Que tengas un excelente 2015 ¡Si Dios quiere!

Siempre que hablaba con mi amiga, al despedirnos le decía, “si Dios quiere, mañana nos vemos” y ella me contestaba: ¡claro que quiere! él siempre quiere.

Y esta respuesta me hacía reflexionar. Claro que Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, él siempre desea hacer el bien en nuestras vidas pero ¿y si lo que nosotros queremos no hace parte de sus planes, o si olvidamos que lo que ocurre en nuestra vida es gracias a su poder y majestad, y nos gloriamos creyendo que lo que tenemos es gracias a nosotros mismos?

¿Qué le pides a Dios y qué te pide él?

Tenemos una inmensa lista de peticiones para Dios este año que empieza. Anhelos, sueños, proyectos, deseos, necesidades. Hay innumerables cosas que esperamos de Dios pero ¿y él qué espera de nosotros? ¿Qué nos pide él?

Para empezar, deberíamos recordar las palabras de Santiago cuando habla del día de mañana. Nos esforzamos pero ¿sabemos si llegará?

En muchas ocasiones, repetimos las promesas de Dios como palabras de auto-ayuda y ánimo, utilizamos la palabra de Dios para consolarnos y predicar abundancia, y sí, Dios es bondadoso, misericordioso, justo, amoroso y dador pero Dios también espera de nosotros gratitud, obediencia y fe.

Dios no pone condiciones para tener una relación con él, simplemente hay que creer que él existe. Conocer al Señor y vivir apartado de él es un sinónimo de frialdad y lejanía. Dios quiere que disfrutemos de la relación que él nos brinda por gracia. Él quiere ayudarnos, sostenernos, ser nuestra fuerza y motor. Dios quiere que seamos valientes este año que empieza, dependamos de su favor y vivamos como lo que somos para él: hijos del rey.

¿Qué esperas tú de Dios? Lo mismo que esperas de él, lo espera él de ti. Tú quieres que él te escuche, te responda, te ayude, esté cerca de ti. Él espera lo mismo, no que te acuerdes de él cuando estás triste o vivas circunstancias difíciles únicamente. Él quiere que confíes en su poder y autoridad, él desea que seamos humildes y esperemos en él. Así que no te anticipes a hacer planes, sino que pon en sus manos lo que deseas para que sea Dios quien autorice cada paso que das y te permita pisar en tierra firme. Dios te ama y no quiere que sufras, por eso declara, desde el primer día del año, que harás su voluntad y que cada plan que tengas será posible si Dios quiere.

Si Dios quiere, aquí seguiré trabajando para él,

Laura Sánchez.

 

Da gracias por lo recibido y lo que recibirás

Día 365 del año 2014. Es tiempo de dar gracias a Dios por todo lo vivido este año, que siendo positivo o negativo, nos permitió crecer y ser mejores.

Es tiempo de encomendar a Dios los días que están por llegar y pedir su dirección en todo lo que hagamos. Hoy es un día especial para meditar en lo que el Señor ha hecho por nosotros, de dónde nos sacó y a dónde nos llevó.

Es la oportunidad perfecta de valorar la fidelidad de Dios y dar gracias por ello. Es la mejor fecha para hacer un balance de nuestra actitud personal y relación con el Señor, y así, hacer una propuesta de cambio que nos permita acercarnos más a él o permanecer tan cerca como estábamos.

Es el último día del año y estamos aquí por la gracia y misericordia de nuestro Padre Celestial. Hemos vivido y disfrutado 365 días por su bondad y paciencia. ¿No es digno de ser exaltado? Glorifícale y alábale porque cosas grandes ha hecho él por ti. ¡Alábale hoy y siempre!

¡Feliz Año Nuevo!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Oración de gratitud para Fin de Año

Oración de Fin de Año

Amado Dios, gracias por este tiempo que hoy termina y por el que ha de llegar.

Gracias por tu fidelidad y bondad todos los días de 2014.

Hoy vengo a ti con gratitud a reconocer que sin tu ayuda y soporte no habría sido fácil para mi sobrevivir a las circunstancias difíciles que enfrenté.

¡Gracias Señor!

Gracias por rescatarme, sustentarme, protegerme y amarme un año más.

Porque gracias a ti, hoy soy lo que soy y estoy donde estoy.

En tus manos encomiendo las nuevas 365 oportunidades que me das,

que cada día, viva agradecida por tus bondades, que no haya en mi ingratitud ni frialdad,

que quiera caminar de tu mano en todo momento y ser reflejo de tu amor a los demás.

Señor, dame un corazón firme y valiente,

dame una mente clara y limpia de maldad.

Hazme capaz de hacer lo bueno e incapaz de hacer lo malo.

Crea en mi un corazón nuevo, aumenta mi fe y permite que cada día viva para darte honra y honor donde quiera que vaya.

Sé tú mi escudo y fortaleza en el tiempo de aflicción,

Sé tú mi bastón y soporte cuando sienta desfallecer

y en la alegría, sé tú mi compañero y amigo.

En ti confiaré y en ti esperaré.

Bendigo este año que empieza y declaro que veré tu poder y tu gloria cada día.

En el nombre de Jesucristo,

Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Recuerda lo que has aprendido y oído ¡No seas tibio!

En dos días habrá concluido el año 2014. Vivimos el día 362 del año y en tres días habrá terminado para dar inicio a un tiempo nuevo. Llegan 365 nuevas oportunidades ¿Estás preparado?

He dicho oportunidades, no riquezas y abundancia ¡cuidado! Hay muchos por ahí prometiendo bendición económica en el nombre de Dios.

Empezar un año nuevo, un ciclo de 12 meses significa tener 365 nuevas oportunidades para cambiar, aumentar la fe, acercarnos a Dios, reconocer nuestras faltas pasadas y luchar para no repetirlas. Pero también significan 365 días de milagros, sanidad, victoria, fortaleza, esperanza, libertad, bendiciones y también provisión. Dios tiene todo bajo preparado.

