Experimenta la paz del perdón

Ya lo dijo Jesús: “perdona y serás perdonado”. El Señor fue claro y nos habló de la consecuencia del perdón. Si perdonamos, nosotros también seremos perdonados, seremos libres.

La profunda paz que experimentamos cuando decidimos perdonar a quienes nos han ofendido y hecho algún mal, queda reflejada en el salto de esta mujer y las palomas que de su interior emanan y representan libertad. Cuando decides borrar la cuenta pendiente que otros tienen en tu vida, romper la factura y dejar de recordar con dolor el daño causado, entonces experimentas libertad y sientes verdadera paz. Cuando das este paso de obediencia y de amor, Dios también perdonará tus faltas.

Nuestro espíritu se libera cuando soltamos el dolor, la rabia y el rencor que hay en nuestro corazón hacia los demás y llega la tranquilidad a nuestra vida, ya no hay dolor ni malos recuerdos.

En otro tiempo y por diversas circunstancias, había rencor y resentimiento en mi corazón para con la madre de mi esposo, habían cosas que ella había dicho y hecho que me hicieron daño. Fueron años de tristeza y nula relación pero el Señor trabajó en mi vida durante ese tiempo para que, así como él me perdonó, yo aprendiese a perdonar a los demás y, gracias al amor de Jesús, un día tomé la decisión de perdonar sinceramente su actitud para conmigo. Hoy, ella y yo tenemos una relación diferente, el pasado quedó atrás, rompí la factura y no hay ninguna deuda, perdoné todo lo dicho y hecho, y siento paz y tranquilidad en mi corazón.

Es tiempo de dar un paso más allá y actuar. De nada nos sirve ir a la iglesia cada domingo, escuchar al pastor, asentir con la cabeza y leer la Biblia cada día si no rompemos las facturas de los que nos han hecho sufrir y llorar en otro tiempo. Parece absurdo, muchos dirán que lo es, pero por algo tan absurdo, tú y yo somos libres y no tenemos deudas con Dios porque un ser inocente y libre de culpa tomó nuestro lugar y nos salvó, él se encargó de asumir la culpa para que el Señor rompiera las facturas de nuestros pecados y nos perdonara, ¿por qué entonces no perdonar a los que nos han ofendido?

No retengas rabia, malos recuerdos, resentimientos y dolor en tu corazón, llegó el momento de soltar, dejar ir, olvidar, borrar y perdonar pero no perdones por unos días o meses, perdona como se te perdonó a ti, para ¡siempre! Eso quiere decir que el perdón no trae a colación lo pasado nuevamente, el perdón consiste en dejar todo atrás, olvidarlo y dar una nueva oportunidad.

¿Cuántas personas a tu alrededor merecen una nueva oportunidad?

Aunque muchos de ellos no estén cerca y otros no reciban tu perdón, hazlo tú, perdónalos tú. Aunque ellos nunca se acerquen a ti y no reconozcan sus faltas, perdónales. Dios te perdonó desde antes de que le conocieses. Tú no necesitas estar frente a frente con alguien para darle tu perdón, es una decisión, no una sensación ni un sentimiento. Alguna vez leí que para perdonar no podemos esperar a sentir las ganas de perdonar porque nunca llegarán y es una verdad tan cierta que es el ahora, es el momento de soltar, dejar atrás y borrar las facturas que hemos acumulado de otros en nuestro corazón.

Si quieres experimentar la paz que da el perdón te invito a orar:

Señor:

Reconozco que he guardado tristeza, rabia, rencor y resentimiento en mi corazón hacia esta persona:________________________ pero hoy decido perdonarle así como tú me has perdonado. Aunque esta persona me hizo sentir: (describe como te hizo sentir) _________________

yo perdono su actitud para conmigo y declaro que no retendré resentimiento en mi corazón. Gracias por darme la fuerza para vencer y dar este paso que me libera de la esclavitud de la amargura.

Renuncio al deseo de buscar venganza y te pido que sanes mis emociones y corazón dañado.

Te pido que bendigas a los que me han hecho daño en el nombre de Jesús. Amén.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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La espera desespera pero con Dios, merece la pena.

Esperar no es una tarea fácil, requiere paciencia y confianza, requiere prudencia y fe. Estar convencido de que lo bueno llegará y que él tiene el control de todas las cosas debería ser nuestra actitud frente a la vida cada día.

