedir conforme a su voluntad.

¿Por qué no creemos? Jesús dijo: al que cree todo le es posible.

¿Porque dudamos? Dios es el dueño de todo ¿por qué dudar?

La invitación de hoy es a depositar toda nuestra confianza en el hacedor de imposibles.

A esperar en su perfecta voluntad y a entender que el camino es más fácil de andar si confiamos en quien nunca nos hará un reproche, sin medida nos dará y cumplirá lo que ha prometido.

¿Qué le puede faltar a un hijo de Dios si él es el dueño de lo visible e invisible? Así que para hoy la tarea es confiar, creer, esperar. Entonces ¿qué pondrás en manos de Dios hoy?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Al que cree todo le es posible.

En Mateo 17: 20 Jesús dijo: «Porque ustedes tienen muy poca fe. De cierto les digo, que si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!»

Jesús nos invita a creer, a tener fe, a clamar sin dudar a luchar con esperanza porque si lo hacemos de esta manera nada será imposible para nosotros. Tú y yo podemos mover montañas con la oración, él lo dijo pero el poder radica en nuestra fe. Con nuestra fe se moverán montañas.

Si tuviéramos un termómetro medidor de fe, ¿en qué temperatura estaría tu fe, bajo cero o máxima temperatura? Dios quiere que en ninguna circunstancia dejemos de creer y confiar en él, pero como sabe que somos impacientes y algunas veces necios, nos habla claramente y nos dice que si al menos tuviéramos un poquito de fe comparándolo con un grano de mostaza, que es infinitamente pequeño, eso nos seria suficiente para mover montañas, entonces cuántas cosas haría quien tuviese más fe que un granito de mostaza?

Desconozco el tamaño de tu fe pero te comparto de la mía en oración y te digo que como Dios ningún Padre, ningún dios, ningún jefe. Como él ninguno otro. Lo que él ha dicho es verdad y lo es

porque él lo ha dicho y lo hemos experimentado en nuestras vidas, hemos visto su misericordia y fidelidad dándonos la victoria cada día. Hemos recibido la respuesta a nuestras oraciones y hemos visto su mano extendida rescatándonos en mitad de los problemas. La fidelidad de Dios es suficiente para creer que lo mejor sucederá en nuestras vidas porque él no nos dejará y nos proveerá.

La Biblia es un conjunto de bendiciones que nos motivan a creer, confiar, esperar y depender de Dios, en resumen, esto es la fe. Creo que un ejercicio maravilloso de gratitud y fe es valorar cada día lo que somos, tenemos y hacemos. También lo es recordar donde estuvimos ayer y donde estamos hoy. Es una forma de agradecer a Dios sus bondades, recordar su fidelidad y ver el poder de la oración.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. (Marcos 9:23)

¡Que tu oración mueva montañas!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Te falta sabiduría? ¡En abundancia Dios te la dará!

Siempre que se habla de sabiduría pensamos en un ser sabio e inteligente, casi perfecto y nos damos cuenta cuán lejos estamos de ser sabios. Pero Dios dice en su palabra que si nos falta sabiduría se la pidamos y, en abundancia, él nos la dará. Ser sabio es una combinación equilibrada de inteligencia, prudencia, conocimiento, entendimiento, sapiencia y educación con respecto a algo.

El diccionario describe la sabiduría como un grado más alto del conocimiento, es decir, un nivel avanzado de cultura con respecto a un tema. Y no somos sabios por haber leído la Biblia varias veces ni hablar lenguas ni haber viajado a Israel. Somos sabios cuando la prudencia y el decoro son nuestra estrategia frente a la tormenta. Somos sabios cuando escuchamos antes de hablar, somos sabios cuando escudriñamos la palabra del Señor y nos dejamos guiar por su Espíritu. Pero si alcanzar sabiduría fuese algo fácil, Dios no nos habría sugerido pedirla en oración. Así que si consideras que te hace falta sabiduría o directamente no la tienes, acércate al Señor, y con fe expón tu necesidad y él te concederá la sabiduría que proviene de lo alto.