A tres días de terminar el año te invito a reencontrarte con el Señor y reconocer tus errores delante suyo. Con un corazón quebrantado y arrepentido humíllate delante de él y reconoce en qué fallaste y en qué áreas necesitas su ayuda para ser renovado. Él estará contigo y tu fuerza será. Cada día trabajará para hacerte mejor, no lo dudes, déjate ayudar.

Dios puso en mi corazón hace unos días el texto de Apocalipsis 3:15-16 en el mensaje a las iglesias de los últimos tiempos, concretamente en el que se dirige a la iglesia de Laodicea, a la que llama tibia, y dice así:

Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!

Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”.

La palabra de Dios dice: “ojalá” y esta palabra denota un vivo deseo de que suceda algo. Dios quiere que seamos de una manera específica, no términos medios. Dios quiere que seamos valientes y a esta iglesia dice: que ni siendo frío ni caliente, la desechará (le vomitará) porque fue tibia. La palabra “vómito” aparece en la Biblia y suena un poco fuerte pero buscando sinónimos encontramos que hace referencia a un desecho dañino que ha perjudicado nuestro cuerpo y por eso es eliminado. Esforcémonos para estar en la temperatura correcta y no ser fríos ni tibios, para no ser desechados por Dios el día de mañana.

El llamado de nuestro Padre para este año es a ser valientes, cercanos, firmes, obedientes, y al estar en esta actitud no caeremos en tibieza sino que estaremos transmitiendo continuamente el calor de su Espíritu. Reflexiona con firmeza en tu relación con Dios, ¿qué temperatura tienes en este momento? Empezaste el 2014 con el termómetro en 40ºC y lo terminas esta semana en la misma temperatura o ¿estás bajo cero? No sé cuál es tu temperatura, la mía debe aumentar. Así que tomo esta palabra para mí y le pido a Dios firmeza para seguir caminando cerca suyo y aprovechar cada día de este año que empieza, para seguir siendo edificada y transformada por el calor de su espíritu y así compartirlo con los demás.

Demos la bienvenida al año nuevo desde ahora, confiando en Dios y antes de seguir extendiendo nuestra lista de peticiones, sometámonos al Señor y aumentemos el calor de nuestra relación con él. ¿Cómo? Obedeciendo, escudriñando su palabra, meditando, orando, reflexionando, amando y haciendo su voluntad.

¡Feliz Año!

¡Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes!

Laura Sánchez.

¡Propósitos con propósito!

Termina el año y empezamos un nuevo tiempo, un año nuevo y tenemos en mente numerosos planes, proyectos y propósitos. Vamos hacer la lista de los propósitos para este año pero que en nuestros proyectos, lo primero sea estar cerca de Dios. Recordemos que el Señor nos regala cada año 365 nuevas oportunidades para ser mejores, para amar, perdonar, buscarle, meditar en él, compartir con otros, cuidarnos, trabajar y numerosas cosas más.

Y para empezar es necesario tener presente que Dios conoce de qué cosas tenemos necesidad antes de que abramos nuestros labios, él conoce las urgencias e inclemencias de nuestro corazón, él sabe lo que necesitamos y nos guardará cada día, así que el mejor plan antes de nada es encomendar al Señor nuestro tiempo, este año 2015, para que cada día que transcurra lo primero que busquemos sea su rostro y misericordia. ¡Caminando con Dios nada nos faltará!

Quizás en tu lista de propósitos el primero no es Dios, sino perder peso, estudiar Inglés, viajar, trabajar, encontrar pareja, independizarte, tener tiempo para tu familia, tener un bebé, casarte…hay tantos sueños y proyectos en nuestro corazón, pero lo mejor y más sorprendente, es que de todos tiene conocimiento y control Dios. Con lo cual nuestro primer propósito debería ser conocerle, buscarle y permanecer cerca suyo, no por interés, sino por gratitud y amor.

Cuando reflexionamos y entendemos que muchos de nuestros sueños son añadidura, adorno, accesorios adicionales de la vida, entonces Dios pasa a ocupar el primer lugar y lo demás llega, llegará, seguro que llegará. ¡Claro! si hace parte del plan que tiene diseñado el Señor para nuestras vidas. Él siempre quiere lo mejor para nosotros, así que lo que no sucede nos está evitando sufrimiento o dolor. Dios quiere lo mejor para sus hijos. Conscientes de esto:

Vivamos un año junto a nuestro Padre, llenos de su amor, gracia, perdón y fidelidad.

Disfrutemos 365 nuevos días a su lado recibiendo sus bendiciones e infinito amor.

Que nuestro corazón agrade a Dios cada día y que todo lo que hagamos lo hagamos para él.

Que la constancia nos acompañe y luchemos cada día por el llamado que tenemos.

Que caminemos sin perder de vista la meta que nos dará la victoria.

Vistámonos este año nuestra ropa nueva porque somos linaje escogido.

Ciñamos nuestro cuerpo con la armadura de Cristo para hacer frente a los ataques del enemigo y

Disfrutemos de la presencia y comunión con Dios.

¡Vivamos nuestros propósitos con propósito!

¡¡ Feliz año 2015 !!

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Ha nacido nuestro Rey!

Hace más de 2.000 años una mujer sufría dolores de parto y daba a luz a un niño en un establo. Allí, en medio de vacas, burros, ovejas y heno, nació nuestro Rey, nuestro Salvador. Parece un guión de película pero es la película más hermosa jamás contada. Dios quiso que así fuese, que su hijo naciera para perdón y salvación de los hombres de la forma más sencilla y humilde. Dios quiso que ese bebé viniese a la tierra para darle vida a la humanidad. No a unos cuantos, sino a todos, incluidos tú y yo.

Quizás Jesús no nació en este fecha exactamente, muchos estudiosos dicen que nació realmente en el mes de marzo, pero es la fecha en la que celebramos mundialmente el nacimiento de nuestro rey, un rey humilde y cercano, un rey noble y sencillo. Dios envío a su único hijo para enseñar al hombre de qué forma vivir. Él siendo el hijo de Dios no necesitó privilegios ni asistencia médica, ni trajes de lujo para ser vestido. Él nos enseñó desde su nacimiento el significado de la humildad y aún naciendo en un pesebre sin apenas espacio, es un príncipe y reinará por siempre, porque lo que hace parte del plan de Dios se cumple sin importar las condiciones y circunstancias.

