Su paz te alcance y gobierne tu vida

Para habitar, vivir y disfrutar la paz del Señor hay que buscarle y acercarse a él. No podemos pretender tener paz y tranquilidad si estamos lejos y no nos ocupamos de seguir la verdad y crecer espiritualmente. Pero debemos tener claro que crecer espiritualmente no significa únicamente diezmar, ir a la iglesia cada domingo, dar un kilo de arroz como ayuda a los necesitados y orar de vez en cuando por los afligidos. Crecer espiritualmente significa buscar y depender totalmente de Dios. ¿Sabes qué significa eso? Significa renunciar a nosotros mismos y a nuestra capacidad de querer saberlo, hacerlo y controlarlo todo.

¿Puedes dejar que alguien haga algo que sólo tú crees hacer bien? ¿Vas a confiar en la capacidad que tienen otros de realizarlo? Yo soy la primera que lucho con este tema. Me cuesta muchísimo dejar mi responsabilidad en manos de los demás porque creo que las cosas no quedarán igual. Actuando de esta manera he sufrido mucho y luchado incansablemente con la perfección y el detalle, cuando muy lejos estoy, pero muy lejos de ser perfecta. Sólo él es perfecto y por su gracia puedo alcanzar a ser lo que no soy.

Dios me ha enseñado que sólo él tiene el control y que los demás también pueden hacer bien las cosas e inclusive habrá quienes lo hagan mucho mejor que yo. Cuando comprendí esto entonces crecí espiritualmente porque busqué al Señor, reconocí mi falta y pedí su ayuda; porque sólo él puede cambiarme y hacerme una persona paciente y humilde. Acto seguido, confié y vi que por el camino que Dios me lleva siempre estoy a salvo porque él tiene todo bajo control y no soy yo la que con mi voluntad y criterio escojo lo que creo que me conviene o es lo mejor, sino que busco su consejo y dirección en cada cosa que hago y emprendo.

Desde entonces, así como la imagen que elegí para la postal de hoy, el camino se despejó, hubo paz en mi corazón y tranquilidad en mi interior.

Hoy Dios ha puesto en mi corazón compartir mi testimonio y decirte:

No te quedes mirando de lejos y pidiendo a gritos la paz de Dios. Acércate a él, reconoce tus luchas, encomienda al Señor tu restauración, confía, el camino se abrirá delante de tus ojos y habrá paz en tu corazón.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Prepárate ¡lloverá sobre tu vida!

Cuando llueve, buscamos un paraguas para no mojarnos y protegernos del agua que, a veces, de forma torrencial cae sin parar. Vivimos en diferentes latitudes del planeta y la temperatura varía en relación a las estaciones. Quizás, donde estás tú hace frío, pero donde estoy yo, hace un calor de casi 40’C. Al margen de la temperatura, en mitad del invierno y el verano, existen tiempos de sequía, tanto de frío como de calor pero en verano, concretamente tras el inclemente calor y austero sol, suele avecinarse un temporal lluvioso que refresca y calma, y aunque sigue haciendo calor el ambiente cambia y se apacigua la sensación de bochorno.

Hoy, como ocurre a muchos, probablemente, habrá sequía en tu vida o sensación de bochorno pero Dios te dice: Prepárate porque lloverá. Ha llegado el tiempo de la lluvia sobre tu vida, lluvia de bendición sobre ti y tu familia. Caerá maná del cielo y verás el favor de Dios. Cesará el malestar causado por el bochorno y habrá frescor en tu vida porque yo haré descender mi bendición sobre ti.

A veces, la lluvia incomoda pero, otras veces, apetece y disfrutamos verla caer. Las bendiciones de Dios, más que gratas son tormentas de agua fresca sobre nuestra vida, tiempos de restauración y sanidad para que en nosotros haya paz y gozo. Recibamos de Dios todas las bendiciones y maravillas que él ha preparado y tiene reservadas para nosotros.

Abre tu paraguas ¡porque lloverá!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Mujer: ¿Quieres estudiar el libro de Ester?

¡Hola! Les comparto el próximo estudio online del libro de Ester que organiza el ministerio virtual “Ama a Dios Grandemente”

Los únicos requisitos son: Ser mujer ya que se trata de un grupo de mujeres a nivel internacional de habla hispana. Tener muchas ganas de aprender la palabra del Señor y de compartir con otras mujeres la experiencia de estudiar juntas. El estudio se realiza de forma online a través de grupos privados en Facebook o de forma independiente desde casa descargando todo el material de forma gratuita.