Como esta niña que mira por la ventana del tren nos pasamos la vida, muchas veces mirando expectantes lo que ha de llegar y otras tantas preocupados por no tener el control de las cosas. El rostro de la niña y su mirada reflejan paciencia aunque sus brazos y manos apoyados al cristal denotan prisas por llegar, ganas de saber lo que vendrá y limitaciones porque su trayecto depende del conductor del tren y no de sus fuerzas o anhelo por llegar. Nosotros nos sentimos así cuando esperamos algo y tarda en llegar. Cuando oramos y la respuesta del Señor no es visible, nos sentimos limitados porque no podemos controlar las cosas y entonces, nuestra fe decae.

Hoy es tiempo de reflexionar y recordar como estabas hace un año, dos o seis años atrás. Hoy eres distinto y eres mejor porque aunque has tenido que esperar, algo hermoso ha tenido el Señor para ti en cada circunstancia y si ha sido un momento difícil o triste allí también había algo para ti, con esa experiencia Dios te hizo más fuerte y valiente, te hizo firme y pulió tu personalidad.

Cada cosa que nos ocurre en la vida Dios la utiliza para forjar en nosotros el carácter de Cristo y hacernos representantes de su reino en la tierra. Por eso, hoy vamos a mirar el mañana como está niña mira por la ventana, con paciencia y fe, esperando en él y reconociendo nuestras limitaciones.

Este recorrido no depende de nuestras ganas de llegar sino de la voluntad de Dios que es el maquinista del tren.

Pero recuerda que aunque la espera desespera, con Dios merece la pena porque:

“Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

Que tu motor y tu fuerza sean, el amor y las promesas de Dios.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

¡VaCaciONeS con Dios!

Por estos días, las calles huelen a flores, coco y sol. Vivimos una de las temporadas más esperadas del año porque es un tiempo de descanso, reencuentro, diversión, distracción y merecido descanso, ¿te suena de algo? Seguro que lo sabes, estoy hablando de las vacaciones. Es un tiempo para el que nos preparamos el resto del año y que esperamos con anhelo después de una época gélida y gris. Deseamos disfrutar del calor, el sol, el campo, la playa y la familia… pero ¿y Dios?

Muchas personas son fieles y permanecen firmes de octubre a junio porque de julio a septiembre, los tres meses que dura el verano, se apartan, olvidan y alejan de Dios. ¿Acaso es justo este comportamiento? Dios nunca se toma vacaciones de nosotros y él sí que merece un descanso porque todos le damos nuestras cargas, problemas, angustias y dificultades pero él no lo hace; él NUNCA se toma días libres ni vacaciones, jamás nos deja ni desampara. ¿Y nosotros?

Que esta temporada veraniega disfrutes del paisaje, el sol, el calor, el ambiente, la familia y también de su compañía, de sus bendiciones, cada día. No te vayas de vacaciones e ignores al que todo lo creó y todo te dio para que disfrutes. Sólo recuerda: él nunca ha estado ocupado ni lo estará para atenderte, no ha preferido descansar ni tomar vacaciones, él siempre ha estado allí; así que hagamos un esfuerzo y apartémonos de la ingratitud y la vanagloria para disfrutar también un tiempo estival junto a nuestro Padre celestial.

El mensaje de hoy nos invita a reflexionar y entender que Dios es el primero que reconoce que nos cansamos, que merecemos un reposo, un tiempo de calma y por eso estipuló un día de reposo. Él sabe que perdemos las fuerzas, por eso nos las renueva cuando sentimos desfallecer, pero no confundamos las cosas; no nos apartemos del Señor para disfrutar, desconectar de él y en septiembre, como se regresa al colegio, volver a ser cristianos fieles y firmes. ¡No!

Niégate a ir de vacaciones sin Dios, es lo que el enemigo quiere, que desconectes de todo y de Dios también. Ánimo, junto a él es posible disfrutarlo todo porque él lo creó para ti.

¡Feliz Verano y felices vacaciones en compañía del Señor!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Amar es un mandamiento, oremos por la paz.