El cristianismo celebra hoy su segunda fecha más importante, el nacimiento de Jesucristo, que es junto a la celebración de su muerte y resurrección la fecha más destacada de nuestra fe. Hoy celebramos que nació nuestro salvador y redentor, la esencia de Dios hecha hombre para acercarnos al Padre y hacernos merecedores de su reino.

No podemos quedarnos quietos ni guardar silencio. Nos alegramos y gozamos porque nuestro Dios nos dio el mejor de los regalos en su hijo amado. ¡Vida nueva, Vida Eterna!

Recordemos su palabra:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Isaías 9:6

¡Feliz Navidad!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No te quedes sin el mejor regalo esta Navidad

¡Este regalo es para ti!

Esta hermosa caja es un obsequio que contiene el mejor de los regalos. En ella no hay dinero ni un viaje ni joyas ni ropa. En ella puedes encontrar un sinnúmero de detalles que nadie jamás te podrá regalar porque no se pueden pagar ni tampoco están en venta.

Es un regalo sin precedentes que marcará tu vida y te hará diferente, un regalo que puedes compartir y enseñar orgulloso, un regalo que te encantará. Lo ha hecho Dios especialmente para ti, y hoy quiere que disfrutes y conozcas lo que él te regala por amor.

Al abrir la caja encontrarás un regalo intangible pero palpable, encontrarás que no hay brillo ni destellos relucientes porque para hacerte este regalo hubo lágrimas y sangre. Es un regalo que costó mucho y su valor es incalculable. Este regalo ha sido marcado con tu nombre por el mismo Dios y contiene una lista de bendiciones que te ofrece el Señor como regalo de gran estima por su infinita misericordia y amor. Y son:

+ Salvación

+ Perdón

+ Libertad

+ Sanidad

+ Victoria

+ Amor

+ Esperanza

+ Vida Eterna

+ Restauración

+ Paz

+ Luz

+ Gozo

En estas fechas, no te prives de recibir el mejor de los regalos en Cristo Jesús.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

¡Feliz Navidad!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Y vimos gran luz….

Este versículo resume la consecuencia maravillosa de la venida de nuestro Salvador, el “Mesías prometido”. El profeta Isaías habló del nacimiento de Jesús 700 años antes de su nacimiento; el pueblo esperaba con anhelo la llegada de su salvador, y con esta promesa quedaba viva la esperanza de su llegada y el triunfo sobre las tinieblas. Él vino, como leíamos ayer, para darnos su luz y rescatarnos de las tinieblas.

Titulo este post “Y vimos gran luz” porque hemos estado en oscuridad, en sombras de muerte; todos, tú y yo, hemos estado apartados de Dios en las sombras, lejos de la alegría y la bendición del Señor a causa del pecado. Quizás naciste en un hogar cristiano, y desde niño te hablaron de Dios; otros hemos crecido en familias creyentes pero no practicantes; otros han conocido a Dios en su edad adulta dejando atrás un pasado oscuro, pero en lo que sí coincidimos todos es que Jesucristo iluminó nuestra oscuridad desde el momento en que decidimos creer en él y entregarle el trono de nuestro corazón. Sea cual sea la causa del origen de tu oscuridad, ya no hay temor en la vida de un creyente porque Dios nos ha dado la victoria y hemos visto la luz en Cristo Jesús.

Hoy, Jesucristo brilla en nuestro corazón, su luz nos dio una esperanza, la que nos da fuerzas para continuar. Vivimos en un mundo oscuro y apartado de Dios, un mundo cruel, tirano, abominable en acciones y laxo con el pecado; pero tú y yo debemos permanecer como lámparas que iluminan de forma permanente; así otros verán y se acercarán para recibir la luz que les dé vida e ilumine sus tinieblas. No permitas que se apague tu luz, esfuérzate en ser reflejo de la luz de Dios en la vida de los demás.

Y juntos oremos así:

Amado Dios, gracias por tu amor y misericordia.

Gracias por perdonar nuestros pecados y errores.

Gracias por permitir que Jesús naciese para darnos vida,

y no cualquier vida, sino vida eterna.

Gracias por mostrarnos en él tu carácter y benignidad.

Gracias por vivir en él una vida santa como ejemplo para nosotros.

Gracias por entregarlo en la cruz, y en su sangre darnos salvación y libertad.

Gracias bendito Dios porque sólo tu amor puede hacer esto.

Te damos gracias y alabamos tu nombre.

Exaltado seas por los siglos de los siglos.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él nació para vencer la oscuridad y darnos su luz.

En vísperas al nacimiento de nuestro Señor y Salvador debemos recordar nuestro ayer y valorar nuestro presente. Una vez existió la oscuridad en el corazón del hombre, estábamos lejos de Dios, apartados de su gracia y bondad, pero nació Jesús para acercarnos y justificarnos delante del Padre, nació un rey para darnos la victoria y la libertad inmerecida, hasta la eternidad.

Isaías 9:1-7 es una lectura maravillosa que narra el nacimiento y reinado del Mesías, nuestro salvador y redentor. Este capítulo no habla del nacimiento de un rey con herencias, palacios, riquezas y tronos. No describe a un rey con corona de oro y palacio, nos describe el nacimiento de un rey, humilde y cercano a los hombres.

Dios ideó un plan perfecto para que Jesús fuese la esencia de su espíritu hecho hombre. Y siendo niño vino para multiplicar nuestras alegrías y quebrar el pesado yugo que llevábamos a cuestas. Ese niño nació para reinar por los siglos de los siglos y hoy reina en nuestro corazón.

La Navidad nos recuerda que la oscuridad en la que morábamos es pasado y que nuestro presente está iluminado por la luz del Señor. Ya no hay más oscuridad ni temor, ni angustia en nuestras vidas porque él es la luz que vino para guiar nuestro camino. El nacimiento de Jesús nos acerca a Dios y nos regala una oportunidad sin precedentes, sin comparaciones ni nada semejante. La paz y victoria que nos ha dado Jesús no la podemos recibir de ninguna otra manera, sólo en él. Sólo en Cristo podemos ser dignos de ser llamados hijos de Dios. Ese bebé que nacería en un pesebre hace 2.000 años nos dio el más grande de los regalos: Paz, Libertad, Victoria y Vida Eterna.