Dice la biblia que él te dará sabiduría si la pides y no te hará ningún reproche sino que te dará sabiduría en abundancia. Quizás consideres que eres sabio, yo creo que estoy lejos de ser sabia en varios aspectos de mi vida y reconozco que necesito el favor de Dios para alcanzar ese nivel de conocimiento que me permita alcanzar la sabiduría.

Gracias a él estoy donde estoy, y gracias a su Espíritu, este ministerio que entregó en mis manos hace dos años, sigue creciendo; pero no porque sea sabia, sino porque en mi necesidad de alcanzar sabiduría me acerqué a él un día y le dije: Señor, aquí me tienes, no tengo nada pero lo que sé quiero ponerlo a tu servicio; dame sabiduría y entendimiento, quiero trabajar para ti. Y creo que la respuesta de Dios podemos verla diariamente. Hoy somos más de 6000 personas y casi 100,000 almas alcanzadas a través de las postales cristianas, leyendo y compartiendo la palabra de Dios y transformando su carácter por la gracia del señor.

Tú eres parte de este ministerio y eres digno de alcanzar la sabiduría que Dios quiere regalarte, así que juntos oremos a Dios, y con fe pidámosle que nos conceda la sabiduría que nos hace falta y que necesitamos para caminar en la vida. Pidamos a Dios entendimiento, prudencia, inteligencia, discernimiento, autocontrol y todos los valores que complementan la sabiduría.

Queremos ser imitadores suyos, y alcanzar la sabiduría es una buena forma de empezar.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Suelta ataduras y desata bendiciones en el nombre de Jesús!

Dice la Biblia que todo tiene su tiempo y que todo lo que se quiere debajo del sol tiene su hora, y hoy es el tiempo de desatar, de dejar ir, de fluir, de soltar y desprenderse de las ataduras y echar mano de las bendiciones que Dios tiene para nosotros. Es hora de declarar, confesar y establecer la bendición del Señor sobre nuestras vidas y familias.

La lana se enreda con facilidad por eso se hacen ovillos para evitar los enredos y que fluya el hilo con facilidad al tejer. Muchas veces nuestra actitud determina si se hace ligero o se enreda el camino. No magnifiques los problemas porque tienes a tu lado un Dios poderoso e invencible que hace todo para protegerte y salvarte. Dios te ayudará a enfrentar lo que venga y no es necesario hacer nudos de los problemas, es mejor confiar y esperar en Dios porque él estará con nosotros para rescatarnos y con su mano desliar el enredo que pueda estarse formando a nuestro alrededor.

También es necesario apartarse de lo que favorece los enredos y no dejarse entretejer con ideas o comportamientos que aparentemente parecen inofensivos, pero que tarde o temprano harán un lio, una maraña en nuestra vida. Vivamos en libertad y sin ser esclavos de nada. No permitas que el pasado, las personas, el pecado o las mentiras del enemigo te aten. Libérate en el nombre de Jesús y desata bendiciones y prosperidad en la vida de otros.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

La tentación: un laberinto con salida

Los laberintos son caminos enredados pero con una salida. Así es la tentación, se presenta como una opción apetecible a nuestros ojos pero podemos dejarnos cautivar y terminar enredados, o elegir buscar la salida porque de cada laberinto Dios nos ha provisto una salida, porque él es fiel y no permitirá que nos ocurra en la vida nada que no podamos enfrentar y que supere nuestra capacidad humana.

Tú y yo enfrentamos pruebas similares o situaciones contrarias pero en todas Dios será nuestra fuerza para salir adelante y vencer. Para muchos, ser cristiano es un sinónimo de perfección, y ¡qué gran error!, no saben que estamos muy lejos de ser perfectos. Somos seres imperfectos en busca de la perfección de Cristo que nos ayuda a ser mejores cada día pero seguimos luchando y trabajando por cambiar nuestra naturaleza pecaminosa.