Las noticias nos informan diariamente de la cruenta guerra que enfrentan actualmente Israel y Palestina en la Franja de Gaza. Como cristianos no podemos permanecer inertes y callados ante esta situación. ¿Entonces qué hacer? Dios nos pide que oremos por Israel y le bendigamos. Es su pueblo, nación santa, de la que los gentiles también somos parte. No tenemos que ser judíos ni haber nacido en Israel para sentirnos parte de ella y clamar a Dios por la paz de Israel.

Pero recordando los mandamientos y las leyes que el Señor estableció para sus hijos, encontramos estas palabras que hoy comparto en una imagen que quizá pueda levantar comentarios pero que me parece apropiada para entender que el amor, como fuerza y sentimiento superior a la razón, puede lograr grandes cosas.

Dios conoce como es el hombre que deseoso de justicia busca la venganza por su cuenta a todo precio, por eso nos pide apartarnos de la venganza y el rencor y nos pide que antes de buscar estas cosas, amemos a nuestros hermanos. Él es el dueño de la venganza y es quien hace justicia a su tiempo.

Lamentablemente y porque así tiene que ser, escrito está y lo dijo el Señor Jesús, vendrán tiempos de guerras, rumores de guerras, y nación contra nación se enfrentarán, pero es necesario que esto ocurra, son las señales antes del fin, lo dijo el Señor antes de morir, pero algunos se han apartado de Dios, ignoran al Señor, hacen su voluntad y no elevan sus ojos al cielo y se arrepienten; después de más de 50 años siguen atacando al pueblo de Israel con el ánimo de extinguirle, pero Israel permanece intacta porque Dios sigue peleando por ella y defendiéndola. Con esto no quiero decir que apruebo la violencia de Israel contra los otros, pero si entiendo que la mano de Dios está sobre ellos, los ampara y defiende y aunque un ejército enemigo acampe a su alrededor ellos saben en quien han confiado. Él no los desamparará.

Unamonos en oración y clamemos a Dios para que la paz sea sobre esta región de oriente porque se atacan sin piedad hermanos contra hermanos. Aunque Palestina es una nación predominantemente musulmana parte de sus habitantes son judíos y cristianos igual que en Israel, también hay árabes. A kilómetros de distancia y sin saber realmente lo que ocurre porque lo que enseñan los medios de comunicación está sesgado; sólo Dios tiene y conoce la verdad de este enfrentamiento, nuestra labor es orar, orar sin cesar, por los niños, mujeres, ancianos y hombres de estas naciones para que haya entre ellos amor, respeto, arrepentimiento y buenos sentimientos.

Si oramos a Dios, él puede hacer posible lo imposible y sanar esta tierra herida, que se desangra. Son más los que buscan la paz que los violentos, son más los justos que los vengativos y él nos pidió amarnos unos a otros antes de guardar rencor y buscar venganza.

Oremos por la paz de Israel y Palestina, en el nombre de Jesús, Amén.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Colorea la vida de los demás como Dios ¡colorea tu vida!

El color, es la representación visual hecha por nuestro cerebro de las longitudes de onda de la luz. Es una explicación científica del color pero su significado se entiende como una interpretación que hace nuestro cerebro de las ondas electromagnéticas que son reflejadas y captadas por nuestro ojo. ¿A qué somos perfectos? ¡No hay duda!

Dios nos dio visión y permitió que nuestro ojo captara ondas que nuestro cerebro interpreta y que para todos tiene el mismo significado. Porque el verde es verde aquí y en New York, aunque allí se entienda diferente todos percibimos el color de la misma manera y siempre será verde a pesar de escribirse y pronunciarse de otra manera. Pero lo más interesante es que las sensaciones que transmite el color también serán las mismas para un oriental que para un occidental.

Y ahondando en el tema de sensaciones, ¿Qué significado tiene para ti la mezcla de color del Arco Iris? Además de un pacto de Dios con la humanidad representa la máxima expresión del color captada por nuestros ojos. La majestuosidad del color expuesto después de la lluvia en el Arco Iris es la misma majestuosidad del poder de Dios en nuestras vidas cuando hay tormenta y lluvias torrenciales sobre nosotros. Él hace que nuestro corazón rebose de alegría, que nuestro rostro y sonrisa reflejen las tonalidades del color que irradia a nuestra vida aún y a pesar de los problemas.

Haz balance y pregúntate ¿estás irradiando los colores que Dios te regala, a los demás?