Alégrate porque ya no hay oscuridad en tu vida. Y si la hay, puedes acercarte a Cristo para iluminar tu camino y saber por donde andar. Él iluminará tu vida para siempre y por los siglos de los siglos te sustentará.

Jesucristo te ama. Él nació para vivir y morir por ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Es Navidad, decora tu vida con el Amor de Cristo

Para estas fechas, las luces, los colores y el esplendor de la Navidad inundan las calles. Las ciudades reciben premios por la decoración que lucen, y nosotros estamos inmersos en la festividad, radiantes y llenos de alegría, celebraciones, agasajos, reuniones, cenas, familia, amigos, compañeros de trabajo, regalos, detalles, llamadas, mensajes, tarjetas, abrazos, saludos pero… ¿y el verdadero significado?

Jesús es el verdadero motivo de celebración. ¿Pero dónde está? ¿Está adornando el pesebre o vive en tu corazón? Ahora cito la frase de una canción que tiene mucha razón: “Jesús es más que hincarse en el altar y hacer de esto alarde”, es más que decorar el árbol de Navidad y tener un detalle con el vecino. Jesús nació para cambiarnos, nació para darnos vida, vida eterna. Él quiere que los demás le vean a través de nuestra forma de ser todos los días de la vida, no sólo el último mes del año. Él quiere que tu rostro hable y declare quién vive en tu interior.

Siendo rey de reyes, nada más y nada menos que el Hijo de Dios, no nació en una clínica de lujo, no nació en un palacio, no tuvo asistente en el parto, no tuvo cuna ni abrigo. Jesús nació de la forma más humilde y precaria que nos podamos imaginar para que entendamos la humildad, sencillez y nobleza de nuestro Dios. Jesús no tuvo privilegios, nació en el exilio, porque sus padres huían y eran perseguidos. Nació en un sitio donde ni siquiera había espacio suficiente para el Rey del Universo. No había sitio para nuestro salvador. Cuando leo estas palabras en la Biblia, me pregunto: ¿Qué hubiese pasado si las personas de Belén hubiesen sabido que el que nacía era el Hijo de Dios? Quizás habría sobrado espacio para que María tuviese un parto relativamente cómodo. Pero la realidad no fue así, Dios quiso que naciese entre paja y heno porque su Hijo, al margen de las circunstancias, reinaría por siempre.

La Navidad es la fecha que marca nuestra historia y por eso lo celebramos. Fuimos un antes y un después, y nuestro punto de inflexión se llama Jesucristo. Él nos dio un pasado y un presente, él cambió nuestro futuro y nos aseguró una esperanza de Vida Eterna, y por eso para nosotros la Navidad es una fecha importante porque nació nuestro Salvador y Redentor. Nació quien nos daría la Victoria eterna. Nació nuestro abogado y defensor delante de Dios. ¿No es suficiente el motivo para celebrarlo y gozarnos?

Disfruta que nuestro Rey ha nacido y en esta Navidad decora tu vida con el amor de Cristo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Hay gigantes, pero nadie es más grande que Dios.

Don Quijote de la Mancha imaginaba que los molinos de viento eran enormes y peligrosos gigantes. Realmente, no eran más que enormes construcciones pero él las veía como inmensos gigantes con los que se tendría que enfrentar. Nosotros nos enfrentamos a molinos diariamente, perdón, gigantes. Unos verdaderos, otros inventados y otros que, siendo pequeños, nosotros mismos hacemos enormes.

A lo largo de mi vida, 30 años, han aparecido diferentes gigantes, unos más grandes que otros y algunos a los que yo misma, con mis preocupaciones, les di poder y los hice más gigantes de lo que realmente eran. Años más tarde, después de conocer al verdadero Dios y convertir mi fe en una relación estrecha con Él, me explicó que estaba equivocada temiendo a esos gigantes. Me animó a confiar porque él es quien pelea por mí y me enseñó a no temer, aunque vengan contra mí enormes gigantes porque él está conmigo, es mi defensa y escudo.

El Señor me hizo entender que la vida va de batallas que se ganan o pierden a diario, que la vida implica una pelea constante entre lo bueno y lo malo, una lucha entre el bien y el mal, un enfrentamiento entre dos fuerzas: la luz y la oscuridad. Dios me permitió conocer que formo parte de esta batalla pero que no estoy sola, él me dio las armas para defenderme, me dio poder, autoridad en su Hijo y cuento con su compañía y respaldo porque él va delante de mí. Así que gigantes vendrán, volverán, seguirán atacando, unos más grandes que otros, otros enormes y aparentemente invencibles pero ¡no debemos temer! Temer o no, es una decisión. ¡Yo decido no temer!

Desconozco el tamaño del gigante al que te enfrentas hoy, no sé si está cerca o apenas lo ves venir a pasos agigantados desde lejos. Pero lo que hoy quiero transmitir en este mensaje es que debemos confiar en Dios porque él no nos dejará y ningún gigante es mayor que nuestro Señor. Nada tiene más poder que Jehová de los ejércitos. Ni enfermedad ni dolor ni fracaso ni tristeza ni las deudas ni los problemas, ninguno es más grande que nuestro Señor. Esos gigantes van a ser derribados si crees. Ten fe y confía, ¡no temas!

Hace pocos días, compartía en un mensaje el diagnóstico clínico que me dieron hace 4 años. Ellos, “los médicos”, han dicho que padezco una enfermedad auto-inmune degenerativa sin cura, Esclerosis Múltiple. No se hereda, no se contagia, no se transmite pero me tocó, así como cuando te ganas un premio. Pero desde entonces, sé que el poder de Dios me ha sanado, y cuando mi familia y amigos me ven no creen que padezca esta enfermedad.