Antes de conocer al Señor, decir una mentira no cargaba mi alma de ninguna culpa, era una “mentira piadosa” y así era ligero el cargo para mi conciencia. Hoy, 10 años después de conocer a Cristo y entregarle el trono de mi corazón, decir una mentira sí que tiene un gran peso y es algo que debo elegir No hacer. Pero no voy a mentir, en este tiempo alguna mentirijilla he dicho por quedar bien, por no hacer daño a otros, por ser sutil pero, ¿y a Dios le parece bien? No, de ninguna manera. Él es perfecto y no tolera el pecado, él quiere que entendamos que podemos buscar la salida ante la tentación, evitar caer y tropezar. ¡La salida a la tentación de mentir es decir la verdad y punto!

Pero así como la tentación puede ser mentir, también puede ser robar, ser infiel, engañar pero ninguna por difícil y perversa que parezca será mayor que nuestra capacidad de resistir porque Dios nos ayudará a vencer.

¿Qué tentación viene a intranquilizar tu vida?

No te desanimes, no caigas, no te des por vencido y cedas ante ello.

Recuerda que es un laberinto y tú eliges enredarte o buscar al salida.

Busca la salida y no olvides que Dios no permitirá que seas tentado por algo que no puedas resistir y soportar.

Los demás corren por el laberinto, y les gusta perderse y enredarse en esos caminos, pero tú y yo somos diferentes porque buscamos la salida. Hagamos que se note que somos vencedores y victoriosos en Cristo Jesús, y el pecado no se enseñoreará de nosotros nunca más. Resiste todo lo que pueda robarte la paz y la bendición de Dios.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Vuélvete al Señor y confía en él!

Dirige tus ojos e inclina tu corazón a Dios cada día.

Confía y espera por siempre en el Señor, porque de ti ha tenido compasión.

Practica la misericordia, el buen juicio y sé reflejo de su amor.

No te apartes para ir y seguir multitudes confundidas e inmersas en vanidades.

No te desvíes del camino tras falsas y efímeras riquezas.

Con pie firme y corazón valiente declara que tú Dios es poderoso y justo, que él ha extendido su misericordia y te ha salvado.

Y recuerda que a su lado nada te faltará.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Qué será lo siguiente? ¡Persevera hasta el fin!

Martes, tercera semana de enero, día 13. Sólo han pasado 13 días desde que despedíamos el año y empezábamos un nuevo camino, un nuevo tiempo, pero los acontecimientos que nos rodean siguen siendo los mismos o quizás peores.

Noticias que empañan la realidad que intentamos vivir y en la que sobrevivimos por la misericordia y el amor de Dios. Hace una semana atentaban sin miramientos, terroristas yihadistas, en Francia. Ayer en Nigeria morían 2000 personas a manos de otros grupos radicales y en Europa se determinaban medidas para enfrentar la crisis económica que deja muchas familias sin trabajo y vivienda. En México siguen sufriendo por la desaparición forzada y violenta de 53 jóvenes a manos del narcotráfico y en Venezuela sufren por la escasez de alimentos y la inseguridad, mientras continúan las amenazas de oriente a occidente y en Siria son más los cristianos perseguidos y torturados.

¿Qué más tiene que pasar para que doblemos nuestras rodillas e invoquemos el nombre del Señor?

¿Qué será lo siguiente?¿Qué tiene que ocurrir para que busquemos y confiemos en Dios?

Yo no quiero seguir leyendo un periódico que inunde mis ojos de tragedias y malas noticias, yo anhelo la paz y la justicia pero el Señor nos advirtió lo que pasaría en los últimos tiempos.

Jesús dijo:

Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

Y todas estas cosas, principio de dolores.

Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán á muchos.

Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

(Mateo 24:6-13)

¿Qué más tiene que pasar para darnos cuenta de que esta descripción bíblica se ajusta a nuestra realidad? Enfrentamos rumores de guerras y amenazas de naciones contra naciones. Hay hambre, enfermedades y desastres naturales en el mundo a menudo pero dice la palabra de Dios que esto es sólo el principio, entonces, como se trata de un presente inminente que un día llegará y parece estar cerca, debemos poner nuestros ojos en la meta porque el que persevere hasta el fin, ese será salvo.