¿Qué ven los demás en tu sonrisa y en tus ojos, el azul y verde del amor de Dios o ven el oscuro de la amargura y el resentimiento? Desaste de los claroscuros de tu vida y déjate impregnar del color de Dios para que seas un Arco Iris emitiendo color a los demás.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

De nada sirve ser el mejor si no tenemos amor.

 

De nada sirve tenerlo todo, conocerlo todo, saberlo todo y estudiarlo todo si no hay lo más importante, el amor. Podemos conocer las citas más representativas de la Biblia, ir al culto dominical cada semana, ayunar, orar, con nuestra fe mover montañas, hablar en lenguas, interpretarlas. Podemos conocer los misterios de la ciencia y escudriñar la palabra de Dios día tras día, entonar con melodiosa voz hermosas alabanzas y diezmar correctamente cada mes….pero todo esto no sirve de nada, si no hay amor.

¿Y por qué es tan importante el amor? Porque es la esencia de la vida, el espíritu de Dios es amor. Por amor Él existe, nos creó, entregó a su hijo, nos perdonó, redimió, aceptó y recibió. Por que nos ama eternamente y quiere que nos amemos y compartamos su amor con los demás, por eso el amor es importante. En estos versículos de la Carta a los Corintios, el apóstol Pablo, quien escribe, dice al pueblo que pueden ser los mejores en lo que hagan, pero no es suficiente y no sirve de nada, si no tienen amor.

¿En qué aspecto eres el mejor? ¿Qué don de Dios te caracteriza? Meditemos como los corintios con la carta que les envió Pablo. El día de hoy, el mensaje es para nosotros y debemos reconocer que, a veces, nos dejamos llevar por las formas, las liturgias y tradiciones pero Dios es más que eso, él es amor y quiere que tú y yo también lo seamos. Que vivamos en amor para que todo lo que hagamos adquiera sentido, es decir, que vivamos en él porque él es amor.

En esta semana que empieza propongámonos amar a los demás como él nos ama. No es una tarea fácil, lo primero es ir a él, pedir su ayuda y favor para que nos diga de qué forma manifestar nuestro amor a los demás, un amor sincero y fiel como el que él nos brinda cada día, un amor libre de ataduras, compromisos y obligaciones. Amemos como dice su palabra por el sólo de hecho de haber recibido de él todo lo mejor. Amemos por gratitud a Dios.

¡Feliz semana!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él lo hará

Él lo dijo, lo ha cumplido y lo hará.

Por fe, tú y yo creemos en el poder de Cristo y hoy es el día de entregar en manos del Señor todo lo que es imposible, todo lo que no podemos controlar ni depende de nosotros. Realmente, en toda situación deberíamos tener puesta nuestra confianza en Dios, no sólo en lo imposible; pero Dios sabiendo cómo somos, nos recordó que para él no existe nada imposible.

No hay nada que pueda superar su poder, de esta forma nuestra confianza se afirma. Pero aún y a pesar del amor de Dios y la paciencia con la que nos habla y se ofrece a ayudarnos, nosotros seguimos siendo necios y testarudos al considerar que la bondad, grandeza y poder de Dios actúan como nuestra humanidad y nos encontramos, muchas veces, racionalizando a Dios; ¡gran error! es subestimar su autoridad y majestad.

Él es capaz de dar solución a tu problema por difícil y complejo que parezca; no lo dudes, ponlo en sus manos, él lo resolverá, y lo mejor es que tú saldrás ileso, sin un rasguño, pero sólo si aprendes a confiar.

Es increíble leer el capítulo 14 de Juan y ver la duda y poca credibilidad de algunos de los discípulos de Jesús, que viendo al Señor resucitar muertos, sanar enfermos y hacer milagros casi a diario, seguían preguntando cosas que debían de tener claras por el solo hecho de caminar con él. Pero eran humanos y racionalizaban el comportamiento de Jesús; querían entender todo lo que decía, hacía y proclamaba, y no porque Jesús no fuese claro sino porque la razón no les permitía comprender el poder y la majestad del Señor, pero él se explicó de una forma clara y Dios nos mostró su carácter en Jesús, nos dijo la vida que quería darnos y de qué forma obtenerla.

