¡Son calabazas, no monstruos!

En repetidas ocasiones durante mi niñez me disfracé porque era muy emocionante vestirme de campesina, fruta, oveja o patinadora, pero una vez que me hice mayor entendí el verdadero significado de esta celebración y entonces dejé de hacerlo por decisión propia.

Hoy conozco muchas personas que siguen celebrando esta fecha sin conocimiento de lo que celebran y argumentando que es un día para que los niños se diviertan y se vistan de sus personajes favoritos. Esto último es una mentira más del enemigo. No hay inocencia ni diversión en esta fiesta. Realmente los niños se pueden divertir de muchas maneras y en muchas ocasiones, no en este día que revestido de encanto y ternura abraza de forma oscura la espiritualidad de los niños. El Halloween es una celebración de las tinieblas, en esta fecha se hacen rituales satánicos e invocación de espíritus. Esto no puede ser inocente y noble.

Abramos los ojos y démonos cuenta que la maldad y las tinieblas son reales y superan las películas de ficción y terror. Mientras tú disfrazas a tu hijo “inocentemente” para que coma caramelos y juegue con sus amiguitos, otros maquinan perversidades para honrar al diablo y transgredir la voluntad de Dios. Otros invocan muertos y sacrifican animales y niños. No participes de estas festividades mundanas y paganas.

“Es que los demás se disfrazan”, “es que los demás van de fiesta”, “es que es algo inocente”, “es que no hay maldad en ello”, “es que es una fiesta para los niños”. Muchas veces actuamos conforme a las tradiciones de la sociedad pero hay en ello una implicación espiritual de gran envergadura y por eso Dios dijo:

Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. (Deuteronomio 18:9)

El Señor sabía que habría cosas que parecerían nobles y discretas que nos incitarían a pecar, pero nos amonestó para no repetir los pecados y errores de los demás. Dios no quiere que participemos en cosas que no edifican, que nos apartan de él y que honran la oscuridad. ¿Si somos luz por qué vamos a comportarnos como si fuésemos de la oscuridad?

El “Halloween”, si no lo sabías, tiene su origen en las celebraciones celtas. En Europa, concretamente en Irlanda e Inglaterra se celebraba para este día el cambio de estación y fin de la cosecha celta; terminaba el verano y empezaba la “época oscura”, el invierno. Por ese motivo se reunían para festejar en medio de calabazas que perforaban para utilizar como lámparas y durante la celebración realizaban invocaciones de muertos y espíritus, hacían hogueras y practicaban la adivinación. En la actualidad esta festividad se propaga a lo largo y ancho del mundo como una celebración que honra la muerte, la oscuridad, el terror, la maldad y todo lo oscuro.

Pero Dios tiene algo para nosotros respecto a esto:

No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. (Deuteronomio 18:10)

Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.  (Efesios 5:8)

Si hoy hay algo que celebrar es que Dios nos ama y en su infinita misericordia nos rescató de las tinieblas y nos trajo a la luz, en la vida y muerte de Jesús.

El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo. (Colosenses 1:13)

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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