Permanece y persevera, porque tu esperanza, fuerza y sostén están en él.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¿Qué hacer ante las circunstancias? ¡Orar sin cesar!

Las noticias dejan sin aliento. La desesperanza está a la orden del día pero nuestro consuelo es invocar el nombre de nuestro salvador y defensor. Nuestro refugio y pronto auxilio vendrá de él.

Así que ante las cruentas circunstancias que vivimos nuestra única arma es la oración.

Y haciendo referencia a las palabras del Señor en Jeremías 33:3

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

Entonces levantamos nuestros ojos al cielo, y clamamos el favor de Dios ante tanta maldad, violencia, inhumanidad, egoísmo, avaricia y tiranía.

Ya decía el escritor de Esclesiastés en el versículo 4, versos 1 al 7, lo que veía y deseaba. Y cualquier parecido con la sociedad de nuestros tiempos no es ninguna coincidencia.

“Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quién los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador.

Y alabé yo a los finados, los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía.

Y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen.

He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

El necio cruza sus manos y come su misma carne.

Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu.

Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol.”

Dispongamos nuestra mente y corazón para implorar al Todopoderoso y soberano Dios por la paz y libertad de los hombres, por la extensión de su palabra en un mundo lleno de vanidad y contienda.

Por las almas que apartadas de Dios caminan por sendas de oscuridad, por caminos de maldad.

Oremos por los necesitados, maltratados y torturados a causa de su fe. Oremos por los líderes del mundo para que tengan temor de Dios y sean guiados por el Espíritu Santo.

Oremos por los niños, por los más pequeños. Por los ancianos, y las mujeres y hombres viudos, por los huérfanos y solitarios para que todos sean consolados y abrazados por la mano de Dios.

¡Que nuestro consuelo ante la decadencia del mundo sea la oración!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Que tu luz alumbre y sea testimonio de Dios

Las lámparas emiten e irradian luz, y sirven como guía en la oscuridad. Dios ha puesto en nuestro corazón su luz y ha iluminado la oscuridad en la que vivíamos apartándonos de las tinieblas por amor en Jesucristo. Que esta llama se refleje en nuestro actuar para que sirva de testimonio a los demás.

Muchos allí fuera aún viven en oscuridad, y tú y yo llevamos con nosotros la luz que despeja el camino y guía cada paso. ¿Vamos a quedarnos con la luz sólo para nosotros, mientras los demás caen y tropiezan en la oscuridad? ¡De ninguna manera! Un hijo de Dios no es insensible sino compasivo, misericordioso y comparte el amor de Dios con los demás; así que hoy, es la oportunidad de pensar en aquellos que, estando cerca de nosotros, viven en oscuridad. No permitas que viéndolo, los demás caigan y sigan resbalando, porque sus ojos no pueden ver. Acércales a la luz y permite que tú mismo seas el testimonio de Dios por tus buenas obras.

“Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.”

(Isaías 42:16)

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.”

(Efesios 5:8)

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciéis las virtudes de aquél que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

(1 Pedro 2:9)

Recordemos que hacer buenas obras es la consecuencia de nuestro amor y gratitud a Dios, quien todo nos los ha dado y nos invita a dar con alegría, y compartir con los demás una parte de lo que por amor hemos recibido; por eso, extendemos la mano a otros para ayudarlos sin esperar nada a cambio.

Ayudar a otros y hacer buenas obras no nos salva, la salvación nos la da Dios por la fe en su hijo Jesucristo y el sacrificio de su amor en la cruz.

Que este 2015 seamos reflejo de la luz y testimonio de Dios

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Tiempos urgentes del Evangelio!

Ahí están, unos van y otros vienen. Unos dispuestos, otros necesitados y urgidos pero todos, corazones por los que orar, todos compartiendo el mismo vacío sin explicación lógica que se intenta llenar con el placer del mundo y que finalmente produce intranquilidad y desasosiego.

Cómo dijo Pablo en la Carta a los Romanos ¿Cómo oirán?, Cómo verán? Cómo invocarán a Dios los que jamás le han conocido y escuchado? Este es un llamado a la necesidad de compartir el evangelio entre un pueblo que no sabía quién era Dios realmente.