Y entonces, leemos en los versículos 12 y 13:

12 El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará porque yo voy al Padre.

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Así que si tenemos fe y creemos en él, grandes cosas haremos y él nos responderá si en su nombre oramos. ¿A qué esperas?, ¡empieza ya! Pero recuerda, no se trata de formas ni recitales de memoria, se trata de una relación estrecha y de plena confianza en Dios. Es hora de confiar y empezar a vivir la vida que Dios quiere para ti.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Él nos ha concedido vestir de lino fino

En la palabra que nos da el Señor el día de hoy, hablamos de un privilegio que él nos ha concedido. Un día, su esposa, es decir, tú y yo, la Iglesia, tendremos la oportunidad de vestir lino fino. Pero, ¿conocemos el significado de vestir tejidos de lino fino?

Seguramente como a mí, te sorprenderá saber que el lino es un textil sumamente costoso por su proceso de fabricación en relación a otras fibras textiles como el algodón. Es un tejido absorbente que permite que la piel transpire y su textura es fuerte y firme, no se adhiere a la piel cuando se humedece con el sudor. El lino fue por excelencia el tejido que vestían los sacerdotes del templo y al tratarse de un textil resistente también se utilizó para preservar y envolver en él objetos y los cuerpos de los difuntos. El lino simbolizaba luz, pureza y prosperidad.

Muchos personajes importantes de la Biblia, como el Rey David vistieron trajes de lino, con lo cual este tejido también representaba cierto nivel de prestigio social y categoría. No conocemos la causa por la Dios nos concederá vestir de esta manera el día que estemos con él y demos la bienvenida al Rey de Reyes, pero sabemos que es un privilegio de todos sus hijos vestir un atuendo digno para la gran cena del Señor Jesús.

En el capítulo 19 del Apocalipsis se describe las Bodas del Cordero y leemos que el traje de lino fino hace referencia a las obras justas de los santos. Con acciones de justicia, tú y yo, sus santos, seremos vestidos de impolutas y hermosas vestiduras que el Señor describe como trajes de lino fino.

Es hermoso leer la palabra de Dios y ver la delicadeza con que nos habla nuestro Padre. Él quiere que como esposa del Señor nos presentemos ese día, ataviados con lino fino porque es el traje que representa pureza, luz y sencillez. No es un traje ostentoso pero sí especial, no es un traje lujoso ni lleno de adornos pero en la simpleza de su tejido está la máxima calidad de la fibra y estaremos radiantes al llevarlo y ver a nuestro Rey.

Escribo y lo imagino. No puedo evitar alegrarme, porque será verdaderamente ¡hermoso! Todos juntos celebrando la victoria de nuestro Rey y viendo con nuestros ojos lo que realmente somos, lejos del velo de nuestra razón que por ahora nos impide ver lo que somos realmente para Dios.

Desde hoy, gocémonos no sólo por estar invitados sino ser aceptados, acogidos y tener el privilegio de vestir de lino fino para cenar con el Señor.

Esperando ese gran día!!!

Bendiciones para todo su pueblo. Un día nos conoceremos y no habrá barreras físicas para celebrar y compartir el amor de Cristo.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Eres su invitado especial

Cuando leí este versículo, recordé la emoción y lo especial que me sentí el día que mi esposo, en ese entonces novio, me invitó a cenar por primera vez. Me sentí muy importante para él y me esmeré en estar bien, me vestí estupendamente y la alegría se reflejaba en mi rostro.

Hoy debemos alegrarnos y gozarnos porque hemos recibido una invitación más que especial. Se trata de una invitación de nada más y nada menos que de parte de Dios, quien nos ha invitado a un banquete que será espléndido y maravilloso. Pero lo mejor de todo es que para él, ni tú ni yo somos simplemente “invitados”, para él cada uno de nosotros es importante, no somos un número; por eso recibes esta invitación para cenar junto al Rey en las Bodas de Cordero. ¿Te imaginas?

No sé cómo será aquello, pero si lo comparo con las mínimas invitaciones que recibimos en la actualidad que ya nos llenan de felicidad, alegría y gozo, no quiero imaginar cómo será asistir al banquete real, a las Bodas del Cordero.

Hay innumerables tradiciones en la celebración de una boda. Hay lugares donde se celebra un enlace durante tres días consecutivos y otros donde la festividad se alarga hasta una semana. Pero sin saberlo, por fe, celebramos el hecho de ser invitados especiales de Dios, y somos especiales porque se nos ha dado además la oportunidad de ir vestidos con trajes preciosos de lino fino como lo dice su palabra para celebrar la victoria del Rey, nuestro esposo, Jesucristo.