Hoy, después de algunos meses, tuve cita con el especialista para el control rutinario y el resultado de la última resonancia magnética. Y la neuróloga me ha dicho que hay más señales degenerativas en mi cerebro, y que aunque no he experimentado sensaciones ni cambios aparentes, hay un daño, ”cicatrices” importantes en mi cerebro. Como quizás te sientas tú en este momento mientras lees estás líneas me sentí yo esta mañana, ¡sorprendida! ¿Qué ha pasado? ¿Por qué avanza tan rápido?¿Por qué me pasa esto?¿Cómo estaré dentro de diez años? Pero recordé que no debo temer, mi Dios es poderoso y para él no hay nada imposible, y sé que él se glorificará en esta situación que enfrento. Él no abandonó a Job cuando estuvo mal, él restauró su vida y premió su fidelidad. Este gigante que hoy vino a mi vida a intranquilizarme no es más grande ni poderoso que Dios, así que decido no temer. Confío en Dios porque él es ¡grande, fuerte e invencible!

A Dios amaré todos los días de mi vida y le serviré con todas las fuerzas de mi corazón aunque no tenga suficientes fuerzas físicas y el temor intente nublar mi mente. Él multiplica mis fuerzas, me sana, restaura, anima y promete acompañarme todos los días, igual que a ti. ¡No temas!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Que tu boca edifique y no destruya!

Somos un cuerpo entero que se complementa de corazón, mente y espíritu pero hay ciertas partes, que aunque pequeñas y aparentemente insignificantes tienen un papel muy importante en nuestra vida y en las relaciones con los demás.

Con ella hablamos, gesticulamos y nos alimentamos. La boca, es un pequeño músculo que se abre para pronunciar palabras y se cierra para guardar silencio o descansar, pero en muchas ocasiones nuestra boca, antes de parecer una pequeña herramienta gestual y transmisora de mensajes, parece un huracán con vientos de hasta 240 km por hora. “Se dice mucho y se habla pronto” dicen por aquí y es verdad. No medimos las consecuencias de nuestras palabras y en segundos hemos destruido hermosas relaciones, hermosas amistades, hermandades, cariños, afectos. En instantes hemos engañado, manipulado, acusado, ofendido, herido, criticado, despreciado, señalado, insultado, rechazado y hecho daño, mucho daño.

Pero después, utilizamos la misma herramienta gestual para hablar con Dios, oramos, le decimos cuánto le amamos, cuanto le necesitamos, le pedimos perdón, le damos gracias, todo con la misma boca que describía dos renglones antes. ¿Es posible? Parece que hablase de dos bocas distintas, y no es así, es una sola boca, la tuya y la mía. Nuestra boca parece bonita si está cerrada pero cuidado al abrirla, porque en ocasiones sale fuego de ella y parecemos dragones. En ocasiones levanta vendavales y como dice la palabra de Dios no debe ser así.

Nuestra boca debe reflejar al que habita en nuestro corazón. Nuestra boca debe transmitir amor en cada palabra que pronuncia. Nuestra boca debe sonreír, besar, amar, emanar ternura, sinceridad, paz y calma. Nuestra boca debe ser una herramienta de edificación y sabiduría.

Así que por ahora, ¡basta de hablar! guarda silencio un momento y piensa en la última vez que tu boca se abrió para decir algo incorrecto, para criticar a otro, para burlarse de alguien, para insultar a los demás, o simplemente se frunció sin más, en un gesto, porque no se hacía lo que decías.

Con cada palabra que escribo pienso en mi boca y pido perdón a Dios porque en muchas ocasiones mi boca no ha reflejado su presencia, en mi vida. En algunos momentos en vez de guardar silencio mi boca se ha apresurado a hablar y qué tormenta, sin quererlo he hecho daño con mis palabras a las personas que más amo. Comparto esta verdad porque será la verdad de muchos, muchos imperfectos que buscamos parecernos cada día a Cristo y reconocemos nuestra incapacidad para ser correctamente perfectos. Sólo Cristo nos hace santos y perfectos, no nuestros actos.

Aunque yo desee que mi boca se abra únicamente para decir cosas buenas probablemente vuelva a ser un río revuelto, pero a Cristo vengo para pedir sabiduría, dirección, discreción, paciencia, cariño, templanza, bondad, amor y palabra adecuadas para los demás. ¿Te unes a mi oración?

¡Qué cada vez que abramos nuestra boca sea para bendecir, amar, edificar y reconstruir!

¡Qué nuestros besos y abrazos sean sinceros!

¡Qué nuestros labios se muevan para hacer bien y no para destruir!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Levántate y recobra el ánimo, no estás solo.

Esta imagen transmite lo que se ve: soledad, tristeza, vacío, preocupación y depresión. El hombre que camina de espaldas no se enfrenta al presente y además está cabizbajo y apesadumbrado; en esta postura y actitud pierde de vista el horizonte pero lo que hay frente a sus ojos es realmente hermoso y él no lo ve. Creo que la imagen es perfecta para describir lo que nos ocurre muchas veces cuando sentimos tocar fondo en circunstancias difíciles.

Cuando Dios habló a Josué y le dio la responsabilidad de llevar al pueblo de Israel camino a la tierra prometida, le animó y fortaleció, porque sabía que era necesario que Josué no tuviera temor. Dios le dijo que fuese valiente y se esforzara porque le había escogido para algo especial. Dios nos recuerda hoy que nada ni nadie puede destruir nuestra fortaleza sino que antes debemos esforzarnos y ser valientes, porque además, él estará con nosotros donde quiera que vayamos.

La Biblia no dice que Josué tuviese miedo o dudas, pero sí dice que Dios le instruyó para que no temiera ni se acobardara. Dios utilizó la palabra “solamente” y sabemos que ésta hace referencia a algo único, a una sola cosa. Es decir que Dios pedía a Josué solamente una cosa: esfuerzo y valentía. Lo mismo que nos pide hoy a ti y a mí. ¿Qué enfrentas?¿Por dónde debes pasar?¿Sientes que falta mucho para llegar a la tierra prometida? No temas y recuerda que contigo camina el Santo de Israel.