Hoy, en pleno año 2015 vivimos tiempos urgentes del evangelio, tiempos que requieren amor y respeto entre los pueblos, naciones y hombres. Vivimos tiempos en los que cada cristiano del mundo debe cumplir el llamado que Dios nos ha dado a compartir las noticias de salvación y esperanza eterna. Si nosotros, tú y yo, no hablamos ¿cómo escucharán los que nunca han oído? Si nosotros no predicamos el mensaje de restauración y vida de Jesús ¿Cómo creerán?

Este mensaje es una invitación hecha por el apóstol Pablo a los Romanos, que ya había hecho Jesús previamente a sus apóstoles, pero hoy, la invitación es para nosotros, para ti y para mí. Hoy, Dios nos recuerda la necesidad de ser mensajeros y transmisores de las buenas nuevas de salvación.

No permanezcamos inertes mientras los demás escuchan historias y fábulas que los apartan de la libertad, paz y victoria que da Jesús, antes, seamos seres pacificadores que promuevan la unidad y reflejen el amor de Cristo, para que Dios sea visible a los que no han oído de él y de su plan de restauración y Vida Eterna.

Sé el mensajero que predique con palabras, testimonios, ejemplo, oración e intercesión el mensaje que se nos fue encomendado por el Señor hace más de 2000 años.

“Id y haced discípulos a todas las naciones”

(Mateo 28:19)

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Sólo Jesucristo salva!

¿Cómo te llamas? Tienes un nombre, ¿no? Todos los seres humanos respondemos a un nombre que se nos ha asignado desde la infancia, unos más afortunados que otros, pero todos tenemos un nombre, y por él nos reconocemos y distinguimos unos de otros.

Existe un nombre, único y auténtico, que ha sido dado por Dios a los hombres, es decir, a ti y a mí, para ser libres, obtener la victoria y la salvación. Existen muchos nombres pero sólo uno nos da acceso a Dios y a su perdón. Sólo un nombre nos absuelve de toda culpa, un nombre con autoridad y misericordia, un nombre especial que habitó en la tierra únicamente 33 años, pero fue suficiente para cambiar nuestra historia y darnos paz eterna.

¿Te suena esta historia? ¿Sabes cuál es el nombre?¡El nombre es JESÚS!

Sólo en él tenemos salvación. Sólo en su maravilloso nombre podemos ser perdonados, considerados hijos de Dios y herederos de la promesa.

Existen muchos nombres, muchos dioses, muchas religiones, tradiciones y creencias, pero ninguna salva, sana, libera y da vida. Reconozcamos en quién tenemos Victoria y Vida Eterna.

¡Compartamos el nombre que nos da salvación, sanidad y vida eterna!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No te aferres al pasado, no es sabio.

Es común escuchar que todo tiempo pasado fue mejor y me sorprende encontrar en la Biblia que esta premisa que muchos repiten no es precisamente sabia. Vivir aferrados al pasado no es sano ni edifica, perdemos el presente y no visionamos el futuro.

“Ayer” ya no es y “hoy” transcurre deprisa, mientras pensamos en el pasado y planeamos en función de lo que fue. El mañana no existe, no ha llegado, no se sabe, puede llegar o no, sólo si Dios quiere. Así que nuestro presente, como un regalo de Dios, es el que cuenta y merece la pena vivir.

Hoy, hace cinco días dejamos atrás un año, 365 días y noches que vivimos, disfrutamos, compartimos, crecimos, aprendimos, luchamos, soñamos y lloramos, quedaron atrás, ya pasaron, se acabaron. Hoy, enfrentamos un tiempo nuevo y empiezan para nosotros nuevas oportunidades, metas, proyectos, nuevas luchas y batallas por ganar, cambios, compromisos, retos y grandes victorias que llegarán con la ayuda y protección de Dios.