Somos la novia del Señor y debemos estar ataviadas de forma impoluta y majestuosa ese día para recibir a quien será por siempre nuestro Rey.

 

…Y mientras escribo no puedo evitar emocionarme y tengo que volver a decir que Dios es hermoso y que para él somos especiales, somos delicados, somos tiernos, somos frágiles.

 

Por eso, mientras ese día llega, preparémonos para presentarnos como lo que somos, su novia, y así establecer un vínculo de amor eterno de nuestra parte, un vínculo donde no habrá más tristeza ni desolación, donde reinará por siempre el Señor y seremos para él su todo y él nuestro todo.

Padre, gracias por considerarnos tus hijos y hacernos partícipes de esta gran celebración de la que recibimos tu invitación con gratitud y gozo. Ayúdanos a prepararnos mientras llega este gran día. Amén.

 

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No importa lo que enfrentes, ¡su gracia es suficiente!

Toma tu Biblia porque hoy leeremos juntos 2 Corintios 12:9-10. Te preguntarás, ¿solamente dos versículos? Pues sí, apenas dos versículos porque son suficientes para Dios cuando nos quiere transmitir un mensaje.

¿Eres débil? ¿Hay algo que sientas que te queda grande? ¡Genial! es una buena noticia porque cuando esto ocurre, la gloria de Dios se manifiesta y su poder actúa en ti, si confías y esperas en él.

Se lee muy fácil y muy bonito, ya lo sé, pero debemos creerlo y declararlo. Cuantas más pruebas y dificultades enfrentemos tú y yo, más oportunidad tendremos de ver el poder y gloria del Señor en nuestra vida. Dios no nos dejará solos en mitad de la prueba, sólo nos pide ser fuertes y valientes para continuar y nos dice en este hermoso versículo que su gracia nos es suficiente porque cuando somos débiles entonces somos fuertes. Es hermoso, tanto, que parece absurdo. Dios nos pide en estos versos que disfrutemos el ser débiles, que nos gloriemos de las cosas que no podemos hacer, porque para eso está él.

No sé qué enfrentas, no sé qué padeces o qué sufres tú o tu familia, pero Dios sí que lo sabe y hoy nos anima a confiar, a creer y a ser fuertes porque su gracia nos hará renacer de las cenizas. No importa dónde estés, no importa si has tocado fondo, es tiempo de mirar al cielo y volver a confiar, porque Dios no se ha olvidado de ti. Abre tus brazos y entrega a Dios tus problemas, angustias, necesidades, debilidades y persecuciones porque él hará que sobre ti repose el poder de Cristo y vencerás. Una vez más, verás la grandeza de Dios. Él te rescatará y dará solución a lo que para ti es imposible, sólo cree y confía.

Podrías meditar un momento y recordar cuántas veces has visto el poder de Dios en tu vida y seguramente la respuesta sería múltiple y recordarías que entonces depositaste todas tus esperanzas en él y no luchaste por tu propia cuenta; confiaste, esperaste y su respuesta llegó. Él lo hará otra vez, no dudes, sólo cree.

Recuerda, da igual lo que enfrentes, ¡su gracia es suficiente!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

No te regocijes cuando otros tropiecen.

Dios es claro. Como dicen por ahí: “Las cosas claras y el chocolate espeso.” Para Dios no hay medias tintas: o es o no es. Y hoy nos pide de forma específica no alegrarnos ni regocijarnos cuando nuestro enemigo caiga o tropiece, porque…..

…Porque existe la posibilidad de que Dios lo vea, le desagrade nuestra actitud y aparte de nuestro enemigo su enojo.