Anímate y sé edificada. Estás a tiempo. Próximo estudio del 1/09 al  28/10.

Si quieres inscribirte y ampliar la información puedes visitar los siguientes enlaces.

https://www.facebook.com/AmaaDiosLGGespanol?ref=stream   (Perfil Facebook)

http://amaadiosgrandemente.com/   (Página Web)

¡Un saludo y Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No existe un hijo suyo desamparado.

En momentos de dificultad y tristeza sentimos que enfrentamos la batalla en solitario pero no es así, nunca estamos solos. Dios siempre va delante abriendo y cerrando las puertas necesarias para que tú y yo gocemos de paz y bienestar.

Dijo el Rey David en el salmo 37 que desde su juventud y hasta su vejez no vio en ningún momento un justo desamparado ni a su descendencia mendigando pan. Y el día de hoy el Señor nos da esta palabra para que recordemos que su poder está por encima de todo y que nada hay que él no pueda hacer. Él conoce tu necesidad y hoy te dice: “No temas, eres mi hijo y quiero tu bienestar. Sigue adelante, yo estoy contigo, no estás solo, no hay un hijo mío desamparado. No dudes, sigue confiando en mí, tengo todo bajo control y lo que esperas llegará, sé paciente si tarda porque será en el momento preciso y perfecto, porque quiero lo mejor para ti.

El enemigo aprovecha cada dificultad y prueba que enfrentamos para hacernos dudar, entristecer nuestro espíritu y frustrar nuestro crecimiento espiritual. Él intenta desanimarnos para apartarnos de la fe en Jesucristo, pero es en estos momentos cuando más firmes debemos permanecer y aferrarnos al Señor porque si él está con nosotros, quién contra nosotros.

Niégate a ser desanimado(a) y levántate para seguir adelante, no estás sólo; el Señor no se ha olvidado de ti, a tu lado permanece y a tu lado seguirá.

Gózate porque ningún hijo suyo ni su descendencia pasará necesidades sin una respuesta.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No presumas ni te jactes, él te recompensará.

Los seres humanos creemos que valemos más por lo que tenemos que por lo que somos y entonces, permanecemos en constante lucha por destacar, prevalecer, ser los primeros, los mejores y demostrar lo que hacemos y de qué somos capaces; pero ¡oh sorpresa¡ cuando nos encontramos con que no es necesario hacer ver lo que de corazón hacemos por y para otros porque nuestro Dios todo lo ve y él conoce las intenciones de nuestro corazón, con lo cual, no debemos seguir esforzándonos para aparentar o lucir como buenos cristianos delante de los demás, porque a quien realmente le importa la fuerza y sensatez de nuestra fe es al Señor y a él no podemos engañarle.

Jesús, conociendo esto, dijo que no era necesario demostrar públicamente que se estaba orando y dando limosna, más adelante, dice que tampoco es necesario proclamar que se ayuna porque todo esto, que se hace en lo secreto, en la intimidad con Dios, él mismo lo recompensará públicamente; pero si nosotros nos encargamos de hacer algo y alabarnos o engrandecernos por ello no recibiremos la recompensa del Señor.

Cuídate de dar para ser visto o compartir para que otros te exalten por ser un alma generosa. A Dios no le gusta esta actitud. Él quiere una actitud humilde y noble para que dar sea una demostración de amor para con los demás y de obediencia hacia él.

Permanezcamos atentos ante los deseos de destacar presumiendo de lo que somos y hacemos, porque no hay mérito en ello y antes contristamos al Espíritu Santo y entristecemos al Señor.

Antes fuimos así; hoy, gracias a su gracia, somos nuevas criaturas. No dejemos que vuelvan a nosotros viejos patrones de conducta que nos mantenían alejados de Dios. Hoy tenemos la oportunidad de ser recompensados por el Señor públicamente si de corazón damos y hacemos las cosas no buscando la gracia de los hombres.

Reflexionemos esta semana y hagamos las cosas en secreto, como le gusta al Señor.

¡Feliz semana!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

El verdadero Ayuno.