Lo pasado determina nuestro carácter pero es una decisión lo que marca nuestro paso por la vida. Tú decides ser prisionero o libre, tú decides si eres esclavo o conquistador de tus sueños, tú decides si sigues quejándote o pensando en positivo para disfrutar la vida que Dios te dio. Es verdad que el ayer tiene momentos especiales, personas maravillosas, grandes amistades pero también tristezas, malas experiencias y dolor. Pero si no fuese importante el hoy, entonces Dios habría detenido el tiempo y viviríamos en el pasado siempre, pero no ha sido así, no hacía parte de su plan dejarnos cautivos en el pasado. El presente es la ocasión para cambiar, elegir, arrepentirnos y mejorar. Hemos sido creados para crecer, desarrollarnos, aprender, esforzarnos y volvernos a levantar después de haber caído. Jesucristo fue nuestro presente, nuestro “hoy” en la vida, porque en el pasado estuvimos separados de Dios, pero él perdonó nuestros errores y pecados para asegurarnos un “mañana” libre de culpa y dolor.

En este tiempo nuevo, niégate a la queja y al permanente recuerdo de lo que fue. Niégate a ser arrastrado constantemente al pasado, porque esto trae nostalgia, tristeza, dolor e inclusive depresión. Fuiste alguien y hoy eres mejor por la misericordia de Dios. Que tu pasado sea sólo un testimonio para recordar donde estabas y donde estás hoy.

Vivir el presente es una prueba de fe porque confiamos en Dios, en su poder, fidelidad y amor. Él no nos dejará ni desamparará nunca.

Pero si soltamos y dejamos ir el pasado afirmaremos nuestra realidad y pondremos en práctica lo aprendido de cada experiencia o error. Vivir lamentando el pasado, quejándonos porque las cosas fueron diferentes, no sirve de nada ni ayuda a nuestro crecimiento espiritual. Nos amargamos repitiendo en nuestro pensamiento el deseo de volver atrás para abrazar un a ser querido, llamarlo, saludar a un amigo, compartir con nuestros seres queridos o haber reaccionado o actuado de una u otra forma.

¿Por qué no lo hacemos hoy? Por qué anhelar algo que podemos hacer hoy. ¡Es tu decisión!

Aprovecha este día que Dios te ha regalado, hazlo tuyo, disfrútalo y haz que sea lo suficientemente especial para que no anheles un día igual porque todos tus días son especiales. Que tu vida sea una decisión diaria de dar lo mejor de ti a los demás, perdonar y alabar a Dios con tu obediencia.

Ejercicio:

Quememos todos los recuerdos del ayer que nos hacen daño y los que pretenden aferrarnos al pasado, como lo hace está chica frente al piano. Hay nuevas partituras para nuevas canciones en nuestro presente.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Lo que Dios te dice empezando el año!

Día dos del nuevo libro de oportunidades que Dios abre para nosotros. Ayer, el Señor puso en mi corazón esta palabra y me fortaleció con los primeros versos de Isaías 43. Y hoy lo comparto porque sé que no es sólo para mí sino la expresión de su amor para todos.

Leeremos juntos, pero al leerlo es necesario que apropies la palabra para ti y entonces deberás reemplazar el nombre de Jacob y de Israel por tu nombre y entenderás, cómo entendí yo, ayer, el gran amor de Dios para con nosotros y escucharás la voz del Señor hablándote directamente.

Y dice así la palabra del Señor en Isaías 43:1-5

Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh ________ (Jacob), y Formador tuyo, oh_______(Israel): No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.

Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.

No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.

Dios nos habla hoy de la inmensidad de su amor y lo hace de forma directa recordándonos que suyos somos, le pertenecemos y nada, absolutamente nada, nos podrá separar y apartar de su lado. Él nos ha redimido, aceptado y adoptado. Él nos ha tenido infinita paciencia y del lodo nos ha sacado cientos de veces. Dios lo volverá hacer porque se complace en hacer justicia y bien a sus hijos. Debemos creer esta verdad para que vivamos un año maravilloso.