Hace pocos días hemos celebrado el mundial de fútbol y muchos equipos de gran nivel deportivo se han enfrentado en este campeonato y como en todo juego siempre debe haber un ganador y un perdedor, pero hay quienes aún no saben jugar limpiamente, ni mucho menos perder. La actitud inmediata a la pérdida es el rechazo del público al equipo contrario y la degradación con palabras y actitudes en contra de sus integrantes y fans del club deportivo, llegando inclusive a presentarse enfrentamientos y disturbios cívicos. Cuánta tristeza sentí al leer en tantos mensajes y perfiles, comentarios vengativos, con maldad y malos deseos en contra de los rivales. Es triste, pero este tipo de encuentros deportivos, que parecen sanos, en vez de unir, dividen y dejan ver claramente nuestra naturaleza. Y entonces el Señor puso en mi mente y corazón compartir este mensaje. Vivimos tiempos urgentes de amor, perdón, reconciliación, aceptación, cariño y justificación.

Dios nos pide otra cosa a la que por naturaleza tendemos a hacer. Él nos pide todo lo contrario a lo que dicta nuestra razón y corazón. Y la pregunta es: ¿Lo hacemos? ¿Amamos a nuestros enemigos, o nos reímos cuando tropiezan y nos regocijamos cuando caen?

Reflexionemos en nuestro comportamiento y palabras. El fútbol es sólo un deporte y un juego de entretenimiento, pero si en algo tan simple actuamos así, ¿cómo puede ser en otra circunstancia?

No dejemos que la emoción nos arrebate el autocontrol que Dios nos ha dado en su espíritu y no contristemos al Espíritu Santo con palabras necias y negativas. Reflejemos a Cristo en todos los aspectos de nuestra vida por simples que parezcan.

Sin regodearnos ni alegrarnos por la desgracia de los otros, caminemos en la vida conforme a la voluntad de Dios. Él es el dueño de la venganza, no tú ni yo.

 ¡Feliz Semana!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

Que la paz de Dios inunde y guarde tu vida

POSTAL 737

Él te guardará, lo prometió. Pero no te guardará de cualquier manera, Dios te guardará en completa y absoluta paz. Dios te protegerá y defenderá día tras día porque te ama y quiere tu bienestar.

¿Enfrentas una situación que intranquiliza tu alma? Es tiempo de confiar.

¿Vives momentos de persecución y angustia? Es tiempo de creer.

¿Tienes miedo y desesperanza? Es tiempo de ser valiente y tener fe.

La vida no es fácil, ya lo sé y tú también lo sabes, ¡seguro!

El Señor lo advirtió y nos dijo que en el mundo habría aflicción y angustia pero que confiáramos en él porque él había vencido al mundo. Entonces, si nuestro Señor, salvador y abogado, nos dice esta verdad, ¿por qué desmayar? Tenemos dónde acudir y a quién entregar todos nuestros problemas y necesidades. Se lee muy fácil, sí, es verdad, pero aplicarlo y vivirlo es muy difícil, por eso Jesús nos animó a no desesperar si no a confiar en él.

No estoy de acuerdo con las denominaciones religiosas que prometen un bienestar permanente y abundancia económica a los creyentes en Jesucristo. Dios no es un talismán de la buena suerte ni un ungüento amarillo para las malas rachas. Dios es Dios y él bendice al que le busca con un corazón sincero. Pero nosotros, sus hijos, tú y yo, también podemos enfermar, quedarnos sin empleo, perder a nuestros seres queridos y morir. Ser cristiano no te hace inmune al dolor y al sufrimiento. Ser cristiano te hace más fuerte y te ayuda a salir ileso de los problemas y tribulaciones por turbias y oscuras que parezcan. Es en medio de la tormenta donde se experimenta y goza en plenitud la paz de Dios.

¿Qué situación vives hoy que no te permite disfrutar de la paz de Dios?

Si nos ponemos a pensar con detenimiento seguramente la lista será inmensa. Pero precisamente esta lista sería una exigencia ofensiva a Dios porque nos confirma nuestra falta de fe, esperanza, falta de confianza y nuestra incredulidad en el poder de Dios. ¿No es una ofensa creer que quien es capaz de hacer posible lo imposible no es capaz de dar solución a nuestros problemas?

Dios no es como nosotros. Él es el GRAN YO SOY.

Hoy es el día de pedir perdón a Dios por comparar su carácter divino con el carácter humano de los hombres, con la incapacidad y falta de poder que tenemos los seres humanos. Él no es como nosotros, él todo lo puede y el problema que enfrentas hoy no es imposible para él. Solamente confía, él lo hará. Un día, estos duros momentos serán un recuerdo y un testimonio de la gloria de Dios sobre tu vida.