He visto tantas personas ayunar, tantas jornadas de ayuno multitudinario en las iglesias donde me he congregado. Alguna vez, he ayunado y he visto la respuesta del Señor después de orar y abstenerme de la comida, mentiría si no lo reconociera; pero hoy, Dios profundiza más en el verdadero significado del ayuno y nos invita a analizar su palabra en Isaías en las que nos explica lo que para él es el verdadero ayuno.

Podemos ayunar porque estamos afligidos, necesitados, agradecidos y/o arrepentidos. Podemos ayunar porque actualmente los médicos lo recomiendan como un método que beneficia nuestra salud practicarlo una vez a la semana, pero lo más curioso es que no se reconoce que el primero que nos sugirió ayunar fue Dios. Podemos ayunar porque es una actitud de sujeción y súplica al Señor. Como vemos hay muchos motivos y razones para ayunar.

Pero hoy, Dios viene a decirnos con claridad que significa ayunar para él y no es dejar de comer y beber alimentos por un día y sentir que hemos cumplido y obedecido. En su amor e infinita paciencia, Dios nos anima a ver el ayuno como una actitud desinteresada y desprendida de dar y compartir, más que una aflicción y sacrificio físico.

Si ayunas no tiene que enterarse nadie de que ofrendas al Señor un día para renunciar a las cosas que han tenido importancia en tu vida o que te roban tiempo que podrías dedicarle a él o ayudar y servir a otros. Unámonos y juntos ayunemos como quiere y nos pide el Señor.

Ayunemos críticas y juicios.

Ayunemos quejas y derrota.

Ayunemos negatividad y envidia.

Ayunemos vanidad y lujos.

Ayunemos vicios y ocio.

Ayunemos diversión y gastos innecesarios.

Ayunemos egoísmo y altivez.

¡Ayunemos! Abstengámonos de lo que nada nos aporta y mejor renunciemos y desprendámonos de lo superficial, innecesario y efímero y entonces, como dice el Señor de nuestras tinieblas nacerá luz y resplandecerá como sol de mediodía nuestra oscuridad.

Y recordemos siempre que nuestro tesoro no está aquí, que vivimos para servir y vinimos a los pies de Cristo para ser mensajeros de su amor.

¡Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Dios no está sordo y su brazo sigue extendido para ayudarnos.

Empezar a leer el capítulo 59 de Isaías conforta nuestro espíritu porque nos confirma que Dios no está sordo a nuestras súplicas ni ha escondido su mano para salvarnos. El Señor en su infinita justicia nos escucha, atiende y salva. Pero si seguimos leyendo a continuación el versículo 2 de este capítulo, nos habla de lo que realmente nos separa de la gracia y favor de Dios.

Nuestras iniquidades, faltas y pecados causan una enorme división y nos apartan del Señor. El pecado hace que Dios esconda su rostro de nosotros porque es algo abominable para él. En su poder y santidad Jehová quiere que reconozcamos nuestras faltas y nos apartemos de ellas para ser lavados de la imperfección del pecado y busquemos andar como él nos ha dicho, no por capricho sino para obtener su bendición y gracia.

¿Qué problema enfrentas hoy? ¿Dónde estás, en la luz o en las tinieblas? De allí te sacará Dios y su diestra te sostendrá. No temas, no dudes, no pierdas la esperanza. Solamente reconoce tu error, tu pecado y confía porque la misericordia de Dios te renovará y te traerá a la luz nuevamente.

No nos apresuremos ni corramos al mal, no vayamos al camino ancho por donde todos pasan, recordemos que nuestro camino es el camino angosto y aunque su paso es estrecho y pocos entran, debemos luchar para cruzar la estrechez y seguir rumbo a la meta sin claudicar ni darnos por vencidos. Porque muchos, creyendo que caminan correctamente, siguen en tinieblas dando palos de ciego y caminando a tientas. Muchos buscan justicia y paz sin éxito porque el pecado les impide ver.

Reconoce tus faltas y errores y tus ojos verán las bondades de Jehová. Hazlo hoy y desde ahora, y para siempre la protección divina será sobre ti y tu familia.

Con pecados sí, pero con todos reconocidos delante de Dios sigamos rumbo a nuestra meta sin desfallecer.

¡Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Mira bien! el tiempo está cerca

Ante las preguntas de los discípulos Jesús respondió: “Mirad que nadie os engañe.” (Marcos 13:5)

Y continuó hablando y advirtiendo cuáles serían las señales que servirían de guía para marcar los últimos tiempos y concluyó sus palabras diciendo: “¡Vosotros mirad, os lo he dicho todo antes!”