Recuerda cada día, que le perteneces a Dios, que nada de lo que ocurra a tu alrededor podrá apartarte de él, ni las circunstancias, ni los demás, ni la tristeza, ni la adversidad, recuerda que en todo y por todo, obtendrás la victoria porque lo que esté por llegar, siendo bueno o siendo menos bueno, te servirá para creer; porque a los que aman a Dios, todas las cosas, les ayudan a bien.

Así que desde los primeros días del año gocémonos en la herencia que nos ha tocado gracias a Jesucristo. Disfrutemos la comunión con nuestro Padre, la victoria eterna que nos ha regalado nuestro Dios y revistámonos de la verdad porque con ella seremos libres.

Este año pelearemos batallas y enfrentaremos diferentes pruebas pero de todas ellas saldremos vencedores, porque sabemos en quién hemos creído, a quién pertenecemos y quién nos defiende caminando delante nuestro.

¡Firmes desde el primer día del año porque él nos ha redimido y somos suyos! ¡Así que nada temeremos. ¡No retrocederemos ni daremos un paso atrás!

Sigue tu camino, avanza, no mires atrás y di adiós a la cobardía y al temor y vive un año seguro y cubierto del amor y gracia de Dios.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Pon la pieza que le falta a tu vida

Un rompecabezas o puzzle se arma con piezas que encajan una con otra hasta obtener una figura o imagen, pero si nos hace falta una ficha es imposible armar y ver la forma de la imagen. Así nos pasa a nosotros, nuestra vida es como un puzzle que se va armando poco a poco con el paso de los años y con cada circunstancia que enfrentamos. Nacemos con el puzzle desarmado, y poco a poco vamos poniendo las piezas en su lugar, pero hay una ficha maestra que al ponerla en el lugar adecuado le da sentido a nuestra vida.

Ayer despedíamos el año ¿sigues arrastrando parte del pasado?

Ayer dijimos adiós al 2014 ¿continúas luchando con lo mismo? Está claro que ha pasado solamente 1 día, quizás horas, pero es el momento de decir ¡basta!, levantar la mirada y poner la ficha que encaja correctamente en nuestro rompecabezas para que nuestra vida adquiera sentido y no nos sintamos incompletos. Lo mejor es que la ficha está disponible muy cerca de ti, no es difícil de hallar, y al ponerla todo cambiará.

Di adiós a lo que queda atrás, di adiós al pecado que te separa de Dios, y te impide gozar de la paz y libertad que te da Cristo. Di adiós a las constantes acusaciones del enemigo, di adiós a su engaño, y pon en el lugar que le corresponde al que te dio la vida, al que te restauró y te salvó.

Si Jesús ya forma parte de tu vida y es la pieza más importante de tu puzzle no permitas que nada lo mueva de su sitio, pero si en realidad no es él la pieza más importante y es la que te hace falta, ponla en el lugar que le corresponde, y habrá paz y victoria en tu vida, porque él te concederá sabiduría, discernimiento, autocontrol, humildad, fortaleza, y en su nombre tendrás poder y autoridad.

Es el momento de empezar un nuevo año llenos de Cristo pero es necesario que él ocupe el lugar que le corresponde en nuestra vida. Es necesario que sea él quien gobierne y controle nuestra vida para que podamos andar por caminos despejados y que nuestra carga sea ligera.

Hoy, 1 de enero de 2015, yo decido poner la ficha más importante del puzzle de mi vida en el lugar que le corresponde, donde encaja perfectamente con el resto y todo adquiere sentido. Yo me niego a que esta ficha sea removida por pasiones o deseos de la carne y declaro que con Cristo yo todo lo puedo porque ¡él es mi fortaleza!

Y digo: “Jesús, yo quiero que ocupes el trono de mi vida y de mi corazón. Te entrego todo lo que soy, y te pido que cambies y dirijas mi vida, que me hagas más como tú y llenes todos los vacíos que hay en mi corazón. No quiero ser como antes, renuncio a todo el pecado que me separó de ti y declaro que quiero vivir una vida de santidad para agradarte, y para ello reconozco que necesito tu ayuda y dirección. Amén.”

¿Te animas a poner en tu vida la ficha que hace falta o que está removida?

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.