Oremos juntos:

Señor, Padre bueno, te pido perdón por mi falta de fe e incredulidad.

Perdona mi anhelo de solucionar mis problemas sin tu ayuda, bastándome a mí mismo.

Perdona mi desánimo y las veces en las que he sentido desmayar sin invocar tu nombre.

Hoy, reconozco que te necesito, que el problema que enfrento no es más grande que tu poder y que tu darás solución a ello en tu tiempo y a tu manera, que siempre será buscando mi bienestar porque me amas y quieres lo mejor para mí.

Padre, ayúdame en mi incredulidad y aumenta mi fe.

En el nombre de Jesús.

Amén.

¡Que la paz de Dios inunde y guarde tu vida siempre!

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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A su lado nada es igual.

¿Recuerdas el día en que conociste a Dios y le entregaste las llaves de tu corazón?

¿Cómo era tu vida antes y cómo es ahora?

Nuestras vidas tienen un antes y un después. Antes de Cristo y después de Cristo. Mi vida dio un giro muy grande desde el día que conocí al Señor, decidí seguir con fe a quien todo me lo dio sin exigencias. Y hoy a pesar de mis errores y faltas él sigue animándome a seguir. Creo que todos compartimos la misma vivencia con Dios, su amor por ti y por mí es igual.

Escribir sobre la bondad, grandeza y bendición de Dios no me representa ningún esfuerzo porque basta con hablar de mi vida y dar mi testimonio personal para decir, que sin él mi vida sería vacía, incompleta. Junto a él nada es igual y mi mayor necesidad es permanecer a su lado y no separarme ni olvidar sus bondades. Prefiero estar cerca de él, que lejos y apartada de su amor, misericordia y gracia.

Vivimos tiempos malos, fríos, austeros y esquivos de amor pero en este día, de la misma forma que muchos reivindican sus estilos de vida, nosotros reivindicamos que amamos a Dios. Vamos a declararle nuestro amor al Señor sin avergonzarnos, ocultarlo ni disimularlo. Él sabe cuánto amor alberga nuestro corazón para con él, pero espera que nuestra voz se pronuncie y lo confiese.

No pierdas el encanto en tu relación con Dios, al igual que una relación de amigos, requiere tiempo, dedicación y alimentarse de detalles. Haz lo mismo en tu relación con Dios. Es complicado dar un detalle a quien todo lo ha creado pero los detalles que agradan a Dios son: una oración, la obediencia, sujeción, respeto, arrepentimiento, fe y confianza en él.

Anímate y haz de tu vida un permanente y constante detalle para con Dios, porque a su lado nada es igual.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,

Laura Sánchez.

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Confía en él y él hará

Confía en él y él hará

Él no te dejará porque lo prometió.
Esperar requiere paciencia pero tiene gran recompensa. Espera en Dios, él te responderá y a tiempo llegará.

No confíes en tu propia prudencia, no te jactes de la capacidad de resolver los problemas que tenemos los seres humanos cuando podemos confiar y esperar en el que todo lo puede. Dios es Todopoderoso. Repetimos muchas veces esta palabra pero, ¿la creemos? Cuando dice Todo, quiere decir que nada le queda grande, Dios todo lo puede y nosotros sólo debemos creer, confiar y esperar pacientemente porque su respuesta llegará tarde o temprano en su perfecto tiempo.

Confiar en sí mismo no es malo, realmente es un acto de seguridad y firmeza de carácter pero como todo, debe tener un límite. Cuando la confianza en sí mismo reemplaza la confianza y dependencia en Dios tenemos un problema, estamos hablando de autosuficiencia, egocentrismo y vanagloria.

Dios no quiere que nos bastemos a nosotros mismos y nos olvidemos de él. Como Padre, él quiere abastecernos y sustentarnos, protegernos y defendernos, amarnos y perdonarnos. Entonces, ¿por qué los seres humanos no se dejan amar y proteger?

Dios no pone condiciones para amarte, cuidar de ti ni proveerte, sólo confiar. No es costosa ni imposible la condición, es cuestión de fe. Déjale ser tu guía en el camino, déjale orientar tus pasos y caminarás seguro, no habrá miedo cuando avances por el camino y el temor huirá de ti porque contigo camina el Santo de Israel.

Trabajando y sirviendo al mejor de los jefes,
Laura Sánchez.