El Señor nos advierte de los tiempos finales y al parecer las noticias coinciden con estos tiempos. Hablar del Apocalipsis y de las profecías por cumplir no es fácil, suele ser un tema tabú dentro de la Iglesia y, en otros casos, un tema tan predicado e interpretado que aturde a muchos cristianos y les atemoriza; pero lo cierto es que ahí está aunque nos resistamos a leerlo o a escucharlo, es la palabra de Dios y son advertencias y verdades que el Señor dijo que se cumplirían antes de su regreso.

Si leemos los versículos de Marcos 13 capítulo 6 al 13 parece que leyéramos una extensa y detallada descripción de nuestros tiempos: engaño, guerras, turbación, temor, naciones contra naciones, terremotos, hambre, alboroto, persecución violenta contra los cristianos, muerte, maldad.

Pero a pesar de todo esto, el Señor Jesús nos dijo que no nos angustiáramos porque es necesario que todo esto ocurra, así que ante este panorama ¿cuál debe ser nuestra actitud? Mirar, velar, cuidar, orar y perseverar hasta el fin, así seremos salvos y no seremos engañados porque vendrán muchos con astucia y sutileza a intentar apartarnos del camino.

Si nuestra fe está puesta en Jesús no debemos poner nuestros ojos en los hombres.

Si nuestra fe está puesta en Jesús no debemos creer en la inteligencia y hermosas palabras de los hombres.

Si nuestra fe está puesta en Jesús no debemos dejarnos cautivar por los milagros y montajes de los hombres.

Cuidemos de no ser engañados y permanezcamos atentos. Los tiempos están cerca y será maravilloso el encuentro que tanto anhelamos con nuestro salvador y Dios Padre pero debemos estar firmes en todo tiempo para no distraernos y apartarnos del camino. Haz uso de tus binoculares espirituales para captar en qué momento el enemigo intenta engañarte con sutiles estrategias.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Gózate, disfruta y alégrate en Dios!

¿Qué Padre no conoce los deseos de sus hijos y no se esfuerza en ayudarles a conseguirlos? Dios conoce nuestras necesidades y los anhelos de nuestro corazón, él sabe qué nos hace falta o qué nos gustaría alcanzar pero nos anima a gozarnos en su poder y autoridad. Nos anima a creer, confiar y disfrutar de ser sus hijos. Cuando leemos en este salmo “deléitate” podríamos traducirlo como “gózate, disfruta, alégrate” en el Señor, en su presencia, en su poder, en su amistad.

En Dios tenemos al mejor de los amigos, él nos brinda una amistad incondicional y sincera. Tenemos su favor y misericordia. El dueño del universo y creador de todo cuanto ven nuestros ojos es nuestro mejor amigo y nos ama, y desea que nos gocemos en él así como nos alegramos con nuestros amigos terrenales. ¿Qué haces con tus amigos? Quedas para hablar, saludarles, contarles tus problemas o tus alegrías. Les llamas y les deseas un buen día, celebras sus triunfos y victorias.

Y con el Señor, ¿cómo es tu relación?

Si él es nuestro mejor amigo ¿por qué apenas hay tiempo para quien es lo más importante en nuestras vidas? ¿Por qué no le llamamos para saludarle y escucharle? ¿Por qué sólo nos acordamos de él en momentos de necesidad y cuando nos urge su gracia o para que nos defienda? No seamos ingratos, gocémonos en la amistad que Dios nos ha brindado y acerquémonos a él como hacemos con nuestros amigos y valoremos que él nunca estará ocupado para atendernos. Dios nos escucha en cualquier momento y lugar aun a pesar del día que haga y aun a pesar de nuestra ingratitud. Él ignora nuestro silencio y distancia y nos vuelve a saludar y abrazar como si no le hubiésemos ignorado.

No te apartes de quien todo por ti lo ha dado. Antes, acércate y gózate en el Dios de tu salvación. Él conoce cada una de tus necesidades y te permitirá lograr y conseguir los deseos de tu corazón si te alegras en su presencia. Es tiempo de disfrutar de la amistad incondicional que nos ofrece Dios.