Levanta tu cabeza y no dejes pasar la oportunidad de ver el horizonte. Revístete de Cristo y recuerda que no estás sólo, que hasta el fin del mundo el Señor estará contigo. Es el tiempo de dar la cara a los problemas y enfrentarlos con coraje, valor y fortaleza. Es momento de creerle a Dios y actuar en consecuencia, conforme a la amistad, seguridad y amor que él nos ha brindado. Él no te dejará.

Y para hoy, te dice (Lee en voz alta y pon tu nombre en este espacio).

________:

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo adonde quiera que vayas”. (Josué 1:9)

¿Cuántas veces has leído este versículo? Seguramente, muchas veces pero la diferencia es que hoy es para ti. No te des por vencido(a) ni tengas temor, porque él no te dejará ni te desamparará, y del lodo cenagoso te sacará. Como lo hizo una vez, lo volverá hacer. Eres parte de su propósito y no puedes darte por vencido(a), debes ser fuerte y permanecer. Aférrate a su verdad y no te apartes del camino, entonces todo te saldrá bien como Dios prometió a Josué.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Éste es el tiempo de buscar y hallar a Dios

Mientras escribo este post, en mi reloj son las 23:15; no sé qué hora es en el tuyo pero creo que nuestro tiempo es el mismo. Jueves, 11 de diciembre de 2014, es el mismo tiempo para ti y para mí donde quiera que estemos, y es el tiempo idóneo para buscar a Dios y acercarnos a él. Es tiempo de experimentar un acercamiento sincero y genuino al Señor. Ya no hay tiempo de excusas ni obstáculos. Es tiempo de venir a él y descubrir personalmente la magnitud de su amor y misericordia.

En el artículo que compartí ayer decía que hoy ya no somos lo que creímos durante años, hoy ya no somos lo que dicen o piensan los demás, hoy ya no somos lo que nos dijeron cuando apenas éramos unos niños; hoy estamos lejos de ser lo que nuestra mente cree y dice el enemigo de nuestra felicidad. Hoy es el tiempo de sentir a Dios tan cerca y tan real como está de nosotros. Es el momento de sentirle sin verle. Es el tiempo de experimentar la verdadera fe.

Así de cercano es Dios. Así de maravilloso, amoroso y especial. Dios no exige ningún requisito para atender, no requiere audiencia, no pide espera para escuchar. Dios no tiene un horario de atención al público, él siempre atiende, siempre está dispuesto, siempre escucha y siempre responde; aunque su respuesta parezca tardar porque no se cumple en nuestro tiempo, Dios siempre responde y además en el tiempo oportuno.

Dice su palabra que le busquemos y le llamemos porque entonces le hallaremos estando cerca de nosotros. Y también nos lo repite el Señor Jesús en los evangelios al hablar de la oración.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Mateo 7:7)

Éste y muchos más versos de la escritura nos recuerdan la misericordia y disposición para ayudarnos que tiene Dios. Y ahora mismo, viene a mi mente lo siguiente: me encanta hablar y ser escuchada pero también disfruto escuchar y atender a los demás, pero ¡ay del tiempo!, si no tengo suficiente tiempo viene la intranquilidad y entonces termino oyendo sin escuchar realmente. Y hoy pido perdón a Dios porque creo que aún me falta mucho por aprender de su carácter y paciencia. En cambio, Él nos atiende a todos con paciencia sin importar el tiempo, la hora, el día, el lugar, las circunstancias, y sin importar que todos lo hagamos a la misma vez.

¿Te suena? ¿Te identificas con lo que digo? Tenemos que reconocer que estamos limitados por el espacio y el tiempo, y no podemos hacer mil cosas a la vez aunque quisiéramos, como lo hace Dios; pero el poco tiempo que tenemos o la poca disponibilidad del día, sí que podemos invertirla de la mejor manera.

Escuchemos con atención al Señor, acerquémonos a él, busquémosle y le hallaremos.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Sin fecha de caducidad por su misericordia.

Las latas de conservas tienen una fecha limite de consumo, una vez cumplida la fecha están caducas, no sirven y se tienen que tirar. Tú y yo teníamos fecha de caducidad, teníamos pocas esperanzas, íbamos deteriorándonos cada día y estábamos cerca de la fecha límite de consumo. Pero un día, Dios se compadeció de nosotros y por amor nos dio su perdón, nos regaló vida, y hoy, gracias a su regalo de salvación en Jesucristo, esa fecha de caducidad se eliminó. Ya no somos perecederos, en la cruz Jesús nos dio eternidad.

La paciencia y amor de Dios nos ha permitido sobrevivir. Un día fuimos candidatos a caducar pero en su hijo fue renovada nuestra esperanza, en él fue cambiado nuestro futuro y hoy nos gozamos en fe porque esperamos su promesa de vida eterna. No habrá fin para los hijos de Dios porque a su lado viviremos eternamente y ya no habrá más dolor, tristeza. No habrá muerte ni maldad. No necesitaremos la noche porque él será nuestra luz perpetua.

Demos gracias a Dios que nos dio vida, que tuvo misericordia y no nos ha pagado conforme a nuestra maldades. Exaltemos el nombre de nuestro Señor que nos ha dado una esperanza y una ilusión para vivir esta vida mientras llega el día de la victoria y estar a su lado por los siglos de los siglos.

Digamos juntos:

“Gracias Señor, porque no sé dónde estaría hoy. Por tu misericordia he sido perdonado, salvado y restaurado. Te amo y me gozo en la esperanza de vida eterna que me has dado en tu hijo amado, Jesucristo mi salvador”. Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Si el enemigo te ataca, ya sabes que hacer.

Y dijo Pablo a Timoteo: “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”. (1 Timoteo 6:12)

Hoy, ese Timoteo somos tú y yo y el mensaje esta claramente dirigido a nosotros. Como hijos del Señor rescatados y trasladados de tinieblas a luz, tenemos un enemigo que se empeña en apartarnos del camino, un enemigo que se esfuerza en confundirnos con su engaño y ataca nuestra mente y corazón constantemente.