¿Qué harás para empezar a vivir una relación estrecha con el Señor y no una relación basada en el interés o en el cumplimiento de un favor urgente? Él está con nosotros en las buenas y en las malas pero, ¿y nosotros? Esforcémonos en ser fieles, sinceros y cercanos a Jesús, nuestro amigo incondicional; dediquemos el tiempo necesario para quedar con él y ponernos al día como hacemos con nuestros amigos. Que no sea tu mejor amigo el último en enterarse de tus tristezas y alegrías.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Resistiendo la Depresión

Si nos sentamos a enumerar nuestras aflicciones y problemas, quizás los números del uno al diez se agoten rápidamente. En el mundo vivimos y en la vida estamos, eso significa que siempre habrá problemas. Nacer ya requiere una lucha de supervivencia e ir creciendo es más de lo mismo: una constante lucha, una incansable batalla. Jesús nos dijo que no sería fácil y que en el mundo tendríamos aflicción pero nos recomendó confiar. Confiando en Dios es más fácil vivir y es posible preservarnos de lo dañino si nos aferramos a él y a su verdad.

Esta semana, los titulares de los periódicos y noticias inundan nuestros cinco sentidos con la noticia de la muerte de Robin Willians, el actor cómico norteamericano que se quitó la vida. Nadie lo puede creer ni yo tampoco. Era un hombre alegre y lleno de sonrisas, de aparentes motivos para ser feliz pero, ¿qué paso? Cuántas personas como él sufren en silencio y luchan buscando salida a sus problemas en el alcohol, las drogas, el juego, el sexo desenfrenado y diversas actividades que terminan siendo perjudiciales, añadidas al vacío que pueda haber en el interior de sus corazones.

De un tiempo para acá, en los últimos tiempos, hay enfermedades que se catalogan, etiquetan y asocian a comportamientos relacionados con los estados de ánimo y la alteración de los nervios. Hemos escuchado hablar de depresión, estrés crónico, bipolaridad, paranoia, esquizofrenia, entre otras tantas pero todas tienen algo en común y son el miedo desenfrenado, el desespero, la tristeza, negatividad y la angustia permanente que deterioran el aspecto físico y mental de las personas que lo padecen.

Desde niños somos vulnerables a los ataques del alma por parte del principal oponente de Dios y sus hijos, el diablo. Desde temprana edad estamos expuestos a elegir entre el bien o el mal. Siempre hay un debate en nuestro corazón y mente para elegir lo correcto pero hay momentos en los que somos más débiles y el enemigo, que nunca cesa su ataque, aprovecha para engañarnos y de forma suspicaz nos sigue mintiendo. A veces, aun siendo hijos de Dios y conociendo al Señor, caemos en su trampa y cedemos ante su engaño. Creemos lo que él dice: “Que no valemos nada, que no somos nada, que no llegaremos lejos, que no saldremos adelante, que los demás son mejores que nosotros, que no tenemos la capacidad para conseguir y lograr nuestros propósitos, que somos débiles y terminamos haciendo a los problemas gigantes e indestructibles”

Pero si leemos esto no tiene sentido porque nuestro Dios está por encima del problema más enorme que sea, de la angustia más grande. Nuestro Dios todo lo puede, entonces ¿por qué caemos en este estado? Es ahí cuando vienen a nosotros, además de las mentiras del enemigo, un bombardeo de pensamientos negativos y derrotistas como los que tuvieron algunos personajes de la Biblia como Elías y Job, entre otros. Que tuvieron pensamientos de pena, tristeza, angustia, desespero, preocupación, desánimo y, por último, ganas de no vivir hasta el punto de pedir a Dios les quitara la vida.

Tú y yo no estamos exentos de sentirnos tristes y angustiados. No estamos exentos de las mentiras del enemigo, por el contrario, somos más vulnerables porque desde que decidimos seguir a Cristo nos convertimos en sus principales objetivos. Y sabemos para qué vino el enemigo: vino para robar, matar y destruir y quiere apartarnos del camino como sea. Así que siendo conscientes de esta batalla, revistámonos de Cristo y hagamos frente a esta batalla que se nos ha declarado pero que ya fue ganada en la cruz.

Somos vencedores y libres ya no somos culpables ni prisioneros de las tinieblas. Somos seres de luz y tenemos poder y autoridad en el nombre de Jesucristo para hollar serpientes, pisar escorpiones y resistir demonios y todo lo que se opone a la obra de Dios. ¿Entonces? Empecemos a orar con fe y firmeza, convencidos de lo que somos y con fe resistamos todo espíritu inmundo y necio que intenta atacarnos. Resistamos todo espíritu de tristeza, angustia y preocupación. Resistamos todo espíritu de depresión y melancolía porque Dios no nos dio un espíritu de temor ni de cobardía si no un espíritu de poder, amor y dominio propio.