Sabemos que se esfuerza y trabaja arduamente para tentarnos y luego acusarnos, pero con la misma insistencia debemos actuar. No permanezcamos inmóviles y en silencio recibiendo disparos a mansalva del enemigo. Tomemos nuestra armadura y esforcémonos en resistirle. Esto es una batalla, de la que ya tenemos la victoria, pero que se sigue librando día tras días hasta el día de salvación. Somos vencedores y tenemos una armadura que nos dejo el Señor, si no fuese así, Jesús no nos habría advertido que en el mundo habría aflicción, no nos habría dicho que tenemos una guerra declarada contra demonios y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

No abandonemos ni dejemos oxidar nuestro escudo y espada. No vayamos a la guerra desarmados. ¿Sabes lo que puede pasarle a un soldado que olvida sus armas y va a la guerra desprotegido? Así estamos tú y yo cuando el enemigo nos ataca y hemos dejado la armadura en casa. Si vivir cada día no supusiera un riesgo de ser atacado, Jesús no nos habría aconsejado ponernos la armadura. Nos habría dicho que no era necesario resistir y permanecer en oración y ayuno y tampoco nos habría dado poder.

Pero la realidad es otra. Tenemos una armadura, tenemos poder en la sangre de Jesús y autoridad en su nombre. Tenemos la victoria y el apoyo del general de generales porque él va con nosotros en todo momento y pelea por nosotros. Sin embargo no podemos andar sin la armadura.

No sé que piensas, no sé si crees que eres participe de una guerra, no sé si lo sabías o eres de los cristianos a los que no les gusta hablar de guerra espiritual. Realmente no lo sé, pero lo que si sé, es que esto es real, hay una guerra declarada en contra nuestro, el enemigo anda como León rugiente buscando a quien devorar y está empecinado en apartarnos de Dios. Pero si él se empeña en atacarnos, nosotros debemos empeñarnos en resistirle.

Ponte la armadura cada día. No salgas sin protección, desprotegidos somos vulnerables. Haz un inventario de tu armadura.

Se nos habla de la armadura de Dios en Efesios 6:10-18

La armadura de Dios

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

 

¿Tienes toda la armadura? Revísalo y póntela, mañana es tarde. Revístete de Cristo cada día y ponte la armadura a donde vayas.

Recuerda:

Los lomos ceñidos con la verdad.

En nuestro pecho la coraza de justicia.

En nuestros pies, el calzado del evangelio de la paz.

En una mano el escudo de la fe.

En la cabeza el yelmo de la salvación.

Y en la otra mano la espada del espíritu.

No hay excusas, cuando se hace una advertencia, después no vale arrepentirse, llorar y lamentarse. Es mejor escuchar y seguir la instrucción y más si es dada por Dios. Él nos dijo lo que había y lo que debíamos hacer.

¿Lo estamos haciendo? Peleemos! Peleemos! No peleamos solos(a), él va delante nuestro.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

La fidelidad y misericordia de Dios, hasta las nubes.

Con frecuencia y casi siempre hablamos de la fidelidad de Dios. En las características de nuestro Señor está la fidelidad, pero a veces caminamos ignorando la grandeza de esta virtud, por eso es necesario recordar que la fidelidad es una prueba de fuego en las relaciones. La fidelidad lo entrega todo sin esperar nada a cambio, es una renuncia para velar por el bienestar del otro, es soltar lo que se tiene para compartirlo. Ser fiel es sinónimo de lealtad, nobleza, amor, confianza, franqueza, honestidad y seguridad.

Los seres humanos intentamos ser fieles y muchos lo somos, pero en algún momento fallamos. Y no fallamos porque seamos infieles, fallamos porque en muchas ocasiones no somos sinceros, honestos ni actuamos con nobleza. En cambio Dios nos brinda una fidelidad inmutable y única.

A diferencia nuestra, la fidelidad de Dios es permanente aún a pesar de nuestra deslealtad. Su fidelidad para con nosotros no tiene limites ni fecha de caducidad, es eterna, porque desde el principio y hasta nuestros días, él es el mismo. Dios no cambia. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Dios nos ha hecho promesas que cumplirá y la muestra de su fidelidad es que lo que ha dicho se ha cumplido.

Dicen que las nubes con el viento siempre están cambiando. Tú y yo somos seres en constante cambio porque las vivencias y circunstancias de la vida forjan en nosotros un carácter determinado. Hemos adquirido un patrón de conducta que muchas veces nos aleja de plan de Dios y que sólo puede ser restaurado por el amor del Señor, él puede volver nuestro corazón a su rostro, él puede desviar nuestros pies para que regresen a sus veredas, él puede ayudarnos a ser fieles.

Valoremos nuestro nivel de fidelidad con Dios y con los demás y hagámonos unas cuantas preguntas.

¿Somos sinceros?

¿Somos leales?

¿Somos nobles?

¿Somos francos?

El día de hoy Dios nos invita a ser fieles, primeramente con él y nos recuerda en su palabra que la fidelidad es abandonar lo que él abomina, apartar nuestro pie y corazón de lo que para él es desagradable. La fidelidad nuestra para con Dios implica no tener otros dioses aparte de él. Hablo del dinero, las pasiones, otras personas y otros dioses. Dios quiere que seamos de él y sólo para él y no porque sea un Dios egoísta, sino porque nos ama y nos protege, desea solamente lo bueno para nosotros y quiere que nos ocurran cosas maravillosas.

Cuando se describe la distancia que hay de la tierra hasta las nubes, los números no caben en la calculadora. ¿Qué dirías si te digo que hasta allí llega el amor y la misericordia de Dios? Él nos ama, es fiel y se compadece de nosotros cada día. ¿Después de esto, queda alguna duda de su cariño e implicación con nosotros?

Somos tú y yo los que no hemos aprendido a ser fieles, somos nosotros los que nos vemos movidos a apartar nuestro pie del camino ante propuestas interesantes, somos nosotros los que hoy conocemos y mañana podemos decir: “si te vi, no me acuerdo”. Somos nosotros los que según la situación permanecemos sinceros o somos falsos si no nos conviene.

Somos nosotros los que necesitamos la ayuda de Dios para alcanzar la fidelidad que él nos ofrece y espera que tengamos. Para ello es necesario orar y pedir a Dios nos haga seres fieles, en primer lugar con él y luego con lo demás.