Apoyémonos unos a otros en oración y clamemos por los que hoy sufren de tristeza, culpabilidad, soledad, temor, pánico y no saben cómo luchar contra estos sentimientos y estados de ánimo. Oremos para que sean sanos y libres en el nombre de Jesús y que pueda haber en ellos paz y tranquilidad. Que puedan descansar sus almas, regocijarse en el Señor y volver a conciliar el sueño.

Resistamos la depresión porque es un mal que aqueja a muchos y no estamos exentos de caer en las mentiras del enemigo. En Jesucristo hay sanidad, libertad, salvación, esperanza, gozo y fortaleza. Presentemos, a los desesperados y aturdidos por la tristeza, la medicina para su mal. No es una religión, es la fe en él que nos ha dado esperanzas y nuevas fuerzas para continuar.

¡Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡Y llegará! El día que él prometió llegará.

Mirando a nuestro alrededor y analizando la sociedad que nos ha tocado vivir, podemos percibir claramente dos cosas: primero, la ausencia de Dios en la vida del hombre y en segundo lugar, la esperanza de otros tantos que, como tú y yo, esperamos el gran día, el día que él nos prometió.

Y no habló del fin del mundo ni de las tragedias devastadoras que nos muestra el cine de lo que podrá ser el fin; habló del día en que la justicia venga a nosotros y se detenga la maldad y no haya más muerte ni más llanto ni clamor ni dolor. Es hermoso leer la Biblia y encontrar la maravillosa promesa del Señor, saber que todo cesará un día y habrá verdadera paz y ya no habrá hambre en el mundo ni pobreza ni tristeza ni violencia. Todo será diferente porque él reinará.

Hoy, habitamos un mundo hostil y egoísta en el que se pelean y destruyen unos a otros con ansias de poder y dinero; pero nuestra esperanza está puesta en él y en la certeza de que un día las cosas serán diferentes porque él reinará. Dios nos ama a todos por igual y en él no hay ningún interés de poder y reconocimiento porque él es digno de toda la honra y el honor.

Hoy no vemos pero un día nuestros ojos serán abiertos y gozaremos de un sitio reservado para los que le aman. Seguramente, hoy no sepamos cuántos hermanos tenemos alrededor del mundo, hoy la distancia física nos separa pero un día estaremos todos juntos alabando al gran Dios y dando gracias por su infinita misericordia.

Mientras tanto, vivamos en amor compartiendo con el mundo la salvación del Señor para que seamos más los que celebremos la victoria y juntos esperemos que llegue el día en que no habrá aflicción ni culpa ni dolor porque él reinará por los siglos de los siglos. Preparémonos para ese día porque está cerca.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Estas palabras estarán sobre tu corazón.

Dios nos ama tanto que buscando nuestro bienestar nos dio una ley, no por capricho ni autoridad sino por amor y misericordia. Nos dio sus estatutos para ponerlos en práctica y prolongar nuestros días en la vida.

Hoy comparto un diseño especial, descargable e imprimible en formato jpg y pdf  de los 10 mandamientos para que los recordemos, los leamos, en la puerta de nuestra casa permanezcan y gobiernen nuestro hogar. Él nos pidió meditar y hablar de ellos a los niños, al despertar, al acostarnos y cuando vayamos por el camino.  (Deuteronomio 6:6-9)

¡Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

MANDAMIENTOS NIÑOS    (Archivo pdf)

MANDAMIENTOS NIÑOS

LOS 10 MANDAMIENTOS    (Archivo pdf)

LOS 10 MANDAMIENTOS

Oremos por los cristianos perseguidos

¿Y si tuvieses que tomar lo poco que te cabe en las manos y lo puesto para huir? Es lo que hacen muchos hoy, en Irak, perseguidos por grupos fundamentalistas de la yihad islámica. Los niños, mujeres, ancianos y hombres que huyen en busca de ayuda, son nuestros hermanos. Ellos son torturados y maltratados hasta la muerte por creer en Jesucristo como su salvador a manos de grupos terroristas que quieren imponer su credo en oriente.