Oremos:

Amado Dios, Padre Eterno, invocamos tu nombre para pedirte perdón por nuestros errores e infidelidad. Reconocemos que no hemos actuado correctamente y hemos apartado nuestros ojos de tu camino y dirección.

Queremos volver a ti nuestros ojos y darte gracias por la inmensidad de tu amor, misericordia y fidelidad, porque si no fuese por ello no sabemos donde estaríamos hoy. Gracias por que por ti estamos donde estamos y somos lo que somos. Gracias porque tu amor y misericordia llegan hasta las nubes. Amén.

Ahora, ora por ti:

Padre, te entrego mi vida, mente y corazón y te pido que seas tú llenando todo mi ser de tu Espíritu Santo. Hazme una persona fiel, sincera, noble, justa y misericordiosa con los demás. Quiero ser sólo para ti y que no haya en mi mente y corazón ninguna intención de servir a otros dioses, (Dinero, Fama, Vanidad, Personas, Cosas) Quiero serte fiel con todas las fuerzas de mi mente y de mi corazón cada día de mi vida y después de la vida, también.

Perdona mis errores y faltas, perdona mi infidelidad y egoísmo. No quiero fallarte, quiero serte fiel en lo poco y en lo mucho. Cámbiame y ayúdame a permanecer siempre fiel para contigo y con los demás. En el nombre de Jesús, Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Confiemos, valemos más que muchos pajarillos!

Cuando llega el invierno las aves tienen alimento y durante el verano también. Como dice el salmo, ellas no siembran ni siegan pero Dios las alimenta y provee. ¡Cuánto más a ti y a mí!

¿Todavía dudas del amor de Dios? ¿No es ésta otra muestra del infinito amor de un Padre por sus hijos?

No sé de qué tienes necesidad hoy, no sé que te hace falta, pero tu Padre Celestial conoce lo que necesitas y aún no has abierto tus labios para pedírselo. Dios conoce que necesitamos en todo momento y él trabaja en nuestra vida, moviendo hilos, abriendo y cerrando puertas, para que recibamos a su tiempo, la provisión, el alimento que saciará nuestra hambre. Así como el Señor alimenta a las aves del cielo también a ti y a mí nos alimentará.

Empieza un mes y a Dios pedimos en oración que aumente nuestra fe cada día y nos ayude a esperar pacientemente su tiempo, porque su provisión llegará y no pasaremos calamidad. Dios conoce nuestra situación y mañana las cosas cambiarán, la puerta que ha estado cerrada, se abrirá.

¿Has perdido tu empleo?¿Tienes deudas? ¿Estás enfermo?¿Enfrentas un divorcio? ¿Tus hijos no te obedecen?¿Tienes problemas con el alcohol, las drogas, el sexo o el juego? No tienes que reconocer tu necesidad en público, es suficiente que reconozcas delante de Dios tu limitación para cambiar y para resolver las cosas y entrégale a Dios lo que te urge sea sanado y restaurado.

Dios puede y lo hará. Abrirá los cielos y derramará bendiciones hasta que sobreabunde sobre tu vida y no hablo de dinero. Dios te dará su paz, te dará consuelo, te dará coraje, fuerza, valentía, audacia, inteligencia, sabiduría. Dios te bendecirá y te ayudará a ponerte en pie y nada te faltará. Lo dice su palabra, entonces, ¡créelo!. Pero cuando dice que nada te faltará no te dice que te va a hacer millonario. Debemos tener mucho cuidado con estas promesas mal interpretadas que nos llevan a creer que Dios es un amuleto de riquezas y abundancia económica.

Dios nos prosperará pero en su justa medida, porque él nos conoce y sabe hasta donde bendecirnos y proveernos. Aunque su fidelidad no tiene limites, Dios sabe hasta donde es sano para nuestro carácter y madurez espiritual el recibir.

Ya sabemos que él no nos dejará, porque lo prometió. Entonces demos ese paso que nos está impidiendo soltar en manos de Dios nuestros problemas, circunstancias, situaciones. Confiemos y cuando veamos un ave, recordemos que no siegan ni siembran y todos los días tienen su pan.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

La corona de Navidad, más que un adorno.

He decorado muchas veces mi casa por la navidad y me ha acompañado como referente desde la infancia esta corona que se acompaña de cuatro velas. Siempre lo vi como un adorno relativo a las fechas pero lo que realmente tiene importancia y por lo que adquiere interés es por su significado, por eso me animo a compartirlo hoy y para entenderlo mejor, es necesario leer algo de historia.

“El Adviento es el tiempo con el cual se inicia el año litúrgico cristiano. Consiste en un período de preparación espiritual para la solemnidad de la Natividad, nombre litúrgico de la Navidad, en la cual se celebra el nacimiento de Jesús. Su duración puede variar de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad. Los creyentes lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.

La corona de Adviento es una práctica de origen luterano, aunque por su nivel de aceptación se extendió a muchas otras denominaciones cristianas.

Durante el Adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de ramas de pino, llamada corona de Adviento, con cuatro velas, una por cada domingo de Adviento. Hay una pequeña tradición de Adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe”.

Como cada diciembre, este año habrá una corona de Adviento en casa, pero dejará de ser un adorno de la Navidad y pasará a ser un símbolo de cambio, de nuevos propósitos y de obediencia. Quiero ser como Cristo y celebro su nacimiento, entonces tomo la decisión y el reto de mejorar cada semana una virtud. Y me comprometo a cambiar por amor a Cristo lo siguiente:

1 Semana: (Fe) Entregaré a Dios lo que no puedo cambiar y esperaré en él.
2 Semana: (Tolerancia) Escucharé pacientemente a los demás.
3 Semana: (Justicia) No tendré prejuicios ni predisposición para con los demás.
4 Semana: (Comunión con Dios) Oraré sin cesar y agradeceré las bondades de Dios.

¿Y tú, qué has pensado mejorar en el tiempo de Adviento?

No decores tu casa, decora tu alma y da el primer paso.

Que este mes deje de ser un mes bonito por las fiestas y sea un periodo de reflexión, gratitud y cambio.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.