Mientras los noticieros, la radio y la televisión nos bombardean con imágenes aterradoras y crueles; como pueblo de Dios debemos detenernos un momento y orar por los perseguidos, sometidos y refugiados, por los que son atormentados por seguir a Cristo en cualquier lugar del mundo.

Oremos por ellos, él nos pidió orar sin cesar los unos por los otros, por los necesitados y desvalidos, por los desamparados.

No te quedes pasmado, no guardes silencio, no permitas que esto ocurra y se agote tu clamor por otros, no te acostumbres a ello, tu oración merece la pena y tu intercesión ayudará a otros.

Oremos juntos por los cristianos perseguidos en el mundo.

Señor, protégeles. Guarda sus vidas como hiciste con Daniel en el foso de los leones, no permitas que la mano despiadada del enemigo les toque. Aparta de ellos toda maldad y violencia y fortalece a tu pueblo en mitad de la prueba. Hazles vencedores en la tribulación. En el nombre de Jesús, Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Donde estés y como estés, acércate a Él.

¿Cuántas veces, como esta mujer, sentimos desmayar y estamos sin fuerzas para luchar y continuar? En el mundo estamos y vivimos aflicción. Jesús dijo que así sería y que no es fácil, pero en él está nuestra fuerza y esperanza, en él está nuestro consuelo y ánimo en mitad de la prueba.

¿Qué prueba enfrentas hoy? Mi prueba hoy es diferente a la de ayer, hoy es económica, ayer fue de salud y mañana no sé qué vendrá, pero sí sé dónde está mi refugio y consuelo. No quiero volver a caer derrotada sobre la mesa, cansada y agotada de luchar en mis propias fuerzas. Quiero declarar lo que soy y quién es mi Padre. No tengo porque estar sumida en la tristeza y la angustia si conmigo está él. Esto es lo que quiere el enemigo, que estemos tristes, cabizbajos, desanimados, sin esperanza. Pero nosotros debemos levantarnos, erguir nuestra cabeza y recordar lo que somos.

Únete a mí y juntos declaremos que sabemos en quién hemos creído, que nuestro Padre no está ciego ni sordo y antes de que abramos nuestros labios y hablemos, él conoce nuestras necesidades. Declaremos que nuestro Padre es invencible y poderoso y nada hay que escape de sus manos. Él es el dueño de la plata y el oro, él hizo, creó y derribó, él puede volver a enderezar lo torcido. Entonces en oración entregamos hoy toda crisis económica, toda enfermedad, tristeza, duelo, afán; todo problema familiar, pleito, división y asunto que no podemos controlar. Pon en sus manos y encomienda tus necesidades y confía.

Cuando enfrento pruebas y dificultades como hoy, cuando llegan las deudas y no hay con qué pagar, cuando estamos débiles de salud y los médicos no dan esperanzas, cuando tras una cosa viene otra y no sabemos cómo responder, vuelvo mis ojos al cielo y voy a él, al único lugar donde realmente tengo ayuda y consuelo, al único donde realmente hay ayuda.

Me cansé de ir donde otros, que al igual que yo tienen problemas y ninguna solución porque su poder, como el mío, tiene límites. Me cansé de desesperar y ver caer mi fe sobre la mesa. Me cansé de creer las mentiras del enemigo. Mi Padre es fuerte y nadie como él. Soy su hija y él me defenderá. ¿Cómo? No lo sé, pero él lo hará. Mi Dios puede romper cerrojos, abrir puertas, hacer llover, proveer y unir lo separado. Él me ayudará. Él te ayudará. Confiemos y animémonos porque ¿qué les puede faltar y pasar a los hijos del Rey del Universo?

Y como dijo Pedro: ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida Eterna. (Juan 6:68).

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Pon tus ojos en lo que merece la pena

Somos atraídos por las cosas de este mundo con facilidad, por eso, es sencillo soñar, planear y anhelar las cosas materiales, terrenales y efímeras. Con esto no quiero decir que las cosas materiales sean malas, ¡no! para nada. Las cosas materiales son necesarias: una casa, ropa, calzado, quizás el vehículo para transportarnos, un negocio, trabajo, un título universitario… todo esto es válido y Dios sabe que de ello tenemos necesidad. Al final, todos luchamos por salir adelante pero Dios nos hace una advertencia importante: nos pide fijar nuestros ojos en lo que realmente es importante, en las cosas que no se ven, en las cosas de arriba, del cielo, en las cosas espirituales; y conecto este versículo con el mensaje que dio Jesús en el sermón del monte que también es para nosotros y dice así

No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.    Mateo 6:19-21

En el mundo vivimos y en convivencia con los tesoros de la tierra estamos, pero no prestemos nuestros ojos para desear, ambicionar, codiciar y anhelar riquezas materiales que se corrompen y corroen. Hay maravillas y grandes tesoros para ti y para mí en el cielo junto a Dios que es donde debemos mirar. Cuando cambiamos la postura de nuestra mirada y ponemos nuestros ojos en lo correcto, las demás cosas llegan porque nuestro Padre sabe de qué tenemos necesidad; él conoce de qué carecemos, qué necesitamos y qué nos urge. Pero cuidemos bien hacia dónde tenemos inclinados nuestros ojos.

Y la pregunta de hoy es: ¿Hacia dónde están mirando tus ojos? No dejes de vivir con anhelos, no dejes de trabajar y de luchar por tus sueños pero no apartes tus ojos de la meta, del cielo. Concéntrate en lograr tus metas con la ayuda de Dios y no abandones tu principal propósito: prepararte para la eternidad que Dios te ha prometido. Trabaja por ello también y no te dejes maravillar por las cosas de aquí abajo.

Fija tus ojos en la cosas de arriba donde Dios tiene grandes tesoros para los que le aman.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Dios te ama de forma inagotable e inalterable, comparte su amor.

Empecemos por leer detenidamente 1 de Juan 4:11-12.

Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.”

El Señor nos recuerda que de la forma en que él nos ha amado así mismo debemos amar a los demás. Luego, su palabra continua diciendo que nadie le ha visto jamás pero una forma de verle y permitir que otros le vean y conozcan es compartiendo del amor que él nos ha dado.

Ya sé que parece fácil, se lee fácil pero realmente no lo es. Amamos con facilidad a nuestros padres y familiares, a nuestros amigos y parejas. Pero el Señor nos dijo que no tenía ningún mérito amar a los que nos aman, nos pidió antes amar a los que nos aborrecen, a los que nos han hecho daño y a los que nos han juzgado, señalado, acusado y criticado.

Mientras leemos podemos recordar que Jesús nos amó, a ti y a mí, desde el principio sin que le conociéramos. Jesús amó a los que le injuriaron y mientras le señalaban y acusaban él moría por ellos. No hay otra forma más grande de demostrar el amor por alguien, el dar la vida por los demás.

Jesús nos muestra claramente el amor del Padre en la cruz. Así nos ama Dios, de forma pura, sana, sin reproches ni prejuicios. Dios nos ama de forma inagotable e inalterable. Su amor es eterno y no cambia. Nosotros en cambio amamos conforme al comportamiento de los demás, si es mi amigo, si es amable, si me ayuda, si comparte conmigo, si me habla, si me invita, si me da, entonces mi amor es reciproco pero si no, ¡ay!

Precisamente de esto nos habla el Señor el día de hoy. Nosotros debemos mostrar a los demás como es su amor con nuestra forma de amar; compartiendo el amor con que él nos ha amado, con los que nos aman y también con los que no. Debemos amar por decisión y obediencia, no esperando a sentir un amor genuino porque quizás nunca aparezca.

Existen muchas formas de amar a quienes no nos aman, saludando, despidiéndonos, estrechando una mano, sonriendo, hablando o simplemente con una mirada. Siempre hay un primer paso para demostrar amabilidad y cariño.

Piensa un momento en las personas que amas. Ahora medita y piensa en las que te es difícil amar y porque. Ora y pide a Dios que te permita amar a los demás de la misma forma en la que él te ama, de forma inalterable y sincera. Yo también lo haré, porque aunque me esfuerzo cada día en amar a los demás, también debo empezar a amar a algunas personas que me es difícil amar. Doy un paso de obediencia y me niego a ser antipática y necia, quiero compartir el amor de Dios para que él sea visible y muchos le conozcan.

Si tú y yo nos comprometemos a amar esta semana a quienes nos ha sido difícil amar, serán muchos los que empiecen a ver y reconocer a Dios. ¿Empezamos? Pero no permitas que el ejercicio se quede en esta semana, practícalo diariamente y comparte un poco del amor de Dios con los demás.

¡Bendiciones!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.